sábado, 10 de marzo de 2018

Retorno a la Necrópolis de la Luna Negra

Un tie-in de Crisis of Infinity Kates

Para Welcome saber que se estaba gestando algo importante en torno a su novia, Katherine Ashford, y tener que estar a un lado la ponía de los nervios. No es que no confiara en Kate, pues sabía de sobra que era una mujer decidida, inteligente, responsable y auto suficiente. Además, contaba con la ayuda de los morlocks que, independientemente de su ideología socialista utópica, que resultaría anatema para muchos en USA, eran sumamente competentes. Aun así, le habría gustado poder hacer algo más que quedarse en segundo plano. Pero eso sí, respetaba la decisión de Kate de actuar por su cuenta con apoyo de la morlock Yekaterina y, además, también había que ver el lado positivo: desde que estaba metida en todo aquel asunto, hacía el amor como si el mundo se fuera a acabar al día siguiente. Era, decididamente, una interesante ventaja. Además, los contactos de Welcome con los morlocks le permitían visitar libremente la base de estos y no había dejado pasar la oportunidad de “seducir” a las Kates alternativas. Aunque en el caso de Kate “Bogatyr” Ashford, la que venía del futuro distópico dominado por los reptilianos, había sido más bien al contrario, ya que apenas Welcome había dicho nada cuando la Kate más mayor le dejó claras sus intenciones y, varios orgamos más tarde, Evangeline ciertamente pudo constatar que esa versión futura de su novia había ampliado gratamente sus experiencias y destrezas sexuales. En cuanto a Yekaterina, bueno, no era la primera vez que la joven se acostaba con algún morlock, en este caso con una mujer, y pudo comprobar que las guerreras morlock no sólo eran las más combativas y fogosas en la lucha, sino que también cumplían sobradamente en la cama, además de que la cultura morlock era refrescantemente abierta en cuanto a temas sexuales. Finalmente, Ka-neferu, la Kate egipcia, supuso también una agradable sorpresa para Welcome, por ser agradablemente lanzada y abierta y por haberse adaptado rápidamente a su nueva situación. Pero, asuntos sexuales aparte, Evangeline había aprovechado el tiempo para ponerse al día de lo sucedido y, por iniciativa propia, había planteado una propuesta a Yekaterina: tratar de averiguar algo más sobre las alteraciones en la corriente temporal, las consecuencias de estas y como localizar su origen. Para ello, había decidido usar un medio de investigación alternativo, visitando un lugar en el que ya había estado una vez y, por ello, podía volver a visitarlo utilizando la espada Ouroboros. Ni que decir tiene que la morlock aceptó la propuesta de Welcome, pues toda ayuda sería bien recibida.

Ese mismo día, más tarde, Evangeline revisaba que todo estuviera listo. No sabía cuanto tiempo iba a necesitar, así que había recurrido a la experiencia de Ashley Johnson (quién estaba mortalmente aburrida ya que llevaba un tiempo que sólo hacía trabajo de oficina y no llamaban a su equipo de GodHunters a misiones de campo) para preparar las provisiones y equipo que pudiera necesitar para pasar unos días en una biblioteca sita en otra dimensión. De paso, la mujer decidió apuntarse mientras enviaba al resto de mujeres de su comando a tomarse una semana de vacaciones, que bien merecidas tenían. A fin de cuentas, el negocio de la seguridad en Arkham funcionaba perfectamente, debido a la cantidad de fenómenos extraños que sucedían a menudo. Así pues, una aproximación directa y sin sorprenderse por lo raro que pudiera suceder era algo bienvenido por los arkhamitas. Por ello, cuando un antiguo demonio sumerio se alojaba en una nevera, el personal de Omicron Scorpions no respondía con incredulidad ni daba vueltas al asunto: acudía y buscaba la mejor manera de resolver el problema.

De esta manera, las dos mujeres, una ataviada con su equipo de superheroína vikinga y la otra con su ropa militar de faena, se encaminaron a un lugar tranquilo, a las afueras de la ciudad. Una vez escogido el sitio perfecto, lejos de abraza árboles, estudiantes fumados, parejas teniendo sexo en la naturaleza, asesinos psicópatas enmascarados en busca de parejas teniendo sexo en la naturaleza, Zaratustra, nudistas pasando frío y demás gente que se movía por las tierras que rodeaban la ciudad, entraron en acción. Welcome, desenvainando su espada mágica, hizo un corte perfecto en el tejido de la realidad. Sí, antes hacía rasgaduras, pero con la práctica ha mejorado la técnica y sus tajos son más precisos y limpios. Ambas mujeres cruzaron al otro lado.

En otra dimensión, más allá de las estanterías conocidas, más allá de los mundos conocidos, más allá de las hamburguesas de pescado y el pescado empanado del EldritchBurguer, se alzaba poderosa, terrible, ominosa, macabra, siniestra, como surgida de una impía, blasfema e innominada fusión del trabajo de Tim Burton y H. R. Giger la Necrópolis de la Luna Negra. Y allí, en algún lugar entre los mausoleos, en una estantería dentro de las salas de lectura y archivos en las tumbas milenarias que no dan cobijo a cadáver alguno, pudiera tal vez aguardar el secreto que Welcome había ido a desentrañar. Conocer la forma de rastrear de forma más eficiente las alteraciones en el continuo espaciotemporal, y, de esta manera, echar una mano a los morlocks y a Kate. Pero había una segunda intencionalidad tras todo aquello. Si realmente podía encontrar en aquel lugar conocimientos sobre los viajes temporales, tal vez pudiera hallar algo que la ayudara a comprender mejor los poderes de su espada. Y no es que se manejara mal con ella. Había aprendido esgrima con Perun, y Loki había forjado y encantado la hoja para cortar el tejido de la realidad a través del tiempo, el espacio y los planos de la existencia. Y Welcome había aprendido a manejarla con soltura y abrir portales de forma rápida y precisa. Pero era posible que la espada guardara algún otro secreto o alguna forma de usarla que no había desarrollado hasta ese momento. Además, desde su primera visita a la Necrópolis de la Luna Negra sentía curiosidad por aquella inmensa ciudad biblioteca de los muertos. Y, claro, aunque quería saber más sobre la misma, no podía plantarse allí de cualquier manera. Tenía sus estudios y responsabilidades y, ya que iba a visitar aquel lugar, que fuera por una causa definida.

Como ya sucedió la primera vez, Delta Wave Welcome y Ashley Johnson no aparecieron en alguna de las fronteras de la necrópolis, sino en uno de los sectores de la misma. En este en particular, la arquitectura era menos gótica y más anómala, con un mayor toque de Giger. Aún no se habían encontrado con nadie, aunque tampoco era un encuentro que aguardaran con especial interés. Cierto era que aquel cementerio biblioteca era inmenso, y no resultaría fácil orientarse sin conocer algunas pautas sobre su ordenación arquitectónica y urbanística, así como algún que otro punto de referencia. Pero tampoco sabían como se manifestarían los moradores de aquel lugar.

La respuesta a esto no tardó en aparecer bajo la forma de una enorme figura metálica, un descomunal autómata que poco tenía que envidiar en cuanto a envergadura y constitución a Brontes. El sonido de los mecanismos interiores, combinado con algún golpeteo metálico producido al moverse, anunciaron su presencia. El diseño era de humanoide básico, sin demasiadas florituras y , fuera quien fuera el que lo creó, optó por ahorrar en estética para apostar por la funcionalidad. Por ello, la cabeza carecía de rasgos. Tan sólo tres ojos formando los vértices de un triángulo equilatero y una sencilla raja a modo de boca conformaban su rostro. Era diferente del autómata mecánico que vio Welcome durante su primera visita, pero tampoco era raro que en la Necrópolis de la Luna Negra optaran por diversos diseños de seres mecánicos similares. El enorme ser comenzó a articular sonidos de forma algo tosca y con voz de bajo hasta que logró dar con la combinación sonora apropiada para comunicarse con ellas. Ciertamente, el que había creado aquellos golems mecánicos debía tener aficiones o intereses en común con Pkaurodlos, pues aquel ser se presentó de forma muy cortes y se identificó como un golem bibliotecario de la Necrópolis de la Luna Negra y se ofreció a guiarlas en su búsqueda. Welcome y Ashley se miraron mutuamente y optaron por aceptar la ayuda de aquel coloso de metal. A la pregunta sobre lo que buscaban en aquel cementerio biblioteca, la joven heroína optó por responder sinceramente. Por ello, como si en la Universidad Miskatonic hubiera optado alguien por solicitar consultar alguno de los extraños y oscuros volúmenes que se guardaban en la colección especial, las dos mujeres fueron conducidas a la presencia del soberano y director de aquel lugar, Zoltaris, a quien Evangeline ya conoció en su primera visita.

El golem las llevó a un mausoleo que, además de sus funciones habituales de sala de lectura, había sido habilitado como un despacho que, en esos momentos estaba siendo utilizado por el liche. Vestía sus habituales ropajes de tono morado con algunos adornos de calaveras, pues para algunas cosas era bastante tradicional. Parecía estar enfrascado en revisar unos documentos cuando las dos mujeres entraron. El no muerto alzó la cabeza y esbozó una escueta sonrisa en su rostro cadavérico de piel apergaminada. Tras el primer encuentro con Welcome había tenido la sensación de que desconocida para otras entidades. En cualquier caso, ambas mujeres quedaron gratamente satisfechas por el recibimiento recibido.  Tras un breve intercambio y el ofrecimiento de algún refrigerio, que ambas mujeres rechazaron, optaron por pasar a tratar la cuestión que les había llevado hasta allí. Y es que no sabían cuanto tiempo iban a permanecer en aquel lugar o lo fructífera que podía resultar su búsqueda. Por ello, Welcome le planteó el tema que les había conducido a la Necrópolis de la Luna Negra: la amenaza que se cernía sobre el continuo espaciotiempo, la posible interrupción de determinadas ramas de un árbol genealógico y las consecuencias que esto tendría sobre la causalidad, así como las paradojas y alteraciones de consecuencias imprevisibles.

El liche reflexionó sobre lo que le habían contado. Ciertamente no era algo que pudiera tomarse a la ligera, pues las alteraciones espaciotemporales y las paradojas derivadas de las mismas podían resultar sumamente graves. No era fácil cuantificar y cualificar el resultado que se pudiera obtener de tales hechos. Por ello, no podía dejar de buscar la forma de ayudarlas. A fin de cuentas, aquella necrópolis era una de las mayores bibliotecas del espaciotiempo. Así pues, cogió uno de los gruesos volúmenes que tenía sobre la mesa y comenzó a estudiarlo detenidamente. Tras repasar varias páginas, pareció dar con lo que estaba buscando. Así pues, lo dejó y optó por otro libro, este más delgado, en apariencia. Y es que, al abrirlo, comenzó a desplegar algo que parecía un plano diseñado para mostrar una estructura en n-dimensiones, siendo n un número a determinar que permita reflejar una topología no euclidiana y referida a una representación definida según unas normas matemáticas, geométricas y de planificación urbanística surgidas de una mente extraña, ajena, probablemente bajo los efectos del alcohol y una grave distorsión de la realidad producida por una fuerte enajenación mental en otro mundo, en otro plano de la realidad. Y es que se trataba de un plano de la Necrópolis de la Luna Negra en que se mostraban también los accesos al Espacio-B, algunas de las zonas colindantes de este plano de la realidad que conecta todas las bibliotecas del espaciotiempo y, al mismo tiempo, actuaba como índice-guía de los contenidos temáticos y por autor de cada uno de los mausoleos y tumbas que conformaban la Necrópolis de la Luna Negra. Entre todo aquel maremagnum de información, Zoltaris señaló un punto concreto.

-Aquí -dijo apoyando un dedo huesudo en el plano-. En este lugar podréis encontrar todo tipo de libros sobre el continuo espaciotiempo, como navegar a través de él y triangular y determinar posiciones concretas en el mismo. Tendréis un golem a vuestro servicio para ayudaros y guiaros. Esta biblioteca puede ser sumamente complicada si no la conoces.

Tras esto no tardó en aparecer uno de los autómatas de la Necrópolis, que les guió a través de las intrincadas calles de aquel cementerio biblioteca, que, pese a estar diseñadas según un patrón de rejilla, parecían obedecer a algún tipo de geometría no euclidiana alienígena. Por ello, en un tiempo indeterminado lograron llegar al lugar que les habían indicado. Las dos mujeres, con ayuda del golem, comenzaron a indagar entre los múltiples libros que se guardaban en aquel mausoleo. La colección era abundante, y no todos los volúmenes estaban escritos en idiomas que ambas pudieran comprender. Welcome hablaba inglés y español y se defendía con algo de r'lyehano y latín y chapurreaba malamente el aklo. Por su parte, Ashley Johnson además del inglés, sabía español, francés y alemán, y podía defenderse en árabe. Con eso cubrían más o menos, una parte importante de los libros, aunque había otros que superaban sus dominios de las lenguas o, directamente, estaban escritos en idiomas que les resultaban por completo desconocidos, entre ellos, uno que algún gracioso había transcrito en una extraña versión del español hablado por un andaluz cerrado y con expresiones de un humorista ya desaparecido. Por ello no era raro encontrar algún término como “condemor” en medio de la descripción de algún extraño lugar. Afortunadamente, el golem bibliotecario estaba preparado para estos menesteres, por lo que podía realizar tareas de traducción simultánea además de ayudarles a seleccionar los libros más importantes. Tras realizar unas tiradas exitosas de “Buscar libros” y completar ocho horas de búsqueda, lograron dar con un par de libros que podían resultarles de utilidad: “Guía del vagabundo espaciotemporal: Trucos y consejos para moverse por la causalidad” y “Tempus Fugit: Un estudio sobre las anomalías espaciotemporales, su interferencia en la causalidad y consecuencias en el Espacio-B”, éste último parecía haber sido escrito por un poco afortunado mago de la Universidad Invisible. Aunque había otros que parecían poder ser de ayuda, estos dos eran los que más información contenían. Por ello, el golem se ocupó de llevarlos al servicio de reprografía de la Necrópolis de la Luna Negra, donde, rápidamente, pudieron hacerles sendas copias, de manera que los originales seguirían allí conservados.

Con este objetivo cumplido, había llegado el momento de regresar a Arkham. Sólo el tiempo diría si sus resultados e investigaciones resultarían de importancia o no. Mientras tanto, sólo quedaba regresar y aguardar los acontecimientos.volvería a encontrarse con esa valquiria, y no había quedado defraudado. Pero ahora la acompañaba otra mujer que, por su porte, también tenía un aire marcial, más militar que Evangeline. Zoltaris, haciendo uso de una excelente cortesía, las recibió y saludó con amabilidad y protocolo. Y es que, cuando tienes la eternidad por delante y estás al mando de una inmensa necrópolis biblioteca, hay cosas que nunca pasan de moda, como los buenos modales, aunque estos puedan ir cambiado con el paso de los tiempos. Y, aunque la refinada urbanidad y cortesía era algo característico de las deidades y seres sobrenaturales y paranormales de carácter reptilesco, tampoco era una cualidad desconocida para otras entidades. En cualquier caso, ambas mujeres quedaron gratamente satisfechas por el recibimiento recibido.  Tras un breve intercambio y el ofrecimiento de algún refrigerio, que ambas mujeres rechazaron, optaron por pasar a tratar la cuestión que les había llevado hasta allí. Y es que no sabían cuanto tiempo iban a permanecer en aquel lugar o lo fructífera que podía resultar su búsqueda. Por ello, Welcome le planteó el tema que les había conducido a la Necrópolis de la Luna Negra: la amenaza que se cernía sobre el continuo espaciotiempo, la posible interrupción de determinadas ramas de un árbol genealógico y las consecuencias que esto tendría sobre la causalidad, así como las paradojas y alteraciones de consecuencias imprevisibles.

El liche reflexionó sobre lo que le habían contado. Ciertamente no era algo que pudiera tomarse a la ligera, pues las alteraciones espaciotemporales y las paradojas derivadas de las mismas podían resultar sumamente graves. No era fácil cuantificar y cualificar el resultado que se pudiera obtener de tales hechos. Por ello, no podía dejar de buscar la forma de ayudarlas. A fin de cuentas, aquella necrópolis era una de las mayores bibliotecas del espaciotiempo. Así pues, cogió uno de los gruesos volúmenes que tenía sobre la mesa y comenzó a estudiarlo detenidamente. Tras repasar varias páginas, pareció dar con lo que estaba buscando. Así pues, lo dejó y optó por otro libro, este más delgado, en apariencia. Y es que, al abrirlo, comenzó a desplegar algo que parecía un plano diseñado para mostrar una estructura en n-dimensiones, siendo n un número a determinar que permita reflejar una topología no euclidiana y referida a una representación definida según unas normas matemáticas, geométricas y de planificación urbanística surgidas de una mente extraña, ajena, probablemente bajo los efectos del alcohol y una grave distorsión de la realidad producida por una fuerte enajenación mental en otro mundo, en otro plano de la realidad. Y es que se trataba de un plano de la Necrópolis de la Luna Negra en que se mostraban también los accesos al Espacio-B, algunas de las zonas colindantes de este plano de la realidad que conecta todas las bibliotecas del espaciotiempo y, al mismo tiempo, actuaba como índice-guía de los contenidos temáticos y por autor de cada uno de los mausoleos y tumbas que conformaban la Necrópolis de la Luna Negra. Entre todo aquel maremagnum de información, Zoltaris señaló un punto concreto.

-Aquí -dijo apoyando un dedo huesudo en el plano-. En este lugar podréis encontrar todo tipo de libros sobre el continuo espaciotiempo, como navegar a través de él y triangular y determinar posiciones concretas en el mismo. Tendréis un golem a vuestro servicio para ayudaros y guiaros. Esta biblioteca puede ser sumamente complicada si no la conoces.

Tras esto no tardó en aparecer uno de los autómatas de la Necrópolis, que les guió a través de las intrincadas calles de aquel cementerio biblioteca, que, pese a estar diseñadas según un patrón de rejilla, parecían obedecer a algún tipo de geometría no euclidiana alienígena. Por ello, en un tiempo indeterminado lograron llegar al lugar que les habían indicado. Las dos mujeres, con ayuda del golem, comenzaron a indagar entre los múltiples libros que se guardaban en aquel mausoleo. La colección era abundante, y no todos los volúmenes estaban escritos en idiomas que ambas pudieran comprender. Welcome hablaba inglés y español y se defendía con algo de r'lyehano y latín y chapurreaba malamente el aklo. Por su parte, Ashley Johnson además del inglés, sabía español, francés y alemán, y podía defenderse en árabe. Con eso cubrían más o menos, una parte importante de los libros, aunque había otros que superaban sus dominios de las lenguas o, directamente, estaban escritos en idiomas que les resultaban por completo desconocidos, entre ellos, uno que algún gracioso había transcrito en una extraña versión del español hablado por un andaluz cerrado y con expresiones de un humorista ya desaparecido. Por ello no era raro encontrar algún término como “condemor” en medio de la descripción de algún extraño lugar. Afortunadamente, el golem bibliotecario estaba preparado para estos menesteres, por lo que podía realizar tareas de traducción simultánea además de ayudarles a seleccionar los libros más importantes. Tras realizar unas tiradas exitosas de “Buscar libros” y completar ocho horas de búsqueda, lograron dar con un par de libros que podían resultarles de utilidad: “Guía del vagabundo espaciotemporal: Trucos y consejos para moverse por la causalidad” y “Tempus Fugit: Un estudio sobre las anomalías espaciotemporales, su interferencia en la causalidad y consecuencias en el Espacio-B”, éste último parecía haber sido escrito por un poco afortunado mago de la Universidad Invisible. Aunque había otros que parecían poder ser de ayuda, estos dos eran los que más información contenían. Por ello, el golem se ocupó de llevarlos al servicio de reprografía de la Necrópolis de la Luna Negra, donde, rápidamente, pudieron hacerles sendas copias, de manera que los originales seguirían allí conservados.

Con este objetivo cumplido, había llegado el momento de regresar a Arkham. Sólo el tiempo diría si sus resultados e investigaciones resultarían de importancia o no. Mientras tanto, sólo quedaba regresar y aguardar los acontecimientos.