miércoles, 22 de octubre de 2014

Presentando a Harvey Z. Pickman


Abro la puerta de mi oficina y me encuentro cara a cara con el muñeco Ken y una Barbie con más tetas que sesera. Obviamente sonrío y les invito a pasar, ya que son mis clientes y les estaba esperando. Además, tengo ganas de cerrar de una vez mis tratos con esta pareja. Tras indicarles que tomen asiento, la pareja de oro mira con curiosidad el interior de mis dependencias. Se trata del despacho que utilizo en la Residencia, porque no quiero tener a estos dos en mi otra oficina mientras cerramos este “negocio”. Me dirijo a mi escritorio y tomo asiento tras él. De un cajón saco una carpeta y un pendrive que paso a situar sobre la mesa.

Esto me pasa por ayudar a los de la Fundación Wilmarth, ya que trabajo para ellos como asesor. Soy detective privado, especializado en temas sobrenaturales. La mayoría de mis casos son mundanos y comunes, ya que ni siquiera en Arkham podría vivir sólo de los fenómenos sobrenaturales, así que suelo aceptar estos encargos por puro tedio. Sin embargo, me encontré con algo inesperado. Aquí el chico de oro es un niño bien de Harvard, al que se la han concedido todos los caprichos, incluida la rubia tetuda, su esposa. Han heredado un caserón en Arkham con una amplia biblioteca de libros de ocultismo y necesitan una catalogación. Se enteraron de la existencia de la Fundación Wilmarth, y estos, ¿a quién van a llamar? A un servidor que no tiene nada mejor que hacer que pasarse un mes entre libros viejos de una colección creada por uno de la misma generación que el jodido viejo ogro de mi padre. De hecho, según las fotos que encontré mientras hurgaba por la casa, eran conocidos cuanto menos. Sin embargo, esto no fue lo único que descubrí, por lo que paso a exponer mis conclusiones a la parejita.

Les explico que la carpeta y el pendrive contienen el catálogo de libros. Está divivido en tres categorias: Categoria 1 (libros prohibidos), Categoría 2 (libros de ocultismo), Categoría 3 (sandeces, literatura barata de tienda de esoterismo). Tras esto, explico que, si tuvieran prisa por deshacerse de la colección, tanto la Universidad Miskatonic como la Fundación Wilmarth estarían interesados en adquirirla.

Les dejo unos instantes para que mediten al respecto antes de soltar la bomba:
-Por cierto, mientras realizaba este trabajo, hallé algo que no esperaba, olvidado por su fallecido pariente -noto como, pese a tratar de disimular, ambos se ponen blancos y expectantes-, se trata de un producto de sus experimentos con los libros que no sólo había sido “dejado atrás”, sino que se le habían dado nuevos usos. Se trata de una entidad negra y amorfa, cuya forma cambia y puede parecer una rana, o a veces adquirir rasgos de pulpo o calamar, se la conoce como “Servidor de los Otros Dioses”. Pero claro, ustedes no sabrán nada, ¿verdad?

Ante su incomodidad, continuo hablando:
-Verán, tras lograr comunicarme con la criatura, pude averiguar que usted, señora -señalo a la Barbie que apenas puede contener un gémido de pánico-, se dedicó a hacer uso de la criatura cual si de un vulgar juguete sexual se tratara. Si le va el porno con tentáculos es cosa suya, pero esto es pasarse...

La indignación del Ken Harvard's Edition que parece estar a punto de abroncar a su esposa, alzo la voz y les obligo a permanecer callados. Aún no he acabado.
-¡Y usted tampoco está libre de pecado! Al descubrir a la criatura y aprender la forma de controlarla a través de los escritos y diarios del fallecido, se ha dedicado a usarla como medio de transporte para lanzarse a sus conquistas y moverse sin dejar rastro. Porque se de sobra que el último mes ha habido un notable incremento de universitarias que han sufrido palizas e intentos de violación, y que si ha logrado consumar con alguna, la pobre está tan aterrada, avergonzada y asqueada que no ha querido hablar. Sí, todo eso me contó la criatura, todo eso y más que averigüé por otros medios. ¿Le duelen todavía los huevos, cabrón? ¿Se acuerda del rodillazo en las pelotas y la paliza que le metió una rubia que parecía una poquita cosa muy mona ella, pero que resultó ser experta en artes marciales? Se trata de Welcome, muy conocida en la Miskatonic y buena amiga mía, a la que pedí que hiciera un poco de trabajo de campo.

Guardo un momento de silencio antes de lanzarles golpe final. Comienzan a gritar y lanzarme todo tipo de acusaciones. Les dejo desahogarse, sus palabras me resbalan y sus amenazas son vacías. Aun no he terminado. Cuando liberan su furia y parece que vayan a marcharse, me impongo de nuevo ordenándoles callar y sigo hablando:
-Han jugado con fuego, como un niño que juega con el arma de su padre sin ser consciente de que está cargada y puede dispararse. Han utilizado de forma banal a una criatura muy poderosa y se han creído inmunes a las consecuencias de sus actos. Bien, yo he liberado a ese ser y he hecho un pacto con él. Se va a quedar por aquí, pero en esta Residencia en lugar de en su vieja casa. Tienen una semana. Una semana para resolver sus asuntos aquí o delegarlos en un representante legal. Tras ese tiempo, si tan sólo se les ocurre volver a cruzar el límite de la ciudad, si tan sólo se les ocurre intentar librarse de mí, de mi familia o hacer algo en contra de esta Residencia o la propia ciudad... El servidor estará encantado con la venganza y conocerán un destino peor que la muerte. ¡Y ahora fuera de mi despacho y de este edificio!

La pareja, indignada y furiosa no tiene más remedio que largarse. No me gusta hacer estas cosas, pues es jugar con algo muy peligroso que no comprendemos. Pero no estoy dispuesto a que se use de forma tan irresponsable por parte de individuos tan incapaces.