sábado, 8 de abril de 2017

Pánico en los túneles (Parte 2): ¡¡¡Los gusanos de la Tierra!!!

Konstantin era un morlock muy entregado a su causa, pero en estos momentos estaba deseando sacar una ametralladora y llenar de plomo a ese par de idiotas que le habían mandado vigilar. Cuando le dieron la misión tenía una ligera idea del nivel de estos dos individuos, pero estar con ellos y escuchar sus tonterías era algo muy por encima de lo que se había esperado. Y todo para poder descubrir quién estaba utilizando los túneles bajo Arkham con algún pérfido plan. Fueran quienes fuesen, gustaban de la imaginería y simbología de la Guerra Fría, por lo que Konstantin no creía que los reptilianos fueran su objetivo. Estaban haciendo uso de ellos para algo más importante, y él intentaría descubrir algo, aunque fuera en compañía de esos dos. Los susodichos estaban enfrascados en una conversación para ellos muy interesante. Para Konstantin, una estupidez seguida por otra más grande.

El becario, para dejar claro su punto de vista y su misión en el mundo, se había puesto a comentar cosas relacionadas con los dioses antiguos que su organización habían bautizado como las DCC. Esto llamó la atención de Robert M. Pickman, que comparó las palabras del becario con las teorías de Erich Von Daniken. El becario no había oído hablar de aquellas teorías y se había interesado por ello. Uno alimentaba al otro con teorías e ideas cada vez más descabelladas, pero que en sus cabezas tenían total sentido. Aquella tregua entre el conspiranoico de los Pickman y la Fundación Wilmarth podía llevar a un nuevo escalón a las ideas excéntricas de los unos y los otros. Por momentos, Konstantin se alegraba de tener poco que ver con todo aquel rollo. Cuando acabara su misión, seguiría con sus asuntos, y no tendría más que oír sobre DCC, dioses ancestrales, astronautas antiguos, civilizaciones perdidas y demás sandeces. Ahora, Pickman estaba sacando a relucir a un supuesto investigador español llamado J. J. Benítez y el becario escuchaba con atención las teorías que escuchaba, viendo cómo encajarlas en su esquema de dioses extraterrestres malvados que quieren destruir el mundo. 

Y así pasaba el rato Konstantin mientras cruzaban los conocidos túneles bajo Arkham. Ya estaban dejando atrás la parte cartografiada y se acercaban a territorio indómito. Por allí podrían encontrarse con cualquier cosa, por lo que tenía entendido. Había túneles de gules, puertas a otros mundos, incluso una vez, mientras se adentraba con un grupo de exploración, se encontraron con un individuo embozado en una túnica oscura que les pretendía vender armas y que les recibió con un "welcome, strangers" que le pareció muy curioso, pues era como la frase típica de la chica aquella que acompañaba al grupo de dioses Alfa Strike. Preferiría que aquellos dos tipos bajaran un poco la voz, pues no hablaban precisamente bajo, pero por mucho que se lo pedía, estos no podían evitar volver a alzar la voz, emocionados ante todo el mundo de maravillas que se estaban descubriendo el uno al otro. Al menos aún no habían encontrado nada en los túneles que pudiera alimentar sus paranoias particulares, pero de lo que él estaba seguro, es de que no tenía ninguna intención de hablarles de morlocks... a saber la absurda conclusión a la que llegarían. Aunque de los reptilianos sí que se habían apercibido, sí. Pero cada uno tenía una versión de lo que eran. Afortunadamente para ellos, ninguna de las dos era cierta. 

El becario, ante el tema de los reptilianos, no hacía más que decir que había que reventarlos, cosa que a Konstantin no le parecía mal, pero después había dicho que tenían prohibido el uso de explosivos dentro de las fronteras de Arkham, lo cual incluía los túneles bajo la ciudad. Lo único que les dejaban usar eran unas piedras que Konstantin se preguntaba si pensaban usarlas con tirachinas o qué. Robert M. Pickman estaba en contra de la destrucción inmediata de los reptilianos, pues él quería grabar todo lo posible para mostrarlo al mundo, y así hacerles ver la verdad que les ocultaban los gobiernos, las multinacionales y el canal de Teletienda. Por suerte, en esta expedición verían pocos reptilianos, pues estaban todos pululando por fuera de los túneles u organizándose con el otro grupo que se había adentrado a investigar a los nuevos jugadores que habían invadido los túneles.

En estas estaba Konstantin, mientras los otros dos hablaban de luces en el cielo y servidores de los DCC, cuando comenzó a escuchar un extraño sonido. Parecía como si algo inmenso estuviera arrastrándose pesadamente, rozando con las paredes rocosas de los túneles. El morlock se puso en atención y palpó la ametralladora que llevaba oculta bajo sus ropajes. El sonido parecía ir acercándose poco a poco, e iba acompañado por otro, que no sabía distinguir, pero parecían voces.

El morlock hizo callar a los dos cenutrios con un fuerte movimiento de su brazo y puso todo el sentido del oído concentrado en el sonido que se acercaba. Comenzaba a reconocer los sonidos que acompañaban al arrastrar, era algo parecido a una voz potente canturreando. La melodía era algo así como:

-Yoyoyoyoyoyo yoyoyo yoyó Hohohohohoooooo.

No le costó mucho más para reconocer al dueño de aquél cantar. Se trataba de una entidad que habían encontrado los exploradores morlock al poco tiempo de su llegada a esta época y habían trabado con ella una pequeña amistad. La conocían como El Gusano Trolololo, una entidad vermiforme que paseaba por los túneles que surcan el interior de La Tierra cantando alegremente su melodía. Era un ser benévolo y nunca había provocado ningún daño, ni supuesto ningún problema, así que Konstantin dejó su arma donde estaba. Sería mejor hablar con El Gusano Trolololo. Quizás él supiera algo de lo que estaba pasando en los túneles. Pero tenía que hacerlo de forma que sus dos acompañantes no hicieran ninguna estupidez.

El becario y Robert Pickman se apercibieron del sonido del gusano y se pusieron tensos inmediatamente.

-¿Qué es eso? -preguntó el becario mirando a todas partes.

-¿Los reptilianos cantan? No puede ser. Sus acciones son más sutiles y engañosas. Ir cantando por ahí no es su modus operandi. -le dijo Robert muy seguro.

-En efecto, no es un reptiliano... ni un hombre serpiente... ni un servidor de Yig, ni ninguna de esas chorradas -les dijo cortante, Konstantin. -Es un aliado, pero como no os conoce, puede que se ponga algo nervioso. Esperad aquí. Yo me reuniré con él y hablaré sobre nuestro objetivo.

Los otros dos se miraron desconfiando.

-A ver... ¿creéis que me voy a reunir con un CCC o como sea que los llamáis? Si estuviera aliado con esas fuerzas ya os habría matado de veinte maneras distintas antes de llegar aquí.

Esto pareció satisfacer al becario, aunque Robert seguía mirando a su guía de manera recelosa. Esto no le importaba a Konstantin. Podía mirarle como quisiera mientras sólo hiciera eso.

El morlock fue avanzando despacio en la dirección de los cantos alegres, dejando el túnel que estaban transitando atrás, y llegó a una zona terrosa, con piedras incrustadas en las paredes. Allí estaba el que había ido a buscar.

El ser era una criatura parecida a un inmenso gusano regordete, que ocupaba perfectamente todo el volumen de uno de aquellos túneles. Era de un color claro, como un gris descolorido o un blanco muy sucio. Se movía mediante contracciones de su cuerpo vermiforme, aunque su cuerpo estaba rematado en una cabeza bajo la que había una serie de varias patitas con las que podía manipular objetos. Su cabeza era muy similar a la de una oruga, aunque tenía una ristra de ojos repartidos de manera desordenada.

El Gusano Trolololo surgió del túnel que estaba cruzando y quedó en la zona terrosa en la que se encontraba Konstantin. El ser se plantó en el centro y enroscó su cola de manera que pudiera asentar su peso y descansar un rato. Por el túnel del que había salido el ser, un numeroso grupo de gusanos, de un tamaño mucho inferior, pero aún así, gigantes para los estándares humanos (a menos que alguien viera normal que un gusano midiera cerca de dos metros), fueron corriendo para rodear a su señor. Eran los sirvientes del Gusano Trolololo, versiones más pequeñas de la entidad y mucho más rápidas.

El Gusano Trolololo alzó su inmensa cabeza en dirección a Konstantin y el morlock le saludó con los brazos. Después le hizo un saludo en el idioma del gusano. Éste respondió amablemente al saludo del morlock y le permitió acercarse.

(diálogo traducido del idioma del Gusano Trolololo)

-Estimado amigo, señor de los gusanos que cantan en las profundidades -dijo Konstantin. -Me alegro de encontrarme ante su presencia, pues está habiendo alteraciones en este, nuestro habitat, y me gustaría saber si hay alguna información que nos pudiera proporcionar.

-¿Alteraciones? Los Hombres Topo que viven en los túneles inferiores sufrieron de gases hace un par de días y todo olía a pedo de topo. ¿A ese tipo de alteraciones te refieres, amigo morlock?

Konstantin contrajo el rostro, asqueado. No quería ni imaginar cómo olía un pedo de hombre topo.

-No, no me refiero a ese tipo de alteraciones. Hay alguien nuevo por estos túneles. Está lanzando ataques sistemáticos y nos gustaría saber quienes son y por qué hacen lo que hacen.

El Gusano Trolololo pareció meditar unos instantes sobre la pregunta que le había hecho el morlock. Su mente era totalmente ajena, así que su proceder era distinto al de un ser humanoide como ellos.

-Pues, ahora que lo dices, en mis devaneos por esta región del inframundo, en los últimos meses me he encontrado con unos individuos humanoides... bueno, yo diría que eran humanos, homo sapiens, aunque no termino de distinguir a unos de otros. Vestían como en las películas de Rambo. Esas que producen los homo sapiens, lo que me hace pensar que serían de esta especie. Pues bien, iban acompañados de otros miembros de su especie, pero estos iban trajeados y parecían ordenar cosas a los que vestían como Rambo. Se dirigían hacia la zona por la que soléis rondar vosotros y los tipos ofidios, y parecían muy decididos.

-¿Así que un grupo de militares humanos acompañados de tipos trajeados estuvieron por aquí? -preguntó Konstantin. No tenía ni idea de quienes podían ser. Que vistieran como Rambo podía darle pistas. No creía que fuera el ejército de los Estados Unidos. La indumentaria a lo Rambo quedó desfasada pasados los '80 y las guerras en países tropicales. Pero si no era el ejército americano ¿quienes eran esos tipos? ¿Y qué hacían en los túneles?

Mientras Konstantin hablaba con El Gusano Trolololo, los dos que se habían quedado atrás empezaban a impacientarse.

-No me fío de ese tipo ¿por qué no ha querido que le sigamos? Eso es que nos oculta algo -dijo Robert. -Créeme, soy un experto en estas cosas.

-Yo tampoco me fío del todo de él, pero no sé si estaría bien que fuéramos a donde está. Igual su informador es algo que nos sobrepasa.

-Entonces ¿qué mejor razón para hacerlo? Lo grabamos, damos a conocer al mundo la existencia de ese "informador". Si no quiere que lo veamos tiene que ser por algo. Vamos, descubramos qué nos quiere ocultar nuestro buen "amigo".

Ambos fueron caminando en la dirección a la que había ido Konstantin.

-Pero ¿cómo vas a grabar nada? Estos hongos fluorescentes tampoco es que iluminen tanto.

-No te preocupes -dio Robert sacando de su mochila una cámara. -Esta cámara provista con filtro OVNI tiene un foco...

La conversación con El Gusano Trolololo estaba dando información bastante valiosa. Aquellos individuos vestidos de militares de los '80 habían estado desplegándose por los túneles y haciéndose con tecnología. Esto no es algo que no supieran ya, pero al menos ahora conocían rutas que tomaban habitualmente para sus asaltos. Si podían interceptarlos, podrían saber más de ellos. Lamentablemente, la conversación fue interrumpida por un potente foco que iluminó toda la cueva. Antes de que Konstantin pudiera reaccionar, escuchó un grito.

-¡Un Chthonian! -exclamó el becario -¡No escaparás, malvada criatura!.

El miembro de la Fundación Wilmarth sacó de su bolsillo la piedra estrellada que portaba en todo momento y la lanzó con todas sus fuerzas contra el gigantesco gusano que yacía en el centro de la cueva.

(traducido del idioma del Gusano Trolololo) -¡Uy! ¿Qué es esto? ¿Un regalo? Qué simpáticos estos...

Pero antes de que el gusano acabara su frase, su séquito comenzó a lanzar gritos enfervorecidos.

(traducido del idioma del Gusano Trolololo) -¡¡¡Esos humanoides han osado atacar a nuestro señor!!! ¡¡¡Atacadles!!!

-No, no, no, no, no -iba diciendo Konstantin mientras los gusanos se ponían en formación y comenzaban a bufar como gatos encolerizados -A la mierda... ¡CORRED!

El morlock llegó hasta donde estaban los otros dos y, juntos, salieron corriendo, perseguidos por hordas de gusanos cabreados, que iban echando pestes y amenazando.

(traducido del idioma del Gusano Trolololo) -¿Pero a dónde van mis siervos? Si es un regalo muy bonito... bueno, cuando se cansen ya volverán.

Konstantin, Robert y el becario, iban corriendo como locos por los túneles iluminados por hongos fluorescentes mientras los gritos de los gusanos iban tras ellos.

-¡Nos has traicionado! ¡Estabas negociando con un Chthonian! -gritó el becario mientras corría.

-Eso no era un Chthonian, idiota. los Chthonian parecen un cruce entre gusano y calamar gigante ¿y acaso has visto algún tentáculo en esa cueva? -exclamó Konstantin aguantando las ganas de repartir estopa entre esos dos idiotas.

-Pero seguía siendo un gusano gigante ¿qué clase de informador era ese? El mundo sabrá esto. Lo tengo grabado -decía Robert.

Konstantin los llevó por un túnel menos iluminado y los fue guiando gracias a su visión mejorada para lugares de poca luz. Tras un rato, encontró un lugar entre las rocas donde podrían ocultarse y se metió allí.

-Entrad aquí, berzotas. Esos gusanos no ven tan bien como cabría esperar. Con suerte no nos detectarán aquí metidos.

-Pero ese agujero no parece muy seguro -comentó el becario.

-Pues si prefieres a los gusanos, tú mismo -fue la respuesta de Konstantin.

Robert y el becario entraron en el pequeño hueco y el morlock tapó la entrada con unas cuantas piedras. Unos instantes después, pasaron los gusanos cabreados mientras iban canturreando algo en su idioma.

-¡A por elloooos, oeeeee! ¡A por ellooooos, oeeeee!

Poco a poco el sonido se fue distanciando. Los gusanos habían pasado de largo.

-Qué curioso. Dicen lo mismo que los españoles en los partidos de futbol -dijo extrañado el becario.

-Sólo es una coincidencia fonética. Lo que están diciendo es algo peor... y mucho más sangriento. -Konstantin buscó entre su equipo el Walkie-Talkie de campaña que todo morlock llevaba encima. Era un equipo de comunicación modificado para que pudiera funcionar a través de los túneles bajo Arkham. -Aquí Konstantin al alto mando. Aquí, Konstantin al alto mando. Tengo información sobre los conspiradores. Parece que la imaginería de la guerra fría se confirma. El Gusano Trolololo me ha informado de soldados vestidos como en las películas bélicas de los años '80 y acompañados de líderes trajeados. Por lo que me ha dicho, suelen usar los túneles que frecuenta El Gusano Trolololo, por lo que es posible que allí se les pueda interceptar. Ah, y a todo esto. Sería mejor que comunicarais con el otro equipo que se ha internado en los túneles. En estos momentos, unos gusanos...

Pero la frase de Konstantin fue interrumpida. Como había sospechado el becario, el agujero que habían utilizado no era tan seguro como parecía, y el suelo bajo sus pies se rompió en mil pedazos haciéndoles caer en zonas más profundas de los túneles, a merced de los habitantes de aquellas zonas desconocidas.