martes, 7 de julio de 2015

Desmanes y damanes el 4 de Julio

El verano en Arkham es esa época en que el caos académico del periodo lectivo se esfuma, pues sólo se imparten los cursos estivales, y en su lugar llega una nueva plaga de temporada: los turistas. Por su particular idiosincrasia, la ciudad sede de la Universidad Miskatonic es un iman para los aficionados al ocultismo, los OVNIS y fenómenos extraños, además de los interesados en el folklore y la historia de los USA. En conclusión: que la población de la ciudad sustituye a una panda de freaks y hipsters por otra. Y el punto clave en que se produce este relevo es el 4 de Julio. Como si de una olla a presión se tratará cuando el gas comienza a escapar, como una reacción nuclear a punto de alcanzar la masa crítica, la ciudad se hallaba saturada de estudiantes juerguistas, veraneantes ocasionales y los tradicionales obsesos de las ciencias ocultas y la parapsicología.

En medio de semejante caos, los Pickman trataban de organizar las celebraciones del Día de la Independencia en La Llave y la Puerta. La universidad y la ciudad ya montaban sus propias festividades, con atracciones de feria, desfiles, música, etc. Por su parte, en la residencia, habían optado por una jornada de puertas abiertas en las que habían adornado el hall y los pasillos con guirnaldas. En el comedor principal habían organizado un buffete libre que permanecía suministrado de forma constante por Unglaublich, quien, con tentáculo protoplásmico de hierro (o algo similar), mantenía el orden en las cocinas y ponía su peculiar maestría culinaria al servicio de la celebración (¿quién iba a pensar que un ser multiforme, gomoso, ameboide y extra-dimensional iba a tener tan buena mano para la elaboración de comidas?).

Mientras tanto, en los jardines de la residencia las estatuas de Sir Christoper Lee y Gran A'tuin eran testigos del montaje de un espectáculo pirotécnico a cargo de un hombre de rasgos serenos, pálido y ataviado con un traje negro. Llegado desde su retiro en Roma, Summanus, dios etrusco de las tormentas nocturnas, se entregaba con alegre placidez a lo que había convertido en una especialidad  y un agradable hobbie: los fuegos artificiales. Mientras trabajaba en la instalación del elaborado espectáculo que estaba preparando para la noche, tuvo la sensación de que alguien lo observaba con particular atención. Al darse la vuelta vio algo que le causo una grave impresión y que le hizo temer que la tranquilidad con la que atendía a su trabajo podía verse álterada: una tortuga, un galápago para ser exactos, sobre cuyo caparazón se hallaban cuatro damanes, y sobre estos un gran disco cubierto de nieve y con una elevación rocosa en cuya cima se alzaba un fresno bonsai cual árbol del mundo. Circunvalando el disco se hallaba un dragón serpentiforme o una serpiente draconiana, una versión reducida de la terrible Jörmundgander, la serpiente de Midgard de la mitología nórdica. Pero lo más perturbador, lo más inquietante y aterrador era que, de alguna manera, alguien se había encargado de “adornar” a la tortuga para el 4 de Julio: El quelonio, los damanes y el dragón estaban tocados con una chistera con los colores de la bandera estadounidense, pero no era el único atentado estético de las barras y estrellas. Los mamíferos portaban, además, unas americanas con el mismo diseño estético y de las ramas del fresno colgaban pequeñas banderitas. Eso explicaba el mal humor que se transmitía desde la mirada de la ceñuda tortuga. Summanus, sorprendido y estremecido ante semejante atentado patriótico contra la tortuga del mundo, se animó a preguntarle:

-¿Sabes quien te ha hecho eso?

La tortuga negó con la cabeza.

-¿Y tienes alguna idea de quien puede haber sido?

Un giro de la cabeza parecía indicar que tenía alguna sospecha pero ninguna certidumbre.

-Yo he acabado aquí, si quieres te puedo acompañar.

Asentimiento por parte del quelonio.

De esta manera, el dios etrusco de las tormentas nocturnas y la pequeña tortuga del mundo se adentraron en la residencia. El vestíbulo estaba relativamente tranquilo, ya que el grueso de los visitantes se había congregado en torno a la comida gratis, por lo que había poca gente en él mismo.  Mientras lo cruzaban al ritmo calmado de T'auin, entró welcome y los saludó alegremente. La joven  iba ataviada con un pantalón corto y un top de bikini con el consabido diseño de barras y estrellas, el cual lograba resaltar sus pechos. Sonriendo, se acercó a la extraña pareja:

-Welcome strangers, ¿qué tal llevais el día? Creo que no nos han presentado, soy Evangeline Parker, pero todos me llaman Welcome.

Summanus, que por un momento se había quedado sorprendido por el desparpajo de la estudiante y el bamboleo de sus pechos al acercarse hacia ellos con energía, se recuperó y respondió.

-Encantado, soy Summanus, dios etrusco de las tormentas nocturnas. Yo me encargo del espectaculo de fuegos artificiales de esta noche.

-Ah, vale, tu debes ser el amigo de Brontes. -Welcome cayó un momento al observar detenidamente a T'auin y no pudo evitar su reacción.- ¡Dioses! ¡¿Quién ha sido el hortera patriótico que te ha hecho semejante barbaridad estética?! Parece que este día en particular a todo el mundo le de la manía por meter las barras y estrellas hasta en la sopa.

Summanus carraspeó y señaló el torso de Evangeline.

-Sí, ya lo se, es lo que se espera de una -hizo un gesto despectivo-, pero bueno, ya que me van a mirar las tetas de todas maneras, al menos que tengan una excusa. Ya me quedo a gusto el resto del año vistiendo como me da la gana.

El dios se encogió de hombros ante la aplastante sinceridad y pragmatismo de la joven y le informó sobre el motivo de que la tortuga y él estuvieran juntos.

-Bueno -respondió Welcome-, tal vez Summanus sepa algo, suele estar al tanto de todo lo que pasa en la residencia. O tal vez Araknek. Os acompaño a buscarlos.

Summanus sabía que en la residencia trabajaba alguién llamado... Summanus, pero sabía que cuanto antes hiciera frente a la situación menos dolorosa sería. Summanus iba al encuentro de Summanus, y más valía que ni Summanus ni nadie se pusiera a hacer chistes sobre Summanus y Summanus y empezaran los enredos porque alguien llamara a Summanus cuando ambos Summanus estuvieran juntos. Porque en ese caso Summanus iba a enfadarse y seguramente al otro Summanus no le iba a hacer particularmente gracia tampoco. Así que, que se preparan los graciosos, porque Summanus y Summanus iban a darle una buena lección a quien hiciera chistes sobre Summanus y se pusieran a preguntar por Summanus sin especificar a que Summanus iba dirigida la llamada. Y es que Summanus sabía que este tipo de situaciones daban lugar a muchos chistes fáciles con Summanus y Summanus y...

[BROOOM]

[En estos momentos La Llave y la Puerta atraviesa dificultades técnicas. El escritor ha quedado aturdido por un trueno enviado por Summanus por hacer chistes malos con la coincidencia de dos personajes con el mismo nombre. Lamentamos la interupción de la narración que volverá a reanudarse en breves momentos.]

En la entrada del comedor, con cara de “no preguntes, no estoy de humor para bromitas”, Summanus (el dinosauroide) se hallaba disfrazado de Tío Sam, maldiciendo su suerte por tener que cumplir ese papel en esa estúpida celebración del estúpido país en el que estaba la jodida residencia. Pero, a fin de cuentas, al menos en navidades se había librado de disfrazarse de Santa Claus, y de Conejo de Pascua en Pascua, y de Leprechaun el Día de San Patricío, asi que al final le había tocado el Día de la Independencia. Mientras rumiaba sobre su situación, Welcome, Pequeña T'auin y Summanus (el dios del trueno), se acercaban para hablar con él. Saludó al curioso grupo y esgrimió una mueca de horror ante el atentado contra el buen gusto acometido contra el quelonio, y, tras recibir las explicaciones oportunas, les respondió:

-La verdad es que no tengo ni idea. Puede haber sido alguna bromita de los estudiantes, aunque no lo tengo muy claro. Tal vez Araknek sepa algo, también cuenta con un buen servicio de información. A fin de cuentas, nadie se fija en el personal de limpieza y mantenimiento, y las arañas también le hacen de espías. Voy con vosotros, que estoy harto de que me saquen fotos con críos.

El grupo, formado por Pequeña T'auin, Summanus (el dios del trueno), Welcome y Summanus (el dinosauroide), dejaron el comedor y se encaminaron hacia los sótanos, donde esperaban hallar a Araknek. Por suerte, esto les alejaba del grueso de las celebraciones, por lo que no tendrían que soportar la música ni el follón asociado a estos festejos. A medida que se adentraban en la estructura subterránea de la residencia, se introducían en un mundo aparte. Al contrario de lo que se puede suponer, no son pasillos y salas lóbregos y llenos de humedad. Cuando se construyó La Llave y la Puerta, los sótanos se hicieron amplios, con buena ventilacion e iluminación. La única nota discordante son las ocasionales telarañas que Araknek permite que se desarrollen. Los sótanos eran extensos, por lo que no era fácil saber donde estaría, pero por el camino encontraron algunas salas destinadas a almacenaje de productos de limpieza, alimentación, ropa de cama, mantelería, etc. También dieron con algunas parejas besándose o directamente teniendo sexo, y un batidor del equipo Exile de los morlocks comunistas, al que Welcome distrajo con la sencilla y directa acción de quitarse el top. Mientras el morlock se quedaba sorprendido mirando las generosas tetas de la joven, pudieron explicarle que estaban haciendo, a lo que el explorador decidió unírseles. De esta manera, el grupo creció en un miembro más. Con la ayuda de la reciente incorporación,que había visto hacía poco a Araknek, lograrón localizarla en una de las salas mientras se dedicaba a tejer.

Araknek se quedó sorprendida al ver llegar al curioso grupo: Summanus (el dios del trueno), Pequeña T'auin (americanizada en contra de su voluntad), Summanus (el dinosauroide) disfrazado de Tío Sam), Welcome (en toples, pero eso no era tan raro) y un morlock (con una evidente erección  de evidente causa). Cuando le explicaron el motivo por el que se habían reunido, Araknek dedicó unos momentos a cavilar. Finalmente, les explicó su idea:

-Bien, semejante desmán tiene que haber sido causa de alguien con un raro sentido del humor y acceso a la totalidad de la residencia. Ahora mismo se me ocurren cuatro posibles candidatos: Unglaublich, a fin de cuentas es extra-dimensional, pero no tiene mucho sentido del humor, así que podemos descartarlo, además de que lleva un par de días encerrado en la cocina. Nyarlathotep, del Caos Reptante me espero cualquier cosa, pero esto parece demasiado chabacano para él, suele ser más sutil, y si Brontes se entera de que anda por la zona, se lía bien. Loki, es muy capaz de hacer esta tontería sólo por tocar las narices, ya veis la que montó con el Thunder-verse. Y por último, El que Legisla tras el Umbral, aunque suene poco factible, nunca te fíes de un abogado, sobretodo si es un primigenio. Yo lo que haría es visitar a nuestro experto legal. Si podemos descartarlo, ya es cuestión de localizar a Loki

El nuevo grupo, con la incorporación de Araknek, partió hacia la salida del sótano más cercana. Por supuesto, antes de volver a los pisos superiores, Welcome se puso de nuevo el top de bikini. Una vez arriba, se encaminaron hacia el despacho del abogado, donde esperaban encontrarlo. Llamaron a la puerta, que se abrió sola y una voz desde el interior les invitó a pasar.
Dentro, les aguardaba una figura alta, muy delgada, de más de dos metros de altura, vestida con un elegante traje negro, camisa blanca y una corbata roja. El ser poseía cuatro largos brazos acabados en flexibles manos de finos dedos, la piel blanca como la leche y carecía de rostro alguno. La boca era una mera raja en el vacío de su faz, coronada por un único ojo trilobulado. El ser, completamente lampiño, parecía arrastrar tras de sí una capa de sombras que se extiendía a su espalda como un manojo de tentáculos umbríos. El que Legisla tras el Umbral, les recibió con una sonrisa, prácticamente una mueca descarnada en su vacío rostro y les preguntó sobre el motivo de su visita, a lo que Araknek, elegida representante del grupo, le respondió:

-Bien, nos hallamos aquí para preguntarte si sabes quien ha sido el responsable de ataviar a Pequeña T'auin de esta forma tan característica.

-¿Os gusta? La verdad es que no fue fácil, pero al final conseguí poner todos los adornos. Ya que había que celebrar el Día de la Independencia, pensé que sería mejor hacerlo a lo grande y demostrar que la residencia en pleno se une al espíritu de esta festividad. ¿No os gusta? ¿Por qué me mirais así? ¿Qué pasa? No, no, esperad, ¡Dios mío, esa mano! ¡La ventana! ¡La ventana!

Media hora más tarde, la puerta del despacho se abrió y salió el grupo completo, con Pequeña T'auin despojada de sus atavíos de barras y estrellas, y Summanus (el dinosauroide), con un traje negro y camisa blanca diseñados para alguien más alto. Tras ellos, el caos se había cebado en las dependencias del abogado, redecoradas con ropitas de la bandera americana y banderitas, y derribado sobre su escritorio y obviamente golpeado, yacía El que Legisla tras el Umbral vestido con un traje de Tío Sam que había vestido alguien más bajo que él.

Esa noche, todos disfrutaron del espectáculo de fuegos artificiales elaborado por Summanus (el dios del trueno). Tras el mismo, como agradecimiento por su colaboración y porque nunca se lo había hecho con un morlock, Welcome llevó al batidor del Equipo Exile a su habitación, donde pasarían una larga, aeróbica y productiva noche.