viernes, 19 de octubre de 2018

El complot contra Misha

El ElderGodBook llevaba toda la mañana ardiendo con la noticia. Los dioses no habían tardado en comunicarla y pasársela los unos a los otros, hasta que llegó al dios más afectado por dicha noticia, y, evidentemente, no se la creyó. La noticia eran varias fotografías de un local destrozado junto a una leyenda: EL OSO DE UN DIOS DESTROZA CERVECERÍA EN ARKHAM.

Perun se dedicó a desmentir la noticia, diciendo en su perfil que Misha no era el culpable de aquella infamia. Aunque la noticia había llegado hasta la lejana Kadath, las Íades y la biblioteca de Aldebarán, todos los dioses leyeron las réplicas del eslavo. Entonces el ElderGodBook ardió con otra cosa. Todos los dioses hablaban de ello. Fuese quien fuera el culpable de aquello, lo iba a pagar muy caro.

En la residencia estudiantil La Llave y La Puerta, Brontes y El Que Legisla estaban comentando la noticia en la cafetería cuando un rostro conocido atravesó las puertas. Un rostro conocido y muy enojado.

-¡¿Quién está lanzando esas horrribles infamias contrrra mi oso?! -exclamó Perun, con los ojos rojos de la ira.

-Precisamente estábamos hablando de cuanto tardarías en venir -comentó el primigenio legal después de dar un sorbo de su taza de café.

-Tranquilo, Perun, tú relájate antes de que te pongas a romper cosas, que después Araknek se enfada con nosotros -le dijo Brontes alzando las manos.

-Lo único que rrrromperé será los huesos del bastarrrdo mentiroso ¿dónde están las oficinas del perrrriodico que se ha atrrrevido a publicar tal ofensa?

-No, no, no, no, no. El periódico no. Ellos sólo han publicado la noticia, pero es un diario de la ciudad, nunca se atreverían a inventarse una noticia sobre un dios que aparece por aquí habitualmente, y que se emborracha aquí habitualmente.

-¿Entonces, si no puedo desquitarrrme con el perrriodico? ¡¿Qué hago?! -exclamó Perun con un golpe en la mesa más cercana.

Harvey estaba estudiando un objeto cuyo dueño afirmaba que había venido de otra dimensión y  que estaba vivo, lo que le ocasionaba grandes molestias, pues se pasaba la madrugada cantando canciones de Adriana Grande, pero toda su investigación sobre el dichoso objeto no le estaba llevando a ninguna parte. Lo cierto que es, de algún modo, se alegró cuando el rabioso dios del trueno entró en su despacho seguido de Brontes.

-Brrrontes dice que tú, débil humano, podrrrías ayudar en la búsqueda del incauto que ha difamado a Misha -dijo Perun nada más entrar.

-Buenos días, Perun -dijo Harvey-, no tengo ni idea de lo que estás hablando ¿alguien podría aclararme el asunto?

Brontes sacó su móvil, accedió a la aplicación del ElderGodBook y puso la publicación ante la vista de Harvey. Se trataba de una serie de fotos, un titular en letras en negrita y una pequeña crónica de cómo un oso con poderes sobrenaturales y con la bandera de Rusia atada al cuello había entrado en una cervecería de Arkham y había destrozado el local. Todos los testigos que se encontraban en la cervecería afirmaban que el oso había provocado los disturbios era exactamente igual al que un conocido dios del trueno llevaba siempre que iba a la cervecería a tomar varios litros de cerveza.

-Aquí dice que los sucesos tuvieron lugar anoche -informó Harvey- ¿dónde te encontrabas en esos momentos?

-¡¡¡¿Acaso este débil humano está dudando de las palabrrras del dios de las torrrrmentas?!!! -exclamó Perun con una voz reverberante.

-Nooooo estoy dudando de nada, pero un buen investigador tiene que saber donde se encontraba su cliente en el momento de los hechos.

-¿Su cliente? -preguntó Perun.

-Exacto. Acepto el caso. Busquemos al verdadero culpable del ataque a la cervecería.

Perun explicó al investigador de lo paranormal que había pasado toda la noche junto a Misha en un campeonato de bebida con otros dioses. Había fotografías de dicho evento, en las cuales aparecía la fecha y hora de la realización de las citadas fotos. No había duda de que Perun y Misha habían pasado la noche en aquella fiesta del desenfreno alcohólico. El siguiente paso en la investigación fue visitar el local donde habían tenido lugar los disturbios. Allí, Perun no parecía ser bienvenido, cosa que enfureció al dios de las tormentas.

-Caaaaaaalma -decía Harvey al ver que las nubes de tormenta y los truenos se acercaban a la ciudad.

-Su sucio oso destrozó mi local -se defendió el dueño de la cervecería.

-¡¡¡Y yo voy a limpiarrr el suelo del barrrr con la barrrrba del que osa evitar la entrrrada de Perrrun aquí?

-¿Por qué ahora habla de sí mismo en tercera persona?-le susurró Harvey a Brontes, que iba con ellos.

-Porque se ha metido entre pecho y espalda dos jarras de cerveza antes de venir aquí -dijo el cíclope.

Harvey lanzó un sonoro suspiro.

-A ver, calma todo el mundo. Tenemos pruebas de que, tanto Perun como su oso, estaban en otro lugar a la hora del incidente, así que Misha no ha podido ser el culpable de los destrozos. Alguien está intentando implicar al oso de Perun en esto.

-¿Entonces quién ha sido? -preguntó el dueño del local.

-Para eso estamos aquí -le respondió Harvey.

El investigador paranormal se acercó a las mesas destrozadas y los otros muebles volcados y les echó un vistazo. Estaba claro que todo había sido producido por un animal salvaje, pues se veían marcas de garras y de dientes por todas partes. Brontes se acercó a su lado y miró también las pruebas.

-Esas marcas no pueden haber sido producidas por un oso -dijo el cíclope.

-¿Cómo lo sabes? ¿Es que te ves el Canal National Geographic en tu tiempo libre? -le preguntó Harvey.

-No, soy de Alfa Strike, por lo que he visto los restos que deja Misha cuando ataca... sobre todo después de alguna borrachera con Perun. Las marcas de un oso son muy reconocibles si estás acostumbradas a verlas, y te digo que eso no lo ha hecho un oso.

-Pues yo vi al oso hacerlo -intervino el dueño del local.

Harvey se rascó la barbilla.

-Todos los testigos afirman haber visto a un oso con la bandera de Rusia destrozando el local... pero las marcas de las garras y dientes no son de un oso. Está claro que es un complot para culpar a Misha. Alguien, con magia o tecnología, ha ocultado a otra criatura con la imagen de un oso.

-Alguien que debe tenerrrr los huevos muy gorrrrdos para atrrreverse a meterrrse con Perun -dijo el dios. En la mano tenía una nueva jarra de cerveza, ya medio vacía.

-¡¿De dónde has sacado esa jarra de cerveza?! -exclamó Harvey.

-Perrrrun siempre tiene bebida a mano -respondió el dios.

Harvey negó con la cabeza.

-¿Me pone una manzanilla? -preguntó Brontes. Harvey se le quedó mirando. -¿Qué? Si él se toma una cerveza, yo también quiero algo...

Después de que Brontes se tomara su infusión, volvieron a la calle, donde se quedaron a barajar lo que tenían en mano.

-No suelo darle la razón a dioses borrachos, pero Perun tiene razón. Quien sea que ha hecho esto tiene los huevos cuadrados ¿quién puede tener algo en contra de él? Aquí, en Arkham.

-¿Tiene que ser alguien de aquí? -preguntó Brontes-. Como Alfa Strike hemos luchado con enemigos de todas partes...

-Sí, pero ¿vendrían explícitamente aquí para montar esta historia?

-No lo sé, yo no tengo la mentalidad de un villano.

-¡¡¡Maldito bastarrrrdo!!! ¡¡¡Sal a rrrecibir la justa paliza de Perrrrun!!!

Los nubarrones de tormenta cayeron sobre Arkham y sonaron varios truenos que hicieron temblar los cristales de todas las ventanas.

-Perun, así no vas a conseguir nada, la única forma de descubrir al culpable es después de una minuciosa investigación que...

Una criatura alada interrumpió a Harvey aterrizando delante del grupo. Se trataba de un empleado de Byakhee Express.

-Yo tengo información sobre quién está detrás de esto -dijo la criatura con una voz inhumana-. Estaba realizando un porte cuando vi a un extraño individuo con un animal, al que le hacía varias indicaciones, tras lo que rió con carcajadas villanescas.

-¿Carcajadas villanescas? Eso limita nuestra búsqueda a todos los villanos de opereta -dijo Brontes.

-Disculpa, has dicho que era un individuo extraño ¿a qué te referías? -le preguntó Harvey al byakhee.

-Estoy acostumbrado a ver humanos de todo tipo, pero este andaba encorvado y llevaba una capa del siglo XIX.

-Carcajada villanesca, postura encorvada y capa de villano de opereta... sólo puede ser alguien -dijo Harvey.

-¿Estamos pensando en la misma persona? -preguntó Brontes.

-¿Pero qué tiene en contra de Perun?

El grupo agradeció la información al byakhee y este siguió con su trabajo. Apartaron a Perun de una joven a la que se había acercado y a la que estaba intentando convencer de las grandes aptitudes amatorias de los dioses eslavos y siguieron con su investigación, que ahora se centraba en una única persona.

-¿Sabemos algo de su base de operaciones? ¿O guarida? -preguntó Harvey.

-¡Qué bien nos vendría el hechizo ese de Anna que nos lleva ante alguien cuando le preguntas dónde está! -se lamentó Brontes.

-¡Oh! ¡Es verdad! Afortunadamente, al ver lo útil que era ese hechizo, le pedí que me lo enseñara. No sabes cuantas veces lo he usado para encontrar el mando a distancia...

Harvey realizó las operaciones mágicas necesarias para el hechizo mientras Brontes evitaba que Perun atacara a un grupo de palomas que pululaban por la calle y que, según el dios, le habían ofendido. De las manos del investigador paranormal surgieron unos haces luminosos que se unieron en un hilo brillante que salió disparado hacia una calle diagonal.

-¡Vamos, sigamos la pista!

 El trío salió corriendo en la dirección que señalaba el haz de luz. Tuvieron que lidiar con un repartidor que se estuvo quejando del uso mágico en la vía urbana, pero un rugido por parte de Perun hizo que el individuo les dejara en paz. En pocos minutos estuvieron ante un local que afirmaba ser una Tienda de Artículos Villanescos.

-Pues la guarida no tiene nada de secreta -comentó Brontes.

-Dejad que Perrrun entrrre a  darrr su merrecido al villano...

-Vamos a entrar los tres, con calma ¿de acuerdo? -le dijo Harvey interponiéndose en el camino del dios.

Por una vez, Perun siguió al sentido común y los tres atravesaron las puertas del local. Como rezaba el cartel, se trataba de una tienda de artículos para villano, con capas, sombreros de copa, bombas de humo y otros artilugios dignos de una opereta. De la trastienda salió alguien a atender, precisamente la persona a la que estaban buscando, un individuo no del todo bien formado, con rasgos simiescos y con una mirada siniestra.

-Eye Gore, estábamos buscándote -dijo Harvey.

-Vosotros no sois villanos ¿qué hacéis en mi tienda? -preguntó el susodicho.

-Pues no sé, alguien ha ido por ahí haciendo creer a la gente que el oso de Perun ha destrozado una cafetería, y aquí el amigo está un poco enfadado por esa infamia, también está un poco borracho, así que dame una buena razón para no echártelo encima -explicó Harvey.

-No hay nada que ocultar. Yo soy el que ha hecho creer que el oso ruso  ese había destrozado el bar. Era parte de mi venganza ¡¡¡mi venganza contra los dioses que destruyeron mi oportunidad de trabajo en Dunwich!!!

-Eh... Pero si de eso hace unos dos años ¿por qué ahora? -preguntó Brontes desconcertado.

-Porque soy un rencoroso... y ahora ¡¡¡enfrentaos a mi bestia!!!

Eye Gore presionó un botón y una trampilla se abrió en el suelo, de la que salió un inmenso oso con la bandera de Rusia, el animal lanzó un poderoso rugido y se golpeó en el pecho con las patas delanteras.

-¿Un oso que se pega en el pecho? -se preguntó Brontes.

-Ahí está la gracia, no es un oso ¡¡¡es un gorila degenerado que he traído desde la tierra de mis ancestros!!! -exclamó Eye Gore. Sacó un aparato el  bolsillo y al presionar un botón, la ilusión del oso desapareció y vieron a un horrendo gorila con el vello erizado y una expresión de muy mala uva.

El gorila degenerado se lanzó con un salto sobre el grupo, pero cuando estaba a punto de caer sobre ellos, Perun le dio tal tremendo puñetazo, que el gorila se estampó contra el mostrador, haciendo que cayeran varios artículos  villanescos.

-Oh... eso no me lo esperaba... -dijo Eye Gore. Antes de que nadie pudiera hacer nada, cogió una bomba de humo entre las que habían caído al suelo y la lanzó entre carcajadas... pero el golpe debió estropear el mecanismo, porque sólo salió un poco de humillo con un sonido ridículo de trompetilla. Eye Gore seguía allí con decepción en sus ojos.

-Perun... todo tuyo, pero déjalo vivo.

-Perrrrun harrrá lo que le pide su amigo amerrrricano, perrro este gusano no olvidarrrrrá su atreeeevimiento -dijo el dios eslavo acercándose mientras chocaba el puño en su mano.

Harvey cogió al Brontes y salieron de la tienda.

-Ven, no creo que quieras ver el espectáculo -dijo.

-No lo entiendo ¿qué necesidad de usar un gorila para hacerlo pasar por un oso? ¿Por qué no usar un oso directamente? Este país está lleno de osos -se preguntaba Brontes.

-Amigo, hay cosas que no están hechas para ser respondidas...

domingo, 14 de octubre de 2018

4º Aniversario de La Llave y la Puerta

Esta semana, La Llave y La Puerta ha cumplido ya 4 añitos. Cuatro años de locura, humor absurdo, acción desatada y efecto Arkham.

Este año hemos tenido de todo. Un halloween terrorífico homenaje a las películas slasher con un asesino ridículo intentando cazar a la novia de Welcome, en navidad tuvimos la llegada de uno de los dioses más antiguos de la mitología grecorromana, el mismísimo Cronos, y en el evento anual tuvimos la reunión de un batallón de versiones del linaje de Kate Ashford luchando contra un enemigo que pretendía destruir su presencia en el Espacio/Tiempo. Todo esto una muestra de que Arkham está más viva que nunca.

Un año más, agradecemos a los que nos han estado siguiendo detrás de las pantallas, sucumbiendo a las locuras y excéntricas aventuras de estos personajes que todavía tienen mucho que contar

sábado, 6 de octubre de 2018

Alfa Strike: La Cabra Demonio del Caos


Sala de reuniones de Alfa Strike, Tierras del Sueño
Había pasado tiempo desde que Loki había necesitado reunir a un contingente importante del equipo Alfa Strike. Creado originalmente para frustar los planes de la corporación NWE que pretendía capturar dioses y entidades sobrenaturales para desarrollar nuevas tecnologías y líneas de productos. Pero la resistencia planteada por este equipo de dioses provocó que, finalmente, NWE se replanteara su política. A fin de cuentas, si los costes excedían tanto los posibles futuros beneficios, era ridículo seguir adelante, aunque se tratara de una corporación que podría haber salido de una ambientación distópica ciberpunk. Pero Alfa Strike no sólo se había dedicado a plantar cara a las maquinaciones empresariales. En otras ocasiones había tenido que tratar con problemas de carácter sobrenatural, paranormal o extradimensional que necesitaban ser resueltos mediante la intervención de unas fuerzas superiores. Para ello, siempre que el equipo tenía que actuar, Loki analizaba la amenaza y seleccionaba a los miembros más apropiados.

En esta ocasión había optado por reunir a pesos pesados: Brontes, Raijin, Fujin, Perun y Misha, N’kari y Thor. Además, había convocado también a Delta Wave Welcome y a las Valquirias. Se trataba de una operación de alto riesgo, que combinaba la contención de la amenaza y el rescate de posibles víctimas. La cuestión, tal y como la planteó Loki era la siguiente: Un grupo de idiotas neopaganos que habían hecho un extraño sincretismo entre extractos que habían conseguido del Necronomicon, shintoismo, wiccan y otras corrientes de pensamiento posmoderno ocultista se había montado una pequeña comuna en las montañas, en una olvidada región no demasiado lejos de Brattleboro, en Vermont. Esto implicaba posibles complicaciones con la colonia minera de los hongos de Yuggoth que había en las proximidades. Pero la cosa iba más allá. De alguna forma, ese conjunto de sectarios dopados de setas alucinógenas y una extraña combinación de ideas había comenzado a experimentar con magia. Y, tal y como era de esperar, se les daba terriblemente mal. A fin de cuentas, lo que hacían no dejaba de ser una excusa para drogarse y montar orgías. Normalmente esto no afectaría en lo más mínimo a los dioses y no necesitaría la intervención de Alfa Strike. En el peor de los casos, los sectarios acabarían suicidándose en masa para viajar espiritualmente a no se que planeta o morirían por falta de preparación para el duro invierno ya que los hongos de Yuggoth no tenían el más mínimo interés en ellos. Pero la cuestión era otra. Y es que, con la suerte de los tontos, habían logrado llamar a una manifestación de Shub-Niggurath que, en cualquier momento, podría sembrar el caos por la región, salir de los bosques y montar un buen desastre a su paso. Por el momento el avatar de la diosa estaba controlado, pero era mejor intervenir antes de que las cosas se complicaran demasiado.

En general, Shub-Niggurath era una diosa exterior que no se prodigaba demasiado en apariciones y, aunque en ocasiones se había mostrado con diferentes avatares, dejaba el trabajo sucio de manifestarse, aceptar sacrificios y sembrar el caos y la muerte a sus Retoños Oscuros. En Nueva Inglaterra, estos tenían una presencia discreta e incluso uno de ellos había optado por ir a vivir a Arkham, Shubbi, que había acabado trabajando como árbol y vigilante en el EldritchBurguer. Y, claro, cualquiera que lo veía sin saber que era en realidad, lo confundía con un árbol de tronco muy grueso, nudoso y retorcido, algo grotesco pero nada más. Pero cualquiera que intentara alterar el orden o robar en el restaurante se las tenía que ver con Shubbi. Aparte de esto, en Dunwich estaba la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un curioso avatar de Shub-Niggurath que había tomado esa comarca bajo su protección y a la que servían y con la que colaboraban las welclones. La verdad es que no eran muy devotas, del tipo secta de fanáticos rednecks. No era fácil serlo cuando tu diosa es una enorme cabra mutante de tres cabezas que se pasan el rato murmurando y hablando entre ellos y tirándose pedos. Pero cumplían con los rituales oportunos y cuidaban de la región.

Pero lo que aquí se iban a encontrar los miembros de Alfa Strike y las Valquirias era algo muy diferente. No se trataba de la gruñona Cabra Blanca, o de algún Retoño Oscuro desmelenado. Se enfrentaban a la Cabra Demonio del Caos, un avatar que parecía responder a los sueños húmedos de satánicos, wiccans y neopaganos variados, pero con un giro de pesadilla. Según Loki, Shub-Niggurath, la diosa exterior era dadora y creadora de vida. Pero su fertilidad era desbordante, sin orden alguno, puro caos creativo, como un cáncer que experimentara mil y una formas en cada una de sus metástasis. Era creación vital pura y desatada. Y, de alguna manera, la diosa había respondido a sus confusos adoradores de esa extraña secta afincada en Vermont, dándoles exactamente lo que querían y que era lo que menos les beneficiaba. Había que reconocer que, en su locura de creativa fertilidad, Shub-Niggurath podía ser una auténtica cabrona.

Así pues, iban a necesitar pesos pesados, ya que se iban a enfrentar a algo grande, terrible, poderoso, capaz de sembrar el caos a su paso y que debía ser detenido. Por ello, su misión era viajar a la zona, localizar y neutralizar a la Cabra Demonio del Caos y evacuar a los supervivientes y afectados por los daños que pudiera causar el avatar de la diosa. En cuanto al culto… bueno, no dejaban de ser un puñado de idiotas inconscientes que habían mordido más de lo que podían tragar. Si era posible se les rescataría. Siempre que siguieran siendo humanos.

Tras completar la sesión de instrucción con un mapa de la zona en la que indicó la ubicación de la comuna de los cultistas, el equipo Alfa Strike se preparó para partir.

Montañas de Vermont, en las proximidades de la zona de minado de los hongos de Yuggoth
El portal abierto por Delta Wave Welcome les había llevado a un gran y espeso bosque. Desde su ubicación podían ver el pico donde los hongos de Yuggoth tenían su base y desarrollaban sus operaciones mineras, pero, por lo demás, parecía un bosque de Vermont sin nada de particular. O eso creían al principio. Pero se dieron cuenta enseguida de que algo fallaba. Era el silencio. El silencio era total y absoluto. Salvo por la brisa que movía las ramas y los ruidos provocaban ellos al moverse, no había ningún otro ruido. Era como si algo hubiera espantado o destruido toda vida animal. Era terriblemente inquietante. Pero allí estaban. Con la ayuda del GPS y de Misha, pues el oso de Perun era capaz de orientarse por cualquier entorno y ecosistema en el que pudieran vivir osos, se encaminaron hacia la posición del campamento de los cultistas.

Tanto los dioses como las valquirias iban preparados para todo. Llevaban sus armas preparadas y las enviadas de Odín habían llevado consigo sus equipos de rescate y de primeros auxilios. No sabían que iban a encontrar por lo que se habían preparado para lo peor. Por su parte, Loki se había quedado en la base del equipo en las Tierras del Sueño. El nórdico era listo, quedándose seguro en la base, pero al menos sabían que podían contar con él para enviarles refuerzos o preparar su regreso si era necesario. En cuanto a la criatura a la que se iban a enfrentar, ya era otra cuestión. Loki no les había dado demasiada información, pero esperaban que no fuera algo que excediera sus capacidades. Alfa Strike y las Valquirías ya se habían enfrentado anteriormente a Cthulhu durante una desastrosa operación organizada por la NWE y se dedicaron a tratar de contener al primigenio y rescatar al contigente corporativo. Sin embargo, si se traba de un avatar de una diosa exterior podía pasar cualquier cosa. Tan sólo esperaban que Loki hubiera calibrado adecuadamente el poder de la entidad.

A medida que avanzaron por el bosque empezaron a sentir un tenue olor que progresivamente se iba haciendo más fuerte. Olía a leche, leche de cabra, pero con un matiz dulzón y penetrante que volvía desagradable aquel aroma También empezaron a escuchar los cánticos, muy leves al principio, pero con un volumen creciente a medida que se aproximaban. Entonces, al aproximarse más a la comuna, empezaron a ver los daños producidos: árboles arrancados y destrozados, extrañas huellas caprinas de gran tamaño. Algo grande y muy fuerte se había movido por aquellos lugares. Cuando, finalmente, llegaron hasta el campamento, se encontraron una serie de cabañas prefabricadas instaladas en un amplio claro situadas de forma que en el centro del terreno quedara un amplio espacio vacío que, en esos momentos, estaba ocupado por los cultistas que no podían atenderles en esos momentos, pues se hallaban en medio de una orgía. Pero la confusión de cuerpos no podía ocultar lo que era ya evidente: ya no eran humanos, o, al menos, no completamente humanos. Las mutaciones eran diversas, muy variadas y extrañas. Cuernos, miembros adicionales atrofiados y malformados, pezuñas, garras, excrecencias, conformaban parte de aquel catálogo de deformidades y anomalías corporales que daban nueva forma a los cuerpos de los cultistas. Eran una versión retorcida y extraña de la humanidad, de una humanidad que hubiera pasado bajo el filtro del Bosco y de Clive Barker. Eran las versiones oscuras y retorcidas de los seres que los mitos y leyendas sitúan en los bosques. Las dríadas y los sátiros, los espíritus y duendes de la floresta podrían ser una versión dulcificada y deformada de esos seres que fornicaban apasionadamente y sin control en medio del campamento. Pasados por el filtro del horror y el olvido, habrían sido alterados en el recuerdo para ser una advertencia de las cosas extrañas que se pueden encontrar en los bosques.

Pero lo más destacado y anómalo era lo que se hallaba en el centro mismo, rodeada por sus apasionados y lujuriosos cultistas, regocijándose en su adoración. Era la Cabra Demonio del Caos, era el avatar de Shub-Niggurath surgido de los miedos, filias, deseos insatisfechos, lujuria y ansias de los cultistas. Mediría en torno a unos tres metros y parecía muy pesado pese a la ligereza con que se movía. Era una figura antropomórfica, una corrupción del dios cabra que presidía los aquelarres de brujas, una robusta y fornida figura femenina con dos grandes y voluminosos pechos de los que manaba leche, una cabeza caprina cubierta por un espeso pelo negro y coronada por tres retorcidos cuernos. De su boca surgía una larga lengua casi tentacular con la que acariciaba o azotaba a sus aoradores o lamía su propio cuerpo. Los brazos eran prácticamente humanos, acabados en manos nudosas de tres dedos. Y, de la cintura para abajo, empezaba la mayor pesadilla. El torso lampiño se recubría de un espeso pelaje oscuro que alfombraba sus caderas y las patas caprinas acabadas en pezuñas en torno a las cuales surgían centenares de cilios animados. En el pubis, una obscena raja a modo de vagina palpitaba goteando fluidos inidentificables y, sobre esta, media docena de penes tentaculo de unos dos metros de longitud se agitaban y culebreaban entre ellos, disputándose la posibilidad de penetrar a los adoradores o a la propia entidad. No se trataba de la criatura más horrenda que habían encontrado los de Alfa Strike o las Valquirias, pero si que era extraña y perturbadora. Pero, entonces, vieron lo que hasta el momento se les había escapado, fascinados por la extraña orgía y la aberración caprina que la presidía: al otro lado de la comuna aguardaban seis Retoños Oscuros.

Los dioses de Alfa Strike no se iban a dejar intimidar ante semejante espectáculo e iban a demostrar que eran capaces de resolver todo tipo de situaciones. Por ello, prepararon las armas y se dispusieron al combate. Con las Valquirias y Delta Wave Welcome en la reserva, los dioses cargaron contra los cultistas mutantes y el avatar de Shub-Niggurath. Los sectarios tardaron un poco en reaccionar, vendiendo caras sus vidas, pero poco podían hacer contra la brutal carga de Alfa Strike, convirtiéndose en poco más que carne picada estampada contra el suelo y de poco interés. Para los dioses fue poco más que una molestia ocasional y pasajera, ya que su objetivo no era otro que la monstruosidad caprina.

La criatura, la Cabra Demonio del Caos, rugió furiosa al ver como sus adoradores eran aplastados, quitados de en medio como el que espanta a una mosca, con la ventaja de que, una vez apartados, los cultistas no regresarían. Y es que regresar a molestar cuando eres un cadaver aplastado, desgarrada, machacado y electrificado es un poco complicado. Así pues, se inició la lucha entre los dioses y el avatar de Shub-Niggurath. La pelea fue brutal e intensa. La entidad era mucho más poderosa de lo que esperaban, ya que, a fin de cuentas, era un avatar de una diosa exterior. Era, aproximadamente, como enfrentarse a un avatar monstruoso de Nyarlathotep, pero no cualquiera, si no alguno de los más terribles y peligrosos. Por otro lado, el ser tantos no ayudaba demasiado, ya que, pese a que la criatura medía tres metros, no era lo suficientemente grande como para poder ser atacada simultáneamente en cuerpo a cuerpo por todos.

Pero Alfa Strike era un equipo coordinado y preparado para este tipo de situaciones, por lo que empezaron a aplicar las tácticas y maniobras de combate que les permitirían atacar de forma más eficiente a la criatura. Se iban moviendo para rotar sus posiciones y así poder golpear y retirarse, dejando el relevo a otro dios. También Thor, Brontes y Raijin podían invocar el poder del relámpago para golpear al avatar.

No fue fácil, no fue rápido, no fue cómodo. Pero la coordinación de Alfa Strike logró causar daños en la entidad. Daños que fueron creciendo y progresando adecuadamente. El combate era extenuante pero, finalmente, lograron asestar el golpe de gracia al avatar y poner fin a su existencia, al menos por el momento. Agotados, los dioses pudieron por fin descansar. Y, con el campamento asegurado, Delta Wave Welcome y las Valquirias, ya que no había nada que rescatar allí y los dioses se recuperarían por sí mismos, comenzaron a recorrer la zona en busca de asentamientos de montañeses y granjeros que pudieran haberse visto afectados por las actividades del culto. También se aproximaron a los terrenos de los hongos de Yuggoth, ya que estos conocerían bien el terreno y sabrian orientarlas.

Cuando finalmente acabaron su trabajo, pudieron regresar con la satisfacción del deber cumplido y con el conocimiento reafirmado de que la estupidez humana no tiene límites.

sábado, 29 de septiembre de 2018

El día de El Gran y Poderoso E

Los cánticos llevaban escuchándose desde primera hora de la mañana. Por toda la residencia estudiantil se escuchaban unas voces parecidas a cantos de algún tipo de monje, pero no de forma molesta, eran cantos suaves, que arrullaban a los estudiantes que iban despertándose para una nueva jornada en la universidad.

Cuando Araknek había comenzado su jornada de trabajo, estos ćanticos no les parecieron lo mismo que a los estudiantes. Se estaba preparando para la limpieza  con su equipo cuando escuchó esas voces y lo primero que pensó fue "problemas". Como no tenía ganas de problemas, fue a hablar de esto con Summanus, que ya estaba allí. Cuando le informó de la molestia, el dinosauroide torció el gesto.

-Sí, yo también he pensado en problemas. Lo malo es que Harvey y Anna Pickman están en Dunwich. Alguien ha decidido montar un campeonato de lucha libre con gugs que se han traído de Las Tierras del Sueño -fue la respuesta de Summanus.

-Cuando pensaba que no habría un lugar donde la gente cometiera más estupideces que en Arkham, a los Pickman se les ocurre abrir unos alojamientos en ese pueblo de degenerados endogámicos -dijo Araknek.

-Sí, bueno... tendremos que estar atentos por cómo continúa esto, y si son problemas pues... no sé, se lo decimos a Welcome, que es la superheroína oficial de la ciudad.

A Araknek pareció satisfacerle esta respuesta, por lo que volvió con su equipo y continuaron con la limpieza de los pisos. Según fue avanzando la mañana, los cánticos se hicieron más festivos, y parecían provenir de una planta de la residencia en concreto. Cuando Araknek se dio cuenta, ató cabos. Quizás no fuera ningún problema, sólo eran aquellos tipos extravagantes que adoraban a un trono vacío. Llevaban ya un buen tiempo alojados en La Llave y La Puerta y no habían dado problemas. Cuando acabó con su trabajo informó a Summanus para que no siguiera preocupado toda la mañana.

-¿Los adoradores de El Gran y Poderoso E? Entonces no pasa nada, estarán en una de sus sesiones de adoración, a veces dan un poco el espectáculo y después siguen a sus cosas, que no sé qué son, ni a qué se dedican, pero bueno...

Pero parecía que ese día era distinto para los adoradores de El Gran y Poderoso E. Alrededor del mediodía todos se congregaron ante la habitación donde estaba el trono de su dios mientras seguían con sus cánticos vocálicos. La puerta de la habitación se abrió y salieron dos adoradores portando sobre sus hombros el trono. Los cánticos subieron de tono.

Araknek estaba con Summanus en el vestíbulo y escuchaban perfectamente los cánticos, sobre todo porque parecían estar bajando por las escaleras en su dirección.

-Mmmm esto es nuevo -susurró Summanus.

Momentos después, todo el grupo de adoradores de El Gran y Poderoso E estaban en la planta baja, con sus cánticos cada vez más festivos. Uno de ellos avanzó y llamó la atención de todos los que estaban por allí.

-¡Regocijaos! ¡Hoy es el día sagrado de El Gran y Poderoso E! ¡Hoy es Aieu!  ¡Para celebrar este maravilloso día, El Gran y Poderoso E saldrá a la ciudad y todos los que quieran acompañarlo, podrán venir con nosotros!

Araknek y Summanus se miraron intrigados. En todo el tiempo que llevaban en la residencia estudiantil, nunca habían celebrado el Aieu ese. Summanus decidió preguntar a uno de los adoradores.

-Ah, es que no se celebra todos los años. Se celebra cada tres años, siempre y cuando la estrella del Gran y Poderoso E se encuentre en la posición correcta en el cielo -fue la respuesta.

Summanus volvió junto a Araknek.

-¿Será bueno que dejemos que esta panda hagan un desfile por la ciudad? -preguntó el dinosauroide.

-Nosotros nos tenemos que encargar de los asuntos de la residencia. Si quieren salir a dar un paseo y se los traga un ser protoplásmico no es cosa nuestra -le respondió Araknek.

Aun así, Summanus se sentiría mal si al grupo le sucedía algo -cosa muy probable en ciudad como Arkham-, así que decidió contactar con  Welcome para que siguiera de cerca el desfile y se asegurara de que no terminara en desastre.

Los adoradores de El Gran y Poderoso E salieron a la calle entre bailes y cánticos vocálicos, portando el trono y llamando la atención de los que caminaban por las calles. Algunos se giraban y miraban el espectáculo, pero la mayoría pasaban de todo. Cerca, Welcome los vigilaba mientras se comía un bocadillo.

El desfile decidió meterse en la carretera,  interfiriendo el tráfico. Los cláxones y gritos de los conductores no tardaron en llegar. Los adoradores de El Gran y Poderoso E pasaban entre los coches con banderitas y cantaban a los conductores. Algunos insultaban a los adoradores, pero alguno les daba dinero pensando que pedían limosna de una forma muy extraña. Alguno incluso se bajó del coche y se unió al desfile. Después de unos minutos de molestia para el tráfico, volvieron a la acera, con los que se habían sumado al desfile.

Sin que lo supiera ellos, cerca de allí, un panadero intentó utilizar una receta que había encontrado en un libro extraño para hacer una masa de pan que aseguraban que sería deliciosa. Debió hacer mal la mezcla, o fallar en el horneado, o en alguna otra cosa, porque la masa cobró vida propia y salió de la panadería extendiendo seudópodos lanzando cosas a la gente. Según avanzaba, la masa iba zampándose todo tipo de objetos inanimados. Parecía ignorar a la gente, y a los seres vivos en general, pero coches, farolas y papeleras eran absorbidas por el ser. Welcome se dio cuenta de la criatura cuando vio que se dirigía directamente hacia el camino que llevaba el desfile. Se preparó para enfrentarse a ella y evitar el caos que provocaría, pero antes de llegar allí, la masa fue aplastada por un inmenso pie escamoso. Se trataba de Dagon, que estaba en la ciudad para la visita acostumbrada a todo aquel que lo veía. La masa monstruosa se quedó como un pegote en el suelo, que fue rápidamente devorado por las palomas de la ciudad. Welcome se encogió de hombros y siguió al desfile.

En torno a la hora del té, Summanus llamó a Welcome para que le informara de cómo estaba yendo la cosa.

-Pues no te lo vas a creer. Estos tíos deben tener una potra gigantesca. Vamos, que soy uno de ellos y apostaba  a la lotería. Primero una masa de pan monstruosa se ha dirigido hacia ellos, pero ha aparecido Dagon y la ha aplastado. Un rato después, un grupo de gules anarquistas estaban peleándose con todo el que se cruzaba con ellos, pero cuando han ido a por los adoradores de El Gran y Poderoso E, se han topado con un primo de Shubbi que, casualmente, estaba de visita en la ciudad, y este se los ha merendado. Más adelante, un autobús había cobrado vida y se dirigía hacia ellos a más de cien kilómetros por hora, pero ha girado por la curva no euclidiana y ésta se lo ha tragado. Por no hablar de varios incidentes menores que han acabado en nada en cuanto se acercaban al desfile. Por todo el recorrido se ha ido uniendo gente y esto es una fiesta.

-Sí, tengo entendido que los adoradores de El Gran y Poderoso E suelen tener una suerte increíble. Ellos se lo atribuyen a su dios, que los cuida y evita que suceda nada.

-¡Pero si el trono está vacío! -exclamó Welcome.

-Ya... ellos insisten en que El Gran y Poderoso E es una entidad abstracta...

Bueno, ahora están yendo a la plaza más ampia de Arkham, donde dicen que harán una fiesta en honor a su dios, voy para allá, no sea que pase algo... aunque visto lo visto, podría irme a comerme unos churros.

Con lo que no contaba Welcome -ni nadie-, era con que el desfile llamaría una atención indeseada. Un miembro de La Fundación Wilmarth se encontró con el grupo de adoradores de El Gran y Poderoso E y, como era de esperar, lo tomó como que una secta de los DCC estaba atacando Arkham. Sin pausa, fue corriendo a la universidad -se había dejado el móvil en su casa- e informó al resto de miembros de la fundación. Después de tratar el tema de que no podían detonar explosivos dentro de Arkham, decidieron armarse con piedras con el símbolo arcano y tirachinas. Acabarían con aquellos adoradores de seres ignotos. Fueron avanzando por las calles de la ciudad como héroes que se dirigieran a la batalla más importante de su vida. La gente se apartaba de su camino y se les quedaba mirando. Eran sus héroes. Los que salvarían la ciudad. Ya podían ver allí, en la plaza más importante de Arkham, a los impíos adoradores de los DCC. No sabían lo que se les venía encima. Ese día sería recordado como el día en que la Fundación Wilmarth expulsó de su ciudad a los adoradores de los despreciables dioses blasfemos. Sería un gran día.

Varias horas después, la puerta principal de la residencia estudiantil La Llave y la Puerta se abrió y entró Welcome. Parecía estar realmente agotada, en sus ropas se veían restos de sudor y manchas de líquidos indefinidos. Summanus y Araknek  la vieron y le preguntaron cómo había ido todo.

-Pues los adoradores de El Gran y Poderoso E han celebrado una gran fiesta en honor a su dios. Esto ha llamado la atención de mucha gente, que se han apuntado al jolgorio... pero también se han enterado los de la Fundación Wilmarth. Los muy idiotas se han armado con piedras estrelladas y han querido enfrentarse a los de El Gran y Poderoso E.

-¿Y has tenido que luchar contra ellos? -preguntó Summanus.

-No, cuando estaban a punto de alcanzarlos se han cruzado con un batallón de estudiantes de Erasmus. Habían oído noticias de la gran fiesta e iban cargados con barriles de cerveza. Los de la Wilmarth están preparados para muchas cosas, pero no contra alemanes borrachos... al final los de la fundación han terminado bailando borrachos danzas tradicionales alemanas y ha habido una fiesta sin precedentes.

-Pero... ¿entonces por qué vienes como si hubieras luchado contra las fuerzas del mal? -preguntó Araknek.

-¿Por qué va a ser? Había una fiesta, así que me he desmelenado yo también. El desfile ya ha terminado y todos están volviendo a casa. Misión cumplida.

Welcome fue caminando hacia las escaleras mientras silbaba una tonadilla.

-Misión cumplida... pero si no hemos hecho nada -dijo Summanus.

-Déjalo -le dijo Araknek-, bien está lo que bien acaba.

lunes, 24 de septiembre de 2018

El caso de las poses de comic americano de los '90


N’kari, molesta, se dejó caer en la silla. En ese momento no parecía la diosa africana de las tormentas y la pasión violenta, ni la directora, productora y estrella del porno de éxito que era también. En ese momento era una entidad femenina sobrenatural muy atractiva, con un cuerpo voluptuoso de color ébano molesta y necesitada de una solución. Y había acudido a quien creía que podía dársela: Harvey Z. Pickman. A su lado, sentándose con más cuidado, estaba El que Legisla tras el Umbral. El Primigenio abogado, a quien había consultado primero la diosa, había aconsejado acudir allí. El asunto que la había llevado hasta allí no tenía ningún arreglo legal a la vista y Harvey era sacerdote de Yog-Sothoth, uno de los hechiceros más poderosos de Arkham y detective especializado en asuntos sobrenaturales, paranormales, interdimensionales y paradimensionales. A fin de cuentas, en Arkham no le faltaba trabajo precisamente. Pero siempre tenía tiempo para diosa, que, además era una amiga. Y es que Harvey había acabado por trabar amistad con los componentes del equipo Alfa Strike, y el hecho de que N’kari viviera en Arkham facilitaba el mantener el contacto. Así pues, tras los saludos de rigor, Harvey fue directo al grano:

-¿Qué necesitas de mí? -preguntó.

-Poses -soltó N’kari-. El problema son las poses. Estoy harta de poses, que sólo dificultan mi trabajo.

Harvey la miró extrañado. No veía a donde quería ir la diosa. Así pues, la animo a explicarse con más detalle. La mujer le explicó como, de improviso y sin que viniera a cuenta de nada, se había encontrado que durante el rodaje de una película para adultos que ella protagonizaba además de dirigir, los actores y actrices comenzaba a adoptar poses absurdas, forzadas y poco naturales en los momentos más insospechados. Y, claro, cuando a mitad de una escena de grupo en la que ella participaba, todo el elenco empezó a posicionarse de forma extraña y a adoptar poses que acabaron con diversas luxaciones y torceduras y daños en zonas sensibles, inclusive las de la propia N’kari, la diosa decidió dejar la cosa por imposible. Tuvo que detener el rodaje y mandar a todo el mundo a casa, al hospital o a donde fuera necesario. Y, tras ducharse, vestirse y dejarlo todo en orden y preparado para retomar las filmaciones lo antes posible, fue a ver a El que Legisla y, de camino, se encontró que no era algo exclusivo de sus actores. Por la calle, la gente caminaba adoptando posturas forzadas y, los que estaban parados, parecían estar en medio de una sesión de fotos muy sobreactuada, cambiando de postura continuamente, combinando lo ridículo con lo innecesario tratando de adoptar las poses más llamativas. Así pues, ya que el abogado no sabía nada al respecto y también le había pasado algo similar en los juzgados, con un ayudante del fiscal del distrito que lo hacía todo de la manera más dramática, espectacular y forzada posible, como si estuviera en una mala película de juicios, le recomendó que fueran a ver a Harvey.

Harvey admitía ser aficionado al trabajo de N’kari, pues había que reconocer que las películas que salían de su productora, tanto las orientadas al público humano como las que iban para el público divino y sobrenatural, eran de gran calidad en todos los sentidos y suponían una agradable diferencia con respecto al resto del cine para adultos. Y es que la diosa también hacía porno para dioses, entidades paranormales y seres interdimensionales. Obviamente este último sólo estaba disponible en determinados canales de distribución. Harvey estaba extrañado lo que le había contado N’kari. Ella establecía unos estándares para sus películas tratando de que todo fuera lo más natural posible, huyendo de las poses innecesarias y evitando las actitudes denigrantes y machistas. De manera que la tendencia de sus actores y actrices a esos aspavientos innecesarios era extraña. Y si además era algo que parecía estar extendiéndose es que alguien estaba tratando de montar algún problema en Arkham. Así pues, no dudó en aceptar el caso e iniciar de inmediato las investigaciones.

El primer paso era descartar a los sospechosos habituales: Vinnie West, tras los desmanes de la semana anterior, estaba bastante tranquilo y algo vapuleado. Además, lo de provocar poses absurdas no entraba en su modus operandi. Otra cosa habría sido ver una coreografía de muertos vivientes. Marty Eye Gore, demostrando un optimismo excesivo y una moral a prueba de bombas, seguía fuera de la ciudad participando en un concurso de belleza de villanos. Una de dos: o los demás participantes eran todos más feos que un mi-go atropellado o el pobre iba a hacer un ridículo espantoso. El curso académico estaba prácticamente recién empezado por lo que los estudiantes no habían tenido muchas oportunidades de meterse en líos, y lo que habían hecho entraba más en la categoría de fiestas universitarias fuera de control, con pocas molestias sobrenaturales o derivadas. Nyarlathotep llevaba un tiempo sin dejarse ver por la ciudad, al menos con sus avatares conocidos. Esto no quería decir nada, podría haber regresado con cualquier apariencia que no tuvieran catalogada, por lo que era mejor dejarlo como posible. Tan sólo quedaba por comprobar los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Por ello, para poder descartarlos, fueron primero a visitar a su eternos adversarios: los morlocks comunistas, por lo que se encaminaron hacia los túneles bajo la ciudad.

En algún lugar del subsuelo de Arkham el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks tenía su base. La verdad es que, pese al fracaso de los regímenes comunistas de la Tierra, el régimen político y económico de los posthumanos venidos del lejano futuro funcionaba bastante bien. El hecho de que cuando les hablaran de los miembros del partido comunista de Arkham reaccionaran como si les hubieras hablado de una obscenidad poco grata era una pista clara: Aunque teóricamente habían leído la obra de Marx y conocían el Manifiesto Comunista, todos esos grupos y partidos políticos no habían acabado de entender las complejidades del asunto y acababan derivando en situaciones confusas y que era mejor olvidar. Por su parte, los morlocks habían logrado desarrollar un socialismo que funcionaba bastante bien precisamente porque habían captado la situación mucho mejor y habían dado con la forma más apropiada para desarrollar un régimen que funcionaba sin necesidad de todos los aditamentos totalitarios. A fin de cuentas, como ellos decían, eran posthumanos. Habían aprendido de los errores de sus predecesores. Por ello, pese a que no les hacía gracia el capitalismo, prescindían del proselitismo y se dedicaban a sus asuntos, tratando con la gente de este tiempo con una actitud pragmática. A fin de cuentas, su objetivo era frustrar los planes de sus adversarios natos, los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y su Reich escamoso. Pero, con el paso del tiempo, ya que ninguna de las dos facciones lograba imponerse definitivamente, acabaron por establecer un equilibrio de fuerzas y una vigilancia mutua que hacía que los morlocks lograran frustrar muchos de los intentos de los reptilianos. El resto habitualmente fallaba por incompetencia pura y dura o por la intervención de otros agentes, como Delta Wave Welcome, Alfa Strike o los Pickman. Así que, si Harvey, N’kari y El que Legisla querían encontrar información sobre los reptilianos sin acudir directamente a estos, optaron por ir a hablar con los morlocks.

En la base morlock fueron recibidos por Konstantin, con quien ya habían tratado en diversas ocasiones. El mecánico morlock estaba algo molesto, ya que ellos y otros habitantes de los túneles también se habían visto afectados por la epidemia de poses absurdas y forzadas. Y la verdad era que no era algo que les había hecho mucha gracia. Por supuesto, en primer lugar sospecharon de los reptilianos, pero ellos tampoco se habían librado de este problema. Era extraño, porque, aunque a veces sus planes eran absurdos, propios de una película de serie B o incluso Z o parecían sacados de algunas de las más peculiares historias pulp, no era normal que les estallara en la cara de esa forma. Una vez trataron de derrotar a los morlocks usando ondas hipnóticas para sugestionarlos a bailar sin parar mientras escucharan polcas y marchas militares reptilianas, pero algo les salió mal y habían sido ellos los que estuvieron bailando hasta el agotamiento para diversión de sus enemigos que habían disfrutado del espectáculo. Pero esto era diferente. De hecho, al comparar y cotejar información entre ellos, Harvey comenzó a tener una idea. Era algo que comenzaba a asomar levemente en los límites de su pensamiento, sin acabar de tener una forma definida, pero ahí estaba. Aquello le resultaba levemente familiar pero no sabía a que atribuirlo. Fue un comentario realizado de pasada por Konstantin lo que comenzó a dar forma más definida a la idea. Y es que el mecánico morlock había dicho: “Esto no parece demasiado lacertonazi, me recuerda más a los locos aquellos del incidente Pánico en los Túneles, los de Majestic 13, que parecían una mezcla de estereotipos entre agencias de seguridad paranoicas de los años 50 y héroes de acción de películas de los 80”. Rápidamente, Harvey sacó su móvil, se conectó a la red Wi-Fi morlock e hizo una serie de búsquedas en Internet. Finalmente dio con lo que estaba buscando y se lo enseñó a los demás: portadas y viñetas de comics americanos de los años 90 con personajes ataviados con uniformes que, en ocasiones, rozaban lo absurdo y, sobre todo, poses, muchas poses absurdas, innecesarias, forzadas y poco naturales. Igual que lo que estaba pasando en Arkham. Pero, ¿quién había sido el culpable de ese extraño fenómeno? En ese aspecto estaban todos desconcertados. Fue entonces, mientras pensaban sobre el asunto cuando N’kari dio con la posible solución:

-¿No podría ser alguno de esos extraños e inefables planes de Nyarlathotep?

Lo cierto es que el Caos Reptante llevaba un tiempo desaparecido de la ciudad, o al menos sin mostrarse con un avatar conocido, pero como estos no le faltaban precisamente, si que podía ser que hubiera regresado en secreto para poner en marcha algún extraño plan. Nyarlathotep habitualmente se dejaba ver como Faraón Negro o El que Comenta en la Oscuridad, aunque en ocasiones había adoptado otras formas. Así que tenía muchas posibilidades de ser ese el origen del problema. Ahora sólo restaba encontrarlo. Pero ¿cómo localizar a un dios primigenio y exterior capaz de adoptar un millar de formas cuándo ni siquiera sabían que estaban buscando? Entonces El que Legisla tuvo una idea. Rápidamente, el grupo integrado por el abogado, Harvey, N’kari y Konstantin se encaminó al despacho del letrado. El morlock se había unido a ellos porque también tenía interés en conocer la causa de todo aquel asunto y, de paso, enterarse de primera mano cuando se solucionara.

Ya de vuelta en la residencia universitaria, donde El que Legisla tenía su oficina, éste se puso a trabajar rápidamente con su ordenador. Entró en ElderGodBook, la red social de dioses, seres primigenios, sobrenaturales, extradimensionales y demás y comenzó a buscar. Una ventaja de esa red era que allí había una cantidad ingente de usuarios y, tarde o temprano se podía localizar a alguien de forma directa o indirecta. Además, Nyarlathotep tenía perfiles para una gran mayoría de sus avatares, aunque se rumoreaba que los tenía a todos. Pero como nadie conocía el censo exacto de estos, era difícil asegurarlo. Pero, poco a poco, indagando y buscando, El que Legisla dio con lo que estaba buscando: un sujeto obsesionado con el mundo del cómic, particularmente los superhéroes de los años 90 en el cómic americano, que parecía haber tenido mucha influencia durante ese tiempo. Se hacía llamar Jim ROB! Lee Field. Ya tenían a su objetivo. Ahora quedaba localizarlo. Era obvio que estaba en Arkham, o, al menos, había pasado por allí, ya que su biografía estaba llena de fotos que había tomado de gente adoptando poses durante todo el día. Pero tenían que saber donde se encontraba exactamente.

Si había que localizar a alguien, Harvey era el más apropiado. No sólo por los contactos que tenía a lo largo y ancho de la ciudad, en la policía, ayuntamiento y la universidad, que había cultivado por motivos de su trabajo y por su posición como vástago de la adinerada familia Pickman, y es que también contaba con otro tipo de recursos. Entre estos se podía contar con un hechizo de localización muy útil y rápido de usar que le había enseñado su prima Anna y que había demostrado su eficacia en diversas ocasiones. Por ello, tras pronunciar una sarta de palabras en un idioma extraño y poco grato, apareció un rastro verde flotante que se movía directo hacia su objetivo. Ellos sólo tenían que seguirlo.

Un poco más tarde, pues no tuvieron que ir muy lejos, ya que, por una de esas leyes de la causalidad y la narración derivadas del Factor Arkham, o simplemente porque era un lugar popular, económico y que se comía bien para lo que era un restaurante de su categoría pues la materia prima era de buena calidad traída directamente de Innsmouth, su objetivo estaba en el EldritchBurguer. Era un avatar de Nyarlahtotep, estaba claro, pues podía pasar por un humano convencional. Pero, claro, el haz luminoso verde llevaba directamente hasta él. El sujeto, que estaba acabando su bocadillo de pescado, hizo caso omiso de ellos. Sin embargo, cuando acabó de comer, les preguntó que querían. La verdad es que fueron bastante directos, y, el tal Jim ROB! Lee Field no dudó en identificarse como tal y reconocer que era el causante de todo aquello. La verdad es que como avatar de Nyarlathotep no parecía de los más listos. El hechizo lo identificaba como el sujeto al que buscaban, pero, de todas formas, reconocer que eras el causante del caos organizado por las poses absurdas e innecesarias (aunque hay que reconocer que salvo por casos puntuales tampoco era tan grave) ante una diosa muy cabreada y sus acompañantes no era una muestra de gran inteligencia. N’kari fue firme y directa: les iba a acompañar a tratar el asunto en un lugar más privado. No aceptaría una negativa por respuesta. Por ello, el tal Jim ROB! Lee Field fue con ellos amistosamente. Harvey les condujo hasta una de las dependencias del sótano de la residencia universitaria La Llave y la Puerta. A fin de cuentas, allí abajo había bastante espacio y diversas habitaciones y almacenes para usos diversos. Entraron el avatar y N’kari y se cerró la puerta. Harvey, El que Legisla y Konstantin se fueron a tomar algo mientras tanto. Fue mientras disfrutaban de un café cuando el morlock hizo la pregunta:

-¿Qué le estará haciendo N’kari allí abajo?

Pickman y abogado intercambiaron una mirada y fue éste último el que habló:

-Cuando se trata de N’kari lo mejor es no preguntar. Si hubiera sido un humano que le hubiera gastado una mala pasada, se había llevado un simple escarmiento, nada muy grave. Pero al ser un avatar de Nyarlathotep, y encima le ha afectado en su trabajo… bueno, es algo más personal. Seguramente se entregará a fondo. En cualquier caso, es mejor no preguntar. Y ten por seguro que es muy poco probable que volvamos a ver a Jim ROB! Lee Field.

Un par de horas más tarde, una N’kari más cansada pero satisfecha se reunió con ellos para comer y celebrar con gran regocijo y mucho sexo que aquel asunto había acabado.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Jurassic Arkham

Septiembre es el mes en el que Arkham cobra vida. Los meses de verano suelen ser más tranquilos en una ciudad universitaria como es esta, así que, con el nuevo curso, la ciudad vuelve a su natural estado de ser, con los estudiantes bullendo por las calles y yendo en masa al campus de la Universidad Miskatonic. Es el regreso a los pisos de estudiante, las casas compartidas y las residencias estudiantiles, como La Llave y La Puerta. También suele ser el mes que trae nuevos quebraderos de cabeza.

Daisy Springwood estaba de vuelta de sus vacaciones en Maine, preparada para un nuevo curso en el que poner firmes a los creyentes en teorías absurdas, además de su trabajo habitual en el laboratorio. Eran las dos cosas que más le apasionaban en la vida, por lo que el regreso era algo que celebrar. Por esto, caminaba con una sonrisa por el campus de la universidad en dirección al comienzo de curso. Lo que no entendía era por qué a su paso la gente se ponía a gritar y salía corriendo. Ya se había acostumbrado a las excentricidades de los alumnos y profesores de aquella universidad, por lo que no era tan sorpresa para ella que se comportaran como chiflados, pero eso no dejaba de hacerlo molesto. Llegado un momento, escuchó un estruendo detrás de ella y se volvió para ver a la alumna más popular de la universidad, Evangeline Parker, saludando a la gente que, por algunaa razón, estaban aplaudiendo. Detrás de ella había un montón de huesos fósiles desperdigados de cualquier manera. Las excentricidades Daisy las dejaba pasar, pero el maltrato y destrozo del patrimonio de la ciencia ya era otra cosa. Por supuesto que se quejaría del destrozo de aquellos restos fosilizados.

Lo que no sabía Daisy Springwood (porque no se había dado la vuelta), era que, mientras ella avanzaba sonriente por el campus, detrás de ella iba un esqueleto perfectamente formado de Tiranosaurio. Welcome lo había visto y, cuando vio que se disponía a lanzar su ataque sobre Daisy, se convirtió en Deltra Wave Welcome y acabó con la amenaza. Ese sería sólo el primero de los incidentes con esqueletos de dinosaurios atacando la universidad.

Después de que un Paquicefalosaurio hiciera añicos una de las cafeterías más populares del campus, Welcome decidió informar en La Llave y La Puerta de los misteriosos ataques de esqueletos de dinosaurio. En la reunión informativa estaban Welcome, Brontes, Harvey y Anna Pickman, y Summanus.

-Eeeeh, no es por poner pegas, pero ¿qué pinto yo en esta reunión? -preguntó Summanus después de que Welcome expusiera el caso.

-No hay que ser muy inteligente para saber eso. Eres un dinosaurio -le dijo Brontes.

-Ah, claro, y como soy un dinosaurio tengo que saber por qué unos huesos de hace 65 millones de años están destrozando la universidad. Esa es una apreciación bastante racista... o especista, en este caso. Aunque habría que aclarar que yo no soy un dinosaurio, soy un descendiente de dinosaurios. Si yo estoy aquí por descender de ellos ¿por qué no habéis traído a unas palomas?

-Esto está siendo un poco embarazoso -musitó Anna.

-No, no, tampoco os sintáis mal. Estaba bastante aburrido con las cuentas de la residencia. Esto es más entretenido...

-Bueno ¿ha terminado la ronda de quejas y preguntas? -dijo Harvey -. Deberíamos investigar quién está detrás de estos ataques. Está claro que los dinosaurios no se han levantado ellos solitos para atacar a la universidad. Que todos los ataques hayan sido en el campus indica que hay una intención detrás de ellos.

-Alguien que tenga algo en contra de la Miskatonic... ¿descartamos a los habituales? -preguntó Anna.

-No, cualquiera de ellos puede ser el responsable. De hecho, como no tenemos nada, sugiero que echemos un vistazo a qué están haciendo Vinnie West, Marty Eye Gore y todos los científicos locos de la ciudad.

Un día después.
A media mañana, el grupo de investigación del caso de los esqueletos de dinosaurio se volvió a reunir para cotejar los resultados de cada uno.

-Marty Eye Gore está participando en el certamen de este año de Mister y Miss Villano, así que queda descartado -dijo Brontes.

-¿Se ha presentado a un concurso de belleza? Eso sí que es tener la autoestima alta... -dijo Summanus.

Los demás se le quedaron mirando.

-¿Qué? No me iréis a decir que soy el único que se ha fijado en que es más feo que Picio...

-Yo he conseguido hablar con un esbirro de Vinnie West -dijo Welcome -. Lo de hacerme pasar por rubia tonta ha resultado ser muy útil. Me ha contado que estaba preparando la reanimación por medio de la estimulación por música mala, que consiste en poner cancioner horrendas a los cadáveres, pero durante el experimento, tuvo un tropezón y, después de eso, decidió dejarlo todo y fue por un agujero.

-¿Un agujero? -preguntó Harvey extrañado.

-Sí, dice que salió a la calle y abrió un agujero, como la entrada a un túnel.

-¿Vinnie West en los túneles morlocks? -dijo Anna rascándose la barbilla.

-El esbirro no sabe más. Sólo sabe que Vinnie se metió allí dentro y no ha vuelto desde entonces. Hará como una semana de eso.

-¿Qué buscará alguien como Vinnie de los túneles bajo Arkham? -se preguntó Harvey.

Túneles bajo la ciudad de Arkham

En una oscura caverna, desconocida para la mayoría de los habitantes de los túneles bajo Arkham, un enloquecido Vinnie West supervisaba la excavación. Pero no era exactamente Vinnie West, sino la versión nigromántica villanesca que tomaba el control después de algún golpe. Para diferenciarse del Vinnie normal había decidido llevar una capa negra de villano. Junto al nigromante enloquecido, un sargento de las SSSSS SSSSS de los reptilianos observaba el trabajo con atención.

-Esssssto essss fantástico -dijo el lacertonazi -. El ussso de fósssiles como ssssooldadosss es un plan digno de nuesssstro Reich.

-Y yo estoy muy orgulloso de trabajar con el Reich de los mil años reptilianos -comentó Vinnie -. Si no fuera por esa entrometida de Delta Wave Welcome, la Universidad Miskatonic ya sería un montón de escombros.

-No te preocupesssss, tenemosss un plan para esssa sssupuesta sssuperheroína.

Residencia estudiantil La Llave y La Puerta

Un estudiante nuevo en la ciudad estaba recriminando al recepcionista porque su moto había sido golpeada por un ser gigantesco que estaba golpeando en una ventana, cuando fue interrumpido por alguien que le tocó en el hombro. Se volvió, dispuesto a dejar salir su ira hacia el entrometido, cuando vio algo que no supo comprender del todo. El recepcionista lanzó un suspiro profundo. Para él, aquello era un martes cualquiera.

El teléfono móvil de Summanus sonó, y el dinosauroide respondió a la llamada. Se trataba del recepcionista de la residencia. Le había dicho que iba a una reunión, por lo que el chaval había supuesto que no estaba en el edificio. Le llamaba para informarle de que tenía una sorpresita en el vestíbulo y un cliente que había fallado la tirada de cordura.

-Chicos, creo que nos atacan. -dijo Summanus tras colgar.

El grupo de investigación al completo fue recepción y, cuando llegaron allí, se encontraron con algo que no esperaban. Aparte del estudiante que había perdido el norte -estaba en un rincón corriendo en círculos-, una especie de conglomerado de huesos formado entre los esqueletos de varios dinosaurios estaba destrozando el vestíbulo de la residencia. Tenía varias cabezas y varios pares de garras afiladas, con las que destrozaba sillones y sacaba el relleno de los sofás.

-¡Eh, montón de huesos! ¿Sabes cuánto nos costó ese sofá? -dijo Harvey para llamar la atención del constructo mágico.

La criatura se volvió hacia ellos y soltó los muebles que destruía. Intentó rugir -evidentemente no pudo, porque no tenía cuerdas vocales ni nada con lo que pudiera soltar un sonido que no fuera el traqueteo de huesos- y se lanzó hacia ellos.  Harvey interceptó al monstruo creando una protección mágica, contra la que chocó la criatura. Anna salió de detrás de la protección  y de una patada hizo que dos de las cabezas salieran disparadas. Brontes, que no tenía ganas de pelea, simplemente salió, tiró al suelo al montón de huesos y lo pisoteó hasta que se convirtió en un montón de polvo.

-Buenooooo, la que se va a liar cuando Araknek vea esto -dijo Summanus.

Welcome se acercó al montón de polvo y sacó una cinta que el bicho llevaría atada en algún sitio.

-Estos tíos son tontos, mirad.

Welcome mostró la cinta y lo demás la miraron. Era una cinta roja con una esvástica dentro. No había que ser muy listo para saber quien lo había puesto.

-Eso es lo que hace Vinnie en los túneles -dijo Harvey -. Está con los RNLO.

-Bueno -dijo Anna -, pues podemos hacerles una visita. Ya que ellos han destrozado nuestro vestíbulo, podemos devolverles la jugada.

 Túneles bajo la ciudad de Arkham

Encontrar la guarida de Vinnie West en los túneles no fue fácil. El grupo de investigación bajó por una de las entradas habituales de los morlocks y hablaron con ellos de la amenaza. En esos momentos estaban muy ocupados con unas elecciones electorales, por lo que la únic ayuda que pudieron prestar fue señalar los lugares habituales por los que solían deambular los RNLO. Allí se dirigieron, pasando por cuevas en las que aparecían murales en los que horrorosas blasfemias jugaban al volley playa, saludaron a los habitantes con forma de gusano de determinadas cavernas innombrables y en un rescoldo perdido se encontraron con un buhonero que les intentó vender armas y equipo de combate. Por no llevar un mapa, se perdieron y pasaron un  día entero en un dungeon donde tuvieron que evitar a un grupo de orcos cantantes sinfónicos que pretendían cantarles todo su repertorio y un brujo no muerto que se había metido a poeta. Consiguieron huir sanos mental y físicamente de ese horrible dungeon y pudieron encontrar de nuevo el camino a los túneles de Arkham. Pronto se encontraron con un pequeño escuadrón de reptilianos que no supusieron ninguna amenaza. Una vez derrotados les pidieron amablemente que les dijeran dónde estaba la guarida de Vinnie West, a lo que los reptilianos respondieron después de la tortura de ponerles canciones de navidad cantadas por Alvin y las Ardillas.

-Creo que hemos sido muy crueles con esos reptilianos -dijo Brontes -. En la guerra no está todo permitido.

-Puede que no, pero después de lo que le han hecho al sofá del vestíbulo, eso es lo que se merecen esos lagartos nazis -dijo Anna entre dientes.

-Pero ¿creéis que nos ha dicho la verdad? Yo respondería cualquier cosa con tal de que me quitaseis esa horrible música -insistió el cíclope.

Cruzaron una esquina y se encontraron con la excavación en la que estaba trabajando un gran grupo de reptilianos al mando de Vinnie West y el reptiliano de las Sssss Ssssss. Se trataba de una inmensa caverna en la que en paredes y suelo estaban sacando esqueletos de toda clase de dinosaurios. Era como hubiera habido una gran fiesta de dinosaurios y, de repente, todos hubieran sido fulminados para ser desenterrados millones de años en el futuro.

-¡Mirad quienes están aquí! ¡Los héroes de Arkham! -exclamó Vinnie West.

-Sí, eso dicen que somos -le respondió Welcome.

Los reptilianos dejaron de excavar y se quedaron mirando a los recién llegados.

-¡No osss quedeissss mirando. ¡Atacad! ¡Atacad! -exclamó el reptiliano de las Sssss Sssss.

Los reptilianos excavadores se lanzaron contra el grupo armados con palas, picos y escobillas, mientras Vinnie preparaba macabros hechizos. Harvey se dedicó a la defensa mágica, deshaciendo los hechizos de Vinnie mientras los otros derrotaban fácilmente a los pobres reptilianos.

-¿Desde cuando sabe magia este? -preguntó Brontes.

El reptiliano de las Sssss Sssss, al ver que, claramente, estaban siendo derrotados, se metió por una grieta y desapareció de allí, dejando a Vinnie a solas contra sus enemigos.

-No creáis que habéis ganado ¡¡¡Levantaré los restos fósiles de todos estos dinosaurios!!! ¡¡¡Seréis devorados horriblemente!!! ¡¡¡Pediréis piedad y no os la concederé!!!

De repente, un reptiliano inconsciente cayó sobre Vinnie, dejándole fuera de juego inmediatamente. Todos se quedaron mirando a Brontes.

-¿Qué? Me diréis que soy el único que quería callarlo como fuera...

Cogieron al inconsciente villano y lo llevaron fuera de los túneles. Ni se molestaron en buscar al reptiliano que había huido tan cobardemente, no merecía la pena. Cuando estuvieron ya en las calles de Arkham, Vinnie se despertó y se encontró rodeado por los héroes de la ciudad.

-Yo no he hecho nada... -dijo.

-Ya -le respondió Harvey -, no has hecho nada, pero nos vas a ayudar a reponer los muebles que tu monstruíto de huesos ha destrozado en nuestra residencia.

-¿Qué monstruíto de huesos? ¡No entiendo nada! -insistió Vinnie.

-Amnésico perdido... yo lo dejaría irse -dijo Anna.

Así, dejaron marchar al intento de villano, que aún se preguntaba qué había sucedido. Una vez más, sin saber que una identidad más villanesca que él se ocultaba en su interior, esperando el momento para volver a liarla.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Noche de Kates


Estaba prácticamente iniciado el mes de septiembre y Kate Ashford se hacía a la idea de la inminente vuelta a clase. El mes de agosto en Arkham había sido muy tranquilo, gracias a un incidente en el que intervinieron unas palomitas adulteradas, un ciclo de cine de zombis nazis y los morlocks comunistas, pero esto no había impedido que en Dunwich las welclones hubieran tenido mucho trabajo. La región se estaba volviendo popular como destino de vacaciones y eso repercutía en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta. Pero el verano se encaminaba hacia su fin y, con él comenzaba un nuevo ciclo escolar en la Universidad Miskatonic. Había tenido todo el verano para hacerse a la idea de lo sucedido durante la Crisis of Infinity Kates, con todo aquel viaje en el tiempo y sus versiones alternativas y ancestros. Tenía que reconocer que, pese a todo aquel caos y las batallas contra los invasores de otra línea temporal alternativa que pretendían acabar con ella habían sucedido cosas interesantes. Y el sexo con sus antepasadas y su yo de un futuro alternativo había sido genial. Claro que descubrir que en el futuro iba a tener una hija por cortesía de la unidad de medicina reproductiva y el departamento de genética de la Miskatonic y el Hospital Universitario de Arkham la había dejado bastante sorprendida. Pero todo aquello ya había quedado atrás. El verano tocaba a su fin y sólo tenía que preocuparse de regresar a las clases y de que Welcome no le organizara un trío sorpresa con su yo alternativo, Kate “Bogatyr” Ashford, una versión suya más mayor procedente de un futuro en el que los reptilianos dominaban USA. Pero no era de su novia de quien tenía que preocuparse. Y de eso se dio cuenta cuando, al regresar al piso de estudiantes en el que vivía, se encontró a Bogatyr esperándola. Ésta, al desaparecer su línea temporal, se había quedado huérfana en el tiempo y había optado por quedarse con los morlocks comunistas para seguir luchando contra los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro.

El hecho de que la esperara medio desnuda ya le daba una pista clara sobre sus intenciones. Y, bueno, no iba a ser la primera vez que se acostaban y, al ser ella misma pero de una línea alternativa, tenía un cierto morbo. Cuando Kate se despojó de sus cosas, dio un beso a Bogatyr y la abrazó. Le había pillado por sorpresa pero siempre se alegraba de verla. Y, ya que estaba, no iba a desperdiciar la oportunidad. Y cuándo las cosas iban a pasar a mayores, Bogatyr le dijo que le aguardaba una sorpresa en el dormitorio. Kate empezó a recelar, aunque como mucho se esperaba encontrar a Welcome, a Yekaterina (la Kate morlock de dentro de un millón de años) o incluso a alguna welclon. Pero lo que se encontró en el dormitorio era algo muy diferente y completamente inesperado: completamente desnuda, con una botella de whisky irlandés, aguardaba expectante y cachonda Kate la Roja, su antepasada irlandesa del siglo X, una bruja y sacerdotisa de Shub-Niggurath alocada y con un hígado a prueba de bombas, capaz de beber alcohol como si fuera agua. Eso era raro. Era muy raro. Tras la Crisis, todas las Kates habían vuelto a sus respectivos lugares de origen (salvo Yekaterina y Bogatyr que fueron con los morlocks). Pero, como Kate era bastante práctica, decidió que lo primero era lo primero: no dejar lo que tenía entre manos (a su yo más mayor de un futuro alternativo bastante cachonda) y hacer las preguntas después.

Un par de horas más tarde, agotadas, satisfechas y duchadas, en bata, pudieron hablar del asunto. La cosa, tal y como explicó Bogatyr, es que Yekaterina y los morlocks estuvieron rastreando un tiempo las líneas temporales tras la Crisis, asegurándose de que todo iba bien y no había alteraciones indebidas. Entonces descubrieron que en el presente de Kate la Roja llegaba un momento en que, superado el punto crítico según el cual su muerte provocaría la interrupción de la línea genética que acabaría en Katherine Ashford, la irlandesa moría. ¿Qué había pasado? Porque la habían recogido unos días antes de alcanzar ese punto crítico y su muerte era un par de meses después. Y era obvio que la Roja ni estaba embarazada cuando atentaron contra ella ni le había dado tiempo a estarlo y dar a luz. Por ello, investigaron más a fondo. Y es que el punto de inflexión se producía con el nacimiento de la hija que iba a tener Gwen, la sobrina de Kate la Roja. La bruja irlandesa iba a actuar de comadrona y gracias a eso el parto acaba bien. Sin ella, tanto la madre como la recién nacida morían. Y unos meses más tarde, la sacerdotisa de Shub-Niggurath, borracha como una cuba tenía un accidente con un caballo que acababa con su vida. Por ello, los morlocks, tras asegurarse de que la extracción de la Roja en el momento adecuado no iba a tener consecuencias graves, lograron salvarla in extremis para minimizar los riesgos espaciotemporales. Y tras un periodo de recuperación, habían decidido darle la noticia a Kate y, bueno, una cosa llevó a la otra, y acabó desencadenando ese peculiar trío. Eso sí, en cuanto Welcome se enterara se pondría la mar de contenta. Era como tener Kate clones, su novia repetida en varias versiones, como estar en el Paraíso.

Pero antes de darle la noticia a Evangeline, que llevaba unos días enredada con la alianza situacional entre Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y el Vinnie West Oscuro, decidieron que, a fin de cuentas, ya que estaban juntas de nuevo, podían celebrar el regreso de las Kate Rangers por todo lo alto, aunque faltaran algunas de sus componentes. Por ello, fueron a buscar a Yekaterina y esa noche, todas juntas y arregladas, se fueron de fiesta. Era una noche de Kates. O eso esperaban.

Nyarlathotep, que sabe más por viejo que por diablo y que, de una manera o de otra, se acaba por enterar de todo, estaba al tanto del regreso de Kate la Roja. Y, aunque Kate le caía bien dentro de lo bien que puede caerle una efímera humana al Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, la verdad es que llevaba un tiempo sin hacer nada en Arkham. Pero, la verdad, es que no le apetecía demasiado montar algo muy grande. Se estaba divirtiendo con otros asuntos a nivel internacional y tenía otros planes dentro de planes dentro de planes en marcha. Por ello, decidió poner a prueba a las Kates enviando a un peón menor. Era una de esas piezas tan ridículas que podía considerarse el peón de un peón, y ni siquiera hacía falta incitarle demasiado. Era lo bastante idiota como para ponerse el sólo en marcha sin darle mucho impulso. Se trataba de Richard Dalton, aunque prefería que le llamaran Ur-Tep en su círculo ocultista. Era un sujeto que, para variar había entendido al revés todo el trasfondo ocultista que había en Arkham y se había apuntado a la Logia Mistérica del Aklo-Sabaoth. Tras este rimbombate nombre se podía hallar a un grupo de impresentables e idiotas que pensaban que lo oculto era divertido y que sería una buena forma de conseguir chicas mientras ejecutaban hechizos y tal. Quien estaba detrás de este grupo en concreto (pues había otros similares por la ciudad y normalmente resultaban inofensivos hasta que leían lo que no debían y los Pickman o Welcome tenían que arreglar el asunto) no era otro que Nyarlathotep. En realidad eran bastante lamentables y pecaban de un cierto machismo rancio pero a veces podían resultar mínimamente útiles. Pero muy minimamente. Ur-Tep, o Richard Dalton, había ascendido dentro de la escueta jerarquía del grupo y estaba en una posición de confianza del líder, que no era más que otra marioneta de Nyarlathotep. Por ello, el Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, decidió hacer uso de él para tocarle un poco las narices a Kate y de paso echarse unas risas. La verdad es que Dalton era un energúmeno que se creía un imán para las mujeres. Era atractivo y había logrado apuntarse unas cuantas conquistas poco selectivas y eso había hecho que se le subiera el ego. Por eso, Nyarlathotep, a través del líder del culto, le comentó que Kate iba a salir esa noche con otras chicas y que todas ellas podían ser presas fáciles de su encanto y atractivo. Y, claro, el muy idiota se lo tragó.

Esa noche, mientras las chicas se lo pasaban bien bailando y disfrutando de la música, Ur-Tep o Richard Dalton se encaminó al local en donde estaban ellas y entró. El Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos cogió un paquete extra grande de palomitas y se preparó para disfrutar del espectáculo. El primer contacto no fue mal, ya que las Kates se estaban divirtiendo y no esperaban que un moscón fuera a molestarlas. Pero en cuanto Dalton empezó a ponerse pesado, no tardaron mucho en quitárselo de encima y optaron por cambiar de local. No iban a dejar que un idiota les estropeara la noche.

En el siguiente sitio se encontraron por sorpresa con Ashley Johnson. La capitana de GodHunters y directora de la oficina local de Omicron Scorpions había participado en las Crisis of Infinity Kates, incluso se las habían visto con su versión alternativa malvada. La mujer había acabado por llevarse bien con Kate y Welcome y se habían acabado por hacer amigas pese a que trabajaba para una empresa a la que el equipo de dioses Alfa Strike se había enfrentado en diversas ocasiones. Por suerte, los fracasos acumulados por NWE en sus intentos de capturar dioses y seres sobrenaturales para desarrollar super tecnología y super armas había hecho que la multinacional acabara por cambiar de política. Así pues, al encontrarse Ashley con las Kates, estas la animaron a unirse a ellas. Mientras hablaban y disfrutaban de la compañía y la música, volvió Richard Dalton. Herido en su amor propio y dispuesto a no aceptar un nuevo rechazo, se acercó con sus aires de ligón barato de discoteca al grupo. Las mujeres se dedicaron a negarse a aceptar sus entradas de forma educada pero llegó un momento en que les hincharon las narices. Así que, optaron por una manera rápida y poco dolorosa de librarse de él. Le hicieron salir e ir a un callejón próximo. Dalton, como buen idiota que era, pensaba que había triunfado y que se lo iba a hacer con todas a la vez en aquel sitio, o al menos con alguna de ellas. Pero cuando las chicas lo acorralaron contra la pared y Kate hizo una llamada por el móvil, se dio cuenta de que algo iba mal. Unos minutos más tarde, un byakhee con la gorra de Byakhee Express aterrizaba al lado de ellas y se marchaba con un pasajero al que habían atado y amordazado. Como no tenían nada práctico a mano, utilizaron la correa de él para atarlo y, a falta de un pañuelo, Bogatyr se quitó las bragas y se las embutió en la boca. El tiempo que había pasado en la Resistencia luchando contra Reptilianos Nazis le había quitado los restos de pudor que tuviera y le habían dado una visión muy pragmática de la vida. Y, tal vez, así lograran librarse del pesado ese. Tampoco es que lo mandaran muy lejos, sólo a la otra punta de la ciudad. Así tendría que coger un taxi para regresar allí. Pero ellas optaron por no esperar e ir a otro sitio. Y, tal vez, al llevarse las bragas como trofeo o mordaza, se calmara un poco.

En el siguiente lugar en el que acabaron se encontraron a N’kari. La diosa africana de las tormentas y la pasión violenta, que tenía su propia productora de cine para adultos, además de dirigir y protagonizar algunas películas, era una mujer con la piel de color ébano y un escultural cuerpo cargado de curvas coronado por una espléndida mata de cabello blanco muy largo. También era una de las amantes de Kate, al menos cuando Kate quería tener sexo hasta perder el sentido o quedar muy cansada, ya que N’kari era tan apasionada y tenía tanto vigor que Kate optaba por acostarse con ella haciendo un trío con Welcome. Así la diosa repartía su ímpetu sexual entre las dos. Y, además, era bastante simpática cuando la conocías. Así pues, se unió al grupo formado por las Kates y Ashley Johnson. Tras la ampliación, las mujeres siguieron disfrutando de la noche y la música. Pero, sin saber como, Richard Dalton volvió a encontrarlas (Nyarlathotep le indicaba donde iban). En esta ocasión, antes de recurrir a medidas más drásticas, recurrieron a una medida bastante drástica: N’kari, a la que las demás la habían puesto en antecedentes, se ocupó de él. Se lo llevó fuera y, unos veinte minutos más tarde, la diosa regresó acabando de arreglarse el vestido. Tal y como les contó, el muy gallito no le había durado nada, y si había tardado era porque había usado sus poderes como diosa de la pasión violenta para ponerlo en pie de nuevo y poder tener sexo varias veces. Y ni por esas, pues acababa muy rápido y ella se quedó igual. Pero al menos lo había cansado y le había hecho acostarse con una mujer a la que no le llegaba ni a la altura de los zapatos. Igual así conseguían librarse de él. Pero, mientras tanto, N’kari tenía ganas de algo más “sustancioso” en cuanto a sexo y ante ella tenía a cuatro Kates, todas ellas lesbianas o bisexuales y Ashley Johnson, que, aunque era heterosexual, igual acababa por entrarle la curiosidad por el sexo con mujeres. Pero, una vez más, optaron por cambiar de lugar.

Como última opción, ya segura, definitiva y a prueba de bombas, fueron al campamento Occupy Arkham de los profundos, que protestaban por el cambio climático y la contaminación de los mares. Estos estaba de fiesta y recibieron con alegría a las Kates, Ashley Johnson y N’kari. Pero Nyarlathotep había decidido usar una vez más a su peon. Así que, tras darle un poderoso reconstituyente y afrodisíaco, que le produjo una potente erección, lo encaminó hacia el campamento de los profundos. En este, en plena fiesta, se encontraron con Brontes. El dios cíclope iba a bailar a menudo con los habitantes del mar, ya que montaban unas buenas fiestas. Pero no estaba sólo, ya que había ido con Lady Cthulhu, una welclone mestiza de humana y semilla estelar de Cthulhu que hacía de enlace con los profundos y con la población de Innsmouth. Ni que decir tiene que recibieron con los brazos abiertos a las Kates, Ashley Johnson y N’kari. Fue en plena celebración cuando vieron llegar al pesado de Richard Dalton y las mujeres pusieron al día tanto a Brontes como a la welclon. Así pues, aprovecharon para utilizar los recursos que tenían a mano: un montón de profundos de ambos sexos, una welclon y una diosa africana cachonda. Pero empezaron con los profundos. En concreto, empezaron con las hembras de profundo, que en cuanto a líbido no tenían nada que envidar a Welcome y sus clones, o viceversa. Así pues, el excitado y calenturiento Dalton se vio de repente rodeado por “atractivas” mujeres pez deseosas de aprovechar esa durísima erección que se hacía notar en sus pantalones. Y, claro, una cosa llevó a la otra y así fue como empezó la gran orgía de primeros de septiembre en el campamento Occupy Arkham.

A la mañana siguiente, las Kates tenían la sensación de que se habían acostado con medio campamento y lo habían disfrutado; N’kari también se había entregado a fondo, tal y como atestiguaban los múltiples profundos de ambos sexos durmiendo por el agotamiento a su alrededor y Ashley Johnson había tenido sexo con un dios, algo que había pensado no volver a repetir desde que Zeus la sedujo. Pero, en este caso, no había habido segundas intenciones y si segunda, tercera y hasta quinta vez dejándola plenamente satisfecha y agotada. Y es que Brontes había demostrado ser un gran amante y con mucha resistencia. La verdad es que todas las Kates, N’kari y Ashley habían disfrutado mucho y lo habían pasado en grande. Otra cosa era lo que le sucedió a Richard Dalton, para quien la orgía resultó… diferente. Y es que, para su ego, el haberse acostado con aquellas féminas tan extrañas y feas, pese a las ansias de sexo que demostraban, era algo humillante. Lo habían tratado como a un mero objeto sexual del que sacar placer, mientras que, cuando las vio acostarse con las Kates o la diosa, era algo muy diferente. Lo normal habría sido esperar que, tras esta lección de humildad, cambiara su forma de pensar y dejara de considerar a las mujeres como conquistas que anotar. Pero su ego le impedía reconocer esto por lo que, discretamente y andando raro, se alejó de aquel lugar tras vestirse. Decidió que sería mejor no hablar a nadie de lo sucedido aquella noche. O, como mucho, dar una versión editada. Por su parte, Nyarlathotep, el Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, había disfrutado a su manera. Y la Logia Mistérica del Aklo-Sabaoth estaba empezando a dejar de ser útil. Tal vez era el momento de dejarles caer un texto con una invocación que funcionara de verdad.