sábado, 18 de noviembre de 2017

Cómo Zeus aprendió que NO es NO

7:00 de la mañana. Evangeline "Welcome" Parker se levanta de un salto de la cama al escuchar el despertador, se tropieza con una zapatilla y el pelo le cae encima de los ojos. Se dirige hacia el baño para desahogar lo que se ha acumulado durante toda la noche, cuando la puerta de su cuarto suena. Las ganas de ir al baño son imperiosas, pero alguien llama. Habrá que aguantarse un poco. Se acerca a la puerta y abre.

Al otro lado del umbral puede ver a una joven vestida con ropa interior de encaje y mirada lujuriosa. Una joven idéntica a su novia.

-Hola, pichoncito ¿nos echamos uno rápido antes de ir al trabajo? -dice la visitante.

Welcome se le queda mirando, con el ceño fruncido, durante unos instantes, hasta que decide responder.

-Zeus, esto es muy vergonzoso... para los dos.

-¿Yo, Zeus? Pero si soy Kate...

-Primero, Kate no viste como una esclava del Club del Fuego Infernal. Segundo, Kate no usa palabras como "pichoncito". Tercero, Kate está en Dunwich trabajando en los alojamientos  rurales... y cuarto, y más importante, el único dios que conozco que se transforma en otras cosas para acostarse con alguien es Zeus.

La joven de la ropa interior sexy sufre una metamorfosis y se convierte en un hombretón de barba blanca, vestido escasamente.

-Venga, no puedes culparme por intentarlo.

-Pero estoy en mi derecho de decir: No, gracias.

Welcome cierra la puerta dejando fuera al dios griego.

-¡No puedes hacerle esto al poderoso Zeus! -exclama.

-Anda que no -responde Welcome entrando al baño.

7:30 de la mañana. Evangeline "Welcome" Parker sale de su cuarto y baja corriendo las escaleras, saluda a Summanus con la mano y una sonrisa en la cara, y sale al exterior de la residencia estudiantil. Se dirige al Eldritchburguer, pues tiene trabajo en el turno de mañana. Como no ha querido perder tiempo desayunando, va comiéndose un trozo de pastel que le ha pasado Unglaublich y un café bien cargado en vaso de papel. A medio camino de su lugar de trabajo se encuentra con un grupo de gente gritando y corriendo, señal inequívoca de que alguien ha hecho algo que no debía en Arkham. Mira en la dirección de la que vienen los asustados ciudadanos y ve una especie de oruga gigante de colores chillones que va soltando algo parecido a lágrimas de sus diez ojos. El problema es que sus lágrimas son un poco corrosivas... y venenosas... y huelen muy mal. Cerca de la criatura hay un individuo con una máscara antigas haciendo aspavientos. Cuando Welcome se acerca, puede oír lo que dice.

-Me dijeron que no se haría más grande que una mano -dice el individuo mientras da saltos sin saber qué hacer.

-¿Quién te dijo eso? -pregunta Welcome tapándose la nariz con un pañuelo para evitar el pestazo.

-Un gigante que invoco en ocasiones para comerciar con él.

-¿Y cuanto crees que mide el gigante ese? -pregunta Welcome.

-Pues yo diría que unos diez metros de altura... eh... mierda...

-En efecto... mierda -le dice Welcome.

La joven, afortunadamente, siempre está preparada para actuar como superheroína y saca su poderosa espada, se acerca al gusano que no para de llorar y, con un tajo en el aire, abre un portal entre dimensiones. La criatura no parece ser agresiva, de hecho, parece que necesita que alguien le consuele, así que va acompañándola mientras le dice "ale ale, ale ale" hasta que cruza el portal. El portal se cierra y la ¿amenaza? se acaba. De repente, suenan unos truenos y comienza a llover... un líquido de color dorado.

-Veeeeenga ¿en serio? ¿No podías ser más típico? -dice Welcome.

La lluvia deja de caer del cielo y el charco que se ha producido, justo delante de Welcome, se convierte en un hombre  fornido y barbudo.

-¡¿Qué?! Una vez me funcionó -dice Zeus con una sonrisa.

-Pues conmigo no.

-Pero ¿por qué no? Soy poderoso, musculoso, soy el rey del Olimpo, he salido en muchas películas...

-Porque no -le responde Welcome ya empezando a cabrearse -. Anda y ve a hacer algo útil en vez de intentar ligar conmigo.

-Prefiero insistir, querida -dice el dios griego con una voz sensual.

Welcome lanza un profundo suspiro y vuelve a sacar la espada, pega un tajo en el espacio tiempo y cruza a través de él, dejando a Zeus delante del tipo de la máscara antigás.

-Pues a mi me pareces muy atractivo -dice.

-Anda ya -responde Zeus.

10:00 de la mañana. Evangeline "Welcome" Parker lleva unas horas sirviendo comida en su trabajo. De repente entra una legión de profundos, que por razones de civismo han decidido vestirse con túnicas. Bueno, por civismo y porque en esas fechas en Massachusetts ya hace frío. Son los profundos que están protestando por el abuso de los mares y los vertidos tóxicos, y están muy hambrientos. Todos los trabajadores del restaurante de comida rápida se ven sobrepasados por los pedidos, y algunos profundos empiezan a perder la paciencia. Welcome decide hacer uso de su gracia natural para convencerlos de que hagan un flashmob mientras se preparan los pedidos, y el resto de los clientes aplauden cuando acaba la actuación. Todos los platos de los profundos están preparados. Todos pueden comer tranquilos. Welcome suspira aliviada.

La joven se dirige a la zona de empleados para echar un trago de agua cuando, inesperadamente, se encuentra con un hermoso cisne que mueve las alas con gracia.

-Hooooolaaaa,  soy un atractivo cisne que está hambriento, hambriento de amor ¿no hay por aquí ninguna jovencita que quiera darle amor a este cisne? -dice la criatura.

-¿Un cisne? ¡¿Un cisne?! ¡¡¡¿De verdad crees que me voy a tirar a un cisne?!!!

El cisne sufre una transformación y se convierte en un hombre fornido y de barba blanca.

-Eh, en los tiempos de la Grecia Antigua la gente se liaba con toda clase de animales y monstruos... eso explica, entre otras cosas, por qué todo estaba lleno de horrores que algún héroe tenía que matar... pero eso no importa. La cuestión es que lo hacían ¿por qué no retomar las viejas costumbres?

-Porque no me atraen los cisnes sexualmente ¿te sirve como razón para no acostarme con un anátido que realmente es un dios disfrazado y que hoy anda especialmente salido y pesado?

-Pero si sólo será un ratito, no perderás nada de tiempo.

-Ven un momento -le dice Welcome.

La joven lleva al dios a restaurante, donde los profundos están devorando sus platos ávidos de pescado con las ricas salsas y los acompañamientos habituales del EldritchBurguer. Welcome se para en el centro del local y se aclara la garganta.

-¡Eh! ¡Este tío ha tirado el aceite de freír por el desagüe! -exclama Welcome.

Los profundos se levantan al unísono y miran con rabia hacia Zeus, que niega con la cabeza e intenta responder con una sonrisa. Los profundos se lanzan sobre Zeus. Welcome vuelve a su puesto de trabajo mientras el dios griego tiene que hacer frente a una horda de profundos cabreados.

18:00 de la tarde. Evangeline "Welcome" Parker cruza un portal que le lleva hasta la base de Alfa Strike en Las Tierras del Sueño. Allí se encuentra con Loki sentado en el equivalente de una butaca en aquellos territorios fantásticos. Ella saluda alegremente. Él no parece estar divirtiéndose.

-¿Qué haces hoy aquí? -pregunta el dios nórdico.

-Pkaurodlos está en un simposio de buenos modales para dioses rabiosos, así que me ha pedido que le ayude con las plantas de su jardín. Me ha dicho que tengo que pasarlas de las macetas viejas a las nuevas.

-¿Te refieres a las mandrágoras? -pregunta Loki levantándose de la butaca y acompañando a Welcome al jardín del dios serpentiforme.

-Sí, no sé si tendrás algo para evitar lo de los gritos desgarradores cada vez que se les cambia de maceta. Odio que las mandrágoras de Las Tierras del Sueño hayan adquirido las capacidades legendarias que se les atribuye.

-Échale la culpa a los soñadores que influyen en Las Tierras del Sueño. Aun así, no te preocupes por eso. Son plantas de Pkaurodlos.

Welcome y el dios nórdico llegan al jardín de Pkaurodlos. Allí ven un montón de macetas colocadas muy elegantemente. Welcome coge los macetas nuevas y se acerca varias mandrágoras. Comienza a sacar de la tierra a las plantas, las cuales se retuercen, hasta que ven a la joven.

-Hola, buenas tardes -dice una de las mandrágoras.

-¿Qué tal? -dice otra.

Welcome se queda perpleja.

-Te lo he dicho -comenta Loki sentándose junto a Welcome -. Las plantas de Pkaurodlos están bien educadas y no gritan ni enloquecen a nadie cuando las cambias de maceta.

-Bufff... algo agradable. Llevo todo el día quitándome a Zeus de encima. No sé si es época de celo en el territorio olímpico. Vaya donde vaya, aparece convertido en algo e intentando llevarme al catre.

Loki se queda mirando fijamente a la joven.

-¿De verdad no sabes cual es el punto débil de Zeus? No te preocupes, yo me ocupo de eso.

El dios nórdico da un salto y sale del jardín de Pkaurodlos mientras Welcome continúa pasando plantas de una maceta a otra. Pasa un largo rato de tranquilidad, cuando de pronto aparece alguien caminando con pasos decididos. Welcome alza la cabeza y se encuentra con el hombre más bello y atractivo que ha visto en su vida. Es la culminación de la belleza masculina desde el punto de vista de la joven.

-Hola, Evangeline, soy el hombre de tus sueños, y ya que estás aquí, podemos hacer realidad todas tus fantasías -dice el hombre con la voz más sensual y erótica que ha oído ella jamás.

-Por un momento me lo he creído... -le responde Welcome -. Igual, si no fuera hoy, habría caído en la tentación. ¡¡¡Pero llevas todo el santo día dando por saco!!!

El hombre perfecto sufre una transformación que lo convierte en un fornido barbudo.

-¡¿Pero cómo has sabido que era yo?! -exclama Zeus.

-Acabo de decirlo ¡¡¡llevas todo el día siguiéndome e intentándome seducirme!!!

-¡¡¡¡¡¿QUÉ ES LO QUE ESTOY OYENDO?!!!!!

Welcome se gira en la dirección de la potente voz. Su dueña es una majestuosa mujer  de tremenda y resplandeciente belleza, que se mueve con armonía, pero que parece muy muy cabreada.

-¿Quién...? -va a preguntar Welcome.

-Soy Hera, reina del Olimpo, y este de aquí es el picaflores de mi marido, que otra vez está intentando ligarse a una mortal. Ya me tiene harta, ni me molesto en transformarlas en cosas horribles o castigar a su descendencia. ¡¡¡Ahora desato mi ira sobre mi marido!!!

-Pe... pero si no ligaba con ella. Sólo la estaba ayudando con... lo que fuera que hacía aquí. -dice Zeus con nerviosismo.

-Pues ahora te vas a enterar. Te vas a venir conmigo y vas a aprender lo que pasa cuando vas por ahí tirando los trastos a todo lo que se mueve sin aceptar un no por respuesta.

La diosa helénica coge del fuerte brazo a su marido, que intenta zafarse, y se lo lleva a rastras mientras este pide ayuda a Loki, que está entrando desenfadado en el jardín. Los dioses griegos desaparecen por un portal, dejando a Loki y a Welcome a solas.

-No me lo digas... ahora te debo una por la ayuda -dice la joven.

-¿Ayuda? Pero si no he hecho esto para ayudarte. Me estaba aburriendo y preferí ver a dónde conducía esto.

Welcome resopla agradecida. Parece que Zeus dejara de molestarla... al menos durante un tiempo.

21:00 de la noche. Evangeline "Welcome" Parker está cenando copiosamente en la cocina de La Llave y La Puerta mientras hace compañía a Unglaublich, que está limpiando los trastos de cocina. Ha sido un día muy largo y fatigoso, pero ahora puede relajarse, con la seguridad de que no saldrá ninguna cosa extraña del sitio menos esperado para ofrecerle sexo. Tampoco ha sido un mal día. Todo ha ayudado a que alguien aprenda una valiosa lección... bueno, dos. La primera es que NO es NO. La segunda es que no hay que tocarle los ovarios a Hera.

jueves, 9 de noviembre de 2017

Los Pickman y la Bioneurohomeopatía cuántica

Seabury Quinn Pickman estaba desconcertado, sorprendido, aturdido, incapaz de asimilar lo que tenía ante sus ojos. Pero no era un examen ni un trabajo presentado por algún alumno cuya capacidad creativa había sufrido un colapso al impactar a velocidades cuasi lumínicas contra la estulticia impulsadas por el colisionador de partículas de la dejadez o las fiestas. Y eso que sus estudiantes a veces lograban alcanzar cotas que parecían superar todo entendimiento humano. No, esto era mucho peor. A fin de cuentas, los estudiantes formaban parte de la fauna habitual de una universidad y, por mucho que llegaran a soprenderle y desconcertarle, acababa por saber como tratar con ellos. Lo que había logrado llevarle a niveles de estupefacción difícilmente alcanzables había sido un breve informe interno que había caído en sus manos por parte de un contacto que tenía en la oficina del rector de la Miskatonic.

Dentro de la estructura organizativa del centro educativo existía la aceptación de que, a fin de cuentas, Arkham no era una ciudad universitaria convencional. Su historia la marcaba de forma indeleble. Y, aunque no era la escuela de magia y brujería que algunos creían, y, de hecho, destacaba en campos como la historia antigua, la antropología y la psicología, si que tenía su reservorio de grimorios y libros prohibidos diversos, además de ser un centro de actividad bastante relajada de los seres conocidos como Criaturas del Ciclo de Cthulhu. Por ello, aunque no era raro ver a seres alienígenas innombrables y ultradimensionales o deidades diversas en las calles de la ciudad, estaba todo bastante controlado y dentro de un relativo orden. Y es que, en Arkham los seres ajenos y los humanos habían llegado a un cierto entendimiento. Pero, claro, había que mantener una cierta vigilancia para asegurar el cumplimiento de esta paz y, para ello, estaban los Pickman, que contaban con la ayuda de una cierta estructura interna dentro de la universidad formada principalmente por profesores veteranos en estas lides. También estaba la Fundación Albert N. Wilmarth, pero esta tenía una ideología bastante extrema y resultaba muy poco efectiva además de causar más problemas de los que podía resolver.

Aunque tampoco era un asunto de estas características lo que había dejado sin palabras a Seabury. Se trataba de algo más mundano. En sus manos podía leer algo que superaba todas sus expectativas en cuanto a actividades sectarias combinadas con afán lucrativo y los peligros del desconocimiento científico: era un documento que hablaba sobre la solicitud de incluir en el currículo de la Miskatonic un Máster de Bioneurohomeopatía cuántica (BNHC). El solicitante, un tal Hyeronimus Sturzenegger, que se proclamaba médico cuántico bioneurohomeopata. Había acompañado su solicitud con una biografía y una escueta bibliografía (curiosamente todos los libros, papers y demás publicaciones eran suyas). El dossier que tenía Seabury incluía un artículo del tal Sturzenegger en el que explicaba los fundamentos de esa "disciplina" que había creado, así como los principios en los que se basaba. Cuando comenzó a leer se quedó anonadado: origen emocional de las enfermedades, basado en traumas, sentimientos y recuerdos reprimidos; negatividad en el entorno social y familiar, energías "etéreas" que regulaban el cuerpo de forma seudomística, superalimentos para curar todo tipo de males, cuarentena y aislamiento del entorno para aislarse de influencias negativas emotivas y energéticas, postulados y principios de física cuántica utilizados de forma aleatoria y descontextualizados y remedios homeopáticos consistentes en pastillas de glucosa y sacarosa. Ciertamente, ante aquel cúmulo de despropósitos, había que actuar.

Aunque el personal de la Miskatonic estaba acostumbrado a lo excéntrico y poco convencional, si había algo que se tomaba muy en serio eran las investigaciones y la oferta formativa de la institución. A fin de cuentas, aunque tenían una larga lista de profesores y tesis bastante pintoresca y llamativa, todo estaba basado en estudios concienzudos y fuentes verificables. Así pues, era muy probable que ese despropósito de la bioneurohomeopatía cuántica sería rechazado. Pero había algo que preocupaba a Seabury: la tendencia anticiéncia que estaba surgiendo poco a poco. Y, aunque ese tipo de gente en Arkham solía tener la esperanza de vida de un copo de nieve en una hoguera, no dejaba de ser algo a tener en cuenta. Por suerte, los ocultistas de salón y demás sujetos anticiencia y conspiranóicos o eran pura fachada que no salían de sus casas y se dedicaban a despotricar por las redes sociales o acababan siendo víctimas de su propia incompetencia al tratar con cosas que escapaban a su comprensión. Tratar con entidades primigenias, sobrenaturales y extradimensionales era un asunto bastante darwiniano: sólo sobreviven los más aptos. Pero como Seabury prefería asegurarse, optó por un enfoque directo, aunque algo arriesgado: fue a hablar con su hermano Harvey.

Media hora más tarde, en un bosquecillo próximo a Arkham, siguiendo la carretera de Innsmouth, un inmenso horror alienígena se debatía sometido a lo que parecía ser una horrible tortura. La criatura era una forma ovoide de la que surgían infinidad de gruesos tentáculos o trompas acabados en bocas succionadoras o repletas de dientes. Se sostenía sobre una decena de gruesas patas como barriles, y emanaba un nauseabundo olor mal camuflado con una serie de ambientadores de pino para coche que llevaba colgados por toda su anormal anatomía. La criatura gritaba y aullaba con un cacofónico discurso de sonidos ininteligibles. Frente a aquel horror de los bosques, Harvey Pickman, en camisa, con las mangas recogidas y entonando un hechizo, movía los brazos rítmicamente. Un poco más atrás, grabándolo todo con una cámara de vídeo, Brontes aguardaba pacientemente. El dios griego iba ataviado con su habitual ropa de combate: una armadura de hoplita que parecía diseñada por H.R. Giger y unos gastados pantalones y botas militares. Llevaba la melena pelirroja recogida en una coleta por detrás de su cabeza y parecía algo aburrido. Del cinturón colgaba uno de sus habituales martillos, que usaba bien como herramienta, bien como arma. Pero no parecía tener intención de usarlo. Mientras el ritual avanzaba, Seabury llegó hasta el lugar. Harvey le había indicado donde iba a estar, pues tenía que resolver un problema que requería su atención urgente.

El hechizo no tardó mucho en concluir, provocando la desaparición de aquel horror que se había refugiado en aquella mata de árboles. Por suerte, Harvey había actuado a tiempo y se había ocupado de aquello antes de que se hiciera más peligroso. Al acabar el ritual, Brontes apagó la cámara y ambos hermanos se reunieron. Tras el saludo habitual, Seabury preguntó por lo que había ocurrido.

-Afortunadamente no ha sido algo demasiado grave. Un conventículo de sectarios de la universidad ha invocado un miembro de la progenie de Yog-.Sothoth. Es el problema de hoy en día, que cualquier grupo de idiotas puede traer de más allá de las esferas cualquier horror variado sin asimilar las consecuencias de sus actos. Al parecer querían usarlo para vengarse de abusones o algo similar. De momento lo he devuelto al lugar de donde procedía. Ahora me falta encargarme de los aprendices de sectario.

Harvey, como detective de lo sobrenatural e investigador psíquico, a menudo tenía que tratar con las interferencias sobrenaturales, ultradimensionales y primigenias que pululaban por Arkham, por el estado de Massachussetts y por Nueva Inglaterra en general. En ocasiones viajaba a otros lugares de América, pero su territorio era aquel. Por ello, aunque era sacerdote de Yog-Sothoth, o precisamente por esto mismo, no dudaba en actuar contra el intrusismo en el ámbito ocultista por parte de sectarios de medio pelo con sus extrañas ideas, absurdas parafilias y demás rarezas. A causa de su labor profesional, había acabado por desarrollar un enfoque más bien cínico y muy pragmático a la hora de resolver este tipo de asuntos. Por ello, Seabury sólo recurría a él en casos muy concretos, ya que su modo de actuar era muy particular y no era raro que dejara algún que otro daño colateral si la cosa se iba de las manos.

Tras resolver el asunto del vástago de Yog-Sothoth, Harvey escuchó a su hermano atentamente. Brontes también les prestó atención, pues todo aquello que afectara a la universidad también le interesaba, como profesor de  Ingeniería Dimensional en el Departamento de Ingeniería. Así, atendieron estupefactos a las explicaciones de Seabury. Ciertamente, era algo tan desconcertante, chocante y absurdo que había que ponerle freno de una vez y de forma contundente. Por ello, no dudaron en dirigirse de vuelta a Arkham. Se reunirían en el EldritchBurguer para decidir que iban a hacer.

Más tarde,  con Brontes vestido de paisano, ya en el restaurante y con sus hamburguesas de pescado, patatas fritas y refrescos (ya que estaban, aprovechaban para tomar algo), se pusieron a debatir las medidas a tomar. Los Pickman tenían bastante influencia en el rectorado, por lo que cualquier duda en cuanto a la aprobación del Master de BNHC quedaría resuelta fácilmente en contra. Pero también había que demostrar que el tal Hyeronimus Sturzenegger no era otra cosa que un timador, un estafador que se aprovechaba de la credulidad y la esperanza de la gente, deseosa de sanar de sus enfermedades. Mientras discutían este asunto, irrumpió de golpe Robert Pickman armado con su tablet, muy excitado:

-¡¡Lo sabía!! ¡¡Ya están aquí!! ¡¡Y ahora tratan de hacerse con la Universidad pero los he descubierto!!

Robert era el conspiranoico oficial de Arkham y primo de Harvey y Seabury y medio hermano de Anna Pickman. Tenía la habilidad para detectar, descubrir y publicar en su blog y vlog todas las conspiraciones habidas y por haber. Obviamente, todo sucedía en su calenturienta cabeza y, cuando alguna vez, por puro azar, acertaba en algo, sólo servía para reforzar sus ideas. Había descubierto en su momento la presencia de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro (RNLO), además de estar convencido de que Summanus, el dinosauroide que administraba y dirigía la residencia universitaria La Llave y la Puerta era un reptiliano illuminatus. Por supuesto que los RNLO estaban, y tuvieron su particular conflicto en los túneles bajo la ciudad con la conspiracion de Majestic-13 y se encontraron con los Grises Nazis del Espacio Exterior (GNEE). Pero todo esto lo confundía realizando un extraño sincretismo con sus propias hipótesis y absurdas concepciones. En esta ocasión, había descubierto por casualidad que el tal Hyeronimus Sturzenegger era, en realidad, un RNLO, aunque sus pruebas eran unas fotos mal enfocadas. Pero aseguraba que demostraban más allá de toda duda que era un reptiliano infiltrado. Por ello, se dirigió a hablar con Harvey y Seabury para explicarles todo el asunto: tal y como afirmaba, Sturzenegger era un invasor lagarto que quería conquistar Arkham y los Estados Unidos de América a base de hacer que la gente perdiera la fe en la ciencia y así se volvieran receptivos a otras ideas con las que se les podría manipular hábilmente y prepararlos para la gran invasión. De esta manera, llegado el momento, serían recibidos como los salvadores del mundo y enemigos acérrimos de todo lo que no es natural. Claro, esto sería una excusa para implantar su régimen fascista.

La cuestión era que, pese a tratarse de una de las extrañas ideas de Robert, tenía una cierta lógica. Los RNLO eran conocidos por desarrollar y llevar a cabo algunos planes completamente surrealistas o que parecían inspirados por la conspiranoia de la red. Esto se basaba en que, al utilizar como base estos absurdos planes, nadie creería que se estaban desarrollando de verdad. Así pues, no era fácil tomárselos en serio, sobretodo cuando Robert afirmaba haber descubierto uno de sus planes (que ya había subido a su blog y a su canal de YouTube). Sin embargo, por una vez, y sin que sirviera de precedente, optaron por hacerle caso ya que, a veces, por pura probabilidad, tenía que acertar, aunque fuera una posibilidad entre un millón. Además, igual lo podían usar como arma contra la conspiranoia anticiencia, en una especie de lucha de titanes entre magufos. De esta manera, estudiaron las pruebas de Robert y, viendo que tal vez podía funcionar, decidieron ir a ver a Hyeronimus Sturzenegger para confrontarlo con este hecho. Además, Brontes y Harvey estaban acostumbrados a tratar con los reptilianos, por lo que no les resultaría demasiado difícil averiguar si el alemán era uno de estos o no, ya que no destacaban por sus dotes interpretativas. Pero antes, tras enviar a Robert a hablar con Katherine Ashford para que le ayudara en una campaña online contra la Bioneurohomeopatía cuántica, ya que la joven era muy hábil en la redes sociales, fueron a entrevistarse con el alemán.

En primer lugar, Brontes hizo una llamada rápida y, un poco más tarde, ya en el despacho del dios griego, se reunieron con un recién llegado vía Byakhee Express. Se trataba de Asclepio, dios griego de la medicina y la curación. Era accionista de diversas empresas farmacéuticas y un ferviente activista antipseudoterapias médicas. Por ello, al contarle Brontes el despropósito que suponía la BNHC, no tardó en desplazarse hasta Arkham por la vía más rápida posible. Asclepio era el típico dios griego, con perfil heleno, pelo y barba rizados y con físico atlético, aunque iba vestido con un sobrio traje y llevaba consigo el caduceo, una vara con una serpiente enrollada en él. Obviamente, llegaba bastante cabreado por el tema. Así pues, Harvey, Seabury, Brontes y Asclepio, se dirigieron a buscar a Hyeronimus Sturzenegger. El sujeto estaba en el hospital universitario tratando de hacer proselitismo sobre su pseudoterapia, sin demasiado éxito.

Al encontrarlo, se lo llevaron fuera mientras hablaban con él para que les explicara su ideología y absurdas hipótesis sin fundamento alguno. Una vez en el exterior, y buscando un lugar más apartado, Harvey trató de sorprender a Sturzenegger con una frase de saludo de los RNLO a la que ningún soldado reptiliano se podría resistir a responder. Éste, actuando de forma automática, dio la respuesta apropiada. O era un humano colaboracionista bien entrenado o un reptiliano disfrazado. Entonces, confirmada la intervención de los invasores lacertonazis, llegaba el momento de realizar el desenmascaramiento. Brontes lo agarró con fuerza para que no pudiera escapar, y mientras, Harvey le quitaba la máscara de latex que llevaba para ocultar su verdadero rostro: el de un reptiliano nazi del Lado Oscuro. Restaba por saber que hacer con él una vez descubierto. Sabiamente optaron por dejarlo en manos de Asclepio, pues no era fácil encontrar un castigo como el que podría infligir un dios griego cabreado. Así pues, Seabury, satisfecho de que el asunto quedara resuelto; Harvey, con el asunto pendiente de los sectarios de Yog-Sothoth y Brontes que tenía que editar el video que había grabado para subir un tutorial de expulsión de seres ultradimensionales a ElderGodBook se encaminaron a seguir con sus respectivos asuntos. Sabían que no volverían a oír hablar de la bioneurohomeopatía cuántica. El mundo estaba a salvo de una nueva pseudoterapia sin base alguna ni efectividad.

lunes, 30 de octubre de 2017

This is Halloween IV (Parte 2): La noche de los cuchillos torcidos

Un homenaje al cine slasher en King-In-Yellow size

 Ya era más de una hora de visionado forzoso de aquel gusiluz con colmillos en su historia de amor tóxico con la sosa de la que se había enamorado, pero ni así harían hablar a Eye Gore. No importaba lo horribles que  fueran las imágenes que le pusieran, ni las veces que la protagonista se quedará empanada, ni la empalagosa y machista visión del amor adolescente, ni los continuos insultos a la mitología del vampiro. Él era fuerte. No hablaría. Su plan ya estaba llevándose a cabo. Por mucho que le torturaran, sería un sufrimiento que no resultaría en nada para sus captores. Él ya había vencido.

Arkham. Noche del 31 de octubre.

El asesino de Eye Gore estaba quieto, como una estatua, delante de la fiesta de las fraternidades universitarias. Había estudiado perfectamente su papel, así que se había comprado una larga gabardina y había ido a buscar una máscara que diera miedo. Esto último le costó más, así que tuvo que conformarse con una máscara de William Shatner.  También se había hecho con un afilado cuchillo de una envergadura que haría que un psicólogo freudiano pensara ciertas cosas sobre la virilidad del asesino. No le hacía falta más. Sólo tenía que comenzar la masacre.

Comenzó a caminar hacia el recinto de la fiesta cuando, de repente, escuchó unos susurros a su espalda. Alguien estaba diciendo de forma siniestra "ki ki ki, ma ma ma". Se giró y se encontró con un señor agachado y haciendo bocina con las manos.

-Disculpe, creo que se ha equivocado de asesino -le dijo.

-¿Qué? ¿Esto no es Crystal Lake? -preguntó el otro.

-Eso ni siquiera está en este estado. Además, esa musiquilla no me pega, a mi me va más el rollo de dos notas de piano repitiéndose de forma malrollera.

-Lo siento, lo siento. Le dejo con su matanza de jovenzuelos.

El hombrecillo salió corriendo en otra dirección. El asesino se le quedó mirando con la cabeza torcida ligeramente hacia un lado. Volvió a dirigirse a la fiesta y continuó avanzando mientras tarareaba dos notas de piano que se repetían de manera malrollera.

La fiesta era como cualquier otra en las fraternidades universitarias. Gente disfrazada de toda clase de cosas, excepto de cosas terroríficas. Alcohol a raudales y música a todo volumen. Alguna calabaza putilla. Algunos chavales que ya iban pasados de copas y farfullaban de forma que un primigenio podría entenderlos. Pero en un rincón, en una zona arbolada, el asesino vio algo que le satisfizo más que aquel jaleo.

En una zona ajardinada entre arbolillos había una parejita, también pasada de alcohol, magreandose ajena al barullo. Ella iba, por supuesto, vestida con un disfraz innecesariamente sexy, y él iba disfrazado de campeón de golf descamisado. Eran las víctimas propicias. 

El asesino se fue acercando mientras la mano del muchacho se acercaba también a lo que le interesaba, metiéndose en la falda de su compañera buscando las posaderas. En ese momento, ella se dio cuenta de que tenían delante a un tipo vestido con gabardina y con una máscara cutre. La chica lanzó un grito tan típico que varias feministas de una manzana cercana se sintieron ofendidas, y el chaval se giró tambaleándose.

-¿Le mirabas el culo a mi chica? ¡A que te meto con el palo de golf...

El muchacho blandió el palo de golf mientras su amiga se arreglaba el disfraz, que tampoco es que ocultara mucho, pero bueno. El asesino torció el cuello una vez más y comenzó a caminar hacia el chaval, que lanzó y grito y corrió hacia él, tropezándose con las cordoneras de sus zapatillas y cayéndose de boca al suelo, donde quedó inconsciente. La chica miró horrorizada al asesino. Salió corriendo. El asesino dejó al idiota inconsciente, ya se encargaría de él cuando volviera.

La joven iba corriendo por la zona ajardinada moviendo los brazos como si hubiera metido un dedo en un enchufe. Por el camino se tropezó con una raíz, con una piel de plátano, con una valla de carrera de obstáculos, y con su propia torpeza. Acabó metiéndose en una zona llena de zarzas, que fueron rompiendo su diminuto disfraz, dejando lo poco que ocultaba más a la vista.

El asesino iba tras ella caminando no muy deprisa, pero tampoco lento. Total, la víctima no hacía más que caerse y meterse en zarzales. Se preguntaba por qué las víctimas de los asesinos como él tenían que ser tan torpes. Aunque pensándolo bien, mejor para él.

Finalmente, la chica salió de la zona ajardinada, metiéndose en una de las calles de la ciudad, cómo no, arrastrándose de espaldas mientras miraba al asesino diciendo que no entre susurros. El asesino se le iba acercando satisfecho, alzando ya el cuchillo, pero no contó con que habían ido a parar al callejón no euclidiano. Cuando la joven entró en el área de influencia del callejón, el espacio-tiempo se distorsionó y ella fue tragada por un ángulo que no debería estar allí. El asesino se quedó mirando con frustración. Tenía que haberla apuñalado de forma sistemática de manera que un psicólogo freudiano pensara que había algún problema de virilidad, y en vez de eso, su víctima había desaparecido en un ángulo geométricamente imposible.

El asesino se giró y bajó los hombros. La adrenalina de la caza no había recibido su premio. Tenía que encontrar una víctima cuanto antes.

Mientras caminaba por las calles de Arkham, se encontró con una casa iluminada con una gran cantidad de adornos de Halloween bastante surrealistas. En el buzón decía que era el hogar de la familia N'kari o algo así. Por la ventana más iluminada, el asesino veía algo que casaba perfectamente con una víctima. Se trataba de una despampanante diosa de ébano que bailaba completamente desnuda en el salón. Perfecto. Sólo tenía que irrumpir en la casa y acabar con ella.

El asesino dio la vuelta, abrió la puerta trasera de la casa y entró furtivamente. Durante unos momentos, la mujer siguió bailando ignorante de lo que se le acercaba, y de pronto, las luces de la casa se apagaron. Desde la oscuridad se escuchó lo siguiente:

-¡Oh, mira, lo que estaba esperando! -dijo una voz de mujer.

-Oiga, señorita... quieta.. ¿pero qué hace? No toque ahí... tengo que clavarle mi puñal...

-Eso es lo que quiero, que me lo claves, macizorro.

-Suelte... no... no... ¡¡¡¿pero qué está haciendo?!!!

Varios orgasmos de N'kari despues...

La puerta principal de la casa se abrió y salió arrastrándose, completamente agotado,  el asesino. Cuando se levantó apenas podía andar recto y tenía la entrepierna como si hubiera pasado por allí un camión de mercancías. Mejor no hacer mención a lo que había sucedido en esa casa.

Después de pasar por una tienda de 24 horas y comprar un litro de bebida energizante, el asesino pudo reponerse más o menos del incidente en la casa N'kari. Preparado para seguir... o comenzar de una dichosa vez, con su masacre, comenzó a deambular por las calles entre sombras, con el cuchillo en mano, esperando a encontrar posibles víctimas. En una de las calles vio un grupo de gules corriendo mientras se disputaban un hueso y, detrás de ellos, iba un cocinero italiano con una barra de amasar en la mano maldiciendo. Ninguno de ellos era una víctima propicia. Tenía que encontrar algún jovenzuelo chistoso, alguno con las hormonas por las nubes, alguna joven voluptuosa o simplemente rubia, una pareja tonteando o directamente teniendo sexo prematrimonial, pero en vez de eso, con  todo lo que se cruzó durante bastante rato fue a unos ancianos combatiendo con andadores de guerra, un byakhee que no encontraba la dirección a la que tenía que llevar su paquete y una criatura ameboide que había surgido de las alcantarillas. ¡¿Dónde estaban las víctimas?!

La suerte pareció encontrar al asesino cuando vio en una de las calles de la ciudad, a una mujer caminando tranquilamente. No iba disfrazada ni vestía de manera provocativa, tan solo era una joven con unos libros en su mano. Pero era rubia. Joven y rubia valía como víctima. Además ¿qué hacía a altas horas de la calle por la calle? Decidido fue hacia ella con paso firme. A apenas una palmada de alcanzar a la mujer, esta se volvió. Le miró de arriba a abajo. El asesino esperó el susodicho grito, pero en vez de eso, lo que recibió fue una mueca.

-Veeeeenga, 31 de octubre ¿y qué me encuentro en las calles de Arkham? A un tipo vestido de asesino, y con cuchillo ¡cómo no! -exclamó la joven -. Yo pensando que podría trabajar hasta tarde sin encontrarme con ninguna de las cosas rara, pero no, en esta ciudad de locos no hay manera.

El asesino torció la cabeza confuso.

-A ver, déjame adivinar... hace tiempo unos imprudentes te pegaron fuego y tu muerte horrible hace que te levantes para vengarte de los que te mataron.

El asesino negó con la cabeza.

-No es eso... vale, unos jovencitos te atropellaron y abandonaron tu cuerpo destrozado, pero eso no te detuvo y has vuelto para vengarte.

El asesino volvió a negar.

-De niño presenciaste o te viste obligado a cometer actos horribles que te trastornaron y, años después, tu desquiciada mente hace que salgas a la calle a matar a todo el que te cruces.

El asesino negó de nuevo con la cabeza.

-¡Claro que no! Porque esto es la vida real, reeeeeaaaal. Y en la vida real esas cosas no pasan. En la vida real, los tipos que se visten como tú y salen a la calle ¿sabes lo que les pasa?

El asesino negó con la cabeza.

-Esto.

Antes de que pudiera reaccionar, la chica le dio un puntapié en sus partes nobles al asesino. Las pobres ya estaban hechas polvo por el incidente de la casa N'kari, así que el dolor de ese golpe fue una patada en la entrepierna multiplicada. Y si con esto no fue suficiente, la rubia sacó de un bolsillo un espray y cubrió la cabeza del asesino con el líquido que disparó. Afortunadamente la máscara evitó que su cara se cubriera, pero sus ojos estaban al descubierto, y comenzaron a picar y a escocer horriblemente. El asesino cayó al suelo tambaleándose y sin saber si llevarse las manos a la cara o a la entrepierna.

-Saludos de Daisy Springwood -dijo la chica mientras se marchaba de nuevo con sus libros, pareciendo una inocente estudiante, o profesora, o lo que fuese.

El asesino pasó casi un cuarto de hora revolviéndose en el suelo y lanzando tacos, insultos y palabras que ofenderían hasta a la criatura más blasfema del universo. Poco a poco, el dolor fue remitiendo, y pudo sentarse como una persona normal. Aquello era una desastre. Ya se había hartado de intentar seguir las normas del asesino. A la mierda las víctimas intermedias, él iba a por la final girl de una vez por todas ¡y esta no se le escaparía!

Residencia estudiantil La Llave y La Puerta. Madrugada del 31 de octubre al 1 de noviembre

 La fiesta de Halloween de la residencia había terminado hacía rato y el equipo de limpieza supervisado por Araknek estaba limpiando todo de la planta baja. Summanus había decidido que se hiciera una fiesta para los huéspedes para evitar que alguno de ellos terminara invocando a algo que no debía. El plan había salido a la perfección, aunque a Araknek no le hacía ninguna gracia tener que limpiar botellas, suelo mojado, y toda la porquería que habían dejado los estudiantes.

Mientras el equipo de limpieza hacía su trabajo, Kate, disfrazada de guarda de hotel psicópata, recogía sus cosas para dar por terminada su jornada de trabajo en la zona trasera de la residencia, donde sólo podían entra el personal. Estaba tarareando una cancioncilla mientras escuchaba a Araknek quejarse de alguien que debía estar haciendo algo como no debía, cuando las luces se apagaron. Kate miró a su alrededor y comenzó a imaginarse toda la clase de cosas que podían suceder en Arkham en la noche de Halloween. En otro lugar, habría pensado que era un simple corte de luz. Pero no estaba en otro lugar. Estaba en Arkham.

Se quedó en total silencio y escuchó a alguien que se le acercaba lentamente, intentando ser sigiloso. Se preparó para lo que fuera a acercarse a ella cuando escuchó un tremendo golpe y a alguien lanzando maldiciones. Volvió a haber silencio. Otro golpe y un grito seguido de varios saltitos. Estaba siendo el ataque sigiloso más patético que había presenciado.

-¿Por qué no enciendes mejor las luces? Te vas a matar antes de llegar a donde estoy yo -dijo Kate.

El misterioso asaltante fue retrocediendo, tropezándose con lo que fuera que había tirado al suelo una de las veces en las que se había golpeado y las luces iluminaron el lugar.

Kate vio por fin al asaltante. Era un individuo alto y desgarbado, con grandes músculos que se adivinaban debajo de una gabardina que le venía un poco grande, una máscara cutre de una tienda barata y un cuchillo de grandes dimensiones en su mano. Estaba parado junto al interruptor de la luz. Parecía el típico asesino de película de terror adolescente. Siendo Arkham, Kate había esperado un sectario, un brujo mutante o alguna cosa así... aunque ¿quién le decía que no fuera todo eso?

El asaltante salió corriendo alzando el cuchillo en dirección a Kate. Esta se giró y se dirigió hacia la puerta que daba a las zonas comunes de la residencia. El asaltante era rápido y estuvo a punto de alcanzarla, pero consiguió cerrarle la puerta en la cara, haciendo que volviera a lanzar un grito de dolor.

La puerta daba a la zona de recepción y al salón donde se había realizado la fiesta, donde estaba el equipo de limpieza siguiendo con su trabajo. Kate fue a decirles algo cuando la puerta se abrió tras un fuerte empellón y el asaltante salió gritando enloquecido y moviendo el cuchillo como si estuviera luchando contra un contrincante invisible. En su carrera enloquecida pasó de largo de Kate y llegó a la zona donde estaban limpiando, se resbaló con el suelo fregado y cayó en redondo, deslizándose  varios metros. Paró justo delante de unas patas quitinosas. El asaltante levantó la cabeza para poder ver contra qué había chocado.

-Tú... entras aquí como un loco... con un cuchillo en la mano... y encima ¡¡¡¡¿me pisas lo fregado?!!!!

El asaltante intentó apartarse de Araknek, pero esta fue más rápida y lo alzó con las patas delanteras.

-Compañeros, este tipejo no sólo ha pisado lo fregado, sino que se ha restregado llenando de mugre todo ¿qué hacemos con él? -dijo la araña.

Los trabajadores de la limpieza de la residencia desenfundaron sus escobas y fregonas de combate y se lanzaron como una jauría sobre el inconsciente que les había pisado lo fregado. Normalmente eran gente muy pacífica y tranquila... pero por lo que más quieras, no les pises lo fregado.

Campamento de los profundos en Martini Beach

Aquel triángulo amoroso horrendo estaba destruyendo la cordura de Eye Gore. La estupidez de los personajes tenía su paciencia a punto de reventar, pero aguantó como pudo hasta el final de la última película, aunque sucedieran cosas tan surrealistas como que un vértice del triángulo amoroso se enamorase de un bebé hecho con CGI cutre. ¡¡¡Pero que es un bebé!!! ¡¿Quién ha escrito eso?! Eye Gore vio como una victoria contra la welclon su aguante ante todas las películas de la infame saga, pero cuando esta le dijo que ahora la iba a poner otra vez, pero con audiocomentarios, no soportó más y contó todo su plan, entre sollozos que pedían que no volviar a poner aquello ante él.

Lady Cthulhu sacó su móvil con urgencia y marcó el número de Kate, temiendo que la llamada llegara demasiado tarde. Kate respondió. La welclon le explicó lo que pretendía Eye Gore, pero Kate le contó lo que había sucedido con el pobre asesino, así que Lady Cthulhu respiró aliviada y le dijo a Kate que la vería más tarde, cuando se juntaran en la fiesta de Halloween en Dunwich.

-Tu asesino ha sido un completo fracaso -dijo Lady Cthulhu.

-Vale... eso quiere decir que no he hecho nada... que puedes soltarme... -le respondió Eye Gore.

-Oh, no. Has intentado matar a la mujer más bella del mundo por una estúpida venganza.

-¿La mujer más bella del mundo? Pero si es una chica normal y corriente...

-No para nosotras -le dijo la welclon con amenaza en su mirada -. Así que, ahora, como premio para tu estupidez, voy a leerte los libros en los que se basó la saga de películas, después te haré un examen para comprobar si has estado atento, y si fallas, te los volveré a leer. Son muy bonitos, seguro que te gustan.

-No, eso no... tortura... lanzarme a una horda de criaturas hambrientas... pero eso no... no, no abras el libro... ¡no! ¡NOOOOOOOOO!

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Al día siguiente, un estudiante de Artes Escénicas se encontró con los drones cámara de Eye Gore estrellados en su jardín. Recogió las grabaciones y decidió hacer una película con ellas. El largometraje ganó el premio a mejor comedia costumbrista en el Festival de Cine del Valle del Miskatonic.

viernes, 27 de octubre de 2017

This is Halloween IV (Parte 1): El regreso de Marty Eye Gore

Un homenaje al cine slasher y La sombra sobre Innsmouth


Un año más se acercaba Halloween y en La Llave y la Puerta tenían claro que había que prepararse. Summanus andaba en pie de guerra. Se había ocupado de enviar a Vinnie West a Dunwich, donde las welclones se ocuparían de él. Por otro lado, los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro se habían ido de maniobras, así que no iban a tratar de conquistar la ciudad o ejecutar algún otro estúpido plan. Los morlocks comunistas, que normalmente pasaban de estas "fiestas capitalistas", se habían montado un retiro en su base y no tenían muchas ganas de dejarse ver. Anna se había llevado a Robert a México para que conociera la fiesta del Día de los Muertos, y así no estuviera molestando por la ciudad durante una semana o dos. Araknek y Pequeña T'auin se dedicaban a poner las decoraciones en la residencia universitaria y Unglaublich estaba estudiando libros de cocina buscando alguna receta original y peculiar para esas fechas. Harvey y Brontes estaban recorriendo la comarca visitando sectas de los Mitos de Cthulhu, ocultistas, conventículos  de brujas y demás agrupaciones que pudieran meter la pata y montar un nuevo follón. Y, pese a todo, sabían que siempre se les podía escapar algo. Alguna cosa podía salir mal y retorcerse para montar un nuevo desastre en Arkham.

Así, un oscuro y olvidado apartamento de Kingsport, Marty Eye Gore rumiaba su venganza. Este sujeto de aspecto particularmente feo y bastante simiesco había comenzado su andadura como ayudante de Vinnie West, el aprendiz de reanimador. Sin embargo, se había dado cuenta de que eso no le iba a conducir a nada bueno. Vinnie, aunque ponía entusiasmo, era un auténtico desastre incapaz de diferenciar un producto de limpieza de un suero de reanimación, una mezcla de villano de opereta y secundario cómico. Por mucho que Marty tratara de ayudarle, Vinnie siempre acababa metiendo la pata y, habitualmente, siendo derrotado de forma bastante humillante por Evangeline "Welcome" Parker. Finalmente, durante el desastre de Mad Arkham of Battlecraft, se decidió por dejar a su antiguo jefe y emprender carrera en solitario. Pero estaba claro que Marty tenía muy mala suerte: acabó trabajando para BioGen, la empresa de ciencia loca asentada en Dunwich que había creado a las welclones. Tenía sus ventajas: el sueldo no era malo y su jefa, que tenía abono en el cirujano plástico, entendía los incentivos para mejorar la motivación como desnudarse ante sus empleados y tener sexo con ellos cual personaje de película para adultos. Obviamente, todo acabó en desastre cuando secuestraron a Evangeline y salió todo el asunto a la luz. El resultado fue la guerra de un día en Dunwich, conocida como el Largo Día de Furia o el asunto Weird Bio-Hazard. Así que, una vez más sin jefe, Marty se instaló por su cuenta como villano profesional. Pero sus planes eran frustrados una y otra vez y, aunque se planteó colaborar con los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, aun no se había decidido a entablar una relación estable con ellos.

Tras un largo tiempo en la sombra, actuando como sicario y oficial de villanía de 1ª categoría para diversos colectivos sectarios y malvados, acabó trabajando para la SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation), la empresa que montó NWE con los restos de sus  filiales de ciencia loca, BioGen y UAC (United Aerospace and Engineering Corporation). Esto le proporcionaba más estabilidad profesional y tenía un buen seguro médico. Sin embargo, no había abandonado sus planes de venganza contra Arkham en general y Evangeline "Welcome" Parker en particular. Para ello, decidió tratar de hacer una nueva intentona ese Halloween. Esta vez lo tenía todo previsto. Nada podía fallar. Para ello, lo haría atacando el que parecía ser su principal punto débil: su novia, Katherine Ashford. Para ello, había preparado un plan maestro de super villano. Había dedicado tiempo a planificar, elaborar la estrategia apropiada y reunir los recursos necesarios. Para esto último contaba con acceso a la tecnología que se desarrollaba en la SGEC. De esta manera, podía llevar sus planes a un nivel más avanzado.

Había conseguido hacerse con un candidato idóneo para desarrollar su plan, un tipo que trabajaba de guardia de seguridad en el SGEC y que se ganaba un sobresueldo como sujeto de pruebas. Era un exestudiante de la Miskatonic, al que se le había ido la mano con las fiestas y bromas universitarias. Y es que el abuso que había realizado de los servicios de Byakhee Express habían provocado grandes críticas por parte de la empresa de transportes y mensajería. Y eso sin nombrar otras molestias de corte sobrenatural que había causado con  sus bromas. Por ello, finalmente, fue expulsado de forma definitiva. Además, había sido rechazado varias veces por Welcome, hasta el punto que la joven había tenido que tomar medidas físicas. Las dos palizas recibidas por parte de Evangeline le habían humillado sobremanera. A fin de cuentas, no podía permitir que una mujer le derrotara en una pelea, eso hería su orgullo de macho dominante. Así pues, el plan de Marty le daba la oportunidad de vengarse de Evangeline y de las demás mujeres que le habían rechazado desde entonces.

Durante un tiempo, Marty lo había estado sometiendo a un duro entrenamiento físico combinado con esteroides y anabolizantes experimentales desarrollados por BioGen primero y la SGEC después. Así había conseguido convertirlo en una montaña de músculos, que Rob Liefeld no habría tenido problemas en dibujar. A continuación lo había enviado a un seminario de cine slasher para que se documentara sobre la mejor forma de actuar en Arkham. A fin de cuentas, Jason Voorhes, Freddy Krueger y Michael Myers serían los mejores ejemplos a seguir, ¿o no? En cualquier caso, duraría el tiempo suficiente para que estuviera listo para actuar en Halloween. En cuanto regresara a Kingsport, tenía a su disposición un vestuario de película de terror para asesino slasher y los drones con cámaras que iba a usar Marty para rodarlo todo, pues su idea era hacer una película slasher experimental y de autor sin guiones ni actuaciones forzadas. Iba a resultar algo nuevo, único, sin efectos especiales ni actuaciones forzadas. Pero para ello tenía que realizar un poco de trabajo de inteligencia y hacer una última inspección sobre el terreno. Recogió lo necesario para una estancia corta de máximo una semana y se dirigió hacia Arkham en autobús.

Al llegar a su destino, lo primero que hizo fue ir al hotel donde había reservado su habitación. Tras instalarse, se disfrazó para tratar de no llamar demasiado la atención y partió en busca de sus objetivos. Optó por encaminarse hacia el campus de la universidad, pues allí pululaban todo el día estudiantes y profesores, y ambos colectivos estaban acostumbrados a cosas raras, por lo que no llamaría demasiado la atención. Aquel iba a ser el principal escenario de su propia película slasher en vivo. Tal y como esperaba, nada había cambiado, y la institución educativa se preparaba para las fiestas de la noche de Halloween. Iba a ser el momento idóneo para desatar a su creación y que creara el caos. Obviamente, su objetivo principal era matar a Katherine Ashford, a ser posible con toda la parafernalia habitual de una película slasher: gritos, carreras con tropezones de la chica, tal vez que se rompiera un tobillo, y, si además había algún momento en que se le rompiera la ropa y enseñara tetas, mejor que mejor. Eso sí, si el asesinato se producía después de una intensa sesión de sexo de Kate con Welcome, ya redondearía el asunto. No es que fuera imprescindible, a fin de cuentas, la pareja era muy activa en ese aspecto. Pero eso eran aspectos secundarios. Además, si Kate no ofrecía un buen espectáculo, habría estudiantes salidas y medio borrachas a elegir.

Una vez quedó satisfecho con lo que veía y tras regodearse convenientemente en lo que estaba por venir, optó por visitar un escenario secundario que también podía ser interesante para su película: la playa de Arkham, Martini Beach. Esta era lugar habitual para fiestas universitarias, y en otoño e invierno, cuando celebraban allí (aunque hiciera un frío glacial), encendían hogueras. Sería un sitio idóneo para que su particular asesino slasher hiciera de las suyas. Sin embargo, debido a su ausencia de la ciudad durante los últimos meses, había estado bastante desconectado de los acontecimientos sucedidos en la misma. Y su espionaje se había centrado sólo en Kate y Welcome. Por ello, no esperaba lo que encontró al llegar a la arena: un campamento improvisado (o no tanto, ya que llevaban allí un tiempo y se habían podido organizar mejor) de profundos indignados con las políticas medioambientales de Trump. Hartos de la contaminación de los mares y las nefastas opiniones y actuaciones del gobierno de USA en cuanto al cambio climático, los profundos habían decidido salir a manifestarse. Llevaban un tiempo haciéndolo por las calles de Arkham y, como veían que la cosa iba para largo, optaron por montar un campamento en la playa. Claro, esto podría haber causado molestias a los turistas, estudiantes y demás habitantes de la ciudad que quisieran ir a bañarse al mar. Pero los profundos, si algo habían aprendido, era a integrarse con la población local. Lejos quedaron los tiempos en que se encerraban en Innsmouth y trataban de acabar con todos los forasteros que pudieran resultar incómodos. Tras el asedio de la población en 1929 y el ataque al Arrecife del Diablo, habían pasado un tiempo retirados, reparando los daños, recuperándose. Finalmente, optaron por volver a actuar en la superficie y, para entonces, ya estaban ahí los años 80, y no tardó en llegar el desastre que arrasó media Arkham y la caída de la Fundación Wilmarth. Esta pasó de ser una poderosa organización con importantes vínculos gubernamentales e internacionales obsesionada con la caza y exterminio de las Criaturas del Ciclo de Cthulhu (CCC) y las Deidades del Ciclo de Cthulhu (DCC) a convertirse en un grupo que no era ni la sombra de lo que fue, obsesionados con tirar bombas y resolverlo todo a base de arrojar símbolos arcanos de funcionamiento dudoso. Fue entonces el momento idóneo para resurgir. Y lo hicieron a base de reinventarse. Los pueblos olvidados en oscuros rincones costeros ya no eran tan útiles, así que, optaron por diversificar su actividad y reciclarse en cuanto a métodos de actuación. La pesca siempre se les había dado bien y, aunque podían disponer de abundante oro, decidieron no volver a montar la refinería de oro de los Marsh. En su lugar se dedicaron a la venta al por menor de joyas, muy apreciadas por sectarios diversos, ocultistas de salón y demás aficionados a lo raro y peculiar. Y, por otro lado, comenzaron a explotar la industria pesquera por sí mismos y se convirtieron en proveedores de pescado y derivados para una serie de pequeñas y medianas empresas a lo largo de Nueva Inglaterra. Entre estas se encuentra el EldritchBurguer, el restaurante fast food de Arkham especializado en platos de pescado. Un recurso menos conocido, más exclusivo y también lucrativo, fue la producción de películas pornográficas interespecies, en las que profundos machos y hembras practican sexo con hombres y mujeres, habitualmente de Innsmouth. Esto tenía un mercado muy concreto, particularmente entre adoradores de Dagón e Hidra y Cthulhu, aunque esta extraña parafilia tenía otros adeptos.

La cuestión es que, con su resurgir, los profundos habían utilizado otras tácticas, adaptándose al mundo empresarial y convirtiendo Innsmouth en un pequeño pueblo pesquero más prospero de lo que había sido. Aun así, seguía siendo un tanto peculiar, ya que seguían existiendo las viejas familias de híbridos de profundo. Pese a todo, la localidad logró resurgir de sus cenizas. No dejaría de ser una ciudad pequeña dedicada a la pesca como actividad principal, y con el mercado de la joyería excéntrica de oro como segunda fuente de ingresos, y mantenía algo de la oscura reputación que arrastraba desde que los Marsh introdujeron el culto a Dagón. Así, durante los años 90 Innsmouth empezó a resurgir lentamente y consolidarse. A fin de cuentas, además del pescado y las joyas de los profundos, también había mercado para un cierto tipo de turismo interesado en lugares decrépitos y olvidados y pequeñas poblaciones de pescadores en contacto con inteligencias ajenas subacuáticas. Sí, muchos adoradores de Dagón y Cthulhu tenían Innsmouth como un lugar a visitar. Y los profundos del Atlántico se dejaban caer por allí a menudo. Pero además de los sectarios, también habían aparecido ocasionalmente escritores de terror interesados en buscar ambientes. Se comentaba que Stephen King había pasado por allí, pero, por algún motivo, no se había animado a escribir nada en una ambientación similar a la de Innsmouth.

Otra particularidad de esta población era la presencia habitual de una de las welclones, Lady Cthulhu. Esta clon era producto de una de las locas ideas de BioGen cuando las crearon. En este caso, se hibridó el ADN de Evangeline Parker con material de Semilla Estelar de Cthulhu. El resultado fue una Welcome rechoncha, lampiña, con destacables curvas (de hecho tenía los pechos más grandes que las demas clones, con excepción de Cabra Negra y Vampirella) y tentáculos faciales prensiles. Además, poseía una gran fuerza y resistencia y elevada capacidad de regeneración. Así, cuando las clones se convirtieron en seguidoras de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un avatar de Shub-Niggurath, iniciaron un ambicioso programa de reestructuración de las regiones más deprimidas de aquellas tierras. Empezaron por Dunwich, pero Innsmouth, con su resurgimiento, también se convirtió en un objetivo de las welclones. A fin de cuentas, con una de ellas hibridada con material de la progenie de Cthulhu, no sería difícil el contacto con los profundos. Así, Lady Cthulhu se convirtió en la enlace de las welclones y los Pîckman en Innsmouth e Y'ha-nthlei. Ni que decir tiene que la recibieron con los brazos abiertos: una hembra mestiza de la progenie de Cthulhu que, además, tenía un apetito sexual exacerbado y era bisexual. Claro, ella no tardó en demostrar que estaba allí para algo más que sexo intenso y libre, y se hizo respetar por la fuerza de su personalidad.

¿Y a que viene todo esto? Sencillamente porque, en medio de todo ese campamento de profundos indignados se encontraba Lady Cthulhu ayudando en la organización. Las welclones sentían una especial inquina contra los científicos que habían trabajado en BioGen, donde fueron creadas. Así que, cuando localizó a Marty no le fue difícil reconocerlo. Eye Gore había estado en la empresa hacia el final ya, cuando las clones estaban completamente desarrolladas y faltaba muy poco para el desenlace, cuando serían liberadas. Sin embargo, todas lo conocían. Su cara simiesca, además de tremendamente fea, era fácilmente reconocible. Por ello, optó por seguirle la pista para ver que pretendía hacer.

Entre los profundos, los estudiantes y demás población local que se había juntado allí por la fiesta y el sexo fácil con los habitantes del mar (cuando hay bastante alcohol o pocas expectativas, no se suele ser muy selecto), Marty podía pasar fácilmente desapercibido. Pero Lady Cthulhu lo había visto y tenía claro que había que averiguar que estaba tramando. Eye Gore no era conocido por sus afanes fiesteros, su tolerancia sexual hacia los hombres rana ni por otros intereses que ser un villano de renombre. Así que estaba allí con segundas intenciones. Y la welclon estaba dispuesta a averiguarlo.

Lady Cthulhu, moviéndose discretamente, reunió a tres profundos a su alrededor y los hizo situarse de manera que se aproximaran a Marty para rodearle. De esta manera no tendría escapatoria. Se movieron rápidamente, evitando que pudiera reaccionar a tiempo y, cuando Eye Gore, de improviso se vio rodeado por tres fornidos hombres rana y una welclon, tragó saliva. Sabía que no iba a salir fácilmente de ahí. Aunque había sido relativamente inocuo con respecto a las clones, pues había tenido poco trato con ellas, eso no evitaba que le miraran y trataran con una cierta hostilidad. Y los ojos azules de Lady Cthulhu mostraban claramente un cierto resquemor, agudizado por la horrible sonrisa que se formó en su cara y el expectante temblor de sus tentáculos faciales.

-Welcome stranger -dijo la clon, utilizando el saludo habitual de Evangeline y que ellas a menudo también usaban-, ¿qué te trae por aquí?

Marty trató de pensar rápidamente una excusa y farfulló algo sobre compromiso medioambiental, apoyo a los profundos y demás. Pero no resultó convincente. Por ello, Lady Cthulhu le invitó a acompañarla a la carpa central, donde estaba situado el centro organizativo de aquel campamento. Obviamente, no iba a aceptar una negativa, por lo que Eye Gore se vio obligado a acompañarla. Una vez allí, la welclon se encargaría de hacerle hablar y enterarse de cuales eran sus planes. Tenía la sensación de que iba a ser algo relacionado con Halloween. Bien, ella también sabía algo sobre el miedo. No iba a utilizar el sexo, pues ni Evangeline ni sus clones forzarían a otra persona, pero había otros métodos. De hecho, para casos como estos tenían en Dunwich la saga completa de Crepúsculo en edición especial coleccionista y, allí en el campamento, un buen lote de pornografía amateur de profundos. Iba a ser divertido... para Lady Cthulhu, está claro.

Y, mientras lo hacía hablar, los planes de Marty seguían en marcha dispuestos a activarse la noche de Halloween.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Hada y Avispa

El despacho estaba algo abarrotado. Y era normal, pues no estaba previsto que entrara tanta gente en el mismo a la vez. Se trataba de la oficina de dirección de los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, el hotel de los Pickman en Dunwich. Aunque Summanus, como administrador de la empresa dirigía tanto la residencia universitaria de Arkham como esta filial en el valle superior del Miskatonic, delegaba la dirección de esta última en las welclones. Estas eran clones mutantes de Evangeline "Welcome" Parker y cultistas adoradoras de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un avatar de Shub-Niggurath. Al mismo tiempo, llevaban también un programa de desarrollo de la abandonada comarca que la estaba convirtiendo en un destino turístico para amantes del campo, sectarios variados y otras criaturas sobrenaturales. Y, aunque Welcome era la que encabezaba el culto, la que actuaba como representante de las welclones y era su líder oficiosa era Buhonera, que, además, había demostrado tener un gran talento y una cabeza fría para la administración de empresas. El hecho de que le diera por hacer dúos ocasionales de canto lírico con Ruiseñor y tuviera momentos en que su lado fenicio aflorara era algo secundario. A fin de cuentas, estaba haciendo un gran trabajo como directora.

Así pues, aquel despacho era la oficina habitual de Buhonera, que se encontraba allí presente. También la acompañaba Katherine Ashford, estudiante de historia del arte, ayudante de Summanus y novia de Welcome, además de amante ocasional de las welclones. A fin de cuentas, Kate ya se había hecho a la idea de tener un haren de "novias" clónicas salidas y había optado por sacarle partido al asunto. Las visitas periódicas de Katherine eran rutinarias, ya que las comunicaciones con Arkham se hacían habitualmente por vía telemática. Pero Summanus y ella preferían complementarlas con visitas en persona, cosa que las clones celebraban con gran regocijo y disfrute sexual con la joven tras completar la inspección. Pero en esta ocasión, había algo más que tratar aparte de los informes rutinarios de progresos. Por ello estaban allí los otros dos asistentes a la reunión: Hada, una de las welclones y Loki, el dios nórdico del engaño y líder del grupo de dioses super héroes y equipo de operaciones especiales Alfa Strike Squad. Hada podría ser confundida fácilmente con su modelo original, Welcome, de no ser por las alas de abeja que tenía en la espalda y le permitían volar. Además, podía generar un alucinógeno similar al LSD que podía mezclar a voluntad con su saliva, para escupirla o inyectarla a su víctima con un apasionado beso que los dejaba alucinando, literalmente. Además de las alas de abeja, Hada solía llevar el pelo muy corto y gafas de aviador, ya que así iba más cómoda para volar. Por otro lado, Loki era un gigante nórdico (literalmente, Loki es hijo de los gigantes Farbati y Laufey) de unos dos metros de estatura, pelirrojo y más nervudo que fornido. Era conocido por su estilo artero e indirecto  y era él quien había convocado esa peculiar reunión.

Loki, conocido también como el Herrero Mentiroso, les explicó la situación: Recientemente, la corporación multinacional New World Enterprises (NWE) había creado una nueva filial llamada SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation), donde había reunido los restos de sus dos empresas de ciencia loca y negra, la UAEC (United Aerospace Engineering Corporation) y BioGen, en cuyo seno se crearon las welclones en Dunwich. Los laboratorios de esta última en esa región fueron destruidos durante lo que se conoció como el Largo día de furia, una guerra de un día en la que lucharon Alfa Strike, Harvey Pickman y los morlocks comunistas contra los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y las fuerzas de Omicron Scorpions, la filial de seguridad privada de NWE. Así, la SGEC reunía a los científicos más locos, retorcidos, pervertidos y sociópatas en plena quiebra moral, con un buen presupuesto y sin restricciones éticas de ninguna clase. Como resultado, se dedicaban a experimentar y crear con todo tipo de tecnologías, a cual más desquiciada. Alfa Strike ya tuvo que lidiar con uno de los resultados que salieron de esos laboratorios, una ballena mutante con extrañas capacidades. Pero ahora se enfrentaban a una nueva amenaza de ese estilo, en Dunwich, y, ya que era territorio welclon, Loki había ido a informarlas a ellas de lo que estaba pasando.

Fieles a su tradición de ciencia loca, en la SGEC habían desarrollado un nuevo proyecto super soldado que, una vez más, y como ya sucedió con las welclones, se les había ido de las manos. En esta ocasión, uno de los científicos había visto la película japonesa de 2011 "Wasp woman in Tokyo", en la que una oficinista toma un suplemento dietético hecho a base de avispas y se convierte en mujer avispa hambrienta de sexo. Así que, con esta base fermentando en su retorcida mente tuvo una idea: crear una mujer avispa ninfómana y de cuerpo escultural con la que tener sexo desenfrenado y que, al mismo tiempo, pudiera actuar como asesina. Si les salía bien, no sólo podrían aprovechar sus cualidades los científicos, que, obsesionados con la ciencia loca, poco tiempo tenían para ligar, si no que, además, podrían sacar suculentos beneficios por los servicios de esta asesina sexual. Aunque el laboratorio de Dunwich fue destruido y perdieron la conexión con la Cabra Blanca de Tres Cabezas y su leche mutagénica, habían conservado todos los datos de investigación en copias de seguridad en un servidor situado en otra ubicación. Así, conservaban toda la información de las investigaciones desarrolladas para crear a las welclones. Pero, en esta ocasión, en lugar de empezar de cero, decidieron utilizar un sujeto de pruebas al que manipular genéticamente. Escogieron a una mujer del personal administrativo, un tanto inocente, no demasiado agraciada y que pasaba bastante desapercibida. Y comenzaron su trabajo. Así, cuando finalizaron, la inadvertida oficinista se había convertido en una voluptuosa y escultural mujer, dotada de gran atractivo, feromonas sexuales, desmesurado apetito sexual, bisexual y alas de avispa en la espalda. La pusieron a prueba con erótico resultado y, a continuación, decidieron darle experiencia sobre el terreno. Así, se decantaron por soltarla en Dunwich ya que allí alguna desaparición o muerte extraña no llamaría tanto la atención y, con suerte, la mujer, rebautizada como Jane Wasp, tal vez pudiera acabar con algunas de las welclones.

Loki había averiguado todo esto gracias a sus contactos y fuentes de información, pues se había asegurado de tener espías infiltrados en las diversas filiales de la NWE. Pero esto que les había contado no cogía del todo por sorpresa a las welclones. Desde hacía una semana, habían notado que algo raro estaba pasando: Hombres y mujeres eran asaltados en zonas solitarias, principalmente a partir del anochecer y, sistemáticamente, eran violados y/o asesinados. Los supervivientes hablaban de una mujer escultural con alas de insecto que se los llevaba volando. Y, claro, con las welclones por la zona y existiendo una de ellas que tenía alas de abeja y podía volar, empezaron a correr rumores sobre Hada, en parte debido a que la asaltante llevaba la cara oculta. Obviamente, las chicas no iban a consentir que se lanzaran acusaciones sin fundamento hacia una de las suyas, sobretodo sabiendo que la víctima de las mismas era completamente inocente. Por ello, habían convocado esa reunión a la que se había sumado el Herrero Mentiroso. Y, conociendo el origen de sus problemas, las welclones se encargarían de resolverlos. Hada, como principal afectada, se ocuparía de dar caza a Jane Wasp y Loki la ayudaría, ya que no estaba de más contar con el apoyo del dios del engaño.

Así, Hada y Loki, ataviados con ropas de camuflaje y chalecos de protección se prepararon para la acción. Contaban con rifles con dardos tranquilizantes, ya que pretendían capturarla viva. Una vez equipados, estudiaron un mapa de la región en donde tenían marcados todos los lugares donde Jane Wasp había actuado. De esta manera lograron establecer un patrón en su comportamiento: Todos los asaltos se producían en torno a la aldea y en el área próxima a Cold Spring Glen. Por algún motivo desconocido, esa cañada parecía atraer a los monstruos y turistas despistados que no seguían las indicaciones de los mapas y se metían allí de cabeza. Así pues, se dirigieron hacia aquel lugar y, para no llamar demasiado la atención, lo hicieron usando los servicios de Byakhee Express, la compañía de mensajería y transportes gestionada por byakhees y que, según algunos, pertenecía a Hastur.

Cold Spring Glen era una cañada llena de una vegetación lujuriosa e infecta, un antro del horror vegetal sumido en la penumbra y que parecía la entrada a un infierno vegano. En una región conocida por su anormal y exagerada floresta, Cold Spring destacaba por lo siniestro de la atmósfera que allí se respiraba. Las malas lenguas afirmaban que, cuando el Horror de Dunwich se ocultó allí en 1928, sufrió un severo ataque de flatulencias por comer demasiadas vacas y dejó el hedor desde entonces. Loki se dedicó a examinar la entrada buscando indicios, mientras, por su parte, Hada exploró el área desde el cielo. Tal y como esperaban, no había prácticamente huellas que indicaran que Jane Wasp estaba allí, escondida. Sin embargo, el persistente examen de la zona dio finalmente resultado. Entre la cobertura vegetal de la cañada, Hada dio finalmente con unas ramas que habían sido apartadas toscamente para hacer un túnel por el que alguien pudiera pasar volando. Así pues, eso era un claro indicio, aunque allí abajo podría haber cualquier cosa. Sin embargo, era el mejor lugar para ocultarse. Por ello, decidieron esperar al anochecer, cuando actuara Jane Wasp y tenderle una trampa.

Unas horas más tarde, una rubia desnuda de cuerpo escultural se tumbaba sobre la blanda hierba, dejando a su lado un paquete con sus ropas. A continuación, disfrutando del fresco de aquellas horas, se dedicó a practicar el amor por uno mismo sin limitarse en cuanto a gemidos y gritos de placer. Esto, para Jane Wasp era como el más dulce reclamo, pues Hada, como todas las welclones, no carecía precisamente de atractivo y era bastante apasionada. Por ello, surgió como un misil disparado a través de la espesura, apenas ataviada con un escueto bikini a rayas amarillas y negras. Al contemplar al objeto de su deseo, se despojó inmediatamente de estas mínimas prendas y se abalanzó sobre Hada. Esta se hizo la sorprendida al ver como una escultural mujer desnuda se arrojaba sobre ella, y, siguiendo con su papel, lanzó un grito, supuestamente asustada al verse asaltada de esa forma. Sin embargo, Jane Wasp no perdió el tiempo y procedió a iniciar el proceso sexual con su víctima. Al principio le sorprendió gratamente que la joven no se resistiera y se entregara dócilmente, pero esto cambió cuando Hada le hizo una presa, rodeándola con brazos y piernas y aferrándola con fuerza. Entonces, así contenida, se convirtió en un blanco fácil para que Loki le disparara un dardo tranquilizante.

El disparo del Herrero Mentiroso fue certero, y le clavó el proyectil en una nalga. Sin embargo, el metabolismo mutante de la mujer avispa hizo que el somnífero no le afectara tan rápidamente. Al verse no sólo apresada, sino también atacada, trató de zafarse de Hada, aunque esta no se lo ponía nada fácil. Durante el forcejeo, viéndose Loki incapaz de tener un blanco claro y no queriendo acertar por error a la welclon tuvo que aguardar expectante. Entonces, Jane, desesperada, logró aferrar uno de los pechos de Hada y apretarlo con todas sus fuerzas mientras la mordía en el hombro. La welclon, dolorida, soltó a su presa, que aprovechó la oportunidad para escapar.

Mientras la mujer avispa se alejaba volando, Loki pudo disparar de nuevo, aunque no sabía si había logrado acertar. Por su parte, Hada, que aunque no tenía pudor por mostrarse desnuda si que tenía frío, se puso rápidamente algo de ropa encima, se equipó con las gafas de aviador y se lanzó a la persecución. Durante quince minutos, las dos mujeres aladas se persiguieron mutuamente, sobrevolando la región de Dunwich, una completamente desnuda y la otra medio vestida. Esto soprendió a Hada, pues Jane Wasp debería estar pasando bastante frío, pero igual era de ese tipo de mujeres tan frescas que van con minishorts en pleno invierno. La welclon se había desentendido de Loki, pues lo importante era seguirle la pista a la asesina violadora. Lamentablemente, con las prisas, Hada no había podido coger un arma, pero no estaba dispuesta a darse por vencida. Si lograba darle alcance la derrotaría en una lucha cuerpo a cuerpo pues, al fin y al cabo, todas las welclones habían recibido entrenamiento de artes marciales.

Cuando estaban a punto de llegar a Sentinel Hill, el tranquilizante comenzó a hacer efecto finalmente y Jane Wasp empezó a flaquear, de manera que se vio obligada a aterrizar en lo alto de esa colina donde, en otros tiempos, Lavinia Whateley echó uno de los polvos más raros de la historia del sexo. Una vez allí, Hada descendió y se enfrentó a la mujer avispa. Aunque esta había sido preparada como asesina, la welclon estaba mejor formada, era más experimentada (a fin de cuentas, tuvieron que pacificar Dunwich y verselas a diario con todo tipo de clientes) y no estaba afectada por un tranquilizante. La lucha, aunque intensa, fue más bien breve. Fue entonces cuando, montado en un byakhee de Byakhee Express, llegó Loki, con las armas, y esposas para detenerla. Juntos, agarraron a la mujer mutante y la llevaron hasta el pueblo, donde fue exhibida públicamente para así detener las habladurías sobre Hada. l día siguiente, las welclones se tomaron su justa venganza, con erótico resultado, lo que provocó que Jane Wasp se pasara el día siguiente bastante agotada y caminando raro. Una vez más, los científicos locos de la SGEC habían fracasado. Su proyecto se había desarrollado con éxito, pero su espécimen Alfa había sido detenido. El problema residía en que hacer con una mujer avispa bisexual y ninfómana. No podía entregarla a las autoridades convencionales, por lo que se requería una solución poco convencional. Finalmente, Kate propuso que Loki se llevara a Jane Wasp a las Tierras del Sueño, a algún lugar remoto donde no pudiera hacer daño, algo así como la Meseta de Leng. Lo cual fue recibido con gran alborozo y provocó que Hada agradeciera la sugerencia con erótico resultado. El Herrero Mentiroso, por su parte, se encargó de dejar a Jane Wasp en medio de un poblado de hombres de Leng. Lo que sucedió allí, con erótico resultado o sin él, ya es otra historia.

lunes, 9 de octubre de 2017

3º Aniversario de La Llave y la Puerta


Es 9 de Octubre, y La Llave y la Puerta cumple su tercer aniversario. Tres años ya en los que ha pasado prácticamente de todo y el nivel de aventuras, homenajes, humor absurdo y situaciones desconcertantes y disparatadas se han mantenido e, incluso, han aumentado.

Durante este año han aparecido nuevos personajes, nuevos entornos, nuevos colectivos en liza. Halloween estuvo con su correspondiente homenaje, en esta ocasión al juego de rol Aquelarre, tuvimos una navidad movida con Vinnie West y su doble personalidad, y no faltó el evento anual: Pánico en los Túneles. Reptilianos, morlocks, Robert y el Becario, alienígenas nazis, y todo tipo de situaciones absurdas que se combinaron en un asedio subterráneo con una extraña conspiración de los años 50. Así, un año más, hemos mantenido las expectativas y hemos tratado de ir más allá.

Por ello, agradecemos a todos nuestros lectores su visita a esta loca y sorprendente versión de Arkham y las tierras de Lovecraft. Por que esto no ha acabado, y nos preparamos para un nuevo año lleno de más vivencias desconcertantes, disparatadas y llenas de aventuras.

domingo, 8 de octubre de 2017

Soluciones sencillas para conflictos con la Fundación Wilmarth

La lectura de aquel ciclo de leyendas estaba dejando a Seabury Q. Pickman con unas ganas de sueño mayores que las que daría la película más aburrida del mundo. Eran unas leyendas de una pequeña tribu asiática muy aburrida, tanto ella como sus costumbres, ritos y vestimentas. Prefería estar corrigiendo exámenes de alumnos que han estudiado media hora antes del examen y se habían inventado todo. Al menos eso sería entretenido. 

Cuando sonó la puerta de su despacho, es como si los dioses hubieran escuchado sus plegarias. Aunque fuera otra invasión alienígena, cualquier cosa antes que seguir leyendo ese sopor.

-Adelante -dijo.

La puerta se abrió y Seabury se sorprendió al ver lo que entraba en su despacho. El primero era un morlock vestido con sus ropajes postapocalípticos, llevaba gafas de aviador y tenía una expresión entre cansada y cabreada. Tras él entró algo que aún no había visto Seabury. Se trataba de una hembra de la especie de los morlocks, y sus pintas eran estrafalarias incluso para cualquiera de la comunidad divina que pululaba por Arkham. Llevaba una mochila contenedor de un líquido oscuro, del que salían unos tubos que iban directamente a una mascarilla en la boca de la morlock, y sus ropas no eran las típicas indumentarias postapocalípticas de su especie, sino un uniforme de la Federación de Planetas de Star Trek. Con sólo verlo, Seabury sabía que lo que fuera que iban a decirle, le proporcionaría una excusa para dejar ese dichoso ciclo de leyendas.

-Saludos, camarada Pickman -dijo el morlock. -Puede que no me conozcas, pero he colaborado con miembros de tu familia en diversas misiones...

-Oh, debes ser Konstantin. Lamento que la última vez que tuviste contacto con nosotros fuera con Robert.

-No hay de qué disculparse -dijo Konstantin. -El tal Robert era bastante inofensivo.

-¿Y a qué  debo el placer de su visita?

-Esta de aquí es Olga Pum'Ukki, una morlock que ha estado infiltrada entre la comunidad humana de Arkham durante varios meses.

Olga Pum'Ukki realizó un saludo formal.

-Encantada de conocerle, sr. Pickman. Mi misión era infiltrarme entre la población local para realizar un estudio sobre los habitantes de la ciudad y acabé en un club de fans de Star Trek en el que me recibieron agradablemente.

-Y si enganchó a esa seriucha capitalista -interrumpió Konstantin.

-No es una seriucha capitalista. Se trata de una serie que habla de la hermandad entre especies y de la aventura del descubrimiento. La cuestión es que el acceso a los túneles que utilizaba para llevar la información recopilada está justo delante de la universidad. Las entradas a los túneles de la universidad, como sabrán ustedes, fueron selladas después de la crisis de la primavera pasada, así que utilizaba esa, pensando que no llamaría la atención de nadie.

-En esta ciudad nada suele llamar la atención de nadie. Llevamos meses con manifestaciones de los profundos de Innsmouth por la contaminación de la costa y la gente sigue tranquilamente su vida. Y Dagon volvió a visitar a su casa a un señor que lo había visto sin que nadie reparara en ello. Somos una comunidad muy integradora y que no nos sorprendemos por cualquier cosa -explicó Seabury. Una forma eufemística de decir que los habitantes de la ciudad estaban tan acostumbrados a cosas raras que ya les daba igual.

-El problema es que sí que llamé la atención de unos individuos -continuó Olga Pum'Ukki. -Unos tipos de la universidad que van por ahí lanzando piedras con tirachinas me interceptaron una vez y me gritaron nosequé de que era una CCC. Consideré una pérdida de tiempo destriparlos, así que escapé por la entrada a los túneles, pero ahora los muy pesados no hacen más que vigilarla e intentar entrar. Han lanzado ya unas cuantas piedras de esas y tienen a unos tipos que dicen ser psíquicos patrullando la entrada.

-Sé quienes son. La Fundación Wilmarth... un grupo de profesores e investigadores asociados a la universidad que están paranoicos con lo que ellos llaman Criaturas del Ciclo de Cthulhu. Eran muy aficionados a bombardear todo lo que consideraban una CCC como lo llaman ellos pero, por fortuna, tanto la universidad como el ayuntamiento de Arkham les prohibió el uso de explosivos dentro de la ciudad.

-El estulto que acompañó a vuestro familiar Robert debía ser parte de ese grupo. Llevaba un montón de piedras con forma de estrella y no hacía más que hablar de aliens y de criaturas más antiguas que el tiempo, haciendo que vuestro familiar se emocionara y armaran más jaleo del que sería apropiado. Menos mal que al final resultaron ser un poco útiles, porque estuve casi toda la misión deseando meterles las piedras por el cu...

-Konstantin, no seas exagerado -le interrumpió Olga Pum'Ukki. -La cuestión es que ahora queremos sellar también esa entrada y usar una alternativa, pero no hay forma de hacerlo con esos idiotas rondando por allí. Tampoco queremos alimentar su paranoia, y mucho menos que destapen mi identidad entre nuestros grupos enemigos. Nuestros superiores nos han dicho que no los destrocemos como los metomentodos que son, pero siguen siendo una molestia.

-Y habéis pensado que vuestra asociación con la familia Pickman sería útil para deshaceros de esos pesados -concluyó Seabury.

-No queríamos molestarles, pero no queremos hacerlo nosotros, porque seguro que intentarían buscarnos por los túneles y ahí abajo hay cosas que es mejor no molestar -dijo Olga Pum'Ukki.

-No, habéis hecho bien. Los de la Fundación Wilmarth son muy insistentes. Lo que tenemos que hacer es convencerles de que la criatura que ven entrar y salir por aquella entrada no volverá a hacerlo, y tengo a la persona... bueno, a la entidad adecuada para ello.

Cocinas de la residencia estudiantil La Llave y La Puerta

El teléfono empezó a sonar estridentemente. Alguien había puesto la canción de La Cucaracha como tono, seguramente para que fueran inmediatamente a cogerlo, o podía haber sido una broma de algún estudiante graciosillo. Fuera lo que fuese, una extremidad no del todo con forma de mano agarró el aparato.

-Está usted hablando con la cocina de La Llave y La Puerta -dijo una voz que intentaba simular que era humana.

-Unglaublich, soy Seabury. Te llamo desde la universidad. Espero que no estés muy ocupado, porque voy a necesitar tu ayuda.

-No... ¿otra vez tengo que hacer el tonto delante de los de la Fundación Wilmarth? ¿Es que no tienes a nadie mejor para hacer eso?

-Venga, la última vez se lo pedí a Shubbi y se comió a dos profesores, no sabes lo que nos costó sustituirlos. En cambio tú eres más eficaz y no te comes a nadie.

-Como siga así, voy a pedir un aumento de sueldo por actividades no relacionadas con la cocina.

-No te pongas así, que será un momento sólo... tú espérame en la cafetería que hay junto a mi facultad y allí te contaré todo.

-¿Y nadie me mirará raro?

-Telepórtate allí directamente y así no te verá nadie... además ¿desde cuando te importa que te miren raro?

-Lo digo por vosotros, que en las publicaciones académicas ya hablan de tu universidad como si fuera una fábrica de científicos chiflados.

-¡Bah! Habladurías de envidiosos ¿y tú qué haces leyendo publicaciones académicas?

-Lo que yo haga en mi tiempo libre es cosa mía.

-Vale. No perdamos más tiempo, ven aquí y te informaré de lo que haremos.

Cercanías de la Universidad Miskatonic

 Los tres miembros "psíquicos" de la Fundación Wilmarth estaban sentados y, supuestamente, buscando patrones mentales no humanos. Realmente no eran psíquicos ni tenían ningún poder extrasensorial, ya que todos los psíquicos de la Wilmarth terminaron en centros psiquiátricos o en la Asociación Nacional del Rifle debido a la manía que tenían de intentar contactar mentalmente con entidades totalmente superiores a ellos, o por tirarle bombas a los Chthonians, una raza muy acostumbrada a vengarse mediante ataques psíquicos. Por supuesto, el resto de los miembros de la Fundación no sabían que estos individuos eran unos impostores (alguno no era un impostor, simplemente era idiota y creía que leía mentes), ya que si lo supieran, es posible que les expulsaran del grupo.

Cerca de los "psíquicos" había un reducido grupo armado con tirachinas y bolsas llenas de piedras con el símbolo de los Dioses Arquetípicos, esperando a que la CCC que solía aparecer por allí, apareciera y pudieran interceptarla. Interceptarla y pisotearla, apedrearla y hacerle toda clase de burradas, como buenos defensores de la humanidad que eran.

Para alivio de los altruistas miembros de la Fundación Wilmarth, la entidad, que seguía vistiendo como si tratara de simular que es un ser humano, pero llevando ese aparato respiratorio especial que la delataba como no humana, hizo su aparición por la esquina de la calle que llevaba al callejón no euclidiano (en Arkham ya había varias localizaciones no euclidianas, aparecían en las guías turísticas, con la advertencia de que no se acercara uno demasiado a ellas).

Los valerosos defensores de la especie humana prepararon sus municiones y los "psíquicos", después de haber visto a la CCC, comenzaron a decir que sentían patrones mentales aberrantes.

La criatura se dio cuenta de que le estaban esperando y, ante la horrorizada mirada de los miembros de la Fundación, sufrió una extraña transformación. Su carne comenzó a convulsionarse y a moverse como si fueran olas en el mar, y la forma antropomorfa fue cambiando y expandiéndose hasta convertirse en un ser blasfemo que parecía una montaña de protoplasma cambiante, con diversos miembros que se movían, y una cabeza que parecía remotamente la de un batracio.

-Oooooh, soy un malvado ser del ciclo de Cthulhu -dijo la entidad con una voz que mancillaba el oído humano -. Voy a destruir esta ciudad y a conquistar el mundo y todas esas cosas malas que hacen los bichos como yo. Empezando por vosotros, inmundos mortales.

-¡¡¡Que te lo has creído!!! -exclamó uno de los miembros de la Fundación -¡¡¡Atacadle todos!!!

Una lluvia de piedras con el símbolo de los Dioses Arquetípicos llovió sobre la criatura mientras los "psíquicos" le lanzaban ataques mentales. El ser intentó defenderse, pero el poder de los Dioses Arquetípicos fue más fuerte que el suyo, y comenzó a temblar como un flan en un tren y, repentinamente, implosionó, dejando en el aire un ligero olor a algo obsceno.

Un par de calles cerca del combate contra la Fundación Wilmarth

El sonido de un torrente de materia ocupando el espacio que antes era tan sólo aire hizo que Konstantin y Olga Pum'Ukki dieran un respingo. Seabury ya estaba acostumbrado a las teleportaciones de Unglaublich.

-¿Realmente era necesario todo ese discurso de opereta? -le preguntó nada más solidificarse.

-Déjame, que tú no eres el que se va a pasar todo el día sacándose piedras del cuerpo -le respondió Unglaublich, que ya estaba arrancando de su protoplasma una piedra con forma de estrella.

-Aquellos idiotas están bailando y dando saltos de alegría. Se han creído que han acabado con Unglaublich -dijo Konstantin, que miraba con unos prismáticos en la dirección donde estaban los miembros de la Fundación.

-Pensaba que un plan tan estúpido no resultaría -dijo Olga Pum'Ukki.

-Verá, señorita -le dijo Seabury-, los miembros de la Fundación Wilmarth son bastante estúpidos.

Esperaron unos minutos a que la celebración terminara y los de la Wilmarth se volvieran a su base secreta para poder acercarse a la entrada a los túneles bajo Arkham.

-Bien, sellaremos esta entrada y Olga tendrá usar una más alejada de esa panda de chiflados -dijo Konstantin.

-Usad cualquiera que no esté cerca de la Universidad. Esa panda no suele salir de allí a menos que vayan a luchar contra alguna CCC de esas -les dijo Seabury.

Konstantin abrió la entrada a los túneles y se despidió con la mano. Olga Pum'Ukki se volvió y estrechó la mano de Seabury.

-Ha sido un placer, señor Pickman, espero que volvamos a verlos.

-Lo mismo digo... ah, por cierto... ¿a que se debe ese aparato de respiración artificial? Tengo curiosidad profesional.

-Eh ¿esto? Me alimento y respiro exclusivamente café bien calentito.

Dicho esto, Olga Pum'Ukki dio un salto al interior del agujero y la entrada a los túneles se cerró de un golpe. Un momento después comenzaron a oírse los sonidos del sellado.

Seabury se giró satisfecho, pensando que todo aquello había durado demasiado poco y aún tenía un largo día de trabajo.

-Bufff... ahora me toca volver con las aburridas leyendas esas -espetó.

-Oh, no te preocupes -le dijo Unglaublich envolviéndole con un tentáculo -, si no quieres aburrirte con tu trabajo siempre puedes ayudarme a quitarme todas las piedras que me han tirado esos idiotas.

-Pe... pero... -intentaba decir Seabury mientras Unglaublich avanzaba hacia la residencia estudiantil.

-Sin peros, hombre, tu ayuda será muy agradable.

Seabury sintió que el tentáculo le agarraba más firmemente, por lo que dejó de intentar soltarse. Quizás sacar piedras del protoplasma de un servidor de los Otros Dioses no fuera tan aburrido como lo  que le esperaba en su despacho.