martes, 11 de octubre de 2016

Operación Kate

Un especial King-in-Yellow Size de Katherine Ashford con un homenaje a H.G. Wells.

En el otoño de 2016 nadie habría creído que los asuntos de Katherine Ashford eran observados con gran atención por inteligencias desarrolladas más allá del conocimiento humano y, sin embargo, tan sorprendentes como el ser humano; que mientras la estudiante de la Miskatonic se ocupaban de sus asuntos era estudiada quizá tan a fondo como un nuevo cliente del EldritchBurguer estudia los menús y ofertas. Con infinita tranquilidad, Kate continuaba sus ocupaciones en el campus, abrigando la ilusión de que tal vez podría disfrutar de un día sin las "variedades" que ofrecen Arkham y la Miskatonic. Es muy posible que el resto de los alumnos de la universidad hicieran lo mismo. Sin embargo, desde diversos puntos del campus y de la ciudad, intelectos fríos y calculadores y mentes con un único objetivo y surgidas de las más negra y loca ciencia, observaban con ojos ávidos mientras preparaban sus planes para la joven estudiante. Y, un día de otoño la "Operación Kate" llegó a su desenlace para sorpresa de la confiada Katherine.

Aquel día había empezado de forma bastante convencional. Kate había realizado su rutina matinal habitual antes de salir de camino a la universidad. No esperaba nada fuera de lo normal, al menos por la mañana. Por ello, mientras se encaminaba hacia el campus, se quedó estupefacta, sorprendida y desconcertada al encontrarse con Bastet. La diosa iba vestida con un traje sastre negro muy elegante, que le sentaba muy bien y resaltaba su cuerpo esbelto. la única nota diferencial eran las zapatillas deportivas negras que calzaba. Kate suspiró. Teniendo en cuenta el mal gusto que tenían los dioses para los trajes de baño y para algunas opciones de vestuario, el traje sastre con zapatillas tan poco era para tanto. Por lo menos no había aparecido con su mono verde de las operaciones de Alfa Strike. Cuando la gata la vio se acercó a saludarla afectuosamente. Aunque las relaciones entre el equipo de dioses superhéroes y ella no eran siempre las más cordiales, la joven se llevaba bien con algunos de sus miembros. En particular, Brontes, N'kari y Bastet era con quien mejor trato tenía. Aun así, encontrarse de buena mañana con la diosa felina le pareció extraño. Por suerte para ella, la conversación fue agradable y grata, además de bastante directa. Tal y como tenía previsto Kate, por la tarde debía ir a Dunwich a revisar los avances de las obras en lo que sería la empresa de alojamientos rurales de La Llave y la Puerta. Había contado con llevarse a Evangeline, pero ella estaba ocupada. Summanus había delegado en Kate porque tenía trabajo acumulado. Brontes estaba preparando un seminario sobre mitología clásica e ingeniería paradimensional. Anna Pickman estaba fuera de la ciudad. Harvey, que parecía su última opción, también tenía trabajo. ¿Acaso iba a tener que enfrentarse sola a la horda de welclones? ¿Debía confiar acaso en que tal vez Pequeña T'auin y Unglaublich pudieran acompañarla? Aunque la última vez que se había enfrentado a la compañía desatada de las clones de su amiga y amante (novia no, no eran novias, bueno... al menos no novias oficiales) fue durante el verano. Y, aunque en su efervescente entusiasmo la habían dejado en top less, habían sido efusivas y cariñosas. La verdad es que la querían. Vale, también querían llevarsela a la cama, pero era su naturaleza de welclon la que las hacía actuar así. Y eran simpáticas y esforzadas. Y... en fin, que si era posible, prefería enfrentarse a ellas con algo de compañía. Por ello, al final Bastet se había decidido a echarle una mano. Así no tendría que enfrentarse sola al peligro.

Tras la breve conversación, en la que la gata le explicó que iría a recogerla al salir de clase para comer juntas, Kate se encaminó a su destino: el aula donde empezaría la jornada educativa. Algo más tranquila, la chica no se percató de la vigilancia a la que estaba siendo sometida.

Al mismo tiempo, desde la azotea de un edificio cercano, sus movimientos estaban siendo espiados con unos potentes prismáticos. La figura encapuchada apartó los binoculares del rostro, acercó un micrófono a su boca y habló con voz femenina:

-El objetivo se dirige al campus. Ya ha contactado con Bastet.

-Recibido. Seguimos la vigilancia aérea, tu desplázate al siguiente punto de vigilancia -respondió una voz grave y femenina.

-Afirmativo.

La mujer se puso en pie y recogió el equipo de vigilancia: los prismáticos, un micrófono direccional y una grabadora. Se quitó las gafas de sol y mostró el rostro de Evangeline con expresión firme y decidida. La única nota discordante, además de que Welcome estaba en ese momento de camino a clase también, era que los ojos eran de halcón. Tiradora, una de las clones, se retiró del tejado. Se encaminó hacia el punto de encuentro con Ácida. Al mismo tiempo, Hada recibía la orden de ponerse en marcha y seguir las actividades de Kate durante la mañana.

Buhonera las estaba coordinando a todas. Era su líder no oficial, situada en el escalafón de respeto y lealtad justo debajo de Kate y Welcome. La clon morena había escogido a aquellas cuyas habilidades pudieran resultar más útiles y, al mismo tiempo, pudieran pasar desapercibidas con más facilidad. Para ello, contaba con Tiradora, Ácida, Hada y Lady Tcho-Tcho. El resto de las clones se habían quedado en Dunwich, poniendo a punto el plan en el pueblo. Mientras tanto, ellas eran la avanzadilla. Llevaban ya una semana siguiendo a Kate, tomando nota de su rutina, afinando todos y cada uno de los pasos a tomar. Por ello, ese día, aunque era el día clave, cuando por fin iban a poner en marcha sus planes, todo iba saliendo según lo esperado.

Por su parte, Kate seguía sin sospechar nada. Estaba nerviosa por tener que encontrarse otra vez con las welclones, que sentían por ella una mezcla de afecto, atracción sexual estilo Welcome (desatada) y respeto reverencial. Habían surgido de un experimento genético de ciencia loca, al crear clones transgénicos con ADN humano y de seres de los Mitos, usando leche de Shub-Niggurath como elemento mutagénico. Eran los únicos resultados con éxito, ya que el único maerial genético de origen humano que había funcionado había sido el de Evangeline "Welcome" Parker. Como resultado, tras ser rescatadas de los laboratorios de BioGen en Dunwich, las clones habían aceptado a su "primigenia", su Eva o Evangeline como una especie de líder profeta. Y, por lo tanto, Kate, que era la pareja de Welcome, recibía un estatus similar al de una sacerdotisa de máximo rango. A fin de cuentas, las comparaciones tampoco eran tan inexactas. Tras la batalla de Dunwich, Evangeline se había hecho responsable de sus "hijas" genéticas y las había agrupado en torno a ella. Juntas se aliaron con la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un avatar de Shub-Niggurath y formaron un culto a esta deidad. Por ello, lo que sentían las clones por las dos jovenes era una mezcla de emociones: querían adorarlas, querían ser sus amigas y querían tirárselas. Obviamente, Welcome había cumplido con las tres condiciones. Kate, un poco más reservada, había entablado amistad con las clones, aunque con cierto recelo ante el entusiasmo que demostraban al estar con ella.

Sin embargo, el tener que encontrarse "a solas" con las clones y en su terreno no era lo único que la inquietaba y le hacía más difícil concentrarse en clase. A fin de cuentas, faltaba poco para que se cumpliera un año desde que Evangeline y ella se conocieron. Welcome le había prometido una velada romántica, y no fallaría. Pero Kate sabía que su pareja era un tanto peculiar, y se esperaba cualquier cosa por parte suya. La verdad es que el juntar a dos mujeres en principio tan diferentes fue como echar gasolina a un fuego. Katherine era una estudiante más, procedente de una familia conservadora y homófoba, por lo que ella era una lesbiana que no había salido del armario y se encontraba algo confusa con respecto a su identidad sexual. Por su parte, Evangeline era no sólo abierta, sino desbordante en cuestiones de sexo. Sin apenas complejos ni ataduras, con un apetito sexual desatado, era bisexual y orgullosa de ello, además de una mujer bastante promiscua. Disfrutaba de su sexualidad, de eso no había duda alguna. De manera que, cuando se conocieron, Welcome no se limitó a sacarla del armario, también le puso ropa interior sexy, un vestido bonito y se la llevó directamente a la cama. Todo ello en sentido figurado, claro, excepto lo de acostarse con ella. Claro, para Kate aquello fue un completo shock, y se dejó llevar. Pronto, Evangeline descubrió que tras la presa de respetabilidad, lecciones morales familiares y represión de su sexualidad, Kate escondía un lago a punto de desbordarse de pasión, diversión, curiosidad sexual y líbido esperando a ser liberados. Total, que durante los primeros meses, Evangeline aprendió a conocer a Kate y a ayudarla a explorar juntas su sexualidad. Y como el roce hace el cariño, entablaron una buena amistad que les demostró la capacidad que tenían para compenetrarse y acabaron por enamorarse la una de la otra. Y así empezó un pequeño quebradero de cabeza para Kate: asumir que tenía una pareja estable, que era una mujer que en ocasiones parecía sacada de una película porno aunque era inteligente y agradable con ella, y que además tenían una relación abierta. Welcome no había tenido buenas experiencias en el pasado, por lo que no era muy amiga de compromenterse en algo serio. Pero había algo en Katherine que le hizo dejar atrás sus recelos y establecerse de forma duradera con ella.

Claro, para Kate había sido duro y desconcertante acostumbrarse a su sexualidad, así como a la desbordante energía y entusiasmo de su pareja y a la promiscuidad de la misma. Pero, cuando acababa agotada tras un intenso intercambio amoroso y sexual con Evangeline, agradecía que sus incansables energías se desviaran hacia otras mujeres. Era una relación curiosa, ya que, pese a todo, formaron un núcleo muy compenetrado. Se pertenecían la una a la otra y Kate fue asimilando su situación y aceptándola. A fin de cuentas, Evangeline nunca la había engañado y siempre había sido sincera con ella. Así, hasta que pasaron su primera nochevieja juntas. Ya había tenido oportunidad de tratar con los dioses de Alfa Strike, para la que ella era una especie de mascota / compañera no beligerante (pese a que Kate tenía un genio considerable y no tenía reparos en mostrarlo ante estos dioses). Pero la fiesta de nochevieja fue algo diferente. En ella, por primera vez compartió los devaneos sexuales de Welcome con otra mujer. O para ser más claros, Kate tuvo su primer trío. Y como estas cosas, si se hacen, hay que hacerlas bien y a lo grande, este encuentro fue entre Katherine, Evangeline y N'kari. Más grande no puede ser.

A partir de aquella noche, mientras sucedía Mad Arkham of BattleCraft y la ciudad trataba de recuperar la normalidad, Kate y Evangeline comenzaron a comprender y aceptar plenamente lo que significaba ser la compañera íntima y mejor amiga la una de la otra. Aquel punto de inflexión fue bueno para las dos. Además, como efecto colateral, Kate comenzó a ser más abierta en el aspecto sexual, por lo que no fue la primera vez que se acostó con N'kari (aunque siempre haciendo un trío con Welcome, que la diosa era demasiado para ella). Desde entonces, más feliz y satisfecha, viviendo la vida "normal" de una estudiante en la Miskatonic, con el añadido de trabajar como recepcionista en la La Llave y la Puerta. Tras esto, llegó el incidente de Dunwich, en la que ella participó en el asalto subterráneo a los laboratorios, portando la espada Ouroboros de Welcome, ya que, al estar las dos enamoradas, el arma también reaccionaba ante su contacto. Una vez superado aquel extraño suceso, todo parecía volver a la normalidad, bueno, a la normalidad de Arkham. Estuvo aquel caso del vampiro enviado por paquete postal, y el Ritter MK VI Ribbentrop-Mólotov, y Brontes y el robot gigante buenorro en el día del Orgullo Gay y.... en fin, las cosas que pasaban en esa desquiciada ciudad.

Por ello, Kate estaba inquieta. Conocía la ciudad, sabía que podía pasar cualquier cosa. Era el llamado "efecto Arkham". Por lo que esperaba que los planes que hubiera preparado Evangeline para su aniversario no se salieran de lugar o pasara una invasión extradimensional o cualquier cosa de esas que pasan en Arkham cuando menos te lo esperas. Por suerte, todo parecía seguir dentro de lo considerado normal fuera de la ciudad. Incluso este recóndito y extraño lugar de Nueva Inglaterra tenía sus momentos de calma chicha. Así, pasó la mañana sin percatarse de que una bajita versión de Welcome con rasgos orientales (Lady Tcho-Tcho) y otra alada (Hada), la iban siguiendo de forma subrepticia. Cuando acabaron las clases, se reunió con Bastet y juntas fueron a comer al EldritchBurguer. Saludó a Shubbi, el retoño oscuro de Shub-Niggurath que trabajaba de árbol para el restaurante, y de paso se encargaba de la seguridad, y entró con la diosa. En una mesa de una esquina, devorando un menú Dagon Size, Tiradora las observó sin que Kate la percibiera. La comida se produjo con normalidad. Tras acabar, un coche de alquiler con conductor de Byakhee Express (esta empresa cada vez se expandía más, y le iba condenadamente bien), las llevó hasta Dunwich.

Una vez llegaron al pueblo, las recibió Serpiente Emplumada. La welclone era un híbrido de Evangeline y Pkaurodlos, por lo que a Kate siempre le resultaba particularmente desconcertante. No era por la piel escamosa, o por la colorida cresta de plumas que tenía en lugar de cabello, sino por lo insistentemente educada que era. Por lo que le habían contado Welcome y N'kari, era una cualidad típica de los dioses reptilianos y de algunas criaturas del mismo tipo: urbanidad y buenos modales hasta el fin, capaces de hacer llorar de emoción al inglés más estirado, pedante y snob de toda Inglaterra. Así, fue esta clon en particular la que habían designado para actuar como enlace con Kate, Con su cortesía habitual, Serpiente Emplumada recibió a la joven y a la diosa y se dispuso a guiarlas por el pueblo para mostrarles los avances de las obras. Al mismo tiempo, Tiradora y su equipo llegaban a la zona desde otro lado para no ser detectadas y se presentaban ante Buhonera para informar.

Serpiente Emplumada guió a Kate y Bastet primero por el pueblo, un puñado de casas decrépitas que estaban siendo sometidas a una restauración en el exterior. No es que se pudiera hacer mucho sin aplicarles un lanzallamas, pero al menos intentarían darle un mejor aspecto. Por otro lado, el aspecto a lo pueblo tétrico a mitad de camino de un escenario de película de la Hammer y aldea redneck podía ser un buen atractivo turístico, teniendo en cuenta el historial de la zona. Por suerte, los cultos locales de Yog-Sothoth y Tsathoggua habían acabado por aceptar las tesis de las welclones. Era mejor seguir practicando sus rituales y tradiciones sin montar mucho ruido y dar algo de espectáculo ocasional para los turistas para así aportar dinero a la región que hacer enfadar a 20 clones mutantes con posibilidad de invocar a retoños oscuros de Shub-Niggurath. En cualquier caso, era más interesante tratar de revitalizar la comarca que dejarla en su continua degradación. Así se lo explicó Serpiente Emplumada a Kate y Bastet mientras recorrían el pueblo. Mientras, Reina Serpiente y Tóxica las seguían en secreto, esperando el momento oportuno para intervenir y unirse al grupo. Una vez acabado el recorrido por el escaso núcleo urbano, las dos clones se hicieron las encontradizas y se acoplaron a ellas. Kate, que no tenía un pelo de tonta, empezó a sospechar que algo tenían preparadas las welclones y tenía la impresión de que se dirigía de cabeza a una trampa. Sabía que por muy salidas que estuvieran, no la forzarían. Eso era parte innata de Welcome, que se había transmitido a las clones y que Evangeline les había machacado mucho. Otra cosa eran los dioses. Estos tenían un código ético y moral muy diferente al de los humanos, y no veían de la misma manera el hecho de forzar sexualmente a alguien. Los mitos estaban llenos de ejemplos de esto. Por ello, si a Welcome la presionaban demasiado, podía plantearse el violar a una diosa o a un dios que le tocara mucho las narices. Aún así, en tales casos, prefería no pasar de la insinuación de la amenaza. A fin de cuentas, el equipo Alfa Strike la conocía y sabía de que era capaz, incluso dioses más retorcidos o despiadados, como Loki y Set, la respetaban.

Escoltada por Serpiente Emplumada, Reina Serpiente y Ácida, Kate, acompañada por Bastet, que parecía una gata que acababa de comerse al canario, fue guiada hacia las cabañas que estaban en construcción. Eran una serie de casas bajas, preparadas para albergar a los futuros huéspedes, equipadas con placas solares y modernas instalaciones y equipos para ser eficientes y bastante autosuficientes. El proyecto avanzaba poco a poco, en manos de Damage Control Inc., empresa que reconstruyó la ciudad tras los sucesos de Mad Arkham of BattleCraft, y la verdad es que estaban haciendo un buen trabajo. La mayoría de cabañas estaban muy avanzadas, y se mantenían dentro de lo previsto en cuanto a presupuesto y tiempo. Kate estaba satisfecha con el trabajo realizado hasta la fecha, pero seguía mosqueada, sobretodo a medida que poco a poco, se iban encontrando "por casualidad" con más welclones.

Una vez que se vio rodeada por las 20 versiones mutantes de su pareja, Kate ya no sabía donde meterse. Trataba de aparentar tranquilidad, pero esperaba que la trampa saltara en cualquier momento. Entonces, como colofón de la visita, la condujeron finalmente a la cabaña que tenían ya acabada y que iban a usar como piloto para las fotos promocionales. La joven estaba ya con los nervios de punta. Se olía el cierre de la trampa. Le dijeron que allí podrían disfrutar de un pequeño buffet que habían preparado para ella. Resignada y con fatalismo, esperando lo peor, se dejó guiar. Al entrar en la cabaña (que todo hay que decirlo, estaba muy bien acabada), se encontró una pancarta que decía:

¡Feliz Aniversario Evangeline & Katherine!

Un año de amor, locura y diversión

Bajo la pancarta, radiante, con una sonrisa de oreja a oreja, Evangeline la esperaba. Kate, sorprendida, desconcertada, sin saber que hacer, dio dos pasos hacia ella. Welcome se acercó y la estrechó entre sus brazos. Las clones, emocionadas, entraron tras Kate y comenzaron a aplaudir. Ese era el auténtico plan de Evangeline para celebrar que habían pasado un año juntas.

Tal y como le habían dicho, habían preparado un pequeño buffet, del que comieron y bebieron todas mientras felicitaban a la radiante pareja. Kate no podía estar más emocionada, orgullosa y feliz de su pareja. Todas disfrutaron mucho de la celebración, hasta que, poco a poco, fueron dejando a las dos jóvenes a solas. Tenían todo el fin de semana para ellas. Habían acondicionado la cabaña para que no les faltara de nada durante dos días, y Welcome se había asegurado, via Byakhee Express, de traer algunas mudas de ropa de Kate. Entonces, mientras Serpiente Emplumada, la última de las welclones en salir, cerraba la puerta por fuera, Katherine y Evangeline se miraron a los ojos mientras se cogían de las manos y se formó el mismo pensamiento en la mente de las dos, pensamiento que no tardaron en vocalizar porque no podían guardarlo dentro de su cabeza: "He estado un año entero con esta mujer, con todas sus cualidades positivas y negativas, con todo lo bueno y lo malo, y no podía pedir un año mejor. Es el momento de reconocerlo, tengo una novia, y no la cambiaría por nada del mundo."