sábado, 19 de mayo de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 7): El interrogatorio

Los sótanos de la residencia estudiantil La Llave y La Puerta no era el lugar más cómodo del edificio, pero la comodidad era lo último en que habían pensado para elegir ese sitio. Llevaban no sabían ya cuanto tiempo enredadas en ese extraño conflicto en el que los reptilianos nazis del Lado Oscuro y una versión desconocida de Ómicron Scorpions estaban intentando borrar la estirpe de Kate Ashford de la corriente temporal y de algunos futuros alternativos. Además, para hacer más confuso aquello, los miembros del RNLO también habían atacado otros sucesos como el primer festival de Sitges, que aparentemente no tenían nada que ver con los Ashford. Hasta ese momento, en todas las misiones, el enemigo había sido eficaz en huir o habían tenido el mal gusto de morirse en los enfrentamientos, dejando a las Kates sin ninguna pista a seguir, pero esto había cambiado. La suerte les había sonreído en el asalto al Eldtrich Burguer, un ataque, todo hay que decirlo, que demostraba la impaciencia de sus enemigos, pues no se habían molestado en atacar ninguna línea temporal, ni a una antepasado o descendiente de Kate, había sido un ataque en toda regla y a Kate misma. Se ve que lo de ser derrotados una y otra vez no les había sentado nada bien. Y quizás esta frustración hubiera llevado a la captura del único enemigo que se había dejado coger, un enemigo que hacía más desconcertante todo aquello, pues se trataba de Ashley Johnson. Pero no era su Ashley Johnson, ni una versión del futuro, ni del pasado, era otra Ashley Johnson.

Así, en los sótanos de la residencia estudiantil, con el permiso de los Pickman, las Kates tenían capturada a la Ashley Johnson alternativa. Habían tenido una pequeña discusión sobre cómo llamarla, Ashlevil había estado a punto de ganar a Otrashley, pero al final un empate había llevado a que resolvieran el cómo llamarla en un partido de Rollerball. Afortunadamente, Welcome les había convencido para que dejaran la competición del deporte del futuro para otro momento y se centraran en lo que tenían delante, en una silla, atada con cadenas y esposas: la Kate alternativa (nombre provisional). Ésta les miraba con un odio explícito, pero estaba bien atada y la silla era de acero valyrio, así que la típica estrategia de tirarla al suelo para ver si se rompe no serviría de nada.

-Bueno, tenemos que hacerla hablar -dijo Welcome.

-Estaría muy bien que tuviéramos el Lazo de la Verdad de Wonder Woman, pero lamentablemente es un objeto de ficción -dijo Kate la Roja.

-Tener poderes telepáticos como el Profesor-X o Martian Manhunter también estaría bien -añadió Ka-Neferu.
-¿Qué ha hecho esta vez Brontes? ¿Dejaros su colección de cómics? -preguntó Welcome.

-No nos la ha dejado, la hemos cogido sin su permiso, que parece que no, pero es distinto -explicó Kate la Roja.

La Ashley alternativa (nombre provisional) las miraba mientras hablaban y se retorcía. No serviría de nada, pues las cadenas eran fuertes y las esposas eran a prueba de dioses, así que lo único que conseguía con aquello era cansarse y enfadarse más.

-No me sacaréis nada -refunfuñó entre dientes la cautiva.

-Uuuuuh, qué dura debes ser. Creo que esa frase la he oído por primera vez en mi vida, y no trataré de hacerte hablar, porque seguramente sea cierto -decía Kate Bogatyr con evidente sarcasmo -. Pero mis amigas igual no te creen, e intentarán hacerte hablar, así que deja la pose de Villano Que No Colabora, porque vas a hablar aunque sea poniéndote todas las películas de Uwe Boll.

-He visto toda su filmografía repetidas veces. Ese tipo de tortura no hará nada en mi -dijo la cautiva.

-¿Las viste por placer? Porque si es así, además de malvada, tienes un gusto de mierda -le escupió Yekaterina.

-La tortura por cine no tiene efecto en alguien como yo. He visto las películas de Uwe Boll, las de Ed Wood, la saga completa de Birdemic, Pink Flamingos y toda una colección de cine basura que ni existe en esta Tierra.

-¿Esta Tierra? Vaya, así que quieres decir que vienes de otra Tierra -dijo Kate Bogatyr paseando por delante de la prisionera y moviendo su espada como dando a entender que en cualquier momento le arrearía con ella.

-Yo sólo he dicho que he visto cine de otras realidades

-Venga, no te hagas la misteriosa, tú no eres nuestra Ashley Johnson, así que de algún sitio has tenido que salir -insistió Bogatyr.

-Oye ¿y si es un clon? -preguntó Violet -. Si  mi ma... perdón... Welcome tiene un montón de Welclones, igual Ashley también tiene.

Las Kates se miraron entre ellas, era una posibilidad.

-¿Eres un clon? -le preguntó Yekaterina -¿Hay por ahí versiones de ti que tiran fuego por la boca o tienen cuatro patas?

-No os diré nada, idiotas -espetó la prisionera.

-Pero qué maleducada, igual en tu realidad no os enseñan a comportarse. Dices que no te haremos hablar poniéndote cine malo, pero ¿quién ha dicho que estuviera en nuestros planes?

-Lo habéis insinuado vosotras, estúpida morlock.

-¿Tienes algún problema con los morlocks? Igual por eso trabajas con escoria como los reptilianos nazis. Es triste, porque sólo los idiotas colaboran con esa gente. Nosotras, en cambio, colaboramos con gente que tiene mejor criterio, al menos para elegir ideologías, y esta gente nos ha prestado a alguien que te va a hablar de unas cositas.

La morlock se acercó a la puerta que daba a la planta baja de la residencia y dejó entrar a un joven delgado, vestido con vaqueros y una camiseta que rezaba  I WANT TO BELIEVE. Nada más y nada menos que Robert Pickman.

-Robert, esta señorita tan simpática dice que quiere escuchar todas tus teorías sobre quienes gobiernan realmente el mundo y qué relación tiene eso con la arquitectura de egipcios y de otras culturas antiguas, así que te dejaremos con ella y podrás soltar lo tuyo -dijo Yekaterina con una sonrisas maléfica.

-Genial, hacía tiempo que no contaba en vivo mis teorías. Hacerlo siempre por internet no es lo mismo.

-Pues toooooda tuya.

Las Kates cerraron la puerta y subieron al recibidor, dejando a Robert con la prisionera.

-A ver cuanto aguanta...

Las Kates y Welcome esperaron casi una hora en la cafetería de La Llave y La Puerta, tomando algo mientras charlaban de cosas intrascendentes. Cuando pensaron que ya había estado Robert bastante tiempo con la prisionera decidieron volver. Cuando abrieron la puerta de los sótanos, el joven Pickman seguía con su discurso.

-Y así es como Las Líneas de Nazca están relacionadas con los miembros del Nuevo Orden Mundial -estaba diciendo Robert.

La prisionera tenía los ojos cerrados y parecía estar haciendo fuerza. Las teorías absurdas conspirativas y de alienígenas ancestrales de Robert Pickman parecían haber hecho un poco de mella en su aguante, pero no estaban seguras de que fuera suficiente.

-Muchas gracias por tus importantísimos datos, Robert ¿nos puedes dejar  a solas con nuestra amiga? -preguntó Welcome.

-Claro, siempre que quiera saber más del Nuevo Orden Mundial o de cualquier otra cosa, puede entrar en mi blog, o mejor, en mi canal de Youtube. Hasta luego.

Robert volvió a sus cosas tan contento y dejó la puerta cerrada tras él.

-Bien ¿te ha gustado, Otrashley? -preguntó Yekaterina.

-Que no es Otrashley, es Ashlevil -interrumpió Kate la Roja.

-¿Podemos centrarnos y dejar el asunto del nombre para luego? -dijo Kate Ashford para dar por terminada la discusión.

-¿Pensáis que dejarme a solas con un loco es suficiente para doblegarme? Soy más fuerte que eso -dijo la prisionera.

-No parecías estar pasándolo muy bien -dijo Kate Bogatyr-. Siempre podemos llamarle otra vez y que te hable de lo que opina de los mensajes Illuminati que se ocultan en las películas de Hollywood, es un tema apasionante.

-Hazlo. No hablaré. He sido entrenada para soportar toda clase de tortura. Si es necesario puedo entrar en un modo de abstracción total.

-Pues sería una pena que te perdieras el siguiente número musical... -Kate Bogatyr fue hacia la puerta que daba a la planta baja y dejó entrar a un gigante de más dos metros y con unos poderosos músculos ataviado con unas ropas disco setenteras. Su único ojo miraba con atención a la prisionera. Con él, entró también un ser amorfo del que surgían tentáculos, pseudópodos y una cabeza que recordaba a una rana. De alguna forma había conseguido ponerse también unas ropas de estilo setentero.

-Contigo, Brontes y Unglaublich cantan El Musical de Abba -los presentó Kate Bogatyr.

Y dicho esto, las Kates y Welcome salieron corriendo. No querían oír ni un trozo. Sabían que esos dos cantando proferían una cacofonía que conseguía hacer daño al sistema auditivo de la persona, por no hablar de los daños a la salud mental. Estuvieron esperando arriba y dejaron que cantaran todas las canciones del musical, más unas cuantas que habían sacado de discos de Abba. Cuando estuvieron seguras de que el espectáculo había terminado, volvieron abajo. La prisionera parecía estar temblando por el horror que había soportado, mientras los intérpretes se felicitaban el uno al otro el buen trabajo.

-Ha sido un placer, Brontes, Unglaublich. -dijo Kate Bogatyr.

-El placer es nuestro -dijo el cíclope mientras ambos volvían arriba.

-Eso... eso ha sido lo más horroroso que he podido experimentar ¿cómo he podido oírlo aunque hubiera entrado en modo abstracción? -dijo la prisionera entre escalofríos y tics.

-La voz de Unglaublich  cantando, cuando se une a la potente voz de Brontes, alcanza niveles más allá del sistema auditivo normal, haciendo que sus voces entren directamente a tu cerebro. Por mucho que te abstraigas del exterior, no puedes dejar de escucharlos. Y, si te ha parecido un gran espectáculo, también se saben un par más de musicales de Broadway y las canciones de casi todas las películas de Disney ¿quieres oirlos? -preguntó Bogatyr con una maliciosa sonrisa.

-¡¡¡No!!! ¡Por todos los dioses, no! ¡Hablaré! ¡Pero no volváis a exponerme a semejante horror! -exclamó la prisionera entre movimientos convulsos.

-Pues adelante, suelta por esa boquita -dijo Yekaterina.

-Soy Ashley Johnson y vengo de una realidad alternativa, igual que los agentes de Ómicron Scorpions a los que os habéis enfrentado. Viajamos a través de las realidadees acompañando a nuestra líder, Kate Ashford.

-¡¡¡¿Quééééééé?!!! -exclamaron todas a la vez.

-Sí, en mi Tierra, Kate Ashford perdió a Evangeline al poco de conocerla, y esta pérdida la llevó a la locura, pero era una locura edificante, así que hizo que abandonara a los estúpidos dioses de ese absurdo equipo superheróico y se unió a Ómicron Scorpions. Su odio era tal que consiguió que nuestras operaciones llegaran a éxitos flagrantes, por lo que fue ascendiendo en poder. Tras esto, no contenta con lo que había conseguido, decidió que todas las líneas temporales de otras Kates debían ser borradas para que ella fuera la única e inigualable Kate. La Kate Multiversal. Y así entramos en esta línea temporal y nos aliamos a los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Nuestra misión es acabar con todas vosotras, tanto la Kate presente como todas las ascendentes y descendientes.

-¡¿Pero qué villanesco plan es este?! -exclamó Kate.

-Parece surgido de una novela barata de Ciencia Ficción -añadió Kate la Roja.

-Me da igual lo que parezca, porque todos la seguimos fielmente y seguiremos luchando hasta alcanzar nuestra meta.

-¿Pero qué vas a alcanzar tú, si estás aquí prisionera de nosotras? -preguntó Bogatyr jocosamente.

-¿De verdad creéis que mi líder me abandonará aquí a mi suerte?

Y ni había dicho estas palabras y de los conductos de aire salieron unas entidades vestidas con ropajes oscuros. Se trataba de seres reptiloides vestidos con ajustados ropajes negros y con katanas en sus manos.

-Os presento al Escuadrón Lacertoninja Nazi -dijo la prisionera.

-¡¿Ninjas nazis?! -exclamó Kate Ashford.

-Letalessss como mambassss negrasss -dijo uno de los reptilianos-. Ssssoltad a la prisssionera sssssi no queréis ssssufrir nuessstra ira.

-¿Que la vais a liberar? -dijo Yekaterina-. ¿Vosotros y qué ejército?

De repente, una explosión se escuchó desde arriba. Las paredes del sótano temblaron un poco y varios hilillos de polvo cayeron al suelo.

-Nossssotros y el ejército que nosss essspera fuera ¡Bwa Ha Ha Ha Ha! -exclamó el reptiliano ninja.

Las Kates sacaron sus armas inmediatamente, y Welcome desenvainó su espada.

-Si pensáis que os lo vamos a poner fácil, lo lleváis claro -dijo Yekaterina.

Y saltaron a la batalla.

                                                  ¡¡¡CONTINUARÁ!!!

sábado, 12 de mayo de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 6): Asalto al Eldritch Burguer número 13

Un especial King-In-Yellow Size cargado de acción y sorpresas

Los últimos días habían sido testigo de una actividad frenética por parte del equipo de Kates. Tras el repentino ataque en Dunwich y la incursión el tiempo a la primera edición del Festival de cine de Sitges, los acontecimientos parecían haberse precipitado. Los ataques de tropas reptilianas y de Omicron Scorpions a lo largo del continuo temporal se habían multiplicado. Pero tanto las tropas lacerto nazis como los soldados mercenarios de NWE eran diferentes a lo esperado. No es que fueran más eficientes de lo habitual. Los einsatzgruppen mantenían esa característica eficiencia germánica con su peculiar manera de estropear sus planes de forma completamente inesperada y, a menudo, cómica y/o absurda, ya sea por sí mismos o siendo derrotados por un factor externo, en este caso, las Kates. Sin embargo, en los encuentros que habían tenido fuera de Arkham, más de una vez habían visto insignias reptilianas de unidades que correspondían a otras divisiones del ejercito reptiliano Por su parte, las tropas de Omicron Scorpions se mostraban con su habitual nivel de efectividad y entrenamiento, aunque su equipo era algo peculiar, diferente al habitual, y, seguían resultando hábiles adversarios, la heterogeneidad de las Kates y sus recursos lograba imponerse de una forma u otra. No es que resultara fácil, pero no se rendían fácilmente. Así, habían tenido que rescatar a Kate la Sangrienta, una feroz pirata del siglo XVII a la que habían tendido una trampa para capturarla y ahorcarla antes de tiempo (acabaría colgada de todas formas, por piratería, pero aun le quedaban algunos años de vida por delante y cosas que hacer); habían rescatado con erótico resultado a la hermana Kate, una monja irlandesa del siglo XII que vivía en el Reino Latino de Jerusalem que, aunque era muy caritativa, el voto de castidad se lo tomaba con bastante ligereza con las mujeres; durante la Revolución Francesa habían evitado que la ciudadana Catherine Fave fuera arrestada por una falsa acusación de colaboracionismo con la aristocracia. Todo ello casi en tiempo record, pues sus adversarios se movían con rapidez, y el viaje espaciotemporal era arriesgado, por lo que a veces llegaban al momento y lugar con escaso margen. Sin embargo, se habían salido con la suya y lograron impedir todas las actuaciones del avieso enemigo. Pero seguían sin entender que estaba sucediendo. Estaba claro que los reptilianos eran tanto los que ellas conocían, que tenían sus bases asentadas en los túneles bajo la ciudad de Arkham, como los de otros ejércitos Panzer, probablemente de otras líneas temporales. A fin de cuentas, no podían estar seguras que sus reptilianos de siempre fueran los únicos que había por ahí buscando la Tierra Hueca para establecer el Reich reptiliano de los mil años. Lo que si estaba claro era que las tropas de Omicron Scorpions procedían de alguna línea temporal alternativa, pues ni las insignias ni el equipo que usaban eran los que ellas conocían. Incluso Ashley Johnson había admitido que no sabía nada de ninguna operación contra las Kates y se sentía desconcertada ante el despliegue que se realizaba. Por ello, lo único que tenían claro era que el ataque procedía de otro mundo, de una desviación dentro del continuo espaciotemporal y sólo podían deducir que, de alguna manera, esa línea alternativa parecía estar interesada en eliminar a otras. Pero el proceso utilizado, tratar de acabar con el árbol genético de Kate Ashford a lo largo de la historia, era extraño. Por alguna razón, Kate y su ascendencia eran la herramienta que querían usar para destruir líneas temporales y, así, tal vez, reforzar la línea origen de donde procedían los ataques.

Mientras los morlocks trataban de reunir más datos y triangular la fuente de los ataques mediante las posiciones tetradimensionales de los incursiones espaciotemporales y trataban de contactar con Cronos para que les ayudara a acelerar el proceso, las Kates se habían tomado un descanso. A fin de cuentas, habían tenido una actividad frenética recientemente, y se merecían unos días de asueto en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta. Ni que decir tiene que para las welclones, contar con varias antepasadas de Kate como huespedes era algo sumamente interesante y se desvivían por complacerlas y hacer agradable su estancia. Pero Kate Violet había optado por permanecer en Arkham, y se alojaba en el apartamento de estudiantes donde vivía Kate Ashford. Si algo llamaba la atención a ésta última, a Kate Bogatyr y a Welcome era que Violet no tenía reparos en disfrutar de los placeres carnales con las demás Kates, pero que a ellas las trataba con una especie de respeto mezclado con adoración reverencial que le impedía acostarse con ellas. También había hecho amistad rápidamente con Ashley Johnson, y, por ello, la joven venida del futuro y la veterana capitana de GodHunters estaban comiendo plácidamente en el EldritchBurguer.
Este restaurante era algo así como el lugar de referencia para el entorno universitario. No es que la ciudad careciera de otras franquicias de comida rápida, pero el EldritchBurguer se mantenía contra viento y marea frente a la agresiva presencia de multinacionales de la hamburguesa gracias a la excelente calidad de su materia prima y sus precios asequibles. Y, por supuesto, porque era un lugar habitual de encuentro para universitarios y profundos del campamento protesta del movimiento ecologista de Innsmouth en Arkham. Además, era el único restaurante que contaba con un retoño oscuro de Shub-Niggurath como portero y decoración exterior. El último que intentó entrar a robar lo pasó decididamente mal, hasta el punto de que, desde entonces, sufre una importante dendrofobia.

Mientras Kate Violet y Ashley Johnson comían y hablaban, disfrutando del momento, Welcome, que le tocaba turno en el restaurante, donde trabajaba como jefa de turno, las observaba mientras realizaba su trabajo. Había algo decididamente familiar en la joven Violet. De hecho, Evangeline estaba segura que el parentesco con Kate Ashford era muy cercano, pues ambas se parecían mucho en cuanto a la figura y el lenguaje no verbal. De hecho, vistas desde atrás sólo se diferenciaban en el color del pelo, pues Violet era rubia. Desde delante esto era más díficil, sobre todo si uno se fijaba en los generosos pechos de la chica, que a Evangeline le recordaban a los suyos propios en cuanto a forma y turgencia. También en el comportamiento el recordaba Violet a Kate, pues ambas tenían la misma sensatez y sentido común, y la capacidad de análisis y razonamiento en momentos de tensión. Por otro lado, Welcome también se sentía identificada con la chica del futuro, no sólo por los pechos, sino también por la boca, el desenfreno de su apetito sexual con las otras Kates, su falta de inhibiciones y complejos con respecto al sexo y su desbordante carisma y locura. De hecho, la joven Violet parecía haber surgido de una combinación de las dos mujeres. Esto hizo pensar a Evangeline en BioGen, la filial de NWE que creo a las welclones, además de muchos otros experimentos genéticos de ciencia loca. Y es que, aunque finalmente habían destruido sus instalaciones en Dunwich y la corporación madre la había cerrado, muchos de sus científicos habían sido reubicados en otras filiales. ¿Sería Violet producto de algún experimento similar? Pero mientras rumiaba sobre esto, Welcome se percató de que un sujeto muy extraño acababa de entrar por la puerta. En Arkham hay gente muy peculiar, pero este recién llegado en particular había hecho saltar las alarmas de Evangeline: iba ataviado como una mala copia de detective noir con una raída gabardina, sombrero de fieltro y las manos en los bolsillos. La cara quedaba parcialmente oculta por el sombrero, pero se movía de forma un tanto peculiar, como si tratara de no llamar la atención, pero conseguía el efecto contrario. La mujer lo clasificó en dos posibles categorías: exhibicionista suicida por tratar de exhibirse allí durante su turno o espía reptiliano. Esperó que fuera lo primero, pues en caso de ser lo segundo demostraría lo mal que estaban los invasores lacertonazis en cuestiones de camuflaje para labores de inteligencia. También podrían haber recurrido a las verführer de los alienígenas zeta-reticulanos nazis. De hecho, estas alienígenas con cuerpos absurdamente sexis odiaban a muerte a Welcome por demostrar en Innsmouth que ella era mucho más sexualmente atractiva y poderosa.

Mientras el sujeto de la gabardina se acercaba a la mesa donde estaban Violet y Ashley, Welcome retrocedió hasta el despacho del jefe de turno, donde recogió su espada Ouroboros y salió fuera. Si iba a haber problemas, quería estar plenamente preparada. Y es que su instinto no le había fallado. Aquel extraño sujeto era un asesino reptiliano que, tras llegar hasta la mesa de Ashley y Violet, sacó una pistola reptiliana de rayos y apuntó a la joven del futuro a la que, por el grito que lanzó, había confundido con Kate Ashford. Pero las tres mujeres reaccionaron raudas, fruto de su entrenamiento militar o paramilitar de origen divino (recordemos que tanto Welcome como Violet han sido adiestradas para el combate por Perun). Así pues, tras esquivar el primer y poco acertado disparo, le arrojaron encima la mesa y procedieron a inmovilizarlo en una rápida maniobra. Pero el fallido asesino iba preparado para esta circunstancia, y se suicidó con una capsula de veneno. Tras la conmoción inicial, Welcome se dedicó a poner orden en el restaurante, calmando a los clientes y quitando peso al incidente: sólo había sido un intento frustrado de atraco que había salido mal. No había nada de que preocuparse, el EldritchBurguer estaba más que preparado para hacer frente a esas situaciones tal y como podían comprobar. Mientras se ocupaba de esta tarea, Welcome les pidió a dos de sus empleados que se ocuparan de recoger al caído, indicando claramente en voz alta que se había desmayado por el golpe al caer al suelo. No le interesaba que se supiera que, en realidad, estaba muerto.

Una hora más tarde, con el restaurante mucho más tranquilo, tras pasar la hora punta de la comida, Welcome revisaba los preparativos. En esos momentos el personal estaba bajo mínimos, ya que había muy poco trabajo y Evangeline podía colaborar con caja o cocina según fuera necesario. Tras asegurarse que todo estaba en orden, se sentó con Ashley y Kate Violet, que se habían quedado por petición suya, Kate Ashford, a quien Welcome había llamado para que se reuniera con ellas. El motivo de la reunión estaba claro: Habían tratado de atentar contra la novia de Evangeline. Grave error. Pero habían fallado, en parte por atacar a la Kate que no era. El asesino fracasado había sido un reptiliano poco preparado para este tipo de acciones y cuyo cadáver había permanecido escondido en la cámara frigorífica hasta que, tras pasar la hora punta, se libraron del cuerpo dándoselo a Shubbi a modo de almuerzo. Pero, llegado ese punto, era el momento de acabar con los secretos y sacar toda la información a la luz. Habían pedido a Ashley que se quedara por la amistad que había acabado desarrollando con las tres, aunque, en alguna ocasión, a nivel profesional, Evangeline y ella estuvieran en bandos enfrentados.

Así pues, tal y como expresó Welcome, había llegado el momento de la verdad: ¿Cual era la relación exacta entre Kate Ashford y Kate Violet? ¿Por qué la joven del futuro tenía ese parecido con Evangeline y Kate? ¿Qué se escondía realmente tras esa negativa a entregarse a placeres carnales con ellas dos?  Aquello podía ser importante, pues, si actuaban como equipo tenían que confiar las unas en las otras. Violet, contemplando a las dos mujeres con unos claros nervios, finalmente, casi con un hilo de voz, confesó lo que había callado hasta ese momento:

-Yo soy vuestra hija.

La expresión de sorpresa de Kate y Welcome fue para fotografiarla y enmarcarla. Como forma de ilustrar la sorpresa mayúscula y la estupefacción era impagable, inimitable e irreproducible. Pero aún había más que averiguar. Por ello, cuando se recuperaron del impacto, Violet siguió explicándolo todo: ella sería engendrada un poco más adelante, cuando Welcome acabe la carrera de psicología. Surgirá de un proyecto de la Facultad de Medicina de la Universidad sobre genética y medicina reproductiva, tratando de desarrollar un sistema fiable, eficaz y más económico de engendrar embriones viables a través de material genético de diferentes células germinales o no. Por ello, con el consentimiento de Kate y Evangeline, tomaron un óvulo de cada una de ellas y fusionaron el material genético para crear un embrión viable que desarrollaron al principio in vitro y que, más tarde, implantaron en el vientre de Evangeline mientras ella se dedicaba a desarrollar su tesis doctoral. El resultado: una bebé sana y viable, y dos madres satisfechas, gozosas y completamente enamoradas de su hija. Y Evangeline se doctoró finalmente. Así, Kate Violet se convirtió en la heredera y sucesora de las dos mujeres y en la segunda de un linaje de superheroínas de Arkham, pues al ser hija de la portadora de Ouroboros, ella también podía manejar la espada, aunque con unos poderes diferentes. Y, al igual que Evangeline, era también bisexual.

Pero ese día iba a traer más sorpresas. Mientras Kate y Welcome se recuperaban de la impresión y asimilaban que en el futuro iban a tener una hija que, tal y como podían ver, les había salido muy bien, funestos acontecimientos se estaban desarrollando en el exterior. Un contingente de RNLO y soldados de Omicron Scorpions habían puesto asedio al EldritchBurguer.  Dirigidos por una oficial en armadura Annihilator, sitiaron por completo el lugar y ordenaron rendirse a las Kates y entregarse. Afortunadamente, en la línea alternativa de la que venían, Shubbi no había acabado trabajando para el EldritchBurguer, por lo que, al ser todos los sitiadores procedentes de esta, no sabían que era aquel extraño árbol. Welcome, que ya se había encargado de establecer protocolos de seguridad para actuaciones en situaciones de emergencia y asedio en el restaurante sabía que Shubbi no se movería hasta que ella no diera la orden o se iniciara el procedimiento apropiado. Por ello, se mantenía tenso y a la espera. Otra ventaja era que dentro del restaurante disponían de dos Ouroboros: la de Welcome y la de Violet. Por lo demás, los empleados que quedaban debían ocuparse de poner a salvo a los escasos clientes que se habían quedado atrapados dentro y asegurar las posesiones. Debido a la situación a la que se enfrentaban, Evangeline dio ordenes de poner en marcha el protocolo de máxima seguridad. Este, al iniciarse, convertía el EldritchBurguer en un bunker difícilmente penetrable, una fortaleza blindada con gruesas persianas que cubrirían todos los ventanales. El edificio de por sí ya había sido construido de forma que pudiera aguantar un terremoto o una inundación repentina, ya que Don Domingo de la Vega, el propietario, se había informado de los antecedentes de Arkham, y había preferido hacer una inversión importante en seguridad y prevención para evitar que cualquier desastre causara daños demasiado graves en el edificio. A fin de cuentas, era mejor tener que pagar una nueva mano de pintura que una reconstrucción completa del edificio. A estas medidas de seguridad, había añadido otras, como las persianas blindadas, a petición de Welcome, que había sido insistente y persuasiva y, con todo lo sucedido con el factor Arkham, de la Vega había acabado por claudicar.

Era en momentos como aquel cuando Evangeline se alegraba de haber implantado todas aquellas medidas de seguridad. De hecho era el asalto número 13 al que había sido sometido el restaurante, desde aquel infausto Halloween en que una horda de zombis lo había atacado. Y, mientras los atacantes habrían fuego contra el edificio, que aguantaba el castigo, Shubbi se mantenía impertérrito, aguardando la orden que le hiciera ponerse en marcha. Evangeline había sido muy clara al respecto y la joven se había ganado el respeto del retoño oscuro, como persona y como sacerdotisa de Shub-Niggurath bajo su avatar de la Cabra Blanca de Tres Cabezas. Aunque hay que reconocer que Evangeline no era particularmente devota. No es fácil ser muy reverencial cuando tu dios es una enorme cabra mutante de tres cabezas que se dedican a hablar entre ellas y compartir cotilleos mientras comen hierba o lo que se les ponga a mano y ventosean alegremente. En cualquier caso, la Cabra Blanca no era de esos dioses que les va mucho la ostentación y la adoración melodramática y fanática.

Mientras en el interior ponían en marcha las contingencias apropiadas a la situación en base a los protocolos de seguridad establecidos, en el exterior se impacientaban. Estaban llamando demasiado la atención para lo que debería haber sido una operación rápida. La policía, que había observado el despliegue militar, sabía que aquello la superaba, por lo que pusieron en marcha también su propio protocolo de actuación que empezaba por poner sobre aviso a los Pickman y a la super heroína local, Delta Wave Welcome. Para ello, Evangeline siempre llevaba encima un móvil que le proporcionaba línea directa con las Fuerzas del Orden. Por su parte, Harvey Pickman, que en ese momento estaba en la otra punta de la ciudad, trató de mantener la calma. Aquello era algo inesperado. Pero no había que actuar de forma apresurada. Una vez más, se recurría a protocolos de emergencia. Y es que Arkham tiene más protocolos de emergencia que cualquier ciudad de película de catástrofes y, al contrario de lo que suele suceder en estas, aquí se respetan al pie de la letra y hay poco espacio para epicismos. Y es que es lo que tiene la experiencia: los que se atienen al plan y actúan coordinados sobreviven, los que improvisan y se hacen los héroes de acción suelen acabar en el cementerio más cercano… si es que queda lo bastante de ellos. Así pues, antes de nada, se puso en contacto con Welcome. Pero fue Kate quien respondió al teléfono, pues Evangeline estaba hablando con la Policía. Tras la puesta al día de la situación, Harvey esperó a que Welcome acabara su conversación y habló directamente con ella. A fin de cuentas, Delta Wave Welcome era el epicentro de muchos planes de actuación gracias a sus poderes. Pero no era lo único a lo que iban a recurrir. Aprovechando que Ashley Johnson estaba allí, y poniendo el móvil en manos libres, Evangeline, Harvey y la capitana estuvieron discutiendo la posibilidad de una intervención de Omicron Scorpions. Pero optaron por dejarlo como último recurso. Así pues, Harvey planteó dos alternativas a las que ambas mujeres dieron el visto bueno. Pero tenían que crear una distracción para darles tiempo a llegar. En ese momento, Kate Violet intervino: se le había ocurrido una idea para poder ganar tiempo. Tras compartir los planes y ponerse de acuerdo, empezaron a ejecutarlos. Harvey hizo tres llamadas telefónicas. Dos para solicitar los refuerzos que necesitarían y la tercera a Byakhee Express para que un byakhee le llevara a la zona de acción lo más rápidamente posible. Podría haber cogido un taxi, pero habría sido más lento y más caro. Kate Ashford, que también tenía su parte en los planes, se unió a Ashley Johnson para ir a la oficina del jefe de turno e iniciar su trabajo. Evangeline y Kate Violet, madre e hija, empezaron a repasar lo que había que hacer. Debían actuar coordinadas y ganar el máximo tiempo posible. Un poco más tarde, Welcome recibió una llamada de Harvey: todo estaba preparado. Podían entrar en acción.

A través de la megafonía externa del EldritchBurguer, que se usaba principalmente en fiestas y celebraciones, anunciaron que alguien iba a salir para entregarse y que no abrieran fuego. Desde fuera, respondieron aceptando la rendición y aguardaron. Cuando la compuerta blindada se abrió, apareció Delta Wave Violet con la gabardina del asesino reptiliano, sin casco, y sin las placas de armadura pectorales. Con movimientos lentos, abrió la gabardina para que vieran que no iba armada. Y, con un movimiento sensual, se bajó casi hasta el ombligo la cremallera de la parte delantera del mono ceñido que constituía su vestimenta, revelando que no llevaba nada debajo, por lo menos en el torso. Levantó una mano y, como si fuera una señal, comenzó a sonar Never gonna give you up de Rick Astley. Y Katherine Violet Ashford-Parker bailó. Aquella canción le gustaba mucho y se sabía de memoria la letra y la coreografía del cantante en el video musical. Por suerte, se le daba bien bailar, aunque cantaba bastante mal. Y el espectáculo de esa atractiva y sexy joven bailando y cantando en playback con la voz de Rick Astley dejó a los sitiadores sorprendidos y boquiabiertos. A medida que avanzaba la canción, Violet disfrutaba mientras los mantenía estupefactos y desconcertados. Aquello no era lo que habían esperado. Pero el rickrolling iba mucho más allá de eso. Pues, cuando menos lo esperaba, llegaron los refuerzos: un enorme portal se abrió en la retaguardia y por el mismo apareció un pequeño ejército combinado formado por morlocks y profundos. Y, tras la primera oleada apareció el Padre Dagón en persona, por eso el portal era tan grande. Tras él, encabezando la segunda oleada, una guerra vikinga, una valquiria, Delta Wave Welcome, lideraba más tropas de morlocks y profundos. Fue en ese momento cuando Evangeline dio la orden y, de improviso, Shubbi comenzó a luchar.

El plan estaba funcionando a la perfección. Mientras Ashley y Kate buscaban y preparaban la canción para ponerla por megafonía, Harvey había llamado a los morlocks comunistas y a los profundos del campamento de protesta y les había avisado de la situación. Los primeros acudieron porque eran enemigos naturales de los reptilianos. Y los segundos estaban bastante dispuestos a meterse en una buena pelea, sobretodo contra los reptilianos, que con sus tropas anfibias les habían provocado más de un quebradero de cabeza. Una vez conseguido el apoyo de ambos grupos, Welcome, usando a Ouroboros, creó un portal a la base morlock por el que cruzó. Allí, tras reunir a las tropas, creó otro portal al campamento de los profundos, que atravesó con todos los morlocks. Y en este último lugar, reunió a morlocks y profundos y, ya que estaba por allí, reclutó también al Padre Dagón. Una vez tenía a todas las tropas juntas, abrió el portal final a la retaguardia de los sitiadores. Y, mientras se producía la lucha, Harvey llegó con el byakhee y utilizó algunos de los pocos pero efectivos hechizos de carácter agresivo y ofensivo que tenía en su arsenal. Por otro lado, en el interior del EldritchBurguer, Ashley y Kate se ocupaban de poner en marcha a los trabajadores para que empezaran a producir comida, ya que habría que agradecer a los refuerzos su intervención invitándoles a comer.

La batalla, el asalto número 13 del EldritchBurguer, fue breve, intensa, y desconcertante. Y es que las oleadas de tropas por la retaguardia pillaron por sorpresa a los sitiadores, que se vieron rápidamente superados en número. Y Delta Wave Violet, aunque había tenido que dejar su espada en el restaurante, también era muy capaz de defenderse sin armas, aunque no tardó en hacerse con una pistola reptiliana y demostrar que sabía disparar, aunque fuera de manera funcional.

Una característica que dificultó, incluso impidió la captura de prisioneros para interrogarlos fue que todos los combatientes del enemigo tenían una baliza espaciotemporal que se activaba al morir o quedar gravemente heridos. De esta manera, se teleportaban automáticamente de regreso a su línea temporal, por lo que era imposible hacerse con uno. Pero, había algo que los de la Omicron Scorpions alternativa no había tenido en cuenta: que un Profundo del tamaño de un edificio capturara a una unidad Annihilator, la abriera por la fuerza y extrajera a la piloto antes de que pudiera activar la teleportación, ya que el inmenso padre de los profundos había actuado con celeridad. Así, al estar la baliza ubicada en la armadura y no en la piloto, esta fue capturada. Y, cuando tras la batalla lograron examinarla, se dieron cuenta de que se trataba de Ashley Johnson. Era la Ashley Johnson alternativa de la otra línea temporal y, al parecer, era de temperamento y tendencias más oscuras. Algo había pasado para que tomara una senda más siniestra en su carácter y se volviera más cruel y sin escrúpulos. Pero había otras prioridades: tenían una prisionera, y habría que interrogarla. Por el momento, se la entregaron a los morlocks, que habían tratado otras veces con prisioneros reptilianos recalcitrantes. De momento la custodiarían, ya decidirían como le sacarían la información que necesitaban. Y, con la batalla acabada, el EldritchBurguer pudo regresar a su modo normal, los combatientes pudieron comer a placer y ya se encargaría Harvey de organizar la reparación de los daños y pagar la cuenta del restaurante. Pero esa ya es otra historia.

sábado, 5 de mayo de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 5): Escape de la base reptiliana

España. Finales de 1968

La base de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro en la España franquista era un edificio en las afueras de la localidad de Sitges. Se trataba de un edificio abandonado que ellos habían acondicionado para sus perversos objetivos, o lo que era lo mismo, habían ocupado el lugar y lo habían llenado de artilugios tecnológicos, todo tapado por un holograma que hacía  ver a los humanos que el edificio era un bloque de viviendas normal y corriente. El holograma a veces fallaba, pero en estos años el maguferío todavía no estaba extendido en la población española, por lo que, si alguien veía algo raro, se extrañaría, pero no se pondría a difundirlo por ahí.

Yekaterina, Kate la roja y Ka-Neferu habían ido a parar a la sección de la base que habían reservado a "cualquier entrometido", una gran sala en el último piso del edificio de cuatro plantas. Habían convertido aquella zona en una especie de calabozo, con celdas con barrotes láser y un lagarto degenerado creado mediante ingeniería genética como carcelero. El bicho en cuestión medía unos buenos cinco metros de largo y parecía tener algo de hambre, pues miraba a las Kates con ojos hambrientos. Los reptilianos dejaron allí al trío y no volvieron a aparecer, por lo que parecía que su plan era más importante que hacerse cargo de ellas.

Con lo que no habían contado los reptilianos, era con el ingenio que pudieran tener las tres mujeres. Yekaterina había comenzado a llamar la atención del lagarto degenerado, haciendo aspavientos y gritándole cosas en alemán -supuso que los reptilianos hablarían en alemán a la criatura-. El animal mutante miraba con interés a la morlock, realizando movimientos que parecían indicar un ataque inminente... pero entre la criatura a su merienda había unos barrotes láser con los que el bicho no había contado, y esto es lo que aprovechó Yekaterina. Cuando el lagarto gigante se lanzó sobre ella, se encontró con los barrotes láser en el camino, por lo que acabó convertido en lagarto a la brasa que se quedó enganchado echando humo y pestazo... y además volviendo loca a la tecnología láser, pues la continua interrupción de los barrotes por parte del cuerpo del animal, estaba haciendo que estos fallaran en un intervalo de tiempo regular. Y en uno de los intervalos, la morlock dio un salto desde el interior de la celda y salió al exterior antes de que el láser volviera a aparecer. Una vez fuera de la celda, sacó un reproductor de música de un bolsillo y comenzó a sonar All Along the Watchtower versión de Jimmi Hendrix.

-Eso que has hecho es fantástico ¿cómo sabías que sucedería eso? -dijo Kate la roja desde el interior de su celda.

-Porque llevo muchos años luchando contra estas lagartijas. Conozco su tecnología lo suficiente como para poder sabotearla en un santiamén.

La morlock se acercó al sistema de control de las celdas y apagó los barrotes láser de todas, liberando a las otras Kates y a un individuo con pintas de hippie que no tenía ni idea de que estaba allí.

-Flipaaante, tííííííío  -dijo el tipo extraño.

-¿Y éste  quien es? -preguntó Ka-Neferu.

Yekaterina lo miró con atención. El hombre de pelo largo y pintas de hippie miraba a todo con los ojos abiertos como ventanas que mostraban una pupila dilatada.

-Creo que este tipo está drogado. Debe ser un hippie alucinando, lo capturarían los reptilianos y se olvidaron de que lo tenían aquí. Lo que no sé qué hace un hippie drogado en la España de los años '60.

Las Kates miraron a su alrededor, no parecía haber cámaras de seguridad, y no habían ningún reptiliano vigilando. Estaban solas y libres.

-¿En serio pensaban que los rayos láser y el lagarto sería suficiente para detenernos? Por esto todavía no han conseguido nunca ninguna victoria importante. Estos tíos son idiotas.

-Yaaaa te diiiigo -le dijo el hippie.

-¿Qué hacemos con este? -preguntó Kate la roja, mientras el hippie la seguía con la mirada.

-Yo me ocupo de él -dijo Yekaterina -. Ey, fíjate en tus manos, tus dedos son como salchichas de Frankfurt que se mueven al ritmo de la música. Tú míralos fijamente a ver si hacen algo más.

-Sí... os avisaré si las salchichas hacen otra cosa. Se mueven totaaaaaal.

-Sí, eso, total y todo eso. Paz y amor -dijo la morlock apartándose de él.

-¿Qué hacemos ahora? -preguntó Ka-Neferu.

-Ahora nos cargamos este lugar y los lagartijos que lo han construido.

Las tres Kates salieron de la zona de calabozos y, al llegar a las escaleras que daban a los pisos inferiores, comenzaron a escuchar una alarma avisando de su fuga. Esto no las detuvo y bajaron hasta la tercera planta, que resultó ser la planta donde los reptilianos tenían los suministros, la armería y todo tipo de cosas. Allí aparecieron varios guardias de seguridad, con armaduras corporales y armas láser que intentaron detener a las Kates. Se oían exclamaciones en alemán e insultos en el idioma natal reptiliano.

-Si no conseguimos armas, va a ser difícil seguir adelante -dijo Yekaterina.

-En esta planta están todas las armas, los muy idiotas han puesto en la pared un plano del edificio con todo lo que hay en cada planta, hasta hay un punto rojo que dice "Usted está aquí". -Kate la roja señaló el cartel, de colores llamativos.

-¿Quién necesita armas cuando tiene gatos? -les dijo Ka-Neferu. Comenzó a musitar palabras en un idioma desconocido mientras realizaba unos gestos característicos de un hechizo.

Los reptilianos seguían disparando como enemigos idiotizados de un juego FPS. Se movían, proferían insultos, y llamaban a otros compañeros, que llegaban y hacían lo mismo. De pronto, los cristales de las ventanas estallaron en mil pedazos y una legión de pequeñas bolas de pelo se lanzó sobre los reptilianos. Esto les pilló por sorpresa, por lo que no pudieron defenderse, y cuando todos estuvieron por los suelos hechos polvo, pudo verse que los atacantes eran una gran cantidad de gatos callejeros, curtidos en mil batallas. Los gatos se acercaron a las Kates después de haber terminado con toda resistencia.

-Esto sí que es un ejército. Los soldados de Bastet -dijo Ka-Neferu señalando a los gatos, que ahora estaban lamiéndose las garras y haciendo otras cosas de gato.

-Seguramente estén a punto de venir otros soldados, deberíamos coger las armas de los caídos y descender al segundo piso -dijo Yekaterina corriendo hacia los reptilianos caídos. Cogió un arma láser y les lanzó una a cada Kate.

Así, armadas y acompañados por el ejército de gatos, llegaron hasta la segunda planta del edificio, que resultó ser, para su sorpresa, un videoclub. Pero en los años '60 no existían los videoclubs. Pero eso es lo que rezaba el cartel con el plano del segundo piso.

-Vayamos a ver qué hay en esta planta y descubriremos el misterio que se esconde detrás de ese "videoclub" -dijo Yekaterina.

Las Kates fueron recorriendo las habitaciones, tras los gatos, que se lanzaban contra los reptilianos que aparecían. Apenas les costó acabar con los guardias de esa planta, así que pudieron investigar con tranquilidad. La planta estaba llena de películas para ser proyectadas en cine. Había toda clase de títulos, pero todos tenían varias cosas en común.

-Vale... estos idiotas no saben lo que es una videoteca y lo han llamado videoclub -dijo Yekaterina-. ¿Os habéis fijado en los títulos? Está El Acorazado Potemkin y otros filmes de propaganda rusa acompañados de películas porno de los años '20. Creo que hemos encontrado lo que tenían pensado usar para sabotear el festival de Sitges. Si en pleno franquismo se les ocurría proyectar estas películas, el festival se iría al garete.

-Pues sería una pena que esta planta sufriera un incendio ¿no? -dijo Kate la roja, que ya tenía un mechero y una de las películas en la mano.

-El olor a celuloide quemado es asqueroso, pero no me quejaré -comentó la morlock con una sonrisa.

A la alarma por fuga de la prisión se sumó a alarma antiincendios cuando la segunda planta comenzó a arder en llamas. Los reptilianos iban de aquí para allá en la primera planta sin saber muy bien qué hacer. Parecía que la disciplina germánica de la que solían presumir se había esfumado. No fue muy difícil, entre las armas láser y los gatos, acabar con la poca resistencia que quedaba, por lo que las Kates consiguieron llegar a la planta baja y salir al exterior... donde se encontraron con lo que no esperaban. Allí había todo un escuadrón de reptilianos con exoesqueletos y armamento pesado. Las armas láser de las Kates estaban sin energía y los gatos no serían suficiente para acabar con aquellos reptilianos.

-Mierda -dijo Yekaterina volviendo al interior del edificio-. Tenemos que acabar con esos.

-Bueno... tienen exoarmaduras y parecen bien armados... pero eso no les ayudará contra una buena cornada -dijo Kate la roja con expresión meditabunda.

-Vale que estamos en España, pero el mito de que hay toros en todas partes es falso ¿quién va a cornear a los reptilianos? -preguntó Yekaterina.

-Soy una sacerditosa de Shub-Niggurath ¿tú qué crees?

El líder del escuadrón de reptilianos estaba pidiendo a gritos que las Kates salieran al exterior para recibir su merecido cuando comenzó a sonar un estruendo que se dirigía hacia ellos. Los reptilianos miraron de un lado para otro, preguntándose que era eso que parecían una tormenta acercándose, si el cielo estaba despejadon, cuando vieron que, de todas las calles que confluían allí, aparecían cabras pirenaicas con sus buenas cornamentas y con cara de pocos amigos. Los reptilianos comenzaron a disparar, pero la legión de cabras cayó sobre ellos y los cornearon con todas sus fuerzas, por no hablar de las patadas y bocados. Los gatos que estaban con las Kates vieron aquello y no quisieron quedarse sin su parte de la fiesta, así que se lanzaron contra el escuadrón, añadiendo arañazos y mordiscos a las cornadas, pisotones y bocados. Las Kates salieron al exterior caminando lentamente, como heroínas de una película de acción, mientras el edificio explotaba tras ellas. Alguien había dejado explosivos en el "videoclub".

-Vale, creo que hemos cumplido con nuestros dos objetivos: Escapar de la base reptiliana y acabar con el intento de sabotaje del Festival de Sitges -dijo Yekaterina-. Podemos volver a Arkham y celebrar nuestra victoria.

Las cabras y los gatos -animales que no sabían que en el futuro serían los amos y señores de internet- siguieron pateando, arañando, mordiendo y jugando con los reptilianos caídos mientras las Kates usaban su dispositivo de viaje en el tiempo. Aún quedaba una buena noche de fiesta para ellos, y al día siguiente, Sitges amanecería como si no hubiera habido un escuadrón de lagartos del futuro y con un incendio en un edificio abandonado. Tampoco sería nada por lo que preocuparse, y todo continuaría con normalidad. Aunque quedaba la duda ¿para qué habían atacado los reptilianos el festival de cine? quizás fuera un misterio sin resolver.

lunes, 30 de abril de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 4): Go Go Kate Rangers!

Tras las vivencias durante la I Guerra Mundial estaba claro que había que echar un ojo a los sospechosos habituales. Los morlocks desconocían el origen exacto de las alteraciones espaciotemporales que se estaban produciendo en torno al árbol familiar de Katherine Ashford, pero, si algo estaba saliendo a la luz era que los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro parecían estar implicados. Sin embargo, no tenía pinta del típico plan suyo, que solía ser bastante peculiar, llamativo y, a veces, bastante absurdo. Pero la intrusión de ocasionales equipos de combate con armamento decididamente moderno, incluso de alta tecnología, con un particular modus operandi, señalaba a otro culpable: Omicron Scorpions. Y eso significaba que la corporación madre, New World Enterprises, andaba detrás. Y es que la empresa de seguridad y servicios sólo actuaría bajo mandato de NWE. A fin de cuentas, era el ejército privado de la multinacional. De hecho, la presencia de un modelo diferente de exoesqueletos blindados que usaba Omicron Scorpions con sus tropas pesadas de élite. Para los morlocks, Kate y el equipo Alfa Strike, las armaduras Acorazado no eran algo raro ni desconocido, al igual que las de clase GodHunter, versiones más poderosas y preparadas para enfrentarse a deidades y poderosos seres sobrenaturales. Hasta el momento, se consideraba que las Acorazado y GodHunters eran el máximo exponente en el desarrollo de exoesqueletos blindados para uso militar por parte de Omicron Scorpions, pero durante su pequeño viaje a la I Guerra Mundial, el equipo de Kates se las tuvo que ver con algo muy diferente: un nuevo tipo de armadura de combate que parecía mucho más potente que la GodHunter. Por ello, si NWE estaba tras la caza de la línea genética de los Ashford a la que pertenecía Kate, necesitaban una fuente de información interna. Así pues, Katherine Asford, Katherine "Bogatyr" Ashford y Delta Wave Kate habían optado por acudir a su conexión con la corporación de seguridad: la capitana Ashley Johnson.

Esta mujer, una experta combatiente con entrenamiento de fuerzas especiales y líder de una escuadra de GodHunters, el equipo Tiamat, era, originalmente, bastante fiel a la empresa para la que trabajaba. A fin de cuentas, le pagaban un buen sueldo y tenía acceso a tecnología militar de última generación a la que no podría haber aspirado de seguir en el ejército americano. Sin embargo, tenía un carácter pragmático y tenía claro que la obsesión de determinados sectores de las altas esferas de NWE de capturar seres primigenios, dioses y entidades sobrenaturales para usarlos como material de investigación era algo que traía más problemas que beneficios. Para empezar, impulso a Loki a crear el equipo Alfa Strike Squad, con el que Omicron Scorpions había tenido varios desencuentros. Además, Ashley había tenido que colaborar con los dioses en varias ocasiones, como aquella desastrosa operación fallida en R'lyeh. Y, desde que la trasladaron a Arkham para hacerse cargo de la nueva sede de la empresa en la ciudad, había tenido más tiempo para conocer mejor a sus "enemigos". Por ello, había acabado por trabar contacto y amistad con algunos elementos que no eran muy favorables a NWE. A fin de cuentas, aquello servía para que Omicron Scorpions tuviera un pie en "territorio enemigo", le proporcionaba a la empresa bastante trabajo y permitía a Ashley y su equipo recoger abundante información sobre los desmanes sobrenaturales, paradimensionales y no euclidianos que sucedían habitualmente en la región de Arkham. Además, la comarca de Dunwich servía muy bien como terreno para hacer maniobras, tanto con las armaduras de combate como sin ellas.

Precisamente, Ashley y sus subordinadas se encontraban en ese momento en las colinas de Dunwich haciendo ejercicios de marcha sobre el terreno y, de paso, cazaban un horror arcano invocado accidentalmente por un poco afortunado intento de sacerdote de Tsathoggua que había sido la primera víctima del susodicho ser. Normalmente de este tipo de asuntos se solían ocupar las welclones, las clones mutantes e híbridas de Evangeline "Welcome" Parker, pero había bastante trabajo en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, por lo que agradecieron la actuación de la capitana Johnson y sus mujeres. Era en esta tesitura, avanzando a través de la espesa, abundante y extraña maleza de aquella zona, barriendo el terreno con el resto de miembros del equipo Tiamat cuando recibió una llamada por radio desde el pueblo de Dunwich. Allí se encontraba la sede principal de los Alojamientos Rurales, y desde allí la estaba llamando Ruiseñor, una de las welclones, para avisarle de que necesitaban hablar con ella con cierta urgencia. Claro, la mujer se encontraba en plena cacería, por lo que no podía ocuparse de nada que no fuera de extrema y absoluta urgencia hasta que no hubieran acabado con el ser interdimensional, particularmente, porque no podía perder el tiempo tampoco hablando por radio.

-Pero -añadió Ashley en última instancia-, si tanta prisa corre, te mando mis coordenadas y me mandas a quien haga falta para hablar conmigo.

Lo que no esperaba era que le tomaran la palabra. Y es que, un momento después, aparecieron ante Kate Ahsford, una versión más mayor de ella y una joven vestida con un extraño uniforme de combate de estilo futurista manganime de color negro y morado. También le llamó la atención el hecho de que las tres llevaran tres espadas iguales: con la hoja de color negro mate con una serpiente que se muerde la cola grabada a lo largo del arma. Era Ouroboros, la espada de Delta Wave Welcome, capaz de cortar el tejido de la realidad para crear portales espaciotemporales y entre planos de existencia. Forjada por Loki, la espada sólo respondía ante la mujer para la que había sido creada, de manera que para cualquier otro tan sólo sería un arma mágica convencional sin capacidades adicionales. Pero, el encantamiento del dios nórdico tenía un curioso efecto secundario imprevisto: Una persona cuya alma estuviera ligada de alguna manera a la de Welcome también podía empuñar la Ouroboros, aunque la magia de la espada funcionaría de forma diferente. Y esto es lo que sucedía con Kate, que, al estar Evangeline y ella profundamente enamoradas, la espada también reaccionaba ante su mano. Claro, que eso no explicaba la repentina teleportación, ni siquiera con los poderes de las welclones. Pero averiguar que estaba pasando allí era algo secundario. Lo principal era acabar con la criatura a la que estaba dando caza junto con el resto de su equipo. Afortunadamente, al parecer la repentina aparición mediante la magia de las tres Kates había atraído al horror arcano, que surgió cerca de entre la espesa vegetación. Era un ser con forma de sapo polimórfico y protoplasmático, con varios ojos y pseudópodos y tentáculos que emergían de su cuerpo y eran reabsorbidos de forma continua. Ahsley, preparada como estaba, inicio las rutinas de combate, preparó las armas y apuntó a aquel ser. Con el cañón eléctrico de su exoesqueleto podría freírlo fácilmente. Pero decidió aguardar unos instantes para ver como reaccionaban las tres mujeres. Estas se posicionaron y blandieron las armas hacia el horror. Entontes, la que iba vestida de forma más peculiar, con ese extraño traje morado y negro, se teleportó junto a la criatura y comenzó a atacarla con precisión quirúrgica. Eso podía explicar la repentina aparición en el lugar en donde se encontraba la capitana. Pero hubo algo más que le llamó la atención a Ashley: La forma en que luchaba aquella joven le recordaba al estilo de esgrima de Delta Wave Welcome que había sido adiestrada en combate por Perun. ¿Acaso había sido alumna del dios ruso también? Mientras reflexionaba sobre esto, la pelea fue bastante rápida. La Ouroboros era un arma muy bien fabricada, afilada y, en manos de un buen espadachín, era letal. Y así se demostró contra la criatura que acabó rápidamente troceada, sajada y destrozada. Entonces, la chica de negro y morado (Ahsley no podía evitar pensar que con ese traje tan curioso parecía una Power Ranger) se retiró y las otras dos Kates entraron en acción. Juntas lanzaron desde sus respectivas espadas un rayo que impactó contra el horror destrozado y muerto, teleportándolo de forma aleatoria en el espacio y el tiempo.

Varios millones de años antes, en las cavernas del monte Voormithadreth, donde dormía Tsathoggua, la criatura apareció ante el primigenio. Éste abrió lentamente sus legañosos ojos y contempló el ser destrozado que yacía ante él. No vio ningún adorador o sacerdote que le ofreciera aquella comida o solicitara su favor, pero, sin buscarle más complicaciones al asunto, aceptó aquella ofrenda y la devoró. Algo más tarde, mientras dormía de nuevo haciendo la digestión, un humano ataviado con casco y cota de malla y guiado por un arqueópterix se plantó ante Tsathoggua.  Afirmaba ser enviado como sacrificio por hechicero llamado Ezdagor, pero como el primigenio había comido hacía poco, no tenía hambre, así que lo envió mediante un geas igual al que le había enviado hasta él para que fuera a ver a Atlach-Nacha a modo de ofrenda.

Mientras tanto, en la actualidad, las Kates, desconocedoras del papel jugado en la aventura de los siete geases, se dispusieron a hablar con Ashley. Esta, al ver que la cacería había terminado, informó a sus compañeras de equipo de lo sucedido y les ordenó reunirse con ella. Tras hacer esto, salió de la armadura. Ataviada con un ceñido y ajustado mono que tenía que vestir para pilotar el exoesqueleto y que disponía de conectores para que el traje pudiera medir sus constantes, ignoró las miradas admirativas de las tres mujeres. Estaba acostumbrada a ello, pues sabía que tanto Welcome como Kate la encontraban atractiva, aunque fuera “abiertamente heterosexual”, como afirmaba burlona Evangeline. Mientras esperaba a que las demás miembros de su escuadra llegaran, les pidió explicaciones al respecto. La cosa fue relativamente rápida, ya que no se trataba de entrar en mucho detalle, sino de resumir que les había llevado allí y porque se habían reunido. Mientras lo hacían, llegaron las demás componentes del equipo Tiamat que también fueron informadas sobre la situación.

Ashley encontró muy interesante lo que le dijeron. En cuanto a las operaciones, ella no sabía nada sobre ataques de estilo comando y envío de tropas a través de portales espaciotemporales. NWE tenía esa tecnología, que, como sucedía con los exoesqueletos Acorazado y GodHunter, estaba basada en la técnica de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Y, aunque habían experimentado con los viajes en el tiempo, una incursión de Alfa Strike había acabado con las principales instalaciones de la multinacional dedicadas a este campo. No hay que olvidar que, en el momento del ataque del equipo de dioses, la base había sido invadida por seres de otra dimensión que habían entrado a través del portal con el que estaban experimentando. Eso no quería decir que se hubiera abandonado esa tecnología, se mantenía almacenada y en segundo plano. Aunque, por lo que sabía Ashley, no se había utilizado de nuevo. En cuanto al diseño de armadura que mencionaban las Kates, aquello le llamó más la atención.

-Por lo que decís -dijo Ashley-, me suena a la clase Annihilator. Se trata de una extrapolación de la clase GodHunter, una versión más grande y pesada, con más potencia de fuego y un blindaje mayor.  Pero se encuentra todavía en fase de desarrollo debido a lo costoso que supone crear un prototipo funcional y a un coste asequible como para iniciar su producción. Además, las armaduras ya existentes funcionan muy bien y sólo necesitan ajustes e innovaciones ocasionales para mejorar sus prestaciones.

Entonces se quedó mirando unos instantes a las tres Kates. Ya le habían dicho que “Bogatyr” era Kate Ashford de un futuro alternativao distópico, eso explicaba que pareciera una gemela más mayor. Pero, la otra, la más joven que iba vestida de Power Ranger futurista, le habían dicho que también venía del futuro. Y, en su cara, en su cuerpo, había algo que le resultaba muy familiar, tanto en su forma de moverse como de hablar. Por ello, no pudo evitar pensar que se parecía mucho tanto a Kate como a Welcome, como si tuviera una mezcla de rasgos de ambas mujeres. Para tratar de desechar los pensamientos y centrarse en otra cosa, le pidió a la joven del futuro que le dejara examinar su traje. Como experta combatiente, Ashley sentía curiosidad por los avances en tecnología militar, sobretodo si se trataba de protecciones personales para los soldados. Kate Violet aceptó y le pasó su espada a Kate Ashford. Cuando ésta la cogió, pasó algo muy peculiar: las dos Ouroboros comenzaron a vibrar al unísono y pronto se les unió la Ouroboros de Bogatyr. Algo extraño estaba pasando. Entonces, las tres hojas forzaron a sus portadoras a acercarlas hasta que se tocaron y se produjo un destello cegador. Cuando todas las presentes pudieron volver a recuperar la vista, algo extraño había pasado: las tres espadas se habían fusionado en una gran espada que aunaba la masa de las individuales. Era también una Ouroboros, pero multiplicada por tres. Pero había pasado algo más: Tanto Kate Ashford como Bogatyr iban ahora vestidas con trajes similares al de Violet: Bogatyr iba de blanco y negro y Kate de rojo y negro.

Todas tardaron un poco en recuperarse de la sorpresa, pero cuando lo hicieron, la primera en reaccionar fue Ashley que comenzó a reírse a carcajadas. Cuando se calmó un poco les dijo:
-¡Esto es buenísimo! Parecéis una extraña alineación femenina de los Power Rangers, ¡las Kate Rangers!

A fin de cuentas tenía razón, por lo que, aturdidas por lo que había pasado y divertidas por la ocurrencia, las Kate Rangers comenzaron a reír y no tardaron en unírseles las demás mujeres del equipo Tiamat. Pero, tras esta primera reacción, se dieron cuenta de que algo más había cambiado: los exoesqueletos clase GodHunter habían cambiado de color por efecto de la descarga mágica que había fusionado las tres espadas y provocado el cambio de vestuario de las Kates: La armadura de Ashley ahora era roja. Y las demás eran de color negro, verde, azul, amarillo y rosa. Tras la estupefacción por el cambio cromático, efecto secundario de la descarga mágica, tenían que ver como solucionar aquella situación. La primera opción era contactar con Loki. A fin de cuentas, la espada era obra del nórdico. Por eso, Kate Ashford, la ranger roja y negra, sacó el móvil y le llamó. Tuvo que explicarle lo sucedido, que provocó la sorpresa del Herrero Mentiroso, tras lo cual este se comprometió a acercarse allí de inmediato, tanto para investigar el fenómeno como para ver como se podría solucionar. Pero estaba claro que ese día no iba ser tranquilo ni iban a tener mucho tiempo de respiro. En las armaduras GodHunter saltó una alarma: se había abierto un portal espaciotemporal en las proximidades, a menos de un kilómetro hacia el norte. Reaccionando en base a su formación y experiencia militar, Ashley subió a su armadura y dio ordenes rápidamente. Todas las mujeres del equipo Tiamat se introdujeron en sus exoesqueletos y se prepararon para investigar el fenómeno. El problema estaba en que hacer con las Kate Rangers. Las tres mujeres no estaban dispuestas a quedarse allí esperando y, tras los acontecimientos a los que se habían visto expuestos desde que empezó todo aquello, se temían que aquella incursión espaciotemporal estuviera relacionada con ellos. Por ello, Ashley aceptó que las acompañaran. Cada una de las Kate Rangers se subió a la espalda de uno de los exoesqueletos, mientras la capitana Johnson, con Bogatyr sobre su armadura, empuñó la Gran Ouroboros.

Al marchar hacia el objetivo, los sensores de las GodHunters detectaron cinco objetivos de gran tamaño avanzando hacia ellas. Cuando establecieron el contacto visual, se quedaron asombradas: se trataba de cinco exoesqueletos clase Annihilator con un diseño diferente al que ellas conocían y con unas insignias que les eran ajenas. Pero estaba claro que se trataba de tropas de Omicron Scorpions. Trataron de establecer contacto por radio con los recién llegados, pero resultó inútil, pues no sólo no respondieron al contacto sino que, además, iniciaron maniobras hostiles, es decir, abrieron fuego contra el equipo Tiamat. Las pilotos reaccionaron rápidamente y devolvieron el ataque. Al comenzar la escaramuza, Bogatyr se sintió de nuevo en su elemento, dirigiendo y coordinando ataques contra enemigos en exoesqueletos blindados. Por ello, guiada por el instinto y acostumbrada al mando, gritó una orden que, sorprendentemente, Ashley, de forma automática, retransmitió al resto del equipo, haciendo que todas actuaran de forma coordinada. Así pues, aquella forma de Kate Rangers parecía tener una capacidad inesperada y sorprendente. La capitana, viendo lo sucedido, se sorprendió, pero decidió dejar el mando en manos de Bogatyr. A fin de cuentas, era veterana con mucha experiencia en combate. De esa manera se desarrolló un peculiar combate, una escaramuza en la que Bogatyr, desde su posición, iba gritando órdenes que se cumplían al instante y, así, el equipo Tiamat se iba imponiendo.

Una ventaja de ese sistema era que Bogatyr había combatido muchas veces contra exoesqueletos pilotados por humanos y reptilianos. Por ello, conocía muy bien los puntos fuertes y débiles de estos. Así, pudo enseñar a Ashley y sus mujeres algunas tácticas que las sorprendieron. El hecho de que ellas pilotaran armaduras clase GodHunter era un punto a su favor. Eran más grandes y pesadas que las de clase Acorazado, pero también eran rápidas y tenían mejor tecnología. Por otro lado, las Annihilator a las que se enfrentaban, aunque eran de mayor envergadura, eran más lentas y se basaban principalmente en su potencia de fuego. Por ello, las maniobras de Bogatyr desconcertaban a los pilotos enemigos.

Pero es que las Kate Rangers y sus compañeras del equipo Tiamat contaban con una ventaja adicional que descubrieron de forma accidental: la Gran Ouroboros, aunque empuñada por el exoesqueleto de Ashley, respondía a la voluntad de las Kate Rangers, de manera que estas podían activar sus poderes con el pensamiento. Así, tras unos primeros intentos poco afortunados que dejaron a la capitana Johnson desconcertada, la cosa empezó a ir mejor. Las Kate Rangers lograban disparar rayos desde la Gran Ouroboros para teleportar de forma aleatoria a las armaduras rivales. Hubo dos que aparecieron a varias decenas de metros sobre el suelo, estampándose contra este y sufriendo daños con la caída, otra apareció sobre el abismo donde Atlach-Nacha teje su red, pero con tan mala suerte, que apareció justo encima de una zona en donde el dios araña aún no había tejido nada. El cuarto adversario apareció en R’lyeh, bajo el agua, lo que le supuso un importante contratiempo y el quinto y último se vio en una complicada tesitura al aparecer en lo alto del monte Everest.

Una vez resuelto el problema del ataque, quedaba por ver como hacían para recuperar las tres espadas. Pero esto también pareció resolverse una vez acabada la pelea. Obedeciendo a algún tipo de algoritmo o instrucción contenida en el hechizo con el que se forjó la Ouroboros y que había provocado la fusión y transformación de las espadas y las Kates, una vez eliminada la amenaza, la Gran Ouroboros se volvió a dividir en las tres hojas originales, y las tres mujeres volvieron a su atuendo convencional. Sin embargo, las armaduras GodHunters se quedaron con el nuevo esquema de colores.

Algo más tarde, de vuelta en el pueblo de Dunwich, Loki examinó con detalle e interés profesional las tres espadas y a las tres Kates. Tras meditar el asunto profundamente dio su veredicto:

-Bueno, está claro que las tres son Ouroboros, en diferentes versiones y periodos temporales, por eso, al interactuar entre sí los campos mágicos, el logaritmo arcano de interconexión que permite la transformación se ha sobrecargado y ha provocado una interrupción en el contínuo estático temporal con consecuencias inesperadas, es decir, la fusión de las tres espadas y el reajuste de los trajes en base a la última actualización de la versión del software táumico. Y, claro, al existir la proximidad genética entre las tres, de hecho dos sois la misma mujer en diferentes continuos, ha facilitado el proceso de saturación energética a nivel táumico. Por otro lado, tampoco es raro que las tres podáis usar la espada con sus poderes, pues el grado de parentesco queda incluido dentro de las cláusulas internas de uso de las capacidades especiales registradas por el hechizo.

Loki siguió un rato más divagando así, mientras las dos Kates Ashford trataban de dilucidar el contenido exacto de la palabrería y a que se refería concretamente con eso de “grado de parentesco” en relación con ellas y Kate Violet. ¿Y por qué ésta se sonrojaba al seguir la línea de pensamiento de Loki y de las Kates?

sábado, 21 de abril de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 3): Cinema Inferno

La misión en La Gran Guerra había traído una victoria a las Kates, cosa que celebraron con gran entusiasmo (y erótico resultado), pero no debían olvidar que, en cualquier momento, el peligro asaltaría para destruirlas a todas. Por esta razón, relajarse era un lujo, hasta cuando no estaban en un salto por el espacio/tiempo. 

Así, en ese estado de relajación/alerta, se encontraban Kate la roja y Ka-Neferu en el hall de La Llave y La Puerta. Yekaterina había ido a los túneles por un asunto de los morlocks, y el resto de Kates habían ido en busca de Ashley Johnson por alguna razón ultrasecreta e importantísima. Las dos Kates del pasado estaban aprovechando su tiempo en el presente para hacerse a la idea de los tiempos que corrían y conocer las tecnologías actuales. En el tema de comunicaciones, todavía estaban sorprendidas por los teléfonos móviles, que en la época de ambas sería prácticamente magia, de hecho, habían tenido un incidente con un móvil con el que habían hecho una foto involuntariamente y pensaban que su esencia había sido absorbida por el aparato. Otra cosa que les estaba sorprendiendo, era el culto a las celebridades del mundo de internet, algo que en sus respectivas épocas no era ni el sueño del sueño de una idea. La visión de la gran fama que tenían determinados youtubers les sorprendió a la vez que les horrorizó, al comprobar que los  vídeos más ridículos parecían ser lo que gozaban de más éxito. Otro gran descubrimiento fue el cine, y, sobre todo, el uso de efectos especiales. Brontes tuvo que explicarles que casi todo lo que veían estaba generado por ordenador cuando se les ocurrió ver una película de la última ornada de Star Wars. Y precisamente el mundo del cine iba a necesitar de su ayuda, aunque eso ellas no lo sabían.

-A ver... en mi época el primero es el uno, después va el dos, después el tres y después el cuatro ¿qué demencial idea fue esa de empezar por el cuatro? Seguro que confundió a todos los que lo vieron. -estaba diciendo Ka-Neferu.

-No sé, igual para los habitantes de esta época no es tan confuso, pero yo no sé aún cual es el orden correcto para verlas, porque esos que salen por internet tampoco parecen aclararse -le respondió Kate la roja.

-Pero si está clarísimo -les dijo Brontes-. Primero hay que ver las antiguas y, después, te pones las nuevas en orden de estreno.

-Lo que he dicho. Es demencial -respondió la egipcia.

De pronto, la puerta que daba  la calle se abrió de golpe y entró Yekaterina. Brontes se preguntó por qué no había usado el acceso a los túneles del sótano de la residencia, pero no lo preguntó, pues en la cara se le veía urgencia.

-¡Estamos ante una emergencia! -exclamó la morlock.

-¿Y cuando no lo estamos? Nuestra vida, desde que nos trajiste a esta época, es una emergencia -le dijo Kate la roja-. Ni siquiera puedo disfrutar de un dulce y dorado whisky...

-Porque te queremos sobria en los combates -explicó Brontes.

-Puedo luchar mejor que nadie aun llevando litros de alcohol en el cuerpo, soy irlandesa, nuestro cuerpo usa el alcohol como combustible.

-¡Eh! ¡Escuchadme, que es importante! -les interrumpió Yekaterina-. Hay un incidente espacio/temporal relacionado con nuestros enemigos. Un comando del equipo Exile ha detectado una comunicación entre reptilianos y, parece que alguien ha dado la orden de sabotear el primer festival de cine fantástico de Sitges.

-¿Y eso qué tiene que ver con nosotras? Si no sé ni lo que es -dijo Ka-Neferu.

-Eso ¿por qué nos debería importar el festival ese? Que no somos agentes de El Ministerio del Tiempo.

Yekaterina torció el gesto y después miró a Brontes.

-¿Qué? Les estoy poniendo mis series y películas favoritas. Que ellas las utilicen como referencia no es culpa mía.

-No os tenéis que preguntar qué relación tiene con vosotras el Festival de Sitges. Nuestro enemigo quiere destruir la estirpe de Kate, y eso quiere decir que alterar incidentes indirectos podría provocar un cambio en su línea temporal. Ya sabéis, una mariposa mueve las alas en Japón y...

-Vale, vale, lo hemos entendido. Iremos a salvar el festival ese, pero me llevo una botella de licor.

-Kate, aún seguimos sin creernos esa teoría de los irlandeses y el acohol como combustible, de hecho tengo una gran cantidad de datos científicos que tiran por el suelo esa hipótesis -dijo Yekaterina impacientándose.

-Y aún no nos has explicado qué es ese festival -insistió Ka-Neferu.

-Se trata de un festival de cine fantástico y de terror que se realiza en España. Muchas películas de terror míticas se estrenaron en ese festival, y es un referente internacional en cuanto al género se refiere. Su primera edición fue en 1968, y a esa fecha nos dirigiremos.

-Quizás necesitéis algo de músculo -dijo Brontes.

-Me parece que será mejor que esta vez te quedes. En 1968 España no era un paraíso hippie como lo fue Estados Unidos, sino que se encontraba en los años finales del Franquismo. No queremos destacar demasiado, y un cíclope de tu tamaño llamaría mucho la atención.

-Bueno... pues me quedo viendo alguna peli.

Dicho esto, Brontes se levantó y se fue hacia su habitación. Las Kates se quedaron mirando a Yekaterina.

-Bueno, ¿vamos o no vamos a los años '60?

Sitges, España. Finales de 1968.

A ritmo de una canción de Manolo Escobar, tres mujeres con minifalda e inmensas gafas de sol iban caminando por la turística ciudad catalana de Sitges. No parecían destacar al resto de las chicas que andaban por las calles, quizás llamaban la atención porque una de ellas tenía unos rasgos y un color de piel extraño -así como de morlock- y otra tuviera claros rasgos egipcios. Debían tener cuidado con lo que hacían, pues el factor Arkham no actuaba en un lugar tan lejano, tanto en el espacio como en el tiempo. Su misión era encontrar a los reptilianos que tenían pensado sabotear el festival de cine, así que buscar reptilianos era lo que hacían.

-Pues aún no ha aparecido ningún reptiliano. Lo único que hemos visto es turistas y a un tío bajito y peludo que nos estaba dando la lata con que si éramos suecas -dijo Kate la roja.

-Están aquí, en algún sitio. Sólo tenemos que encontrarlos, y tener cuidado de no alterar la línea temporal.

Las Kates recorrieron las calles, haciéndose pasar por turistas, sobre todo rondando la zona donde se celebraba el festival. No parecía haber pista de los reptilianos, todo lo que veían era la tranquilidad de una población del mediterráneo en otoño. Era un ambiente agradable, pero debían recordar que no habían venido por razones ociosas. Finalmente, cansadas, se sentaron en la terraza de un bar cercano a las salas donde se organizaba el festival.

-¿Tan importante es el festival este? Lo que estoy viendo es muy cutre, y ni siquiera pone que sea un festival, en los carteles dice "I Semana Internacional de Cine Fantástico" -se quejó Kate la roja, que se las había arreglado para pedir una cerveza y que no le miraran raro.

-En los primeros años, el Festival de Sitges fue bastante cutre, la cosa fue cogiendo fuerza años después, en plenos años setenta -explicó Yekaterina.

-Pues entonces tampoco será tan grave que saboteen este. Visto lo visto, nadie se va a enterar ¡Camarero! ¡Traiga otra cerveza, que esta se ha escapado!

-Kate, no llames tanto la atención -masculló Yekaterina.

-¿Qué pasa? -preguntó la irlandesa desconcertada.

-En este país, en esta época, no es tan normal que una mujer le de al bebercio. Si sigues así, vas a llamar demasiado la atención.

-Todo son quejas, oye... ¡Camarero, deje la cerveza, traiga un vino español y tal!

Yekaterina se llevó las manos a la cabeza. El camarero se acercó a ellas con las manos vacías y se les quedó mirando detenidamente.

-Creo que deberían irse, señoritas. Una jovencita decente no está en bares bebiendo como un hombre -dijo el camarero.

-¿Que qué? ¡¿Que qué?! ¡¿Estás insinuando que no puedo beber como un hombre?! ¡Vamos! ¡Vaaaamos! ¡Trae tu mejor whisky y verás de qué soy capaz!

-Kaaaaate -dijo entre dientes Yekaterina. Lo de no llamar la atención ya podían darlo por perdido.

-No voy a contribuir en este, señorita ¿qué estarán pensando sus padres? -insistió el camarero.

-¿Mis padres? ¿Pero qué le pasa a este? -decía Kate la roja gesticulando visiblemente.

El pequeño altercado pareció llamar la atención a una pareja de hombres vestidos con unos uniformes verdes y con algo parecido a un tricornio en la cabeza. Se acercaron lentamente a la terracita del bar y, una vez allí, carraspearon.

-Señoritas, están ustedes dando un espectáculo lamentable, y en España no nos gustan las mujeres indecentes. Sus maridos deberían tenerlas en vereda...

-No sé tú, Yekaterina, pero a mi también se me están hinchando los ovarios -musitó la egipcia.

-¿Cómo ha dicho, señorita? ¿Ha sido eso un insulto? ¿Insulta usted a la autoridad?

-Discuuuulpe, nosoooootrrras no somos de España -dijo Yekaterina con un fuerte acento extranjero.

-Sargento García, esa tiene acento ruso ¡Son rojas que vienen a traer sus inmundas ideas a esta gran nación!

-¡Basta ya! Señoritas, quedan detenidas comos sospechosas de espionaje soviético -dijo el sargento García

Antes de que las Kates pudieran decir o hacer nada, los guardias civiles se las llevaron a un coche patrulla, donde las metieron. Una vez dentro del vehículo, el sargento García se subió en el asiento del conductor.

-¡Y ahora al calabozo! -exclamó el sargento García.

De repente, de los asientos surgieron unos aparatos de alta tecnología que agarraron de brazos y piernas a las Kates.

-¡Eh! ¡Esta tecnología está por encima de la de esta época! -exclamó Yekaterina.

-Por sssssupuessssto -dijo el sargento García con una sonrisa-. A menos que sssssseas un reptiliano.

De la boca de Yekaterina fue a salir un taco muy gordo, pero algo cubrió sus mandíbulas y no pudo decir nada. Habían sido fácil y muy estúpidamente capturadas por los reptilianos. Ahora tendrían que hacer algo para escapar del lugar al que las estuvieran llevando. De momento todo había sido un desastre. Se preguntó cómo le estaría yendo al resto de las Kates con Ashley Johnson. Esperaba que les fuera mejor que a ellas...

viernes, 13 de abril de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 2): En las trincheras

1916, en algún lugar de Francia

El barro, la humedad, el ruido de los disparos y el lejano estruendo de la artillería se habían convertido en un elemento habitual de la vida en la trinchera. Más allá de la misma, la tierra de nadie era un erial desolado, arrasado por las explosiones, sembrado de restos de alambradas y otros restos de defensas destrozadas y donde los cadáveres de los infortunados a los que no habían podido salvar se pudrían lentamente. Era un infierno en la tierra, y la trinchera era el reservorio de los condenados, que esperaban pacientemente al momento en que les llegara el momento de recibir una bala enemiga, o bien que el gas o alguna enfermedad incubada entre las malas condiciones de aquel agujero se ocupara de ellos. Tras aquella enorme zanja que era la trinchera, a varios centenares de metros, aguardaba un bosque, y, algo más allá, un pequeño pueblo, prácticamente una aldea, arrasada por los efectos de la guerra. Y es que, a lo largo de los centenares de kilómetros a lo ancho de Europa recorridos por las, en apariencia, infinitas trincheras, la desolación se extendía a ambos lados de las mismas.

La Gran Guerra, la guerra que iba a acabar con todas las guerras, era una pesadilla para la población civil afectada y para los soldados. Empantanada en una, en apariencia inacabable, guerra de trincheras, lo que iba a ser un enfrentamiento rápido y definitivo, una forma de aplacar las ansias belicosas de los altos mandos de los ejércitos, se había convertido en un desastre. La guerra tal y como se concebía hasta el momento había cambiado por completo. Ya no se podían utilizar las mismas tácticas, ya que todo había cambiado. Y la falta de previsión había provocado aquel estancamiento. Sólo el bando que pudiera aguantar durante más tiempo el tremendo desgaste sufrido durante el conflicto bélico podría alzarse con la victoria. Mientras tanto, las tragedias a todas las escalas se desarrollaban una tras otra por todos los frentes de la guerra.

En un kilómetro olvidado del frente occidental, en una zona de trincheras que había quedado aislada y brutalmente asediada, una tragedia en concreto se estaba desarrollando. Los hombres que allí luchaban no comprendían el motivo de la repentina escalada bélica que se había producido en aquel punto. Ya no eran los ataques con gas, que habían sido terribles y que, por fortuna, el enemigo los desechó rápidamente. Eran los refuerzos en hombres y equipo que los alemanes habían recibido. Los ingleses y franceses que luchaban atrapados en aquel agujero no entendían como aquel lugar parecía haberse vuelto tan importante para el esfuerzo bélico enemigo. Pero, por alguna razón, se habían desplegado allí una potente fuerza militar con tecnología que superaba todo lo que habían visto hasta el momento. Los soldados enemigos habían sido reforzados con hombres que llevaban uniformes diferentes, y que usaban rifles, ametralladoras y granadas muy superiores a lo que habían visto hasta ahora. Los defensores sólo podían agradecer que, por el momento, no habían desplegado allí cañones o tanques. Pero temían que sólo fuera cuestión de tiempo. Pese a todo, seguían resistiendo.

Con las líneas de comunicación cortadas, el puesto de mando instalado en aquel tramo de trincheras se había vuelto inútil, y los soldados que caían heridos sólo podían recibir la ayuda de una enfermera que hacía lo que podía con los suministros que tenía. Y, sin embargo, resistían. Pero más que achacar esto a la heroicidad, parecía como si el enemigo estuviera jugando con ellos, como si aguardara el momento oportuno para lanzar un ataque definitivo a través de la tierra de nadie. Así, un día más, con las primeras horas de luz, la lucha se reanudaba. Empantanados y aguardando, los defensores sólo podían limitarse a vigilar y tratar de frustrar cualquier tentativa de ataque. Aristides Tanatopoulos, un extraño sujeto que afirmaba ser periodista, silbaba una alegre tonadilla mientras observaba la tierra de nadie con un periscopio de trinchera. El eterno buen humor del griego a veces sacaba de sus casillas a algunos soldados, pero al periodista le traía todo sin cuidado. Nadie sabía quien era exactamente ni cómo había acabado en aquel agujero infernal, pero un día, llegó siguiendo la trinchera y se instaló con ellos. Al poco de su aparición se inició el brutal ataque que los dejó incomunicados y, al parecer, olvidados. Desde entonces, Arístides se había convertido en un elemento más de aquel lugar. Parecía indemne al aburrimiento y la fatiga física y mental, y no se había privado de flirtear con la enfermera, Katherine Jones, que había aceptado con gracia sus requiebros, aunque sin darle esperanzas. Todos coincidieron que debía haberle caído muy bien, pues la enfermera tenía poca paciencia con los seductores y era capaz de jurar como un marinero. También se rumoreaba que, en realidad, lo que le gustaban eran las mujeres, pero nadie se había atrevido a planteárselo a la mujer. Ésta, originaria de Londres, tenía vocación por la medicina, por lo que se había convertido en enfermera y mantenía siempre a mano algún que otro libro de medicina para continuar su formación, aunque sabía que no podía aspirar a más. Sin embargo, era una luchadora, activista en los movimientos en favor de los derechos de la mujer. Además, durante el tiempo que había pasado en las trincheras, había acabado por convertirse en una buena tiradora. No excelente, pero si competente. También, para sorpresa de los soldados si lo hubieran averiguado, era bisexual, aunque prefería a las de su sexo. Pero había algo que ni ella misma sabía. Y es que Katherine Jones era familia de Katherine Ashford, miembro de una rama familiar diferente a la americana, pero que mantenían antepasados comunes.

Disertaciones genealógicas aparte, aquel día la enfermera Kate estaba de buen humor, por lo que recibía con agrado el silbido del griego. Desconocía el motivo de su estado anímico, pero se sentía bien, como si tuviera la impresión de que iba a pasar algo bueno ese día. Así pues, cuando, una hora más tarde, se produjo un extraño estallido procedente del bosque, su premonición se vio cumplida, aunque no de la forma en que esperaba. Lo que emergió de la floresta era un tanque de tamaño muy reducido, lleno de remaches, placas de blindaje, pinchos y otros adornos combinados con una serie de cables blindados y accesorios, con lo que parecía haber sido ensamblado en una chatarrería para haber acabado estrellándose contra un muestrario de alambiques metálicos. En la parte frontal lucía una estrella roja sobre una rueda de engranaje, emblema que desconocía, y,  como pudieron comprobar tanto la enfermera Kate como los demás soldados, era que llevaba un remolque cargado de cajas. Al hacer su aparición, los alemanes, sorprendidos, comenzaron a disparar contra el minitanque, pero el blindaje de este era demasiado duro. Los defensores, viendo que aquel extraño vehículo venía por su lado y estaba siendo atacado por sus rivales, optaron por tratar de darle algo de cobertura y respondieron al fuego con el propio, además de utilizar algunas granadas. Pero el minitanque no tardó en disparar también. Pese a su tamaño, su cañón era bastante potente, y lanzó una serie de obuses que causaron bastantes destrozos en la trinchera enemiga, además de dejar más impracticable la tierra de nadie. Cuando llegó hasta la línea defensiva, arrojó también una serie de granadas de humo que formaron una excelente cobertura. En ese momento, se abrió la escotilla superior y salieron varias figuras ataviadas con uniformes militares de color gris y sin insignias, que se dedicaron rápidamente a descargar el remolque e introducir las cajas en la trinchera. Los soldados, atónitos, contemplaron aquella operación, sorprendidos por la tecnología que suponía aquel minitanque y porque las figuras que habían surgido del mismo y estaban descargando eran todo mujeres. Una vez acabado el proceso, se introdujeron en la trinchera y el tanque retrocedió de vuelta al bosque.

El oficial al mando, el teniente Irvine, que no esperaba ningún tipo de refuerzos o apoyo, se quedó boquiabierto cuando la que parecía ser la líder de aquellas mujeres, una chica albina y bajita, que usaba unas gafas de sol, se plantó ante él.

-Combatiente Yekaterina Ivanova presentándose, señor. Mi equipo y yo le traemos suministros y refuerzos.

-Descanse, combatiente. ¿De dónde salen ustedes y cómo es que sólo son mujeres?

-Teniente, lo que traigo aquí no son “sólo” mujeres. Se trata de una unidad formada por expertas combatientes, estrategas y luchadoras capaces de poner en fuga a quien se les plante como adversario. Además, le traigo unas armas que le van a ayudar a romper el asedio al que están siendo sometidos.

El teniente miró por encima del hombro a las chicas: eran todas jóvenes, de veintipocos años, salvo una que parecía estar rondando los cuarenta. Tres de ellas portaban espadas de las cuales, dos tenían el cabello castaño y podrían pasar por madre e hija y la tercera, rubia, tenía un cierto aire familiar. Una pelirroja y otra morena de piel y de pelo contemplaban todo con sumo interés. Era un equipo bastante curioso. Una a una le fueron presentadas al teniente y a los allí presentes, inclusive Aristides y Katherine Jones: las dos mujeres que parecían madre e hija, compartían el mismo nombre, Katherine Ashford, aunque a la mayor la llamaban “Bogatyr”; la rubia de la espada fue presentada como Katherine Violet, sin mencionar su apellido; la pelirroja era Kate de Connacht, que parecía irlandesa y, finalmente, Ka-neferu, de Egipto. El teniente, que ya no sabía si tomarse aquello en serio, se percató de que la albina de nombre ruso le había lanzado una mirada de interés a la enfermera, como si hubiera ido allí específicamente por ella. Lo único que esperaba es que aquel circo acabara pronto y, a ser posible, sin revolucionar demasiado a los soldados ante la presencia de tanta fémina. Por suerte para él, las cosas mejoraron rápidamente en cuanto empezaron a abrir las cajas que habían llevado hasta allí: estaba llenas de armamento de manufactura morlock, lo que incluía fusiles de asalto, granadas, lanzacohetes y pistolas. Los soldados miraban aquello estupefactos, ya que eran armas que no habían visto nunca, con un diseño y de una tecnología que desconocían, pero, si eran tan mortales como les aseguraban, aquello podía significar darle la vuelta a aquella situación.

Mientras Yekaterina y Bogatyr se encargaban de distribuir las armas y dar algunos consejos básicos para usarlas (las armas morlock están diseñadas y construidas para ser fáciles de fabricar y mantener y fáciles de usar, se pueden utilizar para disparar balas o como arma contundente para seguir disparando de nuevo como si nada), Kate Ashford y las demás chicas se fueron a hablar con la enfermera y el periodista. Se retiraron al puesto de mando, donde Katherine Jones recibió de Katherine Ashford una charla sobre viajes en el tiempo, líneas genéticas amenazadas, paradojas temporales y demás historias. Omitió los detalles más estrambóticos, pero aun así quedó una historia difícil de creer. Fue entonces cuando tuvo que jugar su arma final: una foto de la enfermera fechada en 1950 y una carta de su puño y letra de la misma fecha en el que se contaba todo aquello a sí misma. Había sido consignada en un despacho de abogados durante varias décadas hasta que fue entregada a Katherine Ashford en Arkham, Massachussetts en una fecha determinada. Kate incluso le mostró el documento que recogía las instrucciones de los abogados. Mientras la enfermera Jones meditaba sobre aquello y trataba de asimilarlo, Kate se fue a hablar con Aristides.

-Señor Tanatopoulos, ¿qué hace usted aquí exactamente?

-Bueno, soy periodista, creo que eso está claro. Me dedico a escribir crónicas de guerra.

-Sí, claro, pero, ¿por qué aquí en concreto cuando hay tantos lugares donde se está decidiendo el destino de esta guerra, Ares?

Aristides era bueno, pero Kate conocía bastante bien a los dioses que, en su tiempo, conformaban el equipo Alfa Strike. A N’kari y Bastet las conocía más íntimamente, pues amabas eran amantes suyas y de Welcome, pero eso era otra cuestión. Y sabía que aquel periodista era, en realidad, Ares, el dios griego de la guerra.

-Aristides, mi nombre es Aristides, no Ares. Creo que me confunde con otra persona.

-Y yo soy Sarah Bernhardt… Mira, no se que haces aquí, pero se quien eres. No me conoces, pero nos conoceremos en el futuro. Tan sólo espero que, si puedes o quieres, nos eches una mano. No como dios de la guerra, se que los dioses no queréis llamar la atención innecesariamente, pero si que puedes ayudar como un combatiente más. Y si las cosas se complican demasiado, no creo que llames demasiado la atención si tenemos que recurrir a todos nuestros recursos.

Ares seguía haciéndose el loco, aunque Kate sabía que le había hecho pensar en la situación.

Una hora más tarde, con todo el mundo preparado y las armas repartidas y asignadas, estaba todo listo para la acción. Bogatyr, que había sido una líder militar, había establecido la estrategia de combate que iban a seguir. Todo empezó con un ataque masivo de los soldados que comenzaron a disparar desde la trinchera. Desde el otro lado no tardaron en responder al fuego, aunque las nuevas armas de factura morlock resultaron mucho más efectivas. Por otro lado, Kate la Roja y Ka-neferu comenzaron a preparar sendos rituales de invocación. Si la irlandesa no se equivocaba, iban a poder conseguir una ayuda muy poderosa. Por su parte, Kate Ashford empuñó la espada Ouroboros, cedida por Welcome y se concentró en ella. El arma, aunque estaba hecha para ser blandida con sus plenos poderes por Evangeline Parker, también podía ser utilizada por Kate, pues, al estar enamoradas, sus almas estaban conectadas. Por la misma razón, Bogatyr podía usar su Ouroboros también. Lo que no acababa de entender Kate era como podía manejar Katherine Violet también una Ouroboros. No es que la espada fuera imposible de usar. En manos de cualquier persona era una espada de excelente manufactura y capaz de afectar a criaturas y entidades inmunes al daño físico convencional. Pero sólo en manos de Welcome o de alguien muy ligado a ella, como Kate, se activaban sus poderes. Con Evangeline, la espada podía cortar el tejido del espaciotiempo y crear portales en el espacio, el tiempo y entre los planos. En manos de Kate Ashford (y Bogatyr), emitía un rayo que teleportaba de forma aleatoria a quien alcanzara. Cuando la usaba Kate Violet, era ella misma la que se podía teletransportar libremente. Y Kate se había asegurado de que la espada era una Ouroboros y no otra arma mágica. Era algo que la escamaba. Pero, en cualquier caso, los diferentes poderes de la espada les iban a resultar de mucha ayuda.

Mientras los soldados disparaban, las dos Kates Ashford utilizaron sus Ouroboros para disparar rayos teleportadores hacia el otro lado del frente. Allí donde alcanzaban un objetivo, este desaparecía misteriosamente con destino ignoto. Simultáneamente, Kate Violet usaba su espada para aparecer en medio de la trinchera alemana, repartir una serie de golpes, disparos de pistola y tajos y volver a desaparecer para retornar a su lado del frente. Esto estaba desconcertando a los alemanes. Fue en una de esas acciones cuando Violet vio algo que le llamó la atención y, en su siguiente salto, regresó con una chaqueta que le había arrancado a un soldado muerto. Con la prenda en la mano se acercó a ver a Kate Ashford. Juntas examinaron las insignias y se quedaron boquiabiertas ante lo que vieron: no sólo era una versión de los uniformes alemanes de ese tiempo, sino que, además, tenían insignias de Omicron Scorpions. Pero eran extrañas, diferentes a las que ya conocían. Algo extraño estaba sucediendo. Pero, mientras trataban de resolver el enigma, la lucha proseguía.

Los alemanes, sorprendidos por la furia de la acción, tuvieron que hacer uso del arma secreta que estaban reservando para su ataque final. Estaba escondido en una granja medio en ruinas que había más allá del frente, en el lado alemán, pero cuando apareció, no era difícil que llamara la atención. Aquello era algo completamente fuera de lugar, un anacronismo que, si se extendía, podía cambiar definitivamente el curso de la guerra. Pero sólo se había usado allí, sólo allí parecía haber tropas de Omicron Scorpions con armamento de Omicron Scorpions y de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Y aquello que había surgido era una prueba más de que aquel punto concreto de las trincheras era importante. Aquel lugar en donde se podía encontrar a una mujer emparentada con la rama familiar de Katherine Ashford, la enfermera Katherine Jones. Y fuera quien fuera quien andaba detrás de ese linaje y sus ramas, había enviado un exoesqueleto blindado clase Acorazado de la NWE. Pero aquella enorme armadura de combate era diferente, extraña. Se trataba de una versión pesada del Acorazado que ya conocían Kate y Alfa Strike, más grande, más blindado, más similar a la clase GodHunter aunque parecía diseñado para ser un destructor de tanques más que de dioses. Y aquel monstruo metálico se dirigía hacia allí, armado con una ametralladora pesada y una enorme garra. Si llegaba hasta el frente no iba a haber supervivientes. 
Los alemanes se regocijaron ante la llegada de aquel coloso, pero las Kates no habían jugado aún su última carta. Bogatyr había luchado contra diferentes modelos de la clase Acorazado y de su original, la clase Ritter de los RNLO. Y no iba a dejar que un exoesqueleto nuevo la derrotara. Por ello, se acercó a comprobar los progresos de Kate la Roja y Ka-neferu. El tiempo apremiaba, pero ellas habían avanzado bastante. Mientras, el fuego se concentraba contra el Acorazado modificado, que llevaba un blindaje que parecía equipararlo a la clase GodHunter, o, tal vez, incluso superarla en cuanto a protección, ya que los intentos de teleportarlo por parte de Kate Ashford eran inútiles. Parecía incorporar algún tipo de escudo antimagia que desviaba los rayos teleportadores.

Pero, cuando las dos mujeres acabaron su trabajo, la balanza volvió a inclinarse a su favor, equilibrando la situación. Por un lado, una horda felina compuesta en parte por gatos de las Tierras del Sueño llegados por caminos que sólo ellos conocen y por la población felina de la región se abalanzó sobre la trinchera alemana sembrando el caos y la destrucción a su paso atraídos por Ka-neferu. Por otro lado, desde el próximo bosque, surgieron dos retoños oscuros de Shub-Niggurath, que acudieron a la llamada de Kate la Roja. Junto a estos, el minitanque reptiliano modificado por los morlocks y dirigido con control remoto por Yekaterina, surgió de su escondite para unirse al combate. Finalmente, Ares, al comprender que aquello no era para nada normal y que, a fin de cuentas, si que podía hacer algo y, de paso, divertirse, agarró una de las armas y saltó a la tierra de nadie disparando hacia el otro lado del frente. Los soldados, inspirados por el ejemplo del dios de la guerra, se lanzaron tras él en una insensata carga, acompañados por los retoños oscuros.

La batalla fue épica, anacrónica y digna de salir en los anales de la guerra a lo largo de la historia. Se cometieron actos de heroismo, muertes inútiles y muestras de valor más allá de toda duda. Fue un enfrentamiento que no merecía ser olvidado, en el que los soldados ingleses y franceses lograron superar finalmente a los alemanes, derrotándolos junto a sus aliados de Omicron Scorpions. El Acorazado modificado cayó en parte por los ataques del minitanque, a bordo del cual se subieron todas las Kates, y por la intervención de los retoños oscuros. Pero aquel lugar, aunque se obtuvo una victoria importante en aquel momento, fue uno de esos oscuros secretos de la guerra, uno de esos episodios que acaban por caer en el olvido. Y, sin embargo, Kate Jones recordaría aquella batalla durante el resto de su vida. Y, aunque sabía que no podía relatarla tal cual fue, pues nadie la creería, podía contar con la amistad de un dios, Ares, que se forjó durante aquel tiempo.

Así, con una victoria que no pasaría a los anales de la historia, con una batalla que pasaría desapercibida en aquella infausta e inútil guerra, se logró la primera victoria del equipo de las Kates contra aquello que amenazaba su total y completa existencia.