lunes, 15 de febrero de 2016

The Dunwich Problem: N'kari Attack

Camino a Weird Bio-hazard  (parte 4)

Hogar de Loki en las Tierras del Sueño
La situación en Dunwich se estaba volviendo cada vez más urgente y Loki no podía ignorarlo. Había estado hablando con Welcome y Shubbi y sabía que algo se estaba cociendo en el valle superior del Miskatonic. El Herrero Mentiroso había comenzado a presionar a sus fuentes para obtener más información, pero necesitaba a alguien en el terreno. Tendría que acudir a Alfa Strike y enviar a alguien que fuera sigiloso, discreto, y con capacidad de pasar desapercibido y reunir la información necesaria. Tendría que consultar la disponibilidad, para ver a quien podía enviar.

Un día más tarde, Valle superior del Miskatonic
La furgoneta avanzaba por la carretera de Aylesbury y acababa de girar por el desvío en dirección a  Dunwich al pasar Dean's Corner. Konstantin, el conductor morlock se ajustó las gafas oscuras para no deslumbrar sus ojos albinos por el sol. A su lado, N'kari contemplaba con interés la agreste y lujuriosa vegetación de la comarca.

-¿Por qué nosotros? -preguntó el morlock con un atisbo de curiosidad en su voz.

-No había nadie más disponible -respondió lacónica la diosa.

-¿Por eso hemos traído los refuerzos de la parte trasera?

-A veces la mejor forma de pasar desapercibido es actuar a plena vista. Los morlocks no vais a destacar demasiado entre la degenerada población local, un puñado de rednecks endogámicos y teratofílicos. Por mi parte, tengo ganas de agitar el avispero a ver que sale. Tengo un mal presentimiento, siento una perturbación en la pasión violenta, un ansia de venganza que desa ser satisfecha, y un sufrimiento que debe ser expurgado. Ambos de diferentes fuentes, pero con una intensidad sorprendente. Cuanto antes sepamos a que nos enfrentamos mejor nos podremos preparar.

Konstantin se encogió de hombros. El Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks (UTSM) había acabado aliándose con Alfa Strike durante Mad Arkham, ya que ambos tenían a los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro como enemigos. Ya habían mantenido contacto con los dioses desde las primeras incursiones en este mundo, pero los acontecimientos tras la Nochevieja acabaron por cristalizar en un acuerdo permanente. Desde entonces, habían mantenido el contacto, pero era la primera misión conjunta que organizaban, y, si las cosas salían como preveían Loki y N'kari, no iban a tardar demasiado en tener un buen lio entre manos. Mientras tanto, Konstantin y un equipo de morlocks junto con un refuerzo especial habían sido asignados a N'kari para acompañarla a explorar aquella extraña región. La diosa de las tormentas y la pasión violenta había optado por vestir lo que se había convertido en sus ropas habituales para entrar en acción: uniforme militar de camuflaje, botas de campaña y chaleco de protección. En la parte de atrás de la furgoneta aguardaban una mochila Bergen cargada de munición y demás equipo de supervivencia y su escopeta de dos cañones de acero de dioses.

La furgoneta siguió avanzando a través de la serpenteante carretera, adentrándose en el valle hasta que llegaron a la desastrada aldea que hacía las funciones de núcleo de población. La única tienda estaba abierta en lo que era una vieja iglesia y parecía que los escasos habitantes que se podían ver en la calle eran extras de una película de zombis o de un remake raro de "La matanza de Texas" o similar. En cuanto el vehículo se detuvo, los lugareños se quedaron mirando con expresiones que mostraban diversos grados de interés. Al bajar primero Konstantin, ataviado con un mono de trabajo gris oscuro con la cremallera bajada y que desvelaba debajo una vulgar camiseta, no desentonó demasiado. A fin de cuentas un individuo albino, desgarbado, algo simiesco y con una abundante cabellera no destacaba demasiado, como ya había previsto N'kari. Pero cuando la diosa bajó de la furgoneta, las reacciones fueron muy diferentes. La ropa militar tan sólo podía optar por trata de disimular su voluptuosa figura y generosas proporciones, además de que nada podía hacer con la belleza de su rostro. Las expresiones de admiración y lujuria sustituyeron a las de curiosidad indiferente. Uno de los aldeanos, que parecía pertenecer a la rama no degenerada de alguna familia local, sacó un móvil y comenzó a buscar algo en él. Cuando encontró lo que quería, se acercó a la mujer con expresión de sorpresa. Blandiendo el teléfono como si fuera un escudo, le mostró lo que había en la pantalla: una foto de N'kari completamente desnuda, con su piel de ébano reluciente por el sudor y en una pose explicitamente sexual.

-¿E-eres tú, verdad? ¿La estrella porno?

La diosa, que ya contaba con algo así, sonrió tentadora.

-Por supuesto. Estoy encantada de encontrar a un fan en una zona tan remota. Seguro que puedes ayudarnos -la sonrisa de los carnosos labios de la diosa podría haber derretido el hielo. Por lo menos si que derritió a su interlocutor.

Mientras N'kari hablaba con aquel sujeto, Konstantin se dirigió a la parte de atrás de la furgoneta y abrió ambas puertas. De su interior surgieron cuatro incursores morlock ataviados con uniformes de camuflaje personalizados con brazales y hombreras de cuero tachonados, así como otros adornos y retales de ropa, cuero y metal y variopintas armas. Tras ellos, desde el fondo de la caja del vehículo, apareció una criatura flotante de forma esférica, gruesa piel roja, boca plagada de colmillos y un único ojo verde. Un cacodemonio. Tras el ataque de Alfa Strike a las instalaciones de la UAEC (United Aerospace Engineering Corporation) en algún lugar de los Balcanes, los morlocks habían buscado a estas criaturas y, finalmente, habían logrado reclutar a algunas para su causa. A fin de cuentas, también eran comunistas.

Un poco más tarde, cuando N'kari ya había acabado de hablar con aquel hombre, le indicó a los morlocks que se fueran preparando. Los incursores comenzaron sacar las mochilas con el equipo y, una vez acabaron con el proceso, la diosa entró en el vehículo con el pueblerino y cerró las puertas tras ella.

Media hora más tarde, cuando los amortiguadoresde la furgoneta ya habían demostrado su resistencia y los morlocks habían tenido tiempo de colectivizar una provisión de bebidas alcohólicas de la tienda local, la diosa salió del vehículo arreglandose la ropa. Tras ella, y bastante cansado y con cara de placer, el fan de N'kari se tambaleó fuera.

Una vez preparados, N'kari dio la orden a Konstantin y su grupo de partir. Aunque difícilmente podían ser tomados por excursionistas, salvo, tal vez, en la propia comarca de Dunwich, el equipo tomó una ruta que le conduciría hacia algunos de los pintorescos paisajes más admirables de la región. Pese a que su objetivo era otro muy diferente, no dudaron en tomar una ruta alternativa e indirecta. Ya llegaría el momento de entrar en acción. Mientras tanto, tenían que ir planificando sus futuros movimientos. Por el camino, N'kari les fue poniendo al día de lo que había averiguado: BioGen no era bien vista en Dunwich. Aunque cuando se instaló la empresa allí, los vecinos esperaban una mejora en la economía de la región que no se produjo al ritmo ni con el alcance que deseaban. Durante la construcción y, posteriormente como parte de la plantilla, se había contratado mano de obra local, pero siempre en puestos de trabajo de bajo rango, para cubrir puestos no especializados como peones, limpiadores y conserjes. También se pagaba a los vecinos para someterse a chequeos médicos y extracciones de sangre para estudiar la particular endogamia de la zona, así como por muestras vegetales y animales. A algunos se los había contratado como sujetos de pruebas para determinados protocolos de experimentación. Pero los científicos de BioGen y el personal de seguridad de Omicron Scorpions trataban a los nativos con un desdén poco disimulado, lo que no hacía por ganarse a la población de la zona. Pero, todo había empeorado desde que se había iniciado un año antes su proyecto más secreto e importante. Los vecinos no sabían de que se trataba, aunque había hecho que, en una zona determinada de las instalaciones, se incrementara de forma espectacular la seguridad. Aunque no estaban equipados para un ataque total en toda regla, pues para ello iban a necesitar a un contigente mayor, si que podían revolver el avispero, darles un buen susto y, de paso, hacerse una idea más clara de que estaba sucediendo allí. Gracias al fan de N'kari, la diosa se había hecho una idea de la distribución de los edificios, por lo que podrían lanzar un ataque relámpago que les cogiera con la guardia baja. Deberían entrar, golpear con fuerza para distraer a los defensores, obtener la información de inteligencia que necesitaran y salir. ¿Imposible? No para una decidida deidad y su equipo morlock.

-Creo que será mejor que os acompañe -dijo la Buhonera con su melodiosa y grave voz mientras salía desde detrás de un árbol -, conozco perfectamente las instalaciones de BioGen y os puedo hacer de guía.

El equipo, sorprendido por la inesperada aparición, se puso en guardia. N'kari, sosteniendo la escopeta de forma indolente pero dando a entender que no tendría problema en alzar los cañones y disparar, la interrogó:

-¿Eres la Buhonera? ¿Cómo has aparecido tan de repente?

-Sí, soy la Buhonera. Y si he aparecido así es porque esos cabrones de BioGen me dieron la capacidad de viaje de un vagabundo dimensional. Estuve allí prisionera y logré escapar. Allí hay más mujeres como yo, sometidas a los experimentos de la chiflada de la Doctora Osborn y su equipo de científicos locos. Mi intención es sacarlas a todas de allí.

N'kari la examinó detenidamente antes de responder. La Buhonera estaba completamente embozada, por lo que su figura no era fácilmente identificable, y su rostro permanecía oculto. Sin embargo, había algo en su porte que le resultaba familiar al observarla con detalle, y presentía una fuerte pasión dentro de esa mujer. No se lo pensó dos veces antes de reclutarla para la misión y, junto con ella, repasar el plan que había trazado. La Buhonera podía facilitar su ejecución al conocer bien las instalaciones.

Una hora más tarde, tras dar un rodeo que les permitiera acceder a BioGen por la parte trasera de sus instalaciones, la Buhonera les indicó con detalle que era cada cosa: el edificio de administración, la enorme nave de los laboratorios biológicos y los almacenes, así como el edificio donde se encontraba la central eléctrica de emergencia para prevenir posibles cortes de suministro energético. Repasaron juntos el plan una última vez y lo pusieron en práctica.

Los morlocks y la diosa se pusieron unas mascaras antigas y N'kari convocó una tormenta eléctrica localizada sobre las instalaciones de BioGen que castigó con un fuerte aparato eléctrico tanto la central de emergencia como las conducciones exteriores de energía, dejando las instalaciones sin fuente de potencia ninguna. Mientras tanto, uno de los morlocks, haciendo uso de un rifle de francotirador modificado, comenzó a disparar contra los agentes de vigilancia y demás personal que se pusiera a tiro, para sembrar el pánico y despejar una zona de tránsito. Por su parte, el cacodemonio, a base de disparar bolas de plasma, destrozó un trozo de enrejado, abriendo una vía de acceso al interior del recinto. Por el mismo, y a la carrera, con las armas preparadas, entraron N'kari, la Buhonera, Konstantin, tres morlocks y el cacodemonio. El cuarto morlock y el francotirador se quedarían en retaguardia cubriendo la retirada.

Al entrar en el primer edificio, no dudaron en abrir fuego a discreción contra cualquier agente de seguridad (mercenarios de Omicron Scorpions) que se cruzara en su camino, así como arrojar algunos botes de gas para cubrir su camino y, de paso, amedrentar al personal científico, administrativo y de mantenimiento. Con la Buhonera en cabeza, se adentraron por la nave de los laboratorios, haciendo alto en despachos que tomaban al asalto a base de patada en la puerta, donde se hacían con la documentación impresa, tarjetas de memoria y discos que pudieran contener información útil (lamentablemente, luego descubrieron que, con las prisas, habían sido poco selectos, y habían adquirido algunas cosas superfluas entre el material que les interesaba). A medida que avanzaban, sabían que el tiempo iba en su contra, por lo que se movían con urgencia. Finalmente, la Buhonera les guió hasta un laboratorio donde aguardaban unos científicos junto con una criatura humanoide visiblemente femenina (estaba desnuda) con cuatro brazos, un pequeño cuerno negro sobre la cabeza y cubierta de un espeso vello blanco que parecía ser más largo en la cabeza, a modo de melena. La Buhonera, furiosa ante lo que veía, se abalanzó sobre los científicos que parecían estar dispuestos a abusar sexualmente de la criatura peluda aprovechando la confusión del ataque. N'kari y los morlocks tuvieron que detener a la chica antes de que matará a golpes a aquellos dos sujetos. Rabiosa todavía, la Buhonera se aproximó al ser blanco y trató de reanimarlo, pero las drogas que le habían administrado lo habían dejado medio inconsciente. 

-¡Ártica! ¡Malditos cabrones! -gritó la Buhonera. 

Al comprobar que estaba bien, tan sólo drogada, pidió ayuda a la diosa y los morlocks para vestirá con un pijama de hospital que había tirado a un lado de la sala, diseñado para alguien con cuatro brazos. Una vez acabaron con esa labor, cargaron a la criatura sobre el cacodemonio y se prepararon para abrirse paso hacia la salida. Revisaron sus armas, y el ser rojo comenzó a cantar con voz profunda La Internacional. Ante este canto, los morlocks se crecieron y se convirtieron en una fuerza imparable, un juggernaut dirigido por N'kari. Forjaron su propio camino a sangre y fuego, lanzando botes de humo y disparando a todo aquel que intentara impedirles salir.

Cuando lograron alcanzar el exterior, N'kari invocó a los relámpagos para cubrirse hasta que lograron perderse entre la maleza y las colinas del valle superior del Miskatonic. Buscaron su camino hasta alcanzar la furgoneta. Una vez a bordo del vehículo, volvieron a Arkham sin perder más tiempo. Mientras tanto, N'kari se fijó más detalladamente en la criatura que la Buhonera había llamado Ártica. Se fijó en sus rasgos, la forma de su cuerpo y acabó por atar cabos. Sorprendida y desconcertada, exclamó:

-¡Konstantin! ¡Ya se que están haciendo y que es esta criatura!

Asustada, se lo dijo, la Buhonera asintió para confirmarlo y Konstantin casi perdió el control por unos momentos.

-¡Joder! ¡Estos tipos están locos! -dijo el sorprendido morlock. 

Por el camino de regreso a Arkham, N'kari pensaba en lo que estaba por venir. No podían permitirse esperar mucho más. Muy pronto debían actuar.