domingo, 8 de abril de 2018

Crisis of Infinity Kates (Parte 1): una gota de agua en el océano

-Mucha gente cree que el tiempo es como un río, pero no es así. El tiempo es como un inmenso océano en calma, y una sola gota de agua puede no parecer nada, pero al caer crea una serie de ondas que se van extendiendo, es... ¡Welcome, deja de mirarle el culo a las Kates, así no hay forma de concentrarse en un discurso épico!

-Ay, Brontes, lo siento, pero es que no puedo evitarlo, las tengo a todas delante -respondió Welcome con mirada de culpabilidad.

Se encontraban en el salón de actos de la residencia (sí, La Llave y La Puerta tiene un salón de actos, lo que pasa es que no se usa casi nunca). Allí se habían reunido las distintas Kates extraídas del continuo espacio-tiempo. Cada una de ellas era distinta, o de una línea temporal alternativa, y a la vez todas unidas por un linaje. Cada una de ellas una gota en un océano. Pero es que eran gotas muy atractivas, y Welcome las tenía a todas delante, con sus distintas formas y posibilidades. Estaba Yekaterina, la morlock de un distante futuro, descendiente de Kate y miembro del equipo Exile; Ka-Neferu, antecesora de Kate venida del antiguo Egipto faraónico y sacerdotisa de Bastet; Katherine "Bogatyr" Ashford, venida de una línea temporal alternativa que no querrías visitar; Kate la Roja, antepasada de Kate del año 1000 D.C., irlandesa y sacerdotisa de Shub-Niggurath; Delta Wave Violet, superheroína oficial del Arkham del futuro y emparentada de algún modo con Kate. También estaba la propia Kate, que no podía evitar el desconcierto al estar en la misma habitación de las distintas versiones de su linaje, o versiones alternativas de sí misma. Se suponía que ya se había acostumbrado a las cosas raras en Arkham, pero esto era diferente.

Por su lado, Yekaterina, una vez reunido el grupo, les había explicado la amenaza que las sobrevolaba. Se  trataba de una extraña perturbación en el espacio tiempo, una perturbación que afectaba expresamente a la estirpe de Kate, ya fueran del pasado o del futuro. Parecía que alguien estaba muy interesado en exterminar el linaje de Kate y esto la ponía en peligro a ella y mucha otra gente, pues no era lo mismo matar a su antecesora más cercana, que sería familia directa, que matar a una antepasada de antes de Cristo, con lo cual afectarías a cientos de personas a lo largo de la historia. La citada gota en el océano que provocaba ondas en el resto del espacio tiempo que intentaba describir Brontes cuando Welcome había comenzado a recrearse en los traseros de las Kates.

-Bueno, ya me he perdido en el discurso que tenía preparado, con lo bonito que era -se lamentaba Brontes -. Pero no importa, lo importante es la estrategia que seguiremos para evitar que ese enemigo desconocido la líe parda, y esa estrategia implica ¡¡¡visitar el centro comercial!!!

-¿Pero qué dices, unicejo? ¿Qué tiene que ver un centro comercial, antro del capitalismo más consumista con nuestra estrategia para evitar la destrucción de la estirpe de Kate? -Yekaterina había dicho estas palabras acompañados con muchas gesticulaciones, que Brontes siguió como si estuviera viendo algo muy interesante.

-Pues tiene mucho que ver, porque miraos qué pintas tenéis. Una parece una extra de la película de Cleopatra,  otra parece que se ha escapado de un mercado medieval, por no hablar de la postapocalíptica... lo que necesitáis es que no se note que sois agentes de distintas líneas de tiempo. Necesitáis un vestuario que no destaque. No es suficiente con vuestros traductores universales, que hacen que habléis y escuchéis hasta en esperanto, debéis parecer... eh... normales.

-¡¡Pero si en esta ciudad de locos todo es destacable!! Ayer vi un partido de waterpolo entre profundos y gules en Martini Beach, y la gente estaba viéndolo como si nada.

-¿Y quién ganó -le preguntó Brontes.

-¡¿Qué redaños importa quién ganó?! Lo importante es identificar y localizar a nuestro enemigo.

Yekaterina estaba muy segura de que la estrategia a seguir era más proactiva, pero no parecía que el cíclope fuera a claudicar. Y así tuvieron una discusión de media hora, con las Kates mirando cada vez más aburridas las distintas, y cada vez más absurdas, razones que daban para defender su estrategia. Llegó el momento que Welcome se cansó y dio un sonoro golpe en su silla para que todos la miraran.

-¿Y por qué no hacemos las dos cosas? -dijo-. Primero vamos al Centro Comercial para que las Kates se pongan ropa del siglo XXI y después hacemos lo que quiere Yekaterina. Tampoco es tan difícil.
-¿Y por qué tenéis que llamarnos Kates? yo me llamo Ka-Neferu y estoy muy orgullosa de mi nombre.

-¿Podemos empezar a movernos, por favor? -dijo Yekaterina echándose las manos a la cabeza, como si tuviera una migraña.

Centro Comercial del centro de Arkham. Un par de horas después porque ha habido más discusiones por tonterías.

-Esto es como brujería ¿de dónde sale esa música? -preguntó Kate la Roja, que iba maravillándose con la tecnología moderna.

-Eso es el hilo musical -explicó Kate. La normal. Nuestra Kate. La novia de Welcome.

-¿Y por qué has venido tú? -preguntó "Bogatyr"-. Tú ya vistes a la manera de esta época, y no creo que sea inteligente que vayamos todas juntas, nuestros enemigos podrían aprovecharlo para atacárnos.

-Eso díselo al unicejo cabezota -refunfuñó Yekaterina.

-¿Quieres dejar de llamarme unicejo? No puedo tener más cejas, sólo tengo un ojo...

De pronto, Brontes dio un salto y se agarró a un pilar cercano como si fuera una niña pequeña que ha visto un insecto relativamente grande en su cuarto. Delante de él había un gato que se había salido de la tienda de animales del Centro Comercial y se iba acercando a Ka-Neferu.
-Alejad a ese monstruo de mi, que no me toque, fuera, zape... ¡¡¡Zaaaapeeee!!!

-Lo siento, al ser sacerdotisa de Bastet los felinos tienen predilección por acercarse -explicó la egipcia.

-¿Y por qué te comportas como Scooby Doo cuando ve a un fantasma? -preguntó Yekaterina.

-Es alérgico a los gatos -explicó Kate. La normal. Nuestra Kate. La novia de Welcome.
Ka-Neferu cogió al pequeño animal y lo llevó de nuevo a la tienda de la que se había escapado, así pudo Brontes volver al suelo. Una vez eliminada la "amenaza", el grupo siguió caminando por el Centro Comercial, cuando alguien comenzó a llamarles la atención. Se giraron y vieron un puesto de bebidas, donde un señor con bigote, delantal y gorrito las alentaba para que se acercaran.

-Vengan, vengan a probar nuestro nuevo Whiskey irlandés puro y triplemente destilado -decía el hombrecillo.

Kate la Roja escuchó la llamada como si se tratar del canto de una sirena griega y acudió al rico licor como las moscas a la miel, pero cuando estaba a punto de coger un vaso y beber, se interpuso en su camino Yekaterina.

-¡¡¡No!!! Ni se te ocurra beber de ese whiskey, está envenenado -dijo la morlock.

-¿Pero qué dices?

-Sea quien sea, ese tipo no es muy original, porque ha copiado el intento de asesinato de un episodio de Juego de Tronos... o de las novelas, vete a saber.

-¿Pero cómo sueltas semejante SPOILER? ¿Y si alguno de nuestros lectores no ha visto la serie o leído las novelas? -exclamó Brontes.

-¿Eh? ¿De qué lectores hablas? -preguntó la morlock desconcertada.

-Ah, es que estoy tuiteando todo lo que estamos haciendo desde que hemos salido de la residencia -explicó Brontes señalando su móvil.

Yekaterina volvió a llevarse las manos a la cabeza.

-Haz el favor de coger a ese vendedorcillo y traerlo -dijo la morlock.

En un instante tuvo ante ella a un gigante de 2x2 que mantenía alzado en el aire a un hombrecillo de apenas 1'60 de altura. Brontes se lo acercó a la morlock.

-Nos vas a decir por qué has intentado asesinar a nuestra compañera o te dejo en manos de este señor -le dijo Yekaterina.

El hombrecillo tragó saliva de forma ruidosa.

-Unos tipos muy extraños me han dicho que me pusiera aquí y le ofreciera un whiskey a un grupo de mujeres como vosotras, yo no sé nada de veneno.

-¿Unos tipo extraños? ¿Qué tipos? -preguntó Yekaterina.

-Aquellos -respondió el hombrecillo señalando a su derecha. Allí se podían ver a un par de ¿señores? No, claramente eran dos reptilianos nazis muy mal disfrazados de ser humano.

-¡¡¡Reptilianos!!! -exclamó "Bogatyr" desenfundando su arma.

Los reptilianos se vieron descubiertos y se quitaron la gabardina y la cutrepeluca que se habían puesto, mostrando sus uniformes nazis. Desenfundaron sus Luger e intentaron plantar cara. Después se dieron cuenta de que eran sólo dos y ellas iban todas armadas, una era una morlock y el gigante no parecía una presa fácil. Gritaron algo en alemán y salieron corriendo en dirección a la salida del Centro Comercial.

-¡Que no escapen! -dijo "Bogatyr", que ya había salido corriendo. Las demás Kates le siguieron, mientras Brontes ya iba llamando a la tormenta.

Cuando el grupo atravesó las puertas del Centro Comercial, se encontraron con que los dos reptilianos se habían traído a unos cuantos amigos. Todo un escuadrón con exoesqueletos y un par de tanques. Yekaterina se lanzó sobre ellos como si del demonios de Tasmania se tratara, haciendo que cualquier intento de estrategia se fuera por el retrete. Los rayos comenzaron a caer llamados por  Brontes, y golpearon a los dos tanques, haciendo que sus ocupantes salieran como lagartijas electrocutadas. El resto de las Kates se ocuparon de los pocos que no habían caído bajo la furia de la morlock.

-No los matéis, queremos que nos digan quién les ha ordenado que nos ataquen -dijo Yekaterina.

Los dos tanques explotaron justo tras terminar la última palabra la morlock, haciendo que todos los reptilianos se convirtieran en pulpa de lagarto.

-Uy... -musitó Brontes.

-¿Puede que sean los reptilianos los que pretenden acabar con la estirpe de Kate? -preguntó Ka-Neferu.

-Me parece un plan demasiado ambicioso para esa panda de idiotas -le respondió Yekaterina-. Se han aliado con alguien... pero ¿quién?

Nadie supo qué responder al misterio, así que Brontes optó por seguir con su plan inicial, por lo que volvieron al Centro Comercial y pasaron por varias tiendas de ropa emulando a Pretty Woman. Después de haber comprado ropa acorde con la época (menos Brontes, que se había comprado un traje de tirolés), volvieron a su base de operaciones, el salón de actos de La Llave y La Puerta.

 -No termino de estar cómoda con este acto de consumismo capitalista tan innecesario. Podíamos haber cogido la ropa de cualquier sitio -se quejó Yekaterina.

-Lo hecho, hecho está -le dijo Brontes ya con su traje de tirolés puesto.

-Tenemos que investigar, descubrir quién es el aliado de los reptilianos y por qué quiere acabar con la estirpe de Kate. Hemos recibido su primer ataque, pero no será el último.

-Bueno... aquí estaremos esperándolos -dijo Brontes.

De repente, de no se sabe dónde, entraron varios gatos en dirección a Yekaterina, y Brontes dio un salto que lo llevó a la lámpara del salón de actos.

-¡¡¡¡Zaaaaapeeee!!! ¡¡¡Zaaapeeee!!! -exclamaba el cíclope.

Mientras las kates intentaban calmar a Brontes, alguien, en algún lugar, se lamentaba de que el intento de asesinato hubiera fallado, pero, como había dicho Yekaterina, no sería el último.