domingo, 1 de abril de 2018

April Fool's Day o las extrañas bromas en La Llave y la Puerta

Araknek era una empleada sumamente paciente, un directora del departamento de limpieza y mantenimiento comprensiva, una excelente líder para sus subordinados, pero había algo que no la molestaba en grado sumo. Y esto es una forma educada de decir que la convertía en una berserker desenfrenada dispuesta a liberar su furia todopoderosa sobre el infractor y/o causante de su ira. Lo que conllevaba provocar su ira era, sencillamente, interferir en el desarrollo normal de sus actividades laborales. Pobre de aquel que se dedicase a pisar los pasillos fregados sin atender a los carteles de suelo resbaladizo u osara trastear con los productos de limpieza. Cuando, durante una temporada veraniega, unos clientes estivales dejaron el cuarto hecho un caos tras una desmadrada juerga de despedida de soltero, poco después de abandonar la habitación y dejar La Llave y la Puerta fueron encontrados reducidos a un estado de ruinas babeantes y aterrorizadas envueltas en capullos de seda de araña y con señales de haber recibido una buena paliza. Todo hay que decirlo. Tras aquello no volvieron a destrozar una habitación de ningún tipo de establecimiento de alojamientos. Debido a que, además los daños causados también fueron causantes de diversos problemas relacionados con el consumo excesivo de alcohol y la fiesta desenfrenada, nadie quiso intervenir en su favor. Su estancia no había sido precisamente inocua para el personal de la residencia universitaria, que ejercía como hotel de temporada en verano. Hay quien dirá que, a fin de cuentas, deberían estar acostumbrados en La Llave y la Puerta. A fin de cuentas, los estudiantes de la Miskatonic suelen ser bastante caóticos y juerguistas y suelen montar fiestas bastante espectaculares. Pero, con el tiempo, habían aprendido a no pasarse demasiado en la residencia universitaria. Era selección natural: si al día siguiente de una fiesta descontrolada, en plena resaca, tenías que huir de una araña furiosa del tamaño de un utilitario pequeño armada con dos escobas de combate, es probable que acabes un tiempo en el hospital universitario al cuidado de los estudiantes de medicina. Por ello, los alojados en La Llave y la Puerta habían aprendido cuales eran los límites que no podían traspasar en cuanto a caos y destrozos asociados a las fiestas en el recinto de la residencia. Así se evitaban la persecución con resaca y las consecuencias de esta y tenían más tiempo para estudiar y, por supuesto, irse de fiesta.

Pero, había fechas en las que Araknek hacía parcialmente la vista gorda. Una de esas fechas era el 1 de abril, el April Fool’s day. Ese día en concreto, la araña daba margen para que los estudiantes se pudieran dedicar a gastarse todo tipo de bromas pese al caos y suciedad que pudieran generar. Sin embargo, había algo en lo que se mantenía inflexible: que nadie le tocara las cosas de la limpieza. Y alguien lo había hecho. Grave error. Para disgusto de Araknek, alguien se había dedicado a trastear con el fregasuelos, pero, hasta que no fue demasiado tarde, la araña no se percató de ello. Habían mezclado el limpiador con un producto que, al aplicarlo y secarse, dejaba un peculiar tinte azul celeste en el suelo. Pero, cuando se dio cuenta de lo sucedido, la mitad de los pasillos de una de las alas ya tenían ese bonito tono azulado. Claro, montó en cólera. Pero como directora del departamento, lo primero era lo primero: requisar todas las garrafas y botellas de fregasuelos y tratar de averiguar cuales estaban contaminadas y cuales no. Para ello no dudó en reclamar la ayuda de Unglaublich. Éste, que conociendo las andanzas de los estudiantes esa fecha lo había dejado todo preparado desde unos días antes y había dejado a su segundo al mando dirigiendo las cocinas, pretendía disfrutar de un día de relax, hasta que fue reclutado por Araknek y tuvo que ponerse manos a la obra (o tentáculos o pseudópodos o lo que fuera) y averiguar que contenedores estaban adulterados y cuales no. Por su parte, la araña, tras dejar al servidor de los otros dioses con las manos en la masa (o tentáculos o pseudópodos o lo que fuera), se preparó para buscar al responsable de la broma. No iba a ser fácil, pues no tenía pista alguna, pero contaba con la ayuda de su mascota y/o compañera, pues no estaba muy claro si Pequeña T’Auin aceptaba el estatus de mascota o no. En este aspecto era como un gato: tenía un actitud independiente y de “vete a tomar por saco” cuando alguien trataba de darle alguna orden. Sin embargo, aceptaba la compañía de la araña de Leng y actuaba a menudo como su ayudante. Pero como T’Auin era, a fin de cuentas, una tortuga galápago, carecía de una cierta velocidad punta, por lo que Arak’nek la equipó con unos patines que habían diseñado y construido para ella. Así arácnido y quelonio se lanzaron a la búsqueda del bromista. Y es que la araña tenía la sensación de que fuera quien fuera el autor de aquella broma, no iba a quedarse conforme sólo con eso. Por ello, se hizo con una escoba de combate y optó por ir a reclutar algo más de ayuda e ir a buscar a Welcome

A medida que se acercaban a la habitación de la joven, se dieron cuenta de que estaba pasando algo extraño. Unos curiosos sonidos se escucharon dentro. Parecían producidos por alguien al resbalarse y estamparse contra la pared, los muebles y el suelo. Repetidas veces. Al mismo tiempo, se oía a Evangeline gritar:

-¡Joder, joder, joder!

O tenía muchas ganas de sexo y estaba probando algún tipo de prácticas muy exóticas o algo raro estaba pasando. Arak’nek, sospechando algo relacionado con la adulteración del friegasuelos, optó por llamar a la puerta e identificarse. Tras un nuevo sonido de un cuerpo humano estampándose contra algo, oyó que Evangeline la autorizaba a pasar. La araña usó una llave maestra y, al abrir la puerta, se encontró con Welcome desnuda y con las piernas abiertas resbalando hacia ella, lo que le supuso un impresionante plano de acercamiento a la zona púbica de la joven. Cuando finalmente la chica logró detenerse, estampando sus caderas contra la cabeza de la araña, logró, poco a poco, ponerse de pie. Entonces trató de explicar lo sucedido: alguien había cambiado sus geles lubricantes por un aceite ultrarresbaladizo y, cuando iba a dedicarse un rato a la autosatisfacción, se encontró metida en un problema de exceso de engrase que había acabado con ella resbalando de un lado a otro.

Mientras Pequeña T’Auin patinaba rauda en busca de un saco de serrín para absorber el aceite derramado, Arak’nek ayudaba a Welcome a poder moverse por el interior de su habitación: utilizando sus capacidades arácnidas, lanzó hebras de seda a diferentes localizaciones del techo y las paredes para que la joven pudiera entrar dentro sin andar resbalando continuamente. Así, Evangeline pudo acceder sin contratiempos y llegar hasta su ropa, por lo que aprovechó para vestirse. A fin de cuentas, la excitación sexual se le había pasado con tanto trompazo y resbalón. Por un instante se planteó coger su espada Ouroboros, pero decidió que el problema no iba a necesitar la intervención de su alter ego superheróico, Delta Wave Welcome. Además, para darle una somanta de palos a un estudiante que se había pasado de bromista no necesitaba ninguna espada mágica. Por ello, una vez vestida y cuando Arak’nek dispersó sobre el suelo lleno de manchas de aceite el serrín super absorbente receta especial de Leng que había traído la tortuga, las tres se marcharon tras la pista del misterioso bromista. La primera opción fue ir a hablar con los sospechosos habituales. El tipo de acontecimientos detectados descartaba de primeras a Vinnie West y Marty Eye Gore. Tampoco parecía el tipo de cosas que harían los reptilianos. Así pues, los tres candidatos más probables para hablar con ellos eran Tiamat, Loki y Nyarlathotep. Si alguno de los tres andaba por la ciudad era posible que estuvieran tras el origen de las bromas.

Si en Arkham querías buscar a alguien relacionado con la Miskatonic, había tres lugares en donde, tarde o temprano, acabaría por aparecer: la biblioteca, la residencia universitaria La Llave y la Puerta y el EldritchBurguer. El trío formado por Araknek, Welcome y Pequeña T’auin venían del segundo lugar, así que optaron por acercarse primero al EldritchBurguer. Allí, tras ver como Shubbi había sido prácticamente vendado de cuerpo entero con papel higiénico perfumado de doble capa, entraron al restaurante. El bromista actuaba de nuevo y demostraba ser sumamente escurridizo como para lograr cubrir de papel así a un retoño oscuro de Shub-Niggurath sin que este se percatara hasta que era demasiado tarde. El restaurante no tenía mucha afluencia en esos momentos, pero es que Tiamat tampoco era demasiado difícil de localizar. Sólo el habitual flujo de fenómenos extraños y absurdos de la ciudad, combinada con el hecho de que, a menudo, la gente sólo veía lo que quería ver, impedía que nadie se asombrara ante la presencia de la diosa. Y es que, no vestía de forma precisamente discreta. Estaba repantingada en una silla, disfrutando de un plato de pescado empanado con patatas tamaño Dagón y ataviada tan sólo con unos minishorts negros a juego con su piel. Como era una diosa del Caos, al igual que Nyarlathotep podía alterar su morfología, aunque en vez de mostrarse con diferentes avatares, lo que hacía era adoptar diferentes aspectos. En este caso, además de ser una voluptuosa, bella y sexy mujer de generoso pecho, había optado por deshacerse de sus habituales alas cubiertas de plumas con los colores del arcoiris. Pero no se había desprendido de las plumas, ya que estas se habían redistribuido por su torso cubriéndolo por completo. Sin embargo, los pezones, que por alguna razón estaban erectos y duros como una roca, seguían asomando entre el plumón. Cuando los vio llegar, la diosa los saludó alegremente. Estaba de buen humor, y eso era algo que se agradecía. Cuando se enfadaba podía ser terrible, y se comentaba entre los dioses que solía adoptar la forma de dragón o monstruo con la que se la conocía en los mitos sumerios. Poco agradable de ver y difícil de escapar a su furia bajo esa forma. Invitó a Welcome a sentarse a su lado, cosa que la joven hizo. Araknek y T’auin se situaron junto a la mesa y le preguntaron sobre las bromas que habían sufrido o visto.

La diosa, que estaba bastante animada, rió alegremente, le cogió una mano a Welcome y se la puso en uno de sus emplumados pechos mientras le decía:

-¿Nunca has tocado una teta con plumas? Aprovecha, que no es algo que puedas hacer a menudo -le guiñó un ojo mientras Welcome le seguía la corriente y continuó-. Con respecto a las bromas, algo he visto. Son bastante curiosas, pero no tengo nada que ver. Soy una diosa del Caos, pero tengo estilo y, aunque divertidas, no casan con mi forma de actuar.

Viendo que aquello no iba a ninguna parte y a Welcome se le estaba despertando de nuevo la libido, ya que se había quedado insatisfecha por culpa del incidente del aceite, optaron por dejar a la diosa con su comida. Pero, antes de irse, Evangeline la besó apasionadamente y concertaron rápidamente un encuentro para más tarde. La araña, cuya sexualidad era bastante diferente a la de los humanos y algunos dioses, hizo un gesto equivalente a un encogimiento de hombros y se encaminó con la tortuga fuera, seguidos por la joven estudiante que tenía una sonrisa tonta en la cara en previsión del futuro encuentro con Tiamat.

El siguiente paso fue ir a la biblioteca de la Miskatonic. Allí esperaban encontrar a Loki o a Nyarlathotep. Pero lo que encontraron las dejó bastante sorprendidas a las tres: la biblioteca estaba cerrada, y un par de bibliotecarios además del bibliotecario jefe trataban de dar explicaciones a los airados estudiantes. Entre el grupo encontraron a Loki conversando animadamente con Nyarlathotep en su aspecto de Faraón Negro, aunque ataviado de forma más moderna. Era curioso ver a un sujeto de piel morena y los rasgos majestuosos de un rey sacerdote del antiguo Egipto ataviado con un elegante traje oscuro a medida y la doble corona del Alto y el Bajo Egipto. Tan curioso como verlo con un nórdico pelirrojo de más de dos metros vestido como un personaje de El Anillo de los Nibelungos. Cuando las tres se acercaron y tras los saludos de rigor, Welcome hizo la pregunta que estaba en el aire:

-¿De qué vas vestido, Loki?

-Oh, bueno, es que el grupo de teatro de la universidad va a representar El Anillo de los Nibelungos, y me han dado un papel.

-Dejame adivinar: haces de Loge, el espíritu del fuego.

-Exacto. A fin de cuentas el bueno de Wagner supo plasmar muy bien el personaje. Aquellos consejos que le dí los aprovechó muy bien.

Welcome, lamentándose de haber preguntado y prefiriendo no saber nada más sobre como Loki conoció a Richard Wagner, cedió el testigo a Araknek. La araña, bastante molesta, fue bastante directa, pero tanto Loki como Nyarlathotep negaron toda implicación en el asunto. El nórdico estaba con la representación, por lo que no tenía tiempo para bromas, además de que siempre había considerado el April Fool’s Day algo frívolo. El Faraón Negro, por su parte, se mostró muy digno y negó todo conocimiento al respecto. Además, él ya había tenido su oportunidad de sembrar el caos durante la reciente celebración de San Patricio. Sería absurdo reincidir de forma tan burda y en tan poco tiempo. Así pues, Araknek preguntó sobre la otra cuestión que quedaba por responder: ¿Qué estaba pasando en la biblioteca de la universidad? Esto tuvo una rápida y fácil respuesta: Al parecer, había un fantasma que se había introducido en la misma y estaba asustando a los estudiantes. Y, para colmo de males, Anna Pickman estaba fuera de la ciudad, por lo que no había ningún especialista en espíritus y otras manifestaciones disponible. Welcome se planteó ir a buscar su espada, pero Araknek no estaba para tonterías, así que, abriéndose paso a través de los alumnos, y sin dejarse detener por los bibliotecarios, entró en el recinto seguida por Evangeline y Pequeña T’Auin. Y es que sólo de pensar de lo que podrían estar haciendo unos fantasmas y como podían dejarlo todo sucio erizaba los pelos de la araña y eso era algo poco grato de contemplar.

El interior de la biblioteca estaba silencioso. Más silencioso de lo habitual. Por un momento, Welcome se sintió como en el comienzo de la película “Los Cazafantasmas”, cuando se adentran en un recinto similar y se encuentran con el fantasma de una bibliotecaria. Pero lo que allí dentro les aguardaba era algo muy diferente. No tuvieron que adentrarse demasiado antes de contemplar algo que les puso los pelos de punta por la impresión. Y no sólo a Araknek, sino también a Evangeline y a los cuatro damanes sobre el caparazón de Pequeña T’Auin y que sostenían el disco rodeado por un dragón serpiente que se muerde la cola y en cuyo centro hay un árbol del mundo bonsai. Lo que vieron fue una figura femenina de piel pálida y rasgos japoneses con un arcaico tocado funerario budista triangular; el pelo negro, muy largo, que le llegaba hasta las caderas, estaba ralo y desaliñado; la expresión de su rostro estaba marcada por una enorme sonrisa enloquecida y una mirada tan intensa que resultaba imposible sostenérsela; las manos las llevaba laxas, colgantes, señal segura de que se trataba de una difunta; vestía un kimono de un blanco impoluto, pero que estaba doblado de derecha a izquierda, al contrario que como lo llevan los vivos; a su alrededor, como pequeños fuegos fatuos, volaban varias bolas de fuego azuladas, asociadas con los espíritus en Japón; y, finalmente, bajo el kimono no se veían pies, por lo que parecía estar flotando a varios centímetros sobre el suelo. Lo que tenían ante ellas era un auténtico, genuino y original yūrei, un fantasma japonés. No admita imitaciones.

En estos casos, la reacción normal habría sido aterrorizarse y tratar de huir antes de que la aparición espectral les atacara. Pero Araknek no actuó así. ¿Por qué? En primer lugar porque había pasado los límites de la furia convencionales: no sólo le habían manipulado sus productos de limpieza e interferido con su trabajo, sino que, además, mientras aquel fantasma estuviera allí nadie se podría ocupar de hacer la limpieza de la biblioteca en condiciones. En segundo lugar, era un araña de Leng, descendiente del dios Attlach-Nacha, por lo que había cosas que asustaban a los humanos que a ella le daban lo mismo. Por ello, blandiendo su escoba de combate en una postura que había provocado accesos de pánico en todo aquel que había osado pisar los pasillos aún húmedos tras fregarlos o ensuciado más allá de los límites que se esperaba del uso convencional de las instalaciones de la residencia, cargó contra el fantasma japonés lanzando un grito de guerra en el idioma de las arañas de Leng, compuesto por chasquidos y chillidos. En una traducción libre sería algo así como “¡A tomar por culo todos, que hoy se muere alguien sí o sí, releches!”. No recoge toda la furia homicida y el mal genio que puede desarrollar una araña gigante de la meseta de Leng, pero es muy difícil hacer una traducción lo bastante fiel.

Ante aquel espectáculo, incluso la yūrei optó por poner pies en polvorosa y correr a toda velocidad en dirección a la salida de la biblioteca. Ni que decir tiene que la repentina aparición de una fantasma nipona seguida, poco después, de una araña de Leng cabreada blandiendo una escoba de combate fue más efectivo que cualquier gas lacrimógeno para disolver la acumulación de estudiantes. Tan sólo Loki y Nyarlathotep mantuvieron el tipo. Una vez fuera, la persecución continuó por un par de calles hasta que, al girar una esquina, la mujer fantasma se escondió tras la enorme mole de Fujin. El oni de piel azul estaba buscando a la yūrei cuando se encontró de improviso con aquella extraña persecución. Ante la inquisitiva y furiosa Araknek, tuvo que explicar lo que había sucedido: Raijin y él habían organizado, con ayuda de Set, un viaje a Arkham con diversos yōkai y algunos yūrei, que coincidía con esas fechas. Así pues, todo iba bien, hasta que algunos de los componentes del grupo, aprovechando el tiempo libre entre las visitas guiadas, se fueron a dar una vuelta por la ciudad. El autor de las bromas, un kitsune de nueve colas, un zorro mágico japones, ya había sido interceptado por Raijin, y él estaba buscando a Yuriko, la yūrei que, debido a que en vida había sido bibliotecaria, tenía curiosidad por ver la famosa biblioteca de la Miskatonic y, debido a su espectral apariencia, había sembrado el miedo entre los estudiantes.

Tras las pertinentes explicaciones, Araknek por fin pudo calmarse, aunque seguía molesta por las interferencias en su trabajo. Cuando se reunieron con Raijin, éste le indicó al kitsune que más le valía presentar sus excusas, cosa que este, un tanto a regañadientes, hizo. Con el problema solucionado, dejaron que los dos onis siguieran con su grupo mientras Araknek y Pequeña T’Auin regresaban a la residencia. Aún tenían trabajo que hacer y productos de limpieza adulterados que descartar. Por su parte, Welcome, se quedó un rato hablando con Raijin y Fujin y conociendo a los diferentes seres mitológicos y mágicos que componían el grupo. En concreto, le interesó y le cayó particularmente bien la rokurokubi, una bella mujer japonesa capaz de estirar su cuello de forma espectacular. Además de hermosa, era simpática y se mostró receptiva ante los avances de Evangeline. Como le dijeron los onis, más tarde tendrían alguna visita más, pero por la noche, Hiroko, la rokurokubi, tendría todo el tiempo del mundo. Mientras tanto, Welcome tenía una cita con Tiamat. Y esa noche ya se encargaría de algo más exótico… con erótico resultado ambos encuentros.