sábado, 14 de julio de 2018

¡¡¡El gusano!!!

Cualquiera podría pensar que una ciudad universitaria como Arkham sería un lugar relativamente tranquilo en la temporada de verano, debido a la ausencia de estudiantes y el ajetreo del calendario lectivo, pero, los últimos años, la temporada estival ha atraído a una serie de turistas que han ocupado el hueco de los estudiantes. El turismo en la ciudad es de varios tipos, están los turistas típicos veraniegos, que vienen buscando las playas de Arkham, tenemos los turistas culturales, que visitan los lugares más conocidos de la ciudad, y tenemos los turistas despistados, que se creen que Arkham es una  ciudad caracterizada por horrores sin nombre y que sus habitantes son supersticiosos  y rústicos. 

Esto aplica a los turistas humanos, pero en Arkham este no es el único turismo que hay. Gracias a la colaboración entre el ayuntamiento y los Pickman, últimamente se ha disparado el turismo divino, caracterizado por dioses que vienen a la ciudad para disfrutar de todo lo que les ofrece Arkham. Diferentes panteones divinos aparecen por la ciudad, así como reuniones de dioses de distintos panteones pero iguales atribuciones, emulando la reunión del Thunderverse, que fue el primigenio origen del turismo divino. Este tipo de turismo estaba dando mucho dinero en la ciudad, y lo curioso es que no parecía que el turismo divino importunara al turismo humano, que en principio podría pensarse que se sorprendería al ver a gente con cabeza de animales o con mayor cantidad de brazos de la habitual. Quizás se debiera a que los dioses solían ser discretos y no armaban follón, como sí lo hacían los turistas humanos que buscan fiesta y jolgorio, y eso que a los dioses les gusta la fiesta y el jolgorio más que a nadie.

Por último, hay otro turismo que todavía no se ha asentado y puede llevar a complicaciones. Se trata del turismo interdimensional. La relación de los habitantes de Arkham con seres de otras esferas, planos y dimensiones, hacía que estos quisieran venir a la ciudad también como cualquier otro turista. Pero es difícil saber cuando algo es una visita turística y no un intento de invasión de otro plano. Para evitar posibles malentendidos, los expertos Anna y Harvey Pickman se encargaban de gestionar este tipo de turismo. Gracias a sus conocimientos ocultistas, podían saber cuando un ser gaseoso de la dimensión escarlata venía para visitar monumentos o para devorar presas. Y para eso en concreto les llamó el alcalde a media mañana. Parece que había una visita muy particular, y tenían que discernir si era un turista o un invasor del espacio exterior/otra dimensión.

 -Aquí estamos, señor alcalde ¿qué necesita de nosotros? -preguntó Anna.

-Se me ha comunicado la aparición de una extraña criatura en las inmediaciones de la Universidad Miskatonic, parece estar provocando algún tipo de desconcierto, por lo que su colaboración será de gran ayuda.

-¿Se han asegurado de que no es ningún experimento de la universidad que se ha escapado? -preguntó Harvey.

-Tengo contacto con el decano de la universidad, en cuanto tiene lugar un suceso de ese tipo, soy avisado inmediatamente.

-Pues allá vamos, si es un turista le daremos la bienvenida, y si es otra cosa, va a recibir otro tipo de bienvenida -dijo Anna.

Inmediaciones de la Universidad Miskatonic.

Las calles que circundaban el campus de la universidad estaban repletas de gente que iba y venía azorada, parecían querer huir de algo. Ese algo debía ser la criatura de la que había hablado el alcalde. Anna y Harvey se fueron acercando con cuidado, apartándose de la gente que huía, pero oían unas palabras repetidas una y otra vez.

-Parece que hablan de algún gusano -dijo Harvey.

-Sí, varias de las personas con las que me he cruzado iban susurrando "el gusano". La criatura que ha aparecido tiene que ser del tipo vermiforme.

-Sabemos que en los túneles bajo Arkham hay gusanos gigantescos ¿crees que alguno habrá salido de allí? -preguntó Anna.

-Lo sabremos en unos momentos.

Finalmente, los Pickman llegaron al lugar del que huía todo el gentío. Allí había una criatura de unos diez metros de longitud, una especie de gusano anillado de un color oscuro y de piel de aspecto rugoso. Su cabeza era similar a la de un dibujo animado y tenía un bigote bastante ridículo

-¡¡¡El gusano!!!

-¡¡¡Sí, es el gusano!!!

Eran las exclamaciones de la gente que estaba cerca de la criatura. Esta repetía en una especie de cántico: "soy el gusano, soy el gusano".

-Es un gusano -dijo Harvey.

-¿Un gusano? -preguntó Anna.

-Sí, un gusano.

-Tienes razón, es un gusano.

-¡¡¡Soy el gusano!!! -exclamó la criatura.

-¡¡¡El gusano!!! -exclamaron al unísono todos los que rodeaban a la criatura.

-Sí, es el gusano -dijo Harvey. De repente torció el gesto y pareció despejarse la cabeza-. ¿Se puede saber por qué nos estamos repitiendo como unos idiotas?

-No lo sé -respondió Anna-. Siento emanando de la criatura algún tipo de energía psíquica, quizá sea eso lo que...

-¡¡¡Soy el gusano!!! ¡¡¡Soy el gusano!!! -dijo la criatura dirigiendo su mirada a los recién llegados.

-¡Es el gusano! -exclamó Harvey alzando los brazos.

-Sí, el gusano, es el gusano -insistió Anna-. ¡¡¡Aaaaah!!! ¡Basta! Tenemos que evitar que nos afecte.

-¿Que nos afecte qué? -preguntó Harvey.

-La emanación psíquica del gusano -le respondió Anna.

-¿El gusano?

-Sí, el puto gusano, de él emana una energía que hace que nos repitamos como idiotas, creo que sé de dónde puede provenir este bicho. La dimensión Ben'Dis está habitada por criaturas que se repiten en exceso, tienen mala memoria o ignoran a los otros individuos. Sus conversaciones suelen ser repetitivas y cansinas hasta el hartazgo y algunos de ellos tienen efectos en habitantes de otras dimensiones, haciendo que se vuelvan repetitivos. Antes de que volvamos a caer en su hechizo será mejor que nos echemos algún tipo de protección.

Harvey realizó una serie de movimientos tras la explicación de Anna y lanzó unas piedrecillas que llevaba en la mochila de ingredientes de hechizos multiusos que llevaba para ocasiones como aquella.

-Ahora deberíamos ser inmunes a los efectos de la criatura -dijo.

-¡¡¡Soy el gusano!!! ¡¡¡Soy el gusano!!! -decía el ser vermiforme.

Anna y Harvey se miraron satisfechos, no sentían la necesidad de repetir la obviedad de que era un gusano.

-Bien, ahora que ha funcionado, hablemos con él -dijo Harvey.

-¿Tú crees que podremos hablar con él? Si es un habitante de la dimensión Ben'Dis, el diálogo puede estirarse de manera horrorosa.

-A ver, intensito, hazme caso -dijo Harvey.

¡¡¡El gusano!!! eh... perdón... la criatura giró su cuello en dirección a Harvey.

-¡¡¡Soy el gusano!!!

-Sí, ya sé que eres el gusano. Aparte de eso ¿sabes decir algo más?

La criatura pareció meditar unos instantes y le respondió. El narrador de esta historia prefiere no contar los vericuetos y múltiples repeticiones absurdas del diálogo entre esos dos, resumiéndolo en: Sí, sabía decir otras cosas aparte de "soy el gusano". No, no estaba haciendo aquello a posta, era un efecto secundario de estar cerca de él. Sí, en efecto era un habitante de la dimensión Ben'Dis. No, no venía para realizar ningún ataque. Un día se encontró con un limaco de Orión y, en una conversación que duró más de una quincena, se enteró de lo bonita que era Arkham y lo abierta que era a la visita de criaturas ajenas a su planeta. La fama de los terrestres era que solían atacar militarmente a los visitantes de otros planetas o de otras dimensiones, aunque era probable que la fama viniera de las películas estadounidenses que se vendían como churros entre los habitantes de distintos planos. Al saber que Arkham no era un lugar tan hostil, el gusano había decidido hacer una visita. Todo esto fue lo que Harvey le explicó a Anna después de una conversación que les llevó varias horas. Mientras tanto, ella se había ido a un bar cercano, se había tomado una cerveza fresquita y se había comido un delicioso bocadillo.

-Bueno, entonces ¿qué hacemos con él? -preguntó Anna.

-A ver, no es culpa suya emitir ese campo de obviedad repetitiva, pero no podemos dejar que vaya donde vaya se genere este estropicio. La gente corre como en las películas de ciencia ficción de los '50 gritando constantemente.

-Deberíamos tener algún protocolo de actuación ante criaturas no hostiles con efectos en la población... ¿quizás si le echamos el hechizo que estamos usando nosotros?

-Pues quizás no sería mala idea -dijo Harvey.

Se acercó a la criatura y le explicó lo que se les había ocurrido para evitar que generara tanto caos en la ciudad. El gusano pareció contento ante la solución, pues quería disfrutar de la ciudad sin que la gente saliera corriendo como locos de él. Harvey realizó el pequeño ritual sobre el gusano y éste sonrió complacido al ver que, al acercarse a varias personas, estas no corrían repitiendo que era ¡¡¡el gusano!!! El ser les dio las gracias y se marchó a disfrutar de la ciudad, no sin avisarles de que el limaco había hablado con otros habitantes de su dimensión.

-Bueeeeno, no ha estado mal. Sólo un pobre alienígena que quería hacer turismo en Arkham. -dijo Anna.

-Sí, ya podían ser así todas las alarmas...

Iban a marcharse hacia el ayuntamiento para informar al alcalde cuando otro escándalo pareció comenzar a sus espaldas. Cuando se volvieron se cruzaron con una estampida de gente que gritaba aterrada:

-¡¡¡Es el bicéfalo!!!

-¡¡¡El bicéfalo!!!

-¡¡¡El cieno luminiscente!!!

-¡¡¡Es el cieno luminiscente!!!

-¡¡¡El artrópodo!!!

Y así con una docena más de criaturas de la dimensión Ben'Dis.

-Parece que hoy va a ser un día ajetreado -dijo Harvey.

Las criaturas se fueron acercando a ellos repitiendo quienes eran y teniendo conversaciones repetitivas entre ellos... pero esto es algo demasiado enloquecedor para el lector. Hay cosas que no son buenas para la salud mental... los habitantes de la dimensión Ben'Dis está claro que no lo son.

miércoles, 4 de julio de 2018

Independence Day: El ataque de las palomas mutantes

Era 4 de julio y Arkham estaba celebrando el Día de la Independencia por todo lo grande. Las calles estaban engalanadas y los colores blanco, azul y rojo eran, prácticamente, omnipresentes. Una vez más, en la Universidad Miskatonic habían contado con Summanus para que preparara un espectáculo de fuegos artificiales y el alcalde Rice también había hecho lo propio para la ciudad. Debido a ello, el dios estaba bastante atareado organizándolo todo. Tenía a sus empleados trabajando duro para que todo estuviera preparado para la noche mientras él lo supervisaba todo. Por su parte, Summanus, el dinosauroide administrador de La Llave y la Puerta, había optado por mandar a Araknek y Pequeña T’Auin a Dunwich. Las welclones estarían encantadas de tenerlas por allí y así se evitaban los riesgos de que alguien con más buena intención que gusto tratara de “decorar” de nuevo a la tortuga con aditamentos propios de esa celebración. Brontes, ataviado con una vestimenta de Tío Sam adaptada a su envergadura se dedicaba a patrullar por el campus para asegurarse que los estudiantes no montaran ningún lío demasiado grande.

El 4 de julio, como fiesta grande nacional, como el mayor festejo de todo el país, era la fecha idónea para que alguien tratara de organizar el caos. Y en Arkham las fechas destacadas y fiestas eran como imanes para los científicos locos, villanos recurrentes, estudiantes buscaproblemas y todo aquel que tuviera la capacidad de convertir un alegre día de festejos en un intento de apocalipsis local. Welcome y Kate seguían en Dunwich, donde las clones estaban aprovechando la presencia de las dos jovenes y, con el verano recién empezado, estaban dedicándose a algunos ritos de la adoración de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, ese peculiar avatar de Shub-Niggurath. Los Pickman habían optado por pasar esos días fuera. Seabury por fin se había librado de los últimos asuntos relacionados con el cierre del curso universitario y aprovechó que Harvey y Anna querían pasar unos días fuera de la ciudad para irse juntos. Por supuesto, se llevaron a Robert para no dejarlo suelto en Arkham. Así, para defender la ciudad, quedaban Brontes, los dos Summanus y El que Legisla tras el Umbral, que estaba atrincherado en su despacho con una demanda que habían interpuesto unos satánicos bastante pasados de rosca contra el culto de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, es decir, Welcome y sus welclones. Ni que decir tiene que a Evangeline esto le traía sin cuidado. El asunto era una soberana tontería. Los satánicos acusaban de plagio e intrusismo a las chicas por usar como símbolo tres cabezas de cabra. Era tan absurdo como un naturópata acusando de intrusismo a un médico. Pero El que Legisla se lo había tomado bastante en serio y se iba a divertir si el asunto acababa en un tribunal. Y si lograban llegar a un pacto antes, bueno, les iba a exprimir a base de bien, por memos. Así pues, se podría contar con él, pero tendría que ser para algo realmente importante.

Tras librarse de Marty Eye Gore y su absurdo intento de atacar la ciudad la semana anterior, quedaban pocos adversarios que pudieran resultar molestos. Siempre estaba el Factor Arkham, que podía hacer surgir un problema o una amenaza del lugar más insospechado. De hecho, hacía tiempo que Vinnie West estaba muy tranquilo, pero todavía quedaban sospechosos habituales. Y, por el momento, Brontes no había detectado ninguna amenaza. Pero, una media hora antes de comenzar el desfile del Día de la Independencia, algo extraño pasó: poco a poco comenzaron a surgir de todas partes palomas. Pero no eran las típicas palomas de la ciudad, que no eran particularmente espabiladas y que habrían tenido la esperanza de vida de un copo de nieve en una fogata si acabaran en Ulthar. Estas palomas eran extrañas. Se agrupaban en bandadas y se situaron estrategicamente a lo largo de la calle por la que iba a pasar el desfile. Aquello no parecía demasiado normal, sobretodo cuando cada vez se reunían más y más palomas. Por ello, al percatarse Brontes de lo que estaba pasando, optó por buscar ayuda antes de hacer algo demasiado expeditivo. Así pues, se fue a por Summanus, el dinosauroide, porque Summanus, el dios etrusco romano de las tormentas nocturnas, estaba liado con el espectáculo pirotécnico. El griego sólo esperaba que si las palomas provocaban problemas, estos no afectaran a los fuegos artificiales. Entonces si que se podría montar un buen follón. Y es que Summanus, el dios, aunque era uno de los más tranquilos entre los dioses de la tormenta y del trueno, también podía enfadarse hasta niveles estratosféricos. Y cuando más tranquilo era el dios, más poderosa podría ser su furia. Por eso nadie le tocaba demasiado las narices a Pkaurodlos. Además de que era complicado enfadarle demasiado. Pero disquisiciones aparte, Brontes fue a por Summanus, el dinosauroide, al que encontró en la recepción revisando estadísticas de ocupación y reservas. Y es que durante el verano, La Llave y la Puerta pasaba de residencia universitaria a hotel de temporada.

El administrador, al ver llegar al enorme cíclope con expresión de preocupación en el rostro, se le torció el gesto. Ese día había optado por un disfraz básico. No se había maquillado, vestía con camisa blanca y pantalón oscuro y lucía una abundante peluca y un bigote falso de dimensiones dignas del mostacho de Poirot. Su aspecto no es que fuera muy edificante, principalmente porque ese día parecía haber sido extraído de los años 70 en cuanto a peinado y vello facial, pero, cuestiones estéticas aparte, era muy bueno en su trabajo y se implicaba a todos los niveles de la organización empresarial. Dejando lo que tenía entre manos aguardó la explicación de Brontes. Éste, sin saber bien como empezar, acabó por lograr contarle lo que estaba sucediendo: unas extrañas palomas, venidas de a saber donde, estaban situándose en gran número, en posiciones estratégicas a lo largo de las calles por donde iba a pasar el desfile. ¿Y si se montaba un remake de Los pájaros de Hitchcock o las palomas se ponían de acuerdo para defecar sobre el público y las carrozas? El resultado sería un desastre y podía sumir la ciudad en el caos. Y si no, sólo había que recordar aquel follón de Mad Arkham of Battlecraft que se organizó por culpa de unos explosivos mal colocados de la Fundación Wilmarth. Arkham era una ciudad a un incidente tonto del desastre. Se movía en una delgadísima cuerda floja al borde de la completa y devastadora anarquía y la última vez que la balanza se desequilibró hacia el lado incorrecto… bueno, tuvieron Mad Arkham. Por ello, Summanus, viendo que tendría que intervenir ayudando a Brontes, fue con el cíclope a investigar. En primer lugar, descendió a los sótanos, a un cuarto donde guardaba su equipo especial para estas situaciones. Una vez allí, extrajo un arma, un aparato de extraño diseño, un rifle que disparaba descargas eléctricas, basado en tecnología yithiana y diseños de Tesla. Era su arma predilecta, aunque la usaba poco. Pero si había que cazar palomas, podría ir muy bien. Ya equipado, se dirigió con Brontes hacia el exterior. Había que estudiar la situación.

Una vez fuera, no tardaron en ver lo que estaba ocurriendo: las palomas, que se podían contar ya por centenares, eran bastante extrañas y mantenían la posición que habían tomado sin alterarla. Summanus preparó su arma y apuntó al pájaro más próximo. Graduó la potencia de la descarga, pues prefería aturdir al animal, y disparó. La paloma, electrocutada y aturdida, cayó, siendo interceptada por Brontes antes de que se estampara contra el suelo. Entonces aprovecharon ambos para estudiarla. Era más grande que la típica paloma urbana y el plumaje era completamente gris. Pero lo raro no era eso. Lo que era muy extraño era que en las alas tenía unas pequeñas garras y el pico estaba dotado de dientecitos. Era una paloma mutante que parecía un cruce entre uno de estas aves y un archaeopteryx. Pero había algo más: iba ataviada con un pequeño uniforme adaptado a su anatomía, un uniforme de color gris con símbolos en miniatura de serpientes. Era un uniforme de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Estos, que llevaban un tiempo sin causar muchas molestias salvo sus intervenciones en aquel asunto de la Crisis of Infinity Kates. Al parecer habían dedicado parte de sus esfuerzos a desarrollar esas palomas mutantes y soltarlas el Día de la Independencia para sabotear la fiesta. Pero, ¿qué podían hacer? Las palomas eran bastantes y por derribar a una no habían reaccionado, pero no se sabía como podrían actuar si comenzaban a atacarlas una tras otra. Tal vez podrían recurrir a los morlocks comunistas, enemigos acérrimos de los reptilianos, que, pese a la poca simpatía por las fiestas capitalistas, seguramente querrían intervenir para frustrar un plan de sus adversarios. Pero el problema volvía a ser el mismo: ¿Cómo podrían eliminar rápidamente a todas las palomas sin que estas causaran demasiados estragos en la ciudad?.

Fue entonces cuando a Brontes se le ocurrió una idea. Era complicado, era arriesgado, pero podía salir bien. O al menos podían lograr evitar que las palomas mutantes arruinaran el desfile del Día de  la Independencia. Así pues, le explicó a Summanus lo que iban a hacer: el plan consistía en comenzar a atacar a las palomas, tanto con el rifle eléctrico como utilizando el poder divino de Brontes para las tormentas. De esta manera podrían comenzar a mermar el número de adversarios. Pero los pájaros eran centenares y eso sólo iba a funcionar si seguían en su sitio. Por eso, el griego contaba con que les atacaran. En ese caso, podrían huir haciendo que las palomas les persiguieran. De esta forma se agruparían para perseguirles y así sería más fácil acabar con ellas. Y, para finalizar, deberían dirigirse durante la huida hacia Summanus, el dios, ya que si llegaban hasta él, podría echarles una mano. Particularmente si le decían que las palomas pretendían arruinar los festejos y, seguramente, acabarían por entrometerse en el espectáculo de fuegos artificiales. No es que estuvieran seguros de eso, no era más que una conjetura, pero a saber cuales eran las ideas concretas de los reptilianos.

A falta de una idea mejor, optaron por poner en práctica la idea de Brontes. A fin de cuentas, las cosas no podían empeorar demasiado. Y eso era mejor que dejar que se cargaran el desfile y cualquier otra cosa que se les ocurriera.. Por ello, con el rifle eléctrico a potencia letal , y con Brontes preparado, comenzaron a abrir fuego contra los pájaros. De las manos del dios griego y del arma de Summanus comenzaron a salir rayos que iban friendo a las palomas mutantes. Estas no tardaron mucho en comprender que las estaban atacando con saña, recibiendo un fuego continuo, así, en perfecta formación, alzaron el vuelo organizadas en escuadrones y lanzaron un ataque por alas contra Brontes y Summanus. Estos, al verse objetivo de la ofensiva, mantuvieron la posición y dispararon sin cesar, abatiendo palomas con cada disparo. Pero a medida que se aproximaban hacia ellos, las aves comenzaron a ejecutar su plan de ataque: Empezaron a disparar salvas de excrementos que, pese a no ser letales, si que era algo antihigiénico, molesto y bastante asqueroso. Pero es que encima, eran más ácidos de lo normal, lo que suponía un problema adicional. Por ello, con el riesgo de verse cubiertos de mierda de paloma que encima les podría causar algunas quemaduras de primer grado y dejarles la ropa hecha un asco, lo único que les faltaba.

Entonces pusieron en marcha la siguiente fase de su plan: correr, correr como si la vida les fuera en ello, o, al menos la factura de la tintorería y la de la farmacia en cremas para quemaduras. Mientras huían por las calles de la ciudad, se dedicaban a disparar hacia las palomas que, pese a mantener la formación, tenían que volar más apretadas, ya que Brontes y Summanus trataban de meterse por calles más estrechas. Corriendo, se introdujeron en una cafetería, adonde les siguieron las palomas. Al salir, Brontes apuraba un café con leche para llevar y un cruasán mientras Summanus se las apañaba con un café solo, no tardaron en ser perseguidos por la horda de palomas que también llevaban consigo diferentes bebidas y piezas de bollería que aprovecharon para ir consumiendo por el camino.

Siguieron corriendo y disparando rayos, pero las palomas mutantes no parecían disminuir de número. O al menos estaban demasiado juntas para que se apreciara, pues las que caían rápidamente eran reemplazadas. En un giro rápido, sin percatarse bien de por donde estaban, los dos perseguidos se introdujeron en un sex shop al que no tardaron en seguirles las furiosas aves. Tras escucharse bastante alboroto en el interior de la tienda, la puerta se abrió para dejar escapar a una pequeña horda plumífera perseguida por Summanus y Brontes, que, mientras disparaba rayos con la derecha, con la izquierda sostenía un enorme consolador que juraría no saber de donde había salido y como había acabado en sus manos. Pero esa era otra historia.

Mientras perseguían a las palomas, estas se percataron de que tenían bastante superioridad numérica, por lo que no tardaron en invertirse las tornas y se convirtieron, nuevamente, en perseguidoras. Entonces, por fin, el dinosauroide y el dios lograron llegar al parque donde Summanus, el dios, estaba revisando la instalación de todo el equipo para los fuegos artificiales. Aprovechando que ya llegaban a su destino y que la calle había obligado a reunirse a las palomas, los dos perseguidos decidieron lanzar una última ofensiva contra sus adversarios. Concentrando el fuego, lanzaron una serie de ráfagas de electricidad que fueron acabando con todas las palomas que quedaban hasta achicharrar hasta la última de ellas.

Finalmente, agotados y hartos, llegaron hasta Summanus que los recibió con una mirada de curiosidad al ver las manchas de mierda de paloma y el consolador que aun llevaba Brontes. Pero como aquello era Arkham, el dios decidió prescindir de la curiosidad y centrarse en su trabajo. Esa noche debía salir todo perfecto. Mientras tanto, a sus espaldas, el griego y el dinosauroide se dejaron caer sobre el cesped y pudieron respirar tranquilos al fin. Al menos habían logrado frustrar los planes reptilianos.

Más tarde, el desfile se pudo realizar sin problemas y se condujo por el recorrido establecido llevando alegría y orgullo patrio a grandes y pequeños. Esa misma noche, los fuegos artificiales de Summanus fueron un gran éxito y recibieron muchas aclamaciones.

domingo, 1 de julio de 2018

Orgullo de Arkham: El desfile de los hombres pantera

Aquel traje no era lo que parecía. Si alguien lo veía, podría tomarlo por un simple disfraz, pero lo que Summanus estaba sosteniendo con sus manos era una obra de arte de la ciencia. Lo había conseguido a través de Brontes, que había estado trabajando en él en el departamento de ciencias de la Universidad Miskatonic. No sabía cómo había convencido a nadie para aquello, pero de alguna manera lo había conseguido, el primer traje de moléculas inestables de la historia. Las moléculas inestables hacían que el traje se adaptara al cuerpo de aquel que lo portara, así que se podía decir que era de talla universal. Si vendieran la patente, seguramente se harían ricos. El problema es que el prototipo, que era el que tenía Summanus, era de unos diseños y colores estrafalarios, típicos del gusto extravagante de Brontes y los otros dioses a la hora de vestir. Le había convencido de que fuera el conejillo de indias para probar el traje, y no había otro momento mejor para llevar un traje que se ajusta a tu cuerpo y lo marca todo, que el día del desfile del orgullo gay de Arkham.

-Estás fabuloso -dijo el cíclope cuando Summanus salió del probador.

Sí, en efecto, como habían previsto, el traje se ajustaba perfectamente a la anatomía del dinosauroide, que había sido previsor y se había puesto ropa interior que no marcara demasiado pero los músculos del torso y de los brazos eran realzados por el traje, aunque el diseño fuera ridículo y los colores chillones.

-¿Desde cuando tienes esos musculazos? -preguntó Brontes.

-Desde que nos atacan día sí y día también. Decidí que era el momento de ir al gimnasio y hacer algo de ejercicio, que la agilidad y la lengua no me van a sacar de todos los apuros.

-¿Y desde cuando tienes un probador en el despacho?

-Desde que me gusta vestir con estilo -fue la respuesta de Summanus.

Salieron del despacho del dinosauroide y pasaron por recepción de la residencia estudiantil. Varios huéspedes que estaban por allí se quedaron mirando el llamativo traje de Summanus, y este maldijo por dentro el gusto de los dioses a la hora de vestir, aunque él había accedido a aquello sabiendo que Brontes no tenía ojo para la moda. Después de hablar varias cosas con el recepcionista, salieron a la calle y el calor del verano les golpeó sin concesiones. Afortunadamente, las moléculas inestables del traje no hacían que Summanus se acalorara o la ropa se le pegara asquerosamente.

-Esto es todo un descubrimiento -dijo el dinosauroide.

-¿A que sí? Y ya verás cómo les mola a los del desfile, con todos esos músculos, si no fuera por tu color enfermizo y por el bigote de plástico, seguro que ligabas y todo.

-A ver -le dijo Summanus-, esto no es un color enfermizo, es mi color natural. Hoy no tenía ganas de maquillarme de humano normal ¿y desde cuando los bigotes no son atractivos? Freddy Mercury llevaba bigote y estaba rebueno.

El cíclope se detuvo y miró fijamente a Summanus.

-¿Y desde cuando te fijas tú en si un hombre está rebueno o no?

-Pero bueno ¿es que alguien heterosexual no puede admitir que otro tío está bueno? Eso no implica atracción, es simplemente constatación de lo obvio.

-Mirándolo así...

Siguieron caminando por la ciudad en dirección a la música del desfile. Cruzaron varias calles por las que la gente no pudo evitar fijarse en las pintas de Summanus, cosa que hizo que el dinosauroide deseara haber llevado un traje diseñado por cualquiera de los otros científicos que trabajaban en el proyecto del traje de moléculas inestables. 
En pocos minutos, el desfile y ellos se cruzaron y se hicieron uno. La música reinaba y todos bailaban a su ritmo mientras las carrozas iban pasando. El ambiente festivo era contagioso y mucha gente se reunía para mirar el desfile, incluso había algunos asomados desde sus ventanas. Summanus pensó que su traje pasaría desapercibido comparado con el de las drag-queens de las carrozas, pero el mal gusto de los dioses iba más allá y la atención se volvió inmediatamente hacia él. Inevitablemente deseó que cualquiera de los habituales hiciera su intervención y hubiera que luchar contra algo para olvidarse de las pintas que llevaba.

Y mientras el dinosauroide pensaba esto, uno de los habituales observaba el desfile desde su escondrijo secreto. En efecto había planeado algo para sabotear la celebración y provocar el caos. Era el momento de que Arkham temiera los maléficos planes de Eye Gore.

El villano llevaba un par de mes preparando este golpe. Se había metido al diseño genético de monstruos, que aunque acabó en estrepitoso fracaso en el incidente de Dunwich, él no se rindió en ello. Ahora había decidido montar su propio laboratorio (con casinos, y fur... euh... perdón) en un sótano alquilado en el centro de la ciudad. Allí se había dedicado a la creación de híbridos al más puro estilo Dr. Moreau, de hecho, estuvo intercambiando e-mails con el famoso científico -o alguien que decía ser él, Eye Gore nunca terminó de estar seguro- y consiguió ideas fascinantes para sus monstruosos planes. Atacaría Arkham en el Día del Orgullo Gay aprovechando que habría un desfile y la fiesta que le acompañaría, atacaría por medio de hombres... ¡Hombres pantera! Había conseguido una buena cantidad  de hombres de poderosos músculos, pelo cubriendo su cuerpo, y garras, garras horribles y gigantescas con las que podrían desgarrar a sus presas, además de horrendos rostros de felino. Tenían la agilidad de la pantera y la inteligencia del ser humano, y lo mejor  de todo ¡le obedecían a él! Así que, cuando llegó el día señalado, abrió las puertas de su guarida y salió dramáticamente.

-¡Adelante, mis hombres pantera! ¡Extended el caos! ¡Haced que Arkham conozca la furia de Eye Gore! ¡¡¡Bwa Ha Ha Ha Ha!!! -Eye Gore se volvió hacia un par de chavales que pasaban por allí.- ¿Cómo me ha quedado la risa de villano?

-Bien -dijo uno de ellos.

-Sí, a mi me ha parecido muy villanesca.

-Excelente -musitó Eye Gore mientras su manada de hombres pantera salían gruñendo y lanzando rugidos.

Mientras tanto, el desfile seguía con su recorrido por las calles de la ciudad. Había salido ya la carroza de los profundos gays, una de las más populares de todos los años. Esta vez habían conseguido que el mismísimo Dagon bailara contoneando su corpulento cuerpo con movimientos sensuales que dejaban sin palabras a sus servidores y adoradores. Brontes y Summanus estaban entre los que disfrutaban de la fiesta viendo pasar las carrozas y bailando y tomando alguna copa. Hacía una rato habían pasado a saludar Welcome y Kate, que tenían trabajo en Dunwich, pero no pensaban perderse aunque fuera un ratito del desfile. Ahora, la música que sonaba era el muy tópico "I will survive", pero a la gente no parecía preocuparle que fuera un topicazo, bailaban y disfrutaban como si fuera la primera vez que a alguien se le ocurre ponerla en un desfile del orgullo gay. Una vez pasada la carroza de los profundos, se acercaba la de la Universidad Miskatonic, pero había algo raro en ella. En vez de los típicos profesores y científicos sexy de todos los años, había una especie de hombres peludos que daban zarpazos a diestro y siniestro.

-¡Qué raro! Se suponía que este año irían con batas de laboratorio y bañadores al estilo italiano, de esos tan ajustados que es como si no llevaran nada, llevaran nada, llevaran nadaaaaa... -dijo el cíclope.

-No sólo eso, parece que están atacando al público -añadió Summanus. -Creo que esos tipos no son los que deberían ir en la carroza de la Miskatonic.

La carroza llegó hasta ellos. El conductor tenía la pinta de un hombre al que le han amenazado con que no parara el vehículo, y en la parte donde tendrían que estar los científicos sexy, en su lugar, había un grupo de horribles híbridos de hombre con felino, peludos, con largos y puntiagudos dientes, y garras con las que atacaban a la gente mientras lanzaban rugidos.

-¿Son hombres pantera? -preguntó Summanus.

-¡No! ¡Son hombres gato! ¡Gatoooooos! -exclamó Brontes mientras brincaba de manera bastante vergonzosa.

-¡Calma! No son gatos, son algún tipo de híbrido entre hombres y grandes felinos, parecen agresivos, así que tendremos que detenerlos antes de que se coman a alguien del público. ¡¡¡Eh, hombres bestia, miradme!!!

Summanus comenzó a danzar y a bailar con su estrafalario traje, cosa que llamó poderosamente la atención de los hombres pantera, que dejaron de lanzar zarpazos a la gente. Durante unos instantes estuvieron mirando al dinosauroide con curiosidad en sus ojos felinos, pero repentinamente dieron un salto sobre él y comenzaron a atacarlo como si Summanus hubiera ofendido a sus santas madres. El dinosauroide utilizó su agilidad para quitárselos de encima, pero parecía que había llamado demasiado su atención, y seguían intentando saltar sobre él. Cuando pensó que el ataque sería definitivo, los hombres pantera giraron la cabeza hacia un punto de la calzada. Allí había un punto rojo que era señalado por un puntero láser y los hombres pantera fueron inmediatamente allí intentando cogerlo. Summanus siguió el haz del láser y vio que el que lo portaba era el mismísimo Brontes.

-¡Te lo he dicho! Serán todo lo hombres pantera que quieras, pero siguen siendo gatos. Y desde hace tiempo llevo siempre un puntero láser para quitarme de encima a esas horribles fieras.

-¡Perfecto, ahora haz algo para detenerlos! -exclamó Summanus.

Los hombres pantera intentaban capturar infructuosamente el punto rojo, mientras se enfadaban entre ellos y se gruñían, momento que aprovechó Brontes para sacar otra de sus armas del arsenal anti-gatos con el que iba a todas partes ¡Una caja! Los hombres pantera vieron la caja de cartón y no pudieron evitarlo, saltaron a su interior y allí dentro siguieron gruñéndose y dándose zarpazos los unos a los otros.

-Ahora cierra la caja y se acabó el problema, acabo de llamar a un Byakhee Exprés para que se la lleve -dijo Brontes.

Ni había terminado la frase y el citado byakhee pasó sobre ellos, cogió la caja y se la llevó. Eran más de diez hombres pantera los que había dentro, pero la criatura era lo suficientemente poderosa para poder cargar con ellos.

-Uy ¡qué pronto hemos acabado hoy con la amenaza! -dijo Brontes metiéndose las manos en los bolsillos.

Y un nuevo estrépito apareció, esta vez entre el público. Era un gigantesco robot con forma de hombre pantera, pilotado por un enloquecido Eye Gore.

-Por hablar -dijo Summanus.

-¿Es que no podemos tener ni un año un desfile sin que venga un robot gigante a estropearlo todo? -preguntó Brontes.

-Bueno, al menos nos ha ahorrado buscar al que ha soltado a esas criaturas de antes. Es Eye Gore.

-¡¡¡Soy el señor de los Hombre Pantera!!! -exclamó el villano desde los controles del robot, que para variar se encontraban en su cabeza.

-¿Y qué hacemos para detener a este intento de robot de los Power Rangers? -preguntó Summanus.

-Pues mira, yo he venido hoy aquí a pasármelo bien, no a pegarme con villanos, así que...

El fibroso cuerpo de Brontes comenzó a chisporrotear y a soltar pequeñas descargas, tras lo que sonó un tremendo trueno en los cielos. El robot gigante alzó la cabeza con curiosidad... y como se suele decir, la curiosidad mató al gato, pues del nubarrón que había convocado Brontes cayó un rayo que hizo estallar los controles del robot y este cayó al suelo totalmente inutilizado.

-A veces me das miedo -musitó Summanus.

-¿Qué miedo ni qué leches! ¡Estamos en una fiestaaaaa!

 Brontes comenzó a bailar al ritmo de la música y la gente pasó olímpicamente del robot y miró al gigante de dos por dos que movía el cuerpo de forma tan rítmica, y eso les llevó otra vez al traje ridículo de Summanus.

-Aaaay, prefería cuando estaban los hombres pantera -dijo el dinosauroide resignado.

viernes, 22 de junio de 2018

El ataque de los gatos mutantes o por qué no hay que cabrear a Bastet


Aunque habitualmente las reuniones de planificación de las misiones de Alfa Strike se realizaban en las Tierras del Sueño, en el hogar de Loki, que se había convertido en la base de operaciones del grupo y en hogar de múltiples gatos (y a ver quien le ponía pegas a Bastet), a veces, sin embargo, el Herrero Mentiroso optaba por otras ubicaciones. Esta vez había elegido los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, en Dunwich. Esto era por varias razones: La primera era que tenía un bono de descuento que quería aprovechar antes de que llegara el grueso de turistas del verano y estaba pasando allí unos días y, la verdad era que no le apetecía moverse. La segunda razón era que seguramente deberían intervenir nuevamente en aquella zona, o al menos eso indicaban sus fuentes. La tercera razón era que así contaría con la ayuda de las welclones para tratar de impedir que Bastet se cabreara hasta niveles estratosféricos, convirtiéndose así en Sejmet y montando un buen follón. En último término, si la diosa se convertía en su belicoso alter ego, también podía contar con las welclones para que no sólo la controlaran, sino que también la agotaran utilizando sus particulares métodos con erótico resultado. En último término tenía un byakhee de Byakhee Express preparado para traer a Anna Pickman. Y es que si había algo que daba más miedo que Sejmet desatada era Welcome enfadada, pero como la joven estaba enfangada en las conversaciones diplomáticas entre morlocks y gules por derechos de paso y uso de determinadas zonas de los túneles bajo la ciudad, tenía previsto un plan B: algo que daba más miedo todavía que Evangeline enfadada: Anna Pickman, la mujer más peligrosa de Arkham. En cualquier caso, que Bastet se convirtiera en Sejmet podría ser incluso útil, sobretodo sabiendo que más de la mitad del grupo estaba ausente con cuestiones de sus negocios o estaban de vacaciones. Así pues, Loki contaba con Raijin y Fujin, Bastet y Pkaurodlos. Lo cierto es que los de NWE habían escogido las fechas muy bien. Pero Alfa Strike siempre contaba con algún recurso. Y, en último término, las Welclones podían ser terribles por sí solas. Curiosamente, Ashley Johnson y su equipo Tiamat habían sido trasladadas a California a cumplir allí algún tipo de misión, y lo que había planeado la corporación había sido sin informar su filial Omicron Scorpions.

La cuestión era, tal y como explicó Loki a los presentes, que la SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation) había vuelto a las andadas. Esta empresa filial de NWE no era la primera vez que se convertía en objetivo de las acciones de Alfa Strike. Ya habían tenido que lidiar con una beluga “homosexualizadora” y una mujer avispa ninfómana, aunque de esta última se ocupó Hada, una de las welclones. La cuestión era que en esta empresa se habían reunido todos los científicos locos, amorales y piscópatas y tenían carta blanca para hacer lo que quisieran siempre que cumplieran con los objetivos de la empresa en cuanto a productos biológicos de consumo y componentes electrónicos de alta gama y última generación que sacar al mercado. Afortunadamente para ellos, la empresa no había hecho demasiado ruido, por lo que los magufos ecologistas y fanáticos de lo natural ni siquiera se habían enterado de su existencia, obsesionados con su cruzada contra otras grandes corporaciones del mismo sector. Así pues, mientras la SGEC siguiera con la producción manteniéndose dentro de los márgenes legales y no recibiera demasiada publicidad, los científicos podían seguir con sus labores secundarias de ciencia negra y loca. Y de estos esfuerzos había surgido una nueva amenaza a la que Alfa Strike debía hacer frente y que iba a ser liberada en Dunwich para ser puesta a prueba. La naturaleza de esta amenaza era la que había hecho que Loki temiera que Bastet se convirtiera en Sejmet, pues si había algo que la cabreaba profundamente, que la volvía más peligrosa que un volcán a punto de estallar era el maltrato a los gatos. Alguien que se dedicara a molestar o maltratar a los felinos de forma convencional, podía acabar recibiendo un zarpazo o dos de la diosa, que no era poca cosa. Pero lo que habían hecho los de la SGEC era algo mucho más allá: habían creado una progenie de gatos mutantes asesinos del espacio exterior al combinar material genético de gatos con el proporcionado por los zeta reticulanos neoliberales. El resultado eran unos seres humanoides felinos de medio metro de altura, con tres orejas (la tercera estaba situada en lo alto de la cabeza, entre las otras dos), ojos de alienígena zeta reticulano e implacables y feroces. Además, habían sido armados con fusiles y pistolas de Rayo O (llamados así porque disparan ráfagas de energía en forma de O) y equipados con trajes espaciales especiales de combate que parecían diseñados por un ilustrador pulp de ciencia ficción de los años 50. Ni que decir tiene que en cuanto Loki informó a los presentes de lo que sucedía y que esos gatos mutantes iban a ser liberados en la zona de Dunwich para atacar a la población Civil, hizo falta toda la fuerza de Raijin y Fujin y de las welclones para contener a Bastet e impedir que se transformara en Sejmet mientras Pkaurodlos preparaba un calmante que no tardó en inyectarle en cuanto tuvo oportunidad. La cuestión era que la diferencia entre Bastet y Sejmet era como la que había entre Jekyll y Hyde o entre Bruce Banner y Hulk. Sejmet era poder y fuerza desatada y la última vez que se descontroló, para contenerla tuvieron que hacer un lago artificial de cerveza teñida de rojo para que se la bebiera pensando que era sangre. La resaca que tuvo Bastet al día siguiente fue histórica. Afortunadamente, hasta el momento no había nada que hubiera enfadado tanto a la diosa como para amenazar con convertirse en Sejmet, pero esta ocasión era diferente. La aberración genética que habían hecho con los gatos clamaba a los dioses. Y la diosa en cuestión, Bastet, no estaba para tonterías.

La formación que se había reunido para hacer frente al ataque de los gatos mutantes eran un tanto peculiar. Raijin y Fujin, aunque eran de los miembros más sensatos del equipo, eran tropas de asalto demoledoras, dotados de una gran fuerza física. Bastet normalmente se ocupaba de los trabajos de infiltración, aunque no se quedaba corta con el combate cuerpo a cuerpo. Pkaurodlos, el más sensato, educado y cortés miembro del equipo, se encargaba de la medicina de campaña y era el experto en tecnología e informática. Otra peculiaridad de la situación era la vestimenta, pues como la llamada de Loki les había cogido desprevenidos, preparados para disfrutar de unas vacaciones veraniegas, no habían traído su vestimenta de batalla habitual. Los dos japoneses, Raijin y Fujin, tenía un aspecto bastante peculiar, a fin de cuentas, dos enormes onis, uno de piel rojiza y azul la del otro, ataviados con camisas de flores y shorts era bastante llamativo. Debido a que se trataba de una misión de combate, habían traído sus armas: sendas enormes porras metálicas. Así que el contraste era bastante peculiar. Por su parte, Bastet había acudido ataviada con un atuendo egipcio clásico: una falda de lino y algunas joyas características de la cultura que la adoró. De manera que, sí, iba en top less, aunque esto para las welclones no suponía problema. Todas se habían acostado en algún momento u otro con la diosa, y ver un torso femenino o masculino desnudo, aunque les resultara atractivo, no iba a suponer para ellas motivo para dejar de ser profesionales y respetuosas con una amiga y amante ocasional. En cuanto a Pkaurodlos… bueno, es un dios que es una enorme serpiente emplumada. No es que necesite mucho atuendo. Loki, por su parte, amenazado por Welcome para que se vistiera de forma apropiada (los dioses y muchos seres sobrenaturales, así como los miembros de la Gran Raza de Yith en cuerpos humanos, tienen un pésimo gusto a la hora de vestirse, y no es raro que usen patrones de moda varias décadas atrasados), se había presentado con un polo blanco, pantalón negro y zapatos oscuros. La verdad es que se podría haber presentado ataviado de forma más apropiada para entrar en acción, pero el nórdico prefería mantenerse en un segundo plano normalmente.

Así pues, sólo era cuestión de localizar a su enemigo y enfrentarse a él. Los efectivos de SGEC todavía no se habían desplegado y los miembros de Alfa Strike no podían hacer otra cosa que aguardar. Mientras tanto, a Bastet se le iba pasando el efecto del calmante y, aunque estaba ansiosa por entrar en acción, parecía más controlada. Finalmente, una hora más tarde (es lo que pasa, que los cientifícos locos y villanos recurrentes no son siempre puntuales), un convoy de tres camiones sin ningún tipo de logo se adentraron en la región de Dunwich, dejando atrás el pueblo y encaminándose hacia una zona más apartada. Cuando llegaron a su destino, se detuvieron y los conductores y sus ayudantes bajaron de los vehículos. Al abrir las cajas, del interior de los camiones salió una pequeña horda de gatos mutantes con armas de Rayos O. El pequeño y felino ejército mutante se dispuso en formación y comenzaron a avanzar hacia el pueblo, preparados para abrir fuego ante la visión de los primeros individuos con los que se cruzarían.

Con el desembarco realizado, los dioses se pusieron en movimiento. No tardaron mucho en interceptar a los gatos mutantes con su equipo de ciencia ficción pulp de los años 50, y la batalla comenzó. En condiciones normales, la potencia de combate desplegada por el equipo Alfa Strike habría sido suficiente para derrotar un par de escuadras de armaduras de combate Acorazado o una de GodHunters. Eso sin tener mucho problema. A fin de cuentas, el poder de los dioses que intervenían en esa lucha era bastante alto. Pero las armas de Rayos O, pese a su aspecto retrofuturista, no eran ningún juguete. Se trataba de tecnología zeta-reticulana adaptada a los materiales y técnicas de fabricación humana. En cuanto a potencia de fuego eran equivalentes al lanzarrayos que guardaba para casos de emergenica Summanus, el dinosauroide que administraba la residencia universitaria y los alojamientos rurales. Éste era un dispositivo basado en tecnología yithiana capaz de convertir a un rinoceronte en kebab asado si lo usaban sobrecargado. Pero en este caso no se trataba de una única arma, sino de muchas, utilizadas por muchos gatos mutantes simultáneamente. Esto le ponía las cosas más difíciles a los dioses.

El ver como sus queridos gatos habían sido transformados en semejantes aberraciones genéticas y usados como soldados esclavos para cumplir los designios de un grupo de científicos locos al servicio de una oscura corporación era más de lo que podía soportar Bastet. Y al ser atacada por los Rayos O, no se contuvo más. Lanzando un rugido de furia, le creció una espesa melena y se volvió más musculosa y con la piel rojiza. Se había transformado en Sejmet.

Ante la irrupción de esta diosa, Pkaurodlos Raijin y Fujin, que habían estado aguantando bastante bien y habían diezmado las filas felinas mutantes (es decir, que se habían cargado a un diez por ciento de los gatos), optaron por hacerse a un lado. En ese momento, junto a ellos, y surgiendo de detrás de unos árboles, apareció El que Comenta en la Oscuridad, un siniestro avatar de Nyarlathotep especializado en comentar acontecimientos deportivos y de toda índole para enloquecer a los hinchas y aficionados con sus oscuros comentarios y blasfemas alusiones. También aprovechaba para sacarse un buen dinero gestionando una casa de apuestas online. Saludó con gesto profesional a los dioses y comenzó a comentar:

-Y Sejmet, recién liberada, entra en acción. Inicia una carga brutal con los brazos abiertos hacia los lados y las zarpas preparadas y embite contra las tropas felinas mutantes. ¡Increible, señoras, señores y demás entidades! Que potencia la de esta diosa. Ha abierto un surco entre las filas enemigas como un cuchillo caliente penetra la mantequilla. ¡Y está desatada! Tras desconcertar y sorprender a los gatos, estos han tratado de recuperar el orden entre sus filas, pero la brutalidad e iniciativa de Sejmet lo hacen imposible. Se mueve como un gato jugando con su presa, pero con cada golpe se lleva por delante a varios mutantes que salen despedidos por los aires. Algunos mueren tratando de defenderse y los Rayos O de sus armas causan más caos. ¡Y esto es indescriptible! ¡Que masacre! Estamos viendo algo épico, histórico, Sejmet desencadenada y dispuesta a sembrar el caos y la muerte a su paso. Hacia siglos que no veíamos una demostración como la que estamos presentando. Está claro que los gatos mutantes no tienen nada que hacer ante esta diosa. ¡Y Sejmet lo vuelve a hacer! Esta vez han sido siete gatos de un único zarpazo. Y salen desparramados hacia el cielo dejando tras de sí una lluvia de sangre y disparos de Rayos O.

La pelea no duró mucho más, aunque El que Comenta la disfrutó hasta el último momento. Estaba muy satisfecho del asunto, aunque ahora tocaba resolver el tema de como contener a la diosa desatada, pues, tras matar a todos los gatos mutantes, había destrozado los camiones y los operarios sólo se habían salvado porque en ese momento intervinieron Raijin y Fujin que, a duras penas, lograron detenerla. Pero había que hacer algo. Loki, que había estado contemplando la pelea con unos prismáticos, avisó a las welclones. Tal vez ellas lograrían calmar a la diosa, o, al menos, dejarla lo bastante agotada para que se pudiera tranquilizar sola. Y es que estaba en un estado en el que los calmantes de Pkaurodlos poco podían hacer. Poco a poco, las clones mutantes de Evangeline “ Welcome” Parker fueron reuniéndose y se dirigieron hacia el lugar de los hechos. Las primeras en intervenir fueron Blindada y Amazona, las dos más fuertes y musculosas. Junto con Raijin y Fujin lograron hacer una presa más férrea sobre la diosa, pero esto la ponía más furiosa todavía. Entonces, Buhonera, jefa no oficial de las welclones (técnicamente, Welcome era la máxima autoridad entre ellas), tras comprobar que se habían reunido las 20, le hizo a Sejmet una proposición que no podía rechazar, una proposición que la diosa, interesada y curiosa, aceptó, una proposición con erótico resultado.

Seis orgasmos de Sejmet más tarde (los de las welclones fueron muchos más, bastantes más), la diosa por fin estaba lo bastante agotada y satisfecha como para caer rendida. A su alrededor, las clones, también cansadas y sexualmente complacidas aunque iban a necesitar un tiempo de reposo para recuperarse, estaban contentas por haber logrado cumplir con éxito su misión. No esperaban que la diosa fuera tan resistente y agotadora, pero triunfaron. Una vez más, un desconcertante, absurdo y extraño plan de la NWE había sido frustrado. Y Bastet, cuando regresó a su estado normal, sólo pudo preguntarse que había pasado y por qué estaba desnuda y tan satisfecha sexualmente como agotada. Pero las explicaciones llegaron en otro momento y es otra historia.

viernes, 15 de junio de 2018

El becario y los Dioses Arquetípicos (segundo intento)

Hacía meses que la actividad de la Fundación Wilmarth era escasa. El becario había intentado por todos los medios que se investigaran los túneles que había bajo la ciudad de Arkham, afirmando que estaban llenos de CCC (Criaturas del Ciclo de Cthulhu) y había una verdadera conspiración de seres blasfemos y monstruosos contra la humanidad. Los miembros de la Fundación no habían encontrado ninguna entrada a esos supuestos túneles, así que, por una vez en sus vidas, fueron cautelosos antes de lanzar una ofensiva. Con el tiempo, debates sobre la naturaleza de los DCC (Dioses del Ciclo de Cthulhu) y asuntos universitarios como exámenes y evaluaciones diversas hicieron que al final se olvidaran del asunto.

Así, meses después de completa inactividad, El Becario ya no sabía qué hacer. Sus compañeros no querían entrar a los túneles a combatir a los monstruos, la falta de pruebas por su parte era demasiado grande. Por lo visto preferían dedicarse a asuntos más importantes, como artículos en revistas científicas o poner exámenes a alumnos ingratos que, además, desconocían el peligro que corrían. Vista la irresponsabilidad del resto de la Fundación, él decidió que debía dar un paso. Y ese paso tenía que  ver con uno de los objetivos que llevaba tiempo queriendo conseguir.

En uno de sus trabajos anteriores había descubierto la existencia de Los Dioses Arquetípicos. Estas entidades parecían ser opuestas a los DCC, y lo que es más, solían atacarles de forma masiva, destruyendo continentes o calcinando mesetas del lejano oriente como quien se hace una barbacoa. Esa era la manera en que les gustaría actuar a los de la Fundación Wilmarth, pero las fuerzas vivas de la ciudad de Arkham les tenían prohibido el uso de explosivos desde un incidente en nochevieja que llevó a una pequeña crisis. Pero nadie les había prohibido la invocación de unos seres que calcinaran a los DCC, eso no tenía nada que ver con explosivos...

Meses antes, El Becario ya había intentado una comunicación con los mencionados Dioses Arquetípicos, pero por lo visto se equivocaron y contactaron con una entidad benevolente, pero no relacionada con lo que ellos buscaban. Además, la entidad, que afirmaba ser una diosa griega, les dijo que estaba harta de que la confundieran con un Dios Arquetípico. Estaba claro que el hechizo que utilizaron era un fraude, seguramente perpetrado por adoradores de las DCC que querían evitar que alguien contactara con sus enemigos acérrimos.

Para que no volviera a pasar algo así, El Becario decidió investigar concienzudamente a las entidades conocidas como Dioses Arquetípicos, así no volvería a cometer el error de hace meses. Se enterró entre libros y manuscritos perpetrados por oscuros magos con letras casi ilegibles y realizó búsquedas a través de internet. Había intentado consultar los libros de la Colección Especial de la biblioteca de la Universidad Miskatonic, pero parece que, desde el citado incidente de fin de año, no tenían permitido acceder a dicha sección de la biblioteca.

El no poder acceder a la sección especial fue un handicap, pero El Becario no se rindió. Finalmente, tras evitar trampas y falsedades como las escritas por un tal Brian Danforth (ese individuo estaba claro que trabajaba para las DCC, pues no hacía más que desinformar para que los verdaderos investigadores cayeran en errores a la hora de documentarse y fueran derrotados por los agentes del mal), dio con una entidad que afirmaban que era un Dios Arquetípico. Se trataba de la diosa Bast, conocida en el antiguo Egipto y adorada como señora de los felinos. Fuentes que parecían ser fiables afirmaban que esta era una entidad real (¿quizás el resto de dioses egipcios serían también reales? Sería una investigación para otro momento), y lo que era más importante, se trataba de una Diosa Arquetípica, junto una entidad que mencionaban tanto Danforth como fuentes más fiables, un tal Nodens. De éste último lo único que se decía era su nombre y poco más, pero de Bast encontró algo mucho más importante: Un modo de invocarla.

El Becario se apuntó todos los requisitos para la invocación y fue recopilando los objetos necesarios para esta. Tenía que encontrar un lugar al aire libre para llamar la atención de la diosa, y eligió el campus de la Universidad Miskatonic. Los exámenes ya habían terminado, y la cantidad de alumnos era menor que en la temporada lectiva. Ahora comenzaban los cursos de verano, y a estos no acudían tantos estudiantes. Así, en un rincón donde no había mucho tránsito, comenzó el ritual. Se había traído todo en una mochila y en una carpeta llevaba apuntado lo que tenía que decir. Sólo le faltaba un ingrediente: un gato.

En el campus de la universidad había gatos, así que El Becario decidió ir en busca de uno. Pensó que el lugar lógico por el que merodearían los pequeños felinos sería en la zona en la que pudieran encontrar comida, así que fue a la zona donde estaban las cafeterías y los restaurantes donde comían estudiantes y alumnos. Allí, junto a las mesas, que ahora estaban casi vacías de clientes, pudo ver un par de gatos vagueando como solían hacer a lo largo del día. El Becario se fue acercando sigilosamente a ellos (o al menos lo que él entendía que era sigilosamente, que significaba acercarse andando de puntillas) y, cuando estuvo a una distancia prudencial, saltó sobre los animales.

Los gatos, cuando vieron que un individuo intentaba capturarlos, salieron corriendo y se metieron entre las mesas, saltaron las sillas y se metieron por el césped. El Becario los siguió hacia una zona donde había un grupo de árboles, que se mecían suavemente en la brisa veraniega. Allí, los animales se habían escondido entre los troncos. Pensaban que no los veía, pero la capacidad de ocultación de los felinos no era infalibe... vamos, que se les veía el rabo asomando.

El Becario volvió a probar la aproximación sigilosa, pero volvió a fallar porque fue interceptado por un alumno de intercambio que le pidió indicaciones en una ininteligible mezcla entre inglés y un idioma de centroeuropa que él no conocía. Esta interrupción hizo que los gatos volvieran a salir corriendo. Estos parecían estar disfrutando ahora de hacer correr a aquél tipo que les seguía, así que, después de librarse del estudiante extranjero, los gatos fueron huyendo de él, pero no lo suficientemente deprisa como para dejarlo atrás.

-Venga bonitos, venga, dejaos coger -iba diciendo el becario.

Los felinos hicieron como que se acercaban y, en el último momento, salieron disparados. El Becario corrió tras ellos y, después de unas cuantas vueltas por todo el campus, tuvo que detenerse a coger aire. Este momento fue un error para uno de los gatos, pues se enganchó en una trampa que alguien había puesto ahí (se trataba de un artilugio que habían puesto los del departamento de biología porque se les había vuelto a escapar un ave de corral con capacidades extraordinarias, en este caso un pato que bailaba breakdance).

El becario aprovechó la inesperada ayuda del departamente de biología y consiguió hacerse con el animal... pero eso no fue un paseíto. El gato se convirtió en una bola de pelo y garras que bufaba y gruñía, que le destrozó la camiseta de la Fundación Wilmarth y le lleno los brazos de arañazos. Con aquella pequeña máquina de destrozar colgando de su mano a una distancia de un metro, El Becario volvió a la zona donde había dejado los bártulos para la invocación. Por fin podía dar comienzo al ritual.

El Becario pintó en el suelo los símbolos ocultistas que había copiado en el folio con pintura en spray... y mientras lo hacía alguien se entrometió. Una mujer rubia con bata de científico le miraba con gesto reprobatorio desde uno de los caminos cercanos. Él la miró aturdido, momento que el gato aprovechó para darle un zarpazo en la cara.

-¿Qué es lo que estoy viendo? ¿Vandalismo en la universidad? -dijo la mujer. Cuando se acercó, El Becario la reconoció. Se trataba de Daisy Springwood, enemiga declarada de La Fundación Wilmarth. Era una entrometida que hacía todo lo posible por boicotear todas las actividades del grupo y no hacía más que mandar cartas con quejas al decano. No era un agente de los DCC, sólo se trataba de una inocente que no sabía el peligro al que se exponía.

-No es vandalismo, señorita Springwood, se trata de un ritual de invocación -dijo el becario.

La mujer lo miro atónito.

-Ya... un ritual de invocación. Con una pintura que estropea el campus de la universidad. Yo a eso lo llamo vandalismo.

-¿Pero es que no lo entiende? Tengo que realizar este ritual para conseguir la ayuda de los dioses...

-Ya, ya, me conozco la historia. Dioses malvados, seres inmencionables que se esconden de las gentes de bien para realizar actos blasfemos y tras tonterías dignas de un relato barato de literatura pulp. Y usted y su grupito, supuestamente gente letrada, se creen esas tonterías.

-Pero que no son tonterías ¡¡¡Yo los he visto!!!

-Y yo he visto a Godzilla en la televisión y en el cine. Eso no significa que exista -insistió ella.

-¡Odio a los escépticos! ¡Se niegan a ver la realidad! -exclamó El Becario.

-Uh, empieza usted a hablar como Robert Pickman ¿qué va a ser lo próximo? ¿Ovnis? ¿Los illuminati?

-Robert Pickman también los ha visto. Tiene pruebas. Una grabación.

-Ya. Yo también tengo pruebas de su acto vandálico, así que voy a llamar a seguridad del campus para que le dé su merecido.

La mujer se dio dando largos pasos. El Becario se le quedó mirando unos instantes -y se comió otro zarpazo en la cara de parte del gato- y se dispuso a seguir con su ritual. Ahora tenía que darse prisa, tenía que llevarlo a cabo antes de que la muy pesada volviera acompañada con alguien de seguridad. Estos no tenían en buena estima a los miembros de la Fundación.

Después de los dibujos en el suelo, El Becario comenzó a entonar el cántico de llamada mientras alzaba al gato en el aire. El felino estaba más cabreado que un trekkie al que le han dicho que Darth Vader es el mejor personaje de Star Trek y no paraba de lanzar zarpazos, pero esto ya no importaba a El Becario ¡¡¡La invocación estaba funcionando!!! Pudo ver auras de colores surgiendo de los dibujos y notó una extraña sensación, como si el aire se estuviera ionizando por momentos... y después vio a alguien acercándose allí montado en una moto. El Becario pensó que se trataría del miembro de seguridad del campus que se proponía detenerle, pero al ver las ropas del conductor llegó a la conclusión de que no era nadie que venía para detenerlo. El conductor vestía ropajes antiguos, similares a los de la civilización del Nilo... bueno, excepto por el casco de moto que le cubría la cabeza. El vehículo aparcó a unos pocos metros de El Becario, y el conductor -ahora claramente conductora- bajó mientras se quitaba el casco. Lo que había ocultado este no era una cabeza humana, sino un rostro felino, con expresión dura y con un aura de poder que surgía de sus ojos de pupila rasgada. Se fue acercando con sinuosos movimientos a El Becario, que la miraba aturdido, y se paró delante de él. Inesperadamente, la diosa le soltó una patada en la entrepierna a El Becario, que lanzó un alarido. El gato aprovechó el momento para salir corriendo.

-No sé de dónde has sacado ese ritual de invocación, pero ver a alguien molestando a mis servidores felinos no me hace ninguna gracia -explicó la diosa.

-Te he... llamado... para comunicarme con los Dioses Arquetípicos -decía El Becario con las manos en la entrepierna.

-¿Los Dioses Arquet...? Oh, no... ¡será posible! ¡¿Otra vez?! A ver cuantas veces tengo que explicarle. Por mucho que ciertos libros digan que soy una diosa arquetípica, no lo soy. Puedo ser una diosa de Egipto, colaborar con Alfa Strike, montar fiestas felinas ¡¡¡pero no soy una puñetera diosa arquetípica!!! Te han estafado, colega. Todo esto sólo te ha servido parar recibir una merecida patada en los cataplines. Y como veo que no se me necesita para nada, vuelvo a mis cosas -. La diosa felina se giró para marcharse, pero antes se detuvo unos momentos -. Y como vuelvas tratar así a un gato te vas a acordar de Bastet...

Y dicho esto, la diosa montó en la moto y se fue.

El Becario estaba arrodillado, todavía dolorido, y odiando a quien fuera que había escrito que Bastet era una diosa arquetípica. No lo era. Por lo visto había dioses viviendo entre los mortales, dioses antiguos como Bastet o Atenea (diosa a la que invocaron en el último intento de contactar con los Dioses Arquetípicos), pero que no tenían nada que ver con la guerra contra los DCC. Fue recogiendo sus cosas del suelo, con bufidos y gruñidos debidos a la patada en la entrepierna y, de repente, vio dos pies delante de él. Alzó la cabeza y se encontró al de seguridad mirándole con cara de pocos amigos.

-Así que pintando tonterías en el suelo ¿eh? Te vas a enterar tú

El Becario no puedo más que admitir su derrota, y esperar un momento más propicio par seguir con sus planes.

miércoles, 6 de junio de 2018

Todo Crisis of Infinity Kates


Otro año, otro evento en La Llave y la Puerta. Esta vez se ha tratado de Crisis of Infinity Kates, haciendo que la historia gire en torno a Katherine Ashford. Este personaje, que apareció de forma casual para convertirse en amante de Evangeline "Welcome" Parker y, posteriormente, en su novia, ha tenido sus más y sus menos con los enredos habituales de Arkham, aunque siempre ha mantenido la cabeza fría y ha actuado como bastión del sentido común. Sin embargo esto no ha evitado que haya acabado participando en algunos de los problemas habituales de la ciudad, aportando sus conocimientos y destrezas y siendo un apoyo para su compañera y pareja sentimental. Kate Ashford ha tenido una evolución que la ha llevado de ser una mera secundaria a cobrar más importancia. Su relación con Welcome también ha pasado de ser simplemente amantes, con Evangeline ayudándola a explorar su sexualidad y a aceptar que era lesbiana para acabar siendo una pareja estable que mantiene una relación abierta. Así, Kate, aceptando finalmente su orientación sexual y la desbordante líbido de su novia y las clones de esta, ha acabado por salir del armario incluso ante sus conservadores padres.

En esta ocasión, en La Llave y la Puerta hemos considerado que sería interesante darle una vuelta de tuerca al tema de las clones. Evangeline tiene su propio grupo de clones mutantes que podrían formar parte de cualquier alineación de super héroes mutantes de comic debido a sus peculiaridades y poderes. Y tanto Welcome como Kate mantienen muy buenas relaciones con las clones y con erótico resultado. La cuestión que nos planteamos era: ¿Y si nos encontráramos con la situación a la inversa y hubiera duplicados de Kate? Claro, no era cuestión de repetir el tema de los clones, habría que probar otro enfoque. Así surgió la idea del viaje en el tiempo: Kates de diferentes líneas temporales y de distintos tiempos. De esta manera surgió Crisis of Infinity Kates, cuyo contenido integro está disponible aquí:

Camino a Crisis of Infinity Kates
Crisis of Infinity Kates

sábado, 2 de junio de 2018

Crisis of Infinity Kates: Epílogo

Otra crisis había sobrevolado la ciudad de Arkham y el valle del Miskatonic, y afortunadamente, otra crisis había sido abortada a tiempo. La derrota de la Kate malvada y su ejército era evidente, sobre todo para cualquiera que se encontrara con los restos de la gran fiesta que se habían pegado los vencedores en la batalla en las tierras cercanas a Dunwich. Posteriormente a la fiesta, los morlocks habían ido a la zona de batalla para recoger los restos del ejército derrotado, como si  de chatarreros se trataran. Usarían sabiamente todos aquellos restos en sus propios vehículos y nuevos proyectos de armamento para su lucha contra los reptilianos.

Mientras los morlocks hacían su trabajo de chatarreros, las Kates se reunieron en una zona cercana, un claro junto a un bosque donde podía caber la pequeña multitud que se habían traído para la batalla. Además de las Kates que habían estado luchando por la salvación de su linaje desde el inicio del conflicto, estaban todas las demás, que hablaban animadamente entre ellas y descubriendo curiosidades y parecidos las unas con las otras. Brontes y Welcome estaban acompañando a las Kates. Vigilarían que ningún paleto mutante de Dunwich decidiera interrumpirles, o que sucediera cualquier otra cosa de las que eran habituales en la comarca. El plan ahora era dejar a cada una en su sitio en el espacio/tiempo y dejar las cosas como estaban, que juguetear con los viajes en el tiempo y con los futuros alternativos era algo poco aconsejable.

Así, ayudadas por la tecnología que portaba Yekaterina, se fueron abriendo portales temporales que fueron siendo cruzados por las variadas Kates. Estuvieron a punto de liarla cuando, al abrir a una Kate del siglo XVI, un byakhee de la compañía de paquetería se había colado por error, provocando el caos entre los colonos americanos que había al otro lado. Por suerto, el byakhee fue interceptado y le invitaron a volver a su ruta, tras las disculpas por poner un portar en el tiempo en su camino. En cuanto a los colonos que habían visto a la criatura, fueron invitados a unas copitas por Kate la Roja, llevándoles esto a un estado de embriaguez que haría que no recordaran el incidente, y si lo hacían, sería entre los vapores del alcohol. Este había sido el único incidente a reseñar en el reparto de Kates por la línea temporal, hasta que quedaron sólo las que formaron el grupo inicial.

Brontes, ante el momento de la despedida de tan insignes compañeras, no había podido evitar soltar la lagrimita de su único ojo, pero Kate, la de toda la vida, la novia de Welcome, le consoló. Kate la Roja también quería consolarle, pero como su ayuda iba acompañada de un barril de cerveza, prefirieron entretenerla con otra cosa.

-¿Y no podríais quedaros y crear un equipo de superhéroes? Las Kate Rangers. No seríais los únicos supers por estas tierras -decía Brontes.

-Eres un sentimental, Brontes -le dijo Yekaterina -. Sabes que no pueden quedarse, porque eso alteraría la corriente temporal.

-Pero esa es sólo una de las teorías de las consecuencias de los viajes en el tiempo. También podríamos crearr una línea divergente y todo se quedaría como está.

-Pues mira, quizás a ti te vayan los experimentos científicos, pero a mi no me apetece jugar con el espacio/tiempo, provocar un fallo, y que terminemos en una dictadura de equidnas cyborg

Brontes fue a responder a la morlock, pero ella tenía razón en lo que decía. Era mejor no arriesgarse a un follón, que encima sería culpa suya. Pocas ganas de ser el culpable de otro incidente que provocara un conflicto más gordo si cabe.

-Pues... estaba pensando que yo no tengo lugar al que ir -dijo Kate Bogatyr -. Mi línea temporal ha sido borrada, así que ya no existe. Tampoco es que la pudiera llamar hogar, pero ¿ahora a dónde voy?

-Kate Rangers... Kate Rangers -susurraba Brontes por si colaba.

-No te preocupes, Bogatyr -le dijo Yekaterina -. Tienes un sitio entre los morlocks comunistas. Si te gusta patear reptilianos nazis, es lo que hacemos aparte de fabricar tecnología portapocalíptica.

-Tiene pinta de ser mi rollo. Gracias, Yekaterina.

-Nada de ponernos demasiado sensibles, que ya tenemos suficiente con un cíclope del tamaño de un armario empotrado llorando.

-Insensible... -le dijo Brontes.

La morlock no le hizo ni caso y abrió un portal para Ka-Neferu.

-Un placer haber conbatido a tu lado, sacerdotisa de Bastet.

Ésta saludó al resto y atravesó el portal, seguida de un gato que nadie sabía qué hacía por allí.

-Ahora yo, ahora yo -decía Kate la Roja -. Que no es que me haya hartado de vosotras, pero es que esto de saltar por el espacio/tiempo mola más de lo que pensaba.

Cogió el barril de cerveza cuando vio su portal abierto y se despidió con una palabra que sólo podría entender un irlandés antiguo. Ahora sólo quedaba Violet por volver a su futuro. Esta no pudo evitar despedirse más emotivamente de Kate Ashford y de Welcome, que la estrecharon entre sus brazos.

-Ha sido un placer luchar junto a vosotras. Estoy muy orgullosa.

-Aquí sólo lloro yo -advirtió Brontes.

-¿Te quieres callar, hombre? Que estás estropeando el momento -le riñó Yekaterina.

El portal al futuro se abrió y Violet cruzó antes de que hubiera más lágrimas aparte de las del cíclope. Ahora se habían ido todas y sólo quedaban la refugiada de su futuro abortado y la morlock junto a la Kate original, la de toda la vida, la novia de Welcome.

-Bueno, nosotras nos vamos a los túneles morlock -dijo Yekaterina -. Si queréis pasaros a saludar, ya sabéis por donde estamos.

-Sí, algún día iremos por allí -dijo Welcome.

Mientras caminaban en dirección a la entrada a los túneles más cercano, Kate Ashford sintió un escalofrío.

-¿Qué te pasa? -preguntó Welcome.

-No sé... tengo la impresión de que nos hemos dejado algo.

Sótanos de la residencia estudiantil La Llave y La Puerta. En esos momentos.

Las Kates se habían visto envueltas en el asalto final y habían ido a Dunwich para derrotar a la Kate Ashford alternativa, pero se habían dejado un pequeño asunto en los sótanos de la residencia estudiantil.

Ashlevil, también conocida  como Otrashley, seguía allí atrapada. Estuvo esperando que volvieran a por ella, pero las cosas se habían complicado y sus compañeros no habían podido liberarla. A estas alturas debía estar claro que habían sufrido una derrota, así que debía escapar como fuera. Ya lo había intentado de todas las formas conocidas, en esta Tierra y en otras, pero no había conseguido nada. Cuando ya pensaba que sería inútil, sucedió algo inesperado. Una extraña masa amorfa descendió las escaleras al sótano y fue deslizándose por el suelo terroso hasta llegar a la silla donde estaba Ashlevil. Esta se dio cuenta de que la masa era corrosiva, así que aprovechó parar dar varios saltos y conseguir que aquella cosa destrozara sus sujeciones. Así, la Ashley alternativa se liberó, pero escuchó unas voces y se escondió tras una columna. Desde allí pudo ver que, quien bajaba, era una gigantesca araña de horrorosas proporciones, que parecía sostener una fregona. Iba echando la bronca a dos empleados de la limpieza por haber dejado que se colara algo que no parecía estar hecho para ser pronunciado por seres humanos. Ashley dedujo que hablaban de la masa amorfa, pero si iban en su búsqueda podrían cruzarse con ella.

Otrashley se pegó a la pared y fue caminando lentamente hasta que llegó a una puerta que había en medio de ninguna parte, la abrió mientras observaba cómo la araña y sus ayudantes iban en la búsqueda del cieno malo, y entró en la nueva habitación, donde pensaba esperar a que se largaran. Lo encontró al otro lado le hizo replantearse su estrategia. Se trataba de una ciudad en miniatura, con vehículos, calles y edificios. Una ciudad de ratas. Ashlevil apenas tuvo tiempo de reconocerlo, pues aparecieron unos pequeños tanques y otros vehículos de combate. Por alguna razón la habían reconocido como una enemiga y comenzaron a lanzarle proyectiles de todo tipo. Esto hizo salir por patas a Otrashley, que volvió al sótano.

La araña gigante estaba peleando con la masa amorfa, que recibía ataques de la fregona de combate, mientras sus ayudantes parecían usar algún tipo de producto de limpieza. Otrashley aprovechó esto para subir las escaleras a toda carrera y subir a la planta baja de la residencia estudiantil. Una vez allí, se mimetizó entre los huéspedes y fue acercándose disimuladamente a la puerta.

Ashlevil consiguió salir del edificio sin ningún problema más, pero una vez en la calle, se encontró con una manifestación de profundos, que parecían estar un poco violentos, pues estaban lanzando objetos mientras proferían insultos en un idioma prehumano. La policía hacía todo lo posible por calmar los ánimos y Otrashley aprovechó todo el jaleo para alejarse de allí sin ser captada por nadie. Recorrió varias calles, cada vez más segura de sí misma. En su cabeza planeaba maneras de devolverles a sus captores lo que le habían hecho. Ella venía de otra Tierra, pero sabía cómo contactar con los reptilianos de esta, así que sólo haría falta llegar a los túneles, esquivar a los morlocks, y presentarse ante los RNLO. Nadie sabía que estaba libre, así que sería coser y cantar.

Y en estos pensamientos estaba centrada mientras fue a girar por una esquina. Si se hubiera fijado más, habría visto que todo el mundo evitaba pasar por allí, pero estaba tan centrada en su venganza que no se percató... y así es como Ashlevil, también conocida como Otrashley acabó siendo devorada por la esquina no euclidiana de la ciudad de Arkham. Lo curioso es que más de una amenaza a la ciudad, y al mundo entero, era abortada por no fijarse por dónde andaba. Y casi nadie se terminaba enterando. Cosas de una ciudad universitaria de Nueva Inglaterra como era Arkham.