martes, 13 de junio de 2017

La Revolución Roja de Junio de los Profundos

Con la Universidad Miskatonic dando los últimos coletazos al año universitario, en La Llave y la Puerta también se estaba preparando la campaña veraniega, y por partida doble. Aprovechando que Welcome seguía con su encierro monacal dando los últimos toques a los exámenes y demás compromisos académicos y Kate había logrado librarse ya de estos, era un buen momento para tratar estos asuntos. Así, Summanus, Harvey Pickman, Pequeña T'auin, Kate y Set se habían reunido para repasar la campaña veraniega y tomar alguna cosa en el EldritchBurger. No era el lugar más habitual para tratar una reunión de negocios, pero estaba bastante tranquilo, al menos hasta que acabara la temporada de exámenes. Básicamente era un trabajo de última hora para comprobar que todo estaba funcionando como debería.

Harvey, como miembro de la familia Pickman, era uno de los propietarios de la residencia universitaria y de los alojamientos rurales en Dunwich, por lo que le gustaba mantenerse al tanto de como funcionaban las cosas. Pero para la gestión confiaba en las expertas manos de Summanus. Éste, que había resultado ser un administrador ejemplar, dirigía ambos establecimientos. Sin embargo, para los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta contaba con el apoyo de Kate, que había demostrado ser una joven inteligente, despierta y versatil y un excelente enlace con las welclones, que gestionaban el establecimiento de Dunwich. De manera que estas, que también habían demostrado ser muy eficaces, realizaban las puestas al día con Kate y le transmitían cualquier problema o asunto que requiriera su atención. Y ella intervenía directamente o lo consultaba con Summanus. Dunwich generalmente no daba problemas. La población local, una peculiar colección de rednecks endogámicos que oscilaban entre la normalidad y la degeneración por el mestizaje con Tsathogua y algún escarceo ocasional con Yog-Shototh o las semillas de Shub-Niggurath (aunque esto era menos habitual y se daba en las zonas más alejadas de la comarca), se había acostumbrado rápidamente a las welclones. A fin de cuentas, una veintena de jóvenes clónicas mutantes con capacidades sobrenaturales y con la líbido desatada tampoco destacaban tanto. Y, claro, las welclones habían sabido ganarse a la población local con su carisma y ausencia total de complejos. Por ello, los ocasionales problemas que podían surgir eran resueltos de forma rápida y expeditiva. Al menos habitualmente. En ocasiones las cosas se podían poner difíciles, pero para eso tenían línea directa con los dioses de Alfa Strike. De manera que todo iba funcionando sin demasiados problemas. Por otro lado, Pequeña T'auin había llegado a La Llave y la Puerta como "mascota" de Araknek, y, aunque no había empezado con buen pie con Unglaublich, pronto resolvió los problemas con el servidor de los Otros Dioses que oficiaba como jefe de cocina en la residencia y demostró ser muy capaz de actuar como representante de Unglaublich y Araknek cuando estos tenían mucho trabajo. Además, poseía un sentido común muy poco común en Arkham que la volvía tan sensata como Kate. Por último, Set era uno de los dioses que formaban parte de Alfa Strike. Técnicamente era una deidad ctónica del antiguo Egipto, cuyos dominios eran el desierto, las tormentas (pero las tormentas de arena), el desorden, la violencia, la sequía y los extranjeros. Pero con el tiempo se había especializado principalmente en el desierto y los foráneos. A fin de cuentas, era presidente de Set Desert Tours, un tour operador especializado en Egipto y Oriente Medio. Lamentablemente, la situación de la zona había hecho que optara por ampliar su ámbito de actuación. Así, había aumentado su cuota en el turismo sobrenatural y los destinos más apropiados para el mismo. Uno de estos destinos era, por supuesto, Nueva Inglaterra, en particular la zona de Arkham. Por ello, llevaba un tiempo trabajando con La Llave y la Puerta. Aunque nunca lo admitiría delante de Harvey, las visitas de Cthugha y un elemental de frío a Arkham habían sido cosa suya, así como la llegada en su momento de los los turistas alienígenas octopoides de la Octava Dimensión. Se trataba de tentativas que había realizado en ese campo. Pero con la llegada inminente del verano, ya estaba más preparado.

Aquel grupo se había reunido para repasar el plan turístico. A fin de cuentas, aunque Arkham atraía bastante weird tourism, había que asegurarse de que se hacían bien las cosas. Y, además, Dunwich se había convertido también un nuevo destino turístico que había que promocionar. La semana anterior, Summanus ya le había pasado los últimos folletos a Harvey. Por el momento, la campaña se estaba desarrollando sin problemas, y la publicidad online y en las agencias de viajes, así como en ElderGodBook estaba funcionando. El problema de siempre eran los pesados de la Fundación Wilmarth, que, por suerte, eran inofensivamente ineficaces, aunque siempre estaba el problema de que les diera por organizar cualquier lío. Otro tema a tratar era el servicio de transporte. Habían logrado que se estableciera una parada de autobuses en el desvío de Dean's Corner, y, además, habían adquirido un par de vehículos para poder actuar como shuttle para los alojamientos rurales y, de paso, para los vecinos de la región. Para ello, las welclones se habían ofrecido también como conductoras. Finalmente, habían formado dos equipos para que se encargaran de este servicio: Tiradora y Vampirella por un lado y Ácida y Eléctrica por el otro. Así, cada shuttle iría ocupado por uno de los dos equipos en el que una de las welclones haría de conductora y la otra de apoyo y se podrían relevar al volante para no acusar demasiado cansancio. Por otro lado, Canina y Lady Tsathogua estaba haciendo un excelente trabajo entre los gules y demás grupos de los túneles bajo Arkham, y en Innsmouth, Lady Cthulhu era bastante popular. En general las cosas iban bastante bien, lo que satisfizo a todos. Incluso los calendarios eróticos de los Alojamientos Rurales con las welclones desnudas se estaban vendiendo muy bien y no sólo a cultistas y seres sobrenaturales. De hecho en las comic con, se vendían mucho creyendo los compradores que era algún tipo de cosplay erótico. Nunca se puede subestimar el poder de un adolescente con las hormonas revolucionadas.

A medida que se desarrollaba la reunión iban quedando todos satisfechos con los resultados cuando, mientras se encaminaban a cerrarla, sucedió algo. Por las calles de Arkham, desde el río Miskatonic, surgieron dos procesiones que acabaron por reunirse en el campus, frente a la hamburguesería de pescado. No era inesperado, pues se habían concedido los permisos para el acto, pero si que resultaba algo bastante sorprendente y algo desconcertante. A saber: resulta que el grupo de teatro de la Universidad Miskatonic había preparado una actuación al aire libre para promocionarse, entretener a los viandantes y, de paso, hacer un ejercicio de colaboración interdepartamental. Así, habían decidido escenificar una versión en ópera rock de la revolución rusa. Para hacerlo más llamativo, habían pedido ayuda a los morlocks comunistas. Estos, marxistas casi utópicos y poco amigos de los regímenes monárquicos, habían aceptado encantados. De esta manera, las dos procesiones estaban formadas por
  1. Los estudiantes de teatro de la Miskatonic, que ejercerían de zaristas y soldados del Ejército Blanco.
  2. Los morlocks comunistas que ejercían de miembros del bando revolucionario. 
Estos últimos habían llegado sin sus habituales vehículos personalizados que parecían salidos de una película postapocalíptica, pero, igualmente, llamaban mucho la atención. A fin de cuentas, se trataban de un grupo de sujetos humanoides albinos algo simiescos de entre 1,20 y 1,50 de estatura vestidos de revolucionarios rusos y soldados del ejército rojo. Lo que si que sorprendió tanto a los espectadores como al grupo del EldritchBurguer e incluso a Shubbi, el retoño oscuro de Shub-Niggurath que ejercía de árbol y personal de seguridad en el restaurante, fue la aparición de Ruiseñor y Buhonera. Las dos welclones, dotadas de excelentes voces para el canto lírico, soprano la primera y contralto la segunda, actuaban como princesa Romanoff y líder revolucionaria respectivamente. Ciertamente, el espectáculo era muy bueno. Las dos clones lo habían mantenido en secreto y estaban demostrando una gran calidad en sus voces y su talento interpretativo. Y el departamento de Historia había asesorado muy bien a los de teatro. Resultaba un poco peculiar, pero la trama estaba bien construida y era muy divulgativa.

Resultaba chocante como los estudiantes habían optado por la revolución que pondría fin al regimen zarista y provocaría el alzamiento de los comunistas y acabaría por conducir a la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin embargo, habían optado por obviar los convencionalismos, desechar la posibilidad de recrear algún acontecimiento histórico de importancia de los Estados Unidos y dejar de lado el patriotismo barato. Aunque a la gente le había sorprendido y desconcertado la temática, el montaje había acabado por gustar. Así, mientras Buhonera, en su papel de líder revolucionaria, cantaba una aria sobre el triunfo del movimiento antizarista, sucedió algo imprevisto.

Procedente, una vez más, del río, surgió una columna de sujetos ataviados con lo que parecían uniformes de la marina soviética. Pero lo más sorprendente no eran sus ropas de marineros. Para empezar, sus estandartes y banderas no eran de lo más habitual. Parecían variaciones de la típica bandera roja comunista. Pero el emblema de la hoz y el martillo estaba alterado. El martillo había sido sustituido por un tridente. Además, incluían el sello de R'lyeh. Pero, para completar el cuadro, no eran hombres, sino profundos. Muy disciplinados, aunque marchando con los habituales saltos con los que se movían estos anfibios en tierra, formaron entre los espectadores y se unieron a los mismos para ver el final de la representación. Los actores, que se habían quedado al principio tan desconcertados como los demás asistentes al espectáculo, siguieron interpretando sus papeles. A fin de cuentas, el espectáculo debía continuar.

Al concluir la obra, todos aplaudieron, celebrando la excelente interpretación del equipo de actores. Había que reconocer que habían acertado. Con pocos elementos de atrezzo y en un escenario al aire libre habían gustado al representar una obra que relataba el ascenso del comunismo en Rusia. Pero, a fin de cuentas, eso era Arkham, y tras el agobio de los exámenes finales, los estudiantes querían divertirse. Los profundos comunistas también aplaudieron y croaron sus felicitaciones al grupo de teatro, ya que, pese a haber llegado tarde, habían disfrutado de las actuaciones. Por ello, una vez acabada la función, y con la gente ya comenzando a dispersarse, Harvey, Summanus, Kate, Set y Pequeña T'auin se aproximaron a los marineros profundos comunistas. Por su parte, entre los actores, las dos clones y los morlocks se aproximaron también. Ciertamente, una columna de marineros profundos comunistas era bastante llamativo. Incluso Shubbi, apostado junto al EldritchBurguer estaba preparado por si había problemas.

Cuando llegaron hasta ellos, los profundos comenzaron a entonar un himno con voz profunda y croante. Era como escuchar a un coro de ranas cantando una extraña versión de La Internacional. Mientras duraba el cántico, Harvey se acercó a Konstantin, el mecánico morlock a quien había reconocido entre los actores. Había tenido tratos con otros representantes de este grupo de posthumanos, pero en aquel momento ver a Konstantin le tranquilizó. Solía mantener la cabeza fría en todo tipo de situaciones, aunque a veces podía resultar imprevisible.

-¿Los morlocks sabéis algo de esto? -preguntó Harvey acercándose al oído del mecánico.

-No sabría decirte... Se que se han enviado algunos agentes a Innsmouth para ver como estaba la situación allí y contactar con los profundos. Pero es la primera noticia que tengo de esto -respondió Konstantin.

-¿Y los memos esos del Partido Comunista de Arkham? -siguió Harvey.

Konstantin le miró como si le hubiera dicho alguna ordinariez. El PCA (Partido Comunista de Arkham) estaba formado por un puñado de estudiantes con tendencias de izquierdas, ideas volubles y conceptos mal entendidos de new age que mezclaban ideas del marximo con seudociencias y misticismos. Era normal que los morlocks comunistas no quisieran saber nada de ellos.

-A esos no me acerco ni de casualidad. Son aficionados con un lío mental tremendo. No tienen ni idea de las tonterías que sueltan continuamente. Ya te digo que la postura oficial es no mezclarse con ellos. Si alguno ha sido tan ingenuo de ir a Innsmouth a tratar de vender sus tonterías, nosotros no sabemos nada.

Harvey reflexionó sobre el asunto pero no podía sacar ninguna conclusión hasta que los profundos se manifestaran al respecto. Por fin, dejaron de cantar. Entonces, el que parecía ser su líder o portavoz, comenzó a hablar:

-En nombre de la comunidad unida de los profundos que hemos aceptado como válidas las premisas de Karl Marx y los principios que guían a la Unión de Tribus Socialistas Morlocks, nos presentamos aquí para afirmar nuestro propósito de unirnos a la revolución roja y unir nuestras fuerzas contra el opresor imperialista que asfixia los mares y ahoga la industria con su política neoliberal que esclaviza al proletario con el vil dinero y le convierte en una herramienta perpetuadora del sistema...

Y así siguió durante cosa de un cuarto de hora. Por un momento Harvey se lo imaginó con una espesa barba y un puro en la boca cual versión anfibia de Fidel Castro. Pero, cuando acabó su interminable discurso con un sonoro "¡Viva la revolución!", Harvey dio gracias. Ahora la cuestión estaba en saber que iban a hacer. La tensión era casi palpable por momentos. Entonces, Svetlana, la portavoz del grupo y guerrera morlock, tomó la palabra:

-Camaradas, la Unión de Tribus Socialistas Morlocks os da la bienvenida. Unamos fuerzas el Equipo Exile y la Armada Soviética de los Profundos para combatir a nuestros enemigos y así contrarrestar la nefasta influencia de los viles Reptilianos Nazis del Lado Oscuro.

Harvey, aprovechando que la situación parecía normalizarse, susurró algo al oído de Konstantin. Enseguida, el morlock gritó:

-¡Celebremos esto en el EldritchBurguer!

Ante la aclamación general, morlocks y profundos se dirigieron al restaurante bajo la atenta observación de Shubbi. Una vez que estuvieron todos dentro, Harvey Pickman respiró más tranquilo.

-¿Más calmado ya? -preguntó la exquisita voz de soprano de Ruiseñor.

Harvey se giró y sonrió a la welclon.

-No lo sabes tú bien. Los morlocks comunistas han aceptado bastante bien el tener que colaborar con los capitalistas, es decir, los Pickman y demás gente relacionada con La Llave y la Puerta. Pero el discurso del profundo me ha puesto de los nervios.

Más relajado ya, invitó a todos a tomar algo en la residencia universitaria. A fin de cuentas, para eso era el propietario y la cocina era muy buena. Por suerte, la Revolución Roja de Junio de los Profundos se había saldado sin bajas ni violencia. Harvey deseó para sus adentros que todo se pudiera solucionar así, aunque sabía que era mucho pedir.