sábado, 15 de septiembre de 2018

Jurassic Arkham

Septiembre es el mes en el que Arkham cobra vida. Los meses de verano suelen ser más tranquilos en una ciudad universitaria como es esta, así que, con el nuevo curso, la ciudad vuelve a su natural estado de ser, con los estudiantes bullendo por las calles y yendo en masa al campus de la Universidad Miskatonic. Es el regreso a los pisos de estudiante, las casas compartidas y las residencias estudiantiles, como La Llave y La Puerta. También suele ser el mes que trae nuevos quebraderos de cabeza.

Daisy Springwood estaba de vuelta de sus vacaciones en Maine, preparada para un nuevo curso en el que poner firmes a los creyentes en teorías absurdas, además de su trabajo habitual en el laboratorio. Eran las dos cosas que más le apasionaban en la vida, por lo que el regreso era algo que celebrar. Por esto, caminaba con una sonrisa por el campus de la universidad en dirección al comienzo de curso. Lo que no entendía era por qué a su paso la gente se ponía a gritar y salía corriendo. Ya se había acostumbrado a las excentricidades de los alumnos y profesores de aquella universidad, por lo que no era tan sorpresa para ella que se comportaran como chiflados, pero eso no dejaba de hacerlo molesto. Llegado un momento, escuchó un estruendo detrás de ella y se volvió para ver a la alumna más popular de la universidad, Evangeline Parker, saludando a la gente que, por algunaa razón, estaban aplaudiendo. Detrás de ella había un montón de huesos fósiles desperdigados de cualquier manera. Las excentricidades Daisy las dejaba pasar, pero el maltrato y destrozo del patrimonio de la ciencia ya era otra cosa. Por supuesto que se quejaría del destrozo de aquellos restos fosilizados.

Lo que no sabía Daisy Springwood (porque no se había dado la vuelta), era que, mientras ella avanzaba sonriente por el campus, detrás de ella iba un esqueleto perfectamente formado de Tiranosaurio. Welcome lo había visto y, cuando vio que se disponía a lanzar su ataque sobre Daisy, se convirtió en Deltra Wave Welcome y acabó con la amenaza. Ese sería sólo el primero de los incidentes con esqueletos de dinosaurios atacando la universidad.

Después de que un Paquicefalosaurio hiciera añicos una de las cafeterías más populares del campus, Welcome decidió informar en La Llave y La Puerta de los misteriosos ataques de esqueletos de dinosaurio. En la reunión informativa estaban Welcome, Brontes, Harvey y Anna Pickman, y Summanus.

-Eeeeh, no es por poner pegas, pero ¿qué pinto yo en esta reunión? -preguntó Summanus después de que Welcome expusiera el caso.

-No hay que ser muy inteligente para saber eso. Eres un dinosaurio -le dijo Brontes.

-Ah, claro, y como soy un dinosaurio tengo que saber por qué unos huesos de hace 65 millones de años están destrozando la universidad. Esa es una apreciación bastante racista... o especista, en este caso. Aunque habría que aclarar que yo no soy un dinosaurio, soy un descendiente de dinosaurios. Si yo estoy aquí por descender de ellos ¿por qué no habéis traído a unas palomas?

-Esto está siendo un poco embarazoso -musitó Anna.

-No, no, tampoco os sintáis mal. Estaba bastante aburrido con las cuentas de la residencia. Esto es más entretenido...

-Bueno ¿ha terminado la ronda de quejas y preguntas? -dijo Harvey -. Deberíamos investigar quién está detrás de estos ataques. Está claro que los dinosaurios no se han levantado ellos solitos para atacar a la universidad. Que todos los ataques hayan sido en el campus indica que hay una intención detrás de ellos.

-Alguien que tenga algo en contra de la Miskatonic... ¿descartamos a los habituales? -preguntó Anna.

-No, cualquiera de ellos puede ser el responsable. De hecho, como no tenemos nada, sugiero que echemos un vistazo a qué están haciendo Vinnie West, Marty Eye Gore y todos los científicos locos de la ciudad.

Un día después.
A media mañana, el grupo de investigación del caso de los esqueletos de dinosaurio se volvió a reunir para cotejar los resultados de cada uno.

-Marty Eye Gore está participando en el certamen de este año de Mister y Miss Villano, así que queda descartado -dijo Brontes.

-¿Se ha presentado a un concurso de belleza? Eso sí que es tener la autoestima alta... -dijo Summanus.

Los demás se le quedaron mirando.

-¿Qué? No me iréis a decir que soy el único que se ha fijado en que es más feo que Picio...

-Yo he conseguido hablar con un esbirro de Vinnie West -dijo Welcome -. Lo de hacerme pasar por rubia tonta ha resultado ser muy útil. Me ha contado que estaba preparando la reanimación por medio de la estimulación por música mala, que consiste en poner cancioner horrendas a los cadáveres, pero durante el experimento, tuvo un tropezón y, después de eso, decidió dejarlo todo y fue por un agujero.

-¿Un agujero? -preguntó Harvey extrañado.

-Sí, dice que salió a la calle y abrió un agujero, como la entrada a un túnel.

-¿Vinnie West en los túneles morlocks? -dijo Anna rascándose la barbilla.

-El esbirro no sabe más. Sólo sabe que Vinnie se metió allí dentro y no ha vuelto desde entonces. Hará como una semana de eso.

-¿Qué buscará alguien como Vinnie de los túneles bajo Arkham? -se preguntó Harvey.

Túneles bajo la ciudad de Arkham

En una oscura caverna, desconocida para la mayoría de los habitantes de los túneles bajo Arkham, un enloquecido Vinnie West supervisaba la excavación. Pero no era exactamente Vinnie West, sino la versión nigromántica villanesca que tomaba el control después de algún golpe. Para diferenciarse del Vinnie normal había decidido llevar una capa negra de villano. Junto al nigromante enloquecido, un sargento de las SSSSS SSSSS de los reptilianos observaba el trabajo con atención.

-Esssssto essss fantástico -dijo el lacertonazi -. El ussso de fósssiles como ssssooldadosss es un plan digno de nuesssstro Reich.

-Y yo estoy muy orgulloso de trabajar con el Reich de los mil años reptilianos -comentó Vinnie -. Si no fuera por esa entrometida de Delta Wave Welcome, la Universidad Miskatonic ya sería un montón de escombros.

-No te preocupesssss, tenemosss un plan para esssa sssupuesta sssuperheroína.

Residencia estudiantil La Llave y La Puerta

Un estudiante nuevo en la ciudad estaba recriminando al recepcionista porque su moto había sido golpeada por un ser gigantesco que estaba golpeando en una ventana, cuando fue interrumpido por alguien que le tocó en el hombro. Se volvió, dispuesto a dejar salir su ira hacia el entrometido, cuando vio algo que no supo comprender del todo. El recepcionista lanzó un suspiro profundo. Para él, aquello era un martes cualquiera.

El teléfono móvil de Summanus sonó, y el dinosauroide respondió a la llamada. Se trataba del recepcionista de la residencia. Le había dicho que iba a una reunión, por lo que el chaval había supuesto que no estaba en el edificio. Le llamaba para informarle de que tenía una sorpresita en el vestíbulo y un cliente que había fallado la tirada de cordura.

-Chicos, creo que nos atacan. -dijo Summanus tras colgar.

El grupo de investigación al completo fue recepción y, cuando llegaron allí, se encontraron con algo que no esperaban. Aparte del estudiante que había perdido el norte -estaba en un rincón corriendo en círculos-, una especie de conglomerado de huesos formado entre los esqueletos de varios dinosaurios estaba destrozando el vestíbulo de la residencia. Tenía varias cabezas y varios pares de garras afiladas, con las que destrozaba sillones y sacaba el relleno de los sofás.

-¡Eh, montón de huesos! ¿Sabes cuánto nos costó ese sofá? -dijo Harvey para llamar la atención del constructo mágico.

La criatura se volvió hacia ellos y soltó los muebles que destruía. Intentó rugir -evidentemente no pudo, porque no tenía cuerdas vocales ni nada con lo que pudiera soltar un sonido que no fuera el traqueteo de huesos- y se lanzó hacia ellos.  Harvey interceptó al monstruo creando una protección mágica, contra la que chocó la criatura. Anna salió de detrás de la protección  y de una patada hizo que dos de las cabezas salieran disparadas. Brontes, que no tenía ganas de pelea, simplemente salió, tiró al suelo al montón de huesos y lo pisoteó hasta que se convirtió en un montón de polvo.

-Buenooooo, la que se va a liar cuando Araknek vea esto -dijo Summanus.

Welcome se acercó al montón de polvo y sacó una cinta que el bicho llevaría atada en algún sitio.

-Estos tíos son tontos, mirad.

Welcome mostró la cinta y lo demás la miraron. Era una cinta roja con una esvástica dentro. No había que ser muy listo para saber quien lo había puesto.

-Eso es lo que hace Vinnie en los túneles -dijo Harvey -. Está con los RNLO.

-Bueno -dijo Anna -, pues podemos hacerles una visita. Ya que ellos han destrozado nuestro vestíbulo, podemos devolverles la jugada.

 Túneles bajo la ciudad de Arkham

Encontrar la guarida de Vinnie West en los túneles no fue fácil. El grupo de investigación bajó por una de las entradas habituales de los morlocks y hablaron con ellos de la amenaza. En esos momentos estaban muy ocupados con unas elecciones electorales, por lo que la únic ayuda que pudieron prestar fue señalar los lugares habituales por los que solían deambular los RNLO. Allí se dirigieron, pasando por cuevas en las que aparecían murales en los que horrorosas blasfemias jugaban al volley playa, saludaron a los habitantes con forma de gusano de determinadas cavernas innombrables y en un rescoldo perdido se encontraron con un buhonero que les intentó vender armas y equipo de combate. Por no llevar un mapa, se perdieron y pasaron un  día entero en un dungeon donde tuvieron que evitar a un grupo de orcos cantantes sinfónicos que pretendían cantarles todo su repertorio y un brujo no muerto que se había metido a poeta. Consiguieron huir sanos mental y físicamente de ese horrible dungeon y pudieron encontrar de nuevo el camino a los túneles de Arkham. Pronto se encontraron con un pequeño escuadrón de reptilianos que no supusieron ninguna amenaza. Una vez derrotados les pidieron amablemente que les dijeran dónde estaba la guarida de Vinnie West, a lo que los reptilianos respondieron después de la tortura de ponerles canciones de navidad cantadas por Alvin y las Ardillas.

-Creo que hemos sido muy crueles con esos reptilianos -dijo Brontes -. En la guerra no está todo permitido.

-Puede que no, pero después de lo que le han hecho al sofá del vestíbulo, eso es lo que se merecen esos lagartos nazis -dijo Anna entre dientes.

-Pero ¿creéis que nos ha dicho la verdad? Yo respondería cualquier cosa con tal de que me quitaseis esa horrible música -insistió el cíclope.

Cruzaron una esquina y se encontraron con la excavación en la que estaba trabajando un gran grupo de reptilianos al mando de Vinnie West y el reptiliano de las Sssss Ssssss. Se trataba de una inmensa caverna en la que en paredes y suelo estaban sacando esqueletos de toda clase de dinosaurios. Era como hubiera habido una gran fiesta de dinosaurios y, de repente, todos hubieran sido fulminados para ser desenterrados millones de años en el futuro.

-¡Mirad quienes están aquí! ¡Los héroes de Arkham! -exclamó Vinnie West.

-Sí, eso dicen que somos -le respondió Welcome.

Los reptilianos dejaron de excavar y se quedaron mirando a los recién llegados.

-¡No osss quedeissss mirando. ¡Atacad! ¡Atacad! -exclamó el reptiliano de las Sssss Sssss.

Los reptilianos excavadores se lanzaron contra el grupo armados con palas, picos y escobillas, mientras Vinnie preparaba macabros hechizos. Harvey se dedicó a la defensa mágica, deshaciendo los hechizos de Vinnie mientras los otros derrotaban fácilmente a los pobres reptilianos.

-¿Desde cuando sabe magia este? -preguntó Brontes.

El reptiliano de las Sssss Sssss, al ver que, claramente, estaban siendo derrotados, se metió por una grieta y desapareció de allí, dejando a Vinnie a solas contra sus enemigos.

-No creáis que habéis ganado ¡¡¡Levantaré los restos fósiles de todos estos dinosaurios!!! ¡¡¡Seréis devorados horriblemente!!! ¡¡¡Pediréis piedad y no os la concederé!!!

De repente, un reptiliano inconsciente cayó sobre Vinnie, dejándole fuera de juego inmediatamente. Todos se quedaron mirando a Brontes.

-¿Qué? Me diréis que soy el único que quería callarlo como fuera...

Cogieron al inconsciente villano y lo llevaron fuera de los túneles. Ni se molestaron en buscar al reptiliano que había huido tan cobardemente, no merecía la pena. Cuando estuvieron ya en las calles de Arkham, Vinnie se despertó y se encontró rodeado por los héroes de la ciudad.

-Yo no he hecho nada... -dijo.

-Ya -le respondió Harvey -, no has hecho nada, pero nos vas a ayudar a reponer los muebles que tu monstruíto de huesos ha destrozado en nuestra residencia.

-¿Qué monstruíto de huesos? ¡No entiendo nada! -insistió Vinnie.

-Amnésico perdido... yo lo dejaría irse -dijo Anna.

Así, dejaron marchar al intento de villano, que aún se preguntaba qué había sucedido. Una vez más, sin saber que una identidad más villanesca que él se ocultaba en su interior, esperando el momento para volver a liarla.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Noche de Kates


Estaba prácticamente iniciado el mes de septiembre y Kate Ashford se hacía a la idea de la inminente vuelta a clase. El mes de agosto en Arkham había sido muy tranquilo, gracias a un incidente en el que intervinieron unas palomitas adulteradas, un ciclo de cine de zombis nazis y los morlocks comunistas, pero esto no había impedido que en Dunwich las welclones hubieran tenido mucho trabajo. La región se estaba volviendo popular como destino de vacaciones y eso repercutía en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta. Pero el verano se encaminaba hacia su fin y, con él comenzaba un nuevo ciclo escolar en la Universidad Miskatonic. Había tenido todo el verano para hacerse a la idea de lo sucedido durante la Crisis of Infinity Kates, con todo aquel viaje en el tiempo y sus versiones alternativas y ancestros. Tenía que reconocer que, pese a todo aquel caos y las batallas contra los invasores de otra línea temporal alternativa que pretendían acabar con ella habían sucedido cosas interesantes. Y el sexo con sus antepasadas y su yo de un futuro alternativo había sido genial. Claro que descubrir que en el futuro iba a tener una hija por cortesía de la unidad de medicina reproductiva y el departamento de genética de la Miskatonic y el Hospital Universitario de Arkham la había dejado bastante sorprendida. Pero todo aquello ya había quedado atrás. El verano tocaba a su fin y sólo tenía que preocuparse de regresar a las clases y de que Welcome no le organizara un trío sorpresa con su yo alternativo, Kate “Bogatyr” Ashford, una versión suya más mayor procedente de un futuro en el que los reptilianos dominaban USA. Pero no era de su novia de quien tenía que preocuparse. Y de eso se dio cuenta cuando, al regresar al piso de estudiantes en el que vivía, se encontró a Bogatyr esperándola. Ésta, al desaparecer su línea temporal, se había quedado huérfana en el tiempo y había optado por quedarse con los morlocks comunistas para seguir luchando contra los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro.

El hecho de que la esperara medio desnuda ya le daba una pista clara sobre sus intenciones. Y, bueno, no iba a ser la primera vez que se acostaban y, al ser ella misma pero de una línea alternativa, tenía un cierto morbo. Cuando Kate se despojó de sus cosas, dio un beso a Bogatyr y la abrazó. Le había pillado por sorpresa pero siempre se alegraba de verla. Y, ya que estaba, no iba a desperdiciar la oportunidad. Y cuándo las cosas iban a pasar a mayores, Bogatyr le dijo que le aguardaba una sorpresa en el dormitorio. Kate empezó a recelar, aunque como mucho se esperaba encontrar a Welcome, a Yekaterina (la Kate morlock de dentro de un millón de años) o incluso a alguna welclon. Pero lo que se encontró en el dormitorio era algo muy diferente y completamente inesperado: completamente desnuda, con una botella de whisky irlandés, aguardaba expectante y cachonda Kate la Roja, su antepasada irlandesa del siglo X, una bruja y sacerdotisa de Shub-Niggurath alocada y con un hígado a prueba de bombas, capaz de beber alcohol como si fuera agua. Eso era raro. Era muy raro. Tras la Crisis, todas las Kates habían vuelto a sus respectivos lugares de origen (salvo Yekaterina y Bogatyr que fueron con los morlocks). Pero, como Kate era bastante práctica, decidió que lo primero era lo primero: no dejar lo que tenía entre manos (a su yo más mayor de un futuro alternativo bastante cachonda) y hacer las preguntas después.

Un par de horas más tarde, agotadas, satisfechas y duchadas, en bata, pudieron hablar del asunto. La cosa, tal y como explicó Bogatyr, es que Yekaterina y los morlocks estuvieron rastreando un tiempo las líneas temporales tras la Crisis, asegurándose de que todo iba bien y no había alteraciones indebidas. Entonces descubrieron que en el presente de Kate la Roja llegaba un momento en que, superado el punto crítico según el cual su muerte provocaría la interrupción de la línea genética que acabaría en Katherine Ashford, la irlandesa moría. ¿Qué había pasado? Porque la habían recogido unos días antes de alcanzar ese punto crítico y su muerte era un par de meses después. Y era obvio que la Roja ni estaba embarazada cuando atentaron contra ella ni le había dado tiempo a estarlo y dar a luz. Por ello, investigaron más a fondo. Y es que el punto de inflexión se producía con el nacimiento de la hija que iba a tener Gwen, la sobrina de Kate la Roja. La bruja irlandesa iba a actuar de comadrona y gracias a eso el parto acaba bien. Sin ella, tanto la madre como la recién nacida morían. Y unos meses más tarde, la sacerdotisa de Shub-Niggurath, borracha como una cuba tenía un accidente con un caballo que acababa con su vida. Por ello, los morlocks, tras asegurarse de que la extracción de la Roja en el momento adecuado no iba a tener consecuencias graves, lograron salvarla in extremis para minimizar los riesgos espaciotemporales. Y tras un periodo de recuperación, habían decidido darle la noticia a Kate y, bueno, una cosa llevó a la otra, y acabó desencadenando ese peculiar trío. Eso sí, en cuanto Welcome se enterara se pondría la mar de contenta. Era como tener Kate clones, su novia repetida en varias versiones, como estar en el Paraíso.

Pero antes de darle la noticia a Evangeline, que llevaba unos días enredada con la alianza situacional entre Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y el Vinnie West Oscuro, decidieron que, a fin de cuentas, ya que estaban juntas de nuevo, podían celebrar el regreso de las Kate Rangers por todo lo alto, aunque faltaran algunas de sus componentes. Por ello, fueron a buscar a Yekaterina y esa noche, todas juntas y arregladas, se fueron de fiesta. Era una noche de Kates. O eso esperaban.

Nyarlathotep, que sabe más por viejo que por diablo y que, de una manera o de otra, se acaba por enterar de todo, estaba al tanto del regreso de Kate la Roja. Y, aunque Kate le caía bien dentro de lo bien que puede caerle una efímera humana al Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, la verdad es que llevaba un tiempo sin hacer nada en Arkham. Pero, la verdad, es que no le apetecía demasiado montar algo muy grande. Se estaba divirtiendo con otros asuntos a nivel internacional y tenía otros planes dentro de planes dentro de planes en marcha. Por ello, decidió poner a prueba a las Kates enviando a un peón menor. Era una de esas piezas tan ridículas que podía considerarse el peón de un peón, y ni siquiera hacía falta incitarle demasiado. Era lo bastante idiota como para ponerse el sólo en marcha sin darle mucho impulso. Se trataba de Richard Dalton, aunque prefería que le llamaran Ur-Tep en su círculo ocultista. Era un sujeto que, para variar había entendido al revés todo el trasfondo ocultista que había en Arkham y se había apuntado a la Logia Mistérica del Aklo-Sabaoth. Tras este rimbombate nombre se podía hallar a un grupo de impresentables e idiotas que pensaban que lo oculto era divertido y que sería una buena forma de conseguir chicas mientras ejecutaban hechizos y tal. Quien estaba detrás de este grupo en concreto (pues había otros similares por la ciudad y normalmente resultaban inofensivos hasta que leían lo que no debían y los Pickman o Welcome tenían que arreglar el asunto) no era otro que Nyarlathotep. En realidad eran bastante lamentables y pecaban de un cierto machismo rancio pero a veces podían resultar mínimamente útiles. Pero muy minimamente. Ur-Tep, o Richard Dalton, había ascendido dentro de la escueta jerarquía del grupo y estaba en una posición de confianza del líder, que no era más que otra marioneta de Nyarlathotep. Por ello, el Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, decidió hacer uso de él para tocarle un poco las narices a Kate y de paso echarse unas risas. La verdad es que Dalton era un energúmeno que se creía un imán para las mujeres. Era atractivo y había logrado apuntarse unas cuantas conquistas poco selectivas y eso había hecho que se le subiera el ego. Por eso, Nyarlathotep, a través del líder del culto, le comentó que Kate iba a salir esa noche con otras chicas y que todas ellas podían ser presas fáciles de su encanto y atractivo. Y, claro, el muy idiota se lo tragó.

Esa noche, mientras las chicas se lo pasaban bien bailando y disfrutando de la música, Ur-Tep o Richard Dalton se encaminó al local en donde estaban ellas y entró. El Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos cogió un paquete extra grande de palomitas y se preparó para disfrutar del espectáculo. El primer contacto no fue mal, ya que las Kates se estaban divirtiendo y no esperaban que un moscón fuera a molestarlas. Pero en cuanto Dalton empezó a ponerse pesado, no tardaron mucho en quitárselo de encima y optaron por cambiar de local. No iban a dejar que un idiota les estropeara la noche.

En el siguiente sitio se encontraron por sorpresa con Ashley Johnson. La capitana de GodHunters y directora de la oficina local de Omicron Scorpions había participado en las Crisis of Infinity Kates, incluso se las habían visto con su versión alternativa malvada. La mujer había acabado por llevarse bien con Kate y Welcome y se habían acabado por hacer amigas pese a que trabajaba para una empresa a la que el equipo de dioses Alfa Strike se había enfrentado en diversas ocasiones. Por suerte, los fracasos acumulados por NWE en sus intentos de capturar dioses y seres sobrenaturales para desarrollar super tecnología y super armas había hecho que la multinacional acabara por cambiar de política. Así pues, al encontrarse Ashley con las Kates, estas la animaron a unirse a ellas. Mientras hablaban y disfrutaban de la compañía y la música, volvió Richard Dalton. Herido en su amor propio y dispuesto a no aceptar un nuevo rechazo, se acercó con sus aires de ligón barato de discoteca al grupo. Las mujeres se dedicaron a negarse a aceptar sus entradas de forma educada pero llegó un momento en que les hincharon las narices. Así que, optaron por una manera rápida y poco dolorosa de librarse de él. Le hicieron salir e ir a un callejón próximo. Dalton, como buen idiota que era, pensaba que había triunfado y que se lo iba a hacer con todas a la vez en aquel sitio, o al menos con alguna de ellas. Pero cuando las chicas lo acorralaron contra la pared y Kate hizo una llamada por el móvil, se dio cuenta de que algo iba mal. Unos minutos más tarde, un byakhee con la gorra de Byakhee Express aterrizaba al lado de ellas y se marchaba con un pasajero al que habían atado y amordazado. Como no tenían nada práctico a mano, utilizaron la correa de él para atarlo y, a falta de un pañuelo, Bogatyr se quitó las bragas y se las embutió en la boca. El tiempo que había pasado en la Resistencia luchando contra Reptilianos Nazis le había quitado los restos de pudor que tuviera y le habían dado una visión muy pragmática de la vida. Y, tal vez, así lograran librarse del pesado ese. Tampoco es que lo mandaran muy lejos, sólo a la otra punta de la ciudad. Así tendría que coger un taxi para regresar allí. Pero ellas optaron por no esperar e ir a otro sitio. Y, tal vez, al llevarse las bragas como trofeo o mordaza, se calmara un poco.

En el siguiente lugar en el que acabaron se encontraron a N’kari. La diosa africana de las tormentas y la pasión violenta, que tenía su propia productora de cine para adultos, además de dirigir y protagonizar algunas películas, era una mujer con la piel de color ébano y un escultural cuerpo cargado de curvas coronado por una espléndida mata de cabello blanco muy largo. También era una de las amantes de Kate, al menos cuando Kate quería tener sexo hasta perder el sentido o quedar muy cansada, ya que N’kari era tan apasionada y tenía tanto vigor que Kate optaba por acostarse con ella haciendo un trío con Welcome. Así la diosa repartía su ímpetu sexual entre las dos. Y, además, era bastante simpática cuando la conocías. Así pues, se unió al grupo formado por las Kates y Ashley Johnson. Tras la ampliación, las mujeres siguieron disfrutando de la noche y la música. Pero, sin saber como, Richard Dalton volvió a encontrarlas (Nyarlathotep le indicaba donde iban). En esta ocasión, antes de recurrir a medidas más drásticas, recurrieron a una medida bastante drástica: N’kari, a la que las demás la habían puesto en antecedentes, se ocupó de él. Se lo llevó fuera y, unos veinte minutos más tarde, la diosa regresó acabando de arreglarse el vestido. Tal y como les contó, el muy gallito no le había durado nada, y si había tardado era porque había usado sus poderes como diosa de la pasión violenta para ponerlo en pie de nuevo y poder tener sexo varias veces. Y ni por esas, pues acababa muy rápido y ella se quedó igual. Pero al menos lo había cansado y le había hecho acostarse con una mujer a la que no le llegaba ni a la altura de los zapatos. Igual así conseguían librarse de él. Pero, mientras tanto, N’kari tenía ganas de algo más “sustancioso” en cuanto a sexo y ante ella tenía a cuatro Kates, todas ellas lesbianas o bisexuales y Ashley Johnson, que, aunque era heterosexual, igual acababa por entrarle la curiosidad por el sexo con mujeres. Pero, una vez más, optaron por cambiar de lugar.

Como última opción, ya segura, definitiva y a prueba de bombas, fueron al campamento Occupy Arkham de los profundos, que protestaban por el cambio climático y la contaminación de los mares. Estos estaba de fiesta y recibieron con alegría a las Kates, Ashley Johnson y N’kari. Pero Nyarlathotep había decidido usar una vez más a su peon. Así que, tras darle un poderoso reconstituyente y afrodisíaco, que le produjo una potente erección, lo encaminó hacia el campamento de los profundos. En este, en plena fiesta, se encontraron con Brontes. El dios cíclope iba a bailar a menudo con los habitantes del mar, ya que montaban unas buenas fiestas. Pero no estaba sólo, ya que había ido con Lady Cthulhu, una welclone mestiza de humana y semilla estelar de Cthulhu que hacía de enlace con los profundos y con la población de Innsmouth. Ni que decir tiene que recibieron con los brazos abiertos a las Kates, Ashley Johnson y N’kari. Fue en plena celebración cuando vieron llegar al pesado de Richard Dalton y las mujeres pusieron al día tanto a Brontes como a la welclon. Así pues, aprovecharon para utilizar los recursos que tenían a mano: un montón de profundos de ambos sexos, una welclon y una diosa africana cachonda. Pero empezaron con los profundos. En concreto, empezaron con las hembras de profundo, que en cuanto a líbido no tenían nada que envidar a Welcome y sus clones, o viceversa. Así pues, el excitado y calenturiento Dalton se vio de repente rodeado por “atractivas” mujeres pez deseosas de aprovechar esa durísima erección que se hacía notar en sus pantalones. Y, claro, una cosa llevó a la otra y así fue como empezó la gran orgía de primeros de septiembre en el campamento Occupy Arkham.

A la mañana siguiente, las Kates tenían la sensación de que se habían acostado con medio campamento y lo habían disfrutado; N’kari también se había entregado a fondo, tal y como atestiguaban los múltiples profundos de ambos sexos durmiendo por el agotamiento a su alrededor y Ashley Johnson había tenido sexo con un dios, algo que había pensado no volver a repetir desde que Zeus la sedujo. Pero, en este caso, no había habido segundas intenciones y si segunda, tercera y hasta quinta vez dejándola plenamente satisfecha y agotada. Y es que Brontes había demostrado ser un gran amante y con mucha resistencia. La verdad es que todas las Kates, N’kari y Ashley habían disfrutado mucho y lo habían pasado en grande. Otra cosa era lo que le sucedió a Richard Dalton, para quien la orgía resultó… diferente. Y es que, para su ego, el haberse acostado con aquellas féminas tan extrañas y feas, pese a las ansias de sexo que demostraban, era algo humillante. Lo habían tratado como a un mero objeto sexual del que sacar placer, mientras que, cuando las vio acostarse con las Kates o la diosa, era algo muy diferente. Lo normal habría sido esperar que, tras esta lección de humildad, cambiara su forma de pensar y dejara de considerar a las mujeres como conquistas que anotar. Pero su ego le impedía reconocer esto por lo que, discretamente y andando raro, se alejó de aquel lugar tras vestirse. Decidió que sería mejor no hablar a nadie de lo sucedido aquella noche. O, como mucho, dar una versión editada. Por su parte, Nyarlathotep, el Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, había disfrutado a su manera. Y la Logia Mistérica del Aklo-Sabaoth estaba empezando a dejar de ser útil. Tal vez era el momento de dejarles caer un texto con una invocación que funcionara de verdad.

miércoles, 1 de agosto de 2018

Vacaciones en agosto

En La Llave y la Puerta Arkham tras los acontecimientos sucedidos en la alocada sesión de cine de verano organizada por los morlocks comunistas, la ciudad se ha visto invadida por un colectivo de tertulianos de economía aburrida capaces de aburrir a cualquiera. Por ello, la ciudad va a pasar un mes más relajado. En Dunwich, en plena temporada alta, los Alojamientos Rurales mantienen ocupadas a las welclones, con Welcome y Kate echándolas una mano en lo que pueden. Y los profundos siguen en su campamento protesta de Occupy Arkham. Y con el calor de agosto todos en general prefieren aprovechar para tomar un descanso y retomar fuerzas para septiembre.


domingo, 29 de julio de 2018

Noches de cine de verano Arkham Style


Seabury Q. Pickman observaba atentamente al morlock que tenía delante. Le había explicado un plan que habían desarrollado sus compañeros y todavía estaba sopesando si era una genialidad o era una absurdez de grandes proporciones. Mientras pensaba en ello, agitó el café que le habían servido en la cafetería de la residencia estudiantil.

-A ver si lo entiendo. Queréis hacer eso porque estamos en verano.

-Sí -le respondió Konstantin, el enlace entre los morlocks y los Pickman.

-Y queréis iros de vacaciones. Algo que es un derecho inalienable para los trabajadores, y como morlocks comunistas, debéis apoyar a la clase obrera.

-Eso es.

-¿Y no sería más fácil iros simplemente de vacaciones sin llevar a cabo un plan tan digno de alguien como Eye Gore o cualquiera de los villanejos que pululan por aquí?

-No podemos dejar los túneles morlock así como así, los RNLO son un gran peligro.

-Pero en Arkham tenemos a una superheroína, un grupo de dioses superpoderosos, uno de los más poderosos sacerdotes de Yog-Sothoth y tenemos a Anna ¿de verdad crees que los RNLO podrían hacer algo?

-Por si acaso -concluyó el morlock.

Era un plan absurdo, seguía pensando Seabury, pero parecían convencidos de llevarlo a cabo. El plan en cuestión involucraba un cine de verano al aire libre y un ciclo de películas de terror de serie B de zombies nazis. Se suponía que los reptilianos eran fanáticos de las películas de nazis en las que estos llevan a cabo experimentos locos, y los morlocks querían aprovechar esto para librarse durante un tiempo de los RNLO. En el cine de verano, se realizaría un ciclo de películas con zombies nazis -que hay a puñados- y esto llamaría la atención de los enemigos de los morlocks. Estos querrían ver las películas, así que asistirían a las proyecciones, momento que aprovecharían los morlocks para hacer su movimiento, consistente en sabotear las palomitas y las bebidas, que consumirían los reptilianos y caerían presa de una toxina que los convertiría durante un mes en el equivalente de los analistas económicos que aparecían en las tertulias de televisión. Lo dicho, un plan absurdo.

-Yo no lo veo tan absurdo -dijo Brontes asomando la cabeza entre Konstantin y Seabury. Estos estaban sentados ante una mesa de la cafetería, tomando el desayuno matutino.

-¿Y quién ha pedido tu opinión? Tu traje de baño hace avergonzarse hasta a los diseñadores de moda más excéntricos.

-Nimiedades -sentenció el cíclope mientras se sentaba con ellos-. ¡Camarero, un zumo de ambrosía!

-Ese producto no existe, señor -le respondió el camarero.

-¡Ah! Pues debería... ponme un granizado de limón, entonces.

-¿Y este es el tipo de gente que ve lógico vuestro plan, Konstantin? -dijo Seabury señalando descaradamente al cíclope.

-A ver, yo sólo te lo he explicado por si queríais ayudarnos. El plan se va a realizar sí o sí. No me importa si nos ayudan los Pickman o los dioses, para nosotros viene a ser lo mismo.

-¿Nos consideráis dioses? -preguntó Seabury extrañado.

-No, os tenemos al mismo nivel de utilidad.

Seabury torció el gesto.

-No pongas esa cara, hombre -intervino Brontes-, al menos ha dicho que eres de utilidad.

-Bieeen, vaaale os ayudaremos en vuestro absurdo plan. Seguro que hemos hecho cosas más tontas...

Una vez terminado el desayuno, Konstantin se dirigió al cine de verano para entrevistarse con el dueño e informarle del plan de los morlocks. Seabury fue como enlace, y Brontes les acompañó porque ese día no tenía nada que hacer, y al menos eso le mantendría entretenido. El dueño del cine al principio tampoco pareció muy entusiasmado con el plan de los morlocks, pero después de que Konstantin le dijera que los RNLO irían en masa y eso conllevaría una venta de entradas desorbitada, se lo pensó mejor.

-Bien, todo está preparado -dijo Konstantin-. Esta noche nos libraremos de los RNLO y podremos disfrutar de nuestras vacaciones.

Se fijaron carteles por toda la ciudad informando del ciclo de películas de zombies nazis. Seabury se había preguntado qué necesidad había de llenar las calles de publicidad si los RNLO estaban en los túneles, a lo que Konstantin le respondió que esto haría más creíble todo. Por supuesto, también habían llevado carteles a los túneles, dejados de manera estratégica para que los reptilianos se encontraran con ellos. Todo parecía estar yendo sobre ruedas.

La hora de apertura del cine llegó y allí se dirigió Konstantin junto a Seabury, para comprobar cómo iba el plan. Cuando llegaron se encontraron el aparcamiento junto al cine repleto de coches, cosa que les llamó la atención. Cuando miraron al recinto del cine lo comprendieron todo.

-¡¿Pero qué hace toda esta gente aquí?! -exclamó el morlock al ver el cine atestado de espectadores humanos.

-Parece que los reptilianos no son los únicos fans de las películas de zombies nazis -dijo Seabury aguantándose la risa.

-Pues hay que desalojarlos. Si los reptilianos ven esto, se irán, y aunque no lo hicieran ¡no hay sitio para ellos!

Entonces Seabury se percató de algo más preocupante que aquello. Casi todo el mundo se había pedido una ración de palomitas y refrescos, si los consumían correrían la suerte reservada a los lacertonazis.

-¡La gente se está inflando a palomitas de las vuestras, tenemos que evitar que se conviertan en expertos en economía soporífera.

-Oooooh... demasiado tarde -musitó el morlock.

Los espectadores habían comenzado varias tertulias sobre economía con un tono de voz neutro y profundamente adormecedor, los temas que trataban tampoco es que fueran el epítome del entretenimiento, cosa que estaba haciendo que los que no habían consumido los alimentos adulterados empezaran a  sentir los efectos de un profundo aburrimiento.

-¡Konstantin! Por culpa de vuestro absurdo plan, media ciudad se ha quedado agilipollada ¿ahora qué vamos a hacer con todos esos tertulianos aburridos?

-El efecto es temporal, no te preocupes. Pero si tanto te interesa el bienestar de esa gente, desaloja el cine de una vez.

Seabury y Konstantin fueron al despacho del dueño del cine para informarle del grave error que se había cometido. Éste se negó a desalojar el local, pues toda esa gente había pagado generosamente por ver las películas, pero el morlock le convenció de que no le pedirían la devolución del dinero, pues se encontrarían enfrascados en apasionantes debates sobre el efecto de la economía en el ciclo reproductivo del gusano del esparto. Esto pareció convencer al dueño, que utilizó los megáfonos para informar a la gente de que debía abandonar el recinto del cine por unos desperfectos que debían ser arreglados. Los acomodadores fueron acompañando a la gente fuera del cine, mientras seguían debatiendo sobre economían. Más de un acomodador estuvo a punto de caer bajo el sopor, pero consiguieron vaciar el cine satisfactoriamente.

-¡Cómo son estos capitalistas, en cuanto les dices que ganarán mucho dinero o que no lo perderán te hacen caso a la primera! -comentó Konstantin mientras se vaciaba el cine.

-Sí... ahora me vas a tener que decir qué hacemos con toda esa gente que está aburriendo a las paredes.

-Pueeees se pasarán un mes así, y la gente con la que interactúen caerán aburridas ante el sopor del debate. Míralo así, el mes de agosto va a ser muy tranquilo en la ciudad...

Seabury se guardó las ganas de decir lo que pensaba al morlock, sobre todo cuando vio que apareció un grupo de vehículos que parecían versiones de ciencia ficción retro de los coches de la Alemania de los años '30. Se trataba de los transportes civiles de los reptilianos. Pocas veces los utilizaban, porque normalmente estaban centrados en su misión de encontrar el paso a la Tierra Hueca y enfrentar a los comunistas del futuro, así como el intento de conquista del exterior, que normalmente acababa en fracaso. Los reptilianos aparcaron y fueron saliendo de los vehículos convenientemente disfrazados de habitantes del exterior, vamos lo que viene siendo humanos. Como utilizaban hologramas y otra tecnología futurista, el efecto era casi perfecto, sólo hacía sospechar cuando habrían la boca y siseaban con acento alemán. Con suerte para todo el mundo, los trabajadores del cine estaban informados de lo que estaba pasando, aunque siendo habitantes de Arkham no se extrañarían por una nimiedad como gente que habla como una serpiente alemana. Como era de esperar por los morlocks, también se pidieron palomitas y refrescos, tras lo que fueron tomando sus asientos.

-¡Sí! ¡Eso es! -exclamó Konstantin.

-No me puedo creer que semejante esperpento de plan esté funcionando...

La proyección de la primera película comenzó y los reptilianos quedaron embelesados por el espectáculo mientras comían los alimentos adulterados. Su interés por las películas de zombies nazis era tan grande que tardaron mucho más en sucumbir a los efectos de la toxina de la economía aburrida, pero poco a poco se fueron convirtiendo sin que los demás lo notaran, tan enfrascados estaban en la película. El ciclo constaba de cuatro películas, y los reptilianos se comieron las cuatro aunque había varios debates activos en distintas partes del cine. Cuando terminó la última película, los reptilianos se levantaron y salieron ordenadamente del cine mientras debatían sobre el crecimiento de precios en el comercio de los huevos de reptil. Se dirigieron a sus respectivos vehículos y salieron de allí.

-¡Sííííí! ¡Todo ha salido perfecto! -exclamó Konstantin.

-¿Perfecto? -preguntó Seabury- ¡¿Perfecto?! Mira a tu alrededor, la ciudad está llena de debates sobre economia. Mira a ese bar, no están teniendo conversaciones de cuñados, están hablando de economía, y el camarero está a punto de dormirse ¡¿eso lo ves como perfecto?

-Aaaah, daños colaterales -dijo Konstantin-, y ahora, si me disculpas, he de preparar mis vacaciones.

-¿Tus vacaciones? ¡Me cago en tus vac...

Pero Seabury no terminó su exabrupto, pues el morlock ya se había metido por uno de los agujeros que llevaban a los túneles bajo la ciudad. Sería mejor que se lo tomara con filosofía, con los RNLO fuera de juego durante unas semanas, sólo tendrían que preocuparse de los intentos de villano habituales y de las confusiones espaciotemporales normales de Arkham. Había que verle el lado bueno a todo... aunque estuviera rodeado de tertulianos que debatían sobre los aspectos más innombrables de la economía.

viernes, 20 de julio de 2018

El ¿triunfo? del Becario: Nodens y Poseidon

Esta vez no podía fallar, esta vez había tenido en cuenta todas las posibilidades y los errores cometidos en el pasado y estaba seguro de haber dado con la solución. Esta vez triunfaría, y en la Fundación Wilmarth tendrían que reconocer su éxito y dejaría de ser becario para ser miembro de pleno derecho y con honores. ¡Y las malditas Criaturas del Ciclo de Cthulhu (CCC) y Deidades del Ciclo de Cthulhu (DCC) conocerían la furia de los Dioses Arquetípicos! El Becario de la Fundación Wilmarth estaba completamente decidido. Ya había acumulado demasiados fracasos, y era obvio que Arkham estaba bajo el control de los adoradores de las DCC ya que de lo contrario no se explicaba como es que la Fundación se encontraba tan limitada. Total, todo porque hace un par de años se montó un buen follón en la ciudad por unas bombas que habían puesto los de la Fundación. ¡Y todo para tratar de acabar con las CCC! Vale que se organizó aquello que aún se llamaba Mad Arkham of Battlecraft, pero fueron efectos secundarios, daños colaterales. ¡Había que destruir a las DCC y las CCC a cualquier precio o la humanidad estaría condenada! Así, pues, tras sus anteriores fracasos al tratar de invocar a los Dioses Arquetípicos, había decidido hacer las cosas con más cuidado. Se había entrevistado con Vinnie West, que llevaba un tiempo retomando sus estudios de medicina a ver si así lograba averiguar en que había fracasado hasta el momento para retomar sus experimentos de reanimación, había estado en Innsmouth haciendo una visita rápida para horrorizarse por la presencia de los profundos y sus mestizos humanos (que a fin de cuentas, ya no eran tan exagerados como en las primeras décadas del siglo XX, se habían vuelto más abiertos y no eran tan peligrosos), había rondado por el campamento de Occupy Arkham con los profundos protestando contra las políticas medioambientales estadounidenses, incluso había pasado por Dunwich. Allí las welclones, que en parte les caía bien y en parte querían distraerlo para que no montara mucho follón, se dedicaron a mantenerlo distraído a su peculiar manera. Así, tras varias rutas turísticas, diversas actividades rurales y un fin de semana en que se dedicaron a medir el tiempo en orgasmos (unidad de medida temporal desarrollada y utilizada a menudo por Welcome y copiada por sus clones y la diosa N'kari), un Becario bastante más instruido en los recursos naturales de Dunwich y en las prácticas sexuales regresó a Arkham. Allí se dedicó a recopilar toda la información que había reunido y a descansar. Consultó de nuevo la biblioteca de la Universidad Miskatonic, se desplazó hasta la Biblioteca Wiedener de Harvard y utilizó los contactos de la Fundación Wilmarth para acceder a los contenidos de otras bibliotecas por todo el mundo. Incluso llegó a hacerse con todo el material publicado de Brian Danforth, convencido de que este escritor sistematizador y peculiar que tanto parecía saber sobre las DCC tal vez hubiera escondido en sus obras algún código o secreto que pudiera ser resuelto.

Hasta tal punto llevó sus indagaciones que creyó, finalmente, haber dado con la clave. Sin embargo, como le había sucedido en otras ocasiones, la información era confusa, difusa, y parecía dirigir en una dirección inesperada. Pero, pese al intento por camuflar la verdad, estaba seguro de estar sobre la pista correcta. El problema era que, en otras ocasiones creía lo mismo y en ambos casos había fracasado, invocando por error a dos diosas convencionales en lugar de a Dioses Arquetípicos. Pero es que era tan extraño todo, estaba tan enredado, que era difícil averiguar si una cita hacía referencia a un dios o a un Arquetípico. Así pues, tras mucho devanarse los sesos, y puesto que la pista que había encontrado apuntaba en dos direcciones diferentes, tomó una decisión salomónica: seguiría ambos caminos y así no perdería el tiempo y, si estaba en lo cierto, lograría invocar a un Arquetípico. Así pues, comenzó a reunir los ingredientes y componentes variados que necesitaba: un tridente, una concha marina, una colección de imágenes de porno de tentáculos, una langosta, una merluza, un pulpo y una sepia en rodajas, los tentáculos del pulpo y la sepia, un limón, harina, una receta de calamares a la romana y un tampón usado por una lesbiana (la cara rara que le puso Kate cuándo el Becario le pidió ayuda fue para enmarcar). Una vez obtenido todo esto, se dispuso a ejecutar el ritual a las doce de la noche en Martini Beach, la playa de Arkham. Tras dibujar una serie de símbolos mágicos en la arena y encender unas velas formando una configuración astral específica que aumentaría los flujos mágicos y facilitaría la invocación, ejecutó un cántico ritual bastante extraño y que hacía pensar que el oficiante estaba tratando de cantar una canción de reaggeton en arameo mientras alguien le estrujaba los testículos. Finalmente, preparó el pescado, hizo a la romana el calamar y la sepia y... no pasó nada. Bueno, si que pasó, que unos profundos atraídos por los alaridos y el olor a pescado se acercaron a ver que pasaba y se dieron una buena cena. Se dieron una buena cena de pescado, que al Becario ni le tocaron, pues estaba muy rígido y concentrado y no tenían ganas de comerse a un sujeto que parecía haberse escapado del psiquiátrico de Arkham o, peor, que fuera uno de los estudiantes de la Miskatonic tratando de hacer alguna chorrada pseudomística.

Mientras los profundos acababan de cenar, el Becario se dio cuenta de que su invocación había fracasado. ¡No podía ser! ¡Había seguido las instrucciones al pie de la letra! Tenía que volver a su apartamento y revisar de nuevo toda la documentación para averiguar en que se había equivocado. Así, cabizbajo, dejo la playa. Había fallado, pero acabaría por triunfar.

Al día siguiente, tras revisar concienzudamente sus notas, se percató de donde estaba el error. ¡Había sido descuidado! En lugar de coger las notas para la invocación doble, había cogido por accidente las páginas donde salía una ceremonia en una empalagosa y absurda novela de porno para mamás que trataba de las fantasías sexuales de la autora con vampiros faéricos magos multimillonarios acuáticos que realizaban prácticas de bondage con sus tontas y manipulables admiradoras, pero que en realidad describían relaciones tóxicas de maltrato psicológico y algo que era al bondage lo que una redacción de un niño de primaria al Quijote. En resumen: un absurdo literario que sólo había logrado vender por una buena campaña de marketing combinada con la credulidad y falta de sentido crítico literario de un montón de adolescentes enamoradizas y mujeres de mediana edad aburridas que si leyeran una auténtica novela erótica implosionaban. Así pues, con las auténticas instrucciones, se dirigió hacia Martini Beach. A fin de cuentas, realmente no necesitaba nada tan elaborado como lo anterior. Pero... ¿por qué necesitaba una antología de grandes éxitos de los Beach Boys y un montón de bebidas frías? Esperaba que al completar la invocación entendería esto. Pero mientras tanto, si no requería de nada más, podía ejecutar el rito sin más dilación.

Con la música guardada en su movil y unos altavoces para poder reproducirla a un volumen apropiado, se dirigió a Martini Beach. Esta vez no necesitaba realizar la invocación a una hora en particular, por lo que cuanto antes lo ejecutara antes se pondría en marcha el castigo de los Arquetípicos sobre las DCC y las CCC. Al llegar a la playa se encontró bastante gente en la arena y en el agua, por lo que tuvo que alejarse hasta encontrar un lugar relativamente tranquilo para poder ejecutar la invocación. Depositó la nevera portatil cargada de hielo y bebidas, puso en marcha la música y comenzó a dibujar los simbolos mágicos para la invocación. Cuando acabó los preparativos, comenzó a ejecutar el cantico ritual del hechizo, alterando los dos nombres que había descubierto que podían funcionar: Poseidón y Nodens. Sabía que ambos eran dioses del Gran Abismo, un eufemismo para hablar del océano y sus inmensas profundidades, y todo parecía indicar que Nodens sí que era un Arquetípico. Pero desconocía si Poseidón era otro dios diferente o era un avatar o máscara de Nodens, tal vez un alias. En cualquier caso, para no errar, estaba usando una formula que permitía invocar a dos entidades simultáneamente. Y eso estaba haciendo. Lo que no contaba era con los efectos colaterales de sus actos. Atraídos por la música, los profundos del campamento Occupy Arkham, que lógicamente estaba cerca de la playa, se empezaron a acercar a ver que pasaba y, al escuchar la música y ver las bebidas frías, comenzaron a animarse, trajeron sus propias bebidas, y empezaron a montar una fiesta en torno al Becario que, concentrado como estaba en la invocación, no les prestaba atención.

Tras acabar la invocación, el ambiente era bastante festivo, con los profundos divirtiéndose. Pero algo se produjo. Desde el mar surgió una enorme concha, gigante por sus dimensiones, tirada por dos delfines y en la cual había dos hombres altos y fuertes, de rostros graves y barbados, ataviados con shorts y camisas de flores. Los delfines llevaron la concha hasta una distancia prudencial, tras lo cual, los desengancharon de los arneses y los dos colosos bajaron de la concha y se acercaron a la orilla.

El Becario no podía creer la suerte que había tenido. Por fin parecía haber alcanzado el éxito. Al fin conseguiría cumplir el objetivo de la Fundación Wilmarth y acabar con las DCC y las CCC. Pero entonces los dos dioses llegaron a la orilla y se acercaron al Becario. Uno de ellas tenía un claro perfil griego y el pelo más oscuro, y el otro tenía unos rasgos indefinibles que le daban un aire de cierto misticismo antiguo. Esto, combinado con su pelo canoso, lo hacían parecer extremadamente anciano, como si fuera un ser primigenio. Fue el del perfil griego el primero en hablar:

-¿Y bien? ¿Quién nos ha invocado y para qué?

-¡Poderoso señor, soy el Becario de la Fundación Wilmarth y os he invocado para que libereis vuestra furia contra las DCC y sus siervos las CCC que dominan este país y se han hecho con el control de Arkham!

Ambos dioses se miraron entre ellos y el griego volvió a hablar:

-Mira joven, yo soy Poseidon un dios griego del mar, el tema de pelearse con seres primigenios se lo dejo a mis colegas de Alfa Strike. Yo ya tengo bastante con liarme con diosas del mar y algún polvo casual con la Madre Hidra sin que nos pille el Padre Dagón en plena faena.

El Becario se quedó sin habla. ¿Cómo podía ser? Eso no era lo que esperaba. Pero aun quedaba esperanza. Si el sujeto con pinta de griego era un dios convencional, tal vez el otro fuera el Gran Nodens, señor del Gran Abismo. En ese caso aún podía triunfar. Fue entonces cuando el otro dios, con su aspecto de ser primigenio, habló:

-Yo soy Nodens, uno de los Arquetípicos, y he escuchado tu llamada. ¿Entiendo acaso que quieres que limpie este continente de la presencia de las DCC como tú las llamas y me dedique a sembrar caos y destrucción y tal?

-Errr.. ¿sí? ¿No hicieron eso los Arquetípicos con el continente de Mu?

-Claro, pero eso fue hace mucho, y lo de Mu es que ya se habían pasado demasiado. Fíjate que lograron liberar en parte a un Primigenio bastante peligroso. Por eso intervinimos con todo el peso de nuestro poder. Pero eso algo que hacemos muy de cuando en cuando, si la situación no tiene otro remedio. Lo único que faltaba es que tuvieramos que ir destruyendo continentes cada vez que algún grupo de sectarios trata de liarla. Además, los principales primigenios que están encerrados se lo toman con filosofía. Total, llegará un momento en que se liberaran y tendremos que pelearnos de nuevo con ellos. Son sus sectarios los que tratan de liberarles antes de tiempo. Claro que hay otros Primigenios menores que también quieren romper sus cadenas cuanto antes, pero los humanos os apañáis bastante bien para tenerlos controlados. Y Arkham es una ciudad donde se ha mantenido bastante bien la paz y, aunque esos que llamas DCC se muevan con relativa libertad, se han adaptado y coexisten con relativa tranquilidad. Vamos, que no voy a ponerme a destruir ciudades cual dios del Antiguo Testamento porque sí.

El Becario se quedó boquiabierto. No era lo que había esperado. Todas sus esperanzas se habían hundido. Los Arquetípicos sólo actuarían en casos de extrema necesidad, cuando los humanos y sus acciones fueran insuficientes. Por ello, la Fundación tendría que seguir actuando con sus limitados recursos y mantener la oposición activo contra las DCC y las CCC.

-Entonces... ¿qué podéis hacer aquí y ahora? -preguntó el compungido Becario.

Poseidon y Nodens se miraron y exclamaron al unísono:

-¡¡FIESTA!!

Poco más había que decir. La improvisada fiesta organizada involuntariamente por el Becario se convirtió en un despliegue de música, bebidas frías, desparrame y baile playero, amenizada por Nodens y Poseidon (a los dioses y Arquetípicos les gustaba mucho la música, particularmente el rock y sus derivados y, en el caso de los dioses marítimos, los Beach Boys eran un éxito asegurado) y a la que se unieron todos los profundos de Occupy Arkham y otros usuarios de la playa. Incluso Welcome y Kate acabaron por dejarse ver por allí junto a N'kari para unirse a la diversión.


Así fracasaba un nuevo plan del Becario para devolver la gloria perdida a la Fundación Wilmarth y conseguir el objetivo final de esta: la destrucción de las DCC y las CCC. Pero el Becario no se daría por vencido. Seguiría buscando una forma de conseguirlo.

sábado, 14 de julio de 2018

¡¡¡El gusano!!!

Cualquiera podría pensar que una ciudad universitaria como Arkham sería un lugar relativamente tranquilo en la temporada de verano, debido a la ausencia de estudiantes y el ajetreo del calendario lectivo, pero, los últimos años, la temporada estival ha atraído a una serie de turistas que han ocupado el hueco de los estudiantes. El turismo en la ciudad es de varios tipos, están los turistas típicos veraniegos, que vienen buscando las playas de Arkham, tenemos los turistas culturales, que visitan los lugares más conocidos de la ciudad, y tenemos los turistas despistados, que se creen que Arkham es una  ciudad caracterizada por horrores sin nombre y que sus habitantes son supersticiosos  y rústicos. 

Esto aplica a los turistas humanos, pero en Arkham este no es el único turismo que hay. Gracias a la colaboración entre el ayuntamiento y los Pickman, últimamente se ha disparado el turismo divino, caracterizado por dioses que vienen a la ciudad para disfrutar de todo lo que les ofrece Arkham. Diferentes panteones divinos aparecen por la ciudad, así como reuniones de dioses de distintos panteones pero iguales atribuciones, emulando la reunión del Thunderverse, que fue el primigenio origen del turismo divino. Este tipo de turismo estaba dando mucho dinero en la ciudad, y lo curioso es que no parecía que el turismo divino importunara al turismo humano, que en principio podría pensarse que se sorprendería al ver a gente con cabeza de animales o con mayor cantidad de brazos de la habitual. Quizás se debiera a que los dioses solían ser discretos y no armaban follón, como sí lo hacían los turistas humanos que buscan fiesta y jolgorio, y eso que a los dioses les gusta la fiesta y el jolgorio más que a nadie.

Por último, hay otro turismo que todavía no se ha asentado y puede llevar a complicaciones. Se trata del turismo interdimensional. La relación de los habitantes de Arkham con seres de otras esferas, planos y dimensiones, hacía que estos quisieran venir a la ciudad también como cualquier otro turista. Pero es difícil saber cuando algo es una visita turística y no un intento de invasión de otro plano. Para evitar posibles malentendidos, los expertos Anna y Harvey Pickman se encargaban de gestionar este tipo de turismo. Gracias a sus conocimientos ocultistas, podían saber cuando un ser gaseoso de la dimensión escarlata venía para visitar monumentos o para devorar presas. Y para eso en concreto les llamó el alcalde a media mañana. Parece que había una visita muy particular, y tenían que discernir si era un turista o un invasor del espacio exterior/otra dimensión.

 -Aquí estamos, señor alcalde ¿qué necesita de nosotros? -preguntó Anna.

-Se me ha comunicado la aparición de una extraña criatura en las inmediaciones de la Universidad Miskatonic, parece estar provocando algún tipo de desconcierto, por lo que su colaboración será de gran ayuda.

-¿Se han asegurado de que no es ningún experimento de la universidad que se ha escapado? -preguntó Harvey.

-Tengo contacto con el decano de la universidad, en cuanto tiene lugar un suceso de ese tipo, soy avisado inmediatamente.

-Pues allá vamos, si es un turista le daremos la bienvenida, y si es otra cosa, va a recibir otro tipo de bienvenida -dijo Anna.

Inmediaciones de la Universidad Miskatonic.

Las calles que circundaban el campus de la universidad estaban repletas de gente que iba y venía azorada, parecían querer huir de algo. Ese algo debía ser la criatura de la que había hablado el alcalde. Anna y Harvey se fueron acercando con cuidado, apartándose de la gente que huía, pero oían unas palabras repetidas una y otra vez.

-Parece que hablan de algún gusano -dijo Harvey.

-Sí, varias de las personas con las que me he cruzado iban susurrando "el gusano". La criatura que ha aparecido tiene que ser del tipo vermiforme.

-Sabemos que en los túneles bajo Arkham hay gusanos gigantescos ¿crees que alguno habrá salido de allí? -preguntó Anna.

-Lo sabremos en unos momentos.

Finalmente, los Pickman llegaron al lugar del que huía todo el gentío. Allí había una criatura de unos diez metros de longitud, una especie de gusano anillado de un color oscuro y de piel de aspecto rugoso. Su cabeza era similar a la de un dibujo animado y tenía un bigote bastante ridículo

-¡¡¡El gusano!!!

-¡¡¡Sí, es el gusano!!!

Eran las exclamaciones de la gente que estaba cerca de la criatura. Esta repetía en una especie de cántico: "soy el gusano, soy el gusano".

-Es un gusano -dijo Harvey.

-¿Un gusano? -preguntó Anna.

-Sí, un gusano.

-Tienes razón, es un gusano.

-¡¡¡Soy el gusano!!! -exclamó la criatura.

-¡¡¡El gusano!!! -exclamaron al unísono todos los que rodeaban a la criatura.

-Sí, es el gusano -dijo Harvey. De repente torció el gesto y pareció despejarse la cabeza-. ¿Se puede saber por qué nos estamos repitiendo como unos idiotas?

-No lo sé -respondió Anna-. Siento emanando de la criatura algún tipo de energía psíquica, quizá sea eso lo que...

-¡¡¡Soy el gusano!!! ¡¡¡Soy el gusano!!! -dijo la criatura dirigiendo su mirada a los recién llegados.

-¡Es el gusano! -exclamó Harvey alzando los brazos.

-Sí, el gusano, es el gusano -insistió Anna-. ¡¡¡Aaaaah!!! ¡Basta! Tenemos que evitar que nos afecte.

-¿Que nos afecte qué? -preguntó Harvey.

-La emanación psíquica del gusano -le respondió Anna.

-¿El gusano?

-Sí, el puto gusano, de él emana una energía que hace que nos repitamos como idiotas, creo que sé de dónde puede provenir este bicho. La dimensión Ben'Dis está habitada por criaturas que se repiten en exceso, tienen mala memoria o ignoran a los otros individuos. Sus conversaciones suelen ser repetitivas y cansinas hasta el hartazgo y algunos de ellos tienen efectos en habitantes de otras dimensiones, haciendo que se vuelvan repetitivos. Antes de que volvamos a caer en su hechizo será mejor que nos echemos algún tipo de protección.

Harvey realizó una serie de movimientos tras la explicación de Anna y lanzó unas piedrecillas que llevaba en la mochila de ingredientes de hechizos multiusos que llevaba para ocasiones como aquella.

-Ahora deberíamos ser inmunes a los efectos de la criatura -dijo.

-¡¡¡Soy el gusano!!! ¡¡¡Soy el gusano!!! -decía el ser vermiforme.

Anna y Harvey se miraron satisfechos, no sentían la necesidad de repetir la obviedad de que era un gusano.

-Bien, ahora que ha funcionado, hablemos con él -dijo Harvey.

-¿Tú crees que podremos hablar con él? Si es un habitante de la dimensión Ben'Dis, el diálogo puede estirarse de manera horrorosa.

-A ver, intensito, hazme caso -dijo Harvey.

¡¡¡El gusano!!! eh... perdón... la criatura giró su cuello en dirección a Harvey.

-¡¡¡Soy el gusano!!!

-Sí, ya sé que eres el gusano. Aparte de eso ¿sabes decir algo más?

La criatura pareció meditar unos instantes y le respondió. El narrador de esta historia prefiere no contar los vericuetos y múltiples repeticiones absurdas del diálogo entre esos dos, resumiéndolo en: Sí, sabía decir otras cosas aparte de "soy el gusano". No, no estaba haciendo aquello a posta, era un efecto secundario de estar cerca de él. Sí, en efecto era un habitante de la dimensión Ben'Dis. No, no venía para realizar ningún ataque. Un día se encontró con un limaco de Orión y, en una conversación que duró más de una quincena, se enteró de lo bonita que era Arkham y lo abierta que era a la visita de criaturas ajenas a su planeta. La fama de los terrestres era que solían atacar militarmente a los visitantes de otros planetas o de otras dimensiones, aunque era probable que la fama viniera de las películas estadounidenses que se vendían como churros entre los habitantes de distintos planos. Al saber que Arkham no era un lugar tan hostil, el gusano había decidido hacer una visita. Todo esto fue lo que Harvey le explicó a Anna después de una conversación que les llevó varias horas. Mientras tanto, ella se había ido a un bar cercano, se había tomado una cerveza fresquita y se había comido un delicioso bocadillo.

-Bueno, entonces ¿qué hacemos con él? -preguntó Anna.

-A ver, no es culpa suya emitir ese campo de obviedad repetitiva, pero no podemos dejar que vaya donde vaya se genere este estropicio. La gente corre como en las películas de ciencia ficción de los '50 gritando constantemente.

-Deberíamos tener algún protocolo de actuación ante criaturas no hostiles con efectos en la población... ¿quizás si le echamos el hechizo que estamos usando nosotros?

-Pues quizás no sería mala idea -dijo Harvey.

Se acercó a la criatura y le explicó lo que se les había ocurrido para evitar que generara tanto caos en la ciudad. El gusano pareció contento ante la solución, pues quería disfrutar de la ciudad sin que la gente saliera corriendo como locos de él. Harvey realizó el pequeño ritual sobre el gusano y éste sonrió complacido al ver que, al acercarse a varias personas, estas no corrían repitiendo que era ¡¡¡el gusano!!! El ser les dio las gracias y se marchó a disfrutar de la ciudad, no sin avisarles de que el limaco había hablado con otros habitantes de su dimensión.

-Bueeeeno, no ha estado mal. Sólo un pobre alienígena que quería hacer turismo en Arkham. -dijo Anna.

-Sí, ya podían ser así todas las alarmas...

Iban a marcharse hacia el ayuntamiento para informar al alcalde cuando otro escándalo pareció comenzar a sus espaldas. Cuando se volvieron se cruzaron con una estampida de gente que gritaba aterrada:

-¡¡¡Es el bicéfalo!!!

-¡¡¡El bicéfalo!!!

-¡¡¡El cieno luminiscente!!!

-¡¡¡Es el cieno luminiscente!!!

-¡¡¡El artrópodo!!!

Y así con una docena más de criaturas de la dimensión Ben'Dis.

-Parece que hoy va a ser un día ajetreado -dijo Harvey.

Las criaturas se fueron acercando a ellos repitiendo quienes eran y teniendo conversaciones repetitivas entre ellos... pero esto es algo demasiado enloquecedor para el lector. Hay cosas que no son buenas para la salud mental... los habitantes de la dimensión Ben'Dis está claro que no lo son.

miércoles, 4 de julio de 2018

Independence Day: El ataque de las palomas mutantes

Era 4 de julio y Arkham estaba celebrando el Día de la Independencia por todo lo grande. Las calles estaban engalanadas y los colores blanco, azul y rojo eran, prácticamente, omnipresentes. Una vez más, en la Universidad Miskatonic habían contado con Summanus para que preparara un espectáculo de fuegos artificiales y el alcalde Rice también había hecho lo propio para la ciudad. Debido a ello, el dios estaba bastante atareado organizándolo todo. Tenía a sus empleados trabajando duro para que todo estuviera preparado para la noche mientras él lo supervisaba todo. Por su parte, Summanus, el dinosauroide administrador de La Llave y la Puerta, había optado por mandar a Araknek y Pequeña T’Auin a Dunwich. Las welclones estarían encantadas de tenerlas por allí y así se evitaban los riesgos de que alguien con más buena intención que gusto tratara de “decorar” de nuevo a la tortuga con aditamentos propios de esa celebración. Brontes, ataviado con una vestimenta de Tío Sam adaptada a su envergadura se dedicaba a patrullar por el campus para asegurarse que los estudiantes no montaran ningún lío demasiado grande.

El 4 de julio, como fiesta grande nacional, como el mayor festejo de todo el país, era la fecha idónea para que alguien tratara de organizar el caos. Y en Arkham las fechas destacadas y fiestas eran como imanes para los científicos locos, villanos recurrentes, estudiantes buscaproblemas y todo aquel que tuviera la capacidad de convertir un alegre día de festejos en un intento de apocalipsis local. Welcome y Kate seguían en Dunwich, donde las clones estaban aprovechando la presencia de las dos jovenes y, con el verano recién empezado, estaban dedicándose a algunos ritos de la adoración de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, ese peculiar avatar de Shub-Niggurath. Los Pickman habían optado por pasar esos días fuera. Seabury por fin se había librado de los últimos asuntos relacionados con el cierre del curso universitario y aprovechó que Harvey y Anna querían pasar unos días fuera de la ciudad para irse juntos. Por supuesto, se llevaron a Robert para no dejarlo suelto en Arkham. Así, para defender la ciudad, quedaban Brontes, los dos Summanus y El que Legisla tras el Umbral, que estaba atrincherado en su despacho con una demanda que habían interpuesto unos satánicos bastante pasados de rosca contra el culto de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, es decir, Welcome y sus welclones. Ni que decir tiene que a Evangeline esto le traía sin cuidado. El asunto era una soberana tontería. Los satánicos acusaban de plagio e intrusismo a las chicas por usar como símbolo tres cabezas de cabra. Era tan absurdo como un naturópata acusando de intrusismo a un médico. Pero El que Legisla se lo había tomado bastante en serio y se iba a divertir si el asunto acababa en un tribunal. Y si lograban llegar a un pacto antes, bueno, les iba a exprimir a base de bien, por memos. Así pues, se podría contar con él, pero tendría que ser para algo realmente importante.

Tras librarse de Marty Eye Gore y su absurdo intento de atacar la ciudad la semana anterior, quedaban pocos adversarios que pudieran resultar molestos. Siempre estaba el Factor Arkham, que podía hacer surgir un problema o una amenaza del lugar más insospechado. De hecho, hacía tiempo que Vinnie West estaba muy tranquilo, pero todavía quedaban sospechosos habituales. Y, por el momento, Brontes no había detectado ninguna amenaza. Pero, una media hora antes de comenzar el desfile del Día de la Independencia, algo extraño pasó: poco a poco comenzaron a surgir de todas partes palomas. Pero no eran las típicas palomas de la ciudad, que no eran particularmente espabiladas y que habrían tenido la esperanza de vida de un copo de nieve en una fogata si acabaran en Ulthar. Estas palomas eran extrañas. Se agrupaban en bandadas y se situaron estrategicamente a lo largo de la calle por la que iba a pasar el desfile. Aquello no parecía demasiado normal, sobretodo cuando cada vez se reunían más y más palomas. Por ello, al percatarse Brontes de lo que estaba pasando, optó por buscar ayuda antes de hacer algo demasiado expeditivo. Así pues, se fue a por Summanus, el dinosauroide, porque Summanus, el dios etrusco romano de las tormentas nocturnas, estaba liado con el espectáculo pirotécnico. El griego sólo esperaba que si las palomas provocaban problemas, estos no afectaran a los fuegos artificiales. Entonces si que se podría montar un buen follón. Y es que Summanus, el dios, aunque era uno de los más tranquilos entre los dioses de la tormenta y del trueno, también podía enfadarse hasta niveles estratosféricos. Y cuando más tranquilo era el dios, más poderosa podría ser su furia. Por eso nadie le tocaba demasiado las narices a Pkaurodlos. Además de que era complicado enfadarle demasiado. Pero disquisiciones aparte, Brontes fue a por Summanus, el dinosauroide, al que encontró en la recepción revisando estadísticas de ocupación y reservas. Y es que durante el verano, La Llave y la Puerta pasaba de residencia universitaria a hotel de temporada.

El administrador, al ver llegar al enorme cíclope con expresión de preocupación en el rostro, se le torció el gesto. Ese día había optado por un disfraz básico. No se había maquillado, vestía con camisa blanca y pantalón oscuro y lucía una abundante peluca y un bigote falso de dimensiones dignas del mostacho de Poirot. Su aspecto no es que fuera muy edificante, principalmente porque ese día parecía haber sido extraído de los años 70 en cuanto a peinado y vello facial, pero, cuestiones estéticas aparte, era muy bueno en su trabajo y se implicaba a todos los niveles de la organización empresarial. Dejando lo que tenía entre manos aguardó la explicación de Brontes. Éste, sin saber bien como empezar, acabó por lograr contarle lo que estaba sucediendo: unas extrañas palomas, venidas de a saber donde, estaban situándose en gran número, en posiciones estratégicas a lo largo de las calles por donde iba a pasar el desfile. ¿Y si se montaba un remake de Los pájaros de Hitchcock o las palomas se ponían de acuerdo para defecar sobre el público y las carrozas? El resultado sería un desastre y podía sumir la ciudad en el caos. Y si no, sólo había que recordar aquel follón de Mad Arkham of Battlecraft que se organizó por culpa de unos explosivos mal colocados de la Fundación Wilmarth. Arkham era una ciudad a un incidente tonto del desastre. Se movía en una delgadísima cuerda floja al borde de la completa y devastadora anarquía y la última vez que la balanza se desequilibró hacia el lado incorrecto… bueno, tuvieron Mad Arkham. Por ello, Summanus, viendo que tendría que intervenir ayudando a Brontes, fue con el cíclope a investigar. En primer lugar, descendió a los sótanos, a un cuarto donde guardaba su equipo especial para estas situaciones. Una vez allí, extrajo un arma, un aparato de extraño diseño, un rifle que disparaba descargas eléctricas, basado en tecnología yithiana y diseños de Tesla. Era su arma predilecta, aunque la usaba poco. Pero si había que cazar palomas, podría ir muy bien. Ya equipado, se dirigió con Brontes hacia el exterior. Había que estudiar la situación.

Una vez fuera, no tardaron en ver lo que estaba ocurriendo: las palomas, que se podían contar ya por centenares, eran bastante extrañas y mantenían la posición que habían tomado sin alterarla. Summanus preparó su arma y apuntó al pájaro más próximo. Graduó la potencia de la descarga, pues prefería aturdir al animal, y disparó. La paloma, electrocutada y aturdida, cayó, siendo interceptada por Brontes antes de que se estampara contra el suelo. Entonces aprovecharon ambos para estudiarla. Era más grande que la típica paloma urbana y el plumaje era completamente gris. Pero lo raro no era eso. Lo que era muy extraño era que en las alas tenía unas pequeñas garras y el pico estaba dotado de dientecitos. Era una paloma mutante que parecía un cruce entre uno de estas aves y un archaeopteryx. Pero había algo más: iba ataviada con un pequeño uniforme adaptado a su anatomía, un uniforme de color gris con símbolos en miniatura de serpientes. Era un uniforme de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Estos, que llevaban un tiempo sin causar muchas molestias salvo sus intervenciones en aquel asunto de la Crisis of Infinity Kates. Al parecer habían dedicado parte de sus esfuerzos a desarrollar esas palomas mutantes y soltarlas el Día de la Independencia para sabotear la fiesta. Pero, ¿qué podían hacer? Las palomas eran bastantes y por derribar a una no habían reaccionado, pero no se sabía como podrían actuar si comenzaban a atacarlas una tras otra. Tal vez podrían recurrir a los morlocks comunistas, enemigos acérrimos de los reptilianos, que, pese a la poca simpatía por las fiestas capitalistas, seguramente querrían intervenir para frustrar un plan de sus adversarios. Pero el problema volvía a ser el mismo: ¿Cómo podrían eliminar rápidamente a todas las palomas sin que estas causaran demasiados estragos en la ciudad?.

Fue entonces cuando a Brontes se le ocurrió una idea. Era complicado, era arriesgado, pero podía salir bien. O al menos podían lograr evitar que las palomas mutantes arruinaran el desfile del Día de  la Independencia. Así pues, le explicó a Summanus lo que iban a hacer: el plan consistía en comenzar a atacar a las palomas, tanto con el rifle eléctrico como utilizando el poder divino de Brontes para las tormentas. De esta manera podrían comenzar a mermar el número de adversarios. Pero los pájaros eran centenares y eso sólo iba a funcionar si seguían en su sitio. Por eso, el griego contaba con que les atacaran. En ese caso, podrían huir haciendo que las palomas les persiguieran. De esta forma se agruparían para perseguirles y así sería más fácil acabar con ellas. Y, para finalizar, deberían dirigirse durante la huida hacia Summanus, el dios, ya que si llegaban hasta él, podría echarles una mano. Particularmente si le decían que las palomas pretendían arruinar los festejos y, seguramente, acabarían por entrometerse en el espectáculo de fuegos artificiales. No es que estuvieran seguros de eso, no era más que una conjetura, pero a saber cuales eran las ideas concretas de los reptilianos.

A falta de una idea mejor, optaron por poner en práctica la idea de Brontes. A fin de cuentas, las cosas no podían empeorar demasiado. Y eso era mejor que dejar que se cargaran el desfile y cualquier otra cosa que se les ocurriera.. Por ello, con el rifle eléctrico a potencia letal , y con Brontes preparado, comenzaron a abrir fuego contra los pájaros. De las manos del dios griego y del arma de Summanus comenzaron a salir rayos que iban friendo a las palomas mutantes. Estas no tardaron mucho en comprender que las estaban atacando con saña, recibiendo un fuego continuo, así, en perfecta formación, alzaron el vuelo organizadas en escuadrones y lanzaron un ataque por alas contra Brontes y Summanus. Estos, al verse objetivo de la ofensiva, mantuvieron la posición y dispararon sin cesar, abatiendo palomas con cada disparo. Pero a medida que se aproximaban hacia ellos, las aves comenzaron a ejecutar su plan de ataque: Empezaron a disparar salvas de excrementos que, pese a no ser letales, si que era algo antihigiénico, molesto y bastante asqueroso. Pero es que encima, eran más ácidos de lo normal, lo que suponía un problema adicional. Por ello, con el riesgo de verse cubiertos de mierda de paloma que encima les podría causar algunas quemaduras de primer grado y dejarles la ropa hecha un asco, lo único que les faltaba.

Entonces pusieron en marcha la siguiente fase de su plan: correr, correr como si la vida les fuera en ello, o, al menos la factura de la tintorería y la de la farmacia en cremas para quemaduras. Mientras huían por las calles de la ciudad, se dedicaban a disparar hacia las palomas que, pese a mantener la formación, tenían que volar más apretadas, ya que Brontes y Summanus trataban de meterse por calles más estrechas. Corriendo, se introdujeron en una cafetería, adonde les siguieron las palomas. Al salir, Brontes apuraba un café con leche para llevar y un cruasán mientras Summanus se las apañaba con un café solo, no tardaron en ser perseguidos por la horda de palomas que también llevaban consigo diferentes bebidas y piezas de bollería que aprovecharon para ir consumiendo por el camino.

Siguieron corriendo y disparando rayos, pero las palomas mutantes no parecían disminuir de número. O al menos estaban demasiado juntas para que se apreciara, pues las que caían rápidamente eran reemplazadas. En un giro rápido, sin percatarse bien de por donde estaban, los dos perseguidos se introdujeron en un sex shop al que no tardaron en seguirles las furiosas aves. Tras escucharse bastante alboroto en el interior de la tienda, la puerta se abrió para dejar escapar a una pequeña horda plumífera perseguida por Summanus y Brontes, que, mientras disparaba rayos con la derecha, con la izquierda sostenía un enorme consolador que juraría no saber de donde había salido y como había acabado en sus manos. Pero esa era otra historia.

Mientras perseguían a las palomas, estas se percataron de que tenían bastante superioridad numérica, por lo que no tardaron en invertirse las tornas y se convirtieron, nuevamente, en perseguidoras. Entonces, por fin, el dinosauroide y el dios lograron llegar al parque donde Summanus, el dios, estaba revisando la instalación de todo el equipo para los fuegos artificiales. Aprovechando que ya llegaban a su destino y que la calle había obligado a reunirse a las palomas, los dos perseguidos decidieron lanzar una última ofensiva contra sus adversarios. Concentrando el fuego, lanzaron una serie de ráfagas de electricidad que fueron acabando con todas las palomas que quedaban hasta achicharrar hasta la última de ellas.

Finalmente, agotados y hartos, llegaron hasta Summanus que los recibió con una mirada de curiosidad al ver las manchas de mierda de paloma y el consolador que aun llevaba Brontes. Pero como aquello era Arkham, el dios decidió prescindir de la curiosidad y centrarse en su trabajo. Esa noche debía salir todo perfecto. Mientras tanto, a sus espaldas, el griego y el dinosauroide se dejaron caer sobre el cesped y pudieron respirar tranquilos al fin. Al menos habían logrado frustrar los planes reptilianos.

Más tarde, el desfile se pudo realizar sin problemas y se condujo por el recorrido establecido llevando alegría y orgullo patrio a grandes y pequeños. Esa misma noche, los fuegos artificiales de Summanus fueron un gran éxito y recibieron muchas aclamaciones.