viernes, 15 de febrero de 2019

Big Culocalypse (parte 2): ¡¡¡Los entreterrestres atacan!!!

Unos extraños rayos brillantes de un color azulado comenzaron a aparecer por las calles del distrito financiero y empresarial en el que se encontraban Ashley Johnson y Baster. Podían ver el espectáculo de luces a su alrededor sin saber muy bien qué hacer más que esperar a ver qué resultaba de ello. Bastet había sacado las garras por si acaso, temiéndose lo peor.

Los rayos comenzaron a concentrarse en unas formas ligeramente antropomorfas y un estallido, como el chasquido de un látigo amplificado, se escuchó desde todos ellos. De lo que habían sido los rayos azulados comenzaron a salir unos extraños seres bípedos de un color entre verde y azul, con la cabeza (muy similar a las de los Teletubbies) en la entrepierna, y sobre los hombros, en el lugar en el que un ser normal de La Tierra tendría la cabeza, había unos tremendos glúteos carnosos y regordetes.

-Creo que es la primera vez que veo un caraculo literalmente -dijo Ashley Johnson mirando con incredulidad a los seres.

Las criaturas parecieron estar confundidas en los primeros momentos, mirando a su alrededor con la cabeza de la entrepierna, pero en un instante apretaron los músculos de la cara como si estuvieran haciendo fuerza y comenzaron a salir rayos de los glúteos que disparaban a los edificios de los alrededores y a los empresarios y oficinistas que se dirigían a su trabajo.

-¡¡¡Están lanzando rayos por el culo!!! -exclamó Bastet.

-Y parece que su objetivo es todo lo que se mueve, no discriminan -dijo Ashley mientras se agachaba para evitar que le diera uno de los rayos.

Las criaturas comenzaron a caminar por los alrededores mientras seguían lanzando rayos a discreción, ahora también disparaban a escaparates y coches aparcados. La gente corría despavorida y se escondía donde podía.

-Están provocando el caos. Tenemos que hacer algo -dijo Ashley.

Bastet lanzó un maullido gruñido y con la velocidad  de un guepardo cayó sobre las criaturas más cercanas, a las que llenó de arañazos y de patadas de artes marciales. Los seres que caían, desaparecían con un estallido de luz como si fueran enemigos de un videojuego pasado de moda, pero inmediatamente un rayo azulado volvía a aparecer cerca, trayendo a un nuevo ser que sin tardar ni un momento comenzaba a lanzar rayos por el culo.

-Esto nos sobrepasa, no dejan de aparecer nuevos bichos de esos -dijo Bastet tras retirarse cansada de tanto combate contra un enemigo que no se acababa.

Un grupo de esos seres centraron su ataque de rayos por el culo en un edificio cercano, el Nakatomi Plaza, pero sus disparos fueron respondido por los ejecutivos de una compañía de compra-venta de valores que iban armados con fusiles de asalto y ametralladoras pesadas, a sus órdenes había un directivo con cinta roja en la frente y un puro encendido en la boca.

-¡Ey! ¿Podéis prestarme una ametralladora de esas? -les pidió Ashley.

-Toda tuya, morena -le respondió un musculado ejecutivo que disparaba con un fusil de asalto en cada mano.

De la ventana en la que estaba el ejecutivo cayó una ametralladora que recogió velozmente Ashley, que lanzó una sonrisa diabólica al hacerse con ella.

-Pensaba que habías venido armada -dijo Bastet.

-Y había venido armada, pero con todo este caos he perdido la pistola.

Ashley se parapetó detrás de un anuncio de The Stuff (el único postre que te come a ti), y desde allí lanzó ráfagas hacia los seres que atacaban a todo a su alrededor. Muchos de ellos caían ante las balas de Ashley, pero las fuerzas que desaparecían eran reemplazadas por nuevos seres que disparaban sus rayos anales nada más salir del portal de luz... o lo que fueran esos rayos azulados.

Una moto conducida por un cartero pasó por delante del Nakatomi Plaza y fue alcanzada por uno de los disparos de las criaturas. La moto explotó en mil pedazos, pero el cartero se salvó cayendo sobre un colchón que nadie sabía de dónde había salido.

-¡¡¡Esto os enseñará a meteros con el servicio de Correos!!! -exclamó el cartero.

Varios seres fueron a dispararle rayos por el culo, pero de la saca de cartas el hombre sacó una granada que lanzó sin pensárselo. El explosivo acabó con las criaturas, y cuando fueron a ser reemplazadas fueron destruidas por otra granada que había salido del mismo lugar. Cuando el cartero se quedó sin granadas, sacó una M-16 de la saca y lanzó un "let's rock!" tras el que llenó de plomo a las criaturas que intentaban atacarle.

-¿Pero cómo se les ocurre atacar a un cartero? Estos bichos deben ser idiotas -dijo Bastet.

-Por mucho que disparemos, siguen apareciendo, no sé cómo podemos detener este ataque -indicó Ashley cubriéndose tras el anuncio.

-Quizás podamos detenerlo si vamos a la fuente de todo esto. El edificio de KZRN. Fíjate, es el único que no está siendo atacado por ningún bicho de esos.

-Mmmm parece que los chicos del Nakatomi y el cartero pueden mantener la batalla, eso nos deja a nosotras para volver a KZRN a hacer unas cuantas preguntas.

Diosa y soldado cruzaron agachadas la zona de batalla  entre explosiones -los de Nakatomi habían comenzado a disparar con bazookas-, disparos y rayos destructores. Llegaron sanas y salvas al edificio de KZRN y entraron en su interior.

-Bufff ¿esto será normal en este distrito? -preguntó la diosa tras cerrar la puerta.

La sede de KZRN estaba en total tranquilidad, con una música ambiental relajante y un olor a recién limpio en el aire. La rubia pechugona seguía allí y les dirigió una sonrisa.

-Se va a enterar esta -dijo Ashley dirigiéndose con decisión hacia ella.

La rubia fue a saludarle, pero Ashley le hizo una llave de artes marciales, lo que hizo que el sistema de camuflaje cayese y la atractiva joven se convirtiera en un alienígena de escasa altura y cabeza respingona con ojos achinados.

-¿Cómo nos habéis descubierto? -preguntó el alien.

-No sois muy sutiles -le respondió la soldado.

-O nos cuentas vuestro plan cual villano de 007 o te hago una cara nueva con estas uñitas que tengo -dijo Bastet mostrando las garras de sus manos.

-Es un plan muy sencillo. Acabamos con toda nuestra competencia con un ataque de criaturas entreterrestres -respondió el alien.

-¿Entreterrestres? -preguntó Ashley extrañada.

-Sí, están los intraterrestres, que viven bajo tierra, los extraterrestres que venimos del espacio, y los entreterrestres, que viven entre los humanos, pero en un plano de existencia que les impide interactuar con ellos. Nosotros sólo hemos conseguido que haya interacción. Y los hemos cabreado haciendo que en su plano de existencia siempre suene constantemente el opening de una telenovela turca, lo hemos sacado de youtube y está en bucle en el ordenador de la quinta planta, desde donde hicimos el ataque a su plano de existencia. Puede que a vosotras no os parezca que el opening de un culebrón turco es algo malvado, pero el tono de la música y las voces coincide con uno de los mayores insultos para los entreterrestres.

-Tienes que admitir es un plan muy estúpido -dijo Ashley.

-Los planes de esta gente suelen ser muy estúpidos -le respondió Bastet.

-No importa. No podéis hacer nada. Los entreterrestres atacan sin distinción a todas las empresas y corporaciones que tienen sedes en este distrito. Toda nuestra competencia será destruida en cuestión de horas.

-¿Y si atacan sin distinción por qué este edificio está tan tranquilo? -preguntó Ashley.

-Porque tenemos un sistema de ocultación.

-Ah ¿sí? -dijo Ashley con una sonrisa-. Bastet, ven, que se me ha ocurrido una forma de acabar con esto.

Los entreterrestres seguían lanzando rayos por el culo contra el Nakatomi Plaza, que se estaba defendiendo con uñas y dientes, mientras el cartero al que habían derribado había sacado una espada bastarda y estaba cortando cabezas (se había quedado sin munición hacía rato). El resto de edificios no tenían la suerte de contar con unos defensores tan efectivos, pero ya estaban refugiando a sus trabajadores para que no fueran alcanzados por los ataques de rayos del culo. De repente, del edificio de KZRN comenzó a salir una ignominiosa música que parecía estar sonando en unos altavoces. No era otra cosa que el opening de un culebrón turco, cosa que les sonaba mucho a los seres de los rayos en el culo. Por las puertas del edificio salieron dos mujeres (aunque una tenía cabeza de gato) con un cartel en el que ponía en diversos idiomas que los culpables del ataque sónico mediante openings de culebrones turcos estaban en ese edificio. Los seres de los rayos por el culo dejaron de atacas indiscriminadamente y volvieron la cabeza (la que tenían en la entrepierna) hacia el edificio que les estaba ofendiendo con esa música. Los seres se fueron acercando a la fachada y mostraron una expresión de odio profundo y, a continuación, hicieron algo que sorprendió a todo el mundo. Comenzaron a brillar mientras se acercaban los unos a los otros, formando un montón que cada vez brillaba más. En cuestión de minutos era imposible mirar al montón de carne luminosa, tal era el brillo, hasta que dio un fogonazo y se pudo ver lo que había sucedido.

Los seres de los rayos por el culo se habían fusionado todos, formando un gigantesco culo con piernas de cuatro metros de altura. El culo gigante dio un salto y de él surgió un tremendo rugido (al menos era lo que parecía, aunque saliendo de un culo, los malpensados podían pensar que era otra cosa). Después del rugido, las piernas se acuclillaron y del culo salió un gigantesco rayo que impactó en el edificio de KZRN provocando que este se convirtiera en un montón de escombros y hierros. No había explotado, no quedaba claro qué había hecho el rayo del culo gigante, pero había destruido el edificio en su totalidad. Una vez hecho esto, los seres volvieron a separarse y de ellos salieron rayos azulados que los hicieron desaparecer.

-Mira que he visto cosas extrañas, pero eso es lo más raro que he visto en mi vida- dijo Ashley.

-Esto es Arkham, todo es extraño aquí.

-Pues sí que es verdad. Parece que en el Nakatomi están celebrando la victoria, vamos a unirnos a ellos.

Y así, Bastet y Ashley fueron a la celebración de la victoria en la batalla de los culos lanzarrayos. Una batalla que se contaría entre las paredes de los edificios de oficinas como la más épica que tuvo lugar en el distrito financiero... al menos de momento.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Big Culocalypse (parte 1): Descubriendo la conspiración

Había muchas cosas que podían molestar a Ashley Johnson, como le podía pasar a cualquier otra persona. Pero algo que en concreto no le resultaba nada agradable era que alguien se metiera en su apartamento en mitad de la madrugada. Esto era, cuanto menos, sorprendente, al menos en Arkham. Tenía un sistema de seguridad de Omicron Scorpions (lo cual quiere decir que era muy bueno) y en la zona en la que vivía ya se sabía que era una exmilitar veterana de fuerzas especiales. Así pues, los ladrones trataban de evitarla. Así pues, fuera quien fuera, había pasado por alto su reputación y había logrado superar su sistema de alarma. Así pues, a pesar de la habilidad que había demostrado, o era muy estúpido o muy loco. Pero Ashley no estaba dispuesta a dejar pasar ninguna intromisión en su hogar. Si querían tocarle las narices lo iban a pagar. Así pues, ataviada con un pantalón de pijama y una camiseta y empuñando una automática de 9 mm, se movía sigilosamente por su apartamento. Curiosamente, el intruso se encontraba en la cocina y parecía estar entretenido saqueando la nevera de la mujer. Así pues, ella no se contuvo. En cuanto estuvo preparada, se acercó con mucho cuidado y apuntó a la cabeza del intruso conminándole a levantar las manos.

En ese momento, el intruso debería haberse rendido o recibido una paliza de la capitana Ashley Johnson. Pero había algunos detalles que no se desarrollaban según el guión. El intruso era una intrusa, lo cual no alteraba la trama prevista, pero iba vestida con ropas ceñidas de color verde oscuro y la cabeza era extrañamente felina. Así pues, o era una ladrona fetichista de Catwoman o algo raro estaba pasando. Por ello, cuando la intrusa se dio la vuelta, sonrió como pudo a Ashley mientras trataba de acabar de comerse una loncha de mortadela. La capitana bajó el arma, desconcertada, confundida y exasperada. Y es que lo último que se esperaba era que Bastet se colara en su casa en mitad de la noche para asaltar su nevera. Y es que la ladrona no era otra que la diosa egipcia que había ocupado el rol de infiltradora furtiva en el grupo de dioses superhéroes Alfa Strike. Una vez descubierta su identidad, era hora de aclarar algunas cosas. Así pues, Ashley invitó a la diosa a que se prepara algo de comer en condiciones y, cuando Bastet se preparó un contundente bocadillo, ambas se sentaron a hablar.

-Explicame que demonios haces a estas horas entrando así en mi casa y saltándote mi sistema de alarma… -dijo Ashley con un tono de exasperación.

-Bueno -respondió la diosa tras dar un buen mordisco al bocadillo-, la cuestión es que no tenía intención de molestarte, pero tenía que verte cuanto antes. En primer lugar pensé en ir a ver a Welcome. A fin de cuentas, su alter ego Delta Wave Welcome es la super heroína oficial de Arkham.  No la encontré en su habitación de La Llave y la Puerta, así que fui al piso de estudiantes de su novia. Efectivamente las encontré a las dos allí…

-¿Y que pasó?

-Verás, resulta que las dos han estado bastante ocupadas con sus estudios, sobre todo Welcome que se está preparando para graduarse finalmente. Así que las encontré en una situación un tanto picante. Ellas se sorprendieron de verme, pero ya que estaba allí, una cosa llevó a la otra y no era la primera vez que hacíamos un trío… en fin, creo que no hace falta entrar en detalles. -Ashley asintió y la invitó a seguir hablando- Cuatro orgasmos más tarde dejé el piso y decidí que mi mejor opción era venir a verte, ya que ellas no estaban con mucha disponibilidad.

-¿Y lo de asaltar mi cocina?

-Es que después del sexo siempre me entra hambre.

-Dejémoslo… ¿qué quieres?

Entonces, mientras seguía comiéndose el bocadillo, Bastet le explicó lo sucedido. Aunque era la propietaria y CEO de una exitosa compañía de productos para animales, la diosa a veces se aburría y le daba por hacer algo más felino. Así pues, se enfundaba en uno de sus trajes verde oscuro y se dedicaba a infiltrarse en sitios o simplemente a patrullar la ciudad por los tejados y buscar colonias de gatos con los que mezclarse. A veces se metía en oficinas de empresas rivales o que llamaban su atención de alguna manera y se dedicaba a burlar sus sistemas de seguridad y rebuscar en sus sistemas, ya que Bastet había acabado por aprender bastante sobre como hacer este tipo de incursiones. Así pues, había dado con algo peligroso, una información referente a un plan que se iba a desarrollar en Arkham en breve y que no auguraba nada bueno para la ciudad. Se había llevado en secreto, pero oculto a plena vista, de manera que cualquier inspección lo pasara por alto como algo de poca relevancia. Pero Bastet, que era muy curiosa y tenía olfato para los misterios, se dio cuenta de que allí había algo raro, algo que no encajaba. Así pues, había seguido el rastro del dinero y la información. Loki le había echado una mano, ya que el nórdico era un experto en ese tipo de cosas, y juntos habían dado con lo que parecía ser la clave del asunto. Fuera lo que fuera ese plan, toda la infraestructura del mismo estaba centrada en Arkham. Así pues, tendrían que seguir las pistas obtenidas e investigar. Pero, pese a la urgencia que parecía tener Bastet, no podían hacer mucho en mitad de la noche, por lo que Ashley, viendo que sería mejor tener cerca a la diosa, la invitó a dormir allí esa noche.

-Bueno, mañana veremos todo más claro. Vamos a la cama.

Ante la expresión ilusionada de Bastet, Ashley decidió dejar claras las cosas:

-El sofá no es lo más cómodo para pasar la noche y este apartamento es pequeño, por lo que no tengo habitación de invitados. Así que será mejor que durmamos juntas en la cama. No me atraen sexualmente las mujeres, así que olvídate de eso. Y, por cierto, ¿no has tenido bastante con los cuatro orgasmos que has tenido con Kate y Welcome?

-Errr... es que las diosas tenemos mucho más aguante que los humanos, y un orgasmo de más nunca está mal.

Ashley suspiró exasperada y, sin decir nada más, se encaminó al dormitorio. Bastet, que no le habría dicho que no a un poco de acción la exmilitar, la siguió mansamente.

Un poco más tarde, ya ambas en la cama, mientras Ashley trataba de conciliar el sueño, de repente abrió los ojos y dijo:

-Bastet.

-¿Si?

-¿Puedes quitar la mano de mi teta? Gracias.

Resuelto el incidente, ambas conciliaron el sueño y durmieron tranquilamente hasta la mañana siguiente.

Al comenzar el día, después de prepararse para iniciar la jornada, Ashley Johnson invitó a Bastet a consultar con ella los amplios informes que la veterana había acumulado sobre la legislación e infraestructura urbana de Arkham. Ashley era metódica y, desde el momento en que la destinaron allí a dirigir la sede de Omicron Scorpions sabía que tendría que acabar conociendo bien la ciudad para así identificar los riesgos y peligros que había en sus calles. Y es que Arkham era una fuente de situaciones insospechadas, intrincados túneles y edificaciones de todo tipo, desde los más mordernos edificios hasta otros supervivientes de las primeras décadas del siglo XX que, de una forma u otra, habían logrado aguantar.

Entre la ingente cantidad de información, que la mujer tenía almacenada en una serie de discos duros, catalogada por zonas de la ciudad y amenazas, lograron dar con lo que estaban buscando. El objetivo era un edificio mediano, de cinco plantas, registrado como sede de una empresa llamada KZRN que parecía diversificar sus actividades entre la importación-exportación, transporte de mercancías a nivel nacional y la edición de libros de carácter más bien magufo sobre absurdas teorías conspirativas sobre alienígenas. La KZRN parecía llevar poco tiempo en la ciudad, no llegaba al año, y parecía demasiado inocua para ser real. Pero todo el asunto era extraño, y es que Bastet parecía estar segura de que ese lugar era la clave. Desde ahí se iba a iniciar la activación del siniestro plan que amenazaba una vez más la ciudad de Arkham. La ubicación, en medio de una zona de la urbe donde diversas empresas tenían sus sedes y oficinas y que resultaba poco atractiva para las entidades sobrenaturales, con la excepción de aquel extraño incidente con los Contables Púrpuras Multitentaculados de la Dimensión Numérica Abstracta, hacía que fuera completamente inocua y, al mismo tiempo, sumamente sospechosa. A fin de cuentas, ¿a quién se le iba a ocurrir que en una zona tan tranquila de la ciudad pasara algo? Si ni siquiera los profundos de Occupy Arkham se acercaban por allí. Pero Bastet ya había avisado de que la conspiración estaba oculta a plena vista, de manera que nadie se percatara de ella por su total y absoluta obviedad. Y un aburrido edificio de oficinas de una aburrida empresa en medio de una aburrida zona de Arkham no llamaba para nada la atención.

La información que tenía sobre aquel lugar era un punto de inicio, aunque Ashley sospechaba que sería necesaria una visita en persona para hacerse una idea concreta de que se preparaba en aquel lugar. Esperaba que no fuera necesario una intervención armada, ya que las armaduras GodHunter eran muy voluminosas y capaces de provocar importantes daños en un combate urbano. Pero lo que sí que habría que hacer era llevar a cabo una aproximación más sigilosa. Por ello, Ashley le indicó a Bastet que la acompañara.

Juntas se encaminaron a la sede de Omicron Scorpions, donde la jornada laboral ya se había iniciado cuando llegaron ellas. Ashley solicitó una actualización de información sobre KZRN, pues en la sede tenían información al día sobre todos sus clientes y empresas que pudieran serlo. Al recibir el informe lo leyó atentamente para ver si había datos que no tenía en su casa, pero, con excepción de los resultados financieros declarados por la empresa, no encontró nada nuevo. Tras meditar sus acciones unos minutos y afrontar la impaciencia de Bastet, Ashley cogió una carpeta corporativa con un dossier informativo sobre Omicron Scorpions y algunos folletos e invitó a la diosa a seguirla mientras se dirigía a la calle. Tenían una visita comercial que realizar.

Mientras se acercaban al edificio de KZRN se adentraron en una zona de la ciudad que destacaba, entre otras cosas, por la lejanía del campus universitario. Esto, junto con la concentración de empresas, hacía que fuera mucho más tranquila debido a la ausencia de estudiantes universitarios y que los empresarios no eran muy aficionados a dedicarse a invocar seres extradimensionales. O, al menos, lo hacían en otras partes de la ciudad, por el tema de que si algo sale mal, al menos que no te estropee la oficina. También destacaba por ser una zona que resultó bastante dañada por los incidentes que habían arrasado Akrham durante los años 80, a saber, una inundación y terremotos que dejaron la ciudad bastante maltrecha, o, al menos, parte de la misma. De esta manera, se trataba de un distrito reconstruido y con edificios bastante nuevos en su mayoría. Omicron Scorpions no tenía mucha presencia allí, pues, aunque tenía mucho cliente corporativo, estos eran habitualmente de grandes empresas y corporaciones trasnacionales, actuando a gran escala. Sólo recientemente había empezado a actuar a una escala menor, introduciéndose en la seguridad doméstica, lo que había resultado idóneo para instalar unas oficinas en Arkham.

Pero Omicron Scorpions no era la única empresa que encontraba la ciudad atractiva como fuente de negocios. Y es que, aunque Arkham era básicamente una urbe universitaria, también ofrecía buenas condiciones a las empresas que se instalaran allí. Así fue como KZRN acabó en esta urbe de origen colonial. Su sede era un edificio bastante anodino que no destacaba particularmente. Sin embargo, parecía tener un cierto tráfico de entradas y salidas de personas. Al entrar, el edificio mantenía un estilo moderno pero carente de personalidad, como si lo hubieran copiado de una revista de decoración corporativa. Sin dudarlo, Ashley se dirigió hacia el mostrador de recepción que había en mitad del vestíbulo. Allí, una espectacular rubia de generosos pechos, cuerpo de infarto y grandes ojos azules la recibió con una gran sonrisa y, curiosamente, no pareció reaccionar de forma particular al hecho de que la exmilitar llegara acompañada de una mujer gata. La recepcionista era muy voluptuosa y se movía con una sensualidad que parecía estudiada para realzar sus encantos. Pero la capitana se mostró firme a la par que educada al solicitar una entrevista con el director de seguridad de la empresa, identificándose como empleada de Omicron Scorpions con el propósito de ofrecerles una mejora en sus sistemas de seguridad. La sonrisa de la recepcionista rubia parecía volverse más amplia antes de responder que, lamentablemente, no se atendía a nadie sin cita. Ashley, manteniendo la compostura, agradeció la información y se retiró seguida por Bastet que no dejaba de mirar con expresión extraña a la escultural mujer que les había atendido.

Una vez fuera, la diosa trató de hablar, pero Ashley la hizo callar hasta que estuvieron a bastante distancia del lugar.

-Dioses, hemos salido de una pieza -comentó Ashley.

-Cierto, no me puedo creer que los Korporativos Zeta Reticulanos Nazis hayan instalado una empresa tapadera en Arkham ante nuestras narices -dijo Bastet.

-Deben ser ellos los que planean hacer algo en la ciudad. Pero… ¿qué?

En esos momentos algo llamó su atención. Su visita parecía haber actuado como desencadenante del plan de los alienígenas. Juntas, se prepararon para entrar en acción.

sábado, 2 de febrero de 2019

Sabotaje en la La Llave y la Puerta: El caso de las apuestas de Nyarlathotep



ATENCIÓN

Esta semana La Llave y la Puerta ha sufrido un inesperado sabotaje por parte El que Comenta en la Oscuridad, el siniestro avatar de Nyarlathotep que enloquece a sus víctimas con sus desquiciadas, inenarrables, blasfemas, inconcebibles e innombrables transmisiones y comentarios de eventos deportivos y que se refocila regocijándose en las apuestas en torno a los eventos deportivos.

Puesto que en esta plataforma se está dando voz a los sucesos que acaecen en Arkham y que van desvelando poco a poco una serie de acontecimientos que conducen a alguno de los siniestros planes del Caos Reptante, éste ha decidido boicotearnos para impedir nuestra labor y retrasar la revelación de la intrincada conspiración que se está llevando a cabo. Para ello, ha cruzado este blog con una serie de páginas de apuestas, de manera que los resultados deportivos se veían alterados, sustituyendo el nombre de los equipos por personajes de La Llave y la Puerta y los personajes de este sitio por equipos deportivos.

El caos que ha supuesto esto, así como los esfuerzos para resolver el problema han provocado que esta semana no hayamos podido incluir ninguna nueva crónica de lo que está pasando en Arkham. La próxima semana reanudaremos nuestra normal actividad.

sábado, 26 de enero de 2019

Las pseudoterapias llegan a la Universidad Miskatonic

El folio cayó delante de Seabury Q. Pickman y este alzó una ceja al leer su contenido. Se encontraba en la cafetería de la facultad, tomando un té caliente para quitarse el frío del invierno, y había estado leyendo el Arkham Advertiser para entretenerse. Tenía trabajos que corregir, pero ahora no tenía ningunas ganas de ponerse con eso. Leía un artículo sobre la próxima gala de Miss y Mister Innsmouth, que se realizaría próximamente, cuando el folio intruso se interpuso en su lectura.

Seabury alzó la vista y se encontró con una figura con brazos en jarras ante él. Se trataba de Daisy Springwood, y tenía una expresión de enfado evidente.

-¿Qué se supone que es esto? -preguntó Seabury.

-Dímelo tú -fue la respuesta de ella.

-Pues por lo que pone aquí, alguien quiere realizar una conferencia sobre curación a través de la Imposición de Manos Cuántica -leyó Seabury en el papel.

-Imposición de Manos Cuántica... ¡¿pero qué diantres es eso?! -exclamó ella.

-Pues no tengo ni idea, pero mi pensamiento científico se siente como si alguien le estuviera clavando una estaca. Además de eso ¿qué tengo que ver con esto? Te aseguro que no es cosa de Robert.

-Tranquilo, esta vez él no tiene nada que ver con este asunto. Se trata de un tal Eliphas Slyther, un charlatán que va vendiendo pseudoterapias por donde va. Parece que es un tipo bastante carismático, por lo que la gente escucha sus estupideces y le sigue a donde va con el cuento.

-No quiero parecer descortés, pero ¿qué tengo que ver yo con el tal Slyther?

-Espero que nada, pero me gustaría que me apoyaras en mi campaña para echar a este tipo de la Miskatonic. No podemos permitir que las pseudoterapias entren en una universidad tan moderna como esta. Suficiente tenemos con esa panda de la Fundación Wilmarth, que no hay forma de echarlos de aquí.

-Oh, si es por eso, tienes todo mi apoyo -dijo Seabury, y siguió con su periódico. Momentos después notó que la sombra de Daisy seguía allí, por lo que alzó la mirada otra vez.

-Tienes que ayudarme con esto. Voy a hablar inmediatamente con el decano, y no puedo ir sola.

Seabury lanzó un largo suspiro. Tenía cosas que hacer, pero no podía evitar estar del lado de Daisy. No podía dejar que entraran en la universidad esa clase de charlatanerías dañinas y peligrosas. Vale que no era tan peligroso como el Curso de Invocación del año anterior que acabó con un intento de invasión desde una dimensión donde sus habitantes tienen forma de donut, pero seguía siendo algo peligroso. Si alguien le preguntaba qué era peor, si un palurdo endogámico de Dunwich con el Necrocomicon o un idiota con carisma enseñando charlatanería, no estaba seguro de qué opción elegir.

-Bien, te acompañaré a ver al decano, pero ¿iremos sólo nosotros?

-A nadie más parece importarle, o están muy ocupados con los exámenes y trabajos. Bueno, a los de la Fundación Wilmarth no les he preguntado, prefiero dejarlos con sus tonterías.

Seabury se levantó mientras cerraba el periódico.

-Bien, detengamos a ese pérfido Eliphas Slyther.

Seabury y Daisy salieron de la cafetería y caminaron por el campus en dirección al despacho del decano. Por el camino vieron carteles de la conferencia de Slyther por todas partes, como si alguien se hubiera dedicado a forrar todas las paredes posibles.

-Mmmm antes no recuerdo que estuviera todo eso aquí -dijo Seabury.

-Ha debido de pegarlos algún seguidor de Slyther. Creen ciegamente sus tonterías -explicó Daisy.

De repente, un individuo con una mochila llena de panfletos y de folios anunciando la conferencia pasó ante ellos y le pegó a Daisy un cartel en la cara.

-¡Eh! ¡Pero bueno! -exclamó ella arrugando el papel.

-Tenéis que ir a la conferencia de Slyther, es lo mááááááśs -dijo el individuo con un tono de voz similar al que tendría alguien recién levantado sin el café matutino.

-Perdona, pero ¿me puedes explicar en  qué consiste eso de la Imposición de Manos Cuántica? ¿Es que el tal Slyther tiene varios niveles de Paladín y de Físico? Porque es la única manera de que esas palabras puedan estar en la misma frase sin que sea una soberana estupidez -dijo Seabury.

-No lo entiendes, es una terapia natural, naturaaaaal, y además milenaria, la han practicado en la meseta de Leng desde tiempos inmemoriales. Eliphas Slyther es el recipiente de la sabiduría de los chamanes cuánticos.

-Ya... chamanes cuánticos de Leng ¿tú te escuchas cuando hablas? -preguntó Seabury.

El individuo miró a Seabury con una expresión que no parecía estar muy lejana de la locura.

-Tú no lo entiendes, la ciencia oficial te tiene atrapado en su red, pero Eliphas Slyther te liberará de tu cautiverio.

El individuo pegó otro cartel en la cara de Seabury y siguió su camino.

-¿Ves? ¡Están chiflados! -exclamó Daisy.

-Ya... muy cuerdo no parecía -comentó Seabury mientras se quitaba el papel de la cara. Había escuchado y leído a seguidores de las pseudoterapias anteriormente, pero algo en este le hacía sentir un escalofrío. Había algo extraño en él. Algo que no le gustaba nada.

la pareja cruzó el campus sin más incidentes y se dirigió al despacho del rector. Una vez llegaron al edificio de la rectoría, se dieron cuenta de que lo rondaba un individuo con una gabardina extragrande y un sombrero, que se escondía detrás de un periódico que no lo ocultaba para nada. A Seabury no le costó nada adivinar que se trataba de Robert.

-Robert ¿qué estás haciendo aquí? -preguntó.

El otro dio un respingo y soltó el periódico, que se desperdigó por el suelo.

-¿Cómo has sabido que era yo? Voy de incógnito.

-Sí, pues te has ocultado perfectamente -dijo Daisy intentando esconder una sonrisa.

-Robert, en serio ¿qué haces de incógnito en el edificio del rectorado? -insistió Seabury.

-Estoy aquí vigilando la llegada de un enemigo -contestó Robert-. Hay un reptiliano que está intentando alguna maldad en esta universidad.

-Ya... un reptiliano -comentó Daisy.

-Sí. Puede que tú no creas que hay reptilianos horadando en las instituciones de Arkham porque te ciega tu escepticismo, pero los que estamos despiertos lo sabemos. Se trata de Eliphas Slyther, se hace pasar por un terapeuta, pero un compañero himbestigador lo grabó en un momento en el que le falló el holograma. Tengo el vídeo que puede probarlo... en casa, en el ordenador.

-Vaya, qué casualidad que nosotros también estamos aquí por Eliphas Slyther ¿pero por qué ibas a rondar el rectorado? Él no está aquí -dijo Seabury.

-Pero está a punto de venir. Le fotografiaré con mi cámara especial comprada en la Teletienda Magufa, que es capaz de eliminar todo tipo de disfraces y mostrar al verdadero monstruo.

Robert enseñó lo que parecía una cámara de fotos a la que le habían acoplado unos hierros y otros ¿dispositivos? que parecían salidos de una película de ciencia-ficción antigua.

-Robert, te hemos dicho cantidad de veces que no compres en ese sitio...

-Siento desilusionarte, Robert, pero ese tipo no es un reptiliano, entre otras cosas, porque los reptilianos no existen. Sólo es un caradura, como los otros vendedores de pseudoterapias, de los que seguro que no te quejarás -dijo Daisy.

-¿Qué? ¡No! ¿Qué te hace creer que soy tan tonto como para creerme las chorradas de las pseudoterapias?

-Eh... -Daisy prefirió cerrar la boca.

-Shhh ¡se dirige hacia aquí! -exclamó Robert echándose al suelo como si alguien hubiera lanzado una granada.

Daisy y Seabury se giraron y vieron caminar hacia el rectorado a un individuo muy bien vestido, con una sonrisa radiante en el rostro y un pelo perfectamente peinada. Junto a él iba un grupo de personas que parecían seguirle como si se tratara del mesías.  Seabury se fijó en las miradas de sus acompañantes, parecían estar drogados o tremendamente atontados por la presencia de aquel tipo.

-¡¡¡Fuera las pseudociencias y las pseudoterapias de nuestras universidades!!! -exclamó de repente Daisy alzando un puño al aire y cerrando el paso a Eliphas Slyther.

-Disculpe, señorita, pero mi terapia por Imposición de Manos Cuántica está verificada por la medicina tradicional, que se aleja de las conspiraciones de las farmacéuticas, que sólo quieren hacer negocio -dijo con un voz meliflua que encantaba a sus seguidores.

-Aquí no vamos a aceptar tus tonterías, charlatán, esta es una universidad respetable que...

Daisy no pudo terminar su discurso porque fue atropellada por un himbestigador de incógnito que intentó tomar la mejor foto con su artefacto, que comenzó a hacer ruidos como si varias piezas se estuvieran atascando.

-¡Has inutilizado mi cámara, monstruo! -exclamó Robert mientras su aparato se hacía pedazos.

-Disculpe, amigo, pero yo no he tenido que ver nada con eso -le dijo Eliphas Slyther.

-¡No puedes esconderte de mi, reptiliano! por mucho que intentes ocultarte, mostraré la verdad al mundo ¡Les haré salir de la matrix!

Seabury no sabía si sentir vergüenza por aquella situación cuando la puerta del rectorado se abrió y salió un encargado de la limpieza con la fregona y el cubo de agua.

-¡Ajá! Ya sé cómo descubrirte... -dijo Robert. Cogió el cubo de agua del encargado de la limpieza y se lo tiró a Eliphas Slyther, que se cubrió de agua con limpiasuelos del bueno -en la Miskatonic no reparan en gastos a la hora de la limpieza.

Contra todo pronóstico para todos, Eliphas Slyther comenzó a parpadear como si fuera una televisión que perdía la transmisión y el carismático terapeuta fue sustituido por una criatura escamada y con fría mirada de reptil.

-¡¡¡Aaaarrrgh!!! ¿Cómo sabías que los fluidos de ese cubo destrozarían mi holograma? -exclamó el reptiliano que antes era Eliphas Slyther.

-Lo vi el otro día en un documental sobre unos soldados estadounidenses que se enfrentaban a un alien en una selva sudamericana -respondió Robert.

Seabury torció el gesto. De alguna manera Robert había tenido razón y Eliphas Slyther era un reptiliano. Empezaba a ser preocupante la de veces que Robert venía con una supuesta conspiración que resultaba ser cierta.

-Veeeeenga, quítate ese disfraz, amigo, no vas a engañarme con esa tontería -le espetó Daisy al reptiliano.

Los ojos del reptiliano se clavaron en los de la científica y esta se quedó congelada.

-¡Ahora me desharé de vosotros, impertinentes jovenzuelos! -exclamó el reptiliano.

-¿Qué le has hecho a Daisy? -dijo Seabury.

-Lo mismo que le he hecho a esta panda de idiotas, y lo que tengo intención de hacer con el rector de esta universidad ¡hipnotizarla! Así podré extender terapias absurdas para destruir la comunidad científica de esta ciudad y podremos atacar sin problemas ¡A por ellos, mis seguidores!

El grupo zombificado se lanzó sobre Seabury y Robert, pero cuando estuvieron a punto de caer sobre ellos, alguien saltó como un rayo y con ágiles movimientos redujo a todos los seguidores con un palo y los golpes de sus piernas. Se trataba del encargado de la limpieza.

-¡Alto ahí! ¡Soy un limpiador de nivel 20 entrenado por la mismísima Araknek y no permitiré que piséis lo fregado ni que os peleéis aquí llenándolo todo de mierda! -exclamó el encargado de la limpieza.

El reptiliano bufó de rabia. Fue a intentar el mismo truco de hipnotismo con el de la limpieza, pero un cacharro lleno de cables le cayó en la cabeza y se le enredó.

-¡Estúpido reptiliano, la humanidad no está indefensa! ¡Los despiertos os expulsaremos! -exclamó Robert.

-Derrotado por ineptos -siseó el reptiliano, que no conseguía quitarse los cables de la cara y que se enganchaba más cuanto más se movía.

-Vuelve a tu agujero antes de que llame a los morlocks -le dijo Seabury. Puede que él no fuera un luchador, pero conocía a suficientes guerreros-. O tal vez prefieras vértelas con Delta Wave Welcome. Seguro que está por aquí y sólo tengo que llamarla.

-¡Esto no ha terminado aquí! -gritó el reptiliano mientras huía tropezándose con los cables y los tornillos que caían de lo que se suponía que era una cámara de fotos.

El reptiliano encontró una entrada al alcantarillado y se metió allí, dejando un rastro de trozos de aparato fotográfico. Seabury suspiró agradecido por que no hubiera sido tan complicado vencer al enemigo. Se volvió hacia el grupo del suelo y vio que fueron levantándose confundidos. Seguro que no sabían ni dónde estaban.

-¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sido de Eliphas Slyther? -se preguntaba Daisy, que despertó del embrujo del reptiliano ya que estaba fuera de su alcance.

-No te preocupes, Daisy, hemos hablado muy seriamente con él y le ha quedado claro que no hay sitio para las pseudoterapias en la Universidad Miskatonic -le dijo Seabury orgulloso.

-Le hemos echado a patadas -corroboró Robert con una sonrisa.

-¡Quién me iba a decir que haría equipo con Robert Pickman para expulsar a un charlatán de las instituciones científicas!

-Cosas más raras se han visto en esta universidad -comentó Seabury.

-Bueno, ahora no podrás negar que existen los reptilianos. Has tenido uno delante -aprovechó para decir Robert.

-¡¿Qué?! Para nada, eso era un vulgar disfraz.

-¿Pero cómo iba a ser un disfraz? ¿Y su poder para hipnotizar a la gente?

-Seabury, por favor, dile a Robert que los reptilianos no existen.

-Hazla entrar en razón, Seabury, dile que era un reptiliano de verdad.

Seabury se les quedó mirando a los dos fijamente, y al final sacó su pipa del bolsillo.

-Mirad, a mi no me metáis en vuestros líos. Me voy a la facultad, que tengo mucho trabajo.

Y dicho esto, salió de allí dejándolos discutiendo todavía.

sábado, 19 de enero de 2019

Ashley Johnson y la amenaza subterránea


Enero no era el mejor mes en Arkham. El frío se adueñaba de la ciudad y la nieve era, prácticamente, una constante. Esto tenía sus ventajas y desventajas. Por un lado, los estudiantes no tenían demasiadas ganas de salir de fiesta, debido a las bajas temperaturas invernales. Pero, por otro lado, eso no impedía que las juergas universitarias cesaran o la actividad de la ciudad, en particular la asociada a la Universidad Miskatonic, decayera. Y es que los arkhamitas, cuando el frío se recrudecía, simplemente caminaban menos por la superficie y se adentraban bajo tierra. Los túneles bajo la ciudad, ese entramado de pasillos y cámaras subterráneos que algunos achacaban a los tiempos coloniales pero que en algunos tramos parecían más antiguos y más extraños, se convertían en vía de paso para universitarios y ciudadanos en general. Por supuesto, había zonas cartografiadas, iluminadas y con sistemas de ventilación para su uso, aunque la red se extendía mucho más allá, con algunas zonas colonizadas o reclamadas por colectivos como el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks o las tropas combinadas de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y los Zeta-Reticulanos Nazis. En otros lugares, particularmente en la cercanía de los cementerios, eran los gules los que dominaban. La ventaja que tenían estos caminos subterráneos es que prácticamente se extendían por toda la ciudad y algunas ramificaciones se extendían casi hasta el valle superior del río Miskatonic y la comarca de Dunwich. Por ello, había entradas habilitadas y acondicionadas para su uso y otras en lugares insospechados. Ni que decir tiene que para los universitarios con ganas de fiesta eran un lugar idóneo para montar fiestas improvisadas (o no tanto) y para moverse entre las sedes de las fraternidades o los edificios en donde se organizaran las juergas.

Fue precisamente con una juerga como comenzó todo o, al menos, salió en parte a la luz. Realmente los estudiantes no necesitaban demasiadas excusas para montar una fiesta. Y en la Universidad Miskatonic sabían como hacerlo a lo grande. Claro, que también era la única ciudad universitaria donde los alumnos podían hacerlo en compañía de profundos del campamento de protesta contra la contaminación ambiental de Ocupa Arkham o con algún gul ocasional, habitualmente algo despistado. La cuestión era que, durante una celebración en los túneles, una pareja que buscaba un sitio algo más recogido para un alivio sexual rápido se encontró con algo que no esperaba. Y es que, mientras se desfogaban apasionadamente, comenzaron a escuchar unos ruidos extraños. Obviamente, en una red de túneles enorme hay mucho eco, particularmente si no demasiado lejos hay una fiesta estudiantil. Pero estos sonaban más raros de lo habitual, y el efecto de resonancia de los túneles hacía difícil identificar el origen de los mismos. Sin hacer demasiado caso a esto continuaron a lo suyo y, tras acabar, mientras ella se subía las bragas, pasó algo que hizo que las soltara de golpe por la impresión. Una gran armadura de combate altamente tecnificada y voluminosa, con el emblema de Omicron Scorpions, apareció por un recodo. Se trataba de una armadura Acorazado de clase GodHunter, lo último en tecnología de pacificación y combate urbano de la corporación NWE, una plataforma movil acorazada y fuertemente armada preparada para combatir entidades sobrenaturales y alienígenas de gran poder. La enorme armadura encendió un par de focos en su parte frontal cegando a la pareja que se había quedado congelada en el acto de vestirse y arreglarse la ropa. Durante unos segundos se hizo el silencio. Entonces una voz surgió del coloso blindado.

-¡Maldita sea! ¡Ya decía yo que no era por este túnel! ¡Y vosotros, acabad de arreglaros y la próxima vez buscaos otro sitio para follar!

La pareja, impresionados y asustados, se acabaron de ajustar la ropa a toda prisa y salieron por piernas. La enorme armadura avanzó un poco más y se detuvo. Tras ella surgieron tres extrañas figuras: una colosal araña que sostenía una fregona de combate, una enorme tortuga galápago con cuatro damanes sobre su caparazón que sostenían un disco con una serpiente enrollada a su alrededor y un fresno bonsai sobre este y un dinosauroide. Tras comprobar que aquella no era la ruta que buscaban, o al menos no la que les llevaba a su objetivo, se detuvieron unos instantes. Para los habitantes de Arkham, los fenómenos inusuales y los personajes estrafalarios no eran nada del otro mundo. De hecho, tan sólo el hecho de que la pareja eran estudiantes con poco tiempo en la universidad había hecho que se mostraran tan confundidos y asustados (además, el hecho de que te pillen con las bragas bajadas justo después de tener sexo desmonta a cualquiera). Y es que, aunque el Equipo Tiamat de Omicron Scorpions no sacaba a menudo por la ciudad sus armaduras GodHunter, estas se habían vuelto relativamente conocidas. Así pues, para la capitana Ashley Johnson no resultaba extraño encontrarse a unos estudiantes de fiesta en los túneles. Lo que le molestaba es que o bien se habían perdido o bien la escurridiza presa que andaban buscando andaba por esa zona. Y, sinceramente, no le apetecía que se organizara una película slasher en vivo en los niveles subterráneos de la ciudad. Por ello, la mujer indicó a Summanus que sacara el plano. Tenían que verificar su posición y establecer cuales serían sus próximos movimientos. El dinosauroide se acercó y desplegó el plano que tenían de los túneles. Era uno oficial del ayuntamiento de Arkham pero lleno de moficiaciones hechas con bolígrafo o rotulador, con notas y nuevos trazados añadidos. Araknek se acercó a ellos y juntos comenzaron a estudiarlo. Tras una breve discusión, lograron ponerse de acuerdo en cual había sido la bifurcación que habían tomado mal, y es que no siempre era fácil orientarse allí abajo. Sobre todo cuando te metes por túneles no cartografiados y sólo encuentras a un gul borracho para pedirle indicaciones. Así pues, ya que parecían haber perdido la pista y que tal vez la fiesta pudiera servir para atraer a su objetivo, optaron por patrullar la zona.

Esta vez decidieron poner en cabeza a Pequeña T'Auin, la tortuga, ya que parecía orientarse bastante bien allí abajo. Tal vez fuera porque al ser un animal procedente de las Tierras del Sueño estaba más acostumbrada a geografías poco definidas o que podían alterarse sin previo aviso. Por ello, parecía ser la más apropiada para abrir el camino, al menos en ese tramo que era menos peligroso. Y es que los túneles y pasadizos aumentaban progresivamente su peligrosidad y rareza en función de lo lejos que estuvieran de las zonas cartografiadas y acondicionadas para su uso. Así pues, en las zonas más inseguras era Ashley la que abría camino, ya que podía hacer frente a cualquier amenaza que se encontraran, aunque estas consistieran en un cthonian mormón adolescente que insistía en venderles su extraña y psicotrónica versión del Libro de Mormón según el cual, Jesús se apareció por tercera y última vez a los cthonians del Medio Oeste americano; una orgía de kobolds con dos mujeres shide y el gusano trololó.

Afortunadamente, las zonas más transitadas y acondicionadas de los túneles eran más seguras, por ello, aparte de algún vendedor de seguros perdido, los ocasionales estudiantes que iban de una fiesta a otra y alguna que otra pareja más que se vio en un coitus interruptus ante la repentina aparición del grupo (no hay nada que corte más el deseo sexual que encontrarte de golpe con una armadura de combate, un dinosauroide, una araña gigante y una tortuga galápago del mundo), no parecía haber rastro alguno de su objetivo.

Una hora más tarde, dieron por fin con lo que andaban buscando: Se trataba de una masa traslúcida y gelatinosa que ocupaba por completo el túnel. En su interior se veían algunos restos de basura que se podía encontrar habitualmente en los túneles, particularmente después de las fiestas universitarias. Sin embargo aquella masa no estaba quieta. Se movía despacio, sin prisas, lentamente, pero parecía no detenerse ante nada. El hecho de que bloqueara el túnel por completo dificultaba un poco sus acciones. A esto había que añadir que se dirigía directamente hacia una fiesta de estudiantes. Por ello, optaron por adelantarlo por otro túnel y plantarle cara de frente para así destruirlo antes de que llegara a su objetivo o, en el peor de los casos, distraerlo y llevarlo por otro camino.

Con el plano y el conocimiento que tenían de aquella zona no les resultó dificil adelantar a la criatura. El ser, un cubo gelatinoso invocado por Marty Eye Gore para sembrar el caos esa noche, sabiendo que los túneles estaban llenos de fiestas de universitarios, era particularmente lento, pero su aspecto traslúcido podía ayudar a pasar desapercibido en los túneles más oscuros. Afortunadamente, el plan había sido descubierto por las arañas que merodeaban por los niveles subterráneos de Arkham, que se lo comunicaron a Araknek. Ésta aviso a Summanus y juntos decidieron ponerse manos a la obra y buscar la forma de frustrar los planes de Marty. Pequeña T'auin, que se aburría, decidió unirse a ellos. Además, la tortuga, con su penetrante mirada, era capaz de intimidar a los estudiantes más borrachos y decididos. Y, si se resistían, podía lanzar su cabeza como un proyectil para dar un fuerte golpe en el estómago o morder con saña la zona inguinal, lo que dejaba a los hombres bastante controlados. Esto les había resultado de utilidad durante la primera parte de su viaje, mientras buscaban los rastros de Marty en las zonas más utilizadas antes de adentrarse en los caminos menos explorados y usados. Pero, teniendo en cuenta que no sabían a que se enfrentaban exactamente, decidieron contar con algo de músculo de apoyo. Lamentablemente, no parecía haber nadie disponible, hasta que se les ocurrió llamar a Ashley Johnson. Ésta, que se esperaba una noche aburrida en su casa, aceptó encantada. Al menos entraría en acción, ya que estaba algo oxidada y bastante aburrida. Así pues, tras una larga búsqueda en la que Marty Eye Gore parecía haberse escondido hábilmente, lograron dar con el rastro del cubo gelatinoso y, tras perderse un par de veces y dar unas cuantas vueltas poco afortunadas, finalmente se disponían al enfrentamiento final.

Una ventaja de las armaduras GodHunter, que se había incorporado también a las versiones menores de estas, las Acorazado, era que disponían de módulos de armamento intercambiables. De esta forma se podían adaptar a las necesidades de la misión. Habitualmente, las GodHunters contaban con armamento cuerpo a cuerpo encantado, ametralladoras pesadas u otra arma pesada para enfrentarse a enemigos de talla XXXXXL, en esta ocasión Ashley había optado por una espada y un lanzallamas con un gran depósito de combustible que cargaba a la espalda de la armadura. Así pues, estaba lo mejor preparada posible para fuera lo que fuera lo que hubiera preparado Marty. Y es que en los túneles el lanzallamas podría resultar muy efectivo.

Cuando dieron la vuelta en la esquina, se encontraron a una decena de metros de su adversario. El cubo gelatinoso se movía a paso lento, sin prisa, y lo único bueno que tenía era que estaba dejando los túneles bastante limpios a su paso. Sin embargo, se dirigía directamente hacia una fiesta de estudiantes donde podía sembrar el caos y tal vez matar a algunos. Y no se lo podían permitir. Por ello, teniendo en cuenta que aquella criatura no parecía demasiado vulnerable a cualquier ataque físico, ya que se trataba de un enorme montón de gelatina viviente, Ashley optó por usar el lanzallamas. Esto, que a priori parecía una buena idea, no dejaba de tener sus inconvenientes. Y es que, aunque el fuego empezó a quemar aquella cosa sacada de un manual de monstruos de Dungeons & Dragons, destruyéndola de forma bastante efectiva, había un poco afortunado efecto secundario: además del humo producido por la combustión que producía el chorro de llamas, el cubo gelatinoso era, principalmente, ácido. Aunque la membrana exterior contenía la acidez interior que era lo que disolvía y digería lo que fagocitaba el ser, una vez esta cobertura se deshacía por las llamas, el contenido de pH 1 quedaba expuesto. Por suerte quemaba muy bien, pero también producía un humo bastante espeso y tóxico.

Como ya se ha comentado, los túneles, al menos la parte acondicionada de los mismos, contaba con un buen sistema de ventilación. Y gracias a esto, buena parte del humo fue aspirada hacia el exterior, pero eso no impedía que los túneles comenzaran a llenarse de ese humo ácido, por lo que, mientras Ashley seguía quemando el cubo para destruir todo rastro del mismo, Araknek, Pequeña T'auin y Summanus tuvieron que salir corriendo hacia la fiesta más cercana para advertirles y hacerles desalojar los túneles.

La capitana de GodHunters no sabía como lo habían logrado sus compañeros, pues estaba concentrada en su trabajo, pero los gritos que se oían de fondo resultaban bastante explícitos. Así pues, la combinación de espeso humo y la repentina aparición de una araña gigante y una tortuga, seguidos por Summanus, había logrado su objetivo: que la fiesta se trasladara rápidamente a una nueva ubicación en otro lugar.
Más tarde, cuando el humo ya se disipaba y no quedaba rastro alguno de la criatura, el equipo se reunió de nuevo. Por el momento habían logrado contener una nueva amenaza contra la paz de la ciudad. Pero no habían logrado dar con Marty Eye Gore, lo que suponía un problema. Aunque ya habían tenido bastante acción por esa noche y el villano no volvería a actuar pronto, ya que tendría que preparar un nuevo plan malvado. Por ello, tras comprobar que todo había acabado relativamente bien, salieron a la superficie y se despidieron para ir a descansar. Una vez más, Arkham había sido salvada de una terrible amenaza.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Descanso por Navidad: Todo estaba paz en las calles de Arkham

Todo estaba en paz en las calles de Arkham. Por una vez, todos parecían haberse puesto de acuerdo en tomarse las cosas con calma. Los Pickman se habían cogido unas vacaciones fuera de la ciudad, Brontes se había ido con los dioses de Alfa Strike a Japón, a pasar las fiestas con Raijin y Fujin. Los morlocks comunistas estaban disfrutando de unas merecidas vacaciones y los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro se dedicaban a celebrar el Yule-Yig, por lo que tampoco tenían ningún plan en marcha. Por último, en Dunwich las Kates, Welcome y las welclones se habían atrincherado en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta y no tenían intención de dejarse ver a menos que hubiera algún peligro o problema que requiriera su intervención lo cual indicaría un temperamento suicida o una amenaza de nivel global.

Así pues, en Arkham sólo quedaban de guardia Summanus, Arakanek, Pequeña T'Auin y Ashley Johnson, que, por un año, aprovechaban que todo estaba totalmente tranquilo y nadie parecía querer montar un buen follón. Incluso Nyarlathotep había preferido tomarse un descanso, de esta manera, se forjaba la paz que precede a la tormenta.

Felices fiestas, nos vemos en enero.


domingo, 23 de diciembre de 2018

Weird Christmas V: El ceremonial (parte 2)

BIENVENIDOS A KINGSPORT.

Las Kates dejaron atrás el cartel que invitaba a la ciudad mientras Yekaterina le hacía una foto con su cámara. Los morlocks no viajaban mucho por el mundo del exterior, así que, cuando alguno lo hacía, le gustaba volver con recuerdos fotográficos. Iban en un coche alquilado que conducía Kate Ashford, guiadas por el GPS después de que se hubieran perdido por el camino dos veces, ambas culpa de Kate la roja, que había insistido en que el camino era el que ella decía. No hay ninguna explicación de por qué habían decidido seguir el consejo de una mujer que vivía en la edad media y no conocía Nueva Inglaterra. Afortunadamente, seguir al GPS había sido una decisión más coherente y no les había costado mucho llegar hasta la ciudad de las oníricas brumas. Ahora sólo tenían que encontrarse con la rama familiar de los Ashford que vivían allí.

-¿Tenemos la dirección? -preguntó Bogatyr. La Kingsport de su futuro era muy diferente de la que tenía ante sus ojos.

-Sí -respondió Kate-, en la carta venía la dirección de mi... nuestra familia.

Iban pasando por calles muy modernas, llenas de iluminación navideña. La gente paseaba por la  ciudad bien abrigados, pues, aunque no hacía mucho frío, la humedad de una ciudad costera hacía que la sensación térmica disminuyera. Kingsport también tenía su zona antigua  que existía desde los tiempos coloniales, pero era una ciudad que había crecido mucho en el siglo XX y los comienzos del XXI, por lo que veían una localidad de la América moderna como cualquier otra.

Kate dio la dirección de su familia al GPS y fueron recorriendo las calles mientras Yekaterina hacía fotos. Parece que la dirección estaba en la zona antigua de la ciudad, a donde se dirigieron las Kates. Allí, las calles recordaban más a las conocidas de Arkham, con sus edificios de aspecto decimonónico, aunque el estilo era particular de esa ciudad.

-Ahí es -dijo Kate. Aparcó el coche cerca de la dirección de su familia y el grupo se dispuso a conocer a sus desconocidos parientes.

Una vez llegaron al edificio donde residía su familia, una casa con tejado a la holandesa, se aseguraron de estar presentables y, visto que iban perfectamente, Kate tocó al timbre. En un breve intervalo de tiempo, la puerta se abrió.

-Buenas tardes ¿quién es? -preguntó una entrañable anciana que recordaba a la dueña de Piolín en los dibujos animados de la Warner.

-Soy Kate Ashford, y estas son mis... eh... unas amigas -dijo Kate.

-Aaaah, has venido -dijo la entrañable ancianita-. Pasad, pasad, estoy haciendo galletas.

Las Kates entraron dentro de la casa. Kate, mientras miraba la morada de sus familiares, se preguntaba por qué sus padres y su rama de la familia habían dejado de lado a estos parientes. Parecían gente normal y corriente. Se preguntó qué tipo de ceremonias realizarían para el solsticio y cómo serían para que su rama conservadora los hubiera apartado como apestados. Llegadas al salón, las Kates se sentaron en el mullido sofá mientras Kate seguía a la ancianita.

-¡Qué bonito lugar! -dijo Kate la roja echándole un trago a una botella de whiskey.

-¿De dónde has sacado eso? -preguntó Bogatyr.

-No quieras saberlo...

-¿Sabes que estás perpetuando el estereotipo de los irlandeses borrachos? -le dijo yaketerina.

-Alguien tendrá que hacerlo -respondió Kate la roja.

La ancianita volvió con Kate en pocos minutos con una bandeja de galletas caseras que dejó en la mesita que había delante del sofá.

-No sabéis lo que me alegra ver que unas jovencitas tan agradables tienen interés en un rito tradicional tan antiguo -dijo la anciana.

Bogatyr torció el gesto al escuchar la palabra "jovencitas", pero comparada con la anciana, ella era tan joven como las otras Kates.

-Teniendo en cuenta que la mayoría de la población celebra unas fiestas bastardizadas y sincretizadas de varias religiones, nunca está de más ver algo original -dijo Yekaterina mientras cogía una galleta-. Al menos estas celebraciones no se habrán convertido en una orgía capitalista y consumista.

-Sólo un morlock utilizaría la palabra orgía para referirse a las fiestas navideñas -dijo Kate la roja entre risas.

Kate miró a la ancianita, colorada como un tomate, esperando que aquello no hubiera alterado a la mujer, pero los comentarios de las Kates no parecían haberla afectado de ninguna manera.

-Bueno ¿y en qué consiste esta celebración? -preguntó Kate para evitar que la cosa derivara en un debate sobre el consumismo en las navidades.

-En pocas palabras, es una procesión o peregrinación a una iglesia muy antigua de la región. Se encuentra en lo que es el centro del casco antiguo. Una vez allí realizamos una gran fiesta -respondió la anciana.

-Uuuuh, una fiesta, me va gustando cómo suena -dijo Kate la roja echándose una galleta en la boca.

-Si no os importa, he de ir a preparar la celebración. Quedaos aquí tomando las galletas -dijo la anciana.

Las Kates se quedaron comiendo las galletas mientras la anciana subía a la planta superior. Kate se acercó a una gran estantería que parecía ser una biblioteca familiar y se quedó mirando los libros. Había volúmenes de Historia y Geografía de Nueva Inglaterra, y algunas novelas ligeras, pero cuando llegó a una sección particular, Kate dio un respingo.

-¡Diantres! -exclamó -. Aquí hay una pequeña colección de libros de ocultismo y algún que otro grimorio.

-Parece que los primos de Kingsport son unos brujos -comentó jovialmente Kate la roja.

-Pues ya que hablas de "los primos" me pregunto por qué sólo hemos visto a la ancianita ¿y el resto de la familia? -preguntó Bogatyr.

-No estaréis sospechando que aquí está pasando algo extraño -dijo Kate.

-Si esto fuera Arkham o Dunwich ya creería que todos son reptilianos, sectarios degenerados o algo peor, pero esta ciudad parece muy tranquila... al menos no tienen manifestaciones de profundos. Y la ancianita parece muy simpática -dijo Yekaterina.

Las Kates dieron cuenta de las  galletas mientras esperaban a la mujer y siguieron dándole vueltas al tema, a su vez Kate la roja se acabó la botella de whiskey. Justo cuando se terminaron las galletas, la anciana apareció vestida con una capa con capucha y acompañada por varias personas encapuchadas.

-Mira, ahí están los primos brujos... o sectarios -musitó Kate la roja.

La anciana dejó caer sobre la mesa cuatro capas con capucha.

-Debéis poneros estos para la celebración. Daos prisa, que tenemos que irnos -dijo la anciana.

El resto de familiares contemplaron en silencio cómo las Kates se ponían las capas y se cubrían con ellas. Una vez hecho esto, la anciana les guió hacia la puerta que daba al exterior.

-Ahora seguidnos.

-Espero que la fiesta merezca la pena -dijo Kate la roja sacando otra botella de whiskey a saber de dónde.

Las Kates siguieron por las calles a la familia Ashford de Kingsport. La anciana llevaba un candil que daba luz en la noche, pues mientras habían estado comiendo las galletas había llegado el crepúsculo. Las calles de Kingsport, al menos de esa zona de Kingsport, el barrio antiguo, estaban silenciosas y a oscuras. La iluminación navideña había sido apagada en esa zona de la ciudad, aunque las Kates recordaban que habían estado encendidas cuando llegaron. Poco a poco fueron viendo cómo, de las casas, salían más personas embozadas en las capas y con candiles, todas en la misma dirección, hasta formar una gran procesión nocturna silenciosa.

-¿Y no nos van a presentar a la familia? -preguntó Bogatyr mientras avanzaban por las calles de Kingsport.

-No sé -le respondió Kate -, igual cuando lleguemos a la iglesia nos conozcamos todos.

La procesión siguió caminando por las calles, siguiendo un camino ascendente. El centro histórico de la ciudad formaba estaba construido en lo que antiguamente sería una pequeña elevación del terreno, por lo que toda la zona estaba en cuestas, de manera que todo culminaba en lo que parecía una loma que sobresalía del resto, en la cual había una iglesia antiquísima, de tiempos inmemoriales.

Según avanzaban, las Kates se dieron cuenta de que las calles de la ciudad parecían difuminarse más allá de la luz de los faroles que llevaban los habitantes de Kingsport. Kate se extrañó por esto, vale que Kate la roja llevaba ya dos botellas de whiskey bebidas, pero el resto estaban bien. Lo fueron comentando de camino a la ancestral iglesia, aunque habían leído sobre algunas particularidades ciertamente oníricas de Kingsport, aquello era muy extraño.

La procesión llegó finalmente a la ancestral iglesia, de la cual, afortunadamente, no salió Sutter Cane, pensó Kate. Las puertas del templo se abrieron a los feligreses y todos fueron entrando al interior, iluminado por un centenar de velas candentes.

-Pues no sé qué ven de malo tus padres y compañía de esto -comentó Yekaterina -, parece un ritual cristiano extraño, pero tampoco tan raro como para dar de lado a sus practicantes.

El feligrés que capitaneaba el grupo, una persona de sexo indeterminado bajo la capa oscura, les guió hasta una puerta que daba a lo que parecían los sótanos de la iglesia.

-Igual lo raro viene ahora -musitó Bogatyr.

La procesión fue bajando las escaleras hacia lo que resultó que no era un sótano, sino un complejo de escaleras que descendían y descendían por paredes cada vez menos trabajadas, hasta que llegaron a una zona que, directamente, estaba tallada en tierra. Los escalones, igualmente, pasaron a ser practicados en la roca, de manera cada vez menos profesional. Finalmente, el grupo llegó a un complejo de  túneles oscuros, que seguramente estaban mucho más abajo que la ciudad de Kingsport.

-Pero ¿dónde diantres estamos? -preguntó Kate la roja, con la tercera botella de whiskey ya en la mano, y con las eses vacilando antes de salir por su boca.

-Parece que Kingsport tiene su propia red de túneles bajo la ciudad, igual que Arkham -respondió Yekaterina.

-¿Sabías algo de esto? -preguntó Kate.

-No, pero igual están comunicadas con las nuestras. Las redes de túneles de Arkham se diseminan por toda el valle del Miskatonic.

Siguieron a la procesión, que continuaba descendiendo en la red de cavernas. Esta vez iban pasando por oscuras cuevas, siguiendo al guía. Las Kates no podían evitar echar un vistazo por los otros túneles, aunque la iluminación apenas les permitía ver nada.

- Yoyoyoyo yoyo yoyoyo yoyóóóó hohohohohooooo -se escuchó por uno de los túneles.

-Definitivamente las cavernas están conectadas, ese es el gusano Trolololo cantando -explicó Yekaterina.

Kate se maravilló al imaginar toda clase de cosas misteriosas que había en esas cuevas mientras seguía a la procesión, que finalmente llegó a una caverna grande y abierta, con un techo abovedado, y en cuyo centro había lo que parecía una inmensa hoguera de un fuego de extraño color, que resplandecía en tonos de verde y que, de alguna manera extraña, no hacía sombra.

-¡Haaaala! Es Tulzscha, el Dios Exterior! -exclamó Kate la roja, que ya iba perdiendo un poco el equilibrio.

-¡¿Qué va a ser Tulzscha?! Es una hoguera rara. Ya me dirás tú qué haría un Dios Exterior aquí debajo en una cueva... -le dijo Yekaterina.

-¿Y qué vasss a saber tú de dioses exteriooooores? -replicó Kate la roja.

-Haced el favor de guardar silencio, parece que van a hablar -les interrumpió Kate.

El encapuchado que había dirigido la procesión comenzó a hablar, desafortunadamente para Kate, en un lenguaje antiguo y perdido, de esos que parecía que llevas un polvorón en la boca. Alguien estaba tocando una flauta, y el resto de feligreses respondían algo en el idioma extraño al que hablaba.

-Puesss qué divertido, oyessss ¿esto esss la fiesta? -preguntó Kate la roja.

Cuando el flautista terminó su extraña melodía, las Kates escucharon un sonido que venía de uno de los túneles. Era como si un grupo de criaturas vinieran a trompicones hacia ellos. Cuando los desconocidos seres llegaron a la caverna iluminada, pudieron ver que se trataba de byakhees, algunos incluso eran trabajadores de Byakhee Express, pues iban con el logo de la empresa.

Los feligreses fueron acercándose a los byakhees y montaron sobre ellos, mientras las criaturas saludaban afablemente con las manos. Todos fueron montando en los seres exteriores, mientras las Kates miraban.

-¿Nosotros también vamos a montar en byakhee? -preguntó Bogatyr.

-¡Yo quiero montar en byakhee! ¡Yo quiero montar en byakhee! ¡Yo quiero montar en byakheeeeeeee! -exclamó Kate la roja, a la que la tercera botella de whiskey ya estaba comenzando a perjudicar.

-Que sí, que vamos a montar en los dichosos byakhees.

Dos criaturas habían quedado libres, así que tuvieron que subir por parejas. Kate y Yekaterina en uno, y Bogatyr y Kate la roja en el otro.

-¡¡¡Arre, caballo!!! -exclamó Kate la roja alzando el puño.

Su byakhee respondió a la orden y abrió las alas, alzando el vuelo y dando vueltas por la caverna. La criatura iba haciendo eses y dando tumbos, provocando que sus ocupantes se deslizaran y casi cayeran de nuevo al suelo. Kate intentó guiar a su byakhee para ayudar al que montaba Kate la roja, pero esto fue peor, pues se sumó al caos de este. Las dos criaturas, totalmente fuera de control, fueron dando tumbos por las cavernas mientras Kate la roja berreaba algún tipo de canción ancestral de Irlanda. Por mucho que Kate intentara arreglar el caos, los dos byakhees parecían tan borrachos como la irlandesa, así que fueron yendo de aquí para allá por las cavernas, en total oscuridad, salvo por el candil que, inteligentemente, había cogido Bogatyr.

No se sabe cómo, las Kates fueron a dar a un río subterráneo, en el que se zambulleron las aladas criaturas con sus ocupantes. El río fue creciendo según avanzaban y, en medio del caos, la corriente les llevó al exterior del sistema de cuevas, pasando del agua dulce a la salada del mar. Los byakhees sacaron la cabeza del agua y gorjearon alegremente. Las Kates salieron del agua poco después.

-¿Por qué has dejado que condujera la borracha? -preguntó Kate.

-¿Te crees que me ha dado tiempo a hacer algo? -fue la respuesta de la pobre Bogatyr.

Cuando acabaron de discutir en medio del mar, el sol ya estaba saliendo por el este, y la noche había acabado.

-Pues vaya, nos hemos perdido la fiesta... -dijo Kate la roja, a la que ya se le iba pasando la borrachera.

-Sí, me pregunto de quién habrá sido la culpa -comentó Yekaterina.

Las Kates volvieron a la orilla, acompañadas de los dos byakhees, que estaban tan contentos que parecía que querían otra vuelta en la montaña rusa.

-¿Y ahora qué hacemos? No sé ni dónde estamos -preguntó Bogatyr.

-Pues mejor montemos a los byakhees y volvamos a Kingsport -respondió Kate.

Y eso hicieron. Cuando llegaron a la ciudad y bajaron a la casa de la familia Ashford, Kate hizo todo lo posible por disculparse ante sus parientes por el desastre de Kate la roja, pero estos parecieron comprender que era la primera vez que iban a una celebración como aquella. Se lo tomaron mucho mejor de lo que ella habría esperado y pasaron el resto del día tranquilamente en familia (y con Kate la roja con resaca). Las Kates no supieron cómo era la fiesta al final de la procesión, ni cuales eran las maravillas o los horrores que se habían perdido, pero bueno... si era necesario repetirían el año siguiente.