Mostrando entradas con la etiqueta Alfa Strike. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alfa Strike. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de mayo de 2019

End Time (parte 5): Robocalypse antimusical

Los grandes éxitos de Metallica, Iron Maiden, AC/DC y Black Sabbath servían como banda sonora para la brutal, épica y extraña batalla que se estaba desarrollando en las calles de Arkham. Tras lograr parar la invasión de kaijus de peluche, y tras el anterior fracaso de los Reptilianos Anarcocapitalistas del Lado Oscuro, Nyarlathotep había cambiado de táctica. Había dejado atrás el ataque relámpago y el despliegue de colosales tropas de gran poder destructivo individual. Así pues, había dado paso a la siguiente etapa de su plan: la guerra de desgaste mediante un ataque masivo y continuado. Para ello, los portales que se habían abierto simultáneamente en diversos puntos de la ciudad se habían convertido en el acceso de un, en apariencia, interminable flujo de entrada de robots que parecían diseñados por un mangaka loco. Estos seres mecánicos, que parecían un cruce entre los más disparatados diseños de robots jamas creados en un manga y con un esquema de colores agresivamente llamativo, tenían dos peculiaridades que los hacían especialmente notables, además de su aspecto: antes de atacar, gritaban lo que iban a hacer como si les fuera la vida en ello y, además, tenían altavoces por los que se oía de forma inmisericorde y a un alto volumen reggaeton y trap. De esta manera lograban aunar el atentado contra el buen gusto y el sentido común de su estética con un pandemonio antimusical capaz de enloquecer a cualquiera.

Para contraatacar y defender la ciudad, los dioses de Alfa Strike y las demás deidades que se habían apuntado a la lucha (a las que se había sumado la diosa Kali, que a ser capaz de hacer kebab de robot con cada uno de sus brazos simultáneamente era de mucha ayuda) utilizaban todas sus destrezas marciales y, además, habían invocado el poder del rock. Se habían planteado llamar a los Dioses Arquetípicos, pero la idea era que la ciudad siguiera en pie tras la victoria. Así pues, con ayuda de los morlocks comunistas habían logrado montar un improvisado sistema de sonido móvil sobre varios vehículos que circulaban por la ciudad combatiendo la antimúsica de los robots.

Pero si había algo que caracterizara aquella batalla era que resultaba bastante peculiar en cuanto a su desarrollo. Y es que los combatientes, al menos los dioses y morlocks, habían decidido minimizar los daños colaterales. De manera que se estaba desarrollando una modalidad de lucha muy poco usual, en la que una melé en la que participaban Thor y Perun se desplazaba hasta que encontraba un semáforo en rojo y se esperaba a que cambiara de nuevo para poder seguir avanzando o cruzar la calle. De esta manera, la vida normal, o lo que en Arkham pasa por la misma se producía en torno a los combates. Se trataba, quizá, de la más peculiar batalla urbana que se había visto.

Así, en las inmediaciones de la Universidad Miskatonic, N'kari, junto con Bastet, Pkaurodlos y Perun, dirigía las defensas coordinando a los dioses con las tropas morlock. El despliegue de artillería de los morlocks comunistas lograba mantener a distancia a los robots al tiempo que la música rock lograba compensar la influencia nefasta de la antimúsica. Al mismo tiempo, en el barrio conocido como French Hill, Zeus, Ares y Brontes encabezaban el esfuerzo bélico apoyados por algunos escuadrones morlocks y varios pelotones de ninfas y dríadas, que, acudiendo a la llamada de los dioses griegos, habían acudido a combatir la amenaza robótica reggaetonera. Y es que una cosa era tener que aguantar lo que algunos habitantes de la ciudad entendían por música, pero aquello era una aberración acústica que sólo servía para contaminar el ambiente. Por su parte, Odín, Thor y Loki ponían su grano de arena en la batalla, a la que incluso el Herrero Mentiroso se había unido empuñando la Lanza de Lug y combatían en la orilla norte del Miskatonic apoyados por una combinación de tropas morlock, la diosa Hela (que no estaba dispuesta a que triunfaran unos energúmenos mecánicos con tan mal gusto musical), Atenea y Niqtakik, diosa de los vientos de los esquimales lideraban las defensas a las que, por motivos puramente pragmáticos, se habían unido los Zeta-Reticulanos Korporativos. Así pues, los dioses se veían apoyados por Hombres de Negro grises con sus armas de rayos. Y es que, en momentos de necesidad, había que dejar atrás las diferencias y luchas por una causa común. Por su parte, las Kate Rangers colaboraban con Delta Wave Welcome y las valquirias, prestando apoyo móvil donde más se las necesitara y tratando a los heridos.

Mientras tanto, con las fuerzas combinadas de dioses, criaturas de la naturaleza, morlocks, valquirias, Kate Rangers y Zeta-Reticulanos, es posible que alguien se pregunte que ha pasado con la Fundación Albert N. Wilmarth. Bien, obviamente, todo el caos montado no iba a pasar desapercibido para ellos. Pero estamos hablando de una serie de gente cuya idea de combatir amenazas paranormales y extradimensionales es arrojarles piedras estrella aunque esto no tenga ninguna efectividad o ponerles bombas que, según el caso, va a tener un efecto variable.

Por otro lado, en las profundidades de la base morlock, Pum'muki y Konstantin supervisaban los trabajos que estaban realizando los morlocks sobre los tres robots Constructo Social que tenían disponibles. Los mecánicos trabajaban a toda velocidad, tratando de acabar cuanto antes. Y es que de su labor podía depender el futuro de la contienda. Lo que estaban haciendo era modificar los dos robots gigantes para instalarles un equipo de sonido muy potente y altavoces distribuidos por todo el cuerpo de manera que produjeran un efecto envolvente para reproducir música a todo volumen y acabar de contrarrestar los efectos neurológicos degenerativos provocados por la antimúsica de los robots invasores.

Cuando, finalmente, los mecánicos morlocks lograron dar por finalizados sus trabajos, lo dispusieron todo para inicializar los Constructos Sociales modificados. Konstantin, el veterano mecánico; Pum'muki, la morlock cafeinómana y Sojat, líder expedicionario de los morlocks comunistas, habían sido designados como pilotos de los tres robots. Dos de ellos mantenían el diseño estandar de Constructo Social, pero el tercero, el pilotado por Pum'muki, había sido creado con una forma más femenina. Con los pilotos en las cabinas inicializando los robots, el techo del gigantesco hangar comenzó a abrirse y la plataforma los elevó para sacarlos a la superficie en las afueras de Arkham. Al activar los sistemas de sonido, comenzó a sonar el tema principal de Mazinger Z cantado en ruso por algún motivo. Una vez los robots estuvieron en la superficie, se encaminaron hacia los portales y las zonas donde la batalla se presentaba más difícil. Mientras, durante el trayecto, cambiaron la música y se empezó a escuchar La Internacional en ruso.

De esta manera tres robots gigantes con su propia banda sonora en ruso se adentraron en la ciudad. Aunque La Internacional no era lo que se esperaba como respuesta a la terrible antimúsica de los robots, si que parecía tener efecto sobre estos. Luego ya, cuando empezaron a escucharse los primeros compases del Himno nacional soviético, muchos robots cortocircuitaron y sufrieron graves daños internos. Pero como lo que se había demostrado que mejor funcionaba era el rock duro y el heavy metal, los morlocks comunistas tuvieron que ser pragmáticos y cambiar los temas de la banda sonora.

Con este nuevo apoyo, los ejercitos combinados de los defensores lograron empezar a imponerse. La potente música surgida de los Constructos Sociales que se complementaba con los equipos de sonido de las tropas a pie servía como potente barrera sónica. Esto hacía que los robots invasores fueran menos efectivos en la lucha y que la balanza se fuera decantando poco a poco hacia los arkhamitas. Sin embargo, Nyarlathotep no iba a dejar que todo acabar así. Con la invasión contenida, aunque no detenida, comenzaron a abrirse nuevos portales. Una nueva amenaza se estaba gestando.

sábado, 20 de abril de 2019

End Time (parte 2): Preparaciones

Una extraña tranquilidad reinaba en la ciudad de Arkham después de la amenaza o augurio que lanzara Nyarlathotep. Sea lo  que fuere que estaba preparando, se sentía como una sombra sobre la ciudad que ríase usted de la sombra sobre Innsmouth. Los que estuvieron presentes en el momento, Brontes y Harvey Pickman, se lo habían tomado muy en serio, por lo que no tardaron en tomar la decisión de que era imperativa una reunión para organizarse, por si sucedía algo, estar preparados.

Así, la mañana después de la aparición de El Caos Reptante, en la sala de reuniones de La Llave y La Puerta, los arregladores de entuertos habituales estaban sentados ante la mesa, con su respectiva botellita de agua. El equipo en cuestión estaba formado por Harvey, Brontes, Anna, Welcome, y Seabury.

-Oye, entiendo que los demás estéis aquí, porque sois los que os encargáis de estas cosas ¿pero qué pinto yo en este asunto? -preguntó Seabury, que también había sido invitado a la reunión.

-Muy sencillo. Tú vas a encargarte de hablar con los altos cargos de la universidad, por si pueden aportar apoyo si sucede algo -dijo Harvey.

-¿Pero qué apoyo pueden aportar ellos? Que es una universidad, no Hogwarts, que está lleno de magos poderosos.

-Que aporten lo que sea, seguro que pueden ayudar en algo -concluyó Harvey.

-Habría que tener en cuenta también cuánto podemos tomarnos en serio de esa amenaza -añadió Anna Pickman-. No sería la primera vez que alguien como Nyarlathotep hace algo así sólo para desatar el caos. Para ello, voy a entrar al plano astral a investigar algo. Si de verdad se avecina algún problema, por allí debería saberse algo.

-Es una buena idea. Anna se encargará del plano astral -dijo Harvey.

-Yo puedo mirar en el ElderGodBook por si alguien sabe algo -comentó Brontes.

-También puedes hablar con los dioses -dijo Harvey-. Welcome se va a encargar de organizar a los de Alfa Strike para que estén preparados, pero no estaría de más que lo comentes con otros dioses.

-Hablaré con todos los que estén por la zona.

-Yo iré a los túneles para reunirme con los morlocks -continuó Harvey-. Propongo que nos reunamos a última hora de la tarde para ver de qué apoyos contamos.

Todos aprobaron la propuesta y se dispusieron a dirigirse a sus respectivos objetivos.

Túneles bajo la ciudad de Arkham.

Harvey iba siguiendo a un punto luminoso que había invocado justo al bajar a los túneles. Allí abajo había una total oscuridad, salvo en las zonas en las que había hongos fosforescentes, así que cualquier visitante de la superficie debía ir provisto de algún tipo de iluminación. Normalmente la iluminación era una linterna, pero a Harvey no le apetecía gastar pilas, y además era más rápido invocar una pequeña entidad de luz. Conocía perfectamente el camino hacia la zona habitada por los morlocks, aunque tuvo algunos encuentros por el camino, se cruzó con una manifestación de golems contra el abuso de las inteligencias no orgánicas, que querían que apoyara su causa, y además tuvo que deshacerse de un buhonero que quería venderle todo tipo de cosas. Por lo demás fue un camino muy tranquilo. Pronto pudo ver a Konstantin esperando cerca de un campamento morlock.

-Bienvenido, camarada Pickman -dijo el morlock-, te llevaré con el consejo para que expreses tus preocupaciones ¿cómo van las cosas por la superficie?

-Bien, el sistema capitalista todavía no ha colapsado, aunque a nosotros no nos preocupa, tampoco se está mal.

-Eso lo piensas porque ya estás alienado por el sistema.

-Sí, supongo que será eso...

Harvey y Konstantin entraron en el campamento y se dirigieron a un edificio que parecía importante. En la entrada había sendas banderas con el emblema morlock comunista. En el interior había algo que parecía una sala de guerra, con un mapa de los túneles con marcas en las zonas de los morlocks, marcas en los lugares donde habitualmente había reptilianos, y algunos puntos marcando lugares de interes u otros habitantes del inframundo de Arkham. También había varios ordenadores, ante los que unos morlocks realizaban todo tipo de tareas, y una gran mesa donde les esperaba un grupo que miraba con interés.

-Camarada Pickman, te presento al alto consejo del Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks. Sólo falta el comandante Sojat, que se encuentra en una incursión en territorio del RNLO.

Harvey lanzó un saludo a los morlocks y se sentó ante ellos. Era un grupo vestido con un cruce entre uniformes soviéticos y ropas de una sociedad postapocalíptica, por lo que se podría describir como Mad Max Meets The URSS.

-¿En qué podemos ayudar a los humanos capitalistas de la superficie? -preguntó uno de los morlocks.

-Estimados camaradas, la ciudad de Arkham ha recibido una amenaza por parte de uno de los dioses más poderosos e insidiosos que han pisado sus calles. El mismísimo Nyarlathotep ha anunciado que está a punto de producirse un evento apocalipsis, pero no ha aclarado en qué consistirá. Debido a esto, estamos buscando apoyo para enfrentar a lo que sea que se avecina.

-¿Pero no hay algún suceso que pone a la ciudad al borde del apocalipsis prácticamente cada jueves? -preguntó uno de los morlocks.

-Sí... bueno... pero esto se trata de algo mucho peor. Que el mismísimo Nyarlathotep lo haya anunciado es como si en el Universo Marvel se haya aparecido el Vigilante.

-¿El Universo Marvel? ¿Es algún tipo de dimensión alternativa? -preguntó un morlock.

-No, se trata de un mundo ficticio en el que habitan multitud de superhéroes. Es algún tipo de fantasía capitalista en la que millonarios empresarios luchan por el bien común -explicó Konstantin-. Gracias a ese exitoso mundo ficticio, grandes corporaciones se hacen de oro con películas y merchandising... también con comics, pero esos no dan tantos beneficios La camarada Pum'Ukki puede hablaros de ellos.

-Eh... sí, pues en esa "fantasía capitalista" la aparición de El Vigilante implica que va a pasar algo muy gordo. A eso me refería -dijo Harvey preguntándose por qué era tan difícil hacer mención a cosas de cultura general americana a un grupo de posthumanos del futuro.

-Conocemos a la entidad conocida como Nyarlathotep -dijo uno de los morlocks-. Entendemos que estáis preocupados ante la eventualidad de una catástrofe futura. Los Pickman habéis sido de ayuda para nosotros y nos hemos alineado numerosas veces, por lo que ante una posible amenaza sobre la ciudad, nosotros apoyaremos vuestra facción, sobre todo si la amenaza es tan grande que podría poner en peligro nuestros túneles.

Harvey sonrió ante un trabajo bien hecho. Pensaba que quizás sería más difícil convencer a los morlocks.

Bar El Divino. En el centro de Arkham.

-¡¡¡Perrrrrun quierrrre más cerveza!!! -exclamó el dios eslavo lanzando al suelo la jarra que había vaciado de un trago.

El bar El Divino era el más  visitado por los dioses que se pasaban por Arkham. Welcome había conseguido llevar allí al grupo Alfa Strike, y Brontes había hecho que otros dioses se acercaran al local, por lo que ahora el bar estaba repleto de divinidades que comían, bebían y, cómo no, se emborrachaban. El tema que iban a tratar era muy serio, pero no se podía evitar que los dioses más festeros acabaran como siempre.

-Por favor, amigos, prestad atención -dijo Welcome haciendo aspavientos para llamar la atención.

-¿Por qué íbamos a tomarnos en serio una amenaza de Nyarlathotep? -preguntó Zeus-. No veo por qué es tan importante esta reunión. Si alguien decide atacar la ciudad, le damos una somanta de palos y ya está.

-¡¡¡Sííííí!!! ¡¡¡Somanta de palos!!! -exclamó Thor levantándose de golpe y tirando la mesa al hacerlo.

-Compañeros, El Caos Reptante insinuó algo relacionado con los primigenios. Si es algo de ese calibre, es una amenaza muy seria -dijo Brontes intentando poner orden.

-Pero si en esta ciudad no hay ningún primigenio -dijo Ares desde un rincón.

-Eso es lo de menos. Aquí hay suficientes dioses de la guerra que podemos hacer una estrategia ante cualquier amenaza -dijo Atenea acercando su silla a la mesa-. Si a eso sumamos a los que formáis parte de Alfa Strike y estáis acostumbrados a combatir en esta zona, no debería ser muy difícil establecer una defensa.

-Lo que tú digas, preciosidad -dijo Thor acercándose libidinosamente a la diosa griega.

-Si te acercas más, te corto el mango del martillo -le amenazó Atenea.

El dios nórdico volvió a su sitio sutilmente.

-Bien. Brontes se quedará con vosotros, yo he de reunirme con las welclones -dijo Welcome-. Supongo que contamos con todos vosotros ¿no?

Se escuchó un murmullo generalizado y voces de algunos dioses pidiendo más cerveza.

-Lo que quiere decir Welcome es ¡¿A que no tenéis huevos a uniros a nosotros en la defensa activa de Arham?! -exclamó Brontes.

-¡¡¡¡¿Que no hay huevos?!!!! ¡¡¡¡¡¿¿¿QUE NO HAY HUEVOS???!!!!! -fue el grito generalizado.

-Muy bien, Brontes, apelar a la testosterona -musitó Atenea dando un ligero trago a su bebida -. Tú sí que sabes hacer llamamientos a la guerra.

-Algo tendré que hacer, Palas, la mayoría de los de aquí son muy machos, además, no son los únicos a los que les ha hecho efecto -le dijo el cíclope. A su lado estaba N'Kari dando gritos de guerra mientras se rociaba con cerveza por todo el cuerpo.

-Sin duda seremos el ejército más preparado, poderoso, borracho, pendenciero y proclive a dejar hijos por todas partes. Más les vale prepararse a quienes sean que atacarán Arkham.

Brontes sonrió complacido. El ejército divino ya estaba preparado.

Última hora de la tarde. Sala de reuniones de La Llave y La Puerta.

-Los dioses nos acompañarán. Hay todo un grupo de griegos, egipcios, indúes, africanos y sudamericanos, sin contar con los habituales de Alfa Strike -dijo Brontes mientras le daba un bocado a un donut glaseado.

-Entre ellos hay muchos viva la virgen, pero también cuentan con verdaderos estrategas y expertos en guerras -añadió Welcome-. Creo que por su parte estaremos bien preparados.

-Mi investigación por el plano astral me ha puesto un poco nerviosa -dijo Anna-. Hay mucho movimiento entre entidades gaesosas y entes espirituales. Muchos han abandonado las zonas cercanas de la ciudad, y otros dicen que van a tomar unas vacaciones en otras dimensiones. Definitivamente, va a pasar algo importante por aquí.

-Mi reunión con los altos mandos de los morlocks ha salido muy bien. Contaremos con armamento pesado y vehículos, además de infantería.

-Yo he conseguido unas camisetas de la Miskatonic y unos bolígrafos con el logo de la universidad -dijo Seabury.

Todos se le quedaron mirando.

-¡¿Qué?! ¿Esperabais que habría un ejército de profesores ninja o algo así? Lo más parecido a una ayuda activa que podemos sacar de la Miskatonic son... esto... La Fundación Wilmarth.

-Bueno, no creo que estemos tan desesperados como para necesitar su ayuda -dijo Harvey-. Welcome ¿cómo te ha ido con las welclones?

-Perfecto, están listas para hacer frente a lo que sea -dijo la joven apoyando los pies sobre la mesa cómodamente.

-Bueno. Se podría decir que estamos preparados -dijo Anna con expresión preocupada-. Sólo nos queda esperar a que llegue el momento de la defensa de Arkham. Otra cosa no, pero plantaremos batalla con lo mejor de lo que tenemos.

La reunión se dio por concluida. Las sombras caían sobre la ciudad. Y en algún lugar, un dios exterior reía ante lo que se avecinaba. Pensaban que estaban preparados. ¡Qué ingenuos!

sábado, 6 de octubre de 2018

Alfa Strike: La Cabra Demonio del Caos


Sala de reuniones de Alfa Strike, Tierras del Sueño
Había pasado tiempo desde que Loki había necesitado reunir a un contingente importante del equipo Alfa Strike. Creado originalmente para frustar los planes de la corporación NWE que pretendía capturar dioses y entidades sobrenaturales para desarrollar nuevas tecnologías y líneas de productos. Pero la resistencia planteada por este equipo de dioses provocó que, finalmente, NWE se replanteara su política. A fin de cuentas, si los costes excedían tanto los posibles futuros beneficios, era ridículo seguir adelante, aunque se tratara de una corporación que podría haber salido de una ambientación distópica ciberpunk. Pero Alfa Strike no sólo se había dedicado a plantar cara a las maquinaciones empresariales. En otras ocasiones había tenido que tratar con problemas de carácter sobrenatural, paranormal o extradimensional que necesitaban ser resueltos mediante la intervención de unas fuerzas superiores. Para ello, siempre que el equipo tenía que actuar, Loki analizaba la amenaza y seleccionaba a los miembros más apropiados.

En esta ocasión había optado por reunir a pesos pesados: Brontes, Raijin, Fujin, Perun y Misha, N’kari y Thor. Además, había convocado también a Delta Wave Welcome y a las Valquirias. Se trataba de una operación de alto riesgo, que combinaba la contención de la amenaza y el rescate de posibles víctimas. La cuestión, tal y como la planteó Loki era la siguiente: Un grupo de idiotas neopaganos que habían hecho un extraño sincretismo entre extractos que habían conseguido del Necronomicon, shintoismo, wiccan y otras corrientes de pensamiento posmoderno ocultista se había montado una pequeña comuna en las montañas, en una olvidada región no demasiado lejos de Brattleboro, en Vermont. Esto implicaba posibles complicaciones con la colonia minera de los hongos de Yuggoth que había en las proximidades. Pero la cosa iba más allá. De alguna forma, ese conjunto de sectarios dopados de setas alucinógenas y una extraña combinación de ideas había comenzado a experimentar con magia. Y, tal y como era de esperar, se les daba terriblemente mal. A fin de cuentas, lo que hacían no dejaba de ser una excusa para drogarse y montar orgías. Normalmente esto no afectaría en lo más mínimo a los dioses y no necesitaría la intervención de Alfa Strike. En el peor de los casos, los sectarios acabarían suicidándose en masa para viajar espiritualmente a no se que planeta o morirían por falta de preparación para el duro invierno ya que los hongos de Yuggoth no tenían el más mínimo interés en ellos. Pero la cuestión era otra. Y es que, con la suerte de los tontos, habían logrado llamar a una manifestación de Shub-Niggurath que, en cualquier momento, podría sembrar el caos por la región, salir de los bosques y montar un buen desastre a su paso. Por el momento el avatar de la diosa estaba controlado, pero era mejor intervenir antes de que las cosas se complicaran demasiado.

En general, Shub-Niggurath era una diosa exterior que no se prodigaba demasiado en apariciones y, aunque en ocasiones se había mostrado con diferentes avatares, dejaba el trabajo sucio de manifestarse, aceptar sacrificios y sembrar el caos y la muerte a sus Retoños Oscuros. En Nueva Inglaterra, estos tenían una presencia discreta e incluso uno de ellos había optado por ir a vivir a Arkham, Shubbi, que había acabado trabajando como árbol y vigilante en el EldritchBurguer. Y, claro, cualquiera que lo veía sin saber que era en realidad, lo confundía con un árbol de tronco muy grueso, nudoso y retorcido, algo grotesco pero nada más. Pero cualquiera que intentara alterar el orden o robar en el restaurante se las tenía que ver con Shubbi. Aparte de esto, en Dunwich estaba la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un curioso avatar de Shub-Niggurath que había tomado esa comarca bajo su protección y a la que servían y con la que colaboraban las welclones. La verdad es que no eran muy devotas, del tipo secta de fanáticos rednecks. No era fácil serlo cuando tu diosa es una enorme cabra mutante de tres cabezas que se pasan el rato murmurando y hablando entre ellos y tirándose pedos. Pero cumplían con los rituales oportunos y cuidaban de la región.

Pero lo que aquí se iban a encontrar los miembros de Alfa Strike y las Valquirias era algo muy diferente. No se trataba de la gruñona Cabra Blanca, o de algún Retoño Oscuro desmelenado. Se enfrentaban a la Cabra Demonio del Caos, un avatar que parecía responder a los sueños húmedos de satánicos, wiccans y neopaganos variados, pero con un giro de pesadilla. Según Loki, Shub-Niggurath, la diosa exterior era dadora y creadora de vida. Pero su fertilidad era desbordante, sin orden alguno, puro caos creativo, como un cáncer que experimentara mil y una formas en cada una de sus metástasis. Era creación vital pura y desatada. Y, de alguna manera, la diosa había respondido a sus confusos adoradores de esa extraña secta afincada en Vermont, dándoles exactamente lo que querían y que era lo que menos les beneficiaba. Había que reconocer que, en su locura de creativa fertilidad, Shub-Niggurath podía ser una auténtica cabrona.

Así pues, iban a necesitar pesos pesados, ya que se iban a enfrentar a algo grande, terrible, poderoso, capaz de sembrar el caos a su paso y que debía ser detenido. Por ello, su misión era viajar a la zona, localizar y neutralizar a la Cabra Demonio del Caos y evacuar a los supervivientes y afectados por los daños que pudiera causar el avatar de la diosa. En cuanto al culto… bueno, no dejaban de ser un puñado de idiotas inconscientes que habían mordido más de lo que podían tragar. Si era posible se les rescataría. Siempre que siguieran siendo humanos.

Tras completar la sesión de instrucción con un mapa de la zona en la que indicó la ubicación de la comuna de los cultistas, el equipo Alfa Strike se preparó para partir.

Montañas de Vermont, en las proximidades de la zona de minado de los hongos de Yuggoth
El portal abierto por Delta Wave Welcome les había llevado a un gran y espeso bosque. Desde su ubicación podían ver el pico donde los hongos de Yuggoth tenían su base y desarrollaban sus operaciones mineras, pero, por lo demás, parecía un bosque de Vermont sin nada de particular. O eso creían al principio. Pero se dieron cuenta enseguida de que algo fallaba. Era el silencio. El silencio era total y absoluto. Salvo por la brisa que movía las ramas y los ruidos provocaban ellos al moverse, no había ningún otro ruido. Era como si algo hubiera espantado o destruido toda vida animal. Era terriblemente inquietante. Pero allí estaban. Con la ayuda del GPS y de Misha, pues el oso de Perun era capaz de orientarse por cualquier entorno y ecosistema en el que pudieran vivir osos, se encaminaron hacia la posición del campamento de los cultistas.

Tanto los dioses como las valquirias iban preparados para todo. Llevaban sus armas preparadas y las enviadas de Odín habían llevado consigo sus equipos de rescate y de primeros auxilios. No sabían que iban a encontrar por lo que se habían preparado para lo peor. Por su parte, Loki se había quedado en la base del equipo en las Tierras del Sueño. El nórdico era listo, quedándose seguro en la base, pero al menos sabían que podían contar con él para enviarles refuerzos o preparar su regreso si era necesario. En cuanto a la criatura a la que se iban a enfrentar, ya era otra cuestión. Loki no les había dado demasiada información, pero esperaban que no fuera algo que excediera sus capacidades. Alfa Strike y las Valquirías ya se habían enfrentado anteriormente a Cthulhu durante una desastrosa operación organizada por la NWE y se dedicaron a tratar de contener al primigenio y rescatar al contigente corporativo. Sin embargo, si se traba de un avatar de una diosa exterior podía pasar cualquier cosa. Tan sólo esperaban que Loki hubiera calibrado adecuadamente el poder de la entidad.

A medida que avanzaron por el bosque empezaron a sentir un tenue olor que progresivamente se iba haciendo más fuerte. Olía a leche, leche de cabra, pero con un matiz dulzón y penetrante que volvía desagradable aquel aroma También empezaron a escuchar los cánticos, muy leves al principio, pero con un volumen creciente a medida que se aproximaban. Entonces, al aproximarse más a la comuna, empezaron a ver los daños producidos: árboles arrancados y destrozados, extrañas huellas caprinas de gran tamaño. Algo grande y muy fuerte se había movido por aquellos lugares. Cuando, finalmente, llegaron hasta el campamento, se encontraron una serie de cabañas prefabricadas instaladas en un amplio claro situadas de forma que en el centro del terreno quedara un amplio espacio vacío que, en esos momentos, estaba ocupado por los cultistas que no podían atenderles en esos momentos, pues se hallaban en medio de una orgía. Pero la confusión de cuerpos no podía ocultar lo que era ya evidente: ya no eran humanos, o, al menos, no completamente humanos. Las mutaciones eran diversas, muy variadas y extrañas. Cuernos, miembros adicionales atrofiados y malformados, pezuñas, garras, excrecencias, conformaban parte de aquel catálogo de deformidades y anomalías corporales que daban nueva forma a los cuerpos de los cultistas. Eran una versión retorcida y extraña de la humanidad, de una humanidad que hubiera pasado bajo el filtro del Bosco y de Clive Barker. Eran las versiones oscuras y retorcidas de los seres que los mitos y leyendas sitúan en los bosques. Las dríadas y los sátiros, los espíritus y duendes de la floresta podrían ser una versión dulcificada y deformada de esos seres que fornicaban apasionadamente y sin control en medio del campamento. Pasados por el filtro del horror y el olvido, habrían sido alterados en el recuerdo para ser una advertencia de las cosas extrañas que se pueden encontrar en los bosques.

Pero lo más destacado y anómalo era lo que se hallaba en el centro mismo, rodeada por sus apasionados y lujuriosos cultistas, regocijándose en su adoración. Era la Cabra Demonio del Caos, era el avatar de Shub-Niggurath surgido de los miedos, filias, deseos insatisfechos, lujuria y ansias de los cultistas. Mediría en torno a unos tres metros y parecía muy pesado pese a la ligereza con que se movía. Era una figura antropomórfica, una corrupción del dios cabra que presidía los aquelarres de brujas, una robusta y fornida figura femenina con dos grandes y voluminosos pechos de los que manaba leche, una cabeza caprina cubierta por un espeso pelo negro y coronada por tres retorcidos cuernos. De su boca surgía una larga lengua casi tentacular con la que acariciaba o azotaba a sus aoradores o lamía su propio cuerpo. Los brazos eran prácticamente humanos, acabados en manos nudosas de tres dedos. Y, de la cintura para abajo, empezaba la mayor pesadilla. El torso lampiño se recubría de un espeso pelaje oscuro que alfombraba sus caderas y las patas caprinas acabadas en pezuñas en torno a las cuales surgían centenares de cilios animados. En el pubis, una obscena raja a modo de vagina palpitaba goteando fluidos inidentificables y, sobre esta, media docena de penes tentaculo de unos dos metros de longitud se agitaban y culebreaban entre ellos, disputándose la posibilidad de penetrar a los adoradores o a la propia entidad. No se trataba de la criatura más horrenda que habían encontrado los de Alfa Strike o las Valquirias, pero si que era extraña y perturbadora. Pero, entonces, vieron lo que hasta el momento se les había escapado, fascinados por la extraña orgía y la aberración caprina que la presidía: al otro lado de la comuna aguardaban seis Retoños Oscuros.

Los dioses de Alfa Strike no se iban a dejar intimidar ante semejante espectáculo e iban a demostrar que eran capaces de resolver todo tipo de situaciones. Por ello, prepararon las armas y se dispusieron al combate. Con las Valquirias y Delta Wave Welcome en la reserva, los dioses cargaron contra los cultistas mutantes y el avatar de Shub-Niggurath. Los sectarios tardaron un poco en reaccionar, vendiendo caras sus vidas, pero poco podían hacer contra la brutal carga de Alfa Strike, convirtiéndose en poco más que carne picada estampada contra el suelo y de poco interés. Para los dioses fue poco más que una molestia ocasional y pasajera, ya que su objetivo no era otro que la monstruosidad caprina.

La criatura, la Cabra Demonio del Caos, rugió furiosa al ver como sus adoradores eran aplastados, quitados de en medio como el que espanta a una mosca, con la ventaja de que, una vez apartados, los cultistas no regresarían. Y es que regresar a molestar cuando eres un cadaver aplastado, desgarrada, machacado y electrificado es un poco complicado. Así pues, se inició la lucha entre los dioses y el avatar de Shub-Niggurath. La pelea fue brutal e intensa. La entidad era mucho más poderosa de lo que esperaban, ya que, a fin de cuentas, era un avatar de una diosa exterior. Era, aproximadamente, como enfrentarse a un avatar monstruoso de Nyarlathotep, pero no cualquiera, si no alguno de los más terribles y peligrosos. Por otro lado, el ser tantos no ayudaba demasiado, ya que, pese a que la criatura medía tres metros, no era lo suficientemente grande como para poder ser atacada simultáneamente en cuerpo a cuerpo por todos.

Pero Alfa Strike era un equipo coordinado y preparado para este tipo de situaciones, por lo que empezaron a aplicar las tácticas y maniobras de combate que les permitirían atacar de forma más eficiente a la criatura. Se iban moviendo para rotar sus posiciones y así poder golpear y retirarse, dejando el relevo a otro dios. También Thor, Brontes y Raijin podían invocar el poder del relámpago para golpear al avatar.

No fue fácil, no fue rápido, no fue cómodo. Pero la coordinación de Alfa Strike logró causar daños en la entidad. Daños que fueron creciendo y progresando adecuadamente. El combate era extenuante pero, finalmente, lograron asestar el golpe de gracia al avatar y poner fin a su existencia, al menos por el momento. Agotados, los dioses pudieron por fin descansar. Y, con el campamento asegurado, Delta Wave Welcome y las Valquirias, ya que no había nada que rescatar allí y los dioses se recuperarían por sí mismos, comenzaron a recorrer la zona en busca de asentamientos de montañeses y granjeros que pudieran haberse visto afectados por las actividades del culto. También se aproximaron a los terrenos de los hongos de Yuggoth, ya que estos conocerían bien el terreno y sabrian orientarlas.

Cuando finalmente acabaron su trabajo, pudieron regresar con la satisfacción del deber cumplido y con el conocimiento reafirmado de que la estupidez humana no tiene límites.

viernes, 22 de junio de 2018

El ataque de los gatos mutantes o por qué no hay que cabrear a Bastet


Aunque habitualmente las reuniones de planificación de las misiones de Alfa Strike se realizaban en las Tierras del Sueño, en el hogar de Loki, que se había convertido en la base de operaciones del grupo y en hogar de múltiples gatos (y a ver quien le ponía pegas a Bastet), a veces, sin embargo, el Herrero Mentiroso optaba por otras ubicaciones. Esta vez había elegido los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, en Dunwich. Esto era por varias razones: La primera era que tenía un bono de descuento que quería aprovechar antes de que llegara el grueso de turistas del verano y estaba pasando allí unos días y, la verdad era que no le apetecía moverse. La segunda razón era que seguramente deberían intervenir nuevamente en aquella zona, o al menos eso indicaban sus fuentes. La tercera razón era que así contaría con la ayuda de las welclones para tratar de impedir que Bastet se cabreara hasta niveles estratosféricos, convirtiéndose así en Sejmet y montando un buen follón. En último término, si la diosa se convertía en su belicoso alter ego, también podía contar con las welclones para que no sólo la controlaran, sino que también la agotaran utilizando sus particulares métodos con erótico resultado. En último término tenía un byakhee de Byakhee Express preparado para traer a Anna Pickman. Y es que si había algo que daba más miedo que Sejmet desatada era Welcome enfadada, pero como la joven estaba enfangada en las conversaciones diplomáticas entre morlocks y gules por derechos de paso y uso de determinadas zonas de los túneles bajo la ciudad, tenía previsto un plan B: algo que daba más miedo todavía que Evangeline enfadada: Anna Pickman, la mujer más peligrosa de Arkham. En cualquier caso, que Bastet se convirtiera en Sejmet podría ser incluso útil, sobretodo sabiendo que más de la mitad del grupo estaba ausente con cuestiones de sus negocios o estaban de vacaciones. Así pues, Loki contaba con Raijin y Fujin, Bastet y Pkaurodlos. Lo cierto es que los de NWE habían escogido las fechas muy bien. Pero Alfa Strike siempre contaba con algún recurso. Y, en último término, las Welclones podían ser terribles por sí solas. Curiosamente, Ashley Johnson y su equipo Tiamat habían sido trasladadas a California a cumplir allí algún tipo de misión, y lo que había planeado la corporación había sido sin informar su filial Omicron Scorpions.

La cuestión era, tal y como explicó Loki a los presentes, que la SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation) había vuelto a las andadas. Esta empresa filial de NWE no era la primera vez que se convertía en objetivo de las acciones de Alfa Strike. Ya habían tenido que lidiar con una beluga “homosexualizadora” y una mujer avispa ninfómana, aunque de esta última se ocupó Hada, una de las welclones. La cuestión era que en esta empresa se habían reunido todos los científicos locos, amorales y piscópatas y tenían carta blanca para hacer lo que quisieran siempre que cumplieran con los objetivos de la empresa en cuanto a productos biológicos de consumo y componentes electrónicos de alta gama y última generación que sacar al mercado. Afortunadamente para ellos, la empresa no había hecho demasiado ruido, por lo que los magufos ecologistas y fanáticos de lo natural ni siquiera se habían enterado de su existencia, obsesionados con su cruzada contra otras grandes corporaciones del mismo sector. Así pues, mientras la SGEC siguiera con la producción manteniéndose dentro de los márgenes legales y no recibiera demasiada publicidad, los científicos podían seguir con sus labores secundarias de ciencia negra y loca. Y de estos esfuerzos había surgido una nueva amenaza a la que Alfa Strike debía hacer frente y que iba a ser liberada en Dunwich para ser puesta a prueba. La naturaleza de esta amenaza era la que había hecho que Loki temiera que Bastet se convirtiera en Sejmet, pues si había algo que la cabreaba profundamente, que la volvía más peligrosa que un volcán a punto de estallar era el maltrato a los gatos. Alguien que se dedicara a molestar o maltratar a los felinos de forma convencional, podía acabar recibiendo un zarpazo o dos de la diosa, que no era poca cosa. Pero lo que habían hecho los de la SGEC era algo mucho más allá: habían creado una progenie de gatos mutantes asesinos del espacio exterior al combinar material genético de gatos con el proporcionado por los zeta reticulanos neoliberales. El resultado eran unos seres humanoides felinos de medio metro de altura, con tres orejas (la tercera estaba situada en lo alto de la cabeza, entre las otras dos), ojos de alienígena zeta reticulano e implacables y feroces. Además, habían sido armados con fusiles y pistolas de Rayo O (llamados así porque disparan ráfagas de energía en forma de O) y equipados con trajes espaciales especiales de combate que parecían diseñados por un ilustrador pulp de ciencia ficción de los años 50. Ni que decir tiene que en cuanto Loki informó a los presentes de lo que sucedía y que esos gatos mutantes iban a ser liberados en la zona de Dunwich para atacar a la población Civil, hizo falta toda la fuerza de Raijin y Fujin y de las welclones para contener a Bastet e impedir que se transformara en Sejmet mientras Pkaurodlos preparaba un calmante que no tardó en inyectarle en cuanto tuvo oportunidad. La cuestión era que la diferencia entre Bastet y Sejmet era como la que había entre Jekyll y Hyde o entre Bruce Banner y Hulk. Sejmet era poder y fuerza desatada y la última vez que se descontroló, para contenerla tuvieron que hacer un lago artificial de cerveza teñida de rojo para que se la bebiera pensando que era sangre. La resaca que tuvo Bastet al día siguiente fue histórica. Afortunadamente, hasta el momento no había nada que hubiera enfadado tanto a la diosa como para amenazar con convertirse en Sejmet, pero esta ocasión era diferente. La aberración genética que habían hecho con los gatos clamaba a los dioses. Y la diosa en cuestión, Bastet, no estaba para tonterías.

La formación que se había reunido para hacer frente al ataque de los gatos mutantes eran un tanto peculiar. Raijin y Fujin, aunque eran de los miembros más sensatos del equipo, eran tropas de asalto demoledoras, dotados de una gran fuerza física. Bastet normalmente se ocupaba de los trabajos de infiltración, aunque no se quedaba corta con el combate cuerpo a cuerpo. Pkaurodlos, el más sensato, educado y cortés miembro del equipo, se encargaba de la medicina de campaña y era el experto en tecnología e informática. Otra peculiaridad de la situación era la vestimenta, pues como la llamada de Loki les había cogido desprevenidos, preparados para disfrutar de unas vacaciones veraniegas, no habían traído su vestimenta de batalla habitual. Los dos japoneses, Raijin y Fujin, tenía un aspecto bastante peculiar, a fin de cuentas, dos enormes onis, uno de piel rojiza y azul la del otro, ataviados con camisas de flores y shorts era bastante llamativo. Debido a que se trataba de una misión de combate, habían traído sus armas: sendas enormes porras metálicas. Así que el contraste era bastante peculiar. Por su parte, Bastet había acudido ataviada con un atuendo egipcio clásico: una falda de lino y algunas joyas características de la cultura que la adoró. De manera que, sí, iba en top less, aunque esto para las welclones no suponía problema. Todas se habían acostado en algún momento u otro con la diosa, y ver un torso femenino o masculino desnudo, aunque les resultara atractivo, no iba a suponer para ellas motivo para dejar de ser profesionales y respetuosas con una amiga y amante ocasional. En cuanto a Pkaurodlos… bueno, es un dios que es una enorme serpiente emplumada. No es que necesite mucho atuendo. Loki, por su parte, amenazado por Welcome para que se vistiera de forma apropiada (los dioses y muchos seres sobrenaturales, así como los miembros de la Gran Raza de Yith en cuerpos humanos, tienen un pésimo gusto a la hora de vestirse, y no es raro que usen patrones de moda varias décadas atrasados), se había presentado con un polo blanco, pantalón negro y zapatos oscuros. La verdad es que se podría haber presentado ataviado de forma más apropiada para entrar en acción, pero el nórdico prefería mantenerse en un segundo plano normalmente.

Así pues, sólo era cuestión de localizar a su enemigo y enfrentarse a él. Los efectivos de SGEC todavía no se habían desplegado y los miembros de Alfa Strike no podían hacer otra cosa que aguardar. Mientras tanto, a Bastet se le iba pasando el efecto del calmante y, aunque estaba ansiosa por entrar en acción, parecía más controlada. Finalmente, una hora más tarde (es lo que pasa, que los cientifícos locos y villanos recurrentes no son siempre puntuales), un convoy de tres camiones sin ningún tipo de logo se adentraron en la región de Dunwich, dejando atrás el pueblo y encaminándose hacia una zona más apartada. Cuando llegaron a su destino, se detuvieron y los conductores y sus ayudantes bajaron de los vehículos. Al abrir las cajas, del interior de los camiones salió una pequeña horda de gatos mutantes con armas de Rayos O. El pequeño y felino ejército mutante se dispuso en formación y comenzaron a avanzar hacia el pueblo, preparados para abrir fuego ante la visión de los primeros individuos con los que se cruzarían.

Con el desembarco realizado, los dioses se pusieron en movimiento. No tardaron mucho en interceptar a los gatos mutantes con su equipo de ciencia ficción pulp de los años 50, y la batalla comenzó. En condiciones normales, la potencia de combate desplegada por el equipo Alfa Strike habría sido suficiente para derrotar un par de escuadras de armaduras de combate Acorazado o una de GodHunters. Eso sin tener mucho problema. A fin de cuentas, el poder de los dioses que intervenían en esa lucha era bastante alto. Pero las armas de Rayos O, pese a su aspecto retrofuturista, no eran ningún juguete. Se trataba de tecnología zeta-reticulana adaptada a los materiales y técnicas de fabricación humana. En cuanto a potencia de fuego eran equivalentes al lanzarrayos que guardaba para casos de emergenica Summanus, el dinosauroide que administraba la residencia universitaria y los alojamientos rurales. Éste era un dispositivo basado en tecnología yithiana capaz de convertir a un rinoceronte en kebab asado si lo usaban sobrecargado. Pero en este caso no se trataba de una única arma, sino de muchas, utilizadas por muchos gatos mutantes simultáneamente. Esto le ponía las cosas más difíciles a los dioses.

El ver como sus queridos gatos habían sido transformados en semejantes aberraciones genéticas y usados como soldados esclavos para cumplir los designios de un grupo de científicos locos al servicio de una oscura corporación era más de lo que podía soportar Bastet. Y al ser atacada por los Rayos O, no se contuvo más. Lanzando un rugido de furia, le creció una espesa melena y se volvió más musculosa y con la piel rojiza. Se había transformado en Sejmet.

Ante la irrupción de esta diosa, Pkaurodlos Raijin y Fujin, que habían estado aguantando bastante bien y habían diezmado las filas felinas mutantes (es decir, que se habían cargado a un diez por ciento de los gatos), optaron por hacerse a un lado. En ese momento, junto a ellos, y surgiendo de detrás de unos árboles, apareció El que Comenta en la Oscuridad, un siniestro avatar de Nyarlathotep especializado en comentar acontecimientos deportivos y de toda índole para enloquecer a los hinchas y aficionados con sus oscuros comentarios y blasfemas alusiones. También aprovechaba para sacarse un buen dinero gestionando una casa de apuestas online. Saludó con gesto profesional a los dioses y comenzó a comentar:

-Y Sejmet, recién liberada, entra en acción. Inicia una carga brutal con los brazos abiertos hacia los lados y las zarpas preparadas y embite contra las tropas felinas mutantes. ¡Increible, señoras, señores y demás entidades! Que potencia la de esta diosa. Ha abierto un surco entre las filas enemigas como un cuchillo caliente penetra la mantequilla. ¡Y está desatada! Tras desconcertar y sorprender a los gatos, estos han tratado de recuperar el orden entre sus filas, pero la brutalidad e iniciativa de Sejmet lo hacen imposible. Se mueve como un gato jugando con su presa, pero con cada golpe se lleva por delante a varios mutantes que salen despedidos por los aires. Algunos mueren tratando de defenderse y los Rayos O de sus armas causan más caos. ¡Y esto es indescriptible! ¡Que masacre! Estamos viendo algo épico, histórico, Sejmet desencadenada y dispuesta a sembrar el caos y la muerte a su paso. Hacia siglos que no veíamos una demostración como la que estamos presentando. Está claro que los gatos mutantes no tienen nada que hacer ante esta diosa. ¡Y Sejmet lo vuelve a hacer! Esta vez han sido siete gatos de un único zarpazo. Y salen desparramados hacia el cielo dejando tras de sí una lluvia de sangre y disparos de Rayos O.

La pelea no duró mucho más, aunque El que Comenta la disfrutó hasta el último momento. Estaba muy satisfecho del asunto, aunque ahora tocaba resolver el tema de como contener a la diosa desatada, pues, tras matar a todos los gatos mutantes, había destrozado los camiones y los operarios sólo se habían salvado porque en ese momento intervinieron Raijin y Fujin que, a duras penas, lograron detenerla. Pero había que hacer algo. Loki, que había estado contemplando la pelea con unos prismáticos, avisó a las welclones. Tal vez ellas lograrían calmar a la diosa, o, al menos, dejarla lo bastante agotada para que se pudiera tranquilizar sola. Y es que estaba en un estado en el que los calmantes de Pkaurodlos poco podían hacer. Poco a poco, las clones mutantes de Evangeline “ Welcome” Parker fueron reuniéndose y se dirigieron hacia el lugar de los hechos. Las primeras en intervenir fueron Blindada y Amazona, las dos más fuertes y musculosas. Junto con Raijin y Fujin lograron hacer una presa más férrea sobre la diosa, pero esto la ponía más furiosa todavía. Entonces, Buhonera, jefa no oficial de las welclones (técnicamente, Welcome era la máxima autoridad entre ellas), tras comprobar que se habían reunido las 20, le hizo a Sejmet una proposición que no podía rechazar, una proposición que la diosa, interesada y curiosa, aceptó, una proposición con erótico resultado.

Seis orgasmos de Sejmet más tarde (los de las welclones fueron muchos más, bastantes más), la diosa por fin estaba lo bastante agotada y satisfecha como para caer rendida. A su alrededor, las clones, también cansadas y sexualmente complacidas aunque iban a necesitar un tiempo de reposo para recuperarse, estaban contentas por haber logrado cumplir con éxito su misión. No esperaban que la diosa fuera tan resistente y agotadora, pero triunfaron. Una vez más, un desconcertante, absurdo y extraño plan de la NWE había sido frustrado. Y Bastet, cuando regresó a su estado normal, sólo pudo preguntarse que había pasado y por qué estaba desnuda y tan satisfecha sexualmente como agotada. Pero las explicaciones llegaron en otro momento y es otra historia.

viernes, 2 de marzo de 2018

Harbinger: Cuando los reptilianos dominaban USA

Camino a Crisis of Infinity Kates (parte 2)

Un futuro cercano en una línea temporal alternativa.
Uno de los absurdos y estúpidos planes de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro había funcionado. Era algo sumamente improbable, pero así había sucedido. Poco después de su aparición, en 2015, comenzaron a ejecutar una estrategia tan a prueba de tontos que tenía que fallar por algún lado. Pero, inexplicablemente salió bien y, cuando se descubrió todo ya era demasiado tarde. Esta Plan Maestro consistía en verter cantidades ingentes de aspirinas en el suministro de agua de las ciudades más importantes de Estados Unidos y en algunos puntos clave de las zonas menos urbanas. De esta manera ayudarían a reducir, evitar y controlar los daños cerebrovasculares que produciría la manipulación de la programación televisiva, inundando los canales con una serie de contenidos de una creciente estulticia. Al mismo tiempo, comenzaron a manipular el partido republicano para favorecer el alzamiento de políticos de extrema derecha cada vez más estúpidos, reaccionarios, megalómanos y poco prácticos. Esto produjo una inesperada sinergia con la creciente ola de tiranía de corrección política e infantilización social para causar el advenimiento de una idiocracia iniciada con los resultados de las elecciones presidenciales de 2016. El gobierno de los Estados Unidos, cada vez más penetrado por los RNLO, se iba llenando progresivamente de fanáticos de las armas, neoliberales desatados, ultrapatriotas descerebrados y xenófobos en general. Esto facilito la progresiva inclusión reptiliana que, a modo de amos de títeres, se fueron apoderando de todo de forma discreta y sin llamar la atención. Seguramente Robert Heinlein se estaría revolviendo en su tumba al ver como la pesadilla que describía en su novela “Amos de títeres” se iba haciendo realidad pero desde la perspectiva inversa. Estados Unidos no era invadido por alienígenas de corte soviético y estalinista, sino por lacertonazis de extrema derecha. Mientras tanto, en las sombras, los RNLO se habían manifestado ante aquellas multinacionales afincadas en Estados Unidos que pudieran resultar afines a su causa o que podrían resultar beneficiadas de su colaboración el gobierno en la sombra. La New World Enterprises había aceptado sin pensárselo dos veces, pues. El estrechar lazos con los reptilianos le daba acceso a su tecnología, incluyendo las armaduras potenciadas Ritter y los robots gigantes nazis. No fue la única, pero si la primera en pactar con ellos y, más tarde, actuar abiertamente. Debido a esto, tras los primeros fracasos al enfrentarse al equipo Alfa Strike, optaron por adoptar un perfil bajo a la espera de que los RNLO se manifestaran abiertamente. Mientras tanto, se dedicaron a adaptar la tecnología reptiliana y a desarrollar mejoras y variantes de la misma.

Y, finalmente, llegó el Día de la Serpiente, cuando los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro se manifestaron abiertamente ante una nación oprimida y doblegada mediante la manipulación. Era un estado que combinaba la pesadilla orwelliana con la infantilización social y el bombardeo masivo de oferta lúdica del mundo feliz de Huxley. Una distopía en la que las más disparatadas fantasías de la NRA (Asociación Nacional del Rifle) se habían hecho realidad, pero sometida, al mismo tiempo, a un estricto régimen social dirigido por la élite gobernante reptiliana. Pero, ante el amanecer del reich lacertonazi, hubo algunos enclaves irreductibles cual aldea gala. Y el más importante de ellos era Arkham, Massachusetts.

En la ciudad universitaria, los estudiantes y equipo docente de la Miskatonic se pusieron de acuerdo para defender la ciudad contra la estupidez y el dominio reptiliano. Pues los invasores no se conformarían con los Estados Unidos y, una vez asentado su régimen, comenzarían a preparar su invasión a gran escala haciendo uso de la globalización. Por ello, la ciudad se convirtió en un símbolo de esperanza para aquellos que aún anhelaban la paz y la libertad. La sede de la resistencia se estableció en el EldritchBurguer, donde nadie esperaría que estuviera. Así, los edificios del campus universitario se dedicaban por entero a dar clases, organizar fiestas y preparar las defensas de la ciudad. El resultado era un tanto caótico: barricadas y nidos de armas automatizadas y con centinelas llenaban las calles principales y controlaban los accesos secundarios, mientras grupos de estudiantes cargados de libros se dirigían a la biblioteca de la universidad o a alguna clase; otros llevaban piezas y cajas de herramientas para probar algún nuevo sistema defensivo o repararlo; también estaban los que aprovechaban el tiempo para festejar como si el mundo se acabara al día siguiente. Arkham había resistido mucho tiempo, pero no podría hacerlo de forma indefinida a menos que se le pusiera fin al régimen reptiliano. El gobierno podía haber lanzado todo el peso del ejército sobre la ciudad, incluso los podría haber bombardeado hasta reducir la población a cenizas y escombros. Pero los RNLO habían optado por ser pacientes. Un ataque masivo contra Arkham habría tenido efectos contraproducentes: por un lado, la comunidad internacional se podría haber soliviantado lo suficiente como para dejar de lado su habitual inmovilidad e iniciar medidas agresivas. Por otro lado, eso habría convertido a Arkham en algo más que un símbolo de resistencia. Sus defensores se habrían convertido en mártires de la libertad y en un icono para aquellos que no estuvieran de acuerdo con el opresivo régimen de los reptilianos. Por ello, aguantaban como podían. Habían tratado de infiltrar espías, pero estos acababan por ser fácilmente descubiertos, así pues, no tenían otra opción que esperar y, llegado el momento, lanzar un golpe maestro que acabara con Arkham dejándolos a ellos impolutos, sin nada que les acusara del final de la ciudad universitaria.

Lamentablemente para los RNLO, el movimiento de resistencia que regía la urbe era demasiado hábil para caer en las toscas trampas que les enviaban. Apoyado por los morlocks comunistas, se había iniciado gracias a la acción rápida de los Pickman, sin embargo, ni los recursos de estos ni la tecnología morlock podía hacer nada contra un país entero. Y es que el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks era poderoso, pero limitado en número. Y la sorprendente astucia con la que los Reptilianos Nazis habían logrado desarrollar sus planes les había cogido a todos por sorpresa. Con la ayuda de Alfa Strike, la resistencia arkhamita había logrado repeler los ataques militares, aunque no sin bajas. Un francotirador particularmente hábil había logrado matar a Harvey Pickman; Anna Pickman sobrevivía en las Tierras del Sueño mientras su cuerpo estaba en coma tras haber sido gravemente herida en una batalla. Incluso Welcome había caído en combate en la carga contra la Oleada Escamosa dirigida por Odín. Esa fue el último intento armado de tomar la ciudad por parte de los RNLO. Había sido un ataque masivo con tropas de tierra apoyadas por robots gigantes nazis y el liderazgo del nórdico y la joven habían logrado dar ánimos a los defensores, que se vieron superados y casi arrasados por las tropas enemigas. Así, Sojat, líder del Equipo Exile había quedado al mano de la Resistencia, con Katherine Ashford como segunda al mando y Brontes liderando los equipos de ingenieros y zapadores.

Pero llegó un punto de inflexión en el que los defensores, conscientes de que su resistencia no podía ser ilimitada y la derrota del régimen lacertonazi iba a ser casi imposible sin una ayuda exterior que tal vez nunca llegara, optaron por tomar medidas drásticas: había que capturar un Ritter Mk VI, reprogramarlo y modificarlo y enviarlo en el tiempo al pasado para que avisara de lo que estaba por venir y lo impidiera de alguna forma. Era posible que, si tuviera éxito, esa línea temporal siguiera existiendo de forma paralela o que, al producirse una paradoja, esta desapareciera. En cualquier caso, tendrían la seguridad de que los daños causados por los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro quedarían muy restringidos. Pero, claro, una cosa era proponerlo y otra llevarlo a la práctica.

Así pues, mientras los morlocks preparaban la maquinaria de viaje en el tiempo, Brontes encabezó un comando para capturar un Ritter Mk VI. Habían escogido este modelo en concreto por ser el más avanzado que habían producido los RNLO. Los anteriores eran variantes más o menos blindadas y con distintas prestaciones de una armadura de combate potenciada. Pero éste último era un robot con IA independiente. No necesitaba un piloto, por lo que el espacio de la cabina y los sistema de soporte eran innecesarios. Y la IA era equivalente a la de un piloto reptiliano aunque con una programación de obediencia para seguir las instrucciones y ordenes que recibiera de los mandos RNLO. Localizar alguno no iba a ser demasiado difícil. Siempre había varios desplegados en el perímetro que habían instalado los reptilianos en torno a la ciudad para sitiarla. El problema era que, al ser el último modelo, disponía de las mejores prestaciones y sensores de su categoría. Por ello, no iba a resultar fácil, particularmente conseguir capturar uno sin demasiados daños.

Así, cuando el equipo dirigido por Brontes regresó a la base de la Resistencia, llevaban consigo un Ritter MK VI ligeramente maltratado por el terreno al ser arrastrado hasta allí y bastante maltratado por Brontes. Y es que el robot no tenía intención de colaborar, así que el dios tuvo que pelearse con él y vencer rápidamente para no llamar demasiado la atención. Y, claro, Brontes golpeó rápido y con fuerza, de manera que aquello daba pena verlo. Pero lo importante es que, pese al vapuleo que había recibido la estructura, los daños no habían sido demasiado graves. El blindaje estaba bastante machacado, y necesitaría algunas reparaciones importantes, pero el grueso de la estructura y los componentes que formaban su cerebro y sistemas principales estaban bastante intactos. Por ello, los morlocks tuvieron que ponerse rápidamente a realizar las reparaciones necesarias y a reprogramarlo.
No fue un trabajo fácil, pero dieron lo mejor de sí mismos y lo lograron. El resultado era un tanto chocante. Como habían trabajado con prisa, no tuvieron tiempo de repintarlo, así que mantenía el color gris de los RNLO con algunas insignias reptilianas. Pero también lucía algunos toques plenamente morlocks: placas de blindaje adicionales soldadas o remachadas, pinchos y la iconografía de la hoz y el martillo y la estrella roja. Resultaba un tanto caótico, pero la estética era lo de menos. Cuando hicieron las primeras pruebas de la inteligencia artificial reprogramada, ésta parecía funcionar bien, aunque, debido a la velocidad con la que habían trabajado, era posible que pudiera sufrir algún fallo técnico. Como parte de la reprogramación, le introdujeron un amplio conjunto de datos históricos y de planteamientos políticos morlocks, así como esquemas técnicos para que los morlocks del pasado pudieran hacer las reparaciones o modificaciones necesarias. Cuando acabaron todo estaba listo para el viaje en el tiempo.

Teniendo en cuenta la naturaleza del tiempo, técnicamente no tendrían porque tener prisa, a menos que los RNLO supieran que estaban tramando. La desaparición de un Mk VI sería investigada y tal vez pudiera indicar a los suspicaces lagartos que algo estaban planeando en Arkham. Además, cuando provocaran el viaje en el tiempo existía la posibilidad de que los reptilianos detectaran la incursión temporal. En ese caso, tratarían de atacar la base para impedirla a cualquier precio. Por ello la prisa, ya que no sabían cuando iba a ser detectado el viaje temporal, puede que incluso mucho antes de que se produjera realmente.

Y la fatalidad se produjo justo en el último momento. Con el Ritter, al que habían llamado Ribbentrop-Mólotov, ya preparado y la máquina del tiempo listo para operar y enviar al robot al pasado, se desencadenó el ataque definitivo de los RNLO. Esta vez estaban dispuestos a acabar con el problema de raíz, dejando de lado las repercusiones internacionales. Y la razón había sido que, tanto los morlocks como los propios reptilianos, habían detectado una anomalía en el tiempo, una alteración espaciotemporal que se manifestaba de una forma muy poco convencional: describía tres saltos temporales y una repentina anomalía que podría poner fin a esa línea temporal. Aunque esto no es más que una tremenda simplificación, pues el lenguaje apropiado para describir la física espaciotemporal y sus relaciones con la física cuántica requieren varios doctorados en diversas disciplinas de la física y una cantidad de aspìrinas equivalente a la que vertieron los RNLO en el suministro de agua. Pero para el caso que nos ocupa bastará la simplificación. Así pues, los morlocks (y sus adversarios reptilianos), habían detectado por anticipado que se iban a producir, con un alto grado de probabilidad, tres saltos temporales y el fin del mundo para esa línea temporal, que no sólo iba a dejar de existir, sino también a dejar de haber existido. Así pues… ¿indicaba esto que la Resistencia había logrado tener éxito? ¿Y por qué tres saltos temporales? ¿Qué estaba sucediendo? Lo que si estaba claro era que, como los equipos de registro espaciotemporal indicaban probabilidades más que hechos concretos, indicaban que algo iba a pasar pero que aún no había sucedido. Por ello, los RNLO, desesperados, trataron de impedir que se concretaran los hechos probables, así pues, lanzaron un ataque masivo con sus tropas lacertonazis, robots gigantes nazis, soldados estadounidenses y comandos de Omicron Scorpions. Ante semejante despliegue ofensivo, las defensas de Arkham no iban a poder aguantar demasiado, aunque los valerosos luchadores aguantarían todo lo que pudieran. Mientras tanto, los morlocks y Kate trataban de acelerar todos los preparativos lo máximo posible. Fue entonces cuando se concretó el primer salto espaciotemporal cuando, a través del portal en el tiempo, cruzó el Ritter MK VI Ribbentrop-Mólotov, aunque los fuertes campos magnéticos generados por la máquina y una potente descarga de taquiones (o a saber que fue en realidad), desestabilizó al robot, aunque los morlocks no supieron nada y, en 2016, el robot comunista nazi aterrizó en Arkham, bastante descentrado y algo desestabilizado. Allí, Kate y Odín se encargarían de él.

Tras concretarse ese primer salto, los sensores se volvieron aparentemente locos. De dos saltos en el tiempo, pasaron a aparecer cuatro, luego uno, seis, y tres, y la pantalla empezó a mostrar un peculiar diseño de fractales en movimiento con un motivo diseño cósmico que se alternaba con el patrón de anomalías temporales. Mientras, el asalto de los RNLO seguía su avance. Estaban cada vez más cerca, destruyendo todo a su paso, simplemente sembrando el caos, pues pretendían llegar lo antes posible al EldritchBurguer. Lo que no sabían es que así lo único que lograban era acelerar su propia destrucción. Y es que, cuando se aproximaban por fin al campus universitario, se materializó el segundo salto espaciotemporal. En medio de un destello de luz apareció un camión GAZ-69 soviético modificado al estilo morlock. Era el vehículo de salto espaciotemporal de Yekaterina, que acudía al rescate. Haciendo una entrada espectacular, pero algo desafortunada, apareció justo tras las líneas enemigas. Por ello, la morlock, saturada de adrenalina, se lanzó contra los comandos de Omicron Scorpions, en concreto contra un grupo de estos que llevaban un equipo y armamento diferente al que llevaban los demás soldados corporativos que abundaban por allí. Haciendo uso del enorme parachoques, diseñado para absorber impactos y apartar obstáculos, arrasó con todo lo que se interpuso en su camino mientras, sobre la cabina, la diosa Tiamat abría fuego con dos fusiles AK morlocks y alternaba gritos de furia con descargas de un rayo multicolor bastante destructivo. Cuando llegaron hasta el EldritchBurger, Yekaterina frenó, bajó del camión y se dirigió hacia el interior del restaurante. Mientras tanto, Tiamat siguió divirtiéndose, sumergiéndose en el caos de la guerra y alimentándose de él, haciéndose más poderosa a medida que la lucha se desarrollaba.
Una vez dentro, Yekaterina se abrió paso hasta el centro de mando. Aunque su uniforme no coincidía con el que llevaban las demás tropas, era una morlock y parecía bastante furiosa, por lo que no se molestaron mucho en ponerle pegas. Cuando alcanzó su objetivo, se dirigió a Kate y le dijo:
-Si quieres vivir, ven conmigo. Esta línea temporal está condenada y tú eres demasiado importante en estos momentos para desaparecer sin más.

Kate, atónita, empuñó la espada Ouroboros. Ésta, que fue forjada por Loki para Evangeline “Welcome” Parker, ligada a su alma, también funcionaba con Kate. De hecho, ella era la única persona capaz de usar las capacidades mágicas de la espada más allá de las correspondientes a un arma encantada estandar. Sólo que con Kate funcionaban de otra manera. Donde Welcome podía “cortar” el tejido de la realidad para crear portales espaciotemporales eventuales, en manos de Kate, el arma lanzaba un haz de luz que teleportaba de forma aparentemente aleatoria a aquel o aquello que quedara marcado como objetivo por la mente de la portadora del arma. Sin embargo no pensaba usarla de forma ofensiva en ese momento. Empuñar el arma le recordaba a su amada Welcome, que había sido su alma gemela, y la ayudaba a centrarse en momentos de tensión. Así pues, le pidió explicaciones a la morlock. Yekaterina le hizo un rápido resumen de la situación, a medida que las fuerzas RNLO se aproximaban. Por suerte, Tiamat, mientras no se aburriera, iba a mantener a raya a las tropas enemigas, pero no había que confiarse. Desconocía que recursos estarían dispuestos a usar los reptilianos. La posibilidad de reencontrarse con Evangeline, aunque mucho más joven, le atrajo al principio, pero Kate sabía que esa no sería su Welcome, ya que esta había muerto valientemente. La guerra la había endurecido, la había hecho más sabia a su propia costa y, aunque le agradaría ver de nuevo a su novia, sabía que lo que Yekaterina requería de ella eran sus talentos como segunda al mando de la Resistencia. Pero tenía la posibilidad de encontrarse con su yo más joven y compartir experiencias con ella. Y, cuando oyó hablar de las welclones, bueno, aquello le hizo poner una sonrisa boba sólo de pensar en las posibilidades. Evangeline iba a estar encantada de tener a su novia por duplicado, pero es que ella podía conocer también a una veintena de clones mutantes de Welcome, que no se habían generado en su línea temporal. Había muchas ventajas y, tenía la seguridad de que esa línea temporal iba a desparecer finalmente, y los planes de los RNLO iban a ser frustrados de forma definitiva. Además, en la línea temporal de donde procedía la morlock, y a donde iban a viajar, los reptilianos estaban atascados en una divertida incompetencia propia de villanos recurrentes de segunda. Por ello, aceptó acompañar a Yekaterina. Juntas salieron de la sede de la Resistencia y se dirigieron al camión. El espectáculo fuera era dantesco. Tiamat, sobrealimentada por el caos de la guerra y sin limitaciones aparentes para desplegar su poder, se había desahogado a gusto y el ejército reptiliano había sido destrozado de formas aleatorias y muy imaginativas. Sin embargo, esa victoria no podía hacerles sentirse confiadas. Pues, en previsión de que algo saliera mal, estaba preparado un bombardero con un arma nuclear para ser arrojada sobre la zona. Y, aunque ya era tarde para que eso resultara efectivo, no podían permitirse perder más tiempo. Por ello, Yekaterina, Kate “Bogatyr” Ashford y Tiamat subieron al camión y emprendieron el salto en el tiempo de regreso a Arkham en 2018.

El equipo se estaba reuniendo:
  • Yekaterina, soldado de élite morlock.
  • Katherine Ashford, estudiante de Historia del Arte.
  • Ka-Neferu, sacerdotisa de Bastet.
  • Katherine "Bogatyr" Ashford, líder rebelde y refugiada espaciotemporal.

sábado, 24 de febrero de 2018

El ataque de las mujeres leopardo de Venus

Las operaciones de Alfa Strike, tanto las que se organizaban reaccionando a algún movimiento de la multinacional NWE como las que actuaban de forma preventiva, seguían un mismo patrón: Loki se ocupaba de la labor de inteligencia, seleccionaba a los miembros del equipo que participarían en la misión, los reunía para darles instrucciones y ejecutaban la operación. Pero a veces las cosas no salían como se esperaba. Loki tenía que improvisar, los candidatos más apropiados no estaban disponibles, la situación era difícil de manejar por diversos motivos, etc. En este caso no hubo tiempo para poder gastar en medidas previas y al nórdico le tocó montar una operación rápida con lo que tenía a mano y, ciertamente, no era lo que él habría preferido. Sobretodo cuando los únicos miembros del equipo disponibles en ese momento eran Raijin, Fujin, Pkaurodlos y Summanus. Raijin y Fujin, los dos onis japoneses, eran deidades del trueno y el viento respectivamente, mientras que Pkaurodlos era un dios de la tormenta y los buenos modales, mientras que Summanus era un dios etrusco de las tormentas nocturnas. Pero la cuestión era la diferencia de temperamento y carácter. Los dos nipones, aunque se ganaban la vida como músicos, a menudo recordaban a dos samurais de la era Tokugawa: honorables, respetables y severos. Hasta que les ponían delante a sus fans o a cualquier otra fémina de buen ver y erótico ánimo, momento en que perdían el norte. Por lo menos resultaban bastante de fiar y no se dejaban llevar por el combate como Thor o Perun. Sin embargo, estaban catalogados como tropas de choque del equipo, debido a su descomunal fuerza. Por otro lado, Pkaurodlos era un antiguos dios de la tempestad mesoamericano e ibero (¡¿?!) que también tenía potestad sobre la urbanidad y los buenos modales. Así que era un tanto desconcertante ver a una enorme serpiente emplumada hablando con la cortesía de un gentleman inglés. Además, en términos generales era bastante pacífico, un hábil sanador y dotado de grandes dotes para la informática avanzada y la ciberseguridad, por alguna extraña razón. Summanus, que por su pálida piel parecía un vampiro vestido con un sobrio traje oscuro, era un experto en fuegos artificiales y otras cosas que explotan. Su poder era mayor durante la noche y, aunque disfrutaba con una buena demolición o un espectáculo bien elaborado de fuegos artificiales, compartía con Pkaurodlos el talante pacífico y reposado. Eso sí, como a cualquiera de los dos lograran sacarlo de sus casillas, podían resultar bastante peligrosos.

Debido a esta disparidad, Loki decidió intervenir personalmente en la acción y actuar como líder sobre el terreno. Y es que lo que estaba sucediendo no tenía precedentes en las Tierras del Sueño. En Celephais, Dylath-Leen y Ooth-Nargai estaban sufriendo extraños ataques relámpago que dejaban a los habitantes de las ciudades completamente desconcertados. Unos invasores sin identificar se lanzaban desde los aires disparando rayos, aterrizaban, secuestraban hombres preferentemente jóvenes, y se escabullían a toda marcha. Pero lo más llamativo del suceso era lo tremendamente repentino que había sido. Esos ataques relámpago habían impedido cualquier tipo de defensa hasta que fue demasiado tarde. Por ello, y como los ataques se habían repetido, Loki tenía que actuar con la mayor celeridad posible antes de que se produjeran una vez más.

Así pues, concentró sus esfuerzos en Dylath-Leen. Si los ataques se seguían produciendo con el mismo patrón, la ciudad de torres de basalto sería la siguiente en recibir una nueva incursión. Por ello, el equipo entero se encontraba allí preparado para hacer frente a cualquier amenaza que cayera de los cielos. Los lugareños los miraban con una mezcla de esperanza y resignación, pues no sabían si iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Pero, al menos, no estaban causando muchas molestias en la ciudad. Loki los había puesto por parejas: Raijin y Fujin por un lado y Pkaurodlos y Summanus por otro. Él, por su parte, se ocuparía de coordinar los movimientos de ambos. Como no sabían que iban a encontrar, el Herrero Mentiroso les había recomendado que fueran armados. Los onis llevaban sus enormes porras de metal, capaces de causar graves daños en mano de las dos deidades. Pkaurodlos, debido a su naturaleza pacífica y no beligerante, había optado por llevar una cimitarra más por el mero hecho de tenerla que por intención de usarla. A fin de cuentas, sus poderes de dios de la tormenta no eran precisamente inofensivos. Y Summanus se había decantado por llevar una gladius romana. Aunque, como sucedía con Pkaurodlos, confiaba más en sus poderes, incluso de día, cuando no era su hora natural. Pero el hecho de que Dylath-Leen fuera una ciudad de estilo más sombrío, con sus edificios construidos en basalto dándole un toque más oscuro y con las misteriosas galeras que comerciaban con rubíes de grandes dimensiones a cambio de esclavos negros de las selvas de Parg, hacía que el etrusco se sintiera más cómodo.

Durante gran parte del día la ciudad había logrado desarrollar su vida normal, aunque se notaba una atmósfera de tensión en espera del siguiente ataque. No había forma de saber cuando se produciría, aunque los antecedentes indicaban que muy probablemente se produciría durante las horas nocturnas. Sin embargo, eso no ayudaba demasiado a calmar los ánimos. Sin embargo, ver a los dioses patrullando si que infundió un sentimiento de esperanza entre los habitantes de la ciudad.  Fue ya al anochecer cuando se produjo el primer grito de alarma: en el puerto alguien había visto algo. Los dioses de Alfa Strike se dirigieron rápidamente hacia el lugar de los hechos, preparados para combatir si fuera necesario. Cuando llegaron a los muelles encontraron la causa de las perturbaciones que les habían hecho ir corriendo hacia aquel lugar: un byakhee de Byakhee Express estaba haciendo una entrega (sí, también trabajan en las Tierra del Sueño. Byakhee Express, llegamos a donde otros no llegan. Envíos rápidos y seguros. Confía en Byakhee Express) y la histeria había hecho el resto. Pero los dioses prefirieron mantener sus posiciones en la zona. A fin de cuentas, en el resto de la ciudad, la población se había encerrado en sus casas y en el puerto es donde aún se podía encontrar vida, además de que sería más fácil tomar al asalto un barco que uno de esos edificios de basalto. Y no se vieron defraudados.

Una hora más tarde se produjo el ataque. A  una velocidad terrorífica, un nutrido grupo de esculturales y bellas mujeres vestidas con ajustados monos de leopardo y montadas sobre dragones serpentiformes de 3 metros de longitud descendieron de los cielos lanzando rayos desde unas gemas que tenían montadas en cascos redondos sobre sus cabezas. Se trataba de las mujeres leopardo del planeta Venus. Pero no del Venus real, sino de las Tierras del Sueño de Venus. En esta dimensión Onírica, el planeta era un reflejo de las locas ideas del pulp: un mundo cubierto por selvas y pantanos, habitado por dinosaurios y extrañas y exóticas civilizaciones con escaso vestuarios y mujeres esculturales y de gran belleza que, a menudo, dirigían sus naciones como princesas amazonas. Estas mujeres leopardo de Venus eran originarias de uno de esos imperios dominados por féminas de desbordante atractivo y vestidas de forma absurdamente sexy, pues, aunque el mono que llevaban les cubría todo el cuerpo, este era extremadamente ceñido, por lo que marcaba todo su contorno y parecía una segunda piel.

Y, cuando llegaron a tierra, tras desatar el caos con sus disparos, demostraron que no sólo eran bellas y esculturales mujeres vestidas con ceñidos monos de leopardo, sino que eran féminas de desbordante atractivo y excitantes curvas ataviadas con ajustadísimos trajes de una pieza que les marcaba toda su figura y que, además, tenían poco o nada de tiernas y frágiles damas. De hecho eran feroces guerreras amazonas del planeta Venus y no se andaban con tonterías a la hora de enfrentarse con los pocos marineros que se atrevían a plantarles cara. Con gran eficacia, fruto del entrenamiento y de la práctica que habían adquirido, se arrojaron sobre los barcos y sobre las tabernas que no habían tenido la precaución de barrar y atrancar las puertas y se llevaban consigo a hombres. Estos eran preferiblemente jóvenes y sanos y demostraban tener pocas posibilidades contra las aguerridas y sorprendentemente fuertes mujeres. En su afán de saqueo y secuestro, tampoco se quedaron cortas a la hora de llevarse algunos de los esclavos negros que aguardaban en la cubierta de una galera negra, así como a algunos de los tripulantes de la misma. Aquello parecía el rapto de las sabinas pero a la inversa, con marineros, esclavos y otros habitantes masculinos de la ciudad siendo raptados por feroces, aguerridas y esculturales mujeres quien sabe con que ignotos propósitos.

Pero Loki y los demás dioses no podían dejar que esto pasara sin su intervención. Por ello, se lanzaron al combate para tratar de impedir el secuestro de los hombres de las Tierras del Sueño. No es que no se tratara de dioses poderosos y aguerridos, que lo eran. Y habían demostrado en muchas ocasiones que eran capaces de causar graves daños en combate. Es que las mujeres leopardo de Venus estaban hechas de otra pasta. De una pasta bastante dura y potente. Y es que las que habían sido enviadas a las Tierras del Sueño de la Tierra no eran tiernas florecillas ni combatientes comunes. Eran la élite entre las suyas, las más feroces, fuertes y esculturales, las más peligrosas y bellas guerreras, poseedoras de una fuerza sobrehumana y entrenadas para ser las mejores luchadoras. Por ello, y aunque los dioses lo intentaron, las cosas no salieron del todo bien. Bueno, no salieron. Está bien, fueron un completo desastre. De alguna manera, las incursoras se las arreglaron para capturar a Loki, Raijin, Fujin y Summanus. De hecho, los dos onis se dejaron llevar por su líbido y eso les distrajo. Summanus trató de ayudarles, pero también fue derrotado. Loki, por su parte, viendo como estaba la situación, optó por rendirse y tratar de aplicar su propio punto de vista al asunto. Estaba claro que la fuerza no iba a resultar, así que había que utilizar otros métodos, por lo que se dejó capturar y le hizo un guiño a Summanus para hacerle entender que tenía un plan. Los dos nipones ni se enteraron, ya que les habían dejado inconscientes.

Así, cuando las mujeres leopardo de Venus se fueron, dejando atrás el caos del puerto y un magullado Pkaurodlos, recaía en éste último el tratar de hacer algo. El dios supuso que no le habían secuestrado debido a su aspecto de serpiente emplumada. Por ello, trató de no sentirse ofendido por esta discriminación especista y se puso a pensar en alguna solución. Algo que sabía era que los seres sobrenaturales y deidades de carácter reptiliano, como él, destacaban habitualmente por su urbanidad y cortesía y siempre estaban dispuestos a mantener una educada conversación. Sin embargo, los dragones serpentiformes que usaban las incursoras no le habían hecho el más mínimo caso. Esto le hizo pensar en dos posibles opciones: o bien aquellos seres estaban entrenados para ignorar las normas de cortesía cuando estaban en una misión, o bien no le habían entendido por ser de Venus y no hablar la misma lengua.

Por ello, y antes de preparar ningún plan descabellado, Pkaurodlos actuó con lógica y sentido común: Optó por ir a Ulthar, ya que el templo de los dioses de aquella población tenía una abundante biblioteca donde seguramente encontraría alguna pista sobre el lenguaje de Venus. Y, igual con suerte, los gatos podían ayudarle a localizar a Bastet. Un poco de ayuda no le vendría mal.  Debido a sus poderes divinos y a que el tiempo y el espacio pueden ser relativos en las Tierras del Sueño, el dios mesoamericano e ibero logró llegar en muy poco tiempo a la ciudad donde una antigua ley prohíbe hacer daño a un gato. Una vez allí, fue agradablemente recibido por los gatos, sobretodo cuando entro en una taberna y pagó una ronda de platos con leche para todos los felinos que hubiera cerca. A continuación se dirigió al templo para hablar con Atal, el sumo sacerdote. Éste no tenía una experiencia demasiado agradable con los dioses en general, salvo con los Grandes Dioses de las Tierras del Sueño y los Otros Dioses a los que simplemente prefería tener cuanto más lejos mejor y el mínimo trato posible. No tenía ganas de llamar la atención de Nyarlathotep. En cuanto a los dioses más terrenales, en particular los de Alfa Strike, tenía sentimientos ambivalentes, ya que durante la crisis de los dioses de la tormenta, el Thunder-verse, habían acabado por destrozar la pequeña ciudad. Así que no le hacía particular gracia tener a los miembros de Alfa Strike demasiado tiempo allí. Había excepciones claro. Bastet era siempre bien recibida. Y Welcome, al no ser una diosa, gustarle los gatos y caerle bien Atal también era acogida con agrado. El hecho de que la joven aprovechara su estancia para otorgarle sus favores sexuales al sacerdote era algo secundario, por supuesto.

Pero volviendo al tema, Pkaurodlos siempre lograba ser bien recibido debido a su cortesía y buenos modales, así que, no tuvo problema en entrevistarse con Atal. Bastet seguía sin estar disponible, así que tendría que ocuparse él de todo. El sacerdote, al escuchar las explicaciones del dios, le guió a la biblioteca del templo y le dejó trabajar tranquilo. Allí, Pkaurodlos se sumergió en los conocimientos sobre las Tierras del Sueño de Venus (que parecían extrapolados de diversas obras pulp y no eran demasiado abundantes) y el lenguaje que allí se utilizaba. Una de sus capacidades divinas era un don para el lenguaje, lo que era causa de su buen manejo de los ordenadores y dominio de la ciberseguridad. Y es que, al poder asimilar cualquier lenguaje en muy poco tiempo había provocado que fuera capaz de adquirir la capacidad de hablar con los sistemas informáticos en su propia lengua. Así pues, poco a poco había adquirido los conocimientos del protocolo y etiqueta de los ordenadores, lo que le facilitaba su trabajo con ellos, aunque algunos fueran particularmente pedantes, restrictivos o extraños. Por ello, en muy poco tiempo logró asimilar los rudimentos de la lengua de Venus y adquirir un nivel medio no le llevó mucho más. Así, una vez preparado, se hizo con una botella de hidromiel espacial (Atal solía tener algunas de buena cosecha en la pequeña bodega del templo, donde se almacenaban los vinos para uso litúrgico o personal) y, tras darle un trago, se lanzó volando hacia el espacio. Pkaurodlos podía volar y levitar de forma convencional y era su forma habitual de desplazamiento. En las Tierras del Sueño también podía viajar hacia otros mundos, pero para ir más allá de la Luna prefería usar un poco de hidromiel espacial como apoyo. Así el viaje se le hacía más rápido.

Al llegar a las proximidades de Venus se encontró con un problema a tener en cuenta: no sabía exactamente de que lugar concreto procedían las mujeres leopardo. Afortunadamente vio otro grupo incursor que regresaba al planeta tras un ataque con éxito. Por ello, manteniendo las distancias, las siguió. Mientras lo hacía, no podía evitar preguntarse que les estaría pasando a sus compañeros. Esperaba que no fuera nada demasiado desagradable, aunque Raijin y Fujin, que debido a su origen nipón resultaban bastante machistas, no estarían pasándolo tan bien como esperarían en una situación similar. Era cierto que el trato con diosas de otros panteones, así como con Welcome les había hecho rebajar su nivel de testosterona y les había vuelto más tratables. Sin embargo, el verse sometidos a un nación de esculturales y bellas amazonas que les someterían a estrictos rituales reproductivos (si es que se ceñían a algunos tópicos) no les iba a resultar tan agradable como creerían. Lo que no sabía es que sucedería con Loki y Summanus. Tal vez hicieran a los dioses participar en combates en un coliseo, o los reservarían para algún tipo de sacrificio ritual donde acabarían por emascularlos y conservar sus penes como juguetes sexuales para las sacerdotisas. Pero Pkaurodlos decidió dejar de lado las especulaciones. A fin de cuentas, no le resultaban útiles y le distraían.

A medida que se aproximaba a su destino contempló una floreciente ciudad de exótica arquitectura situada en medio de una abundante selva. En el centro de la misma se erguía un fastuoso palacio al que se dirigieron las mujeres leopardo a las que estaba siguiendo. Una vez allí, fue interceptado por unas guardias, vestidas con una variación del habitual vestuario femenino pulp consistente en algún tipo de bikini preferiblemente escueto, que mantenía el esquema de leopardo, aunque las lanzas que llevaban y la forma en que las blandían indicaba que no eran meras figurantes usadas por su atractivo sexual. Así pues, Pkaurodlos hizo gala de sus conocimientos recién adquiridos sobre la sociedad y cultura de Venus combinados con sus dotes para la diplomacia y el protocolo.

Aunque no fue fácil, logró que le condujeran ante la soberana de aquella nación. El salón del trono era todo lo que había esperado: amplio, fastuoso y rico. También se percató durante el trayecto que se veían muy pocos hombres y algunos los identificó como nativos de las Tierras del Sueño de la Tierra. La soberana era una mujer de espectacular belleza y cuerpo escultural, ataviada de forma sumamente escueta y, al mismo tiempo ricamente adornada. Tenía el pelo negro y abundante y la piel bronceada. Si sus súbditas eran de gran atractivo, la reina era como una diosa entre mortales, una mujer por la que matar y por la que emprender épicas campañas para ganar su corazón. Todo muy pulp. Con suma cortesía, Pkaurodlos planteó el objeto de su visita: saber que había sido de sus compañeros y conocer el motivo de las incursiones. La reina, para responderle, hizo pasar a Loki. Éste parecía estar en su ambiente, moverse con soltura, ataviado con un correaje y unos bombachos de exótico diseño. El Herrero Mentiroso le explicó a Pkaurodlos lo sucedido: a saber, que el problema ya estaba prácticamente solucionado. Todo había empezado cuando una extraña y selectiva enfermedad había acabado con un 80% de la población masculina del planeta. Esto suponía un importante problema, ya que, además de las consecuencias normales derivadas de un descenso importante de la población, también había otras dificultades: la cuestión sexual y reproductiva. La primera no era tan grave al ser todas las mujeres de las Tierras del Sueño de Venus bisexuales, pero la segunda era más importante. Podían complacerse sexualmente entre ellas, pero no engendrar hijos. Así que optaron por enviar incursiones de su mujeres leopardo para capturar hombres en otras Tierras del Sueño y llevarlos allí para que se ocuparan de las necesidades reproductivas y, de paso, dar placer a aquellas mujeres que les apeteciera sexo ocasional con un hombre. Loki, con su habitual ingenio, había logrado llegar hasta la reina y había logrado pactar con ella una solución: un intercambio cultural entre las Tierras del Sueño de Venus y la Tierra. Organizar viajes entre ambos mundos para que así las mujeres de Venus vieran satisfechas sus necesidades ante la desbordante falta de hombres que tenían.  Y los hombres secuestrados serían devueltos a sus hogares si así lo deseaban. Por otro lado, quedaba la cuestión de saber que había pasado con Summanus, Raijin y Fujin. Loki, con el permiso de la soberana, le acompañó a verlos. El etrusco estaba satisfecho, rodeado de bellas mujeres de Venus a las que estaba instruyendo en las artes pirotécnicas que él tan bien dominaba. En aquel mundo era algo desconocido y el dios no tenía reparos en enseñarles sus secretos, y eso era algo que le satisfacía y le motivaba. Por otro lado, los dos onis no habían resultado muy afortunados. Tal y como esperaba Pkaurodlos, su líbido y su machismo les había hecho tomar malas decisiones. Así pues, habían sido entregados a las masas de venusianas para que los dos dioses vieran “satisfechos” sus sueños: fueron sometidos a interminables sesiones de sexo con una larga cola de mujeres venusianas que aguardaban su turno para probar a esos fornidos y resistentes dioses. El resultado: acabaron extenuados, drenados de toda energía y con sus miembros viriles exprimidos hasta la última gota, irritados y muy doloridos.

Así pues, con todas las incógnitas resueltas, Pkaurodlos y los demás dioses pudieron regresar a las Tierras del Sueño de la Tierra, junto con gran parte de los hombres secuestrados. De esta manera se inicio el intercambio entre ambos mundos, con erótico resultado.

sábado, 27 de enero de 2018

Alfa Strike: I'm too sexy for Innsmouth

Un especial King-in-Yellow Size

El ambiente en Innsmouth no era el mismo de siempre. No es que no fuera un pueblo de pescadores de la Nueva Inglaterra profunda con una población con tendencia a la endogamia y el sectarismo, con su versión renovada de la Orden Esotérica de Dagón (¡Ahora con más orgías y menos fanatismo!). La población seguía llevando la marca de Innsmouth pese a los esfuerzos del gobierno federal por acabar con la colonia de los profundos. Pero estos habían sido inteligentes. Dejaron que el pueblo cayera en el declive para que las autoridades se olvidaran de él y, ya en los años 60, regresaron atrayendo a una nueva población, formada por una parte de descendientes de antiguas familias y otra de hippies buscando una nueva espiritualidad y el amor libre. Y no les faltaron ninguna de las dos cosas. A fin de cuentas, cuando vas hasta arriba de ácidos y porros, el hombre pez que predica una religión de estilo ecológista y toques de misticismo oriental es una pareja sexual tan buena como cualquier otra. O mejor, tal como descubrieron para su placer las jovenes hippies tras los primeros escarceos sexuales. Por su parte, los hombres descubrieron que las hembras de profundo, bajo la niebla micológica, herbológica y ácida, pueden resultar aceptables. Y que son sexualmente insaciables. Así pues, mientras en otros lugares de América se desarrollaba el “Verano del amor”, en Innsmouth se vivía el “Año completo de sexo místico interespecies”.

Pero esta repoblación del olvidado pueblo pesquero no fue la única actuación de los profundos. Hay que destacar su no mencionada pero valiosa contribución al género de terror y ciencia ficción de los años 50 y el cine de monstruos de los 70. Y es que muy pocos saben o recuerdan que fueron algunos híbridos de profundo bien situados en Hollywood los que fomentaron ese cine de terror y ciencia ficción en los que los alienígenas y monstruos diversos sentían particular interés en el bello personaje femenino de turno. Se trataba de una campaña de marketing subliminal para hacer que las relaciones sexuales entre mujeres y monstruos fueran lentamente aceptadas. Los resultados fueron un tanto peculiares, pero dejaron una larga serie de títulos de películas que forman parte de la historia del cine. También tenemos que reconocer que en Japón tuvieron algo más de éxito, aunque la cosa acabó derivando en porno con tentáculos.

Tras el boom de los hippies, Innsmouth comenzó a recuperarse lentamente, pero había que hacer algo más que convertir el pueblo en una réplica de lo que ya fue. De hecho, los antecedentes demostraban que volver a lo que ya se había demostrado que acababa por no funcionar no era la mejor idea. Por ello, aprovechando la tradición pesquera y las dotes de los profundos para atraer al pescado, optaron por establecer lo que sería una modesta pero próspera industria manufacturera relacionada con los productos del mar: conservas y otros productos basados en el pescado. Aunque también se plantearon reabrir la refinería, optaron por no hacerlo y dejar las joyas de oro de los profundos para motivos rituales y ornamentación y como un una actividad económica menor. Poco a poco lograron asentarse como una fuente de pescado de gran calidad, abasteciendo a pescaderías, restaurantes y otros pequeños y medianos comercios de Nueva Inglaterra. Así, finalmente acabaron por contactar con Don Domingo de la Vega, que buscaba un buen proveedor, que fuera barato y fiable, para su EldritchBurguer. Claro, los Pickman también se vieron atraídos a Innsmouth, pero tras comprobar que aquel pueblo no parecía representar ningún tipo de amenaza más allá de la causada por el hartazgo de comer pescado y el exceso de actividad sexual con hembras de profundo y mujeres con la marca de Innsmouth, optaron por no meterse demasiado en esa población. Además, la producción de porno para teratofílicos que les guste el sexo con criaturas pez no era ilegal ni molesto, ya que tenía un nicho de mercado muy específico y se hacía entre actores de mutuo consentimiento.

Y, tras la guerra de Dunwich y la aparición de las welclones, el pueblo pesquero donde humanos y profundos convivían en paz y sexualidad, acabó por llegar allí Lady Cthulhu. Había sido creada hibridando el material genético de Evangeline “Welcome” Parker con el de las Semillas Estelares del Gran Cthulhu. El resultado era bastante peculiar: una espectacular mujer curvilínea, completamente lampiña, con tentáculos faciales y la inteligencia, carácter y líbido desatada de Welcome. Aunque fuera parte del culto de la Cabra Blanca de Tres Cabezas junto con las demás welclones, fue recibida en Innsmouth casi como una profetisa del Gran Cthulhu. También hay que decir que ninguna de las “hijas genéticas” de Evangeline eran particularmente devotas. Es difícil serlo cuando tu dios es una cabra enorme con tres cabezas que, si no tienen nada mejor que hacer, se dedican a discutir y compartir cotilleos entre ellas. Por otro lado, este avatar de Shub-Niggurath no era particularmente estricto en ese tema. Más bien le daba lo mismo. Lo único que le interesaba era un poco de veneración y ritual ocasionales y que se ocuparan, con su ayuda e influencia, de reverdecer y hacer prosperar la región del valle superior del Miskatonic. Debido a que siempre habían existido algunos lazos de consanguinidad con Innsmouth, Lady Cthulhu fue asignada a aquel pueblo para evaluar la situación y ver como andaba todo. El resultado fue bastante favorable: Innsmouth se movía en una moderada y reposada prosperidad, los profundos pasaban de planes de destrucción e invasión del mundo y ella no causaba ninguna extraña impresión, además de no faltarle candidatos para tener compañía en la cama, sobre todo entre los profundos.

Pero Lady Cthulhu no estaba siempre en el pueblo. A veces acudía Dunwich a ver a sus “hermanas” y echarles una mano, a veces se acercaba por Arkham para visitar la Universidad Miskatonic y tratar con Welcome y Kate, ya fuera tomando algo en el EldritchBurguer o disfrutando de una intensa sesión de sexo con una de las dos o las dos a la vez. Y, de paso, se acercaba al campamento de “Occupy Arkham” que habían montado los profundos para protestar por el cambio climático y las políticas medioambientales. De hecho, había pasado un par de semanas allí cuando, al regresar a Innsmouth, percibió enseguida que algo no iba bien. Para empezar, en algunos negocios locales comenzó a ver carteles que anunciaban la próxima apertura de una tienda de UFOCorp o que el dueño del local había optado por unirse a esta cadena. Además, los habitantes del lugar parecían distraídos, incluso la saludaban con forzada cortesía. Sin entender bien que estaba pasando, optó por ir directamente a la sede de la Orden Esotérica de Dagón. Una vez dentro se quedó sorprendida y estupefacta al encontrar un pasquín de UFOCorp tirado en el suelo. ¿También se habían metido en esa iglesia para expandirse en el pueblo? ¿Y de donde había surgido esa empresa que, de improviso, parecía tener tanto interés en hacerse con el control comercial de Innsmouth? Molesta, leyó el panfleto: era pura publicidad que parecía más propia de una estafa piramidal o, como se conocía ahora, de “marketing multinivel” que prometía grandes beneficios económicos al unirse a la próspera cadena líder multisectorial que abría nuevos mercados con un crecimiento espectacular. Conocía a los habitantes de Innsmouth. No eran los tipos más listos de Nueva Inglaterra, pero tampoco eran unos paletos fácilmente engañables. Era cierto que más de uno era aficionado a acostarse con su madre y, como esta solía ser un profundo o tener la marca de Innsmouth, también se acostaban con su abuela y su bisabuela, que solían ser profundos y, por ello, inmortales. Pero no por ello eran fácilmente embaucables, o al menos no demasiado fácilmente. Por ello, Lady Cthulhu se fue a buscar al sacerdote. Había varios ordenados, y siempre se quedaba uno de guardia en el templo por si fuera necesario para cualquier cosa o tan sólo para hacer mantenimiento y limpieza básicos. Y cuando la welclon lo encontró fue bastante directa: le cogió de la túnica sacerdotal, lo levantó sin demasiado problema (no hay que olvidar que al ser mestiza con Semilla Estelar tenía una fuerza elevada), le estampó en la fea jetael pasquín y le pidió explicaciones sobre el asunto.

Como el sacerdote, un híbrido bastante avanzado que le faltaba muy poco para completar la transformación, no era ningún adonis, sólo podía esperar tener una próspera vida sexual sin tener que pagar por ello en un lugar como Innsmouth. No es que fuera feo, es que era rematadamente feo, con una cara a medio camino entre el sapo y el pez que resultaba bastante desagradable a menos que fueras un profundo o hubiera alguno de ellos en tu árbol genealógico o tuvieras algún tipo de parafilia relacionada. Por ello, y dado que el sacerdote, devorado por los nervios, parecía balbucear y croar sin demasiado sentido, Lady Cthulhu optó por una aproximación más directa para tratar de tranquilizarlo primero. Lo dejó en el suelo, se despojó de sus ropas e invitó al sacerdote a hacer lo mismo. Éste no era tonto, y no era la primera vez que se acostaba con la welclon. Por ello, aceptó la oferta sin pensárselo demasiado. Por ello, correremos un discreto velo.

Tres orgamos de welclon más tarde el sacerdote estaba más tranquilo, o, al menos lo bastante agotado como para no poder ponerse nervioso. Y es que Lady Cthulhu se había entregado a fondo y, ya puestos, había aprovechado para disfrutar ella un poco. Pero el momento del placer había acabado y era hora de obtener respuestas. El clérigo de Dagón no tuvo más remedio que responder a las cuestiones que le planteó la mujer y así, poco a poco, comenzó a surgir la historia de lo que allí había sucedido: Un par de semanas antes, al día siguiente de irse Lady Cthulhu a Arkham, llegaron las representantes de UFOCorp haciendo interesantes propuestas económicas para adquirir negocios en la ciudad. Y sí, eran todo mujeres. Eran un tanto peculiares, pero, acostumbrados a las hembras de profundo, resultaban decididamente excitantes y muy sexis. Pero no fue la apariencia y las lucrativas promesas financieras lo que usaron. Demostrando que estaban dispuestas a todo para cerrar el trato, no dudaron en usar el sexo como herramienta. Y había que reconocer que eran espectacularmente buenas en la cama. Y eso había resultado ser un argumento de peso.

Tras recabar la información, había que saber a que se estaba enfrentado. Por ello, Lady Cthulhu, tras vestirse y hacer que el sacerdote la imitara, le pidió que le indicara donde podía encontrar a esas reinas del sexo que no tenían reparo para acostarse con medio pueblo. El híbrido optó por indicarle donde había situado su oficina UFOCorp. Se trataba de un local ubicado en el centro de la población, aunque, extrañamente, no estaba en una de las vías principales, sino en una secundaria. Parecía que, pese a la exhaustiva campaña realizada en Innsmouth prefirieran mantener su sede en un discreto segundo plano. Esto escamó más todavía a la welclon que, decidida, dejó el templo y se dirigió a aquella dirección.

No tardó mucho en llegar y lo que vio no le gustó lo más mínimo. Los tentáculos faciales se le retorcían ante lo que estaba contemplando: en un local de poca envergadura, con un llamativo cartel de UFOCorp, vio salir a unos alienígenas, unos grises, ataviados con traje oscuro, camisa blanca y corbata. Ambos llevaban maletines y hablaban en su jerga económica y profesional. Aunque Canina había sido la única con experiencia directa con los Zeta Reticulanos Nazis, todas las welclones habían oído hablar de ellos y habían recibido informes de inteligencia a través de Katherine Ashford. Como si no hubiera suficiente con los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, ahora también tenían que enfrentarse a nazis venidos del espacio exterior. Si lo pensaba bien, parecía el título de una película de serie B: “Nazis venidos del Espacio Exterior”. Hacía pensar en una película de los años 80 del siglo XX, con naves espaciales, héroes de acción, mujeres vestidas de forma absurdamente sexy, y malvados alienígenas invasores con cruces gamadas.

Todo eso estaba muy bien, pero no era el momento de perder la concentración. A fin de cuentas, aquellos grises tenían el atractivo sexual de un zapato. ¿Cómo demonios habían logrado utilizar el sexo para “conquistar” económicamente aquella población? La respuesta llegó algo más tarde cuando alguien más dejó las oficinas. Se trataba de una mujer de formas esculturales, culo firme y pechos llenos y turgentes que parecían desafiar a la gravedad, pues la ceñida camiseta que llevaba revelaba claramente que no usaba sujetador. De los mini shorts realmente minis que llevaba mejor ni hablar. Incluso Lady Cthulhu estaba empezando a excitarse al verla. El cabello era una larga y sedosa melena rubia que se movía como salida de un anuncio de champú. Pero había algo que no cuadraba. El tono de la piel era decididamente gris y, al girarse por completo, Lady Cthulhu se dio cuenta de que esa mujer era una gris. Los rasgos faciales, aunque más detallados que los de los varones de la especie, eran característicos. Aquellos ojos grandes y negros, la boca pequeña. Pero donde debía haber una escueta raja a modo de boca había unos labios sensuales y carnosos que invitaban al beso. En conjunto, pese a ser una gris, la mujer era tremendamente excitante. Y si había más como ella, que era la suposición más obvia, no era de extrañar que hubieran tenido ese éxito explosivo en el pueblo. Sin embargo, no era la táctica que hubiera esperado de los Zeta Reticulanos Nazis. Una invasión militar habría sido más propia. Pero, en cualquier caso, había que detenerlos. Entonces le llegó la inspiración. Si su idea salía bien iban a lograr expulsar a los grises sin necesidad de pirotecnia, o, al menos, no demasiada, y podía ayudar a reforzar su posición en el pueblo. Iba a necesitar algo más de información sobre esos grises y también un poco de ayuda. Por ello sacó su móvil e hizo dos llamadas: la primera a Arkham, la segunda a Byakhee Express. Iba a necesitar un transporte rápido y esa era la mejor opción.

En la ciudad universitaria le esperaban Welcome, N’Kari, Bastet, El que Legisla tras el Umbral y, por alguna razón, Zeus. Lo que Lady Cthulhu pretendía era contar con la ayuda de Alfa Strike, el comando de operaciones especiales de dioses superhéroes y, si había empresas de por medio, igual había que meterse en temas legales para acabar el trabajo en condiciones, por lo que el primigenio abogado podía resultar de utilidad. Por ello, había llamado a Evangeline y le había hecho un breve resumen de la situación en Innsmouth y le había contado su idea. A la joven le gustó mucho y por ello había avisado a N’Kari, Bastet y El que Legisla. La primera había sido fácil de localizar, ya que, pasaba tanto tiempo en Arkham que había optado finalmente por mudarse a la ciudad y establecer allí la sede de su productora de cine para adultos; Bastet andaba por las Tierras del Sueño pero no se perdería por nada del mundo un poco de acción; el abogado simplemente estaba en su despacho y no dudó en hacer un hueco en su agenda para echarles una mano. En cuanto a Zeus, bueno, las universitarias parecían caer sin demasiados problemas bajo sus encantos y N’Kari no tenía reparos en acostarse con el lascivo dios griego. Y cuando había llamado Welcome estaban precisamente con las manos en la masa, así que Zeus simplemente se había autoinvitado.

Una vez reunidos, Lady Cthulhu les explicó con detalle lo que había encontrado en el pueblo y lo que había averiguado. Entonces, Welcome explicó que Harvey Pickman le había hablado sobre un incidente que hubo en Arkham antes de Navidad y que había sido causado por una rama de los Zeta Reticulanos Nazis que habían optado por dejar atrás el tema del nacionalsocialismo, ponerse al día y abrazar el neoliberalismo económico. Aunque no habían vuelto a saber nada de ellos hasta ese momento y lo de las mujeres grises absurdamente sexis era algo completamente nuevo. Ciertamente era algo que había que investigar con más detalle, y sería buena idea poner a Loki sobre la pista de estos grises. Pero, mientras tanto, había que limpiar Innsmouth de su influencia. Por ello, Lady Cthulhu les explicó su plan y a las tres les encantó. Y Zeus, cuando escuchó la idea de la welclon no pudo más que reconocer lo genial que era. Y, por supuesto, se iba a apuntar para actuar como apoyo. Lady Cthulhu y Welcome intercambiaron una mirada de entendimiento. Sabían perfectamente porque el griego tenía intención de ir con ellas. Pero igual hasta podía resultar útil. Por ello, aceptaron que fuera con ellas.

Una hora más tarde, el mini grupo de Alfa Strike compuesto por Delta Wave Welcome, N’Kari, Bastet y Zeus, junto con Lady Cthulhu, entraba en Innsmouth en el coche la diosa africana. Pese a los aparentes excesos de N’Kari, el vehículo era bastante discreto lo que resultaba llamativo. Sin perder tiempo, se dirigieron hacia la oficina de UFOCorp, aparcando justo en la puerta, donde bajaron todos. No iban vestidos con sus ropas de combate, sino que llevaban ropa más casual o formal. Incluso Delta Wave Welcome había dejado atrás sus ropas de guerrera nórdica y, cosa poco habitual, llevaba un vestido ajustado y bastante escotado, combinado con un antifaz y un pañuelo en la cabeza, todo en negro. N’kari y Bastet habían optado por sendos traje sastre, pero sin llevar blusa o sujetador debajo de la chaqueta, y las faldas eran más cortas de lo habitual. Zeus y El que Legisla parecían dos Men in Black, ambos ataviados con sendos trajes negros con camisa blanca, sin embargo, la corbata del griego era de color azul eléctrico con estampado de relámpagos y la del abogado era roja. El que Legisla llevaba su ropa habitual y, por alguna razón, Zeus había decidido vestirse a juego. A fin de cuentas, si iban a tratar con alienígenas, ¿por qué no explotar el manido recurso de los hombres de negro que trabajan para el gobierno para ocultar la existencia de alienígenas?

Así pues, una vez allí preparados, entraron en la sede de UFOCorp de Innsmouth. Fue entonces cuando El que Legisla entró en acción. El abogado estaba más que curtido en tratar con empresas de todo tipo. A fin de cuentas, al ser una entidad primigenia especializada en legislación, llevaba manejando temas legales desde que el mundo es mundo. Incluso se dice que aconsejó al rey Hammurabi para crear el primer código legal. Por ello, una sede menor de una empresa gestionada por alienígenas no tenía porque ser demasiado problemática. Entró como un vendaval, exigió ver al director y, tras embrollar a la recepcionista y secretaria (una de esas grises esculturales y absurdamente sexis) con jerga legal y voz de mando, logró explicar el motivo que les había llevado allí: Innsmouth no era lo bastante grande para ellos. Por ello, para demostrarles que no tenían nada que hacer allí, les lanzaba un desafío: sus mozuelas alienígenas de físico escultural contra las mujeres más sexis de Arkham: N’Kari, diosa de la tormenta y la pasión violenta; Bastet, sensual y diosa de los gatos y el hogar y Delta Wave Welcome, superheroína, valquiria y campeona sexual de la ciudad. Zeus y los sacerdotes de Dagón actuarían como jueces y decidirían que equipo era el más sexy y se ganaría el derecho a mantenerse en Innsmouth. Sí, era un desafío absurdo. Sí, había otras maneras de lograr derrotar a UFOCorp. Pero, a fin de cuentas, aquello era Innsmouth, un lugar donde la mitad de la población eran una mezcla de híbridos y profundos y que, particularmente desde la aparición del movimiento hippie, había hecho del sexo libre (pero seguro) un estándar de sus habitantes. Y, de paso, era un centro neurálgico de la industria pesquera a pequeña y mediana escala que suministraba pescado de calidad y a buen precio a muchos pueblos y negocios locales en Nueva Inglaterra.  Así pues, y como conclusión, si los de UFOCorp querían usar el sexo para dominar la ciudad, Alfa Strike le respondería con las mismas armas.

El combate sexy se celebró un par de horas más tarde en el templo de la Orden Esotérica de Dagón. Al principio los sacerdotes se mostraron un tanto reacios para dar el permiso, pero, tras escuchar los contundentes argumentos ofrecidos por N’Kari (dialécticos, vamos a ver, que la diosa también tiene una buena capacidad de retórica y debate), optaron por ceder. Por supuesto, se corrió la voz rápidamente por el pueblo y fuera del edificio comenzó a congregarse una pequeña multitud. Mientras tanto, dentro, El que Legisla, N’kari y uno de los sacerdotes que se solía encargar de esta cosas, revisaban y preparaban el equipo de luz y sonido de la iglesia para el espectáculo y añadían algún pequeño extra. 

Cuando, finalmente, llegó el momento de empezar el enfrentamiento para ver quienes eran más sexis, las grises esculturales o las mujeres de Alfa Strike, se abrieron las puertas de la iglesia y el lleno fue total. El que Legisla subió al escenario y explicó lo que iba a suceder: En primer lugar, saldrían las empleadas de UFOCorp y, cuando acabaran, saldrían las campeonas de Alfa Strike. Cada equipo ejecutaría un espectáculo de baile erótico y nudista y los jueces, a saber, Zeus y los sacerdotes de Dagón, decidirían que equipo había sido el mejor. De paso, el espectáculo se transmitiría en directo a través de la red social ElderGodBook. De hecho, en esos momentos, recién iniciada la transmisión, ya contaban con bastantes dioses y seres sobrenaturales conectados, entre ellos Dagón e Hidra.

Se apagaron las luces del escenario y, al encenderse, el equipo de las mozuelas esculturales grises ya estaba preparado. Iban vestidas como ejecutivas sexis, con trajes sastre bien ceñidos, sin llevar blusas ni nada bajo las chaquetas y con minifaldas muy ceñidas. Comenzaron a sonar las notas de You can leave your hat on de Joe Cocker y las mujeres empezaron a bailar. Despacio, muy sensualmente, recreándose con cada movimiento, caldeando la temperatura de la sala. Había que reconocer que eran muy buenas, y que estaban muy buenas. Se movían con gracia y elegancia, aportando erotismo con cada gesto, y despojándose de la ropa de una forma muy artística y sexy. Sin embargo, aunque comenzaron de forma pausada, no tardaron en quedarse completamente desnudas, momento en que, al compás de la música, iniciaron una serie de juegos eróticos entre ellas mientras bailaban. El público estaba exaltado ante aquel espectáculo, parecía que se lo habían ganado por completo y dejado el listón muy alto. Los sacerdotes que ejercían de jueces tuvieron que pedir un poco de hielo, Zeus estaba que no sabía como ponerse, e incluso El que Legisla tras el Umbral, que hasta el momento no había demostrado mucho interés en el sexo con mujeres humanas o humanoides (o en el sexo en general, estaba muy entregado a su trabajo), parecía tener un cierto rubor en su ovalado rostro. Al acabar el espectáculo estaba claro que las mujeres de UFOCorp habían puesto el listón muy alto.

Tras dejar unos minutos de descanso para que los ánimos se relajaran un poco, salieron las representantes de Alfa Strike. Sabían que lo tenían difícil, pues sus rivales habían demostrado ser unas expertas en lo que hacían. Pero no eran las mejores, y ellas estaban dispuestas a demostrarlo. No habían ensayado coreografías de baile antes, pues no era su profesión ni la danza era su afición. Pero tenían un punto a su favor: si que se conocían muy bien entre ellas y, en múltiples ocasiones, se habían acostado juntas en diversas combinaciones, ya fuera en parejas, tríos o más, a menudo incluyendo a Kate, la novia de Welcome. Por ello, si las chicas de UFOCorp habían calentado el ambiente, ellas le iban a prender fuego.

Lo primero que llamó la atención fue la elección de la canción. Al comenzar la música, no fue difícil identificar I'm too sexy, de Right Said Fred. Parecía una broma y es que la habían escogido a propósito para burlarse de sus competidoras. Así pues, vestidas tal y como habían llegado a Innsmouth, las tres mujeres ofrecieron un espectáculo muy diferente. Comenzaron a bailar juntas, como si estuvieran en una discoteca y, como estaban acostumbradas a hacer esto y otras actividades como previos para los devaneos eróticos, la danza estaba plagada de movimientos sensuales, caricias, besos y demás. Pronto se quedaron sin ropa, también de forma muy sexy, y, una vez desnudas, lo que sucedió sobre el escenario sólo puede describirse como algo con erótico resultado. Y es que, sin cortarse y puesto que ya que se ponían a ello, al menos iban a divertirse y disfrutar, ofrecieron un espectáculo improvisado de sexo en vivo al ritmo de la música. Y lo hicieron con tanta sensualidad y gracia que desbancaron por completo al equipo rival. Mientras las tecnócratas de UFOCorp habían ofrecido una coreografía impecable y cargada de erotismo y sensualidad, lo que las campeonas de Alfa Strike pusieron sobre el escenario fue pasión, naturalidad e improvisación cargadas de erotismo y sensualidad. Eran tres mujeres espectaculares que habían optado por disfrutar de aquella experiencia y hacerlo de la forma más ardiente y excitante para el que las contemplara.

Las grises, al ver lo que estaba pasando y como el público estaba cada vez más enfervorizado, trataron de empujar la balanza a su favor. Despojándose de los albornoces con que se habían cubierto tras bajar del escenario, volvieron a subir para demostrar que ellas eran las auténticas reinas sexis y se unieron a las tres mujeres de Alfa Strike. Aquello sirvió para aumentar más los ánimos de los espectadores y para demostrar que las de UFOCorp, aunque eran muy buenas, no podían competir contra las diosas y la valquiria. La orgía resultante acabó con las tecnócratas sexuales sometidas ante sus rivales, que se demostraron como superiores.

Delta Wave Welcome, N’Kari y Bastet fueron declaradas campeonas por unanimidad, lo que obligaría a UFOCorp a abandonar Innsmouth. Así pues, todo acabó bien en Innsmouth: el pueblo se había librado del sometimiento económico de los Zeta Reticulanos korporativos y sus astutas y absurdamente sexis seductoras; Lady Cthulhu fue más tarde recompensada por su inventiva e iniciativa con una sesión en privado con las tres campeonas de la competición y Zeus fue intentado captar por los korporativos. Le enviaron a las espectaculares mujeres que habían competido contra las mujeres de Alfa Strike para que usaran sus dotes sexuales con él, con erótico resultado y gran satisfacción para el griego. Ni que decir tiene que no se cambió de bando. Si lo hacía ya podía olvidarse del sexo ocasional con N’Kari. Así pues, UFOCorp tuvo que retirarse del pueblo, pero Alfa Strike y Lady Cthulhu (y con ella las demás welclones) habían adquirido un nuevo enemigo.