viernes, 23 de marzo de 2018

Harbinger: Delta Wave Violet

Camino a Crisis of Infinity Kates (parte 4)

Año 20XX, tres décadas después de la inauguración de La Llave y la Puerta

Parecía increíble que, después de tanto tiempo, hubiera gente lo bastante idiota como para adquirir online copias digitales de tercera mano y fragmentarias del Necronomicon y otros libros prohibidos. Pero así era. Y no es que no existieran muchos de esos legendarios volúmenes, que sí que eran reales, aunque también había muchos ficticios que más de uno tomaba por verídicos. El problema residía en que las copias fragmentarias que se podían encontrar por la red, a menudo en webs no indexadas a las que sólo podías llegar a través de un pequeño periplo o introduciéndote en alguna oscura asociación de adoración a algún Primigenio o similar, eran, habitualmente, más falsas que una moneda de chocolate y sólo contenían textos de ocultismo común y corriente mezclados aleatoriamente con mitología sumeria. Es decir, eran unos engañabobos. Pero, a veces se podía encontrar auténticos fragmentos, aunque eran habitualmente textos sin sentido y poco coherentes, bien porque estaban en algún idioma desconocido para el lector o habían sido traducidos con alguna herramienta online de fiabilidad variable. El resultado solía ser divertido por lo desconcertante del texto y la abundante falta de sentido y errores sintácticos y gramaticales. Pero, había un tercer nivel, lo que era más raro todavía, los auténticos fragmentos de texto, bien traducidos y conteniendo hechizos que realmente podían funcionar. Otra cosa es que se supieran interpretar y se usaran correctamente. Un caso destacado fue aquel que sucedió en Arkham cuando unos estudiantes se hicieron con uno de estos fragmentos reales y funcionales. Se trataba de un collage de textos recopilados de diferentes fuentes, por lo que resultaba algo caótico. Pero había algunos hechizos que podían funcionar y funcionaron, aunque se hicieron un lío con ellos. En concreto pusieron en práctica dos hechizos de llamada: uno para algún tipo de entidad tipo súcubo y otro para atraer a un ser capaz de tratar los dolores de cabeza. ¿Motivo del interés por estos en concreto? Uno de los estudiantes quería algo de desahogo sexual inmediato y el otro llevaba un tiempo con dolores de cabeza que le molestaban para estudiar. ¿El resultado? Que se hicieron un lío: el que buscaba alivio sexual acabó invocando un neuralgiador, una especie de ser que viene y te provoca dolor de cabeza; por su parte, el otro invocó a N’kari en pleno arrebato sexual. No fue demasiado bien para ninguno de los dos.

Y, sin embargo, pese a que los que lograban hacerse con textos funcionales dotados de hechizos que podían resultar eran sumamente escasos y que los pocos que lo lograban solían acabar de forma poco gratificante, seguían existiendo los que buscaban una solución rápida y fácil, un remedio milagroso para sus problemas. Y, cuando esto sucedía, más les valdría a los incautos que se hubieran metido las manos en los bolsillos en lugar de trastear con cosas que no comprendían. Y si no era así, era mejor que estuvieran en Arkham, pues allí sabían como tratar con este tipo de situaciones. Uno de los recursos de la ciudad para solventar problemas de carácter tentacular e interdimensional era su heroína local, Delta Wave Violet, heredera del manto de Delta Wave Welcome. Y es que Evangeline “Welcome” Parker decidió retirarse de superheroína con la llegada de los cuarenta y dedicarse a otras cosas. En concreto, a centrarse en su trabajo como psicóloga, a actuar como asesora de Alfa Strike y a mantener una relación con erótico resultado con su mujer, Katherine Ashford, y sus clones en Dunwich, así como con N’kari y Tiamat. Esto había provocado un curioso efecto secundario, ya que, por ruego de la diosa, la pareja Parker-Ashford y las welclones habían acabado por convertirse en estrellas del porno en ElderGodBook al grabar en vídeo algunos de sus escarceos con erótico resultado. Pero era algo secundario, pese a la popularidad que les reportaba entre los dioses y seres sobrenaturales y los ingresos adicionales que les generaba la comercialización de sus “grandes éxitos” por parte de la diosa africana. Eso sí, el acuerdo había sido limitar la distribución dentro del público primigenio, divino, sobrenatural y paranormal.

Por ello, llegado el momento, una nueva heroína había surgido, usando una espada mágica, entrenada por los dioses de la guerra y enfundada en una armadura tecnomágica forjada por Brontes. Se trataba de un traje creado combinando las habilidades metalúrgicas del griego con la tecnología de blindaje corporal desarrollada por los morlocks. El resultado era una ajustado mono cubierto con diversas placas de material protector y un casco que le cubría toda la cabeza, con una visera oscurecida para que no se le viera el rostro. Incorporaba diversos sensores para controlar su estado de salud y un sistema de comunicaciones para contactar con los morlocks, Alfa Strike o con quien fuera necesario. El resultado final era algo parecido a un renovado Power Ranger en negro y morado.

La cuestión era que, una vez más, unos estúpidos alumnos de la Miskatonic habían conseguido hacer funcionar un hechizo y habían invocado un teoremizador abstracto interplanar de la dimensión matemática no euclidiana y parcialmente pitagórica. Y todo porque querían tratar de superar a la primera su siguiente examen de ingeniería. El ser en cuestión era un horror ajeno, un gigantesco cruce entre calamar y sapo diseñado por una mente enferma y hasta arriba de alucinógenos. Parecía el primo feo de Unglaublich después de recibir una paliza. Pero, además de su innominada apariencia, el teoremizador era un adversario terrible, que atacaba a sus víctimas aburriéndolas hasta la muerte mediante sus infinitas demostraciones de teoremas abstractos en 24 dimensiones repetidos por sus múltiples bocas: la central en su masa corporal y una al final de cada uno de los numerosos tentáculos que poseía. Si no hubiera sido mayor problema que el aburrir mortalmente a unos estudiantes que habían hecho el idiota, Delta Wave Violet se habría dado por satisfecha con esperarse hasta que los dos idiotas hubieran recibido suficiente dosis de tedio como para aprender la lección. El problema era que el teoremizador era bastante más persistente y peligroso, pues, al poco de comenzar a soltar demostraciones matemáticas, ecuaciones abstractas interplanares comenzaron a surgir de su cuerpo, exigiendo ser resueltas y expandiéndose por todo el campus y, si no se le detenía, por toda la ciudad. Aquello era mucho peor que el fantasma profesor de matemáticas que aun rondaba por la Miskatonic. A fin de cuentas, este se limitaba a dejar alguna ecuación garabateada en los cuartos de los estudiantes de letras o a susurrar demostraciones matemáticas fantasmales en las vísperas de exámenes. Era ya parte del folclore y el ambiente universitarios.

Por ello, cuando las primeras ecuaciones comenzaron a atormentar a los viandantes, la heroína tuvo que intervenir. Ciertamente aquello no era a lo que estaba acostumbrada. Pero suponía una notable diferencia comparado con las veces que tenía que actuar para pacificar juergas estudiantiles, incluida aquella memorable noche en que tuvo que calmar tres fiestas distintas, una de ellas haciendo un espectacular strip tease en que se lo quitó todo menos el casco, y acabó repartiendo palos desnuda para acabar de rebajar los ánimos. Dicen que aquella noche alguna de las estudiantes descubrió que era lesbiana o bisexual ante el espectáculo de Delta Wave Violet desnudándose eróticamente y repartiendo cuatro diferentes de palizas posteriormente. Aun así, aquello era Arkham y las cosas no habían cambiado demasiado en ese aspecto: fiestas descontroladas de estudiantes y sucesos extraños por doquier. Así, aunque era la primera vez que se enfrentaba a ecuaciones abstractas interplanares, no dudó en hacer frente a aquella amenaza con todos sus recursos. A fin de cuentas, tenía que defender la ciudad y estar a la altura del legado que le había dejado Evangeline.

Espada en mano, la heroína se aproximó al edificio del que parecían provenir aquellas ecuaciones. Afortunadamente no era La Llave y la Puerta, sino otro de los bloques destinados, principalmente, a alojamiento estudiantil y demás alquileres modestos. Varias ecuaciones, con demasiadas letras y símbolos matemáticos, pocos números y más incógnitas de las que se podía esperar resolver sin acabar con un destacado dolor de cabeza se abalanzaron sobre ella. Pero, si algo era Delta Wave Violet, además de atractiva, atlética, fuerte, una espectacular bailarina erótica y una artista marcial y esgrimista de alto nivel, era sumamente inteligente y con una gran capacidad para tratar con números. En ella el talento matemático estaba presente sin duda alguna, por ello, y aunque algunos de los que la habían visto crecer habían augurado que se convertiría en arquitecta, ingeniera o matemática, ella acabó por estudiar ciencias empresariales. No había sido fácil combinar los estudios con el entrenamiento requerido para desarrollar sus habilidades físicas y bélicas, pero las Tierras del Sueño le habían resultado de gran ayuda en esto último, además de que desde joven había mostrado interés por desarrollar estas capacidades. Así pues, y siendo entrenada en matemáticas complejas interplanares por Brontes, profesor de Ingeniería Dimensional, se lanzó a resolver aquellas extrañas ecuaciones. Pero, por muy buena que fuera en matemáticas, se dio cuenta rápidamente que aquello no iba a ser rápido. Algunas de las más sencillas empezaron a ceder a su proceso de cálculo, pero otras, las más duras, aguantaban y se resistían a ser resueltas con facilidad. Por ello, tras desembarazarse de las más fáciles, viendo que no podía perder demasiado tiempo, empuñó su espada y se lanzó al ataque.

Mientras desentrañaba los misterios matemáticos en voz alta, resolviendo poco a poco las ecuaciones, las atacaba con su arma. Así logró descubrir que, golpeándolas en determinados puntos, lograba simplificarlas al eliminar factores. Algunas necesitaban dos o tres cortes para volverse lo suficientemente sencillas para resolverlas de inmediato, pero otras requerían más trabajo. Pero Delta Wave Violet no se rindió. Ciertamente le habría venido bien la ayuda de Brontes. El cíclope, a quien algunos subestimaban por su pinta de gigantón musculoso creyendo que era mucha fachada y poco seso, era un genio matemático de consideración, pues de otra manera no podría manejar los cálculos necesarios para desarrollar su trabajo. Cuando alguien veía el resultado final que salía del taller no podía imaginar las complejas estructuras matemáticas y el intrincado proceso previo que había. Luego resultaba ser un modelo a escala de un órgano musical que iba a instalar en el gran palacio de Celephais o un extraño aparato para producir cubitos de hielo sumamente rápido. Era difícil saberlo hasta que no se pusiera en marcha. Y no había muchos valientes que se quisieran arriesgar a recibir el golpe de un cubito de hielo enfriado superrápido y lanzado a la velocidad del sonido.

Por ello, la heroína atacó con saña las ecuaciones para ir resolviéndolas o destrozándolas, lo primero que sucediera. Finalmente, tras abrirse camino hasta el piso de estudiantes, cargó contra la puerta con un rugido de furia para, de golpe, detenerse y probar a ver si estaba abierta. A fin de cuentas, por muy frustrantes que fueran las ecuaciones no era cuestión de causar más daños de lo necesario. Y, afortunadamente, los dos tontos que habían provocado todo aquel follón no habían cerrado apropiadamente. Allí dentro la concentración de ecuaciones era mayor, pero Violet no estaba precisamente de humor para perder más tiempo. Así, se dedicó a tajar, sajar y rajar, dejando tras de sí un rastro de ecuaciones mutiladas que sangraban incógnitas y valores hasta descomponerse en un pequeño caos matemático. Cuando entró en el cuarto donde los dos estudiantes habían iniciado aquel follón, vio al enorme  teoremizador abstracto interplanar de la dimensión matemática no euclidiana y parcialmente pitagórica divulgando teoremas abstractos interplanares y matando lentamente de sopor y tedio a los dos tontos que lo habían invocado. Al contrario que su predecesora, Delta Wave Welcome, ella no tenía una espada mágica que le permitiera crear rasgaduras interdimensionales en el continuo espaciotiempo. Su espada, aunque era mágica, le permitía hacer otra cosa. En concreto, podía teleportarse a sí misma y algo que estuviera tocando a otra ubicación que conociera o conociese, ya fuera por haberla visitado o por ver algún tipo de imagen y saber donde se encontraba. Por ello, viendo que aquella mole iba a ser problemática de combatir en aquel apartamento y que era mejor librarse de ella cuanto antes, la sujetó y, empuñando la espada, se desvaneció dejando un sonido de ¡BAMF! al desaparecer ambos producido por el aire al llenar el repentino vacío.

El lugar al que se habían teletransportado era oscuro y, por el tacto y los ruidos al moverse, estaba tapizado de huesos de todo tipo de forma y tamaño. Estratos y estratos de huesos se amontaban bajo ellos. Los monstruosos bholes se movían a través de la inmensidad del Valle de Pnath, en el Mundo Subterráneo de las Tierras del Sueño. Allí el  teoremizador abstracto interplanar de la dimensión matemática no euclidiana y parcialmente pitagórica podía divulgar sus teoremas y ecuaciones durante el resto de su existencia que, si los ruidos producidos por una gran masa moviéndose sobre los huesos, no iba a ser demasiado larga. A fin de cuentas, los bholes no parecían tener predisposición al aburrimiento. Pero bueno, nadie ha visto un bhol ni se ha dedicado a estudiar su biología ni comportamiento. O al menos nadie que haya sobrevivido para dar a conocer sus hallazgos. Así pues, con el trabajo cumplido, regresó a Arkham.

Una vez de vuelta en la ciudad, se dirigió a su habitación en La Llave y la Puerta. No es que le hiciera particularmente falta, pues su familia vivía en la ciudad, pero le daba una sensación de libertad e independencia que apreciaba mucho. Utilizó los túneles para entrar en la residencia universitaria, pues aun no se había despojado de su uniforme de combate, pues, en cuanto se lo quitara, lo siguiente que tenía intención de hacer era desvestirse y darse una tonificante ducha. No estaba siendo un gran día, pero esperaba que aun tuviera oportunidad de relajarse un poco y mejorar las cosas.

Un cuarto de hora más tarde, alguien llamaba a la puerta de la habitación de Violet. La joven al abrir, se encontró desconcertada ante dos morlocks. No es que desconociera la presencia de estos posthumanos en la ciudad, y, además, colaboraba con ellos a menudo. Uno de ellos era Arkady, hijo del mecánico morlock Konstantin, y que era lo más parecido a un ayudante que tenía. Pero la otra era quien la había dejado estupefacta. Era la mujer morlock llamada Yekaterina. No le era desconocida, pero, o bien se había hecho un espectacular tratamiento de rejuvenecimiento que le había hecho perder unos 30 años o algo raro pasaba. Por su parte, Yekaterina también se había quedado un tanto sorprendida. Había viajado en el tiempo siguiendo los rastros que indicaban que la siguiente Kate que necesitaba se encontraba en esa época y en ese lugar. El hecho de que fuera Arkham y de que treinta años después todavía existiera una colonia morlock le facilitaba las cosas. Lo que si la había sorprendido era la mujer a la que había ido a buscar. Ciertamente era una Kate, sus rasgos faciales la delataban como familia de Katherine Ashford, aunque el cabello rubio y otros aspectos, como los turgentes y abundantes pechos indicaban otra herencia genética combinada. Pero, a fin de cuentas, ya tenía a una Kate egipcia, una Kate de un futuro distópico alternativo, una Kate irlandesa medieval y ahora iba a contar con una Kate del futuro de su línea temporal, y cada una tenía sus propios rasgos y características. Y si esta era, además, una super heroína, mucho mejor.

Por ello, tras la correspondiente explicación, Katherine Violet aceptó acompañar a Yekaterina en el viaje en el tiempo. Y por fin empezó a comprender porque la Yekaterina de su tiempo además de otros conocidos se habían pasado los últimos días lanzándole miradas furtivas y sonriendo como si aguardaran que pasara algo que ella no supiera.

El equipo está reunido:

  • Yekaterina, soldado de élite morlock.
  • Katherine Ashford, estudiante de Historia del Arte.
  • Ka-Neferu, sacerdotisa de Bastet.
  • Katherine "Bogatyr" Ashford, líder rebelde y refugiada espaciotemporal.
  • Kate la Roja, sacerdotisa irlandesa de Shub-Niggurath.
  • Delta Wave Violet, super heroína futurista.