viernes, 22 de junio de 2018

El ataque de los gatos mutantes o por qué no hay que cabrear a Bastet


Aunque habitualmente las reuniones de planificación de las misiones de Alfa Strike se realizaban en las Tierras del Sueño, en el hogar de Loki, que se había convertido en la base de operaciones del grupo y en hogar de múltiples gatos (y a ver quien le ponía pegas a Bastet), a veces, sin embargo, el Herrero Mentiroso optaba por otras ubicaciones. Esta vez había elegido los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, en Dunwich. Esto era por varias razones: La primera era que tenía un bono de descuento que quería aprovechar antes de que llegara el grueso de turistas del verano y estaba pasando allí unos días y, la verdad era que no le apetecía moverse. La segunda razón era que seguramente deberían intervenir nuevamente en aquella zona, o al menos eso indicaban sus fuentes. La tercera razón era que así contaría con la ayuda de las welclones para tratar de impedir que Bastet se cabreara hasta niveles estratosféricos, convirtiéndose así en Sejmet y montando un buen follón. En último término, si la diosa se convertía en su belicoso alter ego, también podía contar con las welclones para que no sólo la controlaran, sino que también la agotaran utilizando sus particulares métodos con erótico resultado. En último término tenía un byakhee de Byakhee Express preparado para traer a Anna Pickman. Y es que si había algo que daba más miedo que Sejmet desatada era Welcome enfadada, pero como la joven estaba enfangada en las conversaciones diplomáticas entre morlocks y gules por derechos de paso y uso de determinadas zonas de los túneles bajo la ciudad, tenía previsto un plan B: algo que daba más miedo todavía que Evangeline enfadada: Anna Pickman, la mujer más peligrosa de Arkham. En cualquier caso, que Bastet se convirtiera en Sejmet podría ser incluso útil, sobretodo sabiendo que más de la mitad del grupo estaba ausente con cuestiones de sus negocios o estaban de vacaciones. Así pues, Loki contaba con Raijin y Fujin, Bastet y Pkaurodlos. Lo cierto es que los de NWE habían escogido las fechas muy bien. Pero Alfa Strike siempre contaba con algún recurso. Y, en último término, las Welclones podían ser terribles por sí solas. Curiosamente, Ashley Johnson y su equipo Tiamat habían sido trasladadas a California a cumplir allí algún tipo de misión, y lo que había planeado la corporación había sido sin informar su filial Omicron Scorpions.

La cuestión era, tal y como explicó Loki a los presentes, que la SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation) había vuelto a las andadas. Esta empresa filial de NWE no era la primera vez que se convertía en objetivo de las acciones de Alfa Strike. Ya habían tenido que lidiar con una beluga “homosexualizadora” y una mujer avispa ninfómana, aunque de esta última se ocupó Hada, una de las welclones. La cuestión era que en esta empresa se habían reunido todos los científicos locos, amorales y piscópatas y tenían carta blanca para hacer lo que quisieran siempre que cumplieran con los objetivos de la empresa en cuanto a productos biológicos de consumo y componentes electrónicos de alta gama y última generación que sacar al mercado. Afortunadamente para ellos, la empresa no había hecho demasiado ruido, por lo que los magufos ecologistas y fanáticos de lo natural ni siquiera se habían enterado de su existencia, obsesionados con su cruzada contra otras grandes corporaciones del mismo sector. Así pues, mientras la SGEC siguiera con la producción manteniéndose dentro de los márgenes legales y no recibiera demasiada publicidad, los científicos podían seguir con sus labores secundarias de ciencia negra y loca. Y de estos esfuerzos había surgido una nueva amenaza a la que Alfa Strike debía hacer frente y que iba a ser liberada en Dunwich para ser puesta a prueba. La naturaleza de esta amenaza era la que había hecho que Loki temiera que Bastet se convirtiera en Sejmet, pues si había algo que la cabreaba profundamente, que la volvía más peligrosa que un volcán a punto de estallar era el maltrato a los gatos. Alguien que se dedicara a molestar o maltratar a los felinos de forma convencional, podía acabar recibiendo un zarpazo o dos de la diosa, que no era poca cosa. Pero lo que habían hecho los de la SGEC era algo mucho más allá: habían creado una progenie de gatos mutantes asesinos del espacio exterior al combinar material genético de gatos con el proporcionado por los zeta reticulanos neoliberales. El resultado eran unos seres humanoides felinos de medio metro de altura, con tres orejas (la tercera estaba situada en lo alto de la cabeza, entre las otras dos), ojos de alienígena zeta reticulano e implacables y feroces. Además, habían sido armados con fusiles y pistolas de Rayo O (llamados así porque disparan ráfagas de energía en forma de O) y equipados con trajes espaciales especiales de combate que parecían diseñados por un ilustrador pulp de ciencia ficción de los años 50. Ni que decir tiene que en cuanto Loki informó a los presentes de lo que sucedía y que esos gatos mutantes iban a ser liberados en la zona de Dunwich para atacar a la población Civil, hizo falta toda la fuerza de Raijin y Fujin y de las welclones para contener a Bastet e impedir que se transformara en Sejmet mientras Pkaurodlos preparaba un calmante que no tardó en inyectarle en cuanto tuvo oportunidad. La cuestión era que la diferencia entre Bastet y Sejmet era como la que había entre Jekyll y Hyde o entre Bruce Banner y Hulk. Sejmet era poder y fuerza desatada y la última vez que se descontroló, para contenerla tuvieron que hacer un lago artificial de cerveza teñida de rojo para que se la bebiera pensando que era sangre. La resaca que tuvo Bastet al día siguiente fue histórica. Afortunadamente, hasta el momento no había nada que hubiera enfadado tanto a la diosa como para amenazar con convertirse en Sejmet, pero esta ocasión era diferente. La aberración genética que habían hecho con los gatos clamaba a los dioses. Y la diosa en cuestión, Bastet, no estaba para tonterías.

La formación que se había reunido para hacer frente al ataque de los gatos mutantes eran un tanto peculiar. Raijin y Fujin, aunque eran de los miembros más sensatos del equipo, eran tropas de asalto demoledoras, dotados de una gran fuerza física. Bastet normalmente se ocupaba de los trabajos de infiltración, aunque no se quedaba corta con el combate cuerpo a cuerpo. Pkaurodlos, el más sensato, educado y cortés miembro del equipo, se encargaba de la medicina de campaña y era el experto en tecnología e informática. Otra peculiaridad de la situación era la vestimenta, pues como la llamada de Loki les había cogido desprevenidos, preparados para disfrutar de unas vacaciones veraniegas, no habían traído su vestimenta de batalla habitual. Los dos japoneses, Raijin y Fujin, tenía un aspecto bastante peculiar, a fin de cuentas, dos enormes onis, uno de piel rojiza y azul la del otro, ataviados con camisas de flores y shorts era bastante llamativo. Debido a que se trataba de una misión de combate, habían traído sus armas: sendas enormes porras metálicas. Así que el contraste era bastante peculiar. Por su parte, Bastet había acudido ataviada con un atuendo egipcio clásico: una falda de lino y algunas joyas características de la cultura que la adoró. De manera que, sí, iba en top less, aunque esto para las welclones no suponía problema. Todas se habían acostado en algún momento u otro con la diosa, y ver un torso femenino o masculino desnudo, aunque les resultara atractivo, no iba a suponer para ellas motivo para dejar de ser profesionales y respetuosas con una amiga y amante ocasional. En cuanto a Pkaurodlos… bueno, es un dios que es una enorme serpiente emplumada. No es que necesite mucho atuendo. Loki, por su parte, amenazado por Welcome para que se vistiera de forma apropiada (los dioses y muchos seres sobrenaturales, así como los miembros de la Gran Raza de Yith en cuerpos humanos, tienen un pésimo gusto a la hora de vestirse, y no es raro que usen patrones de moda varias décadas atrasados), se había presentado con un polo blanco, pantalón negro y zapatos oscuros. La verdad es que se podría haber presentado ataviado de forma más apropiada para entrar en acción, pero el nórdico prefería mantenerse en un segundo plano normalmente.

Así pues, sólo era cuestión de localizar a su enemigo y enfrentarse a él. Los efectivos de SGEC todavía no se habían desplegado y los miembros de Alfa Strike no podían hacer otra cosa que aguardar. Mientras tanto, a Bastet se le iba pasando el efecto del calmante y, aunque estaba ansiosa por entrar en acción, parecía más controlada. Finalmente, una hora más tarde (es lo que pasa, que los cientifícos locos y villanos recurrentes no son siempre puntuales), un convoy de tres camiones sin ningún tipo de logo se adentraron en la región de Dunwich, dejando atrás el pueblo y encaminándose hacia una zona más apartada. Cuando llegaron a su destino, se detuvieron y los conductores y sus ayudantes bajaron de los vehículos. Al abrir las cajas, del interior de los camiones salió una pequeña horda de gatos mutantes con armas de Rayos O. El pequeño y felino ejército mutante se dispuso en formación y comenzaron a avanzar hacia el pueblo, preparados para abrir fuego ante la visión de los primeros individuos con los que se cruzarían.

Con el desembarco realizado, los dioses se pusieron en movimiento. No tardaron mucho en interceptar a los gatos mutantes con su equipo de ciencia ficción pulp de los años 50, y la batalla comenzó. En condiciones normales, la potencia de combate desplegada por el equipo Alfa Strike habría sido suficiente para derrotar un par de escuadras de armaduras de combate Acorazado o una de GodHunters. Eso sin tener mucho problema. A fin de cuentas, el poder de los dioses que intervenían en esa lucha era bastante alto. Pero las armas de Rayos O, pese a su aspecto retrofuturista, no eran ningún juguete. Se trataba de tecnología zeta-reticulana adaptada a los materiales y técnicas de fabricación humana. En cuanto a potencia de fuego eran equivalentes al lanzarrayos que guardaba para casos de emergenica Summanus, el dinosauroide que administraba la residencia universitaria y los alojamientos rurales. Éste era un dispositivo basado en tecnología yithiana capaz de convertir a un rinoceronte en kebab asado si lo usaban sobrecargado. Pero en este caso no se trataba de una única arma, sino de muchas, utilizadas por muchos gatos mutantes simultáneamente. Esto le ponía las cosas más difíciles a los dioses.

El ver como sus queridos gatos habían sido transformados en semejantes aberraciones genéticas y usados como soldados esclavos para cumplir los designios de un grupo de científicos locos al servicio de una oscura corporación era más de lo que podía soportar Bastet. Y al ser atacada por los Rayos O, no se contuvo más. Lanzando un rugido de furia, le creció una espesa melena y se volvió más musculosa y con la piel rojiza. Se había transformado en Sejmet.

Ante la irrupción de esta diosa, Pkaurodlos Raijin y Fujin, que habían estado aguantando bastante bien y habían diezmado las filas felinas mutantes (es decir, que se habían cargado a un diez por ciento de los gatos), optaron por hacerse a un lado. En ese momento, junto a ellos, y surgiendo de detrás de unos árboles, apareció El que Comenta en la Oscuridad, un siniestro avatar de Nyarlathotep especializado en comentar acontecimientos deportivos y de toda índole para enloquecer a los hinchas y aficionados con sus oscuros comentarios y blasfemas alusiones. También aprovechaba para sacarse un buen dinero gestionando una casa de apuestas online. Saludó con gesto profesional a los dioses y comenzó a comentar:

-Y Sejmet, recién liberada, entra en acción. Inicia una carga brutal con los brazos abiertos hacia los lados y las zarpas preparadas y embite contra las tropas felinas mutantes. ¡Increible, señoras, señores y demás entidades! Que potencia la de esta diosa. Ha abierto un surco entre las filas enemigas como un cuchillo caliente penetra la mantequilla. ¡Y está desatada! Tras desconcertar y sorprender a los gatos, estos han tratado de recuperar el orden entre sus filas, pero la brutalidad e iniciativa de Sejmet lo hacen imposible. Se mueve como un gato jugando con su presa, pero con cada golpe se lleva por delante a varios mutantes que salen despedidos por los aires. Algunos mueren tratando de defenderse y los Rayos O de sus armas causan más caos. ¡Y esto es indescriptible! ¡Que masacre! Estamos viendo algo épico, histórico, Sejmet desencadenada y dispuesta a sembrar el caos y la muerte a su paso. Hacia siglos que no veíamos una demostración como la que estamos presentando. Está claro que los gatos mutantes no tienen nada que hacer ante esta diosa. ¡Y Sejmet lo vuelve a hacer! Esta vez han sido siete gatos de un único zarpazo. Y salen desparramados hacia el cielo dejando tras de sí una lluvia de sangre y disparos de Rayos O.

La pelea no duró mucho más, aunque El que Comenta la disfrutó hasta el último momento. Estaba muy satisfecho del asunto, aunque ahora tocaba resolver el tema de como contener a la diosa desatada, pues, tras matar a todos los gatos mutantes, había destrozado los camiones y los operarios sólo se habían salvado porque en ese momento intervinieron Raijin y Fujin que, a duras penas, lograron detenerla. Pero había que hacer algo. Loki, que había estado contemplando la pelea con unos prismáticos, avisó a las welclones. Tal vez ellas lograrían calmar a la diosa, o, al menos, dejarla lo bastante agotada para que se pudiera tranquilizar sola. Y es que estaba en un estado en el que los calmantes de Pkaurodlos poco podían hacer. Poco a poco, las clones mutantes de Evangeline “ Welcome” Parker fueron reuniéndose y se dirigieron hacia el lugar de los hechos. Las primeras en intervenir fueron Blindada y Amazona, las dos más fuertes y musculosas. Junto con Raijin y Fujin lograron hacer una presa más férrea sobre la diosa, pero esto la ponía más furiosa todavía. Entonces, Buhonera, jefa no oficial de las welclones (técnicamente, Welcome era la máxima autoridad entre ellas), tras comprobar que se habían reunido las 20, le hizo a Sejmet una proposición que no podía rechazar, una proposición que la diosa, interesada y curiosa, aceptó, una proposición con erótico resultado.

Seis orgasmos de Sejmet más tarde (los de las welclones fueron muchos más, bastantes más), la diosa por fin estaba lo bastante agotada y satisfecha como para caer rendida. A su alrededor, las clones, también cansadas y sexualmente complacidas aunque iban a necesitar un tiempo de reposo para recuperarse, estaban contentas por haber logrado cumplir con éxito su misión. No esperaban que la diosa fuera tan resistente y agotadora, pero triunfaron. Una vez más, un desconcertante, absurdo y extraño plan de la NWE había sido frustrado. Y Bastet, cuando regresó a su estado normal, sólo pudo preguntarse que había pasado y por qué estaba desnuda y tan satisfecha sexualmente como agotada. Pero las explicaciones llegaron en otro momento y es otra historia.

viernes, 15 de junio de 2018

El becario y los Dioses Arquetípicos (segundo intento)

Hacía meses que la actividad de la Fundación Wilmarth era escasa. El becario había intentado por todos los medios que se investigaran los túneles que había bajo la ciudad de Arkham, afirmando que estaban llenos de CCC (Criaturas del Ciclo de Cthulhu) y había una verdadera conspiración de seres blasfemos y monstruosos contra la humanidad. Los miembros de la Fundación no habían encontrado ninguna entrada a esos supuestos túneles, así que, por una vez en sus vidas, fueron cautelosos antes de lanzar una ofensiva. Con el tiempo, debates sobre la naturaleza de los DCC (Dioses del Ciclo de Cthulhu) y asuntos universitarios como exámenes y evaluaciones diversas hicieron que al final se olvidaran del asunto.

Así, meses después de completa inactividad, El Becario ya no sabía qué hacer. Sus compañeros no querían entrar a los túneles a combatir a los monstruos, la falta de pruebas por su parte era demasiado grande. Por lo visto preferían dedicarse a asuntos más importantes, como artículos en revistas científicas o poner exámenes a alumnos ingratos que, además, desconocían el peligro que corrían. Vista la irresponsabilidad del resto de la Fundación, él decidió que debía dar un paso. Y ese paso tenía que  ver con uno de los objetivos que llevaba tiempo queriendo conseguir.

En uno de sus trabajos anteriores había descubierto la existencia de Los Dioses Arquetípicos. Estas entidades parecían ser opuestas a los DCC, y lo que es más, solían atacarles de forma masiva, destruyendo continentes o calcinando mesetas del lejano oriente como quien se hace una barbacoa. Esa era la manera en que les gustaría actuar a los de la Fundación Wilmarth, pero las fuerzas vivas de la ciudad de Arkham les tenían prohibido el uso de explosivos desde un incidente en nochevieja que llevó a una pequeña crisis. Pero nadie les había prohibido la invocación de unos seres que calcinaran a los DCC, eso no tenía nada que ver con explosivos...

Meses antes, El Becario ya había intentado una comunicación con los mencionados Dioses Arquetípicos, pero por lo visto se equivocaron y contactaron con una entidad benevolente, pero no relacionada con lo que ellos buscaban. Además, la entidad, que afirmaba ser una diosa griega, les dijo que estaba harta de que la confundieran con un Dios Arquetípico. Estaba claro que el hechizo que utilizaron era un fraude, seguramente perpetrado por adoradores de las DCC que querían evitar que alguien contactara con sus enemigos acérrimos.

Para que no volviera a pasar algo así, El Becario decidió investigar concienzudamente a las entidades conocidas como Dioses Arquetípicos, así no volvería a cometer el error de hace meses. Se enterró entre libros y manuscritos perpetrados por oscuros magos con letras casi ilegibles y realizó búsquedas a través de internet. Había intentado consultar los libros de la Colección Especial de la biblioteca de la Universidad Miskatonic, pero parece que, desde el citado incidente de fin de año, no tenían permitido acceder a dicha sección de la biblioteca.

El no poder acceder a la sección especial fue un handicap, pero El Becario no se rindió. Finalmente, tras evitar trampas y falsedades como las escritas por un tal Brian Danforth (ese individuo estaba claro que trabajaba para las DCC, pues no hacía más que desinformar para que los verdaderos investigadores cayeran en errores a la hora de documentarse y fueran derrotados por los agentes del mal), dio con una entidad que afirmaban que era un Dios Arquetípico. Se trataba de la diosa Bast, conocida en el antiguo Egipto y adorada como señora de los felinos. Fuentes que parecían ser fiables afirmaban que esta era una entidad real (¿quizás el resto de dioses egipcios serían también reales? Sería una investigación para otro momento), y lo que era más importante, se trataba de una Diosa Arquetípica, junto una entidad que mencionaban tanto Danforth como fuentes más fiables, un tal Nodens. De éste último lo único que se decía era su nombre y poco más, pero de Bast encontró algo mucho más importante: Un modo de invocarla.

El Becario se apuntó todos los requisitos para la invocación y fue recopilando los objetos necesarios para esta. Tenía que encontrar un lugar al aire libre para llamar la atención de la diosa, y eligió el campus de la Universidad Miskatonic. Los exámenes ya habían terminado, y la cantidad de alumnos era menor que en la temporada lectiva. Ahora comenzaban los cursos de verano, y a estos no acudían tantos estudiantes. Así, en un rincón donde no había mucho tránsito, comenzó el ritual. Se había traído todo en una mochila y en una carpeta llevaba apuntado lo que tenía que decir. Sólo le faltaba un ingrediente: un gato.

En el campus de la universidad había gatos, así que El Becario decidió ir en busca de uno. Pensó que el lugar lógico por el que merodearían los pequeños felinos sería en la zona en la que pudieran encontrar comida, así que fue a la zona donde estaban las cafeterías y los restaurantes donde comían estudiantes y alumnos. Allí, junto a las mesas, que ahora estaban casi vacías de clientes, pudo ver un par de gatos vagueando como solían hacer a lo largo del día. El Becario se fue acercando sigilosamente a ellos (o al menos lo que él entendía que era sigilosamente, que significaba acercarse andando de puntillas) y, cuando estuvo a una distancia prudencial, saltó sobre los animales.

Los gatos, cuando vieron que un individuo intentaba capturarlos, salieron corriendo y se metieron entre las mesas, saltaron las sillas y se metieron por el césped. El Becario los siguió hacia una zona donde había un grupo de árboles, que se mecían suavemente en la brisa veraniega. Allí, los animales se habían escondido entre los troncos. Pensaban que no los veía, pero la capacidad de ocultación de los felinos no era infalibe... vamos, que se les veía el rabo asomando.

El Becario volvió a probar la aproximación sigilosa, pero volvió a fallar porque fue interceptado por un alumno de intercambio que le pidió indicaciones en una ininteligible mezcla entre inglés y un idioma de centroeuropa que él no conocía. Esta interrupción hizo que los gatos volvieran a salir corriendo. Estos parecían estar disfrutando ahora de hacer correr a aquél tipo que les seguía, así que, después de librarse del estudiante extranjero, los gatos fueron huyendo de él, pero no lo suficientemente deprisa como para dejarlo atrás.

-Venga bonitos, venga, dejaos coger -iba diciendo el becario.

Los felinos hicieron como que se acercaban y, en el último momento, salieron disparados. El Becario corrió tras ellos y, después de unas cuantas vueltas por todo el campus, tuvo que detenerse a coger aire. Este momento fue un error para uno de los gatos, pues se enganchó en una trampa que alguien había puesto ahí (se trataba de un artilugio que habían puesto los del departamento de biología porque se les había vuelto a escapar un ave de corral con capacidades extraordinarias, en este caso un pato que bailaba breakdance).

El becario aprovechó la inesperada ayuda del departamente de biología y consiguió hacerse con el animal... pero eso no fue un paseíto. El gato se convirtió en una bola de pelo y garras que bufaba y gruñía, que le destrozó la camiseta de la Fundación Wilmarth y le lleno los brazos de arañazos. Con aquella pequeña máquina de destrozar colgando de su mano a una distancia de un metro, El Becario volvió a la zona donde había dejado los bártulos para la invocación. Por fin podía dar comienzo al ritual.

El Becario pintó en el suelo los símbolos ocultistas que había copiado en el folio con pintura en spray... y mientras lo hacía alguien se entrometió. Una mujer rubia con bata de científico le miraba con gesto reprobatorio desde uno de los caminos cercanos. Él la miró aturdido, momento que el gato aprovechó para darle un zarpazo en la cara.

-¿Qué es lo que estoy viendo? ¿Vandalismo en la universidad? -dijo la mujer. Cuando se acercó, El Becario la reconoció. Se trataba de Daisy Springwood, enemiga declarada de La Fundación Wilmarth. Era una entrometida que hacía todo lo posible por boicotear todas las actividades del grupo y no hacía más que mandar cartas con quejas al decano. No era un agente de los DCC, sólo se trataba de una inocente que no sabía el peligro al que se exponía.

-No es vandalismo, señorita Springwood, se trata de un ritual de invocación -dijo el becario.

La mujer lo miro atónito.

-Ya... un ritual de invocación. Con una pintura que estropea el campus de la universidad. Yo a eso lo llamo vandalismo.

-¿Pero es que no lo entiende? Tengo que realizar este ritual para conseguir la ayuda de los dioses...

-Ya, ya, me conozco la historia. Dioses malvados, seres inmencionables que se esconden de las gentes de bien para realizar actos blasfemos y tras tonterías dignas de un relato barato de literatura pulp. Y usted y su grupito, supuestamente gente letrada, se creen esas tonterías.

-Pero que no son tonterías ¡¡¡Yo los he visto!!!

-Y yo he visto a Godzilla en la televisión y en el cine. Eso no significa que exista -insistió ella.

-¡Odio a los escépticos! ¡Se niegan a ver la realidad! -exclamó El Becario.

-Uh, empieza usted a hablar como Robert Pickman ¿qué va a ser lo próximo? ¿Ovnis? ¿Los illuminati?

-Robert Pickman también los ha visto. Tiene pruebas. Una grabación.

-Ya. Yo también tengo pruebas de su acto vandálico, así que voy a llamar a seguridad del campus para que le dé su merecido.

La mujer se dio dando largos pasos. El Becario se le quedó mirando unos instantes -y se comió otro zarpazo en la cara de parte del gato- y se dispuso a seguir con su ritual. Ahora tenía que darse prisa, tenía que llevarlo a cabo antes de que la muy pesada volviera acompañada con alguien de seguridad. Estos no tenían en buena estima a los miembros de la Fundación.

Después de los dibujos en el suelo, El Becario comenzó a entonar el cántico de llamada mientras alzaba al gato en el aire. El felino estaba más cabreado que un trekkie al que le han dicho que Darth Vader es el mejor personaje de Star Trek y no paraba de lanzar zarpazos, pero esto ya no importaba a El Becario ¡¡¡La invocación estaba funcionando!!! Pudo ver auras de colores surgiendo de los dibujos y notó una extraña sensación, como si el aire se estuviera ionizando por momentos... y después vio a alguien acercándose allí montado en una moto. El Becario pensó que se trataría del miembro de seguridad del campus que se proponía detenerle, pero al ver las ropas del conductor llegó a la conclusión de que no era nadie que venía para detenerlo. El conductor vestía ropajes antiguos, similares a los de la civilización del Nilo... bueno, excepto por el casco de moto que le cubría la cabeza. El vehículo aparcó a unos pocos metros de El Becario, y el conductor -ahora claramente conductora- bajó mientras se quitaba el casco. Lo que había ocultado este no era una cabeza humana, sino un rostro felino, con expresión dura y con un aura de poder que surgía de sus ojos de pupila rasgada. Se fue acercando con sinuosos movimientos a El Becario, que la miraba aturdido, y se paró delante de él. Inesperadamente, la diosa le soltó una patada en la entrepierna a El Becario, que lanzó un alarido. El gato aprovechó el momento para salir corriendo.

-No sé de dónde has sacado ese ritual de invocación, pero ver a alguien molestando a mis servidores felinos no me hace ninguna gracia -explicó la diosa.

-Te he... llamado... para comunicarme con los Dioses Arquetípicos -decía El Becario con las manos en la entrepierna.

-¿Los Dioses Arquet...? Oh, no... ¡será posible! ¡¿Otra vez?! A ver cuantas veces tengo que explicarle. Por mucho que ciertos libros digan que soy una diosa arquetípica, no lo soy. Puedo ser una diosa de Egipto, colaborar con Alfa Strike, montar fiestas felinas ¡¡¡pero no soy una puñetera diosa arquetípica!!! Te han estafado, colega. Todo esto sólo te ha servido parar recibir una merecida patada en los cataplines. Y como veo que no se me necesita para nada, vuelvo a mis cosas -. La diosa felina se giró para marcharse, pero antes se detuvo unos momentos -. Y como vuelvas tratar así a un gato te vas a acordar de Bastet...

Y dicho esto, la diosa montó en la moto y se fue.

El Becario estaba arrodillado, todavía dolorido, y odiando a quien fuera que había escrito que Bastet era una diosa arquetípica. No lo era. Por lo visto había dioses viviendo entre los mortales, dioses antiguos como Bastet o Atenea (diosa a la que invocaron en el último intento de contactar con los Dioses Arquetípicos), pero que no tenían nada que ver con la guerra contra los DCC. Fue recogiendo sus cosas del suelo, con bufidos y gruñidos debidos a la patada en la entrepierna y, de repente, vio dos pies delante de él. Alzó la cabeza y se encontró al de seguridad mirándole con cara de pocos amigos.

-Así que pintando tonterías en el suelo ¿eh? Te vas a enterar tú

El Becario no puedo más que admitir su derrota, y esperar un momento más propicio par seguir con sus planes.

miércoles, 6 de junio de 2018

Todo Crisis of Infinity Kates


Otro año, otro evento en La Llave y la Puerta. Esta vez se ha tratado de Crisis of Infinity Kates, haciendo que la historia gire en torno a Katherine Ashford. Este personaje, que apareció de forma casual para convertirse en amante de Evangeline "Welcome" Parker y, posteriormente, en su novia, ha tenido sus más y sus menos con los enredos habituales de Arkham, aunque siempre ha mantenido la cabeza fría y ha actuado como bastión del sentido común. Sin embargo esto no ha evitado que haya acabado participando en algunos de los problemas habituales de la ciudad, aportando sus conocimientos y destrezas y siendo un apoyo para su compañera y pareja sentimental. Kate Ashford ha tenido una evolución que la ha llevado de ser una mera secundaria a cobrar más importancia. Su relación con Welcome también ha pasado de ser simplemente amantes, con Evangeline ayudándola a explorar su sexualidad y a aceptar que era lesbiana para acabar siendo una pareja estable que mantiene una relación abierta. Así, Kate, aceptando finalmente su orientación sexual y la desbordante líbido de su novia y las clones de esta, ha acabado por salir del armario incluso ante sus conservadores padres.

En esta ocasión, en La Llave y la Puerta hemos considerado que sería interesante darle una vuelta de tuerca al tema de las clones. Evangeline tiene su propio grupo de clones mutantes que podrían formar parte de cualquier alineación de super héroes mutantes de comic debido a sus peculiaridades y poderes. Y tanto Welcome como Kate mantienen muy buenas relaciones con las clones y con erótico resultado. La cuestión que nos planteamos era: ¿Y si nos encontráramos con la situación a la inversa y hubiera duplicados de Kate? Claro, no era cuestión de repetir el tema de los clones, habría que probar otro enfoque. Así surgió la idea del viaje en el tiempo: Kates de diferentes líneas temporales y de distintos tiempos. De esta manera surgió Crisis of Infinity Kates, cuyo contenido integro está disponible aquí:

Camino a Crisis of Infinity Kates
Crisis of Infinity Kates

sábado, 2 de junio de 2018

Crisis of Infinity Kates: Epílogo

Otra crisis había sobrevolado la ciudad de Arkham y el valle del Miskatonic, y afortunadamente, otra crisis había sido abortada a tiempo. La derrota de la Kate malvada y su ejército era evidente, sobre todo para cualquiera que se encontrara con los restos de la gran fiesta que se habían pegado los vencedores en la batalla en las tierras cercanas a Dunwich. Posteriormente a la fiesta, los morlocks habían ido a la zona de batalla para recoger los restos del ejército derrotado, como si  de chatarreros se trataran. Usarían sabiamente todos aquellos restos en sus propios vehículos y nuevos proyectos de armamento para su lucha contra los reptilianos.

Mientras los morlocks hacían su trabajo de chatarreros, las Kates se reunieron en una zona cercana, un claro junto a un bosque donde podía caber la pequeña multitud que se habían traído para la batalla. Además de las Kates que habían estado luchando por la salvación de su linaje desde el inicio del conflicto, estaban todas las demás, que hablaban animadamente entre ellas y descubriendo curiosidades y parecidos las unas con las otras. Brontes y Welcome estaban acompañando a las Kates. Vigilarían que ningún paleto mutante de Dunwich decidiera interrumpirles, o que sucediera cualquier otra cosa de las que eran habituales en la comarca. El plan ahora era dejar a cada una en su sitio en el espacio/tiempo y dejar las cosas como estaban, que juguetear con los viajes en el tiempo y con los futuros alternativos era algo poco aconsejable.

Así, ayudadas por la tecnología que portaba Yekaterina, se fueron abriendo portales temporales que fueron siendo cruzados por las variadas Kates. Estuvieron a punto de liarla cuando, al abrir a una Kate del siglo XVI, un byakhee de la compañía de paquetería se había colado por error, provocando el caos entre los colonos americanos que había al otro lado. Por suerto, el byakhee fue interceptado y le invitaron a volver a su ruta, tras las disculpas por poner un portar en el tiempo en su camino. En cuanto a los colonos que habían visto a la criatura, fueron invitados a unas copitas por Kate la Roja, llevándoles esto a un estado de embriaguez que haría que no recordaran el incidente, y si lo hacían, sería entre los vapores del alcohol. Este había sido el único incidente a reseñar en el reparto de Kates por la línea temporal, hasta que quedaron sólo las que formaron el grupo inicial.

Brontes, ante el momento de la despedida de tan insignes compañeras, no había podido evitar soltar la lagrimita de su único ojo, pero Kate, la de toda la vida, la novia de Welcome, le consoló. Kate la Roja también quería consolarle, pero como su ayuda iba acompañada de un barril de cerveza, prefirieron entretenerla con otra cosa.

-¿Y no podríais quedaros y crear un equipo de superhéroes? Las Kate Rangers. No seríais los únicos supers por estas tierras -decía Brontes.

-Eres un sentimental, Brontes -le dijo Yekaterina -. Sabes que no pueden quedarse, porque eso alteraría la corriente temporal.

-Pero esa es sólo una de las teorías de las consecuencias de los viajes en el tiempo. También podríamos crearr una línea divergente y todo se quedaría como está.

-Pues mira, quizás a ti te vayan los experimentos científicos, pero a mi no me apetece jugar con el espacio/tiempo, provocar un fallo, y que terminemos en una dictadura de equidnas cyborg

Brontes fue a responder a la morlock, pero ella tenía razón en lo que decía. Era mejor no arriesgarse a un follón, que encima sería culpa suya. Pocas ganas de ser el culpable de otro incidente que provocara un conflicto más gordo si cabe.

-Pues... estaba pensando que yo no tengo lugar al que ir -dijo Kate Bogatyr -. Mi línea temporal ha sido borrada, así que ya no existe. Tampoco es que la pudiera llamar hogar, pero ¿ahora a dónde voy?

-Kate Rangers... Kate Rangers -susurraba Brontes por si colaba.

-No te preocupes, Bogatyr -le dijo Yekaterina -. Tienes un sitio entre los morlocks comunistas. Si te gusta patear reptilianos nazis, es lo que hacemos aparte de fabricar tecnología portapocalíptica.

-Tiene pinta de ser mi rollo. Gracias, Yekaterina.

-Nada de ponernos demasiado sensibles, que ya tenemos suficiente con un cíclope del tamaño de un armario empotrado llorando.

-Insensible... -le dijo Brontes.

La morlock no le hizo ni caso y abrió un portal para Ka-Neferu.

-Un placer haber conbatido a tu lado, sacerdotisa de Bastet.

Ésta saludó al resto y atravesó el portal, seguida de un gato que nadie sabía qué hacía por allí.

-Ahora yo, ahora yo -decía Kate la Roja -. Que no es que me haya hartado de vosotras, pero es que esto de saltar por el espacio/tiempo mola más de lo que pensaba.

Cogió el barril de cerveza cuando vio su portal abierto y se despidió con una palabra que sólo podría entender un irlandés antiguo. Ahora sólo quedaba Violet por volver a su futuro. Esta no pudo evitar despedirse más emotivamente de Kate Ashford y de Welcome, que la estrecharon entre sus brazos.

-Ha sido un placer luchar junto a vosotras. Estoy muy orgullosa.

-Aquí sólo lloro yo -advirtió Brontes.

-¿Te quieres callar, hombre? Que estás estropeando el momento -le riñó Yekaterina.

El portal al futuro se abrió y Violet cruzó antes de que hubiera más lágrimas aparte de las del cíclope. Ahora se habían ido todas y sólo quedaban la refugiada de su futuro abortado y la morlock junto a la Kate original, la de toda la vida, la novia de Welcome.

-Bueno, nosotras nos vamos a los túneles morlock -dijo Yekaterina -. Si queréis pasaros a saludar, ya sabéis por donde estamos.

-Sí, algún día iremos por allí -dijo Welcome.

Mientras caminaban en dirección a la entrada a los túneles más cercano, Kate Ashford sintió un escalofrío.

-¿Qué te pasa? -preguntó Welcome.

-No sé... tengo la impresión de que nos hemos dejado algo.

Sótanos de la residencia estudiantil La Llave y La Puerta. En esos momentos.

Las Kates se habían visto envueltas en el asalto final y habían ido a Dunwich para derrotar a la Kate Ashford alternativa, pero se habían dejado un pequeño asunto en los sótanos de la residencia estudiantil.

Ashlevil, también conocida  como Otrashley, seguía allí atrapada. Estuvo esperando que volvieran a por ella, pero las cosas se habían complicado y sus compañeros no habían podido liberarla. A estas alturas debía estar claro que habían sufrido una derrota, así que debía escapar como fuera. Ya lo había intentado de todas las formas conocidas, en esta Tierra y en otras, pero no había conseguido nada. Cuando ya pensaba que sería inútil, sucedió algo inesperado. Una extraña masa amorfa descendió las escaleras al sótano y fue deslizándose por el suelo terroso hasta llegar a la silla donde estaba Ashlevil. Esta se dio cuenta de que la masa era corrosiva, así que aprovechó parar dar varios saltos y conseguir que aquella cosa destrozara sus sujeciones. Así, la Ashley alternativa se liberó, pero escuchó unas voces y se escondió tras una columna. Desde allí pudo ver que, quien bajaba, era una gigantesca araña de horrorosas proporciones, que parecía sostener una fregona. Iba echando la bronca a dos empleados de la limpieza por haber dejado que se colara algo que no parecía estar hecho para ser pronunciado por seres humanos. Ashley dedujo que hablaban de la masa amorfa, pero si iban en su búsqueda podrían cruzarse con ella.

Otrashley se pegó a la pared y fue caminando lentamente hasta que llegó a una puerta que había en medio de ninguna parte, la abrió mientras observaba cómo la araña y sus ayudantes iban en la búsqueda del cieno malo, y entró en la nueva habitación, donde pensaba esperar a que se largaran. Lo encontró al otro lado le hizo replantearse su estrategia. Se trataba de una ciudad en miniatura, con vehículos, calles y edificios. Una ciudad de ratas. Ashlevil apenas tuvo tiempo de reconocerlo, pues aparecieron unos pequeños tanques y otros vehículos de combate. Por alguna razón la habían reconocido como una enemiga y comenzaron a lanzarle proyectiles de todo tipo. Esto hizo salir por patas a Otrashley, que volvió al sótano.

La araña gigante estaba peleando con la masa amorfa, que recibía ataques de la fregona de combate, mientras sus ayudantes parecían usar algún tipo de producto de limpieza. Otrashley aprovechó esto para subir las escaleras a toda carrera y subir a la planta baja de la residencia estudiantil. Una vez allí, se mimetizó entre los huéspedes y fue acercándose disimuladamente a la puerta.

Ashlevil consiguió salir del edificio sin ningún problema más, pero una vez en la calle, se encontró con una manifestación de profundos, que parecían estar un poco violentos, pues estaban lanzando objetos mientras proferían insultos en un idioma prehumano. La policía hacía todo lo posible por calmar los ánimos y Otrashley aprovechó todo el jaleo para alejarse de allí sin ser captada por nadie. Recorrió varias calles, cada vez más segura de sí misma. En su cabeza planeaba maneras de devolverles a sus captores lo que le habían hecho. Ella venía de otra Tierra, pero sabía cómo contactar con los reptilianos de esta, así que sólo haría falta llegar a los túneles, esquivar a los morlocks, y presentarse ante los RNLO. Nadie sabía que estaba libre, así que sería coser y cantar.

Y en estos pensamientos estaba centrada mientras fue a girar por una esquina. Si se hubiera fijado más, habría visto que todo el mundo evitaba pasar por allí, pero estaba tan centrada en su venganza que no se percató... y así es como Ashlevil, también conocida como Otrashley acabó siendo devorada por la esquina no euclidiana de la ciudad de Arkham. Lo curioso es que más de una amenaza a la ciudad, y al mundo entero, era abortada por no fijarse por dónde andaba. Y casi nadie se terminaba enterando. Cosas de una ciudad universitaria de Nueva Inglaterra como era Arkham.

domingo, 27 de mayo de 2018

Crisis of Infinity Kates (parte 8): La Batalla por las Kates Infinitas


Tal y como habían dicho los Lacertoninja Nazis, se había congregado un ejército en el exterior. El edificio de La Llave y la Puerta y parte del campus universitario habíado invadido por un ejército combinado de Reptilianos Nazis del Lado Oscuro autóctonos, Reptilianos Nazis del Lado Oscuro de otras panzerdivision ajenas, tropas de infantería de Omicron Scorpions y armaduras clase Annihilator. Ciertamente el despliegue militar era ostentoso, abundante y letal. Pero algo así tenía que llamar la atención indefectiblemente. Incluso en Arkham no era normal que un ejercito apareciera así como si nada y sometiera a asedio un edificio de la ciudad. Mientras las Kates y Brontes trataban de asumir la situación y se preparaban para el combate, en la recepción de la residencia, los hechos no habían quedado sin respuesta. El que Legisla tras el Umbral se había vestido con sus ropas de combate: una camiseta blanca de tirantes, pantalón militar de campaña, botas militares y una cinta roja en la cabeza. Se había armado con cuatro fusiles AK-74 y estaba preparado tras las trincheras que habían instalado rápidamente. A su derecha, Summanus, ataviado con uniforme de combate dinosauroide, llevaba un fusil eléctrico, basado en la tecnología yithiana, capaz de freír a un reptiliano con una buena descarga. A la izquierda del abogado, Araknek y Pequeña T’Auin estaban dispuestas a participar en la lucha. La araña llevaba dos escobas de combate y tanto ella como la tortuga se habían puesto cascos militares. Tras ellos, revisando los últimos pasos del protocolo defensivo de La Llave y la Puerta, Harvey Pickman sujetaba con fuerza en su mano una clava con la cabeza forrada de metal con extraños símbolos grabados sobre la misma que se ha fabricado aprovechando los dones del Dios Exterior. Esta arma, de diseño aparentemente tosco, poseía los mismos poderes que la espada Ouroboros cuando la empuñaba Welcome.

No se podía permitir una batalla campal dentro de la ciudad, ya que si se repetían los hechos del Mad Arkham of Battlecraft, el alcalde Rice iba a tener algo más que palabras con los Pickman. Además del problema que suponía para la ciudad la reconstrucción y la innecesaria atención que atraería. Por ello, cuando las Kates, Welcome y Brontes subieron se encontraron a Harvey repasando un mapa de Massachussetts y un mapa de la región de Dunwich. La batalla debería librarse en otro lugar y, el mejor, por su ubicación y simbolismo, era el valle superior del Miskatonic, en concreto la zona en donde se asentaron los laboratorios de Biogen. Así lograrían minimizar los daños en la ciudad. Además, podrían contar con el apoyo de las welclones. Esa iba a ser la mayor batalla desde que La Llave y la Puerta iniciara su andadura. Por ello, tras determinar el punto exacto en donde tenían que reunirse, dio instrucciones a Welcome para que se desplazara a la base morlock y condujera al ejercito morlock hacia aquel lugar usando ouroboros. Afortunadamente, Ashley Johnson y su equipo Tiamat seguían por la zona, realizando más maniobras. Tan sólo faltaba contar con la presencia de Alfa Strike, pero los dioses estaban ocupados con diferentes asuntos, por lo que sólo podían contar con la presencia de Tiamat, aunque la diosa probablemente se quedaría como espectadora para disfrutar del espectáculo. A fin de cuentas, se trataba de una diosa del Caos, y, como tal, disfrutaría del espectáculo de la batalla. Al menos Nyarlathotep no estaba por la región. Lo último que sabían era que estaba al otro lado del Atlántico, en España, disfrutando como un enano de la situación de la política en aquel país. Tan sólo quedaba saber que iban a hacer con Robert, pero Anna podía ocuparse de él, aunque ya se lo cobraría a Harvey.

Así pues, con todo organizado, sólo quedaba desplazarse. Lo que Harvey pretendía hacer no iba a ser fácil, y requería utilizar una combinación de hechizos y la magia de su clava, ya que no podía limitarse a crear un portal y hacer que todos los enemigos lo cruzaran sin más. Por ello, había decidido utilizar un recurso que le iba a dejar agotado y con las reservas de poder muy bajas, pero serviría: se trataba de potenciar el poder de su clava para canalizarlo de manera que teleportara a todos lo que hubiera en una zona determinada. Muchos hechizos requerían largos rituales y complicados procesos, sacrificios e ingredientes extraños, curiosos o macabros, pero este que quería realizar sólo necesitaba poder en bruto y repetir una frase como si se tratara de un mantra. Harvey se habría provisto para ello con diversos artefactos que utilizaba como baterías de poder para alimentar sus hechizos. Siempre llevaba alguno encima y tenía algunos a mano en su vivienda y su despacho en La Llave y la Puerta. Por ello, pertrechado y preparado, se concentró en ejecutar el hechizo.

Un estallido de luz más tarde, los ejércitos combinados de reptilianos y Omicron Scorpions se encontraron repentinamente sobre la suave ladera de Dunwich. Frente a ellos… una sorprendida oveja los miró con estupidez ovina y siguió a lo suyo, mordisqueando la hierba. Tras unos minutos de confusión y determinación de su ubicación, se percataron de que habían sido teleportados de alguna manera hasta el lugar donde, en su línea temporal, se encontraban las instalaciones de BioGen. Pero allí sólo encontraron un montón de ruinas devoradas por la vegetación y una especie de comuna hippie no demasiado lejos. Las tropas, lideradas por la malvada Katherine Ashford alternativa, que pilotaba una armadura Annihilator, se encaminaron hacia el pueblo de Dunwich. Tal vez así lograrían sacar a la luz a sus adversarios y así poner fin a aquello. Una vez aniquiladas las Kates rescatadas de la línea temporal y la Kate Ashford de ese continuo, podrían rescatar a Ashley Johnson y seguir con su labor.

Pero, cuando comenzaron a avanzar, vieron como a media distancia, apareció a través de un enorme portal un ejército móvil de aspecto destartalado, como recién sacado de una chatarreria y preparado para ser usado en una película australiana postapocalíptica. Se trataba del ejercito morlock comunista, las tropas en pleno del Equipo Exile. Con ellas iban Harvey, Summanus, El que Legisla, Brontes, Arkanek, Pequeña T’Auin, las Kates, Delta Wave Welcome y Brontes, todos ellos en el camión máquina del tiempo de Yekaterina.

Con Harvey agotado, el mando recaía sobre Welcome y Sojat, el líder morlock, acostumbrado a dirigir a las tropas en todo tipo de acciones. Pero esto iba a ser diferente a todo lo que habían vivido hasta el momento. Con todos los vehículos preparados, los motores rugían, aguardando el momento de entrar en acción. Tan sólo las welclones y el Equipo Tiamat de Ashley Johnson no habían aparecido todavía. Pero llegarían. No se perderían una oportunidad semejante. Mientras tanto, los morlocks iniciarían el ataque. Con los motores rugiendo (no es que usaran motores de combustión interna, la tecnología morlock los había dejado atrás, pero el sonido era impactante y ayudaba a crear ambiente), el ejército movil posthumano se lanzó a la carga cual horda barbara roja dispuestos a derrotar a sus enemigos: los invasores fascistas lacertonazis y sus aliados neoliberales capitalistas de Omicron Scorpions. Junto a ellos, de ideologías diversas, se encontraban las Kates y Brontes. El griego había participado en otras confrontaciones similares, ya desde sus tiempos clásicos y en la actualidad, principalmente en las acciones de Alfa Strike. Para las mujeres desplazadas en la línea temporal y Katherine Ashford aquello era algo más que una simple contienda, pues estaba en juego su continuidad en la existencia, por ello, no habían dudado en unirse a la lucha. Sin embargo, mientras se iniciaba la carga motorizada morlock, Yekaterina guió su camión máquina del tiempo hacia otra dirección. Si eso era la lucha definitiva por la continuidad del linaje genético y familiar de las Kates, necesitarían más refuerzos, y a por ellos iban.

El primer choque de fuerzas fue brutal y sin contemplaciones. No se daba ni se pedía cuartel, y los morlocks, habituados a las tácticas de movilidad y combate relámpago, causaban estragos entre las filas reptilianas y las tropas de Omicron Scorpions. Ya que los RNLO sólo habían llevado infantería, el armamento pesado de los morlocks iba dirigido hacia las armaduras de combate de la corporación, ya que eran, sin duda, las más peligrosas. Aquellos exoesqueletos de modelo Annihilator eran mucho más duros que los Acorazado y GodHunter y sus disparos eran los más efectivos y dañinos cuando lograban alcanzar a las tropas morlock. Gracias a ellos, la batalla estaba muy igualada. Pero los morlocks no se rendían fácilmente y sabían como aprovechar el terreno a su favor. Por otro lado, los conductores morlock, cuando uno de sus vehículos era derribado y lograban salir con vida y con todas sus partes relativamente intactas, se hacían con las herramientas que siempre llevaban encima y se lanzaban contra los objetivos mecanizados enemigos. Y es que los conductores morlocks eran también los mecánicos e ingenieros del Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlock, y se tomaban bastante a mal que destruyeran sus vehículos. Así pues, con ansias destructivas, trataban de inutilizar con explosivos o como fuera las armaduras de combate.

En muy poco tiempo el combate se había vuelto tan intenso que era muy difícil pronosticar que bando se alzaría con la victoria. Los morlocks, pese a su valor y sus tácticas, estaban sufriendo un duro castigo por parte de las Annihilator, pero cada baja de los posthumanos comunistas costaba muy cara para sus adversarios. Pero la situación no tardaría en volverse más caótica cuando hicieron su aparición los refuerzos de los morlocks: El equipo Tiamat, con sus armaduras clase GodHunter, representaba el máximo nivel tecnológico, armamentístico y humano de Omicron Scorpions en cuanto a equipamiento para el ejército moderno. Sus pilotos habían sido especialmente seleccionadas por sus habilidades y habían recibido un entrenamiento muy duro para sacar el máximo potencial de los exoesqueletos blindados más poderosos que tenía la corporación, diseñados para poder enfrentarse mano a mano con un dios. El hecho de que las armaduras estuvieran pintadas con el esquema de colores de los Power Rangers había sido producto de un lamentable incidente mágico un par de semanas antes allí en Dunwich. Pero eso no restaba que hubieran hecho una entrada triunfal. Cierto es que esto se debía principalmente al hecho de que Tiamat, la diosa sumeria del Caos, a la que le agradaba que el escuadrón de GodHunters de Ashley Johnson recibiera su nombre, se había ocupado de crear un portal para que llegaran al campo de batalla lo más rápido posible. Que, junto con el portal, creara un espectáculo de fuegos artificiales para anunciar su llegada, era algo accesorio y no demasiado útil. Pero no fueron estos los únicos refuerzos que recibieron los morlocks. Mientras las pilotos del Equipo Tiamat se unían a la lucha, hicieron su aparición los refuerzos aéreos: Varios escuadrones de cacodemonios, unos seres procedentes de una dimensión demoníaca que comulgaban con los ideales marxistas morlocks y que habían acabado por unir sus fuerzas al Equipo Exile, llegaron sobrevolando el campo de batalla y disparando bolas de plasma sobre sus adversarios. Tras la primera pasada, hicieron una segunda en la que dejaron caer a las welclones, que habían viajado hasta allí montadas sobre ellos. Esto, definitivamente, supuso un cambio importante en el desarrollo de la batalla. Que te bombardeen con plasma y con mozas mutantes absurdamente sexis era algo capaz de desconcertar a cualquiera. Y cuando las susodichas mozas eran capaces de escupir ácido o veneno, lanzar devastadores ataques sónicos, soltar poderosas descargas eléctricas, o tener super fuerza, entre otros poderes, resultaba bastante desmoralizador.

Fue así como la batalla se inclinó definitivamente hacia el lado morlock, provocando la desmoralización del bando enemigo y su progresiva derrota. Finalmente, los soldados de Omicron Scorpions acabaron por rendirse y los reptilianos que no fueron lo bastante inteligentes para imitarles o que eran demasiado fanáticos para aceptar la derrota, resultaron arrasados en las últimas maniobras de la lucha. Tan sólo un último reducto de soldados aguantaba en pie. El hecho de que lo hicieran era un reconocimiento a su tesón o a su testarudez. Pero debían acabar por admitir su derrota. Sin embargo, Welcome contenía a sus fuerzas. Habiendo agotado su munición, los exoesqueletos y soldados sólo podían atrincherarse y aguardar la acción de sus adversarios. Pero había algo que estaban esperando. Fue entonces cuando regresó Yekaterina. Tras hablar brevemente con Delta Wave Welcome, la super heroína y comandante dio su visto bueno. Entonces bajaron del camión. Debían estar bastante apretadas, pues había bastantes. Eran Kates, pero no solo Kate Ashford y las demás chicas del equipo. Eran todas las Kates a las que habían salvado y muchas otras más. Eran todas aquellas que se habían visto amenazas o lo habrían hecho por las acciones de la Kate Ashford malvada, las que habrían sido perseguidas y asesinadas. No todas las existentes, pero sí las más importantes, las que, en caso de morir en el momento apropiado, provocarían la total extinción de ese linaje. Eran ellas las que debían tomar la decisión final. Eran las Kates Infinitas, las mujeres cuya pervivencia había sido amenazada por los desvaríos de una de las suyas en una línea alternativa. Y, por ello, ellas juzgarían. Y el juicio de las Kates no sería fácil ni grato.

Ese mismo día, unas horas más tarde, Welcome había demostrado, una vez más, su capacidad de liderazgo, y, junto con sus welclones y su novia, había sido capaz de organizar rápidamente la celebración de la victoria. Había sido una victoria con un sabor agridulce, pues, aunque habían logrado asegurar el linaje de Kate a lo largo de la historia y habían acabado con una potencial amenaza de consecuencias imprevistas, para ello habían tenido que sacrificar muchas vidas en la batalla. Y, todo ello, para colmar las ansias de sangre y locura de una Kate renegada obsesionada con ser la única, la Kate multiversal. Ansias que sólo pudieron ser contenidas de una manera. Y por ello, por la gloria y el dolor, por el duelo y la celebración de que aún seguían vivas, las Kates Infinitas festejaban. Y con ellas los morlocks con Harvey y Brontes;y la capitana Ashley Johnson y sus subordinadas; y El que Legisla tras el Umbral con Araknek y Pequeña T’Auin. Y lo celebraban con un banquete rápidamente organizado que, como no podía ser de otra manera, acabó con erótico resultado. Aún quedaban algunos cabos sueltos por cerrar, y Kates a las que devolver a sus tiempos respectivos, pero eso ya era algo que hacer otro día, mientras tanto, festejaban porque el mundo no se había acabado para las Kates y los morlocks habían infringido otra terrible derrota a sus adversarios reptilianos.

sábado, 19 de mayo de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 7): El interrogatorio

Los sótanos de la residencia estudiantil La Llave y La Puerta no era el lugar más cómodo del edificio, pero la comodidad era lo último en que habían pensado para elegir ese sitio. Llevaban no sabían ya cuanto tiempo enredadas en ese extraño conflicto en el que los reptilianos nazis del Lado Oscuro y una versión desconocida de Ómicron Scorpions estaban intentando borrar la estirpe de Kate Ashford de la corriente temporal y de algunos futuros alternativos. Además, para hacer más confuso aquello, los miembros del RNLO también habían atacado otros sucesos como el primer festival de Sitges, que aparentemente no tenían nada que ver con los Ashford. Hasta ese momento, en todas las misiones, el enemigo había sido eficaz en huir o habían tenido el mal gusto de morirse en los enfrentamientos, dejando a las Kates sin ninguna pista a seguir, pero esto había cambiado. La suerte les había sonreído en el asalto al Eldtrich Burguer, un ataque, todo hay que decirlo, que demostraba la impaciencia de sus enemigos, pues no se habían molestado en atacar ninguna línea temporal, ni a una antepasado o descendiente de Kate, había sido un ataque en toda regla y a Kate misma. Se ve que lo de ser derrotados una y otra vez no les había sentado nada bien. Y quizás esta frustración hubiera llevado a la captura del único enemigo que se había dejado coger, un enemigo que hacía más desconcertante todo aquello, pues se trataba de Ashley Johnson. Pero no era su Ashley Johnson, ni una versión del futuro, ni del pasado, era otra Ashley Johnson.

Así, en los sótanos de la residencia estudiantil, con el permiso de los Pickman, las Kates tenían capturada a la Ashley Johnson alternativa. Habían tenido una pequeña discusión sobre cómo llamarla, Ashlevil había estado a punto de ganar a Otrashley, pero al final un empate había llevado a que resolvieran el cómo llamarla en un partido de Rollerball. Afortunadamente, Welcome les había convencido para que dejaran la competición del deporte del futuro para otro momento y se centraran en lo que tenían delante, en una silla, atada con cadenas y esposas: la Kate alternativa (nombre provisional). Ésta les miraba con un odio explícito, pero estaba bien atada y la silla era de acero valyrio, así que la típica estrategia de tirarla al suelo para ver si se rompe no serviría de nada.

-Bueno, tenemos que hacerla hablar -dijo Welcome.

-Estaría muy bien que tuviéramos el Lazo de la Verdad de Wonder Woman, pero lamentablemente es un objeto de ficción -dijo Kate la Roja.

-Tener poderes telepáticos como el Profesor-X o Martian Manhunter también estaría bien -añadió Ka-Neferu.
-¿Qué ha hecho esta vez Brontes? ¿Dejaros su colección de cómics? -preguntó Welcome.

-No nos la ha dejado, la hemos cogido sin su permiso, que parece que no, pero es distinto -explicó Kate la Roja.

La Ashley alternativa (nombre provisional) las miraba mientras hablaban y se retorcía. No serviría de nada, pues las cadenas eran fuertes y las esposas eran a prueba de dioses, así que lo único que conseguía con aquello era cansarse y enfadarse más.

-No me sacaréis nada -refunfuñó entre dientes la cautiva.

-Uuuuuh, qué dura debes ser. Creo que esa frase la he oído por primera vez en mi vida, y no trataré de hacerte hablar, porque seguramente sea cierto -decía Kate Bogatyr con evidente sarcasmo -. Pero mis amigas igual no te creen, e intentarán hacerte hablar, así que deja la pose de Villano Que No Colabora, porque vas a hablar aunque sea poniéndote todas las películas de Uwe Boll.

-He visto toda su filmografía repetidas veces. Ese tipo de tortura no hará nada en mi -dijo la cautiva.

-¿Las viste por placer? Porque si es así, además de malvada, tienes un gusto de mierda -le escupió Yekaterina.

-La tortura por cine no tiene efecto en alguien como yo. He visto las películas de Uwe Boll, las de Ed Wood, la saga completa de Birdemic, Pink Flamingos y toda una colección de cine basura que ni existe en esta Tierra.

-¿Esta Tierra? Vaya, así que quieres decir que vienes de otra Tierra -dijo Kate Bogatyr paseando por delante de la prisionera y moviendo su espada como dando a entender que en cualquier momento le arrearía con ella.

-Yo sólo he dicho que he visto cine de otras realidades

-Venga, no te hagas la misteriosa, tú no eres nuestra Ashley Johnson, así que de algún sitio has tenido que salir -insistió Bogatyr.

-Oye ¿y si es un clon? -preguntó Violet -. Si  mi ma... perdón... Welcome tiene un montón de Welclones, igual Ashley también tiene.

Las Kates se miraron entre ellas, era una posibilidad.

-¿Eres un clon? -le preguntó Yekaterina -¿Hay por ahí versiones de ti que tiran fuego por la boca o tienen cuatro patas?

-No os diré nada, idiotas -espetó la prisionera.

-Pero qué maleducada, igual en tu realidad no os enseñan a comportarse. Dices que no te haremos hablar poniéndote cine malo, pero ¿quién ha dicho que estuviera en nuestros planes?

-Lo habéis insinuado vosotras, estúpida morlock.

-¿Tienes algún problema con los morlocks? Igual por eso trabajas con escoria como los reptilianos nazis. Es triste, porque sólo los idiotas colaboran con esa gente. Nosotras, en cambio, colaboramos con gente que tiene mejor criterio, al menos para elegir ideologías, y esta gente nos ha prestado a alguien que te va a hablar de unas cositas.

La morlock se acercó a la puerta que daba a la planta baja de la residencia y dejó entrar a un joven delgado, vestido con vaqueros y una camiseta que rezaba  I WANT TO BELIEVE. Nada más y nada menos que Robert Pickman.

-Robert, esta señorita tan simpática dice que quiere escuchar todas tus teorías sobre quienes gobiernan realmente el mundo y qué relación tiene eso con la arquitectura de egipcios y de otras culturas antiguas, así que te dejaremos con ella y podrás soltar lo tuyo -dijo Yekaterina con una sonrisas maléfica.

-Genial, hacía tiempo que no contaba en vivo mis teorías. Hacerlo siempre por internet no es lo mismo.

-Pues toooooda tuya.

Las Kates cerraron la puerta y subieron al recibidor, dejando a Robert con la prisionera.

-A ver cuanto aguanta...

Las Kates y Welcome esperaron casi una hora en la cafetería de La Llave y La Puerta, tomando algo mientras charlaban de cosas intrascendentes. Cuando pensaron que ya había estado Robert bastante tiempo con la prisionera decidieron volver. Cuando abrieron la puerta de los sótanos, el joven Pickman seguía con su discurso.

-Y así es como Las Líneas de Nazca están relacionadas con los miembros del Nuevo Orden Mundial -estaba diciendo Robert.

La prisionera tenía los ojos cerrados y parecía estar haciendo fuerza. Las teorías absurdas conspirativas y de alienígenas ancestrales de Robert Pickman parecían haber hecho un poco de mella en su aguante, pero no estaban seguras de que fuera suficiente.

-Muchas gracias por tus importantísimos datos, Robert ¿nos puedes dejar  a solas con nuestra amiga? -preguntó Welcome.

-Claro, siempre que quiera saber más del Nuevo Orden Mundial o de cualquier otra cosa, puede entrar en mi blog, o mejor, en mi canal de Youtube. Hasta luego.

Robert volvió a sus cosas tan contento y dejó la puerta cerrada tras él.

-Bien ¿te ha gustado, Otrashley? -preguntó Yekaterina.

-Que no es Otrashley, es Ashlevil -interrumpió Kate la Roja.

-¿Podemos centrarnos y dejar el asunto del nombre para luego? -dijo Kate Ashford para dar por terminada la discusión.

-¿Pensáis que dejarme a solas con un loco es suficiente para doblegarme? Soy más fuerte que eso -dijo la prisionera.

-No parecías estar pasándolo muy bien -dijo Kate Bogatyr-. Siempre podemos llamarle otra vez y que te hable de lo que opina de los mensajes Illuminati que se ocultan en las películas de Hollywood, es un tema apasionante.

-Hazlo. No hablaré. He sido entrenada para soportar toda clase de tortura. Si es necesario puedo entrar en un modo de abstracción total.

-Pues sería una pena que te perdieras el siguiente número musical... -Kate Bogatyr fue hacia la puerta que daba a la planta baja y dejó entrar a un gigante de más dos metros y con unos poderosos músculos ataviado con unas ropas disco setenteras. Su único ojo miraba con atención a la prisionera. Con él, entró también un ser amorfo del que surgían tentáculos, pseudópodos y una cabeza que recordaba a una rana. De alguna forma había conseguido ponerse también unas ropas de estilo setentero.

-Contigo, Brontes y Unglaublich cantan El Musical de Abba -los presentó Kate Bogatyr.

Y dicho esto, las Kates y Welcome salieron corriendo. No querían oír ni un trozo. Sabían que esos dos cantando proferían una cacofonía que conseguía hacer daño al sistema auditivo de la persona, por no hablar de los daños a la salud mental. Estuvieron esperando arriba y dejaron que cantaran todas las canciones del musical, más unas cuantas que habían sacado de discos de Abba. Cuando estuvieron seguras de que el espectáculo había terminado, volvieron abajo. La prisionera parecía estar temblando por el horror que había soportado, mientras los intérpretes se felicitaban el uno al otro el buen trabajo.

-Ha sido un placer, Brontes, Unglaublich. -dijo Kate Bogatyr.

-El placer es nuestro -dijo el cíclope mientras ambos volvían arriba.

-Eso... eso ha sido lo más horroroso que he podido experimentar ¿cómo he podido oírlo aunque hubiera entrado en modo abstracción? -dijo la prisionera entre escalofríos y tics.

-La voz de Unglaublich  cantando, cuando se une a la potente voz de Brontes, alcanza niveles más allá del sistema auditivo normal, haciendo que sus voces entren directamente a tu cerebro. Por mucho que te abstraigas del exterior, no puedes dejar de escucharlos. Y, si te ha parecido un gran espectáculo, también se saben un par más de musicales de Broadway y las canciones de casi todas las películas de Disney ¿quieres oirlos? -preguntó Bogatyr con una maliciosa sonrisa.

-¡¡¡No!!! ¡Por todos los dioses, no! ¡Hablaré! ¡Pero no volváis a exponerme a semejante horror! -exclamó la prisionera entre movimientos convulsos.

-Pues adelante, suelta por esa boquita -dijo Yekaterina.

-Soy Ashley Johnson y vengo de una realidad alternativa, igual que los agentes de Ómicron Scorpions a los que os habéis enfrentado. Viajamos a través de las realidadees acompañando a nuestra líder, Kate Ashford.

-¡¡¡¿Quééééééé?!!! -exclamaron todas a la vez.

-Sí, en mi Tierra, Kate Ashford perdió a Evangeline al poco de conocerla, y esta pérdida la llevó a la locura, pero era una locura edificante, así que hizo que abandonara a los estúpidos dioses de ese absurdo equipo superheróico y se unió a Ómicron Scorpions. Su odio era tal que consiguió que nuestras operaciones llegaran a éxitos flagrantes, por lo que fue ascendiendo en poder. Tras esto, no contenta con lo que había conseguido, decidió que todas las líneas temporales de otras Kates debían ser borradas para que ella fuera la única e inigualable Kate. La Kate Multiversal. Y así entramos en esta línea temporal y nos aliamos a los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Nuestra misión es acabar con todas vosotras, tanto la Kate presente como todas las ascendentes y descendientes.

-¡¿Pero qué villanesco plan es este?! -exclamó Kate.

-Parece surgido de una novela barata de Ciencia Ficción -añadió Kate la Roja.

-Me da igual lo que parezca, porque todos la seguimos fielmente y seguiremos luchando hasta alcanzar nuestra meta.

-¿Pero qué vas a alcanzar tú, si estás aquí prisionera de nosotras? -preguntó Bogatyr jocosamente.

-¿De verdad creéis que mi líder me abandonará aquí a mi suerte?

Y ni había dicho estas palabras y de los conductos de aire salieron unas entidades vestidas con ropajes oscuros. Se trataba de seres reptiloides vestidos con ajustados ropajes negros y con katanas en sus manos.

-Os presento al Escuadrón Lacertoninja Nazi -dijo la prisionera.

-¡¿Ninjas nazis?! -exclamó Kate Ashford.

-Letalessss como mambassss negrasss -dijo uno de los reptilianos-. Ssssoltad a la prisssionera sssssi no queréis ssssufrir nuessstra ira.

-¿Que la vais a liberar? -dijo Yekaterina-. ¿Vosotros y qué ejército?

De repente, una explosión se escuchó desde arriba. Las paredes del sótano temblaron un poco y varios hilillos de polvo cayeron al suelo.

-Nossssotros y el ejército que nosss essspera fuera ¡Bwa Ha Ha Ha Ha! -exclamó el reptiliano ninja.

Las Kates sacaron sus armas inmediatamente, y Welcome desenvainó su espada.

-Si pensáis que os lo vamos a poner fácil, lo lleváis claro -dijo Yekaterina.

Y saltaron a la batalla.

                                                  ¡¡¡CONTINUARÁ!!!

sábado, 12 de mayo de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 6): Asalto al Eldritch Burguer número 13

Un especial King-In-Yellow Size cargado de acción y sorpresas

Los últimos días habían sido testigo de una actividad frenética por parte del equipo de Kates. Tras el repentino ataque en Dunwich y la incursión el tiempo a la primera edición del Festival de cine de Sitges, los acontecimientos parecían haberse precipitado. Los ataques de tropas reptilianas y de Omicron Scorpions a lo largo del continuo temporal se habían multiplicado. Pero tanto las tropas lacerto nazis como los soldados mercenarios de NWE eran diferentes a lo esperado. No es que fueran más eficientes de lo habitual. Los einsatzgruppen mantenían esa característica eficiencia germánica con su peculiar manera de estropear sus planes de forma completamente inesperada y, a menudo, cómica y/o absurda, ya sea por sí mismos o siendo derrotados por un factor externo, en este caso, las Kates. Sin embargo, en los encuentros que habían tenido fuera de Arkham, más de una vez habían visto insignias reptilianas de unidades que correspondían a otras divisiones del ejercito reptiliano Por su parte, las tropas de Omicron Scorpions se mostraban con su habitual nivel de efectividad y entrenamiento, aunque su equipo era algo peculiar, diferente al habitual, y, seguían resultando hábiles adversarios, la heterogeneidad de las Kates y sus recursos lograba imponerse de una forma u otra. No es que resultara fácil, pero no se rendían fácilmente. Así, habían tenido que rescatar a Kate la Sangrienta, una feroz pirata del siglo XVII a la que habían tendido una trampa para capturarla y ahorcarla antes de tiempo (acabaría colgada de todas formas, por piratería, pero aun le quedaban algunos años de vida por delante y cosas que hacer); habían rescatado con erótico resultado a la hermana Kate, una monja irlandesa del siglo XII que vivía en el Reino Latino de Jerusalem que, aunque era muy caritativa, el voto de castidad se lo tomaba con bastante ligereza con las mujeres; durante la Revolución Francesa habían evitado que la ciudadana Catherine Fave fuera arrestada por una falsa acusación de colaboracionismo con la aristocracia. Todo ello casi en tiempo record, pues sus adversarios se movían con rapidez, y el viaje espaciotemporal era arriesgado, por lo que a veces llegaban al momento y lugar con escaso margen. Sin embargo, se habían salido con la suya y lograron impedir todas las actuaciones del avieso enemigo. Pero seguían sin entender que estaba sucediendo. Estaba claro que los reptilianos eran tanto los que ellas conocían, que tenían sus bases asentadas en los túneles bajo la ciudad de Arkham, como los de otros ejércitos Panzer, probablemente de otras líneas temporales. A fin de cuentas, no podían estar seguras que sus reptilianos de siempre fueran los únicos que había por ahí buscando la Tierra Hueca para establecer el Reich reptiliano de los mil años. Lo que si estaba claro era que las tropas de Omicron Scorpions procedían de alguna línea temporal alternativa, pues ni las insignias ni el equipo que usaban eran los que ellas conocían. Incluso Ashley Johnson había admitido que no sabía nada de ninguna operación contra las Kates y se sentía desconcertada ante el despliegue que se realizaba. Por ello, lo único que tenían claro era que el ataque procedía de otro mundo, de una desviación dentro del continuo espaciotemporal y sólo podían deducir que, de alguna manera, esa línea alternativa parecía estar interesada en eliminar a otras. Pero el proceso utilizado, tratar de acabar con el árbol genético de Kate Ashford a lo largo de la historia, era extraño. Por alguna razón, Kate y su ascendencia eran la herramienta que querían usar para destruir líneas temporales y, así, tal vez, reforzar la línea origen de donde procedían los ataques.

Mientras los morlocks trataban de reunir más datos y triangular la fuente de los ataques mediante las posiciones tetradimensionales de los incursiones espaciotemporales y trataban de contactar con Cronos para que les ayudara a acelerar el proceso, las Kates se habían tomado un descanso. A fin de cuentas, habían tenido una actividad frenética recientemente, y se merecían unos días de asueto en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta. Ni que decir tiene que para las welclones, contar con varias antepasadas de Kate como huespedes era algo sumamente interesante y se desvivían por complacerlas y hacer agradable su estancia. Pero Kate Violet había optado por permanecer en Arkham, y se alojaba en el apartamento de estudiantes donde vivía Kate Ashford. Si algo llamaba la atención a ésta última, a Kate Bogatyr y a Welcome era que Violet no tenía reparos en disfrutar de los placeres carnales con las demás Kates, pero que a ellas las trataba con una especie de respeto mezclado con adoración reverencial que le impedía acostarse con ellas. También había hecho amistad rápidamente con Ashley Johnson, y, por ello, la joven venida del futuro y la veterana capitana de GodHunters estaban comiendo plácidamente en el EldritchBurguer.
Este restaurante era algo así como el lugar de referencia para el entorno universitario. No es que la ciudad careciera de otras franquicias de comida rápida, pero el EldritchBurguer se mantenía contra viento y marea frente a la agresiva presencia de multinacionales de la hamburguesa gracias a la excelente calidad de su materia prima y sus precios asequibles. Y, por supuesto, porque era un lugar habitual de encuentro para universitarios y profundos del campamento protesta del movimiento ecologista de Innsmouth en Arkham. Además, era el único restaurante que contaba con un retoño oscuro de Shub-Niggurath como portero y decoración exterior. El último que intentó entrar a robar lo pasó decididamente mal, hasta el punto de que, desde entonces, sufre una importante dendrofobia.

Mientras Kate Violet y Ashley Johnson comían y hablaban, disfrutando del momento, Welcome, que le tocaba turno en el restaurante, donde trabajaba como jefa de turno, las observaba mientras realizaba su trabajo. Había algo decididamente familiar en la joven Violet. De hecho, Evangeline estaba segura que el parentesco con Kate Ashford era muy cercano, pues ambas se parecían mucho en cuanto a la figura y el lenguaje no verbal. De hecho, vistas desde atrás sólo se diferenciaban en el color del pelo, pues Violet era rubia. Desde delante esto era más díficil, sobre todo si uno se fijaba en los generosos pechos de la chica, que a Evangeline le recordaban a los suyos propios en cuanto a forma y turgencia. También en el comportamiento el recordaba Violet a Kate, pues ambas tenían la misma sensatez y sentido común, y la capacidad de análisis y razonamiento en momentos de tensión. Por otro lado, Welcome también se sentía identificada con la chica del futuro, no sólo por los pechos, sino también por la boca, el desenfreno de su apetito sexual con las otras Kates, su falta de inhibiciones y complejos con respecto al sexo y su desbordante carisma y locura. De hecho, la joven Violet parecía haber surgido de una combinación de las dos mujeres. Esto hizo pensar a Evangeline en BioGen, la filial de NWE que creo a las welclones, además de muchos otros experimentos genéticos de ciencia loca. Y es que, aunque finalmente habían destruido sus instalaciones en Dunwich y la corporación madre la había cerrado, muchos de sus científicos habían sido reubicados en otras filiales. ¿Sería Violet producto de algún experimento similar? Pero mientras rumiaba sobre esto, Welcome se percató de que un sujeto muy extraño acababa de entrar por la puerta. En Arkham hay gente muy peculiar, pero este recién llegado en particular había hecho saltar las alarmas de Evangeline: iba ataviado como una mala copia de detective noir con una raída gabardina, sombrero de fieltro y las manos en los bolsillos. La cara quedaba parcialmente oculta por el sombrero, pero se movía de forma un tanto peculiar, como si tratara de no llamar la atención, pero conseguía el efecto contrario. La mujer lo clasificó en dos posibles categorías: exhibicionista suicida por tratar de exhibirse allí durante su turno o espía reptiliano. Esperó que fuera lo primero, pues en caso de ser lo segundo demostraría lo mal que estaban los invasores lacertonazis en cuestiones de camuflaje para labores de inteligencia. También podrían haber recurrido a las verführer de los alienígenas zeta-reticulanos nazis. De hecho, estas alienígenas con cuerpos absurdamente sexis odiaban a muerte a Welcome por demostrar en Innsmouth que ella era mucho más sexualmente atractiva y poderosa.

Mientras el sujeto de la gabardina se acercaba a la mesa donde estaban Violet y Ashley, Welcome retrocedió hasta el despacho del jefe de turno, donde recogió su espada Ouroboros y salió fuera. Si iba a haber problemas, quería estar plenamente preparada. Y es que su instinto no le había fallado. Aquel extraño sujeto era un asesino reptiliano que, tras llegar hasta la mesa de Ashley y Violet, sacó una pistola reptiliana de rayos y apuntó a la joven del futuro a la que, por el grito que lanzó, había confundido con Kate Ashford. Pero las tres mujeres reaccionaron raudas, fruto de su entrenamiento militar o paramilitar de origen divino (recordemos que tanto Welcome como Violet han sido adiestradas para el combate por Perun). Así pues, tras esquivar el primer y poco acertado disparo, le arrojaron encima la mesa y procedieron a inmovilizarlo en una rápida maniobra. Pero el fallido asesino iba preparado para esta circunstancia, y se suicidó con una capsula de veneno. Tras la conmoción inicial, Welcome se dedicó a poner orden en el restaurante, calmando a los clientes y quitando peso al incidente: sólo había sido un intento frustrado de atraco que había salido mal. No había nada de que preocuparse, el EldritchBurguer estaba más que preparado para hacer frente a esas situaciones tal y como podían comprobar. Mientras se ocupaba de esta tarea, Welcome les pidió a dos de sus empleados que se ocuparan de recoger al caído, indicando claramente en voz alta que se había desmayado por el golpe al caer al suelo. No le interesaba que se supiera que, en realidad, estaba muerto.

Una hora más tarde, con el restaurante mucho más tranquilo, tras pasar la hora punta de la comida, Welcome revisaba los preparativos. En esos momentos el personal estaba bajo mínimos, ya que había muy poco trabajo y Evangeline podía colaborar con caja o cocina según fuera necesario. Tras asegurarse que todo estaba en orden, se sentó con Ashley y Kate Violet, que se habían quedado por petición suya, Kate Ashford, a quien Welcome había llamado para que se reuniera con ellas. El motivo de la reunión estaba claro: Habían tratado de atentar contra la novia de Evangeline. Grave error. Pero habían fallado, en parte por atacar a la Kate que no era. El asesino fracasado había sido un reptiliano poco preparado para este tipo de acciones y cuyo cadáver había permanecido escondido en la cámara frigorífica hasta que, tras pasar la hora punta, se libraron del cuerpo dándoselo a Shubbi a modo de almuerzo. Pero, llegado ese punto, era el momento de acabar con los secretos y sacar toda la información a la luz. Habían pedido a Ashley que se quedara por la amistad que había acabado desarrollando con las tres, aunque, en alguna ocasión, a nivel profesional, Evangeline y ella estuvieran en bandos enfrentados.

Así pues, tal y como expresó Welcome, había llegado el momento de la verdad: ¿Cual era la relación exacta entre Kate Ashford y Kate Violet? ¿Por qué la joven del futuro tenía ese parecido con Evangeline y Kate? ¿Qué se escondía realmente tras esa negativa a entregarse a placeres carnales con ellas dos?  Aquello podía ser importante, pues, si actuaban como equipo tenían que confiar las unas en las otras. Violet, contemplando a las dos mujeres con unos claros nervios, finalmente, casi con un hilo de voz, confesó lo que había callado hasta ese momento:

-Yo soy vuestra hija.

La expresión de sorpresa de Kate y Welcome fue para fotografiarla y enmarcarla. Como forma de ilustrar la sorpresa mayúscula y la estupefacción era impagable, inimitable e irreproducible. Pero aún había más que averiguar. Por ello, cuando se recuperaron del impacto, Violet siguió explicándolo todo: ella sería engendrada un poco más adelante, cuando Welcome acabe la carrera de psicología. Surgirá de un proyecto de la Facultad de Medicina de la Universidad sobre genética y medicina reproductiva, tratando de desarrollar un sistema fiable, eficaz y más económico de engendrar embriones viables a través de material genético de diferentes células germinales o no. Por ello, con el consentimiento de Kate y Evangeline, tomaron un óvulo de cada una de ellas y fusionaron el material genético para crear un embrión viable que desarrollaron al principio in vitro y que, más tarde, implantaron en el vientre de Evangeline mientras ella se dedicaba a desarrollar su tesis doctoral. El resultado: una bebé sana y viable, y dos madres satisfechas, gozosas y completamente enamoradas de su hija. Y Evangeline se doctoró finalmente. Así, Kate Violet se convirtió en la heredera y sucesora de las dos mujeres y en la segunda de un linaje de superheroínas de Arkham, pues al ser hija de la portadora de Ouroboros, ella también podía manejar la espada, aunque con unos poderes diferentes. Y, al igual que Evangeline, era también bisexual.

Pero ese día iba a traer más sorpresas. Mientras Kate y Welcome se recuperaban de la impresión y asimilaban que en el futuro iban a tener una hija que, tal y como podían ver, les había salido muy bien, funestos acontecimientos se estaban desarrollando en el exterior. Un contingente de RNLO y soldados de Omicron Scorpions habían puesto asedio al EldritchBurguer.  Dirigidos por una oficial en armadura Annihilator, sitiaron por completo el lugar y ordenaron rendirse a las Kates y entregarse. Afortunadamente, en la línea alternativa de la que venían, Shubbi no había acabado trabajando para el EldritchBurguer, por lo que, al ser todos los sitiadores procedentes de esta, no sabían que era aquel extraño árbol. Welcome, que ya se había encargado de establecer protocolos de seguridad para actuaciones en situaciones de emergencia y asedio en el restaurante sabía que Shubbi no se movería hasta que ella no diera la orden o se iniciara el procedimiento apropiado. Por ello, se mantenía tenso y a la espera. Otra ventaja era que dentro del restaurante disponían de dos Ouroboros: la de Welcome y la de Violet. Por lo demás, los empleados que quedaban debían ocuparse de poner a salvo a los escasos clientes que se habían quedado atrapados dentro y asegurar las posesiones. Debido a la situación a la que se enfrentaban, Evangeline dio ordenes de poner en marcha el protocolo de máxima seguridad. Este, al iniciarse, convertía el EldritchBurguer en un bunker difícilmente penetrable, una fortaleza blindada con gruesas persianas que cubrirían todos los ventanales. El edificio de por sí ya había sido construido de forma que pudiera aguantar un terremoto o una inundación repentina, ya que Don Domingo de la Vega, el propietario, se había informado de los antecedentes de Arkham, y había preferido hacer una inversión importante en seguridad y prevención para evitar que cualquier desastre causara daños demasiado graves en el edificio. A fin de cuentas, era mejor tener que pagar una nueva mano de pintura que una reconstrucción completa del edificio. A estas medidas de seguridad, había añadido otras, como las persianas blindadas, a petición de Welcome, que había sido insistente y persuasiva y, con todo lo sucedido con el factor Arkham, de la Vega había acabado por claudicar.

Era en momentos como aquel cuando Evangeline se alegraba de haber implantado todas aquellas medidas de seguridad. De hecho era el asalto número 13 al que había sido sometido el restaurante, desde aquel infausto Halloween en que una horda de zombis lo había atacado. Y, mientras los atacantes habrían fuego contra el edificio, que aguantaba el castigo, Shubbi se mantenía impertérrito, aguardando la orden que le hiciera ponerse en marcha. Evangeline había sido muy clara al respecto y la joven se había ganado el respeto del retoño oscuro, como persona y como sacerdotisa de Shub-Niggurath bajo su avatar de la Cabra Blanca de Tres Cabezas. Aunque hay que reconocer que Evangeline no era particularmente devota. No es fácil ser muy reverencial cuando tu dios es una enorme cabra mutante de tres cabezas que se dedican a hablar entre ellas y compartir cotilleos mientras comen hierba o lo que se les ponga a mano y ventosean alegremente. En cualquier caso, la Cabra Blanca no era de esos dioses que les va mucho la ostentación y la adoración melodramática y fanática.

Mientras en el interior ponían en marcha las contingencias apropiadas a la situación en base a los protocolos de seguridad establecidos, en el exterior se impacientaban. Estaban llamando demasiado la atención para lo que debería haber sido una operación rápida. La policía, que había observado el despliegue militar, sabía que aquello la superaba, por lo que pusieron en marcha también su propio protocolo de actuación que empezaba por poner sobre aviso a los Pickman y a la super heroína local, Delta Wave Welcome. Para ello, Evangeline siempre llevaba encima un móvil que le proporcionaba línea directa con las Fuerzas del Orden. Por su parte, Harvey Pickman, que en ese momento estaba en la otra punta de la ciudad, trató de mantener la calma. Aquello era algo inesperado. Pero no había que actuar de forma apresurada. Una vez más, se recurría a protocolos de emergencia. Y es que Arkham tiene más protocolos de emergencia que cualquier ciudad de película de catástrofes y, al contrario de lo que suele suceder en estas, aquí se respetan al pie de la letra y hay poco espacio para epicismos. Y es que es lo que tiene la experiencia: los que se atienen al plan y actúan coordinados sobreviven, los que improvisan y se hacen los héroes de acción suelen acabar en el cementerio más cercano… si es que queda lo bastante de ellos. Así pues, antes de nada, se puso en contacto con Welcome. Pero fue Kate quien respondió al teléfono, pues Evangeline estaba hablando con la Policía. Tras la puesta al día de la situación, Harvey esperó a que Welcome acabara su conversación y habló directamente con ella. A fin de cuentas, Delta Wave Welcome era el epicentro de muchos planes de actuación gracias a sus poderes. Pero no era lo único a lo que iban a recurrir. Aprovechando que Ashley Johnson estaba allí, y poniendo el móvil en manos libres, Evangeline, Harvey y la capitana estuvieron discutiendo la posibilidad de una intervención de Omicron Scorpions. Pero optaron por dejarlo como último recurso. Así pues, Harvey planteó dos alternativas a las que ambas mujeres dieron el visto bueno. Pero tenían que crear una distracción para darles tiempo a llegar. En ese momento, Kate Violet intervino: se le había ocurrido una idea para poder ganar tiempo. Tras compartir los planes y ponerse de acuerdo, empezaron a ejecutarlos. Harvey hizo tres llamadas telefónicas. Dos para solicitar los refuerzos que necesitarían y la tercera a Byakhee Express para que un byakhee le llevara a la zona de acción lo más rápidamente posible. Podría haber cogido un taxi, pero habría sido más lento y más caro. Kate Ashford, que también tenía su parte en los planes, se unió a Ashley Johnson para ir a la oficina del jefe de turno e iniciar su trabajo. Evangeline y Kate Violet, madre e hija, empezaron a repasar lo que había que hacer. Debían actuar coordinadas y ganar el máximo tiempo posible. Un poco más tarde, Welcome recibió una llamada de Harvey: todo estaba preparado. Podían entrar en acción.

A través de la megafonía externa del EldritchBurguer, que se usaba principalmente en fiestas y celebraciones, anunciaron que alguien iba a salir para entregarse y que no abrieran fuego. Desde fuera, respondieron aceptando la rendición y aguardaron. Cuando la compuerta blindada se abrió, apareció Delta Wave Violet con la gabardina del asesino reptiliano, sin casco, y sin las placas de armadura pectorales. Con movimientos lentos, abrió la gabardina para que vieran que no iba armada. Y, con un movimiento sensual, se bajó casi hasta el ombligo la cremallera de la parte delantera del mono ceñido que constituía su vestimenta, revelando que no llevaba nada debajo, por lo menos en el torso. Levantó una mano y, como si fuera una señal, comenzó a sonar Never gonna give you up de Rick Astley. Y Katherine Violet Ashford-Parker bailó. Aquella canción le gustaba mucho y se sabía de memoria la letra y la coreografía del cantante en el video musical. Por suerte, se le daba bien bailar, aunque cantaba bastante mal. Y el espectáculo de esa atractiva y sexy joven bailando y cantando en playback con la voz de Rick Astley dejó a los sitiadores sorprendidos y boquiabiertos. A medida que avanzaba la canción, Violet disfrutaba mientras los mantenía estupefactos y desconcertados. Aquello no era lo que habían esperado. Pero el rickrolling iba mucho más allá de eso. Pues, cuando menos lo esperaba, llegaron los refuerzos: un enorme portal se abrió en la retaguardia y por el mismo apareció un pequeño ejército combinado formado por morlocks y profundos. Y, tras la primera oleada apareció el Padre Dagón en persona, por eso el portal era tan grande. Tras él, encabezando la segunda oleada, una guerra vikinga, una valquiria, Delta Wave Welcome, lideraba más tropas de morlocks y profundos. Fue en ese momento cuando Evangeline dio la orden y, de improviso, Shubbi comenzó a luchar.

El plan estaba funcionando a la perfección. Mientras Ashley y Kate buscaban y preparaban la canción para ponerla por megafonía, Harvey había llamado a los morlocks comunistas y a los profundos del campamento de protesta y les había avisado de la situación. Los primeros acudieron porque eran enemigos naturales de los reptilianos. Y los segundos estaban bastante dispuestos a meterse en una buena pelea, sobretodo contra los reptilianos, que con sus tropas anfibias les habían provocado más de un quebradero de cabeza. Una vez conseguido el apoyo de ambos grupos, Welcome, usando a Ouroboros, creó un portal a la base morlock por el que cruzó. Allí, tras reunir a las tropas, creó otro portal al campamento de los profundos, que atravesó con todos los morlocks. Y en este último lugar, reunió a morlocks y profundos y, ya que estaba por allí, reclutó también al Padre Dagón. Una vez tenía a todas las tropas juntas, abrió el portal final a la retaguardia de los sitiadores. Y, mientras se producía la lucha, Harvey llegó con el byakhee y utilizó algunos de los pocos pero efectivos hechizos de carácter agresivo y ofensivo que tenía en su arsenal. Por otro lado, en el interior del EldritchBurguer, Ashley y Kate se ocupaban de poner en marcha a los trabajadores para que empezaran a producir comida, ya que habría que agradecer a los refuerzos su intervención invitándoles a comer.

La batalla, el asalto número 13 del EldritchBurguer, fue breve, intensa, y desconcertante. Y es que las oleadas de tropas por la retaguardia pillaron por sorpresa a los sitiadores, que se vieron rápidamente superados en número. Y Delta Wave Violet, aunque había tenido que dejar su espada en el restaurante, también era muy capaz de defenderse sin armas, aunque no tardó en hacerse con una pistola reptiliana y demostrar que sabía disparar, aunque fuera de manera funcional.

Una característica que dificultó, incluso impidió la captura de prisioneros para interrogarlos fue que todos los combatientes del enemigo tenían una baliza espaciotemporal que se activaba al morir o quedar gravemente heridos. De esta manera, se teleportaban automáticamente de regreso a su línea temporal, por lo que era imposible hacerse con uno. Pero, había algo que los de la Omicron Scorpions alternativa no había tenido en cuenta: que un Profundo del tamaño de un edificio capturara a una unidad Annihilator, la abriera por la fuerza y extrajera a la piloto antes de que pudiera activar la teleportación, ya que el inmenso padre de los profundos había actuado con celeridad. Así, al estar la baliza ubicada en la armadura y no en la piloto, esta fue capturada. Y, cuando tras la batalla lograron examinarla, se dieron cuenta de que se trataba de Ashley Johnson. Era la Ashley Johnson alternativa de la otra línea temporal y, al parecer, era de temperamento y tendencias más oscuras. Algo había pasado para que tomara una senda más siniestra en su carácter y se volviera más cruel y sin escrúpulos. Pero había otras prioridades: tenían una prisionera, y habría que interrogarla. Por el momento, se la entregaron a los morlocks, que habían tratado otras veces con prisioneros reptilianos recalcitrantes. De momento la custodiarían, ya decidirían como le sacarían la información que necesitaban. Y, con la batalla acabada, el EldritchBurguer pudo regresar a su modo normal, los combatientes pudieron comer a placer y ya se encargaría Harvey de organizar la reparación de los daños y pagar la cuenta del restaurante. Pero esa ya es otra historia.