sábado, 22 de julio de 2017

La cruzada de Robert M. Pickman comienza

Desde el día que subió el vídeo (con el montaje previo, por supuesto), supo que este sería un éxito. Parecía grabado por alguien en pleno ataque epiléptico, muchas de las tomas eran borrosas, en general se veía más bien poco -pues había mucha oscuridad-, y muchos de los que lo visionaron pensaban que estaban ante una película Found Footage. Todo esto sería un desastre... si no fuera porque la mayor parte de los seguidores del blog, el canal de Youtube, y los comentaristas en el foro, de Robert M. Pickman, veían en esa grabación la prueba de todo lo que llevaban años diciendo.

El susodicho vídeo constaba de las grabaciones que Robert había realizado en su incursión en los túneles bajo Arkham. Un vídeo que contenía hombres topo, una especie de gusano gigante, OVNI's (aunque ninguno salía volando, más bien eran platillos volantes... o rodantes, y no tenían nada de "no identificado", pero eso les daba igual, los seguían llamando así), muestras de tecnología alienígena, tomas de grises y reptilianos... y lo mejor ¡¡¡la prueba de una red de túneles bajo la ciudad utilizada por todo tipo de conspiraciones!!! En foromagufo.net habían visto en esos túneles entradas a La Tierra Hueca, el lugar por donde transportan los materiales que llevarán al Nuevo Orden Mundial, los túneles secretos que usan los illuminati para reunirse sin que nadie los vea... o los masones... o los rosacruces...  o el club Bilderberg... o todos ellos a la vez, que al fin y al cabo, son los mismos... o están enfrentados entre ellos... hay tantas teorías en foromagufo.net que se contradicen entre ellas, y aún así se aceptan, que ya nadie lo ve extraño. Bueno... nadie lo vio extraño desde el mismo momento en que se fundó el foro, pero eso da igual.

El éxito del vídeo de Robert, excepto por los cuatro que decían que se veía el píxel, hizo que su orgullo creciera hasta cotas en las que nadie podría escalar sin la necesidad de oxígeno. Esto llevó a Robert a pensar que podría aprovechar el éxito del vídeo. Aquello era una prueba, una de verdad. Su intención era que todos los "despiertos" del país" fueran a Arkham y vieran las maravillas que él había descubierto, y que las expusieran por todo internet. Que todo el mundo lo viera. Que nadie pudiera ocultar la verdad. El mundo debía saber que había una serie de túneles bajo América donde los reptilianos y los grises pululan como si fuera su casa (¡Von Daniken no lo quiera, puede que lo sea!), y que allí habitan otros seres críptidos que pueden ser "himbestigados". Y debía saberse que él era el descubridor. Que su nombre estuviera entre los de otros ilustres, y si eso, que le dieran un programa en History Channel.

Pero antes de todo esto, debía hacer algo. Los científicos ciegos, que se niegan a ver la realidad, debían conocer este secreto. Y no sólo ellos. Los habitantes de Arkham debían despertar de la matrix, dejar de ser borregos y alzarse con la verdadera verdad, no la otra verdad, esa que les dicen que es verdad, pero no es verdad.

Sabía que su plan completo sería a largo plazo. Tendría que pasar por muchos obstáculos. Quizás la parte más fácil de su plan sería conseguir un programa en History Channel. Pero el trabajo en su propia ciudad podía comenzar ahora mismo. Además, ahora contaba con aliados dentro de la universidad. Había descubierto que hay científicos que se niegan a cerrar los ojos ante la verdad. Esto era algo que no podía desaprovechar, aunque tuvieran ideas extrañas más propias de relatos pulp... veían hombres serpiente donde claramente había reptilianos, y no hacían más que insistir que unas piedras con una estrella tallada eran un arma poderosa. Pero daba igual, seguían siendo aliados. Aliados científicos.

Robert había contactado con estos científicos que sabían la verdad e iba a reunirse con ellos en la universidad. Sólo lamentaba que en pleno verano había pocos estudiantes, pues los únicos que estarían por allí serían los de los cursos de verano. En invierno todo habría estado lleno de estudiantes y estos habrían escuchado la verdad.

En esas fechas, el campus era más tranquilo, así que Robert fue paseando por allí soportando el calor, pero agradeciendo la sombra de los árboles que llenaban la zona. Aún había algún que otro alumno aprovechando esta sombra para estudiar o leer tranquilamente, entre los pájaros y los insectos. Su contacto con el grupo de científicos no era el que le había acompañado a los túneles, sino otro de los miembros de esa organización, y le había dicho que le esperaría por los jardines, y lo reconocería porque llevaría una camiseta con el logotipo de la Fundación Wilmarth. El campus era grande, y Robert suponía que no estaría a plena vista, pues tendrían que evitar a los que quisieran sabotear sus planes, así que fue buscando con atención cualquier lugar donde podría esperarle su contacto... pero en su búsqueda se cruzó con algo que le hizo dar un respingo. Su plan estaba en peligro, en serio peligro.

Una figura esbelta, con una minifalda y una blusa veraniega, pero que dejaba claro que se trataba de alguien de ambiente académico, también estaba por allí. una figura de pelo rubio que Robert conocía perfectamente. Era aquella cazadora de despiertos. La que evitaba que realizara cada charla que intentaba dar en la universidad... o peor, cuando conseguía dar alguna, aparecía entre el público a contar las mentiras que el orden establecido esparcía para que nadie pudiera atisbar lo que se esconde en los resquicios donde no quieren que miren. Era ella, Daisy Springwood. Sabía que más de una vez le había estado siguiendo y espiando. No había que ser muy listo para saber que era un agente de los poderes que controlan el mundo, y que su presencia en Arkham sólo se debía a que Robert estaba demasiado cerca de mostrar al mundo todo lo que ellos ocultaban.

La joven doctora parecía pasear despreocupadamente, pero Robert sabía que su presencia allí no era casualidad. En pleno verano, sin clases, precisamente el día que él había quedado con su contacto. Estaba allí para sabotear la reunión.

Robert se escondió detrás de un banco y fue avanzando agachado para que ella no pudiera detectarle. Debía llegar hasta su contacto sin que ella lo percibiera. Lo mejor era ir de puntillas, para que tampoco se le escuchara. Con el mayor sigilo que pudiera. Sigilo que no duró nada, pues Robert se chocó con uno de los experimentos del laboratorio de biología que él no esperaba que estuviera allí.

Una especie de pájaro del tamaño de una gallina estaba tumbado entre la hierba, echando la siesta, pero Robert chocó con él por estar más atento a Daisy que a dónde pisaba. El pájaro dio un brinco y comenzó a bailar flamenco mientras tocaba una guitarra con las alas. Robert trastabilló e intentó esconderse, pero el escándalo era excesivo, y ahora el pájaro también estaba cantando flamenco con la voz de una gallinácea. Semejante elemento ya sería digno de ser grabado por él, pero en este momento lo importante era esconderse. Se fue alejando del pájaro, que seguía con su recital flamenco, de espaldas, mirando al ave todavía preguntándose qué hacía esa cosa allí... y volvió a chocar con algo. Robert alzó la mirada, esperando otra escandalosa molestia. Pero no lo era... o sí, depende del punto de vista.

-Vaya, vaya... pero si es Robert Pickman -dijo Daisy -. Y volvías a merodear por mis alrededores. Si estás tan interesado en mi, deberías pedirme una cita.

-¡¿Por qué iba a querer una cita contigo, debunker?! -exclamó Robert. -Además, eres tú quien me persigue, saboteando mis charlas y contando mentiras a los que asisten a ellas.

-¿Mentiras? Yo no soy quien cuenta que las pirámides de Egipto fueron construidas por unos reptilianos de otra galaxia con una tecnología desconocida, cuando la arqueología, las fuentes históricas, y hasta el más lerdo ha demostrado que los egipcios construyeron las pirámides ellos solitos.

-¿Sí? Pues aquí tengo pruebas de algo mucho más grande que las pirámides de Egipto... y no dije que las construyeran reptilianos, sino anfibios de Proxima Centauri, se ve claramente en los murales de los antiguos egipcios. Anfibios pilotando naves y ayudándoles a construir las pirámides. Sólo que vosotros os negáis a aceptar esas pruebas.

-¿Y qué prueba es esa? -preguntó Daisy con una media sonrisa. -No me lo digas... un grabado que puede ser interpretado de mil formas. O un objeto que, según tú, es un oopart, pero no es más que un adorno de alguna tribu antigua.

-No, querida archienemiga, no se trata de un mural ni de un oopart. Esos los tengo fotografiados en casa. Es algo que no podrás refutar, porque son pruebas captadas por mis propios ojos, y grabadas por mi propia mano.

Robert sacó de su bolsillo la tablet donde tenía el vídeo que había subido a todas sus redes de internet y lo plantó delante de la cara de Daisy.

-¡¡¡Aquí tienes la verdad!!!

Dio el play al video... y comenzó un episodio de  Beverly Hills 90210.

-Vaaaaya... una serie de adolescentes de los años '90 es la prueba definitiva, grabada por tu propia mano, de la presencia de aliens. Vale que los treintañeros y cuarentones haciendo de chaval de instituto es digno de Expediente-X, pero no me parece una prueba irrefutable más que del absurdo de la televisión americana.

Robert se acercó la tablet a la cara extrañado y, en efecto, se encontró con el opening de la serie de adolescentes que había dicho Daisy. No podía ser. El único archivo de vídeo que tenía en aquella tablet era el de su investigación en los túneles bajo Arkham... pero ¿y el resto de archivos? Varios artículos de antropología, cartas de académicos, varios capítulos de El Joven Lovecraft...

-Mierda... esta no es mi tablet. Con las prisas he cogido la de Seabury sin darme cuenta.

Daisy puso los brazos en jarras.

-Así que esa prueba irrefutable te la has dejado en casa. Con las evidencias de oopart y de aliens en los murales de los egipcios.

Robert no sabía qué hacer. Había vuelto a fallar ante los ataques de aquella debunker. Si tan sólo pudiera llevarla a los túneles... pero Konstantin selló la entrada -claramente para evitar ataques de reptilianos, no porque no quisiera que Robert volviera a entrar-.

-Ya lo sé... ya sé lo que haré... encontraré una entrada a esos túneles. Te llevaré allí ¡y lo verás con tus propios ojos! -exclamó Robert exultante.

-Oooooh ¿me estás invitando a un cita?

-¡Que no es una cita! ¡Es una "himbestigación"! Es la verdad expuesta ante los ojos de alguien que no cree. Te sacaré de la matrix. Igual que haré con el resto de los dormidos del mundo. Será el fin de los borregos...

-Sí, el fin de los borregos... anda, será mejor que te lleves al rebaño a casa a ver Beverly Hills 90210. Este es un lugar de ciencia, no de chorradas -le interrumpió Daisy.

-¿Chorradas? -le respondió Robert con una sonrisa siniestra. -Pronto veréis. Pronto... hoy no, porque me he equivocado de tablet... pero pronto.

Y tras decir esto, fue caminando hacia la salida del campus de la universidad. Con la tablet equivocada y la reunión con los científicos despiertos comprometida, ya no tenía nada más que hacer allí.

-¡Saluda a Seabury de mi parte! -exclamó Daisy a lo lejos, con una nota de humor en su voz.

Encima se cachondeaba. Pero esto era una pequeña derrota. ¡¡¡Y no había tomado fotos del gallo mutante que había visto!!! Eso también era una prueba de que en la universidad se hacían experimentos genéticos. Volvería allí, en otro momento en que no estuviera ella espiando y grabaría a ese ave extraña. Y también volvería, con la tablet correcta, a reunirse con su contacto. Ahora que lo pensaba, la interferencia de Daisy Springwood había evitado que Robert hiciera el ridículo delante de aquellos científicos cuya ayuda necesitaba para que la comunidad universitaria se lo tomara en serio. A veces, hasta ellos cometen errores. Eso podía verlo como que también podía vencerla. Algún día lo haría. El fin de los borregos estaba cerca.

sábado, 15 de julio de 2017

Alfa Strike: El moderno Polifemo

Sala de reuniones de Alfa Strike, hogar de Loki en las Tierras del Sueño


El equipo de operaciones especiales de dioses super héroes dirigido por Loki, el Herrero Mentiroso, llevaba un tiempo en el que no tenía demasiada actividad. Se trataba de una fuerza capaz de reunir un gran poder y con una capacidad polivalente que le permitía adaptarse a todo tipo de actuaciones. Sin embargo, tras el desastre del ataque a Cthulhu por parte de NWE, la corporación internacional que se había erigido en némesis de los dioses, la situación se había vuelto más tranquila. El estrepitoso fracaso en que Alfa Strike tuvo que ayudar a las fuerzas corporativas de Omicron Scorpions para ayudarlas a evacuar R'lyeh tras el fallido ataque se convirtió en un punto de inflexión en las actuaciones de NWE. La posterior apertura de una sede Omicron Scorpions en Arkham fue parte de su nueva política menos agresiva. Pero los dioses no habían estado carentes de acción. En febrero tuvieron que combatir a los invasores glúteos de la Dimensión Caótica Desconocida, pero, desde entonces, y descontando la reciente acción en Arkham durante la celebración del Día del Orgullo LGBT+, habían tenido poco trabajo como equipo. Pero la situación había cambiado.

Para esta ocasión, Loki había hecho una selección entre los miembros de Alfa Strike, pues, reunir al equipo al completo podía ser como matar moscas a cañonazos. Por ello, había convocado a Brontes, Ares, Bastet y El que Legisla tras el Umbral. Se había planteado meter a Zeus también, para así contar con todos los componentes de origen griego, pero la naturaleza de la misión no acababa de congeniar con este. Así pues, con los elegidos reunidos, desplegó un mapa físico del océano Atlántico, en el que aparecían marcados tres puntos: Y'ha-nthlei, junto a Innsmouth, G'll-Hoo, en Surtsey, ambas ciudades de los profundos y, por último, una zona de la dorsal mesoatlántica. Esta era el límite entre las placas tectónicas que se extiende por todo el fondo del océano, recorriéndolo de norte a sur. Tal y como les explicó el nórdico, los profundos del Atlántico estaban alterados, algo estaba perturbando las aguas y esto podía afectar no sólo a las comunidades de estos anfibios, sino también al tráfico marítimo y la pesca. Por suerte, los profundos de ese océano mantenían buenas relaciones con Alfa Strike, al contrario que los del Pacífico. Estos últimos, por la proximidad de R'lyeh y los refugios prisión de Gathanothoa, Ythogtha y Zoth-Ommog, eran más fanáticos y menos propensos a colaborar con los ajenos a su fe y especie. Así, los habitantes de Y'ha-nthlei habían informado a Lady Cthulhu, la welclon hibridada con material genético de semilla estelar de Cthulhu, que había transmitido las noticias a Delta Wave Welcome (su madre genética y miembro de Alfa Strike) y esta había informado a Loki.

Algunas zonas de los océanos actuaban como portales a las Tierras del Sueño, en particular, se trataba de regiones como los límites de placas tectónicas. Así sucedía que, en ocasiones criaturas y monstruos de la dimensión onírica cruzaban al mundo de la vigilia y viceversa. Normalmente no era nada problemático, aunque a veces ocasionara leyendas sobre el kraken y otros criptozoos marinos. Por otro lado, los profundos de la Tierra usaban estos accesos para ir a visitar a los gnorri, sus primos oníricos. Todo funcionaba bien hasta hacía muy poco. De improviso, el tránsito desde las Tierras del Sueño se había incrementado de forma espectacular, multiplicándose hasta niveles alarmantes. El problema era que, a causa de esto, todo tipo de bestias marinas de carácter monstruoso estaban comenzando a concentrarse en el océano Atlántico, en concreto en una región de la dorsal mesoatlántica. Los profundos temían que algo perturbador y extraño estaba sucediendo para que se produjera esta desproporcionada migración.

Por ello, aprovechando que la Universidad Miskatonic estaba organizando una expedición oceánica para investigar la actividad tectónica y la sismología en la dorsal mesoatlántica, y, de paso poner a prueba unos nuevos sumergibles y equipo de inmersión, el equipo de Alfa Strike ya tenía reservado un pasaje como miembros de la misma. Y es que el Departamento de Ingeniería de la universidad había contado con la ayuda de Brontes para diseñar los nuevos componentes y vehículos que iban a probar. Así que era normal que el griego participara y que contara con algunos asesores de su elección especializados en criptozoos y demás fenómenos poco convencionales, es decir, los demás miembros de Alfa Strike.

Unos días más tarde, el barco de investigación oceanográfica "Sirena de Arkham" partía hacia la dorsal mesoatlántica. El tiempo acompañaba, aunque el calor era importante. Por ello, no era raro ver a Bastet en bikini remolonear en pleno modo felino en el lugar más insospechado de la cubierta, pero que diera bien el sol. Ares y Brontes se dedicaban a revisar el equipo experimental, tanto los trajes de inmersión como las armas que iban a utilizar en la inmersión. Por su parte, El que Legisla tras el Umbral se pasaba el tiempo revisando la ruta a seguir, estudiando cartas náuticas y repasando la jurisprudencia mágico legal e interdimensional por si podía poner una buena demanda al causante de semejante desbarajuste. Afortunadamente el viaje se estaba produciendo sin incidentes, y pudieron aprovechar el tiempo para dedicarse a probarse los trajes, hacer inmersiones de prueba y familiarizarse con todo el nuevo equipo. Cuando, finalmente, llegaron hasta la zona objetivo en cuestión lo supieron por dos claros indicadores: en primer lugar, la posición de la nave, calculada con el GPS, la posición de los astros, y el sol. Y es que, a fin de cuentas, los dioses tenían una vena clásica y Ares se había dedicado a calcular la localización del barco mediante métodos más tradicionales y menos tecnificados. En segundo lugar, el hecho de que, de improviso, una bandada de alcatraces les atacara sin previo aviso, parecía un indicio bastante esclarecedor. Aunque la irrupción de las aves marinas fue algo completamente inesperado, Ares ya se había dedicado a dejarlo todo preparado ya que se acercaban al punto de destino. Por ello, mientras los científicos y marineros se ponían a cubierto, ya que los alcatraces estaban particularmente agresivos, como si hubieran salido de la película de Hitchcock, los dioses y el abogado primigenio se dedicaron a recoger el equipo ofensivo. Se trataba de una serie de lanza arpones diseñados por Brontes que los convertían en dos letales modelos de armas: con acción de palanca y con cañón rotativo. Así dotaban a los portadores de las mismas con una importante potencia de fuego. Además, habían sido preparadas para ser modelos anfibios, por lo que podían utilizarse tanto fuera como dentro del agua.

Equipados con estos nuevos lanza arpones, Brontes, Ares, Bastet y El que Legisla tras el Umbral se convirtieron en feroces artilleros que comenzaron a abrir fuego antiaéreo sobre el brutal, despiadado e inesperado ataque aéreo. Así, mientras los alcatraces se lanzaban en picado como pilotos kamikaze, En respuesta, los dioses y el abogado trataban de repelerlos haciendo uso continuo de sus armas, disparando ráfagas cortas y certeras. La experiencia militar de Ares y su condición de dios de la guerra lo convertían en un tirador de gran habilidad, feroz en el combate y que no dejaba pasar ni una a esos alcatraces. Brontes, por su parte, menos sutil pero no por ello menos eficiente, combinaba las ráfagas de disparos con hábiles lanzamientos de sus martillos que golpeaban con la fuerza de los truenos en las aves marinas. Bastet, con sus instintos felinos, disparaba a los alcatraces y, cuando se acercaban demasiado, daba espectaculares saltos para derribarlos con espectaculares golpes de sus zarpas o los agarraba con la boca. Por otro lado, El que Legisla, armado con cuatro lanza arpones, aprovechaba el ejercicio para liberar las tensiones generadas por al abogacía sobrenatural e interdimensional: disparaba como si no hubiera mañana y lanzaba feroces gritos de guerra. Así, tras una feroz, intensa y corta batalla, el equipo de Alfa Strike logró derrotar a los alcatraces.

Esa incursión aérea era señal de que habían llegado al punto de destino indudablemente, tan sólo faltaba que les asaltara un kraken, una horda de sirenas ninfómanas punk-rock o un grupo de turistas alienígenas octopoides de la Octava Dimensión.  Por ello, mientras Bastet se quedaría en el barco protegiendo a la tripulación de posibles nuevos ataques, Brontes, Ares y El que Legisla tras el Umbral se pusieron los trajes de inmersión para descender a las profundidades. No tardaron mucho, ya que habían tenido tiempo de sobra para practicar y poder equiparse rápidamente. Una vez que estuvieron preparados, se montaron en el sumergible y se adentraron en las profundidades, donde la aventura les esperaba, o no, que no habían pedido cita previa.

 A medida que descendían se encontraron con una progresiva disminución de la luz. El agua era el elemento dominante y pronto tuvieron que encender los faros del mini submarino. La oscuridad, rota por las luces del vehículo, les rodeaba por todas partes. A medida que descendían se acercaron algunos profundos a saludarles y darles ánimos. A fin de cuentas, ellos eran los más afectados por lo que estaba pasando bajo las aguas.

Por fin, llegaron a su destino: ante ellos se desplegaba la dorsal mesoatlántica y, próxima a la misma encontraron una extraña versión de la mítica Atlantis (que todos saben que está en otro lugar y que la descubrió un submarino alemán de la I Guerra Mundial). Se trataba de una urbe que combinaba el estilo arquitectónico de la antigua Grecia con los elementos de construcción natural propios de los profundos. Por ello, era como una mezcla entre la Acrópolis y un arrecife de coral en una ladera submarina. Esta extraña idiosincrasia sincrética resultaba extrañamente familiar a Brontes y Ares, aunque no acababan de situarla. Los diversos krakens y otros monstruos marinos surgidos de las Tierras del Sueño nadaban en las proximidades, como si estuvieran confusos y no supieran que hacer. De la misma ciudad surgió un coloso, un enorme, blasfemo y bestial Polifemo que, en lugar de abrazar un monolito, se acercó al mini submarino. Los dioses y el abogado, creyendo identificar a su adversario, se pusieron el equipo de inmersión y salieron del vehículo. Una vez fuera, se toparon con aquel inmenso ser, un profundo de dimensiones ciclópeas, con más razón aún, ya que se trataba de un profundo cíclope. Como buen villano clásico, se puso a explicarles su malvado plan, pero, debido a que estaban bajo el agua y que ninguno de ellos hablaba la lengua gutural y croante de los profundos, fue un esfuerzo bastante inútil. Por ello, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, frustrado, les indicó con un gesto que le siguieran. Los tres hicieron eso mismo.

Juntos se adentraron en la ciudad y penetraron en uno de los edificios que, equipado para estas situaciones, tenía una cámara llena de aire. Alli, despojándose de los cascos del equipo de buceo, pudieron escuchar las diatribas del cíclope profundo. A saber: se trataba de un hijo que tuvo Poseidon con la Madre Hidra y que, por tanto, estaba dispuesto a dominar los siete mares e imponer su reinado sobre los profundos y los demás habitantes del mundo acuático. Y así, lograría vengar el nombre de Polifemo, el cíclope que fue vilmente engañado por un héroe griego y que era, como él, cíclope; como él, hijo de Poseidón y como él, también se llamaba Polifemo.

-Oye -dijo El que Legisla-, si Poseidón se acostó con Madre Hidra... ¿que hizo Dagón cuando se enteró de los cuernos?

-Bueno, no hay problema -respondió Polifemo-, él ya se entretiene con Tiamat.

Los tres se encogieron de hombros y tanto Brontes como Ares reconocieron por fin el estilo que tanto les estaba picando en la mente. Era la clase de resorts submarinos que le gustaban tanto a Poseidón. A fin de cuentas, estaban en uno de esos culebrones familiares clásicos del Olimpo, donde nadie sabía mantener la polla dentro de la túnica y las mujeres se abrían de piernas como el que se cambia de chaqueta. Y eso sin olvidar los rollos pansexuales con animales, monstruos y todo lo que se pusiera delante que pudiera ser susceptible de fornicación.

Pero la cosa no acababa ahí, pues Polifemo tenía intención de derrocar a Dagón, Hidra y Cthulhu como señores de los profundos y establecerse como único y absoluto mandatario bajo las aguas. Claro, esto no podía hacerlo en el Pacífico, porque los profundos de aquel océano eran bastante fanáticos. Por ello, decidió probar suerte en el Atlántico.

Como ya se había acabado la paliza por parte del pesado del moderno Polifemo, los dioses entraron en acción. Para empezar, El que Legisla, armado con los cuatro lanza arpones modificados de Brontes, comenzó a disparar como si no hubiera mañana. A fin de cuentas, el blanco era demasiado grande como para fallar. Por otro lado, Ares le imitó, situándose hacia un lado, disparando contra el enorme monstruo. Mientras tanto, Brontes, que había optado por empuñar sus martillos, examinaba la infraestructura para encontrar un punto débil. Cuando, finalmente, dio con él, avisó a sus compañeros, que estaban manteniendo a raya a Polifemo. Entonces, haciendo uso de su fuerza y su poder, golpeó con el estampido del trueno y la energía del rayo, provocando una onda expansiva que hizo tambalearse al edificio, derribar al villano y provocar un temblor sísmico que afecto a la dorsal mesoatlántica provocando un terremoto y una erupción volcánica. Con el cíclope caído, que había quedado inconsciente al golpearse la cabeza, además de las múltiples heridas recibidas, los tres miembros de Alfa Strike se pusieron los cascos y salieron heroicamente a la carrera y nadando mientras, a su espalda, cual efecto especial de película de Michael Bay, el edificio primero y luego la ciudad, se derrumbaba por los efectos sísmicos para, a continuación, explotar entre columnas de ardiente lava que provocaron un incremento súbito de la temperatura del agua, mientras ellos nadaban hacia el mini submarino. Una vez dentro, lo pusieron en marcha y se alejaron heroicamente de vuelta a la superficie, de manera que, si fuera una película, el plano estaría grabado a cámara lenta y de frente, para ver la destrucción masiva a sus espaldas.

Cuando llegaron a la superficie, Bastet, que aprovechaba el sol para lucir bikini y broncearse, estaba dedicándose a recoger con una red la gran cantidad de peces muertos por culpa de la erupción volcánica y la destrucción de la ciudad. A fin de cuentas, muchos ya estaban cocidos y ella era de naturaleza felina. Con la heroica irrupción en la superficie de los heroicos dioses, dieron por completada la heroica misión de Alfa Strike. A partir de ese momento, los científicos de la Miskatonic podían empezar sus trabajos con tranquilidad.

Mientras tanto, en las profundidades, tras calmarse las erupciones volcánicas y los terremotos, la terrible y enorme zarpa palmeada de Polifemo asomo entre los escombros prometiendo venganza.

sábado, 8 de julio de 2017

Make Arkham great AGAIN!!!

-¡¡¡Feliz cuatro de julio!!! -exclamó Summanus mientras disparaba un cañón de confeti.

El confeti voló y llenó la recepción de la residencia La Llave y La Puerta. El recepcionista lo ignoró totalmente. Todo trabajador de aquel lugar estaba acostumbrado a cosas que en otro sitio no serían habituales. Como dinosauroides disparando cañones de confeti (esta vez, Summanus iba sin su disfraz de humano. En su lugar llevaba un traje de barras y estrellas).

-Como me tenga que pasar todo el día quitándome confeti del pelo lo vas a lamentar, Summanus -le dijo Anna Pickman, que estaba con Harvey trabajando en la publicidad de los alojamientos de Dunwich.

-Y como Robert te vea así vas a lamentarlo también -añadió Harvey.

-Robert está muy ocupado desde que volvió de los túneles bajo Arkham. Desde entonces no me ha seguido ni un sólo día. Es una tranquilidad que no sentía desde el primer día que llegué aquí. -respondió Summanus.

-Ya, y el que el resto de la gente vea una criatura reptiliana vestida con los colores de Estados Unidos no te preocupa -insistió Harvey.

-Veeeeenga, pero si esto es Arkham. El otro día vi a unos gules en las afueras haciendo una recreación de la guerra civil y a nadie le pareció raro. Y los habitantes de la dimensión púrpura hicieron una visita guiada al centro histórico de la ciudad acompañados de Pkaurodlos ¿y ha pasado algo? No.

De repente alguien llamó al timbre de la puerta. Esto sí que era sumamente extraño, porque nadie llamaba al timbre, sino que directamente entraba como si aquella fuera su casa, como en cualquier otro alojamiento hostelero.

-¡¡¡Está abierto!!! -exclamó Anna. Los demás se le quedaron mirando. -¿Qué? Si os parece, voy  y les abro yo...

La puerta principal se abrió y entraron dos individuos vestidos con traje. Dos tipos en traje en pleno verano no eran buenas noticias, eso era seguro, por mucho que la época estival en Massachusetts fuera más agradable que en otros lugares del país. Los dos individuos avanzaron hacia recepción con sendas expresiones serias y preguntaron por los Pickman. El recepcionista, sin abrir la boca, señaló hacia la mesa donde Anna y Harvey estaban trabajando.

Los dos individuos trajeados se acercaron a la mesa y se plantaron delante de los Pickman. En su expresión sería podía leerse algo de preocupación.

-Señores Pickman, somo representantes de la alcaldía de Arkham -dijo uno de los individuos.

-No me lo diga -le interrumpió Anna. -Algún idiota ha abierto un portal dimensional para celebrar el día de la independencia.

-O ha invocado a una criatura de otro plano de existencia -añadió Harvey.

-No, no es ninguna de esas cosas -dijo el individuo. -Estamos preparando el discurso que hará el alcalde esta tarde por el cuatro de Julio y... hemos detectado algo extraño.

-Algo extraño en el alcalde -sumó el otro individuo.

-Sabemos, por crisis anteriores, que son ustedes lo que se suelen encargar de estas cosas -continuó el primer individuo.

-Enhorabuena, somos famosos desfaciendo entuertos -musitó Harvey.

-¿Qué es lo que han notado extraño en el alcalde? -preguntó Anna de un modo más profesional.

-Es... algo difícil de explicar... será mejor que vengan al ayuntamiento y lo vean.

Ayuntamiento de Arkham. Un rato después.

El ayuntamiento se encontraba en el centro histórico de la ciudad. La zona donde las casas tenían tejados a la holandesa y algunos edificios se remontaban al siglo XIX era lo que rodeaba el centro neurálgico de Arkham. Y allí estaban Anna, Harvey, y Summanus (todavía vestido con el trajecito de las barras y estrellas). La gente pasaba a su alrededor, preparándose para la fiesta del día de la independencia.

-¿Véis? La gente pasa y le da igual que haya un dinosauroide vestido con un disfraz de barras y estrellas -dijo Summanus.

-Y por eso has venido, en vez de quedarte en la residencia haciendo tu trabajo -le espetó Harvey.

-La verdad es que también tenía curiosidad por lo del alcalde.

El grupo entró en el ayuntamiento, un inmenso edificio estilo victoriano, y los individuos trajeados les llevaron hasta un despacho. Una vez allí, abrieron la puerta y dejaron que entraran. En el despacho, sentado detrás de un a mesa, se encontraba el alcalde de la ciudad. Miró a los Pickman con una expresión de curiosidad. Mientras, Summanus estaba en el pasillo mirando los cuadros que adornaban las paredes.

-Señor alcalde -dijo uno de los individuos trajeados -¿Puede usted repetir el discurso que tiene preparado para esta tarde?

El alcalde carraspeó y se aclaró la garganta, abrió la boca y esto es lo que de ella surgió.

-Tenemos que hacer a Arkham grandiosa de nuevo... hacer a Arkham grandiosa de nuevo. No podemos dejar que las políticas liberales sigan destrozando lo que construimos en esta antigua ciudad, erigida en los tiempos de los primeros americanos. Un lugar como este ha sido inundado de inmundicia y de todo tipo de extranjeros e inmigrantes de todas partes. Los descendientes de las nobles familias de esta gran ciudad tienen que compartir las calles con gente medio pez que muestra sus inmundos cuerpos, seres necrófagos que se pasean como si esto fueran unas catacumbas... y lo que es peor ¡¡¡Seres que se hacen llamar dioses!!! Estos inmigrantes indeseados se han adueñado de nuestra ciudad, quitando la oportunidad a los verdaderos hijos de Arkham. No podemos seguir permitiendo esto. Tenemos que cambiar algo. Devolver el poder al pueblo de Arkham. Hacer a Arkham... grandiosa... ¡¡¡De nuevo!!!

Anna y Harvey se quedaron clavados en el umbral de la puerta. Semejante discurso parecía más propio de un conservador republicano de la América profunda, y no del alcalde de Arkham que conocían, que había dado la bienvenida a todo tipo de gente a la ciudad.

-Está siendo controlado por algún tipo de entidad republicana -dijo Harvey.

-Pero MUY republicana -añadió Anna.

En ese momento entró Summanus, con una sonrisa en la cara.

-Eh, chicos ¿habéis visto los cuadros del pasillo? Son...

De repente, el alcalde de Arkham se levantó de un salto y señaló con un dedo acusador al dinosauroide.

-¡¡¡Miradlo!!! ¡Uno de esos inmigrantes, vestido con los colores de nuestra gran nación! ¡Mancillando los colores de América!

-¡¿Pero qué le pasa a este tío?! -exclamó el dinosauroide.

-¡¡¡Fuera!!! ¡¡¡Fuera de mi despacho, monstruo!!! -exclamó el alcalde, que se subió al a mesa y se lanzó contra Summanus. Este, al ver que el político se le echaba encima con actitud muy poco amistosa no pudo evitar una reacción instintiva, sacando su lengua y dándole y latigazo al atacante, que chocó con la mesa y se quedó con la cabeza colgando... demasiado colgando.

-Summanus... que te has cargado al alcalde... -dijo titubeante Harvey.

La cabeza del alcalde comenzó a chisporrotear y, finalmente, cayó al suelo, dejando ver una serie de cables y circuitos. La cabeza cortada dio varias vueltas mientras decía con voz mecánica "Hacer... Arkham... grandiosa... de nuevo..."

-¡¡¡Es un robot!!! -exclamaron al unísono Harvey y Anna.

-Claro, yo ya lo sabía- dijo Summanus. -Euh... ¿no os habíais dado cuenta? Eh... ejem...

-¿Pero si este no era el alcalde... Dónde está el verdadero? -preguntó uno de los individuos trajeados. -Lo necesitamos para el discurso del cuatro de julio.

-No os preocupéis -dijo Anna. -Con mis habilidades astrales y la capacidad mágica de Harvey podremos encontrar al alcalde antes de que el pueblo note algo raro.

-Hacer... Arkham... grandiosa... de nuevo... -insistió la cabeza del robot.

-¡Que te calles! -exclamó Harvey dándole una patada.

Anna y Harvey se prepararon para el ritual. Necesitarían cualquier objeto que usara mucho el alcalde y Harvey realizaría un encantamiento para atarlo con la esencia del político. una vez hecho esto, Anna debía entrar al plano astral y encontrar al desaparecido. El ritual requería completo silencio, así que Summanus salió al pasillo para seguir mirando los cuadros, y los individuos trajeados se quedaron mirando con interés el trabajo de los Pickman.

-A las afueras de la ciudad -dijo Anna un rato después, al volver del plano astral. -Lo tienen secuestrado unos paletos de la América profunda que buscan una América como la de antes... la de antes de qué no estoy segura, pero la de antes. Están fuertemente armados, como buenos miembros de la Asociación Nacional del Rifle. Por lo visto, buscan sustituir a todos los alcaldes de todas las ciudades por robots.

-¿Y cómo unos paletos de la América profunda han conseguido construir un robot como este y programarlo para hacer lo que hacía? -preguntó uno de los individuos trajeados.

-Hacen ustedes demasiadas preguntas. Quédense aquí, nosotros iremos en busca del alcalde -le dijo Harvey.

Los Pickman salieron decididos del ayuntamiento, seguidos de Summanus. Al cruzar las puertas se cruzaron con alguien que vestía el mismo ridículo disfraz que Summanus. Sólo que este era un armario empotrado de músculos. Cuando alzaron la cabeza y vieron el rostro, comprendieron todo.

-Brontes... ¿tú también con el dichoso traje de las barras y las estrellas? -preguntó Harvey.

-Es el cuatro de julio, hay que ir vestido apropiadamente -respondió el cíclope.

-¡Pero si tú ni siquiera eres estadounidense, eres un dios de la antigua grecia! -exclamó Harvey.

-Minucias... ¿Qué hacéis aquí? -dijo Brontes.

-Nos dirigimos a una granja en las afueras de la ciudad en la que un grupo de paletos fuertemente armados tienen retenido al alcalde -explicó Anna.

-Parece divertido ¡Me apunto!

Afueras de la ciudad de Arkham.

-¿Esa es la granja donde están los paletos armados? -preguntó Brontes señalando a una finca con cerca, alambra de espino, y una bandera americana grande como un niño de diez años.

-Sí, aquí me ha atraído la esencia del alcalde -respondió Anna.

-Ahora tenemos que hacer un plan para entrar, sacar al alcalde sin que sufra daño y...

Antes de que Harvey terminara la frase, sonó un inmenso trueno y un fogonazo le cegó momentaneamente. Un fuerte rayo había caído del cielo y había hecho estallar la granja, haciendo que llovieran fragmentos de madera por todas partes.

-¡¡¡¿Pero te has vuelto totalmente loco?!!! ¡Tenemos que rescatar al alcalde, no asarlo a la parrilla! -exclamó Harvey.

-Venga, quejica, que estamos hablando del alcalde de Arkham. Ese hombre ha sobrevivido a invasiones extraterrestres, ataques de otras dimensiones, invocaciones de primigenios y criaturas infernales. Ese hombre está hecho de otra pasta.

Y, como respondiendo a las palabras de Brontes, de entre los restos humeantes surgió un hombre vestido con traje, al que el viento zarandeaba el pelo y miraba con dureza al grupo que había venido a rescatarle. El alcalde estaba sano y salvo.

-¿Ves? ¡Qué poca confianza...!

De pronto, de todos los rincones comenzaron a salir tipos vestidos con ropa paramilitar y armados con fusiles.

-¡Nadie evitará que devolvamos a América su grandeza! -exclamó uno de ellos.

-Bueno -musitó Anna. -Si hay que liarse a palos, nos liamos a palos. -Sacó de la espalda dos katanas y se puso en posición de ataque.

-¿De dónde has sacado eso? -preguntó Summanus?

-No preguntes -fue la respuesta de Harvey, del cual comenzaban a chisporrotear corrientes de energía mágica.

Brontes lanzó un grito de combate y el grupo se lanzó como una estampida contra los paletos armados. Estos intentaron defenderse, pero no contaban con que sus fusiles y su paupérrimo entrenamiento militar no sería suficiente contra un dios de las tormentas, un sacerdote de Yog-Sothoth, una guerrera armada con dos afiladas espadas y un dinosauroide que se había visto en demasiados líos como para no saber defenderse. La batalla fue tan ridículamente corta que no merecía la pena que se le llamara batalla. El alcalde se acercó al grupo vencedor y les saludó con una gran sonrisa.

-¡Es una alegría veros, chicos! -exclamó! -Pensaba que no llegaríais a tiempo del discurso de esta tarde.

-¿Pero por qué todo el mundo le da tanta importancia al dichoso discurso de esta tarde? -murmuró Summanus.

-Vete a saber -respondió Brontes. -Cosas de americanos.

-Bueno -continuó diciendo el alcalde. -Volvamos al ayuntamiento. Gente como vosotros, tanto hijos de la antigua Arkham como lo que sea que es el tipo lagarto y el gigantón de un sólo ojo de al lado, sois los que de verdad hacéis Arkham grandiosa.

-¡Pues venga! -exclamó Summanus -Vamos, que hay que celebrar el día.

Fueron caminando en dirección a la ciudad, dejando atrás los restos de la granja y los paletos derrotados.

-¿Sabes, Summanus? -dijo Brontes. -Tienes buen gusto a la hora de vestir.

Summanus miró burlonamente a los Pickman, pero estos no hicieron caso al comentario. Una nueva victoria, eso es lo que importaba.

miércoles, 28 de junio de 2017

Orgullo de Arkham: Kate y los robots gigantes

El sol tostaba Arkham como a una rebanada de pan introducida demasiado tiempo en la tostadora. Decir que hacía calor era quedarse corto. Sin embargo, eso no impedía que el Día del Orgullo LGTB. A fin de cuentas, se había convertido en una parte más del calendario de la ciudad. Sin embargo, aunque el ambiente era lúdico y festivo, no se dejaba de lado el tono reivindicativo. A fin de cuentas, Arkham tenía una larga tradición como ciudad universitaria y, pese al conservadurismo histórico de Nueva Inglaterra, se había convertido en una población abierta y librepensadora. Por ello, y en parte debido a la influencia del "efecto Arkham" (este explicaba el hecho de que allí sucediera con cierta periodicidad todo tipo de situaciones extrañas, absurdas, desconcertantes o extradimensionales) el contar con una población sexualmente ambivalente, abierta y variada no suponía nada extraño. Así pues, festejar una vez al año esa diversidad para apoyarla y darle visibilidad, recordando que se sigue persiguiendo, castigando y criminalizando a personas que no encajan en una visión limitada y poco realista del sexo era algo que había que hacer. Este año se celebraba de una forma bastante particular por diversos a motivos.

En primer lugar, la presencia de las welclones había hecho que, por primera vez, también se festejara en Dunwich. Y con ayuda de Delta Wave Welcome y su espada Ouroboros y los poderes de teletransporte de Unglaublich y Buhonera, había un portal abierto entre ambas poblaciones, además de traslación instantánea. Por ello, en las zonas acotadas para las celebraciones podía encontrarse a algunos sorprendidos rednecks de Dunwich junto con la colorida diversidad mutante de las welclones. En segundo lugar, los dioses de Alfa Strike habían optado por acudir todos para dar algo más de color a la celebración. Y vale la pena recordar que hablamos de lo que era una selección de la mayor panda de pervertidos y fornicadores a la que ha rendido culto el ser humano. Es decir, que el que más o el que menos, entre los miembros del equipo de comandos superhéroes divinos se podía encontrar todo tipo de opciones sexuales. Además del colorido que da tener a juerguistas profesionales como Thor o el siempre correcto Pkaurodlos, la Serpiente Emplumada. Ni que decir tiene que Tiamat también se había apuntado. Y en tercer lugar, los miembros del Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks (UTSM) habían aprovechado para colaborar también con la festividad. A fin de cuentas, según su ideología política, no había razón para discriminar a nadie en función de su identidad sexual (vale la pena recordar que los morlocks comunistas se regían por una visión propia del marxismo tal y como aparece en el Manifiesto comunista y que poco tiene que ver con las posteriores versiones del comunismo que se extendieron por el mundo). Para ello, habían acudido a la celebración con uniformes de verano en los que habían sustituido los emblemas de la UTSM por otros con los colores de la bandera del Orgullo LTGB. Además, habían traído a "Constructo social" el primer modelo operativo de su robot gigante.

¿Y qué hacían los morlocks del Equipo Exile con un robot gigante comunista? Pues todo había empezado con los problemas de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro en los túneles con la conspiración Majestic-13. Durante el enfrentamiento entre ambas fuerzas, los de MJ13 habían utilizado robots gigantes robados a sus adversarios y modificados. Claro, los morlocks, con su afan mecánico y chatarrero no podían dejar pasar la oportunidad. Se hicieron con los restos de los armatostes aquellos y, con ayuda de Brontes y de alumnos entusiastas de ingeniería de la Miskatonic, se pusieron manos a la obra. El resultado era Constructo social, el primer robot gigante comunista. Se trataba de un enorme robot humanoide de aspecto bastante peculiar. Más estilizado que los toscos diseños de los RNLO, con un cierto toque de estilo manga, que recordaba a los mechas de Evangelion mezclados con los centinelas de Marvel. En lugar de las grotescas y toscas palas de excavadora del modelo original, contaba con unas manos prensiles y bastante eficientes. En cuanto al color, obviamente lo habían pintado de rojo. Al igual que con los uniformes de los demás morlocks, Constructo social había sustituido la iconografía marxista morlock por emblemas con los colores de la bandera arcoiris.

Los actos festivos y reivindicativos se estaban produciendo con una relajante normalidad, lo cual era de agradecer en Arkham. Por ello, junto al EldritchBurguer, que también había sido decorado con los motivos de la celebración, Shubbi contemplaba los sucesos del día. El retoño oscuro de Shub-Niggurath, que había emigrado a Arkham buscando trabajo y había acabado en el restaurante haciendo de árbol y de personal de seguridad, tampoco se había librado, y Harvey Pickman le había convencido de que se colgara algunas banderas en las ramas tentáculo. Junto al mismo, Loki, conocido como el Herrero Mentiroso, y Harvey disfrutaban del espectáculo. A su lado, Kate y Welcome parecían radiantes y felices cogidas de la mano. O al menos lo parecían cuando no se estaban besando apasionadamente como en aquel momento. Todo iba bastante bien, lo que era señal de que, en cualquier momento, iba a pasar algo inesperado.

Fue precisamente en esos momentos cuando se produjo el primer paso hacia el desastre: el matrimonio Ashford, que, por algún extraño motivo y una total falta de coordinación habían decidido ir a visitar a su hija ese día, habían llegado hasta el EldritchBurguer. Era todo un espectáculo verlos: un feliz matrimonio de clase media pero de rancios orígenes, conservadores hasta la médula, y, por supuesto, homófobos, tratando de abrirse paso entre la fiesta y el desparrame propios de ese día. Aferrados el uno al otro, miraban todo con ojos como platos tratando de no "contaminarse" y sin entender cómo se podía realizar semejante exhibición a plena luz del día y tomando así las calles de la ciudad. Entonces, cuando lograron llegar hasta el restaurante de comida rápida vieron la figura familiar de Harvey Pickman, ataviado de forma veraniega con camisa de manga corta y pantalones cortos. Junto a él estaba situado un hombre alto y fornido, pelirrojo y con una expresión de astucia en el rostro. Pero, para horror de los Ashford, ¡también había una pareja de indecorosas, lúbricas y pervertidas mujeres haciendo gala de su mal gusto pecaminoso besándose apasionadamente en medio de la calle! Se trataba de una rubia ataviada con una minifalda y un top de bikini que mostraba un cuerpo dotado de fuertes y bien definidos músculos y generosas curvas, abrazando a una joven de cabellos castaños que, aunque podía ser bonita no parecía destacar demasiado por su físico. Sin embargo en ella había algo que les resultaba espantosamente familiar. Así, cuando se separaron, los Ashford reconocieron, para su horror, a su hija Katherine. Claro, obviamente, el escándalo para ellos fue enorme. ¡Su propia hija entregada a esas espantosas y degeneradas prácticas contra natura! Por supuesto, no dudaron en denostar a su hija semejante comportamiento obsceno, impúdico e inmoral para sorpresa de todos los presentes. Loki y Harvey compartieron una mirada, preparándose para intervenir si fuera necesario, pero un gesto de negación rápido por parte de Welcome les hizo permanecer a la espera. Kate, sorprendida por la inesperada aparición de sus padres, al principio no reaccionó. Estaba confusa y aturdida, pero no soltó la mano de su novia, al contrario, la mantuvo apretada con la suya. Evangeline, consciente de que la mujer de la que estaba enamorada necesitaba todo su apoyo, la miró y le sonrió. Katherine, cuando reaccionó lo hizo de forma explosiva:

-¡Estoy harta! ¿Acaso pretendéis seguir entrometiéndoos en mi vida? Tengo 22 años, estudio en una universidad y tengo trabajo. Vine aquí para poder ser independiente y poder hacer mi propia vida. Además, conocí a Evangeline, esta mujer maravillosa que me ayudó a descubrir mi sexualidad, que me hizo salir del armario y darme cuenta de que, durante mucho tiempo, había estado reprimiendo mis instintos y afinidades. ¡Soy lesbiana! Me gustan las mujeres, he tenido sexo con mujeres y estoy enamorada de una persona maravillosa que me corresponde. Da la casualidad de que es una mujer, mi querida Evangeline, y que es pansexual. Y tenemos una relación curiosa, abierta, y me ha ayudado a explorar mi sexualidad y a definirme como persona. ¡Y no es nada pecaminoso, ni contra natura, ni una obscenidad! Aceptadlo, tengo mi propia vida y en ella soy feliz porque soy yo misma.

Tras el estallido de la joven, Welcome la abrazó y Kate le respondió de la misma manera. Los padres, brutalmente sorprendidos por el arrebato de su "niña", miraron anonadados a la pareja y luego se dirigieron a Harvey:

-¿Pero ha visto usted eso? ¿Cómo es posible? -dijo la madre- Yo pensaba que usted y Kate tenían algún tipo de relación.

Harvey se encogió de hombros antes de responder:

-Sí, claro. Kate y Welcome son mis amigas. Y no puedo imaginar mejor pareja para Katherine que Evangeline. Hacen una excelente pareja y se cuidan mutuamente,  Así que por mi parte no hay problema. Su hija puede acostarse con quien le de la gana mientras sea con adultos y de mutuo consentimiento.

Casi sin palabras, optaron por dirigirse a Loki, para tratar de averiguar si había alguien con opiniones similares a las suyas. Pero la sonrisa divertida del nórdico les disuadió de ello. En ese momento, Zeus y N'kari se acercaron al EldritchBurguer. El griego iba vestido a la manera de los viejos tiempos en que era adorado como dios del rayo mientras que la africana iba ataviada de forma más veraniega con un bikini y sandalias. Parecían tener algo entre manos, pero aprovecharon para disfrutar del espectáculo. De hecho, aprovechando su llegada, Kate se acercó a N'kari y, tras pedirle consentimiento, le estampó un espectacular beso que la diosa devolvió con igual ardor para asombro y horror de sus padres. Estos, que ya no sabían que hacer, se dirigieron a Zeus:

-Pero, pero, ¿se lo puede usted creer? -dijo el progenitor de Kate.

-¿Por qué no? Se de sobra que Kate y N'kari se han acostado juntas varias veces. Se me ponen los dientes largos sólo de pensar en las orgías que se han montado las tres juntas y yo sin poder participar...

Al borde del colapso, la apoplejía, el infarto, el cólico miserere y el patatús malayo, optaron por la retirada estratégica dando por perdida a su hija en ese antro de vileza, maldad y concupiscencia lasciva y sensual.

Así, con el problema resuelto, pudieron dedicarse a otros temas. A fin de cuentas, los dos dioses habían ido allí por algún motivo que les apremiaba. N'kari les contó que, como respuesta a la creación de "Constructo social", el robot gigante de los morlocks comunistas, los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro habían decidido tomar cartas en el asunto. Por ello, habían lanzado contra la ciudad un ataque con un robot gigante propio. No era el clásico, sino un nuevo modelo que habían desarrollado. De hecho, en esos momentos, el robot gigante nazi MkII se dirigía hacia la ciudad. Loki, como líder del equipo Alfa Strike comenzó a dar ordenes: Zeus y N'kari debían reunirlos a todos en la estatua de la Gran A'Tuin junto a la residencia universitaria La Llave y la Puerta, Welcome debía ir a buscar la espada Ouroboros y Kate se encargaría de ir al estacionamiento donde aguardaban los autobuses de las welclones. Aguardaría allí por si era necesaria que estas intervinieran. Harvey se encargaría de avisar a los morlocks y después podía reunirse con Kate y las clones. Con rapidez y precisión, fruto del entrenamiento y la práctica, se pusieron todos en marcha.

No fue difícil reunir al equipo de dioses. Pese a estar de fiesta, no se habían separado mucho unos de otros y estaba atentos. En fechas así era fácil que a algún energúmeno consumido por el odio le diera por intentar alguna estupidez. Por ello, Zeus y N'kari los reunieron rápidamente y fueron al punto de encuentro. Allí no tardaron en reunirse con Konstantin, el mecánico morlock, que acudía como enlace con el equipo de ingenieros que pilotaba el robot gigante y Evangeline "Welcome" Parker que llevaba la espada Ouroboros. Sin esperar más, la joven desenvainó el arma mientras clamaba a voz en grito "¡Yo soy Delta Wave Welcome! ¡Yo tengo el Poder!", desencadenando así la transformación según la cual su ropa se cambiaba por su uniforme de batalla: vestiduras de guerrera vikinga con una cota de mallas forjada por Loki. Así, preparados para la lucha, se encaminaron hacia Constructo social, el robot morlock. Cuando llegaron hasta el mismo, los dioses comenzaron a hacer un perímetro de seguridad. Una vez completado este requisito, Welcome usó su espada, encantada con la capacidad de "cortar" la realidad para crear portales, para abrir una rasgadura en el suelo. El otro lado de la misma daría a las afueras de la ciudad, donde podrían encontrarse con el robot adversario y combatirlo sin destrozar las calles y edificios. Mientras, Konstantin subía al robot para avisar al equipo de pilotos para iniciar las maniobras.

Con la rasgadura hecha en el suelo, el monstruo metálico gigante se arrodilló y se introdujo poco a poco en el portal. A fin de cuentas, allí era horizontal, pero al otro lado estaba en posición vertical. Tras el paso del robot, el equipo Alfa Strike le siguió. Al otro lado se encontraron en las afueras de la ciudad, cerca de la costa y Martini Beach. Al haber avistado al equipo enemigo cerca del mar, habían supuesto, acertadamente, que el robot reptiliano había surgido de la base RNLO próxima a la costa. Y allí estaba, un enorme coloso de metal de forma humanoide. Parecía un robot pulp, algo tosco corpulento, de forma humanoide. Mantenía la cabeza con antenas y unos desproporcionados ojos y habían cambiado las palas de excavadora del final de los brazos por unas manos de tres dedos. No era una gran mejora, pero algo habían avanzado. A los pies del robot aparecieron las tropas de apoyo: Reptilianos anfibios, con sus trajes de buzo de los años 30 y sharkjellyfishes, los tiburones medusa mutantes con exoesqueletos y equipos de respiración para poder moverse en la superficie. Así dio comienzo la batalla.

Los dos robots gigantes se enzarzaron en un brutal cuerpo a cuerpo mientras los dioses de Alfa Strike, a medio camino entre la carga de la caballería ligera y la estampida de un juggernaut, se abalanzaron sobre las tropas reptilianas. Cierto es que los lacerto nazis les superaban en una proporción de 20 a 1, sin contar los tiburones medusa, pero también es que se estaban enfrentado al equipo Alfa Strike. Así, los buzos salían volando, eran usados como mazas improvisadas, eran pateados hacia el agua o salían huyendo a la carrera. En cuanto a los sharkjellyfishes, tampoco es que tuvieran mucho éxito. No les costó demasiado tiempo a los dioses acabar con los reptilianos, a fin de cuentas, estos habían ido poco preparados. Sin embargo, el Robot Gigante Nazi MkII estaba dando algunos problemas a su adversario. A pesar del tosco diseño exterior, los RNLO tenían experiencia en la construcción de robots gigantes y armaduras de combate potenciadas, así que la ingeniería era muy buena. Por su parte, los morlocks, aunque eran buenos constructores y se les daba bien la mecánica, eran novatos en fabricar monstruos semejantes.

Sin embargo, entre los componente de Alfa Strike estaba Brontes. Este dios griego era un experto en forja, mecánica e ingeniería y sabía localizar los puntos débiles de cualquier construcción relacionada con sus ámbitos de conocimiento. Por ello, armado con sus dos martillos, se acercó a los dos colosos. Tras observarlos unos momentos, se lanzó a la acción. El resultado era muy llamativo: un coloso, un corpulento juggernaut de inmensas espaldas, vestido con una coraza de hoplita que parecía diseñada por H. R. Giger, un cíclope de melena roja, se alzaba como un insecto trepando por la estructura exterior del robot nazi. A medida que ascendía, iba tanteando la chapa exterior y, en algunos puntos, daba poderosos golpes, sobretodo en las articulaciones. Sin embargo, los pilotos no podían distraerse con Brontes, pues tenían a su adversario esperando cualquier debilidad. Así, cuando el dios cíclope logró llegar hasta la cabeza, había dejado tras de sí un camino de abolladuras y roturas por las que salía humo, cables destrozados y restos variados de metal. Una vez en lo más alto, alzó los martillos e invocó al relámpago. La poderosa descarga eléctrica, combinada con la acción simultánea de los martillos del dios y el ataque desde la base del resto de miembros de Alfa Strike logró derribar y destruir el robot nazi. Tras ellos, sólo quedó un enorme montón de chatarra humeante.

Una vez detenida la amenaza, los morlocks decidieron retirar el robot para hacer reparaciones y algunas modificaciones que lo mejoraran. Por su parte, los dioses de Alfa Strike optaron por regresar a la celebración. A fin de cuentas, estaban allí para pasarlo bien. Con ayuda de Delta Wave Welcome, que abrió un nuevo portal, enseguida se reunieron con Harvey y volvieron a la fiesta. Una vez más, los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro habían sido detenidos. Además, Kate ya se había liberado de la carga de tener que ocultar a sus padres su orientación sexual. Con el apoyo de su novia y sus amigos ya se encontraba mucho más relajada y libre de la atadura que le suponía el mantenerse dentro del armario para sus progenitores.

sábado, 24 de junio de 2017

Los revividos de Stepford

Un cutrehomenaje a Las Esposas de Stepford de Ira Levin

El flamante presidente de la nación decía que eso del cambio climático era una tontería que se habían inventado los científicos que odiaban América, pero Vinnie West no estaba de acuerdo con esa afirmación. Primero porque él era un científico que no odiaba América. Segundo, porque el intenso calor que había hecho que se parapetara en el congelador de su carnicería no parecía darle la razón al flamante presidente.

Aunque no hiciera nada de calor, Vinnie seguiría estando allí porque era el mejor lugar donde conservar cadáveres. Y es que él seguía intentando reanimar a los muertos como hiciera su antepasado. Aunque había fracasado todas las veces anteriores, y hasta había perdido a su más fiel compañero, eso no significaba que se fuera a rendir. Un verdadero científico sigue adelante ante todo.

Había intentado todo tipo de maneras de resurrección. Todas habían sido un desastre tras otro, así que él había seguido buscando métodos de resurrección que todavía no había utilizado. Así, una noche, mientras veía la televisión, se le ocurrió algo que no había pensado antes. Estaba viendo una película titulada El Ataque de los Robots Cyborg Tecnoorgánicos y se le ocurrió que, hasta ese momento, no se le había pasado por la cabeza el uso de la tecnología robótica o cibernética a la hora de la resurrección. Era la hora de buscar algo así.

El primer paso, como casi siempre en los experimentos de Vinnie West, fue el de buscar cadáveres frescos. Bien sabía por su antepasado que siempre debían ser frescos. Par su sorpresa, tuvo un buen montón de sujetos para experimentación, pues un grupo de defensores de los NATURAL contra lo QUÍMICO habían parado en Arkham para difundir sus creencias, y habían celebrado una fiesta bebiendo veneno de varias serpientes... cosa que es totalmente natural y ellos pensaban que no les haría daño. Porque lo natural es sano y tal... Como es lógico, todos acabaron en la morgue, y allí había ido Vinnie con un microbús que había alquilado para la ocasión. Eso sí, un microbus con aire acondicionado. Se había hecho pasar por alguien que transportaba los cadáveres a otro lugar, pero su actuación había sido tan realista y creíble, que los de seguridad lo echaron a patadas, por lo que se tuvo que colar a altas horas de la noche para robar los cadáveres como buen científico loco.

El segundo paso era conseguir la tecnología cibernética que pensaba utilizar en los cadáveres. Se dedicó a buscar información sobre empresas que ofertaran ese tipo de productos. Inicialmente se interesó por Cyberdyne Sistems, una compañía que aparentaba ser de gran confianza, pero cuando vio los precios decidió reconsiderarlo. Más barata parecía la tecnología de una pequeña empresa de Connecticut que también se dedicaba a la tecnología cibernética. Operaba desde un pueblo llamado Stepford, que parecía un paraíso de la vida americana. Aquello le dio más confianza a Vinnie, lo que veía era un lugar idílico, por lo que la gente que allí trabajara serían verdaderos profesionales preocupados por sus conciudadanos.

Por lo que estudió Vinnie, la empresa de Stepford llevaba operando desde los años '70 con grandes éxitos. Miró su catálogo actual y se decidió por lo que le vendría mejor para sus objetivos.  Se trataba de unos microprocesadores que podrían ser conectados al cerebro de una persona. Después de 24h cargando en la red eléctrica, estaban operativos y hacían funcionar el cuerpo, por lo que si todo iba bien, tendría todo un  grupo de reanimados a su disposición sólo en un día. El mayor éxito de su carrera. Además, había una oferta. Si comprabas más de 10 microprocesadores, la empresa de Stepford te regalaba una esposa. Vinnie no terminó de entender esto de la esposa, por lo que declinó aceptar el regalo. Pero los microprocesadores sí los pidió.

Pasados un par de días, una furgoneta de reparto paró delante de la carnicería de Vinnie West con una caja en la que estaban todos los microprocesadores. El científico abrió la caja y fue sacando lo que había dentro. Lo primero que vio fue el manual de instrucciones, en el que aparecían varias jóvenes mujeres vestidas como en una película de los años '50 y con una radiante sonrisa en la cara. Vinnie no sabía qué tendría que ver eso con la cibernética ni con los microprocesadores, pero supuso que era la imagen de la marca. No tardó en llevar todo el equipo a su laboratorio, ahora en el interior del congelador de la carnicería, y comenzar con el trabajo. La instalación de los microprocesadores no era nada complejo. Sólo tenía que abrirles la cabeza a los sujetos, introducirles el aparato y conectarlo a varias secciones del sistema nervioso. Después de eso sólo tenía que poner a cargar durante 24h y esperar a que sus sujetos revivieran.

Tras dejar a sus experimentos cargando, fue a realizar otras tareas, como hacer la compra, pasar por la Universidad Miskatonic, ver programas del corazón y meterse en foros de internet de científicos locos. Lo que fuera por hacer tiempo hasta que sus sujetos se despertaran.

Las 24h pasaron y pillaron a Vinnie dormido sentado en su sillón del laboratorio. Cuando se despertó, sintió que algo le rozaba la cara. Cuando abrió los ojos  se encontró con un plumero tras el que había un señor muy sonriente.

-Buenos días, Vinnie- dijo el individuo.

Era uno de los sujetos de su experimento. ¡¡¡Había resucitado!!! Se lo había perdido porque se había quedado dormido... un error grave... pero ¿qué estaba haciendo? Después de apartar el plumero y seguir mirándole con esa sonrisa grande y unos ojos que denotaban admiración, el revivido volvió a hablar.

-¿Quieres el desayuno, Vinnie? He hecho tortitas, huevos con bacon, tostadas...

-Espera, espera, espera... ¿qué estáis haciendo?

Vinnie se dio cuenta de que todos los sujetos del experimento habían revivido...¡y estaban limpiando el laboratorio! Iban con paños, bayetas, uno de ellos pasaba el aspirador mientras tarareaba una canción y otro estaba arreglando la ropa del propio Vinnie.

-Mira, cariño, tenías todo el laboratorio hecho polvo y no podíamos permitirlo, así que lo estamos dejando como los chorros del oro. Después realizaremos el resto de las tareas de la casa -le explicó el revivido, todavía con esa sonrisa en la cara.

-¿Las tareas de la...? ¡¿Pero qué es esta locura?! -exclamó Vinnie. Sus revividos se estaban comportando como chachas, o como amas de casa de la América de los viejos tiempos. -Dime ¿cuales son tus intereses? ¿Qué quieres de tu nueva vida?

-Quiero ser una esposa ideal, hacerte sentir como el señor de la casa, y los domingos una tarta de manzana.

-¡¡¡Nosotras también!!! -exclamaron el resto de revividos.

Vinnie estaba estupefacto. No sólo porque todos los revividos eran varones y hablaban de sí mismos en femenino, sino porque, en efecto, eran perfectas amas de casa de los viejos tiempos de América ¡¿qué clase de horror era ese?! Su objetivo era resucitar a la gente, no convertirla en mujeres de los años '50.

-¡¡¡Alto todos!!! Dejad de hacer las tareas hogareñas. Os he dado una nueva vida, podéis salir ahí fuera y hacer lo que sea. Os llevaré a la Universidad Miskatonic para mostrar mis éxitos.

-Pero nosotras no podemos ir a la universidad, sólo somos chicas -respondió uno de los revividos.

-Sí, nuestro trabajo es quedarnos en casa y cuidar de la familia.

-¡¿Pero qué familia ni qué leches?! ¡Si os quedáis todos aquí no podré demostrar mi éxito! -exclamó Vinnie.

-Nuestro trabajo es estar en casa y hacer lo que nuestros maridos nos digan -le dijo el revivido que le había ofrecido el desayuno.

-Pues yo os he pedido que vengáis conmigo a la universidad para mostrar mis éxitos -insistió Vinnnie.

-Lo siento, cariño, pero la universidad no es lugar para mujeres -le respondió uno de los revividos.

Vinnie sintió ganas de lanzar los muebles por las ventanas ¡¿Qué monstruos había creado?! Eran una especie de mujeres sumisas, estupidizadas y con el pensamiento más retrógrado que el de un republicano de un pequeño pueblo de Texas, y como sus comportamientos se regían por algún tipo de lógica robótica, no había forma de que entendieran lo que Vinnie les pedía. Seguían limpiando mientras algunos de ellos intercambiaban consejos de belleza. El experimento, aparentemente, había sido un éxito, pero a la vista quedaba que aquello era una garrafal pifiada. Él quería resucitar, revivir, no convertir a la gente en robots sumisos con la mentalidad de una mujer a la antigua. Si al menos fueran sumisos para crear un ejército o que le ayudaran a realizar experimentos... ¡¡¡Pero sólo hacían cosas de mujeres anticuadas!!! Aquello era un error. Tenía que destruirlos y volver a empezar, pero ¿cómo acabaría con ellos, que siempre le miraban con esa adoración en los ojos? El que solía destruir sus experimentos cuando salían mal era Eye Gore, pero desde que le había abandonado no sabía cómo eliminar las aberraciones como las que tenía ante él.

-Bueno ¿qué quieres desayunar? -insistió el revivido.

Vinnie empezó a pensar cómo responder al error de manera que pudiera destruirlo. Si conseguía jugar con la lógica robótica, quizás consiguiera que aquellas cosas se destruyeran a si mismas sin darse cuenta. Pero lo único que querían era hacer tareas de la casa... y eso no era precisamente potencialmente destructivo. A menos que...

Vinnie le dijo al revivido que quería un desayuno con TODO, y le dejó allí preparando todo lo que aún no había cocinado. Una vez se aseguró de que todos los revividos seguían haciendo las tareas de la casa, Vinnie salió del laboratorio y se dirigió a la puerta de entrada a su carnicería. Abrió la puerta y entró una vaharada de aire caliente que derretiría las figuritas de plástico de un fan de la ciencia ficción. Teniendo en cuenta el aire que estaba entrando en la carnicería, Vinnie fue a los controles del congelador y los apagó, haciendo que la tempertura fuera subiendo poco a poco.

-Bien. Primera parte del plan hecha.

Después entró en el laboratorio y estuvo dando vueltas, como distraído, mientras el ambiente alcanzaba la temperatura del exterior -más o menos la del Sahara al mediodía-. En el momento en que sentía las gotas de sudor recorriendo su cuerpo, comenzó la segunda plarte del plan de Vinnie. Comenzó a dar saltos de aquí para allá tropezándose con cosas. Tiró todo el desayuno que había preparado el revivido cocinero.

-Oh, qué torpe... ¡ahora quiero que me lo hagas todo otra vez! -dijo Vinnie.

-Claro, querido -respondió el revivido.

Varios de los revividos habían corrido a limpiar todo lo que había tirado el científico. Momento que aprovechó Vinnie para ir a la sección de su laboratorio donde guardaba líquidos que tampoco le importaba mucho perder, así que, con torpeza exagerada, los fue tirando al suelo, llenándolo todo de cristales y de manchas.

-Uy... ¡qué sucio está todo! Como los vecinos vean cómo está la casa...

Los revividos que no estaban arreglando el estropicio del desayuno corrieron a limpiar el nuevo destrozo. Vinnie sonrió maliciosamente y siguió paseando por el laboratorio dejando caer cualquier cosa que dejara mancha o lo llenara todo de porquería. Los revividos iban intentando arreglar todos los destrozos, pero Vinnie seguía tirando cosas, y ahora ¡ups! se había enganchado la camisa en una esquina y se la había desgarrado, tendrían que arreglársela. ¡Y se había salpicado la bata con sangre de un experimento que tenía guardado! Tenían que quitar esa mancha antes de que se quedara en la bata. Después, Vinnie fue a lo que pensaba que sería la solución definitiva. Tiempo atrás había estado trabajando en experimentos alquímicos de resurrección que había aprendido de científicos del pasado como Joseph Curwen y el Barón Ferenczy. Se trataba de resucitar a sujetos que han sido reducidos a sus sales esenciales, así que se había guardado unos cuantos frascos llenos de sales esenciales de distintas personas. Sus experimentos habían terminado siendo un fracaso y los abandonó, pero los frascos seguían estando en las estanterías.

-Uy, qué calor... voy a poner el ventilador -dijo Vinnie poniendo el aparato justo delante de la estantería donde estaban los frascos de las sales esenciales. -Y ahora voy a coger esa cosa que está arriba, en lo alto de la estantería...

Vinnie empezó a subir por la estantería con torpeza, tirando frascos uno detrás del otro, haciendo que todo se esparciera de sales esenciales (o polvo y porquería, desde el punto de vista de los revividos). El ventilador encendido hacía que las sales esenciales fueran a parar a todos los rincones del laboratorio, así que, entre unas cosas, el lugar se convirtió en la suciedad personificada.

Los revividos iban y venían limpiando, arreglando, haciendo todo lo que podían. Vinnie fue paseando hasta el lugar donde se encontraba en revivido del desayuno y volvió a tirarlo todo al suelo.

-Halaaaa... hay que limpiar todo esto... y volver a hacer el desayuno.

-Limpiar... desayuno... limpiar... sucio... sucio -decía el revivido mecánicamente. Empezaba a salirle humo de las orejas.

-Y después quiero que me preparéis la comida.

La cabeza del revivido explotó. Al poco, los demás revividos le siguieron como si fuera una traca, dejándolo todo lleno de sesos y trozos de los microprocesadores. Vinnie soltó un fuerte suspiro. Al menos había acabado con los revividos... pero ahora tendría que limpiar todo el destrozo. No importaba. Lo limpiaría, lo arreglaría, y volvería a comenzar sus experimentos. Quizás siguiera con la tecnología cibernética. Los productos de Cyberdyne Sistems eran caros, pero igual eran más efectivos que los que había usado. Igual con aquellos sí que alcanzaría el éxito.

martes, 13 de junio de 2017

La Revolución Roja de Junio de los Profundos

Con la Universidad Miskatonic dando los últimos coletazos al año universitario, en La Llave y la Puerta también se estaba preparando la campaña veraniega, y por partida doble. Aprovechando que Welcome seguía con su encierro monacal dando los últimos toques a los exámenes y demás compromisos académicos y Kate había logrado librarse ya de estos, era un buen momento para tratar estos asuntos. Así, Summanus, Harvey Pickman, Pequeña T'auin, Kate y Set se habían reunido para repasar la campaña veraniega y tomar alguna cosa en el EldritchBurger. No era el lugar más habitual para tratar una reunión de negocios, pero estaba bastante tranquilo, al menos hasta que acabara la temporada de exámenes. Básicamente era un trabajo de última hora para comprobar que todo estaba funcionando como debería.

Harvey, como miembro de la familia Pickman, era uno de los propietarios de la residencia universitaria y de los alojamientos rurales en Dunwich, por lo que le gustaba mantenerse al tanto de como funcionaban las cosas. Pero para la gestión confiaba en las expertas manos de Summanus. Éste, que había resultado ser un administrador ejemplar, dirigía ambos establecimientos. Sin embargo, para los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta contaba con el apoyo de Kate, que había demostrado ser una joven inteligente, despierta y versatil y un excelente enlace con las welclones, que gestionaban el establecimiento de Dunwich. De manera que estas, que también habían demostrado ser muy eficaces, realizaban las puestas al día con Kate y le transmitían cualquier problema o asunto que requiriera su atención. Y ella intervenía directamente o lo consultaba con Summanus. Dunwich generalmente no daba problemas. La población local, una peculiar colección de rednecks endogámicos que oscilaban entre la normalidad y la degeneración por el mestizaje con Tsathogua y algún escarceo ocasional con Yog-Shototh o las semillas de Shub-Niggurath (aunque esto era menos habitual y se daba en las zonas más alejadas de la comarca), se había acostumbrado rápidamente a las welclones. A fin de cuentas, una veintena de jóvenes clónicas mutantes con capacidades sobrenaturales y con la líbido desatada tampoco destacaban tanto. Y, claro, las welclones habían sabido ganarse a la población local con su carisma y ausencia total de complejos. Por ello, los ocasionales problemas que podían surgir eran resueltos de forma rápida y expeditiva. Al menos habitualmente. En ocasiones las cosas se podían poner difíciles, pero para eso tenían línea directa con los dioses de Alfa Strike. De manera que todo iba funcionando sin demasiados problemas. Por otro lado, Pequeña T'auin había llegado a La Llave y la Puerta como "mascota" de Araknek, y, aunque no había empezado con buen pie con Unglaublich, pronto resolvió los problemas con el servidor de los Otros Dioses que oficiaba como jefe de cocina en la residencia y demostró ser muy capaz de actuar como representante de Unglaublich y Araknek cuando estos tenían mucho trabajo. Además, poseía un sentido común muy poco común en Arkham que la volvía tan sensata como Kate. Por último, Set era uno de los dioses que formaban parte de Alfa Strike. Técnicamente era una deidad ctónica del antiguo Egipto, cuyos dominios eran el desierto, las tormentas (pero las tormentas de arena), el desorden, la violencia, la sequía y los extranjeros. Pero con el tiempo se había especializado principalmente en el desierto y los foráneos. A fin de cuentas, era presidente de Set Desert Tours, un tour operador especializado en Egipto y Oriente Medio. Lamentablemente, la situación de la zona había hecho que optara por ampliar su ámbito de actuación. Así, había aumentado su cuota en el turismo sobrenatural y los destinos más apropiados para el mismo. Uno de estos destinos era, por supuesto, Nueva Inglaterra, en particular la zona de Arkham. Por ello, llevaba un tiempo trabajando con La Llave y la Puerta. Aunque nunca lo admitiría delante de Harvey, las visitas de Cthugha y un elemental de frío a Arkham habían sido cosa suya, así como la llegada en su momento de los los turistas alienígenas octopoides de la Octava Dimensión. Se trataba de tentativas que había realizado en ese campo. Pero con la llegada inminente del verano, ya estaba más preparado.

Aquel grupo se había reunido para repasar el plan turístico. A fin de cuentas, aunque Arkham atraía bastante weird tourism, había que asegurarse de que se hacían bien las cosas. Y, además, Dunwich se había convertido también un nuevo destino turístico que había que promocionar. La semana anterior, Summanus ya le había pasado los últimos folletos a Harvey. Por el momento, la campaña se estaba desarrollando sin problemas, y la publicidad online y en las agencias de viajes, así como en ElderGodBook estaba funcionando. El problema de siempre eran los pesados de la Fundación Wilmarth, que, por suerte, eran inofensivamente ineficaces, aunque siempre estaba el problema de que les diera por organizar cualquier lío. Otro tema a tratar era el servicio de transporte. Habían logrado que se estableciera una parada de autobuses en el desvío de Dean's Corner, y, además, habían adquirido un par de vehículos para poder actuar como shuttle para los alojamientos rurales y, de paso, para los vecinos de la región. Para ello, las welclones se habían ofrecido también como conductoras. Finalmente, habían formado dos equipos para que se encargaran de este servicio: Tiradora y Vampirella por un lado y Ácida y Eléctrica por el otro. Así, cada shuttle iría ocupado por uno de los dos equipos en el que una de las welclones haría de conductora y la otra de apoyo y se podrían relevar al volante para no acusar demasiado cansancio. Por otro lado, Canina y Lady Tsathogua estaba haciendo un excelente trabajo entre los gules y demás grupos de los túneles bajo Arkham, y en Innsmouth, Lady Cthulhu era bastante popular. En general las cosas iban bastante bien, lo que satisfizo a todos. Incluso los calendarios eróticos de los Alojamientos Rurales con las welclones desnudas se estaban vendiendo muy bien y no sólo a cultistas y seres sobrenaturales. De hecho en las comic con, se vendían mucho creyendo los compradores que era algún tipo de cosplay erótico. Nunca se puede subestimar el poder de un adolescente con las hormonas revolucionadas.

A medida que se desarrollaba la reunión iban quedando todos satisfechos con los resultados cuando, mientras se encaminaban a cerrarla, sucedió algo. Por las calles de Arkham, desde el río Miskatonic, surgieron dos procesiones que acabaron por reunirse en el campus, frente a la hamburguesería de pescado. No era inesperado, pues se habían concedido los permisos para el acto, pero si que resultaba algo bastante sorprendente y algo desconcertante. A saber: resulta que el grupo de teatro de la Universidad Miskatonic había preparado una actuación al aire libre para promocionarse, entretener a los viandantes y, de paso, hacer un ejercicio de colaboración interdepartamental. Así, habían decidido escenificar una versión en ópera rock de la revolución rusa. Para hacerlo más llamativo, habían pedido ayuda a los morlocks comunistas. Estos, marxistas casi utópicos y poco amigos de los regímenes monárquicos, habían aceptado encantados. De esta manera, las dos procesiones estaban formadas por
  1. Los estudiantes de teatro de la Miskatonic, que ejercerían de zaristas y soldados del Ejército Blanco.
  2. Los morlocks comunistas que ejercían de miembros del bando revolucionario. 
Estos últimos habían llegado sin sus habituales vehículos personalizados que parecían salidos de una película postapocalíptica, pero, igualmente, llamaban mucho la atención. A fin de cuentas, se trataban de un grupo de sujetos humanoides albinos algo simiescos de entre 1,20 y 1,50 de estatura vestidos de revolucionarios rusos y soldados del ejército rojo. Lo que si que sorprendió tanto a los espectadores como al grupo del EldritchBurguer e incluso a Shubbi, el retoño oscuro de Shub-Niggurath que ejercía de árbol y personal de seguridad en el restaurante, fue la aparición de Ruiseñor y Buhonera. Las dos welclones, dotadas de excelentes voces para el canto lírico, soprano la primera y contralto la segunda, actuaban como princesa Romanoff y líder revolucionaria respectivamente. Ciertamente, el espectáculo era muy bueno. Las dos clones lo habían mantenido en secreto y estaban demostrando una gran calidad en sus voces y su talento interpretativo. Y el departamento de Historia había asesorado muy bien a los de teatro. Resultaba un poco peculiar, pero la trama estaba bien construida y era muy divulgativa.

Resultaba chocante como los estudiantes habían optado por la revolución que pondría fin al regimen zarista y provocaría el alzamiento de los comunistas y acabaría por conducir a la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sin embargo, habían optado por obviar los convencionalismos, desechar la posibilidad de recrear algún acontecimiento histórico de importancia de los Estados Unidos y dejar de lado el patriotismo barato. Aunque a la gente le había sorprendido y desconcertado la temática, el montaje había acabado por gustar. Así, mientras Buhonera, en su papel de líder revolucionaria, cantaba una aria sobre el triunfo del movimiento antizarista, sucedió algo imprevisto.

Procedente, una vez más, del río, surgió una columna de sujetos ataviados con lo que parecían uniformes de la marina soviética. Pero lo más sorprendente no eran sus ropas de marineros. Para empezar, sus estandartes y banderas no eran de lo más habitual. Parecían variaciones de la típica bandera roja comunista. Pero el emblema de la hoz y el martillo estaba alterado. El martillo había sido sustituido por un tridente. Además, incluían el sello de R'lyeh. Pero, para completar el cuadro, no eran hombres, sino profundos. Muy disciplinados, aunque marchando con los habituales saltos con los que se movían estos anfibios en tierra, formaron entre los espectadores y se unieron a los mismos para ver el final de la representación. Los actores, que se habían quedado al principio tan desconcertados como los demás asistentes al espectáculo, siguieron interpretando sus papeles. A fin de cuentas, el espectáculo debía continuar.

Al concluir la obra, todos aplaudieron, celebrando la excelente interpretación del equipo de actores. Había que reconocer que habían acertado. Con pocos elementos de atrezzo y en un escenario al aire libre habían gustado al representar una obra que relataba el ascenso del comunismo en Rusia. Pero, a fin de cuentas, eso era Arkham, y tras el agobio de los exámenes finales, los estudiantes querían divertirse. Los profundos comunistas también aplaudieron y croaron sus felicitaciones al grupo de teatro, ya que, pese a haber llegado tarde, habían disfrutado de las actuaciones. Por ello, una vez acabada la función, y con la gente ya comenzando a dispersarse, Harvey, Summanus, Kate, Set y Pequeña T'auin se aproximaron a los marineros profundos comunistas. Por su parte, entre los actores, las dos clones y los morlocks se aproximaron también. Ciertamente, una columna de marineros profundos comunistas era bastante llamativo. Incluso Shubbi, apostado junto al EldritchBurguer estaba preparado por si había problemas.

Cuando llegaron hasta ellos, los profundos comenzaron a entonar un himno con voz profunda y croante. Era como escuchar a un coro de ranas cantando una extraña versión de La Internacional. Mientras duraba el cántico, Harvey se acercó a Konstantin, el mecánico morlock a quien había reconocido entre los actores. Había tenido tratos con otros representantes de este grupo de posthumanos, pero en aquel momento ver a Konstantin le tranquilizó. Solía mantener la cabeza fría en todo tipo de situaciones, aunque a veces podía resultar imprevisible.

-¿Los morlocks sabéis algo de esto? -preguntó Harvey acercándose al oído del mecánico.

-No sabría decirte... Se que se han enviado algunos agentes a Innsmouth para ver como estaba la situación allí y contactar con los profundos. Pero es la primera noticia que tengo de esto -respondió Konstantin.

-¿Y los memos esos del Partido Comunista de Arkham? -siguió Harvey.

Konstantin le miró como si le hubiera dicho alguna ordinariez. El PCA (Partido Comunista de Arkham) estaba formado por un puñado de estudiantes con tendencias de izquierdas, ideas volubles y conceptos mal entendidos de new age que mezclaban ideas del marximo con seudociencias y misticismos. Era normal que los morlocks comunistas no quisieran saber nada de ellos.

-A esos no me acerco ni de casualidad. Son aficionados con un lío mental tremendo. No tienen ni idea de las tonterías que sueltan continuamente. Ya te digo que la postura oficial es no mezclarse con ellos. Si alguno ha sido tan ingenuo de ir a Innsmouth a tratar de vender sus tonterías, nosotros no sabemos nada.

Harvey reflexionó sobre el asunto pero no podía sacar ninguna conclusión hasta que los profundos se manifestaran al respecto. Por fin, dejaron de cantar. Entonces, el que parecía ser su líder o portavoz, comenzó a hablar:

-En nombre de la comunidad unida de los profundos que hemos aceptado como válidas las premisas de Karl Marx y los principios que guían a la Unión de Tribus Socialistas Morlocks, nos presentamos aquí para afirmar nuestro propósito de unirnos a la revolución roja y unir nuestras fuerzas contra el opresor imperialista que asfixia los mares y ahoga la industria con su política neoliberal que esclaviza al proletario con el vil dinero y le convierte en una herramienta perpetuadora del sistema...

Y así siguió durante cosa de un cuarto de hora. Por un momento Harvey se lo imaginó con una espesa barba y un puro en la boca cual versión anfibia de Fidel Castro. Pero, cuando acabó su interminable discurso con un sonoro "¡Viva la revolución!", Harvey dio gracias. Ahora la cuestión estaba en saber que iban a hacer. La tensión era casi palpable por momentos. Entonces, Svetlana, la portavoz del grupo y guerrera morlock, tomó la palabra:

-Camaradas, la Unión de Tribus Socialistas Morlocks os da la bienvenida. Unamos fuerzas el Equipo Exile y la Armada Soviética de los Profundos para combatir a nuestros enemigos y así contrarrestar la nefasta influencia de los viles Reptilianos Nazis del Lado Oscuro.

Harvey, aprovechando que la situación parecía normalizarse, susurró algo al oído de Konstantin. Enseguida, el morlock gritó:

-¡Celebremos esto en el EldritchBurguer!

Ante la aclamación general, morlocks y profundos se dirigieron al restaurante bajo la atenta observación de Shubbi. Una vez que estuvieron todos dentro, Harvey Pickman respiró más tranquilo.

-¿Más calmado ya? -preguntó la exquisita voz de soprano de Ruiseñor.

Harvey se giró y sonrió a la welclon.

-No lo sabes tú bien. Los morlocks comunistas han aceptado bastante bien el tener que colaborar con los capitalistas, es decir, los Pickman y demás gente relacionada con La Llave y la Puerta. Pero el discurso del profundo me ha puesto de los nervios.

Más relajado ya, invitó a todos a tomar algo en la residencia universitaria. A fin de cuentas, para eso era el propietario y la cocina era muy buena. Por suerte, la Revolución Roja de Junio de los Profundos se había saldado sin bajas ni violencia. Harvey deseó para sus adentros que todo se pudiera solucionar así, aunque sabía que era mucho pedir.

sábado, 10 de junio de 2017

Barman in Arkham

Ante las puertas del Banco de Arkham, el delincuente pensó que aquello sería un trabajo fácil. Era un banco en una ciudad pequeña y él había realizado atracos en grandes ciudades del país y había salido de rositas. Un pequeño banco en una ciudad perdida de Nueva Inglaterra no sería ningún problema para él. De hecho, se estaba preguntando para qué se había llevado la pistola. Traspasar las puertas no fue ningún problema, lo que acrecentaba su seguridad de que aquello ya estaba hecho. La pequeña cola de gente que esperaba para ser atendida en la caja era muy pequeña. Pensó que no merecía la pena esperar y sacó la pistola alzándola al aire y dando dos tiros al techo.

-¡Atención! ¡Esto es un atraco! -exclamó el delincuente.

Los clientes del banco dieron un respingo y agacharon la cabeza. Alguno intentaba esconderse donde fuera. Los cajeros miraban atónitos al atracador. Era la primera vez que alguien trataba de robar en el Banco de Arkham.

-Vamos, quiero todo el dinero que...

La frase del delincuente no pudo terminar porque algo parecido a un garfio se le enganchó en la goma de los calzoncillos que le sobresalía de los pantalones. Este garfio estaba unido a una fuerte cuerda que había atravesado el cristal de la puerta del banco y arrastró al atracador a la calle.

-¡Eh! ¡¿Quién va a pagar esa puerta rota?! -exclamó uno de los cajeros. En una ciudad donde solía haber dioses, seres primordiales y otras cosas raras, se estaba esperando a que pasara algo parecido "¿a quién se le ocurre atracar un banco de Arkham?".

En el exterior del banco, el atracador sintió que la cuerda le tiraba a lo alto del edificio, hasta dejarle ante la presencia de un escalofriante individuo disfrazado de murciélago... ¡¡¡y con cara de murciélago!!!

-¡¿Qué demonios eres?! -exclamó el delincuente.

De la boca del ser surgió una potente voz.

-Soy La Justicia.



En la residencia estudiantil La Llave y La Puerta estaban preparándose para la temporada veraniega. Los exámenes finales eran por esas fechas, así que pronto los alumnos dejarían sus habitaciones para los que vinieran para los cursos de verano, o pera el uso turístico que ofertaban en los meses de vacaciones. La idea que tuvieron el año anterior con la alcaldía relacionada con el turismo de dioses podía dar muchos beneficios. Eso sí, esperaban que no ocasionaran muchos problemas.

Summanus estaba con Harvey Pickman echando un vistazo al folleto que les había pasado la oficina de turismo. Llevaba unos días de tranquilidad. Desde que Robert Pickman había vuelto de su particular viaje a los túneles de Arkham, parecía haberse olvidado de él, y no le iba siguiendo todo el rato intentando grabarle o destapar su herencia reptiliana. No es que él se fuera a quejar. De hecho, ojalá siguiera así.

-Aún me estoy preguntando si esto nos traerá problemas o no  -dijo el dinosauroide.

-Vamos, Summanus. Con lo bien que se habla de la ciudad en el ElderGodBook, esto es un negocio seguro. Con que no venga ningún dios con ganas de bronca o algún primigenio buscando sacrificios, no debería pasar nada.

-Claro, porque aquí en Arkham nunca viene nadie con ganas de bronca... o buscando sacrificios... o se lleva toda la ciudad a otra dimensión.

-Eres muy pesimista, Summanus. Además, los alumnos de la Miskatonic también la lían de vez en cuando.

-Claro, me vas a comparar el jaleo de unos estudiantes borrachos con la ira de un dios desatado.

Harvey fue responderle que la variedad de estudiantes que había en la Miskatonic a veces llevaba a problemas mayores de los que podía llevar un estudiante de cualquier otro lugar del mundo, pero de repente, la puerta que daba entrada a la residencia estudiantil se abrió de golpe haciendo que los dos alzaran la cabeza en esa dirección. En la entrada de la residencia había un individuo vestido con un traje oscuro y una capa que parecía unas alas de murciélago. El tipo en cuestión tenías los rasgos distintivos del descendiente de alguien que ha tenido relaciones con Tsathoggua, por lo que Harvey no tardó en reconocerle. Se trataba de Barman, El Camarero Oscuro. Había ayudado en todo el jaleo de Dunwich cuando secuestraron a Welcome y, por lo que sabía, se había quedado en la ciudad para luchar contra el crimen. Su área de trabajo era Dunwich y las granjas que rodeaban la ciudad, así que no tenía ni idea de qué hacía en Arkham.

El Camarero Oscuro se acercó a la mesa en la que estaban Summanus y Harvey de la forma más solemne posible y se plantó ante ellos.

-Bueno ¿qué trae al superhéroe más famoso de Dunwich a nuestra preciosa ciudad? -preguntó Harvey.

-Un peligroso criminal ha huído de Dunwich. Todas las pistas apuntaban a que se dirigía a esta ciudad y las welclones me han recomendado vuestro asesoramiento -respondió El Camarero Oscuro con su potente voz.

-¿Y cómo podríamos asesorar nosotros a un superhéroe? -le dijo Harvey extrañado. Ellos no se solían enfrentar a criminales ni nada parecido.

-Porque ese criminal es un mago mutante adorador de Yog-Sothoth que se cree que sacrificando a vírgenes traerá a su señor a este mundo. -respondió el superhéroe.

Harvey torció el gesto.

-Ese tipo de gente hace que a los sacerdotes de Yog-Sothoth se nos mire mal...

-¿Y qué crees que está haciendo en la ciudad? -preguntó Summanus.

-Está claro. Busca vírgenes para sacrificar. En Dunwich lo tiene difícil para encontrar alguna -respondió El Camarero Oscuro.

-Pues aquí tampoco encontrará a ninguna, que esto es una residencia estudiantil, que se folla más que se estudia -dijo Summanus.

-Pero estará buscando un lugar donde habrá vírgenes -dijo El Camarero Oscuro. -Vosotros sois de aquí ¿dónde buscaríais una virgen para sacrificar a un dios?

-Creo que tengo una respuesta para eso -dijo Harvey con una sonrisa.


Iglesia de la Santa Castidad. Un buen rato después.

 Harvey Z. Pickman, Summanus, y El Camarero Oscuro estaban en lo alto de la Iglesia de La Santa Castidad, escondidos entre sus torres. Hacía rato que había comenzado una misa y el templo estaba lleno de feligreses.

-Estoy seguro de que este es su objetivo -dijo Harvey. -Los que van a esta iglesia son de esos que llevan anillo de castidad y todo.

-¿Y yo qué tengo que ver con este asunto? Tengo trabajo en la residencia -preguntó Summanus.

Harvey se le quedó mirando unos instantes.

-Tú eres el que nos ha seguido hasta aquí.

-Es que íbamos hablando, y claro, no me he dado  cuenta... eh...

-¡Silencio! -exclamó El Camarero Oscuro con su potente voz. -Creo que nuestro objetivo se acerca.

El superhéroe señaló hacia un lugar de la calle que conducía a la iglesia y Harvey y Summanus vieron a alguien abotargado que se iba acercando. De lejos parecía alguien alimentado a base de comida rápida, pero según se fue acercando, quedó claro que no era simplemente un tipo gordo. Se trataba de un individuo de piel grisácea, tirante, como si lo hubieran inflado. Tenía un brazo más ancho y musculoso que el otro, al igual que sus piernas parecían dos patas de paquidermo. Estaba totalmente calvo y su cara parecía surgir de un montón de pliegues de piel. Por lo demás, vestía como un típico habitante de Dunwich, con ropas de granjero, pero que parecían a punto de explotar ante el montón de carne que intentaban tapar.

-¿De dónde ha salido esa cosa tan asquerosa? -preguntó Summanus arrugando la cara.

-Os he dicho que es un mutante. Él cree que su padre es Yog-Sothoth y por eso tiene esa forma, pero es una historia que le contó su madre, que era un poco lerda y plantó remolachas en la zona en la que había estado el laboratorio de investigación que destruimos. Las remolachas hicieron que se convirtiera en ese ser informe, pero su madre -que realmente estaba liada con el vecino de enfrente- prefirió decirle que su padre era un dios.

-¿Veis? Lo que he dicho -se quejó Harvey. -Esa es la gente que hace que nos miren mal a los sacerdotes de Yog-Sothoth. Cuando cualquier paleto tiene un hijo con quien no debe, se acuesta con la criatura alienígena que no debía, o se come la comida mutada que no debe, y dice que la culpa es de Yog-Sothoth, que ha hecho que el niño le salga así. El Que Legisla está harto de demandas de paternidad por parte de paletas de esas.

-Sí, la cuestión es que éste en concreto se lo creyó todo y estudió toda la magia que pudo. Eso, sumado a que su familia destila su propio licor, lo convierte en un enemigo muy peligroso -explicó El Camarero Oscuro.

-¿Y qué estamos aquí mirando cuando podemos estar deteniendo a ese idiota? -preguntó Harvey.

El Camarero Oscuro entendió eso como una señal para el ataque, y sacó de su cinturón la pistola con el garfio, disparó al edificio de enfrente, y se deslizó ágilmente, moviendo su capa como si fueran unas alas. Cuando estuvo casi encima del mutante, se dejó caer, mientras sacaba de su cinturón algo parecido a un boomerang, con el que atacó.

-¡¡¡Aaaaaah!!! Bloooogh, waaaah ugggh glebbom -surgió de entre los pliegues de piel que sugerían la cara del mutante.

-¿Eso qué es? ¿Un hechizo? -preguntó Summanus.

-No -respondió Harvey. -Eso es que va hasta arriba del licor casero que fabrica en casa.

El Camarero Oscuro lanzó varios ataques al mutante, pero éste se movía más rápido de lo que se podría imaginarse al ver su masa de carne, y esquivó como si se tratara de bailarín de ballet. De los pliegues de su rostro comenzó a surgir un cántico en algo que parecían palabras escupidas desordenadamente.

-¡Oh, amigo! Eso sí que es un hechizo -dijo Harvey. -Y aquí es donde creo que entro yo.

Harvey se concentró y comenzó a realizar una serie de movimientos con sus brazos y dedos mientras murmuraba algo que Summanus no pudo escuchar. El Camarero Oscuro realizaba ataques de artes marciales para evitar que el mutante llevara a cabo el hechizo, y, repentinamente, una especie de nube de colores comenzó a formarse sobre el enemigo. El mutante alzó la cabeza cuando detectó lo que estaba apareciendo sobre él, pero no le dio tiempo a hacer nada. Unos rápidos tentáculos surgieron de la nube multicolor y agarraron por todas partes al mutante. Uno de los tentáculos le tapó la boca para evitar que siguiera con su cántico. Antes de que pudiera hacer nada, los tentáculos lo absorbieron a la niebla y, con un estruendo, esta desapareció. El Camarero Oscuro se quedó mirando desde donde estaba hacia Harvey con una mirada que no parecía indicar que estuviera muy contento. Lanzó otro arpón a escasos metros de Summanus y se lanzó allí, aterrizando como el que hiciera esto todos los días.

-¡¿Por qué lo has matado?! -exclamó El Camarero Oscuro. -Debíamos llevarlo ante la justicia.

-Y eso he hecho. Al otro lado de esa nube había unos cuantos servidores de los Otros Dioses. Se han llevado a tu amigo el mutante ante una justicia mayor que la nuestra. Una a la que no le hará gracia que vaya por ahí sacrificando vírgenes en nombre de Yog-Sothoth. Y no te preocupes, no lo matarán... ya le gustaría a él que fuera así.

En ese momento, pareció terminar la misa, y las puertas de la iglesia se abrieron dejando salir a una multitud de personas bien vestidas y, como se había comentado, algunos de ellos con anillos de castidad.

-Habéis salvado a esa panda de meapilas -dijo Summanus. -¿Para qué discutir?

-Bueno -dijo El Camarero Oscuro. -Mi trabajo aquí ha terminado. Vuelvo a Dunwich antes de que alguno de mis enemigos aproveche mi ausencia.

-¿Eh? -exclamó Summanus -¿Ni te vas a despedir ni...?

El Camarero Oscuro ya no estaba allí. Summanus miró a Harvey con expresión interrogativa.

-¿Y cómo leches bajamos ahora de aquí?

-Pues muy fácil. Tú te puedes deslizar por la fachada. Yo soy un sacerdote de Yog-Sothoth de los de verdad, no como ese palurdo. Me las puedo arreglar solo.

-Bueno... pues vale... nos vemos abajo... o en La Llave y La Puerta... o yo que sé.

Harvey suspiró.

-¿Ves, Summanus, como te he dicho antes que hoy estabas muy pesimista?

De pronto, un Byakhee pasó sobre ellos, agarró de los hombros a Harvey, y se lo llevó en dirección a la residencia estudiantil ante la mirada de Summanus.

-Pues ya podía haber llamado a uno para mi -musitó el dinosauroide. Y comenzó a descender por la fachada de la iglesia, sin que a nadie pareciera importarle que alguien se estuviera deslizando por allí cual lagarto. Total, allí esas cosas eran habituales.