sábado, 3 de marzo de 2018

Horror en el EldtrichBurguer

Hacía mucho tiempo que no se atrevía a realizar ningún experimento de reanimación de cadáveres, y esto era algo que frustraba a Vinnie West. Y no había ayudado nada que viniera a la ciudad un autobús de fans de su antepasado Herbert West. No podía aparecer delante de ellos como el hombre que no conseguía resucitar a nadie de ningún modo, eso sería bochornoso. Tanto, que hizo todo lo posible por evitarlos, así que decidió ir un sitio por el que seguro que no pasarían: el EldritchBurguer. Sabía que no aparecerían por allí porque iban a hacer una parrillada de casquería como homenaje al documental sobre su antepasado que se estrenó en los años '80. También tenía hambre y le gustaban las hamburguesas de ese local, pero eso era secundario.

Cuando Vinnie entró al local se encontró con una clientela bastante diversa. había algunos estudiantes con la cazadora de la Universidad Miskatonic, gente con los ojos grandes y acuosos y una cara entre batracia y de pez, estaba también el individuo aquel que trabajaba en la universidad, el ciclópeo gigantón. También había un par de tipos muy extraños, vestidos con túnicas. Por un momento pensó que serían krishnas, pero iban muy bien peinados, hasta juraría que llevaban gomina. Tampoco le dio mucha importancia. Seguramente serían adoradores de los muchos dioses que pululaban asiduamente por la ciudad.

Vinnie fue a la zona de pedidos y eligió la básica hamburguesa de pescado, con patatas fritas y refresco. Una vez le hubieron servido, fue a una mesa y comió tranquilamente. Al poco rato, sintió ganas de ir al baño. Ya se había terminado la comida, así que le dio un fuerte trago a lo que le quedaba de refresco y fue al servicio de hombres. Vinnie entró y vio que los urinarios estaban al fondo, así que se dirigió a ellos, pero no llegó a alcanzarlos, pues a medio camino, la puerta de un cubículo se abrió de golpe, dando un garrotazo a Vinnie en toda la  cara.

-Lo siento -dijo uno de aquellos hombres con cara de pez mientras salía del baño.

El aprendiz de reanimador se levantó del suelo, pero el Vinnie que ahora sonreía maléficamente no era el mismo que se había caído.

Brontes estaba disfrutando de su Menú Big Innsmouth cuando notó algo extraño en su hamburguesa. Parecía moverse por cuenta propia. Antes de que pudiera reaccionar, el pan se abrió como dos paneles y el trozo de carne saltó como un pez y le golpeó en la cara, tras lo que cayó al suelo y se fue deslizándose. El cíclope se levantó para encontrar a la hamburguesa rebelde cuando se dio cuenta de que las hamburguesas de los demás también habían saltado y estaban o golpeando a los clientes y corriendo por el suelo. En menos de un minuto, todo el local estaba lleno de hamburguesas de pescado que corrían de aquí para allá, o de empleados del local, que huían de las hamburguesas que iban a cocinar o ya estaban en la plancha.

-¿Pero qué es esto? ¿Es que en esta ciudad uno no puede ni almorzar sin que la comida te quiera morder la nariz? -se preguntó Brontes.

Ahora, el linóleo del EldrithBurguer estaba lleno de grasa y restos de salsa. Las hamburguesas habían desaparecido, y los clientes miraban a su alrededor sin atreverse a hacer nada. El cíclope no había venido armado, no suponía que el almuerzo se rebelaría contra él, pero aun sin armas podría enfrentarse a las hamburguesas si volvían a aparecer. Pensando esto, el cíclope caminó lentamente, oteando en busca de las hamburguesas. Los híbridos de profundo también se atrevieron a buscar la comida que había desaparecido de la vista. El único que seguía sentado, como si todo aquello no fuera con él, era el individuo vestido con la túnica roja. Sabía que El Gran y Poderoso E le protegería de cualquier cosa.

-Les aseguro que esto no es normal -dijo el encargado del EldritchBurguer -. La comida de este local es mansa y uno puede comerla sin que se tenga que enfrentar a ella.

Ni había dicho estas palabras, cuando un grupo de mesas y sillas salieron volando como si algo hubiera explotado debajo de ellas. Del estropicio salió algo que parecía una especie de pez bípedo, hecho todo él con las hamburguesas desaparecidas, que seguían temblando y moviéndose como una sardina. El constructo de hamburguesas arremetió contra el mobiliario, cosa que hizo que los clientes humanos normales salieran huyendo por la puerta. Los híbridos de profundo se pusieron en posición de combate. Puede que los habitantes de Arkham no estuvieran acostumbrados a pelearse con la comida, pero para ellos no sería ni la primera ni la última.

Brontes, sin apenas pensarlo, se lanzó sobre el constructo de hamburguesas y comenzó a darle puñetazos con su fuerza sobrehumana. Cada golpe hacía que una buena cantidad de comida saliera disparada y se desperdigara por todas partes, pero estos fragmentos volvían corriendo y se unían al resto en su forma de pez con patas y mal genio. Lo que hasta ahora eran aletas se convirtieron en brazos acabados en puños y golpearon a Brontes, dejándole todo manchado de grasa.

-Con que esas te traes ¿eh, montón de carne? -dijo Brontes moviendo los pies como en un combate de boxeo.

Los híbridos de profundo corrieron profiriendo alabanzas a Dagón y cayeron sobre el monstruoso montón de carne. Su estrategia era distinta a la de Brontes, pues mientras este intentaba vencer a la criatura a puñetazos, estos lo que hicieron fue comérselo. A bocados fueron deshaciendo al constructo, mientras este se defendía a golpes. Este enfrentamiento estaba siendo más igualado, porque los híbridos tenían hambre, pero cuando estuvo claro que el montón de hamburguesas tenían las de perder, apareció un nuevo grupo desde la cocina. Parecía que se habían descongelado ellas solas y se incorporaron al monstruo, haciéndolo más grande y pateando a los híbridos de profundo, que no esperaban este contraataque.

Brontes se hartó de aquella pelea tan absurda e invocó al poderoso rayo, que vino desde el cielo, tocó amablemente a la puerta del local y, después de que el adorador de El Gran y Poderoso E le abriera, cayó con fuerza sobre el montón de carne, que estalló dejando sólo las piernas allí temblando churruscadas.

-Contra eso no tenías nada ¿eh, amigo? Piénsatelo la próxima vez antes de enfrentarte a Brontes -dijo el cíclope satisfecho.

-Oiga, le está hablando usted a un montón de carne hecha pedazos -le apuntó uno de los híbridos de profundo.

-No me estropees la escena, hombre -le respondió Brontes.

Los empleados del local se levantaron y salieron de sus escondites, ahora que parecía que la amenaza había desaparecido. El encargado no hacía más que disculparse y asegurar que aquello no volvería a pasar

-Vosotros, aseguraos de que no salen más hamburguesas ni de la nevera ni de las planchas. No quiero ver ni una sola hamburguesa por aquí -dijo el cíclope dirigiéndose a los empleados del local.

Los empleados fueron a hacer lo que Brontes les había dicho, pero apenas dieron un par de pasos y se encontraron con un nuevo constructo ¡¡¡uno hecho con ensaladas!!!

-¡Eh, tú! -exclamó Brontes mientras los híbridos de profundo intentaban destruir a la ensalada que camina -. El de la túnica, sí, tú. ¿No se supone que tu dios te protege y todo eso? ¿Pues por qué no hace desaparecer a estas cosas tan molestas?

-Sí, El Gran y Poderoso E me protege. Como habría comprobado usted, no he sido atacado en ningún momento -explicó el adorador.

-¿Y qué pasa con nosotros? -insistió Brontes.

-Bueno, El Gran y Poderoso E también necesita entretenimiento.

-¿Entretenimiento? Te  voy a... -la frase de Brontes no terminó porque una lechuga le cogió del cuello.

El constructo de ensaladas caminó con Brontes hacia la parrilla mientras pateaba a los híbridos de profundo. Parecía ser imparable.

-¡¿Pero cómo es posible que un constructo hecho de lechuga, cebolla y otros productos del campo sea tan fuerte?! ¡¡¡Esto es absurdo!!! -exclamó Brontes cuando consiguió soltarse de la criatura... o el vegetal... lo que sea.

-¿Por qué no le lanza un rayo como el de antes? -sugirió el adorador de El Gran y Poderoso E, que se había sentado y estaba comiendo palomitas.

-¡Me estás tocando los cojinetes hoy! -La paciencia del cíclope estaba ya acabándose. Invocó otro rayo, este mucho más poderoso que el anterior, que atravesó la ventana de cristal del EldritchBurguer y golpeó al constructo de ensalada, que pasó a ser un constructo de vegetales asados. Brontes no se lo pensó dos veces y se comió todo lo que no había sido pulverizado por el rayo -. Pues estaba bueno, oye...

-Tenemos que encontrar al que está invocando a estas cosas -dijo uno de los híbridos de profundo.

-Yo diría que el invocador está en el baño -comentó el adorador de El Gran y Poderoso E.

-¿Y eso cómo lo sabes? ¿Es que te lo ha dicho tu dios?

-No, amigo ciclópeo, simplemente me he fijado en que estos ataques han comenzado cuando un tipo con bata blanca ha entrado en el baño del local.

A Brontes le estaban dando unas ganas enormes de darle un guantazo al hombre con la túnica, pero decidió concentrarse en lo importarnte. Antes de que diera tiempo a que apareciera un constructo de helados o algo peor, Brontes entró al baño de caballeros del EldritchBurguer. Allí encontró a un hombre flotando en el aire con los ojos cerrados. De él emanaba una especie de aura de colores diversos y un zumbido que era un poco molesto.

-¿Pero no es el idiota ese que siempre está intentando resucitar muertos? -dijo Brontes mientras se acercaba a él.

-Esta es una variación. Estoy dando vida a lo muerto que ha sido convertido en comida -dijo con un escalofriante susurró el hombre que flotaba.

-¿Sí? Pues esta es mi variación del garrotazo en la cara.

Brontes cogió fuerza y lanzó un potente puñetazo contra la mejilla de Vinnie West, que salió disparado y se estampó contra la pared. El cíclope corrió hasta él y comenzó a zarandearlo.

-¿Te ha gustado mi variación? Si quieres te la repito...

Vinnie abrió los ojos aturdido y miró a Brontes extrañado.

-¿Qué...? ¿Dónde...?

-Mmmm el golpe ha debido dejarlo amnésico. Perfecto.

Brones se echó a Vinnie West al hombro y volvió a la zona de restaurante. Cuando los híbridos de profundo y los trabajadores del local lo vieron con el villano derrotado comenzaron a lanzar vítores, cosa que agradó en suma al cíclope. Explicó a qué se dedicaba Vinnie West, y que nada de lo que había sucedido ese día era culpa ni de los trabajadores ni de la dirección del EldritchBurguer, cosa que hizo que Brontes fuera nombrado Caballero del Pescado en Hamburguesa. Entre la algarabía y la celebración, el aprendiz de reanimador se eschabulló y escapó por la puerta trasera. Tendría que esconderse de los fans de su antepasado en otro lugar. En aquél local parecían estar locos perdidos...