sábado, 27 de mayo de 2017

Pánico en los túneles: Epílogo

Cuando el grupo de Konstantin llegó al lugar donde había estado la base de Majestic-13, allí no quedaba nada ni nadie. Sólo había un montón de chatarra, restos del combate, y muestras de que habían llegado tarde a la fiesta. 

El morlock se había comunicado con el otro grupo que se había internado en los túneles, informándoles de todos sus descubrimientos, y estos le habían dicho que fuera en aquella dirección, que allí les esperaba un combate de los buenos, pero por el camino se perdieron varias veces por culpa de Robert Pickman, habían tenido que parar porque el becario tenía que ir al baño y, para colmo, al OVNI en el que iban se le había pinchado una rueda y habían tenido que poner la de repuesto. Todos estos retrasos habían conducido a que, cuando llegaron a la base de los conspiradores que habían estado alterando el orden en los túneles, allí ya no había nadie. Konstantin lamentó haberse perdido la batalla, fuera contra los conspiradores o contra los reptilianos, pero acabado su trabajo, ya podía librarse de aquel par de idiotas y mandarlos de nuevo a la superficie. Arbogast y Lady Olsen habían recopilado toda la información que habían podido de lo que habían encontrado en el campamento abandonado y se prepararon para la despedida.

-Nos ha alegrado mucho compartir parte de nuestras aventuras con alguien como usted, señor Konstantin -dijo Arbogast -, pero debemos seguir con nuestra búsqueda.

-Para mi ha sido un honor combatir con una pareja como la formada por vosotros. Espero que nos volvamos a ver por los túneles... y que encontréis aquella ciudad perdida -respondió el morlock.

Konstantin estrechó las manos a Arbogast y Lady Olsen, y estos partieron conduciendo el platillo volante... o rodante, de los alienígenas nazis. El morlock había dejado que se lo quedaran, ya que en su enfrentamiento con los grises, habían dejado bastantes naves para poder ser estudiadas por los ingenieros morlock.

-Bueno, vosotros dos. La excursión ya ha llegado a su destino, así que os vais a casa -dijo Konstantin.

-¡¿Qué?! -exclamó Robert. -Pero se suponía que aquí encontraríamos las pruebas de una gran conspiración.

-Sí, y nos enfrentaríamos a los hombres serpiente que están pululando por aquí -añadió el becario.

Konstantin lanzó un profundo suspiro.

-A ver... señor Pickman, ha visto usted una especie desconocida de gusanos gigantes, una civilización de hombres topo y ha descubierto un intento de invasión por alienígenas nazis ¿le parece a usted poco como para poder llenar su blog de chorradas?

-Pues... no... pero ¿y los reptilianos? ¿Y los que estaban aquí?

-Eso ya no importa, mis compañeros se los han fulminado, así que no son un problema para la humanidad. 

-Pero no tengo ni idea de quienes eran ¿qué pongo en el blog? -preguntó Robert azarosamente.

-Pues especula y déjalo en el misterio, eso seguro que atraerá un montón de gente al blog.

-Pues es verdad... -respondió el otro.

-¿Y los hombres serpiente? Se supone que íbamos a combatir contra los hombres serpiente -insistió el becario.

-¿Es que no he dejado claro ya que lo que hay en estos túneles no son hombres serpiente? Esos no viven aquí, lo que había eran reptilianos, y también los han echado mis compañeros, así que la humanidad está a salvo de las CDC esas, o como se llamen -fue la respuesta del morlock, que ya empezaba a cansarse.

-La humanidad nunca estará a salvo. Puede que hallamos ganado una batalla, pero la guerra contra las DCC continúa -dijo el becario muy firme.

-Bien, muy bonito, ahora seguidme, que os llevaré a la salida de los túneles.

Konstantin se aseguró de que su prisionero estuviera a buen recaudo y fue conduciendo a los otros dos por los túneles en dirección a la salida más cercana que diera a alguna calle de Arkham. Estaba deseoso de quitárselos de encima. Habían sido los compañeros más pesados que había tenido. Al menos el camino era conocido, pues el otro grupo le había dado indicaciones para volver a la sección cartografiada de los túneles, cosa que no tardaron en hacer. Lo que Konstantin ni esperaba que se encontrarían allí, era un destacamento de reptilianos, que había formado parte de la ofensiva contra Majestic-13. Los lagartos se quedaron mirando con odio al morlock, pero cuando se fijaron en lo que llevaba fuertemente atado, esto les llamó la atención. Un alienígena vestido con parafernalia nazi. Los RNLO no tenían muchos aliados en esos túneles. Estos podían ser unos agradables compañeros. Además, su tecnología alienígena sería un buen añadido a su armamento. Así que, decididos, apuntaron con sus armas al morlock.

-Mein freund, será mejor que nos entregues a ese prisionero. Nosotros estamos fuertemente armados, y tú tienes ¿qué tienes?

Konstantin torció el gesto. En alguno de los líos donde le habían metido Robert Pickman y el becario, él había perdido sus armas. No le había importado, pues había conseguido armamento de rayos de los aliens, pero la pistola que tenía ahora estaba hecha polvo porque el becario se había sentado encima después dee su salida a hacer aguas menores. Todo esto quería decir que el morlock estaba desarmado y rodeado por reptilianos fuertemente armados. Aunque eso no quería decir que fuera a desprenderse de su prisionero.

-¡¡¡Nosotros tenemos esto!!! -exclamó el becario lanzando una de sus piedras estrelladas al reptiliano que estaba hablando.

-¿Pero quién es este (insultos muy fuertes en alemán)? Disparadle, que se entere de lo que somos los reptilianos nazis del lado oscuro.

Los soldados reptilianos comenzaron a disparar contra el becario, pero este comenzó a dar saltos, correr de aquí para allá y, de alguna manera, esquivar los disparos... lo que no pudo evitar es chocar contra Konstantin, haciendo que ambos cayeran al suelo de forma aparatosa. El alienígena gris aprovechó ese momento para salir corriendo, pero los reptilianos lo interceptaron, lo cogieron como si fuera un saco de patatas y salieron corriendo antes de que el morlock se levantara cabreado como un carcayú.

-MIERDA -gritó Konstantin. -Ahora los RNLO tienen al prisionero alienígena. Debo comunicar esto inmediatamente a mis superiores. Puede que pronto nos tengamos que enfrentar a una alianza de entidades nazis malvadas...

-¿Podemos acompañarte? -preguntó Robert.

Konstantin evitó darles una somanta de palos, pero los llevó a rastras a la salida de los túneles más cercana, los echó fuera y volvió a cerrar,a asegurándose de que no se pudiera volver a entrar desde allí. Ahora Robert y el becario se encontraban en una calle frente a la Universidad Miskatonic.

-¡Será maleducado! -exclamó el becario. -Con lo que le hemos ayudado...

-Bueno, eso es lo de menos -le dijo Robert -, ahora tenemos las pruebas de todo lo que se esconde en los túneles bajo la ciudad. La humanidad despertará. Saldrán de la matrix. El nuevo orden mundial no podrá hacer nada ¡Ha llegado la hora de plantar cara!

-Sí, y la Fundación Wilmarth sabrá de todo lo que se oculta allí abajo. Gusanos gigantes que adoran a las DCC. Hordas de seres reptilianos, seguramente alguna especie de raza derivada de los hombres serpiente. Todo lo demás. Estaremos preparados. No nos derrotarán. Como tú has dicho, la humanidad estará preparada.

Ambos se miraron sintiéndose hermanados. Sintiendo que formaban parte de la misma lucha. Y prometiéndose que encontrarían en el momento del alzamiento, se despidieron.

Robert fue directamente a la residencia estudiantil, radiante de alegría. Tenía un montón de pruebas para que la gente supiera lo que escondía aquella ciudad. Pronto todo internet lo sabría.

El becario se dirigió hacia la base secreta de la fundación. Tenía un montón de información, pero no sabía si debía compartirla o hacer otra cosa. No hacía más que pensar en lo que dijo la diosa Atenea sobre los dioses arquetípicos. El gobierno de la ciudad ya no les dejaba utilizar armas de alta potencia, pero si conseguía contactar con los verdaderos arquetípicos, los túneles bajo Arkham arderían bajo el fuego de la justicia. Pero eso sería en otro momento... en otro grandioso momento.