miércoles, 29 de marzo de 2017

Pánico en los túneles (Parte 1): A donde ningún idiota ha ido jamás...

Tras los incidentes de la semana anterior, estaba claro que había que tomar acciones inmediatas si se quería evitar que la ciudad fuera tomada por las ofidias hordas de hombres serpiente que pretendían resucitar el antiguo imperio de Valusia y consagrar primero la ciudad y luego el país a Yig, Padre de las Serpientes. Por ello, la Fundación Albert N. Wilmarth debía actuar sin dilación alguna y detener a los infaustos adoradores de sangre fría del Primigenio. Sus agentes eran los únicos capacitados para combatir las CCC (Criaturas del Ciclo de Cthulhu) y frustrar sus planes de dominación bajo el estandarte de una DCC (Deidad del Ciclo de Cthulhu), aunque esta fuera de las más benignas, como era el caso de Yig. ¡Pero todos en la Fundación estaban plenamente concienciados que eso sólo era una mera ilusión! ¡No había DCC benignas! ¡Sólo los Dioses Arquetípicos estaban del lado de la humanidad y de la Fundación Wilmarth en su eterna lucha contra las malvadas DCC!

Lamentablemente, por muy dedicados que estuvieran a su causa los agentes de la Fundación Wilmarth, habían dos serios problemas que les suponían un duro handicap en su labor. Por un lado estaba la prohibición de usar explosivos en toda el área urbana, inclusive los túneles, donde parecían tener su refugio los hombres serpiente. Y, por otro lado, quedaban muy pocos agentes sanos y en perfecto estado para participar en la expedición de castigo a los niveles subterráneos de la ciudad. La semana anterior, cuando trataron de expulsar al avatar de Yig, tuvieron serios problemas. La máscara del Padre de las Serpientes huyó vilmente a través de las calles de la ciudad y los valerosos agentes que emprendieron la persecución acabaron lesionados con diferentes niveles de gravedad en acto de servicio. Entregados a su labor, no se habían percatado de los peligros que acechan a quien corre desesperadamente por la ciudad en defensa de la misma para tratar de expulsar al temido avatar y así frustrar los planes de la invasión de los hombres serpiente que, curiosamente, iban vestidos como soldados alemanes de la II Guerra Mundial. De esta manera, algunos se dieron de morros contra farolas, quedando noqueados. Otros se estamparon contra vehículos que surgían de los cruces de las calles o fueron atropellados por estos. Y uno, el que más lejos logró llegar, acabó estrellándose contra una enorme lámina de cristal que transportaban dos operarios y que, casualmente, se cruzaron en su camino. Tras esto, aturdido y desequilibrado, se tropezó contra una farola y acabó siendo atropellado por una scooter que iba a poca velocidad, pero, con tan mala suerte, que acabó en el suelo con una mala caída que le produjo una grave torcedura de tobillo. Ciertamente no fue un éxito arrollador. Pero, al menos, con sus piedras estrella de la antigua Mnar lograron poner en fuga al avatar de Yig y salvar la ciudad un día más.

Como consecuencia de esta heróica acción, los agentes preparados para la acción estaban todos fuera de combate y aún tardarían en recuperarse completamente. Los miembros de la Fundación que quedaban en activo eran principalmente académicos, y no estaban preparados para lanzar una expedición de castigo a los túneles. Pero no podían dejar que los hombres serpiente tuvieran tiempo a prepararse para lanzar un nuevo ataque que resultara definitivo por la inacción de la Fundación. ¡El tiempo era clave para hacer fracasar sus planes por completo! Si al menos les dejaran tirarles una bomba... Pero no había manera, el alcalde insistía en que eso era imposible. Sin embargo, aún existía esperanza. Sus mejores agentes estaban inutilizados, sus agentes normales estaban fuera de combate, sus peores agentes guardaban cama en el hospital. Por ello, sólo quedaba alguien preparado para lanzar ese ataque... ¡El Becario! El Becario estaba deseoso de entrar en acción y había demostrado su compromiso con la causa de la Fundación y su interés proactivo en las actividades de la misma. Pero no podían mandarlo sólo, armado únicamente con un símbolo arcano. Necesitaría ayuda. Y un académico sería una carga más que un apoyo. Entonces surgió un nombre, alguien que había demostrado ser también una persona comprometida con la investigación y el descubrimiento de las DCC y las CCC, y con los OVNIS y las conspiraciones y... bueno, todas las tonterías conspiranóicas que se le puedan ocurrir a uno... Y, aunque se había declarado adversario de la Fundación ya que estaba obsesionado en sacarlo todo a la luz, había demostrado constancia y recursos. Además, durante el incidente con el avatar de Yig habían hecho una alianza temporal. Podían retomarla y reclutarlo para la causa, aunque fuera sólo durante ese ataque a los túneles. Sí, Robert Pickman podía resultar de gran ayuda en esta operación. Si tan sólo pudieran reclutar a alguien más...

Mientras solucionaban el problema, instruyeron al Becario sobre lo que tenía que hacer. Así, el eterno ayudante de la Fundación, se fue a reunirse con Robert. No fue difícil localizarlo, pues andaba disfrazado con una gabardina y un sombrero de fieltro, y disimulaba horriblemente leyendo un periódico con un par de agujeros recortados para ver a través del mismo. Estaba espiando a Summanus, el cual, ignoraba deliberadamente al pesado magufo. Sin embargo, ante la llegada del Becario, decidió dejar su vigilancia. En cualquier momento podía volver a seguir la pista a Summanus que, pese a la incursión de reptilianos de la semana pasada, parecía bastante indiferente. Sin embargo, todo podía ser una fachada para que no se descubriera su complicidad con los hechos sucedidos la semana anterior. Eran astutos estos invasores lagartos, pero no despistarían a Robert en su implacable misión por descubrir la verdad. Por eso, cuando el Becario se acercó a él y le contó lo que pretendía hacer la Fundación y que le ofrecía participar en dicha misión, Robert aceptó de inmediato. De momento sólo estaban ellos dos, pero necesitarían a alguien más. ¿Con quién podían contar?

Mientras decidían a quien más reclutar, fueron al EldritchBurguer a tomar algo. La hamburguesería especializada en pescado estaba tranquila en esos momentos, Había pocos clientes, por lo que pudieron elegir donde sentarse. Lo hicieron en una mesa donde se pusieron a debatir sus planes de incursión. De alguna forma tenían que adentrarse en los túneles. Además, necesitaban a alguien que los conociera bien, ya que los planos que había de los mismos no eran todo lo completos que era deseable. La verdad es que no se molestaban mucho en hablar en voz baja y cualquier que se sentara en las mesas vecinas podía escucharles perfectamente. Así fue que un sujeto bajito, albino y de aspecto algo simiesco, ataviado con un mono de trabajo con algunas insignias extrañas, inclusive algún emblema comunista de la hoz y el martillo, se acercó a hablar con ellos. Dijo llamarse Konstantin y afirmaba conocer bien los túneles o, al menos parte de los mismos. También afirmaba ser enemigo de esos reptilianos / hombres serpiente que aparecieron en las calles de Arkham la semana anterior. Por ello, si necesitaban un guía para adentrarse en los niveles subterráneos para realizar algún tipo de acción ofensiva contra esos lagartos, podían contar con él. Al principio les pareció sospechoso, ya que su aspecto era algo extraño y resultaba una curiosa coincidencia encontrar a alguien que coincidiera, al menos parcialmente, con sus objetivos y que, al mismo tiempo, pudiera guiarles allí abajo. El Becario pensó que seria algún descendiente de la familia Jermyn, mientras que Robert lo clasificó como algún híbrido de humano y yeti o algo similar. En cualquier caso, Robert podría grabarlo y utilizar los vídeos para revelar la verdad de la existencia del abominable hombre de las nieves y su progenie mestiza con mujeres humanas. Así pues, Konstantin, mecánico del Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlock, se unió al Becario y a Robert Pickman. Los tres juntos recogieron el equipo que consideraron necesario y descendieron a las profundidades de Arkham en busca de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro / los invasores hombres serpiente del Imperio de Valusia / los reptilianos y sus aliados anunnaki.


Mientras El Becario y Robert tramaban sus acciones para adentrarse en los túneles, en el despacho de El que Legisla tras el Umbral se producía una reunión diferente pero con un objetivo en parte similar: descubrir una amenaza que se escondía en los túneles bajo la ciudad. En este caso se trataba de la Conspiración que, escondida en alguna ignota región subterránea bajo la ciudad, había estado asediando a los reptilianos con tácticas de guerrilla para robarles tecnología militar y, finalmente, expulsarles temporalmente con un ataque de gases fétidos. Por ello, tras haber rastreado los túneles, haber encontrado un ramal desconocido que se dirigía hacia Dunwich y recuperar aparatos robados y modificados, había llegado el momento de lanzar el último golpe: se adentrarían en los túneles para descubrir la localización de la base secreta de la Conspiración y acabarían con ella. Para ello, se habían reunido la Haputmann Ammetu,  el Unterfeldwebel Bazzu, El que Legisla tras el Umbral, Canina y el Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov. Esa Conspiración, fueran quienes fueran, estaba causando demasiadas molestias entre los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y esto se traducía en problemas en Arkham que llegaban hasta Dunwich. Así, tras un mes de escaramuzas, búsquedas interminables y vivencias variadas no siempre agradables, habían logrado avanzar y localizar un sector de los túneles donde parecía estar escondida la Conspiración. Era difícil ser más preciso, ya que los subterráneos de la ciudad eran muy esquivos y algunas zonas se resistían a ser cartografiadas. Ya tuvieron una extraña experiencia hacia dos semanas y no había muchas ganas de repetirla. Así que, tras un arduo trabajo, habían logrado delimitar un sector concreto. Obviamente, estaba cerca de la zona donde se situaba la base principal de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, pero se trataba de uno de esas zonas tan complejas de los túneles donde cualquier cosa podía pasar.

Para resolver esta situación de forma definitiva, El que Legisla tras el Umbral había convocado aquella reunión. Se trataba de ultimar los preparativos para esa expedición que les serviría para localizar con exactitud la Conspiración y, si era necesario, dar sus coordenadas a la base reptiliana para que enviaran sus fuerzas para resolver el problema de forma definitiva. Para formar el equipo, se había basado en la experiencia previa y en los resultados obtenidos durante las semanas anteriores. También, está claro, tenía que tener en cuenta la disponibilidad. Había sido una suerte el poder contar con Canina, pues como welclon gul podía seguir rastros por los túneles además de disponer unos excelentes sentidos para moverse en la oscuridad. Por otro lado, disponer del Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov también les vendría muy bien. El robot comunista nazi había accedido a unirse al grupo, en parte por intervención de Kate y en parte porque a los morlocks comunistas no les vendría mal tener a un informante en el grupo. Aunque la Conspiración estaba actuando sólo contra los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, en el Equipo Exile no lo veían demasiado claro. Los informes de sus acciones durante las pasadas semanas eran bastante peculiares, y esa obsesión con el estilo retro, con referencias muy made in USA, podía tener influencias de la Guerra Fría, con lo que, una vez quitados de la ecuación los RNLO, los morlocks comunistas podrían ser los siguientes. Por ello, valía la pena asegurarse. Además, como plan B, tenían a Konstantin.

El mecánico morlock comunista había sido enviado para tratar de unirse al equipo de la Fundación Wilmarth. Ambos grupos rivales, el Equipo Exile y los RNLO, se mantenían en una tensa vigilancia mutua. Así, cuando los reptilianos tuvieron que evacuar su base por la invasión de gases apestosos, los morlocks comunistas no tardaron en enviar un espía a la superficie. Con una cámara de vídeo y haciendo un streaming en directo a la base. Así, pudieron averiguar lo que sucedía en la superficie y reírse mucho con las payasadas de los agentes de la Fundación Wilmarth y con Robert Pickman. Pero esto les hizo pensar que, seguramente, no se iban a dar por vencidos. Por ello, habían enviado a Konstantin para que tratara de unirse al grupo que montara la Fundación y actuara en consecuencia según lo que sucediera. Así, con todos los ángulos cubiertos, el Equipo Exile se mantendría al tanto de lo sucedido.

Así, en el despacho del Primigenio abogado, Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov atendía a las explicaciones que daba el asesor legal sobrenatural de la residencia universitaria. El que Legisla tras el Umbral se dedicó a hacer un repaso de lo acontecido durante las últimas cuatro semanas. Empezando con el ataque de los robots gigantes durante la inauguración en Dunwich de los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta hasta la expulsión de los túneles de los RNLO por el ataque de gases. Resumió también la búsqueda que se realizó de los accesos usados por los atacantes y les mostró en un mapa de los túneles el sector en donde debían actuar. Una vez acabada la sesión de planificación, recogieron el equipo y se encaminaron hacia los sótanos del edificio. Allí disponían de una entrada a los túneles y les aguardaba un Volkswagen Kübelwagen de los RNLO. Montaron y emprendieron la marcha, seguidos por el robot, demasiado grande para subir al coche y lo bastante rápido como para seguirlo. Sin embargo, no sabían que, en esos momentos, el Becario, Robert Pickman y Konstantin accedían a los túneles por otra entrada.

El Alto Mando de los RNLO aguardaba con expectativas el resultado positivo de la misión y la Junta directiva de la Fundación Wilmarth trataba de hallar solución a sus problemas (la cantidad de agentes de baja y los fallos que estaban presentando los símbolos arcanos). Ambos grupos, por diferentes razones, tenían esperanzas en completar con éxito la misión que iban a desarrollar sus respectivos enviados.  Pero ninguna de las dos organizaciones estaba preparada para lo que iban a encontrar. El pánico en los túneles se podría desencadenar en cualquier momento debido a la intervención de uno de los dos equipos.