sábado, 27 de enero de 2018

Alfa Strike: I'm too sexy for Innsmouth

Un especial King-in-Yellow Size

El ambiente en Innsmouth no era el mismo de siempre. No es que no fuera un pueblo de pescadores de la Nueva Inglaterra profunda con una población con tendencia a la endogamia y el sectarismo, con su versión renovada de la Orden Esotérica de Dagón (¡Ahora con más orgías y menos fanatismo!). La población seguía llevando la marca de Innsmouth pese a los esfuerzos del gobierno federal por acabar con la colonia de los profundos. Pero estos habían sido inteligentes. Dejaron que el pueblo cayera en el declive para que las autoridades se olvidaran de él y, ya en los años 60, regresaron atrayendo a una nueva población, formada por una parte de descendientes de antiguas familias y otra de hippies buscando una nueva espiritualidad y el amor libre. Y no les faltaron ninguna de las dos cosas. A fin de cuentas, cuando vas hasta arriba de ácidos y porros, el hombre pez que predica una religión de estilo ecológista y toques de misticismo oriental es una pareja sexual tan buena como cualquier otra. O mejor, tal como descubrieron para su placer las jovenes hippies tras los primeros escarceos sexuales. Por su parte, los hombres descubrieron que las hembras de profundo, bajo la niebla micológica, herbológica y ácida, pueden resultar aceptables. Y que son sexualmente insaciables. Así pues, mientras en otros lugares de América se desarrollaba el “Verano del amor”, en Innsmouth se vivía el “Año completo de sexo místico interespecies”.

Pero esta repoblación del olvidado pueblo pesquero no fue la única actuación de los profundos. Hay que destacar su no mencionada pero valiosa contribución al género de terror y ciencia ficción de los años 50 y el cine de monstruos de los 70. Y es que muy pocos saben o recuerdan que fueron algunos híbridos de profundo bien situados en Hollywood los que fomentaron ese cine de terror y ciencia ficción en los que los alienígenas y monstruos diversos sentían particular interés en el bello personaje femenino de turno. Se trataba de una campaña de marketing subliminal para hacer que las relaciones sexuales entre mujeres y monstruos fueran lentamente aceptadas. Los resultados fueron un tanto peculiares, pero dejaron una larga serie de títulos de películas que forman parte de la historia del cine. También tenemos que reconocer que en Japón tuvieron algo más de éxito, aunque la cosa acabó derivando en porno con tentáculos.

Tras el boom de los hippies, Innsmouth comenzó a recuperarse lentamente, pero había que hacer algo más que convertir el pueblo en una réplica de lo que ya fue. De hecho, los antecedentes demostraban que volver a lo que ya se había demostrado que acababa por no funcionar no era la mejor idea. Por ello, aprovechando la tradición pesquera y las dotes de los profundos para atraer al pescado, optaron por establecer lo que sería una modesta pero próspera industria manufacturera relacionada con los productos del mar: conservas y otros productos basados en el pescado. Aunque también se plantearon reabrir la refinería, optaron por no hacerlo y dejar las joyas de oro de los profundos para motivos rituales y ornamentación y como un una actividad económica menor. Poco a poco lograron asentarse como una fuente de pescado de gran calidad, abasteciendo a pescaderías, restaurantes y otros pequeños y medianos comercios de Nueva Inglaterra. Así, finalmente acabaron por contactar con Don Domingo de la Vega, que buscaba un buen proveedor, que fuera barato y fiable, para su EldritchBurguer. Claro, los Pickman también se vieron atraídos a Innsmouth, pero tras comprobar que aquel pueblo no parecía representar ningún tipo de amenaza más allá de la causada por el hartazgo de comer pescado y el exceso de actividad sexual con hembras de profundo y mujeres con la marca de Innsmouth, optaron por no meterse demasiado en esa población. Además, la producción de porno para teratofílicos que les guste el sexo con criaturas pez no era ilegal ni molesto, ya que tenía un nicho de mercado muy específico y se hacía entre actores de mutuo consentimiento.

Y, tras la guerra de Dunwich y la aparición de las welclones, el pueblo pesquero donde humanos y profundos convivían en paz y sexualidad, acabó por llegar allí Lady Cthulhu. Había sido creada hibridando el material genético de Evangeline “Welcome” Parker con el de las Semillas Estelares del Gran Cthulhu. El resultado era bastante peculiar: una espectacular mujer curvilínea, completamente lampiña, con tentáculos faciales y la inteligencia, carácter y líbido desatada de Welcome. Aunque fuera parte del culto de la Cabra Blanca de Tres Cabezas junto con las demás welclones, fue recibida en Innsmouth casi como una profetisa del Gran Cthulhu. También hay que decir que ninguna de las “hijas genéticas” de Evangeline eran particularmente devotas. Es difícil serlo cuando tu dios es una cabra enorme con tres cabezas que, si no tienen nada mejor que hacer, se dedican a discutir y compartir cotilleos entre ellas. Por otro lado, este avatar de Shub-Niggurath no era particularmente estricto en ese tema. Más bien le daba lo mismo. Lo único que le interesaba era un poco de veneración y ritual ocasionales y que se ocuparan, con su ayuda e influencia, de reverdecer y hacer prosperar la región del valle superior del Miskatonic. Debido a que siempre habían existido algunos lazos de consanguinidad con Innsmouth, Lady Cthulhu fue asignada a aquel pueblo para evaluar la situación y ver como andaba todo. El resultado fue bastante favorable: Innsmouth se movía en una moderada y reposada prosperidad, los profundos pasaban de planes de destrucción e invasión del mundo y ella no causaba ninguna extraña impresión, además de no faltarle candidatos para tener compañía en la cama, sobre todo entre los profundos.

Pero Lady Cthulhu no estaba siempre en el pueblo. A veces acudía Dunwich a ver a sus “hermanas” y echarles una mano, a veces se acercaba por Arkham para visitar la Universidad Miskatonic y tratar con Welcome y Kate, ya fuera tomando algo en el EldritchBurguer o disfrutando de una intensa sesión de sexo con una de las dos o las dos a la vez. Y, de paso, se acercaba al campamento de “Occupy Arkham” que habían montado los profundos para protestar por el cambio climático y las políticas medioambientales. De hecho, había pasado un par de semanas allí cuando, al regresar a Innsmouth, percibió enseguida que algo no iba bien. Para empezar, en algunos negocios locales comenzó a ver carteles que anunciaban la próxima apertura de una tienda de UFOCorp o que el dueño del local había optado por unirse a esta cadena. Además, los habitantes del lugar parecían distraídos, incluso la saludaban con forzada cortesía. Sin entender bien que estaba pasando, optó por ir directamente a la sede de la Orden Esotérica de Dagón. Una vez dentro se quedó sorprendida y estupefacta al encontrar un pasquín de UFOCorp tirado en el suelo. ¿También se habían metido en esa iglesia para expandirse en el pueblo? ¿Y de donde había surgido esa empresa que, de improviso, parecía tener tanto interés en hacerse con el control comercial de Innsmouth? Molesta, leyó el panfleto: era pura publicidad que parecía más propia de una estafa piramidal o, como se conocía ahora, de “marketing multinivel” que prometía grandes beneficios económicos al unirse a la próspera cadena líder multisectorial que abría nuevos mercados con un crecimiento espectacular. Conocía a los habitantes de Innsmouth. No eran los tipos más listos de Nueva Inglaterra, pero tampoco eran unos paletos fácilmente engañables. Era cierto que más de uno era aficionado a acostarse con su madre y, como esta solía ser un profundo o tener la marca de Innsmouth, también se acostaban con su abuela y su bisabuela, que solían ser profundos y, por ello, inmortales. Pero no por ello eran fácilmente embaucables, o al menos no demasiado fácilmente. Por ello, Lady Cthulhu se fue a buscar al sacerdote. Había varios ordenados, y siempre se quedaba uno de guardia en el templo por si fuera necesario para cualquier cosa o tan sólo para hacer mantenimiento y limpieza básicos. Y cuando la welclon lo encontró fue bastante directa: le cogió de la túnica sacerdotal, lo levantó sin demasiado problema (no hay que olvidar que al ser mestiza con Semilla Estelar tenía una fuerza elevada), le estampó en la fea jetael pasquín y le pidió explicaciones sobre el asunto.

Como el sacerdote, un híbrido bastante avanzado que le faltaba muy poco para completar la transformación, no era ningún adonis, sólo podía esperar tener una próspera vida sexual sin tener que pagar por ello en un lugar como Innsmouth. No es que fuera feo, es que era rematadamente feo, con una cara a medio camino entre el sapo y el pez que resultaba bastante desagradable a menos que fueras un profundo o hubiera alguno de ellos en tu árbol genealógico o tuvieras algún tipo de parafilia relacionada. Por ello, y dado que el sacerdote, devorado por los nervios, parecía balbucear y croar sin demasiado sentido, Lady Cthulhu optó por una aproximación más directa para tratar de tranquilizarlo primero. Lo dejó en el suelo, se despojó de sus ropas e invitó al sacerdote a hacer lo mismo. Éste no era tonto, y no era la primera vez que se acostaba con la welclon. Por ello, aceptó la oferta sin pensárselo demasiado. Por ello, correremos un discreto velo.

Tres orgamos de welclon más tarde el sacerdote estaba más tranquilo, o, al menos lo bastante agotado como para no poder ponerse nervioso. Y es que Lady Cthulhu se había entregado a fondo y, ya puestos, había aprovechado para disfrutar ella un poco. Pero el momento del placer había acabado y era hora de obtener respuestas. El clérigo de Dagón no tuvo más remedio que responder a las cuestiones que le planteó la mujer y así, poco a poco, comenzó a surgir la historia de lo que allí había sucedido: Un par de semanas antes, al día siguiente de irse Lady Cthulhu a Arkham, llegaron las representantes de UFOCorp haciendo interesantes propuestas económicas para adquirir negocios en la ciudad. Y sí, eran todo mujeres. Eran un tanto peculiares, pero, acostumbrados a las hembras de profundo, resultaban decididamente excitantes y muy sexis. Pero no fue la apariencia y las lucrativas promesas financieras lo que usaron. Demostrando que estaban dispuestas a todo para cerrar el trato, no dudaron en usar el sexo como herramienta. Y había que reconocer que eran espectacularmente buenas en la cama. Y eso había resultado ser un argumento de peso.

Tras recabar la información, había que saber a que se estaba enfrentado. Por ello, Lady Cthulhu, tras vestirse y hacer que el sacerdote la imitara, le pidió que le indicara donde podía encontrar a esas reinas del sexo que no tenían reparo para acostarse con medio pueblo. El híbrido optó por indicarle donde había situado su oficina UFOCorp. Se trataba de un local ubicado en el centro de la población, aunque, extrañamente, no estaba en una de las vías principales, sino en una secundaria. Parecía que, pese a la exhaustiva campaña realizada en Innsmouth prefirieran mantener su sede en un discreto segundo plano. Esto escamó más todavía a la welclon que, decidida, dejó el templo y se dirigió a aquella dirección.

No tardó mucho en llegar y lo que vio no le gustó lo más mínimo. Los tentáculos faciales se le retorcían ante lo que estaba contemplando: en un local de poca envergadura, con un llamativo cartel de UFOCorp, vio salir a unos alienígenas, unos grises, ataviados con traje oscuro, camisa blanca y corbata. Ambos llevaban maletines y hablaban en su jerga económica y profesional. Aunque Canina había sido la única con experiencia directa con los Zeta Reticulanos Nazis, todas las welclones habían oído hablar de ellos y habían recibido informes de inteligencia a través de Katherine Ashford. Como si no hubiera suficiente con los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, ahora también tenían que enfrentarse a nazis venidos del espacio exterior. Si lo pensaba bien, parecía el título de una película de serie B: “Nazis venidos del Espacio Exterior”. Hacía pensar en una película de los años 80 del siglo XX, con naves espaciales, héroes de acción, mujeres vestidas de forma absurdamente sexy, y malvados alienígenas invasores con cruces gamadas.

Todo eso estaba muy bien, pero no era el momento de perder la concentración. A fin de cuentas, aquellos grises tenían el atractivo sexual de un zapato. ¿Cómo demonios habían logrado utilizar el sexo para “conquistar” económicamente aquella población? La respuesta llegó algo más tarde cuando alguien más dejó las oficinas. Se trataba de una mujer de formas esculturales, culo firme y pechos llenos y turgentes que parecían desafiar a la gravedad, pues la ceñida camiseta que llevaba revelaba claramente que no usaba sujetador. De los mini shorts realmente minis que llevaba mejor ni hablar. Incluso Lady Cthulhu estaba empezando a excitarse al verla. El cabello era una larga y sedosa melena rubia que se movía como salida de un anuncio de champú. Pero había algo que no cuadraba. El tono de la piel era decididamente gris y, al girarse por completo, Lady Cthulhu se dio cuenta de que esa mujer era una gris. Los rasgos faciales, aunque más detallados que los de los varones de la especie, eran característicos. Aquellos ojos grandes y negros, la boca pequeña. Pero donde debía haber una escueta raja a modo de boca había unos labios sensuales y carnosos que invitaban al beso. En conjunto, pese a ser una gris, la mujer era tremendamente excitante. Y si había más como ella, que era la suposición más obvia, no era de extrañar que hubieran tenido ese éxito explosivo en el pueblo. Sin embargo, no era la táctica que hubiera esperado de los Zeta Reticulanos Nazis. Una invasión militar habría sido más propia. Pero, en cualquier caso, había que detenerlos. Entonces le llegó la inspiración. Si su idea salía bien iban a lograr expulsar a los grises sin necesidad de pirotecnia, o, al menos, no demasiada, y podía ayudar a reforzar su posición en el pueblo. Iba a necesitar algo más de información sobre esos grises y también un poco de ayuda. Por ello sacó su móvil e hizo dos llamadas: la primera a Arkham, la segunda a Byakhee Express. Iba a necesitar un transporte rápido y esa era la mejor opción.

En la ciudad universitaria le esperaban Welcome, N’Kari, Bastet, El que Legisla tras el Umbral y, por alguna razón, Zeus. Lo que Lady Cthulhu pretendía era contar con la ayuda de Alfa Strike, el comando de operaciones especiales de dioses superhéroes y, si había empresas de por medio, igual había que meterse en temas legales para acabar el trabajo en condiciones, por lo que el primigenio abogado podía resultar de utilidad. Por ello, había llamado a Evangeline y le había hecho un breve resumen de la situación en Innsmouth y le había contado su idea. A la joven le gustó mucho y por ello había avisado a N’Kari, Bastet y El que Legisla. La primera había sido fácil de localizar, ya que, pasaba tanto tiempo en Arkham que había optado finalmente por mudarse a la ciudad y establecer allí la sede de su productora de cine para adultos; Bastet andaba por las Tierras del Sueño pero no se perdería por nada del mundo un poco de acción; el abogado simplemente estaba en su despacho y no dudó en hacer un hueco en su agenda para echarles una mano. En cuanto a Zeus, bueno, las universitarias parecían caer sin demasiados problemas bajo sus encantos y N’Kari no tenía reparos en acostarse con el lascivo dios griego. Y cuando había llamado Welcome estaban precisamente con las manos en la masa, así que Zeus simplemente se había autoinvitado.

Una vez reunidos, Lady Cthulhu les explicó con detalle lo que había encontrado en el pueblo y lo que había averiguado. Entonces, Welcome explicó que Harvey Pickman le había hablado sobre un incidente que hubo en Arkham antes de Navidad y que había sido causado por una rama de los Zeta Reticulanos Nazis que habían optado por dejar atrás el tema del nacionalsocialismo, ponerse al día y abrazar el neoliberalismo económico. Aunque no habían vuelto a saber nada de ellos hasta ese momento y lo de las mujeres grises absurdamente sexis era algo completamente nuevo. Ciertamente era algo que había que investigar con más detalle, y sería buena idea poner a Loki sobre la pista de estos grises. Pero, mientras tanto, había que limpiar Innsmouth de su influencia. Por ello, Lady Cthulhu les explicó su plan y a las tres les encantó. Y Zeus, cuando escuchó la idea de la welclon no pudo más que reconocer lo genial que era. Y, por supuesto, se iba a apuntar para actuar como apoyo. Lady Cthulhu y Welcome intercambiaron una mirada de entendimiento. Sabían perfectamente porque el griego tenía intención de ir con ellas. Pero igual hasta podía resultar útil. Por ello, aceptaron que fuera con ellas.

Una hora más tarde, el mini grupo de Alfa Strike compuesto por Delta Wave Welcome, N’Kari, Bastet y Zeus, junto con Lady Cthulhu, entraba en Innsmouth en el coche la diosa africana. Pese a los aparentes excesos de N’Kari, el vehículo era bastante discreto lo que resultaba llamativo. Sin perder tiempo, se dirigieron hacia la oficina de UFOCorp, aparcando justo en la puerta, donde bajaron todos. No iban vestidos con sus ropas de combate, sino que llevaban ropa más casual o formal. Incluso Delta Wave Welcome había dejado atrás sus ropas de guerrera nórdica y, cosa poco habitual, llevaba un vestido ajustado y bastante escotado, combinado con un antifaz y un pañuelo en la cabeza, todo en negro. N’kari y Bastet habían optado por sendos traje sastre, pero sin llevar blusa o sujetador debajo de la chaqueta, y las faldas eran más cortas de lo habitual. Zeus y El que Legisla parecían dos Men in Black, ambos ataviados con sendos trajes negros con camisa blanca, sin embargo, la corbata del griego era de color azul eléctrico con estampado de relámpagos y la del abogado era roja. El que Legisla llevaba su ropa habitual y, por alguna razón, Zeus había decidido vestirse a juego. A fin de cuentas, si iban a tratar con alienígenas, ¿por qué no explotar el manido recurso de los hombres de negro que trabajan para el gobierno para ocultar la existencia de alienígenas?

Así pues, una vez allí preparados, entraron en la sede de UFOCorp de Innsmouth. Fue entonces cuando El que Legisla entró en acción. El abogado estaba más que curtido en tratar con empresas de todo tipo. A fin de cuentas, al ser una entidad primigenia especializada en legislación, llevaba manejando temas legales desde que el mundo es mundo. Incluso se dice que aconsejó al rey Hammurabi para crear el primer código legal. Por ello, una sede menor de una empresa gestionada por alienígenas no tenía porque ser demasiado problemática. Entró como un vendaval, exigió ver al director y, tras embrollar a la recepcionista y secretaria (una de esas grises esculturales y absurdamente sexis) con jerga legal y voz de mando, logró explicar el motivo que les había llevado allí: Innsmouth no era lo bastante grande para ellos. Por ello, para demostrarles que no tenían nada que hacer allí, les lanzaba un desafío: sus mozuelas alienígenas de físico escultural contra las mujeres más sexis de Arkham: N’Kari, diosa de la tormenta y la pasión violenta; Bastet, sensual y diosa de los gatos y el hogar y Delta Wave Welcome, superheroína, valquiria y campeona sexual de la ciudad. Zeus y los sacerdotes de Dagón actuarían como jueces y decidirían que equipo era el más sexy y se ganaría el derecho a mantenerse en Innsmouth. Sí, era un desafío absurdo. Sí, había otras maneras de lograr derrotar a UFOCorp. Pero, a fin de cuentas, aquello era Innsmouth, un lugar donde la mitad de la población eran una mezcla de híbridos y profundos y que, particularmente desde la aparición del movimiento hippie, había hecho del sexo libre (pero seguro) un estándar de sus habitantes. Y, de paso, era un centro neurálgico de la industria pesquera a pequeña y mediana escala que suministraba pescado de calidad y a buen precio a muchos pueblos y negocios locales en Nueva Inglaterra.  Así pues, y como conclusión, si los de UFOCorp querían usar el sexo para dominar la ciudad, Alfa Strike le respondería con las mismas armas.

El combate sexy se celebró un par de horas más tarde en el templo de la Orden Esotérica de Dagón. Al principio los sacerdotes se mostraron un tanto reacios para dar el permiso, pero, tras escuchar los contundentes argumentos ofrecidos por N’Kari (dialécticos, vamos a ver, que la diosa también tiene una buena capacidad de retórica y debate), optaron por ceder. Por supuesto, se corrió la voz rápidamente por el pueblo y fuera del edificio comenzó a congregarse una pequeña multitud. Mientras tanto, dentro, El que Legisla, N’kari y uno de los sacerdotes que se solía encargar de esta cosas, revisaban y preparaban el equipo de luz y sonido de la iglesia para el espectáculo y añadían algún pequeño extra. 

Cuando, finalmente, llegó el momento de empezar el enfrentamiento para ver quienes eran más sexis, las grises esculturales o las mujeres de Alfa Strike, se abrieron las puertas de la iglesia y el lleno fue total. El que Legisla subió al escenario y explicó lo que iba a suceder: En primer lugar, saldrían las empleadas de UFOCorp y, cuando acabaran, saldrían las campeonas de Alfa Strike. Cada equipo ejecutaría un espectáculo de baile erótico y nudista y los jueces, a saber, Zeus y los sacerdotes de Dagón, decidirían que equipo había sido el mejor. De paso, el espectáculo se transmitiría en directo a través de la red social ElderGodBook. De hecho, en esos momentos, recién iniciada la transmisión, ya contaban con bastantes dioses y seres sobrenaturales conectados, entre ellos Dagón e Hidra.

Se apagaron las luces del escenario y, al encenderse, el equipo de las mozuelas esculturales grises ya estaba preparado. Iban vestidas como ejecutivas sexis, con trajes sastre bien ceñidos, sin llevar blusas ni nada bajo las chaquetas y con minifaldas muy ceñidas. Comenzaron a sonar las notas de You can leave your hat on de Joe Cocker y las mujeres empezaron a bailar. Despacio, muy sensualmente, recreándose con cada movimiento, caldeando la temperatura de la sala. Había que reconocer que eran muy buenas, y que estaban muy buenas. Se movían con gracia y elegancia, aportando erotismo con cada gesto, y despojándose de la ropa de una forma muy artística y sexy. Sin embargo, aunque comenzaron de forma pausada, no tardaron en quedarse completamente desnudas, momento en que, al compás de la música, iniciaron una serie de juegos eróticos entre ellas mientras bailaban. El público estaba exaltado ante aquel espectáculo, parecía que se lo habían ganado por completo y dejado el listón muy alto. Los sacerdotes que ejercían de jueces tuvieron que pedir un poco de hielo, Zeus estaba que no sabía como ponerse, e incluso El que Legisla tras el Umbral, que hasta el momento no había demostrado mucho interés en el sexo con mujeres humanas o humanoides (o en el sexo en general, estaba muy entregado a su trabajo), parecía tener un cierto rubor en su ovalado rostro. Al acabar el espectáculo estaba claro que las mujeres de UFOCorp habían puesto el listón muy alto.

Tras dejar unos minutos de descanso para que los ánimos se relajaran un poco, salieron las representantes de Alfa Strike. Sabían que lo tenían difícil, pues sus rivales habían demostrado ser unas expertas en lo que hacían. Pero no eran las mejores, y ellas estaban dispuestas a demostrarlo. No habían ensayado coreografías de baile antes, pues no era su profesión ni la danza era su afición. Pero tenían un punto a su favor: si que se conocían muy bien entre ellas y, en múltiples ocasiones, se habían acostado juntas en diversas combinaciones, ya fuera en parejas, tríos o más, a menudo incluyendo a Kate, la novia de Welcome. Por ello, si las chicas de UFOCorp habían calentado el ambiente, ellas le iban a prender fuego.

Lo primero que llamó la atención fue la elección de la canción. Al comenzar la música, no fue difícil identificar I'm too sexy, de Right Said Fred. Parecía una broma y es que la habían escogido a propósito para burlarse de sus competidoras. Así pues, vestidas tal y como habían llegado a Innsmouth, las tres mujeres ofrecieron un espectáculo muy diferente. Comenzaron a bailar juntas, como si estuvieran en una discoteca y, como estaban acostumbradas a hacer esto y otras actividades como previos para los devaneos eróticos, la danza estaba plagada de movimientos sensuales, caricias, besos y demás. Pronto se quedaron sin ropa, también de forma muy sexy, y, una vez desnudas, lo que sucedió sobre el escenario sólo puede describirse como algo con erótico resultado. Y es que, sin cortarse y puesto que ya que se ponían a ello, al menos iban a divertirse y disfrutar, ofrecieron un espectáculo improvisado de sexo en vivo al ritmo de la música. Y lo hicieron con tanta sensualidad y gracia que desbancaron por completo al equipo rival. Mientras las tecnócratas de UFOCorp habían ofrecido una coreografía impecable y cargada de erotismo y sensualidad, lo que las campeonas de Alfa Strike pusieron sobre el escenario fue pasión, naturalidad e improvisación cargadas de erotismo y sensualidad. Eran tres mujeres espectaculares que habían optado por disfrutar de aquella experiencia y hacerlo de la forma más ardiente y excitante para el que las contemplara.

Las grises, al ver lo que estaba pasando y como el público estaba cada vez más enfervorizado, trataron de empujar la balanza a su favor. Despojándose de los albornoces con que se habían cubierto tras bajar del escenario, volvieron a subir para demostrar que ellas eran las auténticas reinas sexis y se unieron a las tres mujeres de Alfa Strike. Aquello sirvió para aumentar más los ánimos de los espectadores y para demostrar que las de UFOCorp, aunque eran muy buenas, no podían competir contra las diosas y la valquiria. La orgía resultante acabó con las tecnócratas sexuales sometidas ante sus rivales, que se demostraron como superiores.

Delta Wave Welcome, N’Kari y Bastet fueron declaradas campeonas por unanimidad, lo que obligaría a UFOCorp a abandonar Innsmouth. Así pues, todo acabó bien en Innsmouth: el pueblo se había librado del sometimiento económico de los Zeta Reticulanos korporativos y sus astutas y absurdamente sexis seductoras; Lady Cthulhu fue más tarde recompensada por su inventiva e iniciativa con una sesión en privado con las tres campeonas de la competición y Zeus fue intentado captar por los korporativos. Le enviaron a las espectaculares mujeres que habían competido contra las mujeres de Alfa Strike para que usaran sus dotes sexuales con él, con erótico resultado y gran satisfacción para el griego. Ni que decir tiene que no se cambió de bando. Si lo hacía ya podía olvidarse del sexo ocasional con N’Kari. Así pues, UFOCorp tuvo que retirarse del pueblo, pero Alfa Strike y Lady Cthulhu (y con ella las demás welclones) habían adquirido un nuevo enemigo.