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viernes, 22 de junio de 2018

El ataque de los gatos mutantes o por qué no hay que cabrear a Bastet


Aunque habitualmente las reuniones de planificación de las misiones de Alfa Strike se realizaban en las Tierras del Sueño, en el hogar de Loki, que se había convertido en la base de operaciones del grupo y en hogar de múltiples gatos (y a ver quien le ponía pegas a Bastet), a veces, sin embargo, el Herrero Mentiroso optaba por otras ubicaciones. Esta vez había elegido los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, en Dunwich. Esto era por varias razones: La primera era que tenía un bono de descuento que quería aprovechar antes de que llegara el grueso de turistas del verano y estaba pasando allí unos días y, la verdad era que no le apetecía moverse. La segunda razón era que seguramente deberían intervenir nuevamente en aquella zona, o al menos eso indicaban sus fuentes. La tercera razón era que así contaría con la ayuda de las welclones para tratar de impedir que Bastet se cabreara hasta niveles estratosféricos, convirtiéndose así en Sejmet y montando un buen follón. En último término, si la diosa se convertía en su belicoso alter ego, también podía contar con las welclones para que no sólo la controlaran, sino que también la agotaran utilizando sus particulares métodos con erótico resultado. En último término tenía un byakhee de Byakhee Express preparado para traer a Anna Pickman. Y es que si había algo que daba más miedo que Sejmet desatada era Welcome enfadada, pero como la joven estaba enfangada en las conversaciones diplomáticas entre morlocks y gules por derechos de paso y uso de determinadas zonas de los túneles bajo la ciudad, tenía previsto un plan B: algo que daba más miedo todavía que Evangeline enfadada: Anna Pickman, la mujer más peligrosa de Arkham. En cualquier caso, que Bastet se convirtiera en Sejmet podría ser incluso útil, sobretodo sabiendo que más de la mitad del grupo estaba ausente con cuestiones de sus negocios o estaban de vacaciones. Así pues, Loki contaba con Raijin y Fujin, Bastet y Pkaurodlos. Lo cierto es que los de NWE habían escogido las fechas muy bien. Pero Alfa Strike siempre contaba con algún recurso. Y, en último término, las Welclones podían ser terribles por sí solas. Curiosamente, Ashley Johnson y su equipo Tiamat habían sido trasladadas a California a cumplir allí algún tipo de misión, y lo que había planeado la corporación había sido sin informar su filial Omicron Scorpions.

La cuestión era, tal y como explicó Loki a los presentes, que la SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation) había vuelto a las andadas. Esta empresa filial de NWE no era la primera vez que se convertía en objetivo de las acciones de Alfa Strike. Ya habían tenido que lidiar con una beluga “homosexualizadora” y una mujer avispa ninfómana, aunque de esta última se ocupó Hada, una de las welclones. La cuestión era que en esta empresa se habían reunido todos los científicos locos, amorales y piscópatas y tenían carta blanca para hacer lo que quisieran siempre que cumplieran con los objetivos de la empresa en cuanto a productos biológicos de consumo y componentes electrónicos de alta gama y última generación que sacar al mercado. Afortunadamente para ellos, la empresa no había hecho demasiado ruido, por lo que los magufos ecologistas y fanáticos de lo natural ni siquiera se habían enterado de su existencia, obsesionados con su cruzada contra otras grandes corporaciones del mismo sector. Así pues, mientras la SGEC siguiera con la producción manteniéndose dentro de los márgenes legales y no recibiera demasiada publicidad, los científicos podían seguir con sus labores secundarias de ciencia negra y loca. Y de estos esfuerzos había surgido una nueva amenaza a la que Alfa Strike debía hacer frente y que iba a ser liberada en Dunwich para ser puesta a prueba. La naturaleza de esta amenaza era la que había hecho que Loki temiera que Bastet se convirtiera en Sejmet, pues si había algo que la cabreaba profundamente, que la volvía más peligrosa que un volcán a punto de estallar era el maltrato a los gatos. Alguien que se dedicara a molestar o maltratar a los felinos de forma convencional, podía acabar recibiendo un zarpazo o dos de la diosa, que no era poca cosa. Pero lo que habían hecho los de la SGEC era algo mucho más allá: habían creado una progenie de gatos mutantes asesinos del espacio exterior al combinar material genético de gatos con el proporcionado por los zeta reticulanos neoliberales. El resultado eran unos seres humanoides felinos de medio metro de altura, con tres orejas (la tercera estaba situada en lo alto de la cabeza, entre las otras dos), ojos de alienígena zeta reticulano e implacables y feroces. Además, habían sido armados con fusiles y pistolas de Rayo O (llamados así porque disparan ráfagas de energía en forma de O) y equipados con trajes espaciales especiales de combate que parecían diseñados por un ilustrador pulp de ciencia ficción de los años 50. Ni que decir tiene que en cuanto Loki informó a los presentes de lo que sucedía y que esos gatos mutantes iban a ser liberados en la zona de Dunwich para atacar a la población Civil, hizo falta toda la fuerza de Raijin y Fujin y de las welclones para contener a Bastet e impedir que se transformara en Sejmet mientras Pkaurodlos preparaba un calmante que no tardó en inyectarle en cuanto tuvo oportunidad. La cuestión era que la diferencia entre Bastet y Sejmet era como la que había entre Jekyll y Hyde o entre Bruce Banner y Hulk. Sejmet era poder y fuerza desatada y la última vez que se descontroló, para contenerla tuvieron que hacer un lago artificial de cerveza teñida de rojo para que se la bebiera pensando que era sangre. La resaca que tuvo Bastet al día siguiente fue histórica. Afortunadamente, hasta el momento no había nada que hubiera enfadado tanto a la diosa como para amenazar con convertirse en Sejmet, pero esta ocasión era diferente. La aberración genética que habían hecho con los gatos clamaba a los dioses. Y la diosa en cuestión, Bastet, no estaba para tonterías.

La formación que se había reunido para hacer frente al ataque de los gatos mutantes eran un tanto peculiar. Raijin y Fujin, aunque eran de los miembros más sensatos del equipo, eran tropas de asalto demoledoras, dotados de una gran fuerza física. Bastet normalmente se ocupaba de los trabajos de infiltración, aunque no se quedaba corta con el combate cuerpo a cuerpo. Pkaurodlos, el más sensato, educado y cortés miembro del equipo, se encargaba de la medicina de campaña y era el experto en tecnología e informática. Otra peculiaridad de la situación era la vestimenta, pues como la llamada de Loki les había cogido desprevenidos, preparados para disfrutar de unas vacaciones veraniegas, no habían traído su vestimenta de batalla habitual. Los dos japoneses, Raijin y Fujin, tenía un aspecto bastante peculiar, a fin de cuentas, dos enormes onis, uno de piel rojiza y azul la del otro, ataviados con camisas de flores y shorts era bastante llamativo. Debido a que se trataba de una misión de combate, habían traído sus armas: sendas enormes porras metálicas. Así que el contraste era bastante peculiar. Por su parte, Bastet había acudido ataviada con un atuendo egipcio clásico: una falda de lino y algunas joyas características de la cultura que la adoró. De manera que, sí, iba en top less, aunque esto para las welclones no suponía problema. Todas se habían acostado en algún momento u otro con la diosa, y ver un torso femenino o masculino desnudo, aunque les resultara atractivo, no iba a suponer para ellas motivo para dejar de ser profesionales y respetuosas con una amiga y amante ocasional. En cuanto a Pkaurodlos… bueno, es un dios que es una enorme serpiente emplumada. No es que necesite mucho atuendo. Loki, por su parte, amenazado por Welcome para que se vistiera de forma apropiada (los dioses y muchos seres sobrenaturales, así como los miembros de la Gran Raza de Yith en cuerpos humanos, tienen un pésimo gusto a la hora de vestirse, y no es raro que usen patrones de moda varias décadas atrasados), se había presentado con un polo blanco, pantalón negro y zapatos oscuros. La verdad es que se podría haber presentado ataviado de forma más apropiada para entrar en acción, pero el nórdico prefería mantenerse en un segundo plano normalmente.

Así pues, sólo era cuestión de localizar a su enemigo y enfrentarse a él. Los efectivos de SGEC todavía no se habían desplegado y los miembros de Alfa Strike no podían hacer otra cosa que aguardar. Mientras tanto, a Bastet se le iba pasando el efecto del calmante y, aunque estaba ansiosa por entrar en acción, parecía más controlada. Finalmente, una hora más tarde (es lo que pasa, que los cientifícos locos y villanos recurrentes no son siempre puntuales), un convoy de tres camiones sin ningún tipo de logo se adentraron en la región de Dunwich, dejando atrás el pueblo y encaminándose hacia una zona más apartada. Cuando llegaron a su destino, se detuvieron y los conductores y sus ayudantes bajaron de los vehículos. Al abrir las cajas, del interior de los camiones salió una pequeña horda de gatos mutantes con armas de Rayos O. El pequeño y felino ejército mutante se dispuso en formación y comenzaron a avanzar hacia el pueblo, preparados para abrir fuego ante la visión de los primeros individuos con los que se cruzarían.

Con el desembarco realizado, los dioses se pusieron en movimiento. No tardaron mucho en interceptar a los gatos mutantes con su equipo de ciencia ficción pulp de los años 50, y la batalla comenzó. En condiciones normales, la potencia de combate desplegada por el equipo Alfa Strike habría sido suficiente para derrotar un par de escuadras de armaduras de combate Acorazado o una de GodHunters. Eso sin tener mucho problema. A fin de cuentas, el poder de los dioses que intervenían en esa lucha era bastante alto. Pero las armas de Rayos O, pese a su aspecto retrofuturista, no eran ningún juguete. Se trataba de tecnología zeta-reticulana adaptada a los materiales y técnicas de fabricación humana. En cuanto a potencia de fuego eran equivalentes al lanzarrayos que guardaba para casos de emergenica Summanus, el dinosauroide que administraba la residencia universitaria y los alojamientos rurales. Éste era un dispositivo basado en tecnología yithiana capaz de convertir a un rinoceronte en kebab asado si lo usaban sobrecargado. Pero en este caso no se trataba de una única arma, sino de muchas, utilizadas por muchos gatos mutantes simultáneamente. Esto le ponía las cosas más difíciles a los dioses.

El ver como sus queridos gatos habían sido transformados en semejantes aberraciones genéticas y usados como soldados esclavos para cumplir los designios de un grupo de científicos locos al servicio de una oscura corporación era más de lo que podía soportar Bastet. Y al ser atacada por los Rayos O, no se contuvo más. Lanzando un rugido de furia, le creció una espesa melena y se volvió más musculosa y con la piel rojiza. Se había transformado en Sejmet.

Ante la irrupción de esta diosa, Pkaurodlos Raijin y Fujin, que habían estado aguantando bastante bien y habían diezmado las filas felinas mutantes (es decir, que se habían cargado a un diez por ciento de los gatos), optaron por hacerse a un lado. En ese momento, junto a ellos, y surgiendo de detrás de unos árboles, apareció El que Comenta en la Oscuridad, un siniestro avatar de Nyarlathotep especializado en comentar acontecimientos deportivos y de toda índole para enloquecer a los hinchas y aficionados con sus oscuros comentarios y blasfemas alusiones. También aprovechaba para sacarse un buen dinero gestionando una casa de apuestas online. Saludó con gesto profesional a los dioses y comenzó a comentar:

-Y Sejmet, recién liberada, entra en acción. Inicia una carga brutal con los brazos abiertos hacia los lados y las zarpas preparadas y embite contra las tropas felinas mutantes. ¡Increible, señoras, señores y demás entidades! Que potencia la de esta diosa. Ha abierto un surco entre las filas enemigas como un cuchillo caliente penetra la mantequilla. ¡Y está desatada! Tras desconcertar y sorprender a los gatos, estos han tratado de recuperar el orden entre sus filas, pero la brutalidad e iniciativa de Sejmet lo hacen imposible. Se mueve como un gato jugando con su presa, pero con cada golpe se lleva por delante a varios mutantes que salen despedidos por los aires. Algunos mueren tratando de defenderse y los Rayos O de sus armas causan más caos. ¡Y esto es indescriptible! ¡Que masacre! Estamos viendo algo épico, histórico, Sejmet desencadenada y dispuesta a sembrar el caos y la muerte a su paso. Hacia siglos que no veíamos una demostración como la que estamos presentando. Está claro que los gatos mutantes no tienen nada que hacer ante esta diosa. ¡Y Sejmet lo vuelve a hacer! Esta vez han sido siete gatos de un único zarpazo. Y salen desparramados hacia el cielo dejando tras de sí una lluvia de sangre y disparos de Rayos O.

La pelea no duró mucho más, aunque El que Comenta la disfrutó hasta el último momento. Estaba muy satisfecho del asunto, aunque ahora tocaba resolver el tema de como contener a la diosa desatada, pues, tras matar a todos los gatos mutantes, había destrozado los camiones y los operarios sólo se habían salvado porque en ese momento intervinieron Raijin y Fujin que, a duras penas, lograron detenerla. Pero había que hacer algo. Loki, que había estado contemplando la pelea con unos prismáticos, avisó a las welclones. Tal vez ellas lograrían calmar a la diosa, o, al menos, dejarla lo bastante agotada para que se pudiera tranquilizar sola. Y es que estaba en un estado en el que los calmantes de Pkaurodlos poco podían hacer. Poco a poco, las clones mutantes de Evangeline “ Welcome” Parker fueron reuniéndose y se dirigieron hacia el lugar de los hechos. Las primeras en intervenir fueron Blindada y Amazona, las dos más fuertes y musculosas. Junto con Raijin y Fujin lograron hacer una presa más férrea sobre la diosa, pero esto la ponía más furiosa todavía. Entonces, Buhonera, jefa no oficial de las welclones (técnicamente, Welcome era la máxima autoridad entre ellas), tras comprobar que se habían reunido las 20, le hizo a Sejmet una proposición que no podía rechazar, una proposición que la diosa, interesada y curiosa, aceptó, una proposición con erótico resultado.

Seis orgasmos de Sejmet más tarde (los de las welclones fueron muchos más, bastantes más), la diosa por fin estaba lo bastante agotada y satisfecha como para caer rendida. A su alrededor, las clones, también cansadas y sexualmente complacidas aunque iban a necesitar un tiempo de reposo para recuperarse, estaban contentas por haber logrado cumplir con éxito su misión. No esperaban que la diosa fuera tan resistente y agotadora, pero triunfaron. Una vez más, un desconcertante, absurdo y extraño plan de la NWE había sido frustrado. Y Bastet, cuando regresó a su estado normal, sólo pudo preguntarse que había pasado y por qué estaba desnuda y tan satisfecha sexualmente como agotada. Pero las explicaciones llegaron en otro momento y es otra historia.

domingo, 1 de abril de 2018

April Fool's Day o las extrañas bromas en La Llave y la Puerta

Araknek era una empleada sumamente paciente, un directora del departamento de limpieza y mantenimiento comprensiva, una excelente líder para sus subordinados, pero había algo que no la molestaba en grado sumo. Y esto es una forma educada de decir que la convertía en una berserker desenfrenada dispuesta a liberar su furia todopoderosa sobre el infractor y/o causante de su ira. Lo que conllevaba provocar su ira era, sencillamente, interferir en el desarrollo normal de sus actividades laborales. Pobre de aquel que se dedicase a pisar los pasillos fregados sin atender a los carteles de suelo resbaladizo u osara trastear con los productos de limpieza. Cuando, durante una temporada veraniega, unos clientes estivales dejaron el cuarto hecho un caos tras una desmadrada juerga de despedida de soltero, poco después de abandonar la habitación y dejar La Llave y la Puerta fueron encontrados reducidos a un estado de ruinas babeantes y aterrorizadas envueltas en capullos de seda de araña y con señales de haber recibido una buena paliza. Todo hay que decirlo. Tras aquello no volvieron a destrozar una habitación de ningún tipo de establecimiento de alojamientos. Debido a que, además los daños causados también fueron causantes de diversos problemas relacionados con el consumo excesivo de alcohol y la fiesta desenfrenada, nadie quiso intervenir en su favor. Su estancia no había sido precisamente inocua para el personal de la residencia universitaria, que ejercía como hotel de temporada en verano. Hay quien dirá que, a fin de cuentas, deberían estar acostumbrados en La Llave y la Puerta. A fin de cuentas, los estudiantes de la Miskatonic suelen ser bastante caóticos y juerguistas y suelen montar fiestas bastante espectaculares. Pero, con el tiempo, habían aprendido a no pasarse demasiado en la residencia universitaria. Era selección natural: si al día siguiente de una fiesta descontrolada, en plena resaca, tenías que huir de una araña furiosa del tamaño de un utilitario pequeño armada con dos escobas de combate, es probable que acabes un tiempo en el hospital universitario al cuidado de los estudiantes de medicina. Por ello, los alojados en La Llave y la Puerta habían aprendido cuales eran los límites que no podían traspasar en cuanto a caos y destrozos asociados a las fiestas en el recinto de la residencia. Así se evitaban la persecución con resaca y las consecuencias de esta y tenían más tiempo para estudiar y, por supuesto, irse de fiesta.

Pero, había fechas en las que Araknek hacía parcialmente la vista gorda. Una de esas fechas era el 1 de abril, el April Fool’s day. Ese día en concreto, la araña daba margen para que los estudiantes se pudieran dedicar a gastarse todo tipo de bromas pese al caos y suciedad que pudieran generar. Sin embargo, había algo en lo que se mantenía inflexible: que nadie le tocara las cosas de la limpieza. Y alguien lo había hecho. Grave error. Para disgusto de Araknek, alguien se había dedicado a trastear con el fregasuelos, pero, hasta que no fue demasiado tarde, la araña no se percató de ello. Habían mezclado el limpiador con un producto que, al aplicarlo y secarse, dejaba un peculiar tinte azul celeste en el suelo. Pero, cuando se dio cuenta de lo sucedido, la mitad de los pasillos de una de las alas ya tenían ese bonito tono azulado. Claro, montó en cólera. Pero como directora del departamento, lo primero era lo primero: requisar todas las garrafas y botellas de fregasuelos y tratar de averiguar cuales estaban contaminadas y cuales no. Para ello no dudó en reclamar la ayuda de Unglaublich. Éste, que conociendo las andanzas de los estudiantes esa fecha lo había dejado todo preparado desde unos días antes y había dejado a su segundo al mando dirigiendo las cocinas, pretendía disfrutar de un día de relax, hasta que fue reclutado por Araknek y tuvo que ponerse manos a la obra (o tentáculos o pseudópodos o lo que fuera) y averiguar que contenedores estaban adulterados y cuales no. Por su parte, la araña, tras dejar al servidor de los otros dioses con las manos en la masa (o tentáculos o pseudópodos o lo que fuera), se preparó para buscar al responsable de la broma. No iba a ser fácil, pues no tenía pista alguna, pero contaba con la ayuda de su mascota y/o compañera, pues no estaba muy claro si Pequeña T’Auin aceptaba el estatus de mascota o no. En este aspecto era como un gato: tenía un actitud independiente y de “vete a tomar por saco” cuando alguien trataba de darle alguna orden. Sin embargo, aceptaba la compañía de la araña de Leng y actuaba a menudo como su ayudante. Pero como T’Auin era, a fin de cuentas, una tortuga galápago, carecía de una cierta velocidad punta, por lo que Arak’nek la equipó con unos patines que habían diseñado y construido para ella. Así arácnido y quelonio se lanzaron a la búsqueda del bromista. Y es que la araña tenía la sensación de que fuera quien fuera el autor de aquella broma, no iba a quedarse conforme sólo con eso. Por ello, se hizo con una escoba de combate y optó por ir a reclutar algo más de ayuda e ir a buscar a Welcome

A medida que se acercaban a la habitación de la joven, se dieron cuenta de que estaba pasando algo extraño. Unos curiosos sonidos se escucharon dentro. Parecían producidos por alguien al resbalarse y estamparse contra la pared, los muebles y el suelo. Repetidas veces. Al mismo tiempo, se oía a Evangeline gritar:

-¡Joder, joder, joder!

O tenía muchas ganas de sexo y estaba probando algún tipo de prácticas muy exóticas o algo raro estaba pasando. Arak’nek, sospechando algo relacionado con la adulteración del friegasuelos, optó por llamar a la puerta e identificarse. Tras un nuevo sonido de un cuerpo humano estampándose contra algo, oyó que Evangeline la autorizaba a pasar. La araña usó una llave maestra y, al abrir la puerta, se encontró con Welcome desnuda y con las piernas abiertas resbalando hacia ella, lo que le supuso un impresionante plano de acercamiento a la zona púbica de la joven. Cuando finalmente la chica logró detenerse, estampando sus caderas contra la cabeza de la araña, logró, poco a poco, ponerse de pie. Entonces trató de explicar lo sucedido: alguien había cambiado sus geles lubricantes por un aceite ultrarresbaladizo y, cuando iba a dedicarse un rato a la autosatisfacción, se encontró metida en un problema de exceso de engrase que había acabado con ella resbalando de un lado a otro.

Mientras Pequeña T’Auin patinaba rauda en busca de un saco de serrín para absorber el aceite derramado, Arak’nek ayudaba a Welcome a poder moverse por el interior de su habitación: utilizando sus capacidades arácnidas, lanzó hebras de seda a diferentes localizaciones del techo y las paredes para que la joven pudiera entrar dentro sin andar resbalando continuamente. Así, Evangeline pudo acceder sin contratiempos y llegar hasta su ropa, por lo que aprovechó para vestirse. A fin de cuentas, la excitación sexual se le había pasado con tanto trompazo y resbalón. Por un instante se planteó coger su espada Ouroboros, pero decidió que el problema no iba a necesitar la intervención de su alter ego superheróico, Delta Wave Welcome. Además, para darle una somanta de palos a un estudiante que se había pasado de bromista no necesitaba ninguna espada mágica. Por ello, una vez vestida y cuando Arak’nek dispersó sobre el suelo lleno de manchas de aceite el serrín super absorbente receta especial de Leng que había traído la tortuga, las tres se marcharon tras la pista del misterioso bromista. La primera opción fue ir a hablar con los sospechosos habituales. El tipo de acontecimientos detectados descartaba de primeras a Vinnie West y Marty Eye Gore. Tampoco parecía el tipo de cosas que harían los reptilianos. Así pues, los tres candidatos más probables para hablar con ellos eran Tiamat, Loki y Nyarlathotep. Si alguno de los tres andaba por la ciudad era posible que estuvieran tras el origen de las bromas.

Si en Arkham querías buscar a alguien relacionado con la Miskatonic, había tres lugares en donde, tarde o temprano, acabaría por aparecer: la biblioteca, la residencia universitaria La Llave y la Puerta y el EldritchBurguer. El trío formado por Araknek, Welcome y Pequeña T’auin venían del segundo lugar, así que optaron por acercarse primero al EldritchBurguer. Allí, tras ver como Shubbi había sido prácticamente vendado de cuerpo entero con papel higiénico perfumado de doble capa, entraron al restaurante. El bromista actuaba de nuevo y demostraba ser sumamente escurridizo como para lograr cubrir de papel así a un retoño oscuro de Shub-Niggurath sin que este se percatara hasta que era demasiado tarde. El restaurante no tenía mucha afluencia en esos momentos, pero es que Tiamat tampoco era demasiado difícil de localizar. Sólo el habitual flujo de fenómenos extraños y absurdos de la ciudad, combinada con el hecho de que, a menudo, la gente sólo veía lo que quería ver, impedía que nadie se asombrara ante la presencia de la diosa. Y es que, no vestía de forma precisamente discreta. Estaba repantingada en una silla, disfrutando de un plato de pescado empanado con patatas tamaño Dagón y ataviada tan sólo con unos minishorts negros a juego con su piel. Como era una diosa del Caos, al igual que Nyarlathotep podía alterar su morfología, aunque en vez de mostrarse con diferentes avatares, lo que hacía era adoptar diferentes aspectos. En este caso, además de ser una voluptuosa, bella y sexy mujer de generoso pecho, había optado por deshacerse de sus habituales alas cubiertas de plumas con los colores del arcoiris. Pero no se había desprendido de las plumas, ya que estas se habían redistribuido por su torso cubriéndolo por completo. Sin embargo, los pezones, que por alguna razón estaban erectos y duros como una roca, seguían asomando entre el plumón. Cuando los vio llegar, la diosa los saludó alegremente. Estaba de buen humor, y eso era algo que se agradecía. Cuando se enfadaba podía ser terrible, y se comentaba entre los dioses que solía adoptar la forma de dragón o monstruo con la que se la conocía en los mitos sumerios. Poco agradable de ver y difícil de escapar a su furia bajo esa forma. Invitó a Welcome a sentarse a su lado, cosa que la joven hizo. Araknek y T’auin se situaron junto a la mesa y le preguntaron sobre las bromas que habían sufrido o visto.

La diosa, que estaba bastante animada, rió alegremente, le cogió una mano a Welcome y se la puso en uno de sus emplumados pechos mientras le decía:

-¿Nunca has tocado una teta con plumas? Aprovecha, que no es algo que puedas hacer a menudo -le guiñó un ojo mientras Welcome le seguía la corriente y continuó-. Con respecto a las bromas, algo he visto. Son bastante curiosas, pero no tengo nada que ver. Soy una diosa del Caos, pero tengo estilo y, aunque divertidas, no casan con mi forma de actuar.

Viendo que aquello no iba a ninguna parte y a Welcome se le estaba despertando de nuevo la libido, ya que se había quedado insatisfecha por culpa del incidente del aceite, optaron por dejar a la diosa con su comida. Pero, antes de irse, Evangeline la besó apasionadamente y concertaron rápidamente un encuentro para más tarde. La araña, cuya sexualidad era bastante diferente a la de los humanos y algunos dioses, hizo un gesto equivalente a un encogimiento de hombros y se encaminó con la tortuga fuera, seguidos por la joven estudiante que tenía una sonrisa tonta en la cara en previsión del futuro encuentro con Tiamat.

El siguiente paso fue ir a la biblioteca de la Miskatonic. Allí esperaban encontrar a Loki o a Nyarlathotep. Pero lo que encontraron las dejó bastante sorprendidas a las tres: la biblioteca estaba cerrada, y un par de bibliotecarios además del bibliotecario jefe trataban de dar explicaciones a los airados estudiantes. Entre el grupo encontraron a Loki conversando animadamente con Nyarlathotep en su aspecto de Faraón Negro, aunque ataviado de forma más moderna. Era curioso ver a un sujeto de piel morena y los rasgos majestuosos de un rey sacerdote del antiguo Egipto ataviado con un elegante traje oscuro a medida y la doble corona del Alto y el Bajo Egipto. Tan curioso como verlo con un nórdico pelirrojo de más de dos metros vestido como un personaje de El Anillo de los Nibelungos. Cuando las tres se acercaron y tras los saludos de rigor, Welcome hizo la pregunta que estaba en el aire:

-¿De qué vas vestido, Loki?

-Oh, bueno, es que el grupo de teatro de la universidad va a representar El Anillo de los Nibelungos, y me han dado un papel.

-Dejame adivinar: haces de Loge, el espíritu del fuego.

-Exacto. A fin de cuentas el bueno de Wagner supo plasmar muy bien el personaje. Aquellos consejos que le dí los aprovechó muy bien.

Welcome, lamentándose de haber preguntado y prefiriendo no saber nada más sobre como Loki conoció a Richard Wagner, cedió el testigo a Araknek. La araña, bastante molesta, fue bastante directa, pero tanto Loki como Nyarlathotep negaron toda implicación en el asunto. El nórdico estaba con la representación, por lo que no tenía tiempo para bromas, además de que siempre había considerado el April Fool’s Day algo frívolo. El Faraón Negro, por su parte, se mostró muy digno y negó todo conocimiento al respecto. Además, él ya había tenido su oportunidad de sembrar el caos durante la reciente celebración de San Patricio. Sería absurdo reincidir de forma tan burda y en tan poco tiempo. Así pues, Araknek preguntó sobre la otra cuestión que quedaba por responder: ¿Qué estaba pasando en la biblioteca de la universidad? Esto tuvo una rápida y fácil respuesta: Al parecer, había un fantasma que se había introducido en la misma y estaba asustando a los estudiantes. Y, para colmo de males, Anna Pickman estaba fuera de la ciudad, por lo que no había ningún especialista en espíritus y otras manifestaciones disponible. Welcome se planteó ir a buscar su espada, pero Araknek no estaba para tonterías, así que, abriéndose paso a través de los alumnos, y sin dejarse detener por los bibliotecarios, entró en el recinto seguida por Evangeline y Pequeña T’Auin. Y es que sólo de pensar de lo que podrían estar haciendo unos fantasmas y como podían dejarlo todo sucio erizaba los pelos de la araña y eso era algo poco grato de contemplar.

El interior de la biblioteca estaba silencioso. Más silencioso de lo habitual. Por un momento, Welcome se sintió como en el comienzo de la película “Los Cazafantasmas”, cuando se adentran en un recinto similar y se encuentran con el fantasma de una bibliotecaria. Pero lo que allí dentro les aguardaba era algo muy diferente. No tuvieron que adentrarse demasiado antes de contemplar algo que les puso los pelos de punta por la impresión. Y no sólo a Araknek, sino también a Evangeline y a los cuatro damanes sobre el caparazón de Pequeña T’Auin y que sostenían el disco rodeado por un dragón serpiente que se muerde la cola y en cuyo centro hay un árbol del mundo bonsai. Lo que vieron fue una figura femenina de piel pálida y rasgos japoneses con un arcaico tocado funerario budista triangular; el pelo negro, muy largo, que le llegaba hasta las caderas, estaba ralo y desaliñado; la expresión de su rostro estaba marcada por una enorme sonrisa enloquecida y una mirada tan intensa que resultaba imposible sostenérsela; las manos las llevaba laxas, colgantes, señal segura de que se trataba de una difunta; vestía un kimono de un blanco impoluto, pero que estaba doblado de derecha a izquierda, al contrario que como lo llevan los vivos; a su alrededor, como pequeños fuegos fatuos, volaban varias bolas de fuego azuladas, asociadas con los espíritus en Japón; y, finalmente, bajo el kimono no se veían pies, por lo que parecía estar flotando a varios centímetros sobre el suelo. Lo que tenían ante ellas era un auténtico, genuino y original yūrei, un fantasma japonés. No admita imitaciones.

En estos casos, la reacción normal habría sido aterrorizarse y tratar de huir antes de que la aparición espectral les atacara. Pero Araknek no actuó así. ¿Por qué? En primer lugar porque había pasado los límites de la furia convencionales: no sólo le habían manipulado sus productos de limpieza e interferido con su trabajo, sino que, además, mientras aquel fantasma estuviera allí nadie se podría ocupar de hacer la limpieza de la biblioteca en condiciones. En segundo lugar, era un araña de Leng, descendiente del dios Attlach-Nacha, por lo que había cosas que asustaban a los humanos que a ella le daban lo mismo. Por ello, blandiendo su escoba de combate en una postura que había provocado accesos de pánico en todo aquel que había osado pisar los pasillos aún húmedos tras fregarlos o ensuciado más allá de los límites que se esperaba del uso convencional de las instalaciones de la residencia, cargó contra el fantasma japonés lanzando un grito de guerra en el idioma de las arañas de Leng, compuesto por chasquidos y chillidos. En una traducción libre sería algo así como “¡A tomar por culo todos, que hoy se muere alguien sí o sí, releches!”. No recoge toda la furia homicida y el mal genio que puede desarrollar una araña gigante de la meseta de Leng, pero es muy difícil hacer una traducción lo bastante fiel.

Ante aquel espectáculo, incluso la yūrei optó por poner pies en polvorosa y correr a toda velocidad en dirección a la salida de la biblioteca. Ni que decir tiene que la repentina aparición de una fantasma nipona seguida, poco después, de una araña de Leng cabreada blandiendo una escoba de combate fue más efectivo que cualquier gas lacrimógeno para disolver la acumulación de estudiantes. Tan sólo Loki y Nyarlathotep mantuvieron el tipo. Una vez fuera, la persecución continuó por un par de calles hasta que, al girar una esquina, la mujer fantasma se escondió tras la enorme mole de Fujin. El oni de piel azul estaba buscando a la yūrei cuando se encontró de improviso con aquella extraña persecución. Ante la inquisitiva y furiosa Araknek, tuvo que explicar lo que había sucedido: Raijin y él habían organizado, con ayuda de Set, un viaje a Arkham con diversos yōkai y algunos yūrei, que coincidía con esas fechas. Así pues, todo iba bien, hasta que algunos de los componentes del grupo, aprovechando el tiempo libre entre las visitas guiadas, se fueron a dar una vuelta por la ciudad. El autor de las bromas, un kitsune de nueve colas, un zorro mágico japones, ya había sido interceptado por Raijin, y él estaba buscando a Yuriko, la yūrei que, debido a que en vida había sido bibliotecaria, tenía curiosidad por ver la famosa biblioteca de la Miskatonic y, debido a su espectral apariencia, había sembrado el miedo entre los estudiantes.

Tras las pertinentes explicaciones, Araknek por fin pudo calmarse, aunque seguía molesta por las interferencias en su trabajo. Cuando se reunieron con Raijin, éste le indicó al kitsune que más le valía presentar sus excusas, cosa que este, un tanto a regañadientes, hizo. Con el problema solucionado, dejaron que los dos onis siguieran con su grupo mientras Araknek y Pequeña T’Auin regresaban a la residencia. Aún tenían trabajo que hacer y productos de limpieza adulterados que descartar. Por su parte, Welcome, se quedó un rato hablando con Raijin y Fujin y conociendo a los diferentes seres mitológicos y mágicos que componían el grupo. En concreto, le interesó y le cayó particularmente bien la rokurokubi, una bella mujer japonesa capaz de estirar su cuello de forma espectacular. Además de hermosa, era simpática y se mostró receptiva ante los avances de Evangeline. Como le dijeron los onis, más tarde tendrían alguna visita más, pero por la noche, Hiroko, la rokurokubi, tendría todo el tiempo del mundo. Mientras tanto, Welcome tenía una cita con Tiamat. Y esa noche ya se encargaría de algo más exótico… con erótico resultado ambos encuentros.

sábado, 24 de febrero de 2018

El ataque de las mujeres leopardo de Venus

Las operaciones de Alfa Strike, tanto las que se organizaban reaccionando a algún movimiento de la multinacional NWE como las que actuaban de forma preventiva, seguían un mismo patrón: Loki se ocupaba de la labor de inteligencia, seleccionaba a los miembros del equipo que participarían en la misión, los reunía para darles instrucciones y ejecutaban la operación. Pero a veces las cosas no salían como se esperaba. Loki tenía que improvisar, los candidatos más apropiados no estaban disponibles, la situación era difícil de manejar por diversos motivos, etc. En este caso no hubo tiempo para poder gastar en medidas previas y al nórdico le tocó montar una operación rápida con lo que tenía a mano y, ciertamente, no era lo que él habría preferido. Sobretodo cuando los únicos miembros del equipo disponibles en ese momento eran Raijin, Fujin, Pkaurodlos y Summanus. Raijin y Fujin, los dos onis japoneses, eran deidades del trueno y el viento respectivamente, mientras que Pkaurodlos era un dios de la tormenta y los buenos modales, mientras que Summanus era un dios etrusco de las tormentas nocturnas. Pero la cuestión era la diferencia de temperamento y carácter. Los dos nipones, aunque se ganaban la vida como músicos, a menudo recordaban a dos samurais de la era Tokugawa: honorables, respetables y severos. Hasta que les ponían delante a sus fans o a cualquier otra fémina de buen ver y erótico ánimo, momento en que perdían el norte. Por lo menos resultaban bastante de fiar y no se dejaban llevar por el combate como Thor o Perun. Sin embargo, estaban catalogados como tropas de choque del equipo, debido a su descomunal fuerza. Por otro lado, Pkaurodlos era un antiguos dios de la tempestad mesoamericano e ibero (¡¿?!) que también tenía potestad sobre la urbanidad y los buenos modales. Así que era un tanto desconcertante ver a una enorme serpiente emplumada hablando con la cortesía de un gentleman inglés. Además, en términos generales era bastante pacífico, un hábil sanador y dotado de grandes dotes para la informática avanzada y la ciberseguridad, por alguna extraña razón. Summanus, que por su pálida piel parecía un vampiro vestido con un sobrio traje oscuro, era un experto en fuegos artificiales y otras cosas que explotan. Su poder era mayor durante la noche y, aunque disfrutaba con una buena demolición o un espectáculo bien elaborado de fuegos artificiales, compartía con Pkaurodlos el talante pacífico y reposado. Eso sí, como a cualquiera de los dos lograran sacarlo de sus casillas, podían resultar bastante peligrosos.

Debido a esta disparidad, Loki decidió intervenir personalmente en la acción y actuar como líder sobre el terreno. Y es que lo que estaba sucediendo no tenía precedentes en las Tierras del Sueño. En Celephais, Dylath-Leen y Ooth-Nargai estaban sufriendo extraños ataques relámpago que dejaban a los habitantes de las ciudades completamente desconcertados. Unos invasores sin identificar se lanzaban desde los aires disparando rayos, aterrizaban, secuestraban hombres preferentemente jóvenes, y se escabullían a toda marcha. Pero lo más llamativo del suceso era lo tremendamente repentino que había sido. Esos ataques relámpago habían impedido cualquier tipo de defensa hasta que fue demasiado tarde. Por ello, y como los ataques se habían repetido, Loki tenía que actuar con la mayor celeridad posible antes de que se produjeran una vez más.

Así pues, concentró sus esfuerzos en Dylath-Leen. Si los ataques se seguían produciendo con el mismo patrón, la ciudad de torres de basalto sería la siguiente en recibir una nueva incursión. Por ello, el equipo entero se encontraba allí preparado para hacer frente a cualquier amenaza que cayera de los cielos. Los lugareños los miraban con una mezcla de esperanza y resignación, pues no sabían si iba a ser peor el remedio que la enfermedad. Pero, al menos, no estaban causando muchas molestias en la ciudad. Loki los había puesto por parejas: Raijin y Fujin por un lado y Pkaurodlos y Summanus por otro. Él, por su parte, se ocuparía de coordinar los movimientos de ambos. Como no sabían que iban a encontrar, el Herrero Mentiroso les había recomendado que fueran armados. Los onis llevaban sus enormes porras de metal, capaces de causar graves daños en mano de las dos deidades. Pkaurodlos, debido a su naturaleza pacífica y no beligerante, había optado por llevar una cimitarra más por el mero hecho de tenerla que por intención de usarla. A fin de cuentas, sus poderes de dios de la tormenta no eran precisamente inofensivos. Y Summanus se había decantado por llevar una gladius romana. Aunque, como sucedía con Pkaurodlos, confiaba más en sus poderes, incluso de día, cuando no era su hora natural. Pero el hecho de que Dylath-Leen fuera una ciudad de estilo más sombrío, con sus edificios construidos en basalto dándole un toque más oscuro y con las misteriosas galeras que comerciaban con rubíes de grandes dimensiones a cambio de esclavos negros de las selvas de Parg, hacía que el etrusco se sintiera más cómodo.

Durante gran parte del día la ciudad había logrado desarrollar su vida normal, aunque se notaba una atmósfera de tensión en espera del siguiente ataque. No había forma de saber cuando se produciría, aunque los antecedentes indicaban que muy probablemente se produciría durante las horas nocturnas. Sin embargo, eso no ayudaba demasiado a calmar los ánimos. Sin embargo, ver a los dioses patrullando si que infundió un sentimiento de esperanza entre los habitantes de la ciudad.  Fue ya al anochecer cuando se produjo el primer grito de alarma: en el puerto alguien había visto algo. Los dioses de Alfa Strike se dirigieron rápidamente hacia el lugar de los hechos, preparados para combatir si fuera necesario. Cuando llegaron a los muelles encontraron la causa de las perturbaciones que les habían hecho ir corriendo hacia aquel lugar: un byakhee de Byakhee Express estaba haciendo una entrega (sí, también trabajan en las Tierra del Sueño. Byakhee Express, llegamos a donde otros no llegan. Envíos rápidos y seguros. Confía en Byakhee Express) y la histeria había hecho el resto. Pero los dioses prefirieron mantener sus posiciones en la zona. A fin de cuentas, en el resto de la ciudad, la población se había encerrado en sus casas y en el puerto es donde aún se podía encontrar vida, además de que sería más fácil tomar al asalto un barco que uno de esos edificios de basalto. Y no se vieron defraudados.

Una hora más tarde se produjo el ataque. A  una velocidad terrorífica, un nutrido grupo de esculturales y bellas mujeres vestidas con ajustados monos de leopardo y montadas sobre dragones serpentiformes de 3 metros de longitud descendieron de los cielos lanzando rayos desde unas gemas que tenían montadas en cascos redondos sobre sus cabezas. Se trataba de las mujeres leopardo del planeta Venus. Pero no del Venus real, sino de las Tierras del Sueño de Venus. En esta dimensión Onírica, el planeta era un reflejo de las locas ideas del pulp: un mundo cubierto por selvas y pantanos, habitado por dinosaurios y extrañas y exóticas civilizaciones con escaso vestuarios y mujeres esculturales y de gran belleza que, a menudo, dirigían sus naciones como princesas amazonas. Estas mujeres leopardo de Venus eran originarias de uno de esos imperios dominados por féminas de desbordante atractivo y vestidas de forma absurdamente sexy, pues, aunque el mono que llevaban les cubría todo el cuerpo, este era extremadamente ceñido, por lo que marcaba todo su contorno y parecía una segunda piel.

Y, cuando llegaron a tierra, tras desatar el caos con sus disparos, demostraron que no sólo eran bellas y esculturales mujeres vestidas con ceñidos monos de leopardo, sino que eran féminas de desbordante atractivo y excitantes curvas ataviadas con ajustadísimos trajes de una pieza que les marcaba toda su figura y que, además, tenían poco o nada de tiernas y frágiles damas. De hecho eran feroces guerreras amazonas del planeta Venus y no se andaban con tonterías a la hora de enfrentarse con los pocos marineros que se atrevían a plantarles cara. Con gran eficacia, fruto del entrenamiento y de la práctica que habían adquirido, se arrojaron sobre los barcos y sobre las tabernas que no habían tenido la precaución de barrar y atrancar las puertas y se llevaban consigo a hombres. Estos eran preferiblemente jóvenes y sanos y demostraban tener pocas posibilidades contra las aguerridas y sorprendentemente fuertes mujeres. En su afán de saqueo y secuestro, tampoco se quedaron cortas a la hora de llevarse algunos de los esclavos negros que aguardaban en la cubierta de una galera negra, así como a algunos de los tripulantes de la misma. Aquello parecía el rapto de las sabinas pero a la inversa, con marineros, esclavos y otros habitantes masculinos de la ciudad siendo raptados por feroces, aguerridas y esculturales mujeres quien sabe con que ignotos propósitos.

Pero Loki y los demás dioses no podían dejar que esto pasara sin su intervención. Por ello, se lanzaron al combate para tratar de impedir el secuestro de los hombres de las Tierras del Sueño. No es que no se tratara de dioses poderosos y aguerridos, que lo eran. Y habían demostrado en muchas ocasiones que eran capaces de causar graves daños en combate. Es que las mujeres leopardo de Venus estaban hechas de otra pasta. De una pasta bastante dura y potente. Y es que las que habían sido enviadas a las Tierras del Sueño de la Tierra no eran tiernas florecillas ni combatientes comunes. Eran la élite entre las suyas, las más feroces, fuertes y esculturales, las más peligrosas y bellas guerreras, poseedoras de una fuerza sobrehumana y entrenadas para ser las mejores luchadoras. Por ello, y aunque los dioses lo intentaron, las cosas no salieron del todo bien. Bueno, no salieron. Está bien, fueron un completo desastre. De alguna manera, las incursoras se las arreglaron para capturar a Loki, Raijin, Fujin y Summanus. De hecho, los dos onis se dejaron llevar por su líbido y eso les distrajo. Summanus trató de ayudarles, pero también fue derrotado. Loki, por su parte, viendo como estaba la situación, optó por rendirse y tratar de aplicar su propio punto de vista al asunto. Estaba claro que la fuerza no iba a resultar, así que había que utilizar otros métodos, por lo que se dejó capturar y le hizo un guiño a Summanus para hacerle entender que tenía un plan. Los dos nipones ni se enteraron, ya que les habían dejado inconscientes.

Así, cuando las mujeres leopardo de Venus se fueron, dejando atrás el caos del puerto y un magullado Pkaurodlos, recaía en éste último el tratar de hacer algo. El dios supuso que no le habían secuestrado debido a su aspecto de serpiente emplumada. Por ello, trató de no sentirse ofendido por esta discriminación especista y se puso a pensar en alguna solución. Algo que sabía era que los seres sobrenaturales y deidades de carácter reptiliano, como él, destacaban habitualmente por su urbanidad y cortesía y siempre estaban dispuestos a mantener una educada conversación. Sin embargo, los dragones serpentiformes que usaban las incursoras no le habían hecho el más mínimo caso. Esto le hizo pensar en dos posibles opciones: o bien aquellos seres estaban entrenados para ignorar las normas de cortesía cuando estaban en una misión, o bien no le habían entendido por ser de Venus y no hablar la misma lengua.

Por ello, y antes de preparar ningún plan descabellado, Pkaurodlos actuó con lógica y sentido común: Optó por ir a Ulthar, ya que el templo de los dioses de aquella población tenía una abundante biblioteca donde seguramente encontraría alguna pista sobre el lenguaje de Venus. Y, igual con suerte, los gatos podían ayudarle a localizar a Bastet. Un poco de ayuda no le vendría mal.  Debido a sus poderes divinos y a que el tiempo y el espacio pueden ser relativos en las Tierras del Sueño, el dios mesoamericano e ibero logró llegar en muy poco tiempo a la ciudad donde una antigua ley prohíbe hacer daño a un gato. Una vez allí, fue agradablemente recibido por los gatos, sobretodo cuando entro en una taberna y pagó una ronda de platos con leche para todos los felinos que hubiera cerca. A continuación se dirigió al templo para hablar con Atal, el sumo sacerdote. Éste no tenía una experiencia demasiado agradable con los dioses en general, salvo con los Grandes Dioses de las Tierras del Sueño y los Otros Dioses a los que simplemente prefería tener cuanto más lejos mejor y el mínimo trato posible. No tenía ganas de llamar la atención de Nyarlathotep. En cuanto a los dioses más terrenales, en particular los de Alfa Strike, tenía sentimientos ambivalentes, ya que durante la crisis de los dioses de la tormenta, el Thunder-verse, habían acabado por destrozar la pequeña ciudad. Así que no le hacía particular gracia tener a los miembros de Alfa Strike demasiado tiempo allí. Había excepciones claro. Bastet era siempre bien recibida. Y Welcome, al no ser una diosa, gustarle los gatos y caerle bien Atal también era acogida con agrado. El hecho de que la joven aprovechara su estancia para otorgarle sus favores sexuales al sacerdote era algo secundario, por supuesto.

Pero volviendo al tema, Pkaurodlos siempre lograba ser bien recibido debido a su cortesía y buenos modales, así que, no tuvo problema en entrevistarse con Atal. Bastet seguía sin estar disponible, así que tendría que ocuparse él de todo. El sacerdote, al escuchar las explicaciones del dios, le guió a la biblioteca del templo y le dejó trabajar tranquilo. Allí, Pkaurodlos se sumergió en los conocimientos sobre las Tierras del Sueño de Venus (que parecían extrapolados de diversas obras pulp y no eran demasiado abundantes) y el lenguaje que allí se utilizaba. Una de sus capacidades divinas era un don para el lenguaje, lo que era causa de su buen manejo de los ordenadores y dominio de la ciberseguridad. Y es que, al poder asimilar cualquier lenguaje en muy poco tiempo había provocado que fuera capaz de adquirir la capacidad de hablar con los sistemas informáticos en su propia lengua. Así pues, poco a poco había adquirido los conocimientos del protocolo y etiqueta de los ordenadores, lo que le facilitaba su trabajo con ellos, aunque algunos fueran particularmente pedantes, restrictivos o extraños. Por ello, en muy poco tiempo logró asimilar los rudimentos de la lengua de Venus y adquirir un nivel medio no le llevó mucho más. Así, una vez preparado, se hizo con una botella de hidromiel espacial (Atal solía tener algunas de buena cosecha en la pequeña bodega del templo, donde se almacenaban los vinos para uso litúrgico o personal) y, tras darle un trago, se lanzó volando hacia el espacio. Pkaurodlos podía volar y levitar de forma convencional y era su forma habitual de desplazamiento. En las Tierras del Sueño también podía viajar hacia otros mundos, pero para ir más allá de la Luna prefería usar un poco de hidromiel espacial como apoyo. Así el viaje se le hacía más rápido.

Al llegar a las proximidades de Venus se encontró con un problema a tener en cuenta: no sabía exactamente de que lugar concreto procedían las mujeres leopardo. Afortunadamente vio otro grupo incursor que regresaba al planeta tras un ataque con éxito. Por ello, manteniendo las distancias, las siguió. Mientras lo hacía, no podía evitar preguntarse que les estaría pasando a sus compañeros. Esperaba que no fuera nada demasiado desagradable, aunque Raijin y Fujin, que debido a su origen nipón resultaban bastante machistas, no estarían pasándolo tan bien como esperarían en una situación similar. Era cierto que el trato con diosas de otros panteones, así como con Welcome les había hecho rebajar su nivel de testosterona y les había vuelto más tratables. Sin embargo, el verse sometidos a un nación de esculturales y bellas amazonas que les someterían a estrictos rituales reproductivos (si es que se ceñían a algunos tópicos) no les iba a resultar tan agradable como creerían. Lo que no sabía es que sucedería con Loki y Summanus. Tal vez hicieran a los dioses participar en combates en un coliseo, o los reservarían para algún tipo de sacrificio ritual donde acabarían por emascularlos y conservar sus penes como juguetes sexuales para las sacerdotisas. Pero Pkaurodlos decidió dejar de lado las especulaciones. A fin de cuentas, no le resultaban útiles y le distraían.

A medida que se aproximaba a su destino contempló una floreciente ciudad de exótica arquitectura situada en medio de una abundante selva. En el centro de la misma se erguía un fastuoso palacio al que se dirigieron las mujeres leopardo a las que estaba siguiendo. Una vez allí, fue interceptado por unas guardias, vestidas con una variación del habitual vestuario femenino pulp consistente en algún tipo de bikini preferiblemente escueto, que mantenía el esquema de leopardo, aunque las lanzas que llevaban y la forma en que las blandían indicaba que no eran meras figurantes usadas por su atractivo sexual. Así pues, Pkaurodlos hizo gala de sus conocimientos recién adquiridos sobre la sociedad y cultura de Venus combinados con sus dotes para la diplomacia y el protocolo.

Aunque no fue fácil, logró que le condujeran ante la soberana de aquella nación. El salón del trono era todo lo que había esperado: amplio, fastuoso y rico. También se percató durante el trayecto que se veían muy pocos hombres y algunos los identificó como nativos de las Tierras del Sueño de la Tierra. La soberana era una mujer de espectacular belleza y cuerpo escultural, ataviada de forma sumamente escueta y, al mismo tiempo ricamente adornada. Tenía el pelo negro y abundante y la piel bronceada. Si sus súbditas eran de gran atractivo, la reina era como una diosa entre mortales, una mujer por la que matar y por la que emprender épicas campañas para ganar su corazón. Todo muy pulp. Con suma cortesía, Pkaurodlos planteó el objeto de su visita: saber que había sido de sus compañeros y conocer el motivo de las incursiones. La reina, para responderle, hizo pasar a Loki. Éste parecía estar en su ambiente, moverse con soltura, ataviado con un correaje y unos bombachos de exótico diseño. El Herrero Mentiroso le explicó a Pkaurodlos lo sucedido: a saber, que el problema ya estaba prácticamente solucionado. Todo había empezado cuando una extraña y selectiva enfermedad había acabado con un 80% de la población masculina del planeta. Esto suponía un importante problema, ya que, además de las consecuencias normales derivadas de un descenso importante de la población, también había otras dificultades: la cuestión sexual y reproductiva. La primera no era tan grave al ser todas las mujeres de las Tierras del Sueño de Venus bisexuales, pero la segunda era más importante. Podían complacerse sexualmente entre ellas, pero no engendrar hijos. Así que optaron por enviar incursiones de su mujeres leopardo para capturar hombres en otras Tierras del Sueño y llevarlos allí para que se ocuparan de las necesidades reproductivas y, de paso, dar placer a aquellas mujeres que les apeteciera sexo ocasional con un hombre. Loki, con su habitual ingenio, había logrado llegar hasta la reina y había logrado pactar con ella una solución: un intercambio cultural entre las Tierras del Sueño de Venus y la Tierra. Organizar viajes entre ambos mundos para que así las mujeres de Venus vieran satisfechas sus necesidades ante la desbordante falta de hombres que tenían.  Y los hombres secuestrados serían devueltos a sus hogares si así lo deseaban. Por otro lado, quedaba la cuestión de saber que había pasado con Summanus, Raijin y Fujin. Loki, con el permiso de la soberana, le acompañó a verlos. El etrusco estaba satisfecho, rodeado de bellas mujeres de Venus a las que estaba instruyendo en las artes pirotécnicas que él tan bien dominaba. En aquel mundo era algo desconocido y el dios no tenía reparos en enseñarles sus secretos, y eso era algo que le satisfacía y le motivaba. Por otro lado, los dos onis no habían resultado muy afortunados. Tal y como esperaba Pkaurodlos, su líbido y su machismo les había hecho tomar malas decisiones. Así pues, habían sido entregados a las masas de venusianas para que los dos dioses vieran “satisfechos” sus sueños: fueron sometidos a interminables sesiones de sexo con una larga cola de mujeres venusianas que aguardaban su turno para probar a esos fornidos y resistentes dioses. El resultado: acabaron extenuados, drenados de toda energía y con sus miembros viriles exprimidos hasta la última gota, irritados y muy doloridos.

Así pues, con todas las incógnitas resueltas, Pkaurodlos y los demás dioses pudieron regresar a las Tierras del Sueño de la Tierra, junto con gran parte de los hombres secuestrados. De esta manera se inicio el intercambio entre ambos mundos, con erótico resultado.

sábado, 10 de febrero de 2018

Al dios más varonil y atractivo

Un especial King-in-Yellow Size

Todo comenzó con una estatuilla. Era de oro, y representaba una figura masculina que recordaba a un oscar pero con con la musculatura definida como si se tratara de un culturista. Y en su base se podía leer la leyenda “Al dios más varonil y atractivo”. Era algo inocente, que no tenía porque tener la mayor importancia. Sólo alguien como mucho ego o vanidoso podría discutir y pelearse por la posesión de esta inocua estatua. Inocua en apariencia, claro. Nadie sabía de donde había salido. Loki pareció ser el primero en verla, y, en cuanto le echó un ojo con mirada profesional, se deshizo de ella al instante. Y, como no podía ser de otra manera, la dejó, de forma bastante sutil, en manos de Thor. Éste tampoco es que fuera una lumbrera, y si que tenía un punto destacado de ego y vanidad. Para ser sinceros hay que reconocer que el dios nórdico del trueno no era un tonto rematado. Simplemente era demasiado impulsivo y dado a la acción antes que pararse a pensar. Y, como muchos dioses, tenía un elevado concepto de sí mismo y no rechazaba un halago. En su caso no se trataba de la típica retorica adulatoria, a fin de cuentas era un dios del trueno. Y, para caer en estereotipos, hay que reconocer que le gustaba mucho la bebida fuerte y la carne en grandes cantidades. Pero, pese a todo, también eran un dios susceptible a la subida de testosterona, o su equivalente divino. Así pues, cuando el trofeo cayó en sus manos, le faltó tiempo para presumir de ello en ElderGodBook. Loki, por su parte, se preparó un buen cubo de palomitas y se dispuso a disfrutar del espectáculo. Hay que decir que no fue el único, ya que el creador de la estatuilla estaba frotándose las manos de placer ante lo que estaba por venir. También hubo otros en la red social de dioses y seres sobrenaturales que se prepararon para ver un gran espectáculo. No quedaron defraudados. Para seguir los acontecimientos en directo y no perderse nada, Loki pidió a El que Legisla tras el Umbral que se ocupara del asunto. Así, tras negociar los emolumentos que cobraría el abogado, éste se dedicó a seguir a Thor, tablet en mano, para transmitir en directo a ElderGodBook. Para justificar su presencia, el primigenio legal le explicó al nórdico que, ya que era el dios más varonil y atractivo, seguro que a muchas diosas le interesaría conocerle. Por ello, grabarle en vídeo durante su día a día le ayudaría a promocionarse. Ni que decir tiene que la líbido del dios, ante las posibilidades que se le ofrecían, tomó el mando y aceptó de inmediato tener a El que Legisla como séquito y camarógrafo.

Pero claro, si Thor era el más varonil y atractivo tenía que presumir de ello también fuera de la red. Por ello, se fue en busca de otras deidades. Primero pensó en Brontes, pero el griego le daba poca importancia a estas cuestiones. A fin de cuentas, el cíclope, con un físico tipo armario ropero, que le hacía parecer el primo pelirrojo y sin piel verde de Hulk, no necesitaba que le doraran la píldora. Era consciente de su físico y de su sexualidad (como buen dios griego, le daba a todos los palos, y al decir todos es TODOS). Así que un trofeo de esa categoría le resultaba indiferente salvo por los posibles intereses en cuanto a los materiales con los que estaba hecho o su proceso de fabricación. Por ello, pensó a continuación en N’Kari, pero la diosa estaba fuera de la ciudad por motivos de trabajo. Así pues, optó por encaminarse al EldritchBurguer y tomar algo allí mientras reflexionaba sobre que dios podría encontrar ante el cual presumir de su logro.

Fue en estas circunstancias donde la fatalidad del destino se manifestó al entrar Thor en el restaurante de comida rápida. Y es que allí se encontró con Ares y Perun que estaban comiendo algo y comentaban alguna batallita pasada durante su pertenencia a Alfa Strike. Esto no era particularmente raro. Aunque en Arkham existían otras cadenas de restaurantes de comida rápida, el EldritchBurguer era muy popular y estaba a la altura de la competencia en cuanto a clientela. Había que reconocer que, a menos que no te gustara el pescado, era un lugar muy bueno para comer y con unos precios asequibles. Además, la materia prima le venía de Innsmouth, por lo que era de muy buena calidad. Por ello, era una opción muy solicitada por parte de los estudiantes de la Miskatonic, de los profundos de la acampada de protesta y de una parte de la ciudadanía en general. Y, claro, también de los dioses residentes. La principal competencia directa era la cafetería y restaurante de La Llave y la Puerta, pero es que el cocinero era Unglaublich y era el mejor en su trabajo. Resultaba muy curioso que un engendro ameboide protoplasmático alienígena extradimensional, es decir, un Servidor de los Otros Dioses, fuera tan excelente en la cocina para humanos, pero así era. Sin embargo, los Pickman y de la Vega, el dueño del EldritchBurguer habían alcanzado un acuerdo de colaboración mutua para no perjudicarse. Por ello, las relaciones entre la residencia y el restaurante eran muy positivas.

Cuando Thor vio a sus compañeros de equipo, no dudó un momento en acercarse a ellos para presumir, seguido por El que Legisla que, para sus adentros, se lo estaba pasando bien. El nórdico no dudó un instante en plantar el trofeo sobre la mesa, ante la estupefacta mirada de los otros dos dioses. Obviamente, les comentó que había acabado en sus manos porque era obvio que era el que merecedor justo del mismo. Por supuesto no fue sucinto, sino que se recreó en describir sus cualidades: su rudo atractivo nórdico, su cuerpo musculado, el sex appeal que tienen los vikingos desde que se empezó a emitir una serie sobre ellos en la que todos los personajes son absurdamente atractivos y sexis, lo gran amante que era y como podía superarles en comer y beber y que, por supuesto, no había comparación con su varonil belleza. Aquello fue como echar una cerilla encendida a un charco de gasolina. Pero esto requiere un poco de explicación.

Ares era el dios griego de la guerra, y en sus tiempos la testosterona (o su equivalente divino), le salía por las orejas a chorros. Además, como tampoco era raro entre los de su panteón, no le resultaba fácil mantener el pene quieto. De esta manera engendró a algunos seres mitológicos bastante peculiares y fue amante de Afrodita, precisamente durante un tiempo en que la diosa del amor estaba emparejada con Hefesto, o así lo dicen los mitos. En realidad lo que pasó fue que Afrodita, que era de culo inquieto y sexo ardiente, y que, si se supiera la verdad, desbancaría de lejos a Zeus en cuanto a longitud de su lista de amantes, estaba manteniendo una intensa relación sentimental/amatoria con Brontes. Pero como la diosa era de relaciones abiertas y a veces Brontes no podía satisfacerla en condiciones por tener que ocuparse de otros problemas técnicos (cosas de ser el único que tenía una mínima idea de mantenimiento en un panteón de juerguistas, festeros y fornicadores compulsivos), le dio a la diosa por liarse con Ares. Brontes, que era bastante pragmático, no puso pegas a la relación, aunque el hecho de que la iniciaran a escondidas provocó que les gastara una pequeña broma relacionada con una red pegajosa arrojada precisamente en uno de los momentos en que Ares y Afrodita se dedicaban a darse placer. Tras eso, se despreocupó y no le dio más importancia al asunto. Pero volviendo al asunto que nos incumbe, el dios de la guerra siempre había sido bastante… belicoso e impulsivo, aunque acabó por aprender comedimiento con el transcurso del tiempo. A fin de cuentas, por mucho que exageraran los cronistas, la Batalla de las Termópilas distaba mucho en cuanto a magnitud y poder destructivo de, por ejemplo, las Guerras Napoleónicas. La escalada armamentística y bélica había hecho que Ares se plantara y dijera: “Un momento, creo que nos estamos pasando un poco, ¿no?”. Por ello, comenzó a moderar su temperamento tras ver la primera cruzada. Pese a todo, se podía sacar al dios de la guerra, pero no a la guerra del dios. Y el desafío implícito de Thor pedía guerra. Ares, que en su tiempo fue el amante favorito de Afrodita, no estaba dispuesto a dejar que un advenedizo del norte de Europa se alzara con unos laureles que le podrían corresponder a él.

Por el otro lado tenemos a Perun. Era un dios eslavo del trueno, líder de su panteón y también con atribuciones sobre la guerra. Además de hablar inglés con un fuerte acento ruso y de contar habitualmente con su casi inseparable compañero, el oso Misha, que, en esos momentos disfrutaba de las atenciones de las welclones en Dunwich (a Welcome y sus clones les encantan los animales, y Misha siempre recibía muchos mimos de ellas), era un dios temperamental, muy varonil y cargado de testosterona (o su equivalente divino), bastante directo y algo brusco. Durante mucho tiempo había sido una figura a tener en cuenta en el panorama de la Europa oriental y Rusia, siendo un dios destacado y respetado. Sin embargo, aunque la llegada del cristianismo le dejó en un segundo plano, se supo adaptar y mantener su nicho. Incluso durante la existencia de la URSS logró sobrevivir. Como dios destacado del panteón eslavo, llevaba mucho tiempo emparejado con la Rodina, la Madre Patria, la encarnación de Rusia, que, con la ayuda de los comunistas se hizo más fuerte y poderosa, además de una excepcional amante y destiladora de un vodka capaz de resucitar a un muerto. A todo esto había que añadir que Perun era un dios orgulloso de su fornido físico, y, debido a que tenía el aspecto de un hombre maduro, con una barba y cabellera canosas, el resultado era curioso. Así pues, parecía un veterano del ejército ruso ya entrado en años y con el físico de un culturista.

De esta manera, al juntarse los tres dioses y, siendo imposible para Thor no vanagloriarse y presumir, el resultado estaba más que claro: los tres comenzaron a discutir porque cada uno creía que era el más apropiado para ser poseedor de la estatuilla. La discusión no fue más allá del intercambio verbal, a fin de cuentas, con el paso del tiempo los dioses habían tenido que aprender autocontrol, y ya no tenían héroes que lucharan en su nombre como en los viejos tiempos. Así que, viendo que aquello parecía haber caído en un punto muerto, El que Legisla tras el Umbral optó por intervenir y hacerles una propuesta que no podrían rechazar: ya que los tres no se ponían de acuerdo, lo mejor era que optaran por un juez imparcial, alguien que no tuviera ningún interés o favoritismo personal hacia uno u otro dios. Inmediatamente pensaron en Welcome, pero ella y Kate estaban metidas en plenos asuntos universitarios, estudiando para exámenes y preparando trabajos. Y era mejor no molestarlas a menos que fuera algo de importancia y que requiriera cierta urgencia. El último que lo intentó apareció en medio de un desconcertado grupo de hongos de Yuggoth que estaban realizando un ritual en algún lugar de las montañas de Vermont. Y es que Kate usó la espada Ouroboros de Welcome, que en sus manos hacía que sus objetivos se teleportaran a lugares aleatorios, normalmente ridículos, absurdos o peligrosos, o una combinación de esos factores. Anna estaba descartada. Era la mujer más peligrosa de Arkham y, sin duda, les iba a mandar a tomar a la porra en cuanto se lo plantearan. Tal vez alguna morlock estuviera dispuesta a actuar como jueza, ya que querían que la decisión la tomara una fémina. Pero, entonces, como un evento marcado por el destino, se abrió la puerta del restaurante y entró Ashley Johnson. La capitana de las fuerzas de élite GodHunters de la empresa de seguridad Omicron Scorpions comía a veces en el EldritchBurguer, sobretodo cuando se le acumulaba mucho trabajo en la oficina y quería desconectar un rato sin irse demasiado lejos. Y, aunque técnicamente Alfa Strike era némesis de la empresa para la que trabajaba y se habían enfrentado en diversas ocasiones, ella tenía el suficiente sentido común para colaborar con ellos cuando la situación lo requería. Y, que demonios, estaba en su hora de comer, no estaba oficialmente en el trabajo. Por ello, acostumbrada en Arkham a ver dioses, seres sobrenaturales, fenómenos paranormales y estudiantes variados, no mostró especial sorpresa al ver allí reunidos a Thor, Ares y Perun junto con El que Legisla tras el Umbral. Si que le pareció curioso que, al entrar ella, se la quedaran mirando y, de improviso, comenzaran a cuchichear entre ellos. Pero decidió hacer caso omiso y se encaminó al mostrador a pedir la comida.

Unos minutos más tarde, mientras disfrutaba de su pedido, los tres dioses se acercaron a ella con una extraña sonrisa en el rostro. Ashley, que se veía venir algún asunto extraño y absurdo, dejó la hamburguesa de pescado que se estaba comiendo y los miró interrogativa. Fue El que Legisla el que, ejerciendo de portavoz, le explicó el asunto que tenían por dirimir y le pidió que ejerciera de jueza imparcial para elegir entre los tres al ganador de la estautilla. Ciertamente eso no era lo que esperaba, y se quedó unos instantes sin palabras. Pero, finalmente, aceptó. Y, ya que aún no había acabado de comer y quedaban unos días para el fin de semana, días que iba a tener algo cargados de trabajo, optó por aplazar la decisión. De esta manera, le pidió a El que Legisla que se encargara de organizarlo todo para el sábado, que buscara algún lugar tranquilo donde los dioses pudieran exhibir sus méritos para ser considerados merecedores del título del “Dios más  varonil y atractivo” y se ocupara de organizarlo todo. Por ello, despidió al grupo de deidades y se dedicó a acabar su comida. Tenía la esperanza de que la dejaran en paz y tranquila hasta el sábado, y, de todas formas, se temía que aquello no iba a salir tan bien como esperaba.

De regreso a la oficina aprovechó un momento de descanso para ponerse en contacto con Loki. El asunto de la estatuilla le sonaba a una de las bromas de este dios, y, ya que se había acabado por meter en medio de todo aquello, quería saber un poco más. Tras una larga e instructiva conversación con el dios nórdico del engaño volvió al trabajo mientras rumiaba sobre los futuros acontecimientos.

Pero, obviamente, Ashley no iba a poder quedarse tranquila hasta el fin de semana. Ese mismo día, algo más tarde, tras finalizar su jornada laboral, mientras se encaminaba a su casa, se encontró, “casualmente”, con Perun. Ella ni siquiera se hizo la sorprendida, pues, conociendo el ego que podían tener algunos dioses, y sabiendo que no siempre actuaban de forma muy limpia, no le extrañó que trataran de ganar algo de ventaja. Así pues, ya que le tocaba ejercer de Paris en este juicio divino, iba a hacer algo más que llevarse la promesa del amor de Helena. Si tenía que elegir a la mejor entre tres deidades, iba a sacar algo a cambio. Tal y como esperaba, el eslavo fue bastante directo al grano. No le ofreció grandes dones en la batalla, pues sabía de sobra que la mujer era una soldado y oficial competente y eficiente, y tampoco era cuestión de tentar al destino y que su bendición se aplicara en un enfrentamiento contra Alfa Strike. Sin embargo, sabía que ella, en esos momentos, estaba soltera, sin novio y optaba por evitar los lugares donde se congregaban los estudiantes de fiesta, ya que tenían la costumbre de entrarle a toda entidad femenina o masculina que les resultara atractiva cuando estaban de juerga. Por ello, Perun le ofreció su compañía en una velada más o menos romántica. Ashley, con una sonrisa retorcida, aceptó, teniendo en mente una idea clara de como podían acabar por desarrollarse los acontecimientos. El dios había aparecido preparado para la ocasión, por lo que llevaba varias bolsas cargadas de alimentos y de las que asomaba alguna que otra botella de alcohol. Lo cierto era que, para ser una deidad eslava del trueno que parecía sacada de un relato de Robert Howard, estaba siendo bastante comedido. Y eso le hizo gracia a la mujer.

El resto de la velada fue sorprendentemente agradable. Habían ido directos al piso de Ashley y Perun había demostrado ser un cocinero bastante bueno, agasajándola con una cena de gastronomía rusa que la dejó satisfecha culinariamente. En ningún momento salió a colación el tema de la estatuilla, cosa que sorprendió a la mujer gratamente, pero, una vez finalizada la comida y recogido todo, fue cuando Perun fue al grano. Tras una breve introducción pidiéndole a Ashley que tuviera en cuenta su varonil e interesantemente maduro atractivo, pasó a despojarse de la ropa de la parte superior de su cuerpo y mostrar sus poderosos músculos. Ciertamente Perun no era ningún enclenque y su torso era fuerte y tonificado, como el que podría haber lucido Conan en cualquiera de las aventuras escritas por Howard. También había que destacar que, pese a la tradición estética de los bárbaros culturistas de fantasía perfectamente depilados, Perun lucía con orgullo el vello gris en sus fornidos brazos y amplio pecho que habrían servido como ilustración para un manual de anatomía. Mientras hacía poses para resaltar su fisionomía, la capitana se permitió disfrutar del espectáculo. Ciertamente no era habitual que un hombre tan arquetípicamente varonil y que parecía un cliché maduro de héroe de espada y brujería, se interesara por ella. Por ello, su mirada recorrió todo el cuerpo del dios y, al pasar por su entrepierna no se lo pensó demasiado. Así pues, se levantó y procedió a despojarse ella tal y como había hecho Perun. Con el torso completamente desnudo, se plantó ante el dios. Éste pudo admirar la anatomía de la mujer, un cuerpo atlético y bien formado por el entrenamiento y el ejercicio y unos pechos firmes y turgentes, similares a los de Kate y hermosos. Volviendo a tomar la iniciativa, Ashley agarró al dios y se lo llevó directo al dormitorio. No tardaron mucho en quedar tiradas por el suelo el resto de sus ropas y la capitana se dedicó a fondo a disfrutar aquella noche con erótico resultado.

A la mañana siguiente, Perun, satisfecho a varios niveles, dejó el piso de Ashley. Había dejado un buen listón como amante, había encontrado a una mujer que en la cama no tenía nada que envidiar a su querida Rodina, la Madre Rusia, y que tampoco se le quedaba a la zaga a Welcome. Y, de paso, había inclinado la balanza a su favor en cuanto a la decisión de quien iba a ser considerado el dios más varonil y atractivo. O eso pensaba él. Por su parte, la capitana también estaba contenta. Acostarse con Perun había resultado intenso, potente y muy satisfactorio. Cuando acabaron, tras repetir tres veces, se sentía como si hubiera salido de una película para adultos, con uno de esos amantes infatigables y potentes que entraban más en el terreno de la fantasía que la realidad. Había dormido muy bien después, y, tras compartir el desayuno con Perun y dejar que fuera el dios quien se fuera en primer lugar, se preparó para iniciar el día. Teniendo una idea de como funcionaba la mente de los dioses (el haber trabado amistad con Welcome, la única integrante mortal del equipo Alfa Strike le había resultado útil en ese aspecto), tan sólo esperaba cual sería el próximo que quisiera acostarse con ella para influir en su resultado.

El día se desarrolló con tranquilidad, aunque Ashley se sentía satisfecha y optimista tras la noche pasada y con curiosidad por saber quien iba a ser el siguiente. La rutina del trabajo se vio salpimentada con algún que otro comentario de las mujeres que conformaban su equipo, que, debido a su insistencia y habilidad indagatoria con respecto a su jefa y oficial superior, no tardaron en averiguar lo que había pasado. Por lo demás, fue una jornada de trabajo bastante habitual. Fue al final de la misma cuando los acontecimientos se desarrollaron de una manera diferente. Ashley estaba acabando de concretar unos detalles para el día siguiente. Tenían programado un entrenamiento y quería asegurarse de que todos los detalles estaban solventados. Así pues, se quedó un poco más de tiempo en la oficina con su teniente, Helen Hicks. Ambas mujeres estaban repasando los datos cuando entró Ares. Tenía el físico que cualquier podría imaginar al pensar en un dios helénico: un cuerpo atlético idealizado, prácticamente perfecto, que dejaría en mal lugar a Brad Pitt haciendo de Aquiles, y un rostro esculpido que parecía sacado de una estatua griega creada por un maestro en su oficio. Para ser un antiguo colérico dios de la guerra colérico y brutal, patrón de Esparta, era definitivamente atractivo.

Las dos mujeres se miraron entre ellas y se produjo una comunicación muda entre ambas. Fue Ashley la primera en actuar. Se acercó a Ares y le preguntó por el motivo de su visita. Éste, como deidad de las artes bélicas y especialista en historia de la guerra y tácticas y armamento, le ofreció una ligera escusa sobre saber como funcionaba a nivel interno una empresa de seguridad como la suya, sabiendo que su equipo estaba formado por soldados profesionales muy competentes y, añadió, bellas. Ashley, viendo por donde iba la situación, optó por acelerar los trámites. Le daba lo mismo si el dios pensaba que era más o menos femenina por tomar la iniciativa y, ya que en Alfa Strike contaban con Delta Wave Welcome, que era una mujer bastante directa, supuso que no se asustaría. Y si lo hacía, peor para él. Así pues, con una sonrisa seductora, comenzó a soltarse los botones de la blusa y le habló claramente: él estaba allí para tratar de ganar su favor, por ello, era mejor que se dejara de esos preliminares y empezaran con los “otros” preliminares. A fin de cuentas, allí tenía a dos mujeres soldado atractivas que no iban a dejar pasar la oportunidad de acostarse con el dios de su profesión. Ares ciertamente se sorprendió ante aquel movimiento, pero se encogió de hombros y comenzó a besarse con las dos. A continuación, se despojó de la ropa mostrando un cuerpo que podía clasificarse de prácticamente perfecto y que supuso gran regocijo para ellas. Así pues, usando la oficina como escenario, iniciaron sus escarceos con erótico resultado. Al igual que sucedió con Perun, Ares también demostró estar a la altura. Era un amante diferente, aunque igualmente esforzado, apasionado y vigoroso, cosa que se demostró durante la siguiente hora por, prácticamente, toda la oficina y, más tarde, en el piso de Ashley con las dos mujeres.

Con la llegada del tercer día, la capitana de GodHunters y su teniente, ambas plenamente satisfechas y, una vez más por parte de Ashley y por primera vez en cuanto a su subordinada, se sentía como si hubiera salido de una película para adultos y se planteó si era así como se sentía habitualmente Welcome, conocida por ser la mujer más poderosa sexualmente de Arkham. En cualquier caso, llevaba una larga temporada sin tener buen sexo y esto la estaba compensando con creces. Por ello, aguardaba con impaciencia la llegada de Thor. Tenía ganas de ver que era capaz de hacer el dios del trueno nórdico. Pero, primero, las dos mujeres tenían que cumplir con sus actividades programadas para ese día: el entrenamiento en la comarca de Dunwich. No hace falta añadir que fueron la envidia de sus compañeras.

Como ya sucedió las dos jornadas anteriores, Thor se presentó al finalizar el día. Las GodHunters se habían reunido a descansar tras los entrenamientos en el restaurante de los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta. Allí, mientras comían algo y charlaban entre ellas, hizo acto de presencia Thor. El día había sido largo y las mujeres estaban en su descanso tras finalizar la jornada. Además, Ashley, que tenía un punto de irreverente travesura que hacía las delicias de Loki, decidió que sería interesante ver como actuaba Thor ante todo su comando de mujeres soldado. A fin de cuentas, pensó la capitana, sus subordinadas también tenían derecho a disfrutar de una intensa sesión de placer sexual con un fornido dios nórdico. Por ello, tras un breve intercambio verbal con Thor en el que la mujer le dejó claro que sabía que aquello no era un encuentro casual y que obedecía a un determinado motivo que a ella no se le escapaba, le hizo una proposición que no podía rechazar: un encuentro, con erótico resultado con el equipo completo. ¿Se atrevería el nórdico a demostrar que su varonil fuerza y su potente virilidad eran capaces de satisfacerlas a todas ellas? En cuanto al lugar, no había problema, pues, debido a que estaban en temporada baja, las welclones tenían algunas cabañas libres. Y, si Ashley y sus mujeres y Thor no tenían problema, estaban dispuestas a colaborar en la demostración.

Al día siguiente, Ashley, que había dormido muy bien y que había quedado plenamente satisfecha, recordaba con placer el musculoso y fornido cuerpo del nórdico, donde cada músculo estaba perfectamente definido y que nada tenía que envidiar a los vikingos de cualquier serie, más bien al contrario. Y recordó también como Thor había demostrado estar a la altura del desafío. Ciertamente, hombres con esa resistencia y potencia, combinadas con ese varonil atractivo escandinavo no se les podía encontrar fuera del cine para adultos. Lo que sí la sorprendió fue despertarse desnuda (bueno, eso no tanto) y con Tóxica abrazada a ella, también desnuda. Pero, a fin de cuentas, sabía que, pese a lo atractivas que pudieran ser las welclones, ella no tenía interés sexual en las mujeres y, a fin de cuentas, las clones tenían un fuerte código ético en cuestiones de sexo y, aunque le habían demostrado su interés en ella, no se aprovecharían. Y el abrazo de la clon venenosa era más el de alguien que busca el calor ajeno y con más cariño por amistad que interés sexual. Por ello, la rodeó con sus brazos y aprovechó para descansar un poco más.

Más tarde, ese mismo día, de vuelta en Arkham, Ashley tenía que emitir su veredicto sobre quien iba a ser considerado el dios más varonil y atractivo. Antes de dejar Dunwich, había tenido una conversación telefónica con El que Legisla tras el Umbral, y esperaba que éste lo hubiera dejado todo preparado según las instrucciones que le dio. Una vez en la ciudad, en el salón de actos de La Llave y la Puerta, se reunió con el abogado y éste le confirmó que todo había salido bien. Allí presentes estaban los tres dioses. Una cámara conectada a un ordenador portátil emitiría en directo el fallo en ElderGodBook y estaban presentes también las compañeras de equipo de Ashley y algunas clones que tenían el día libre. Las demás lo verían por la red social de dioses. Loki también había acudido. No estaba dispuesto a perderse la conclusión del asunto. Y, un poco apartado, se encontraba El que Comenta en la Oscuridad, el avatar de Nyarlathotep que parecía haber hecho de Arkham su residencia habitual. No es que el Caos Reptante evitara manifestarse bajo otras formas. Tuvo su etapa en la que no era raro que se presentara como el Faraón Negro, pero, de un tiempo a esta parte, se dejaba ver como este aspecto suyo.

Tras revisar todo el equipo, El que Legisla invitó a Ashley a iniciar el evento. Ésta subió al escenario, cogió un micrófono y agradeció su asistencia a todos los asistentes. Hizo una breve presentación del acto en cuestión y, sin más preámbulos, pasó a emitir su fallo. La tensión se podía palpar en el ambiente. Los tres dioses, Ares, Perun y Thor, estaban nerviosos, rumiando sobre el posible fallo. Y fue entonces cuando la capitana habló y los dejó a todos boquiabiertos:

-Y el ganador del trofeo al dios más varonil y atractivo es… ¡El que Comenta en la Oscuridad! Es merecedor de este premio ya que ha conseguido que tenga tres noches de sexo increíbles y difíciles de superar y, además, ha sido el instigador de todo este asunto.

Claro, la reacción fue de estupefacción total y absoluta, ya que nadie esperaba este resultado. Además, los tres dioses se dieron cuenta de que todos ellos habían tratado de usar la misma táctica para inclinar a Ashley de su lado. Así pues, furiosos por haber sido manipulados de esa forma, aunque tenían que reconocer que la capitana había demostrado ser una gran amante, se encaminaron hacia Nyarlathotep. Por su parte, Loki no podía evitar partirse de risa ante la jugada final de la mujer. Él, desde el primer momento, sabía que aquella estatuilla había sido obra de El que Comenta en la Oscuridad. A fin de cuentas, no era fácil timar a un timador, entre pillos anda el juego y podía reconocer una trampa como aquella a la legua. Así, mientras Ares, Thor y Perun se llevaban a El que Comenta para tener una “charla” con él, El que Legisla cogió cámara y portátil y se encamino tras ellos. Aquello iba a ser digno de ser registrado en ElderGodBook. Por otro lado, Ashley y sus mujeres y las clones, aprovechando que ya estaban allí, decidieron pasar el resto del día de descanso en Arkham junto con Loki. El nórdico había disfrutado mucho de la jugada de la capitana y su respeto por ella había aumentado, así como el aprecio de ella por el fullero dios. Así, mientras las clones y GodHunters se dedicaban a pasar una tarde de ocio y diversión, Loki y Ashley se retiraron hacia la metafórica puesta de sol, en camino hacia un erótico resultado.

sábado, 18 de noviembre de 2017

Cómo Zeus aprendió que NO es NO

7:00 de la mañana. Evangeline "Welcome" Parker se levanta de un salto de la cama al escuchar el despertador, se tropieza con una zapatilla y el pelo le cae encima de los ojos. Se dirige hacia el baño para desahogar lo que se ha acumulado durante toda la noche, cuando la puerta de su cuarto suena. Las ganas de ir al baño son imperiosas, pero alguien llama. Habrá que aguantarse un poco. Se acerca a la puerta y abre.

Al otro lado del umbral puede ver a una joven vestida con ropa interior de encaje y mirada lujuriosa. Una joven idéntica a su novia.

-Hola, pichoncito ¿nos echamos uno rápido antes de ir al trabajo? -dice la visitante.

Welcome se le queda mirando, con el ceño fruncido, durante unos instantes, hasta que decide responder.

-Zeus, esto es muy vergonzoso... para los dos.

-¿Yo, Zeus? Pero si soy Kate...

-Primero, Kate no viste como una esclava del Club del Fuego Infernal. Segundo, Kate no usa palabras como "pichoncito". Tercero, Kate está en Dunwich trabajando en los alojamientos  rurales... y cuarto, y más importante, el único dios que conozco que se transforma en otras cosas para acostarse con alguien es Zeus.

La joven de la ropa interior sexy sufre una metamorfosis y se convierte en un hombretón de barba blanca, vestido escasamente.

-Venga, no puedes culparme por intentarlo.

-Pero estoy en mi derecho de decir: No, gracias.

Welcome cierra la puerta dejando fuera al dios griego.

-¡No puedes hacerle esto al poderoso Zeus! -exclama.

-Anda que no -responde Welcome entrando al baño.

7:30 de la mañana. Evangeline "Welcome" Parker sale de su cuarto y baja corriendo las escaleras, saluda a Summanus con la mano y una sonrisa en la cara, y sale al exterior de la residencia estudiantil. Se dirige al Eldritchburguer, pues tiene trabajo en el turno de mañana. Como no ha querido perder tiempo desayunando, va comiéndose un trozo de pastel que le ha pasado Unglaublich y un café bien cargado en vaso de papel. A medio camino de su lugar de trabajo se encuentra con un grupo de gente gritando y corriendo, señal inequívoca de que alguien ha hecho algo que no debía en Arkham. Mira en la dirección de la que vienen los asustados ciudadanos y ve una especie de oruga gigante de colores chillones que va soltando algo parecido a lágrimas de sus diez ojos. El problema es que sus lágrimas son un poco corrosivas... y venenosas... y huelen muy mal. Cerca de la criatura hay un individuo con una máscara antigas haciendo aspavientos. Cuando Welcome se acerca, puede oír lo que dice.

-Me dijeron que no se haría más grande que una mano -dice el individuo mientras da saltos sin saber qué hacer.

-¿Quién te dijo eso? -pregunta Welcome tapándose la nariz con un pañuelo para evitar el pestazo.

-Un gigante que invoco en ocasiones para comerciar con él.

-¿Y cuanto crees que mide el gigante ese? -pregunta Welcome.

-Pues yo diría que unos diez metros de altura... eh... mierda...

-En efecto... mierda -le dice Welcome.

La joven, afortunadamente, siempre está preparada para actuar como superheroína y saca su poderosa espada, se acerca al gusano que no para de llorar y, con un tajo en el aire, abre un portal entre dimensiones. La criatura no parece ser agresiva, de hecho, parece que necesita que alguien le consuele, así que va acompañándola mientras le dice "ale ale, ale ale" hasta que cruza el portal. El portal se cierra y la ¿amenaza? se acaba. De repente, suenan unos truenos y comienza a llover... un líquido de color dorado.

-Veeeeenga ¿en serio? ¿No podías ser más típico? -dice Welcome.

La lluvia deja de caer del cielo y el charco que se ha producido, justo delante de Welcome, se convierte en un hombre  fornido y barbudo.

-¡¿Qué?! Una vez me funcionó -dice Zeus con una sonrisa.

-Pues conmigo no.

-Pero ¿por qué no? Soy poderoso, musculoso, soy el rey del Olimpo, he salido en muchas películas...

-Porque no -le responde Welcome ya empezando a cabrearse -. Anda y ve a hacer algo útil en vez de intentar ligar conmigo.

-Prefiero insistir, querida -dice el dios griego con una voz sensual.

Welcome lanza un profundo suspiro y vuelve a sacar la espada, pega un tajo en el espacio tiempo y cruza a través de él, dejando a Zeus delante del tipo de la máscara antigás.

-Pues a mi me pareces muy atractivo -dice.

-Anda ya -responde Zeus.

10:00 de la mañana. Evangeline "Welcome" Parker lleva unas horas sirviendo comida en su trabajo. De repente entra una legión de profundos, que por razones de civismo han decidido vestirse con túnicas. Bueno, por civismo y porque en esas fechas en Massachusetts ya hace frío. Son los profundos que están protestando por el abuso de los mares y los vertidos tóxicos, y están muy hambrientos. Todos los trabajadores del restaurante de comida rápida se ven sobrepasados por los pedidos, y algunos profundos empiezan a perder la paciencia. Welcome decide hacer uso de su gracia natural para convencerlos de que hagan un flashmob mientras se preparan los pedidos, y el resto de los clientes aplauden cuando acaba la actuación. Todos los platos de los profundos están preparados. Todos pueden comer tranquilos. Welcome suspira aliviada.

La joven se dirige a la zona de empleados para echar un trago de agua cuando, inesperadamente, se encuentra con un hermoso cisne que mueve las alas con gracia.

-Hooooolaaaa,  soy un atractivo cisne que está hambriento, hambriento de amor ¿no hay por aquí ninguna jovencita que quiera darle amor a este cisne? -dice la criatura.

-¿Un cisne? ¡¿Un cisne?! ¡¡¡¿De verdad crees que me voy a tirar a un cisne?!!!

El cisne sufre una transformación y se convierte en un hombre fornido y de barba blanca.

-Eh, en los tiempos de la Grecia Antigua la gente se liaba con toda clase de animales y monstruos... eso explica, entre otras cosas, por qué todo estaba lleno de horrores que algún héroe tenía que matar... pero eso no importa. La cuestión es que lo hacían ¿por qué no retomar las viejas costumbres?

-Porque no me atraen los cisnes sexualmente ¿te sirve como razón para no acostarme con un anátido que realmente es un dios disfrazado y que hoy anda especialmente salido y pesado?

-Pero si sólo será un ratito, no perderás nada de tiempo.

-Ven un momento -le dice Welcome.

La joven lleva al dios a restaurante, donde los profundos están devorando sus platos ávidos de pescado con las ricas salsas y los acompañamientos habituales del EldritchBurguer. Welcome se para en el centro del local y se aclara la garganta.

-¡Eh! ¡Este tío ha tirado el aceite de freír por el desagüe! -exclama Welcome.

Los profundos se levantan al unísono y miran con rabia hacia Zeus, que niega con la cabeza e intenta responder con una sonrisa. Los profundos se lanzan sobre Zeus. Welcome vuelve a su puesto de trabajo mientras el dios griego tiene que hacer frente a una horda de profundos cabreados.

18:00 de la tarde. Evangeline "Welcome" Parker cruza un portal que le lleva hasta la base de Alfa Strike en Las Tierras del Sueño. Allí se encuentra con Loki sentado en el equivalente de una butaca en aquellos territorios fantásticos. Ella saluda alegremente. Él no parece estar divirtiéndose.

-¿Qué haces hoy aquí? -pregunta el dios nórdico.

-Pkaurodlos está en un simposio de buenos modales para dioses rabiosos, así que me ha pedido que le ayude con las plantas de su jardín. Me ha dicho que tengo que pasarlas de las macetas viejas a las nuevas.

-¿Te refieres a las mandrágoras? -pregunta Loki levantándose de la butaca y acompañando a Welcome al jardín del dios serpentiforme.

-Sí, no sé si tendrás algo para evitar lo de los gritos desgarradores cada vez que se les cambia de maceta. Odio que las mandrágoras de Las Tierras del Sueño hayan adquirido las capacidades legendarias que se les atribuye.

-Échale la culpa a los soñadores que influyen en Las Tierras del Sueño. Aun así, no te preocupes por eso. Son plantas de Pkaurodlos.

Welcome y el dios nórdico llegan al jardín de Pkaurodlos. Allí ven un montón de macetas colocadas muy elegantemente. Welcome coge los macetas nuevas y se acerca varias mandrágoras. Comienza a sacar de la tierra a las plantas, las cuales se retuercen, hasta que ven a la joven.

-Hola, buenas tardes -dice una de las mandrágoras.

-¿Qué tal? -dice otra.

Welcome se queda perpleja.

-Te lo he dicho -comenta Loki sentándose junto a Welcome -. Las plantas de Pkaurodlos están bien educadas y no gritan ni enloquecen a nadie cuando las cambias de maceta.

-Bufff... algo agradable. Llevo todo el día quitándome a Zeus de encima. No sé si es época de celo en el territorio olímpico. Vaya donde vaya, aparece convertido en algo e intentando llevarme al catre.

Loki se queda mirando fijamente a la joven.

-¿De verdad no sabes cual es el punto débil de Zeus? No te preocupes, yo me ocupo de eso.

El dios nórdico da un salto y sale del jardín de Pkaurodlos mientras Welcome continúa pasando plantas de una maceta a otra. Pasa un largo rato de tranquilidad, cuando de pronto aparece alguien caminando con pasos decididos. Welcome alza la cabeza y se encuentra con el hombre más bello y atractivo que ha visto en su vida. Es la culminación de la belleza masculina desde el punto de vista de la joven.

-Hola, Evangeline, soy el hombre de tus sueños, y ya que estás aquí, podemos hacer realidad todas tus fantasías -dice el hombre con la voz más sensual y erótica que ha oído ella jamás.

-Por un momento me lo he creído... -le responde Welcome -. Igual, si no fuera hoy, habría caído en la tentación. ¡¡¡Pero llevas todo el santo día dando por saco!!!

El hombre perfecto sufre una transformación que lo convierte en un fornido barbudo.

-¡¿Pero cómo has sabido que era yo?! -exclama Zeus.

-Acabo de decirlo ¡¡¡llevas todo el día siguiéndome e intentándome seducirme!!!

-¡¡¡¡¡¿QUÉ ES LO QUE ESTOY OYENDO?!!!!!

Welcome se gira en la dirección de la potente voz. Su dueña es una majestuosa mujer  de tremenda y resplandeciente belleza, que se mueve con armonía, pero que parece muy muy cabreada.

-¿Quién...? -va a preguntar Welcome.

-Soy Hera, reina del Olimpo, y este de aquí es el picaflores de mi marido, que otra vez está intentando ligarse a una mortal. Ya me tiene harta, ni me molesto en transformarlas en cosas horribles o castigar a su descendencia. ¡¡¡Ahora desato mi ira sobre mi marido!!!

-Pe... pero si no ligaba con ella. Sólo la estaba ayudando con... lo que fuera que hacía aquí. -dice Zeus con nerviosismo.

-Pues ahora te vas a enterar. Te vas a venir conmigo y vas a aprender lo que pasa cuando vas por ahí tirando los trastos a todo lo que se mueve sin aceptar un no por respuesta.

La diosa helénica coge del fuerte brazo a su marido, que intenta zafarse, y se lo lleva a rastras mientras este pide ayuda a Loki, que está entrando desenfadado en el jardín. Los dioses griegos desaparecen por un portal, dejando a Loki y a Welcome a solas.

-No me lo digas... ahora te debo una por la ayuda -dice la joven.

-¿Ayuda? Pero si no he hecho esto para ayudarte. Me estaba aburriendo y preferí ver a dónde conducía esto.

Welcome resopla agradecida. Parece que Zeus dejara de molestarla... al menos durante un tiempo.

21:00 de la noche. Evangeline "Welcome" Parker está cenando copiosamente en la cocina de La Llave y La Puerta mientras hace compañía a Unglaublich, que está limpiando los trastos de cocina. Ha sido un día muy largo y fatigoso, pero ahora puede relajarse, con la seguridad de que no saldrá ninguna cosa extraña del sitio menos esperado para ofrecerle sexo. Tampoco ha sido un mal día. Todo ha ayudado a que alguien aprenda una valiosa lección... bueno, dos. La primera es que NO es NO. La segunda es que no hay que tocarle los ovarios a Hera.