sábado, 15 de julio de 2017

Alfa Strike: El moderno Polifemo

Sala de reuniones de Alfa Strike, hogar de Loki en las Tierras del Sueño


El equipo de operaciones especiales de dioses super héroes dirigido por Loki, el Herrero Mentiroso, llevaba un tiempo en el que no tenía demasiada actividad. Se trataba de una fuerza capaz de reunir un gran poder y con una capacidad polivalente que le permitía adaptarse a todo tipo de actuaciones. Sin embargo, tras el desastre del ataque a Cthulhu por parte de NWE, la corporación internacional que se había erigido en némesis de los dioses, la situación se había vuelto más tranquila. El estrepitoso fracaso en que Alfa Strike tuvo que ayudar a las fuerzas corporativas de Omicron Scorpions para ayudarlas a evacuar R'lyeh tras el fallido ataque se convirtió en un punto de inflexión en las actuaciones de NWE. La posterior apertura de una sede Omicron Scorpions en Arkham fue parte de su nueva política menos agresiva. Pero los dioses no habían estado carentes de acción. En febrero tuvieron que combatir a los invasores glúteos de la Dimensión Caótica Desconocida, pero, desde entonces, y descontando la reciente acción en Arkham durante la celebración del Día del Orgullo LGBT+, habían tenido poco trabajo como equipo. Pero la situación había cambiado.

Para esta ocasión, Loki había hecho una selección entre los miembros de Alfa Strike, pues, reunir al equipo al completo podía ser como matar moscas a cañonazos. Por ello, había convocado a Brontes, Ares, Bastet y El que Legisla tras el Umbral. Se había planteado meter a Zeus también, para así contar con todos los componentes de origen griego, pero la naturaleza de la misión no acababa de congeniar con este. Así pues, con los elegidos reunidos, desplegó un mapa físico del océano Atlántico, en el que aparecían marcados tres puntos: Y'ha-nthlei, junto a Innsmouth, G'll-Hoo, en Surtsey, ambas ciudades de los profundos y, por último, una zona de la dorsal mesoatlántica. Esta era el límite entre las placas tectónicas que se extiende por todo el fondo del océano, recorriéndolo de norte a sur. Tal y como les explicó el nórdico, los profundos del Atlántico estaban alterados, algo estaba perturbando las aguas y esto podía afectar no sólo a las comunidades de estos anfibios, sino también al tráfico marítimo y la pesca. Por suerte, los profundos de ese océano mantenían buenas relaciones con Alfa Strike, al contrario que los del Pacífico. Estos últimos, por la proximidad de R'lyeh y los refugios prisión de Gathanothoa, Ythogtha y Zoth-Ommog, eran más fanáticos y menos propensos a colaborar con los ajenos a su fe y especie. Así, los habitantes de Y'ha-nthlei habían informado a Lady Cthulhu, la welclon hibridada con material genético de semilla estelar de Cthulhu, que había transmitido las noticias a Delta Wave Welcome (su madre genética y miembro de Alfa Strike) y esta había informado a Loki.

Algunas zonas de los océanos actuaban como portales a las Tierras del Sueño, en particular, se trataba de regiones como los límites de placas tectónicas. Así sucedía que, en ocasiones criaturas y monstruos de la dimensión onírica cruzaban al mundo de la vigilia y viceversa. Normalmente no era nada problemático, aunque a veces ocasionara leyendas sobre el kraken y otros criptozoos marinos. Por otro lado, los profundos de la Tierra usaban estos accesos para ir a visitar a los gnorri, sus primos oníricos. Todo funcionaba bien hasta hacía muy poco. De improviso, el tránsito desde las Tierras del Sueño se había incrementado de forma espectacular, multiplicándose hasta niveles alarmantes. El problema era que, a causa de esto, todo tipo de bestias marinas de carácter monstruoso estaban comenzando a concentrarse en el océano Atlántico, en concreto en una región de la dorsal mesoatlántica. Los profundos temían que algo perturbador y extraño estaba sucediendo para que se produjera esta desproporcionada migración.

Por ello, aprovechando que la Universidad Miskatonic estaba organizando una expedición oceánica para investigar la actividad tectónica y la sismología en la dorsal mesoatlántica, y, de paso poner a prueba unos nuevos sumergibles y equipo de inmersión, el equipo de Alfa Strike ya tenía reservado un pasaje como miembros de la misma. Y es que el Departamento de Ingeniería de la universidad había contado con la ayuda de Brontes para diseñar los nuevos componentes y vehículos que iban a probar. Así que era normal que el griego participara y que contara con algunos asesores de su elección especializados en criptozoos y demás fenómenos poco convencionales, es decir, los demás miembros de Alfa Strike.

Unos días más tarde, el barco de investigación oceanográfica "Sirena de Arkham" partía hacia la dorsal mesoatlántica. El tiempo acompañaba, aunque el calor era importante. Por ello, no era raro ver a Bastet en bikini remolonear en pleno modo felino en el lugar más insospechado de la cubierta, pero que diera bien el sol. Ares y Brontes se dedicaban a revisar el equipo experimental, tanto los trajes de inmersión como las armas que iban a utilizar en la inmersión. Por su parte, El que Legisla tras el Umbral se pasaba el tiempo revisando la ruta a seguir, estudiando cartas náuticas y repasando la jurisprudencia mágico legal e interdimensional por si podía poner una buena demanda al causante de semejante desbarajuste. Afortunadamente el viaje se estaba produciendo sin incidentes, y pudieron aprovechar el tiempo para dedicarse a probarse los trajes, hacer inmersiones de prueba y familiarizarse con todo el nuevo equipo. Cuando, finalmente, llegaron hasta la zona objetivo en cuestión lo supieron por dos claros indicadores: en primer lugar, la posición de la nave, calculada con el GPS, la posición de los astros, y el sol. Y es que, a fin de cuentas, los dioses tenían una vena clásica y Ares se había dedicado a calcular la localización del barco mediante métodos más tradicionales y menos tecnificados. En segundo lugar, el hecho de que, de improviso, una bandada de alcatraces les atacara sin previo aviso, parecía un indicio bastante esclarecedor. Aunque la irrupción de las aves marinas fue algo completamente inesperado, Ares ya se había dedicado a dejarlo todo preparado ya que se acercaban al punto de destino. Por ello, mientras los científicos y marineros se ponían a cubierto, ya que los alcatraces estaban particularmente agresivos, como si hubieran salido de la película de Hitchcock, los dioses y el abogado primigenio se dedicaron a recoger el equipo ofensivo. Se trataba de una serie de lanza arpones diseñados por Brontes que los convertían en dos letales modelos de armas: con acción de palanca y con cañón rotativo. Así dotaban a los portadores de las mismas con una importante potencia de fuego. Además, habían sido preparadas para ser modelos anfibios, por lo que podían utilizarse tanto fuera como dentro del agua.

Equipados con estos nuevos lanza arpones, Brontes, Ares, Bastet y El que Legisla tras el Umbral se convirtieron en feroces artilleros que comenzaron a abrir fuego antiaéreo sobre el brutal, despiadado e inesperado ataque aéreo. Así, mientras los alcatraces se lanzaban en picado como pilotos kamikaze, En respuesta, los dioses y el abogado trataban de repelerlos haciendo uso continuo de sus armas, disparando ráfagas cortas y certeras. La experiencia militar de Ares y su condición de dios de la guerra lo convertían en un tirador de gran habilidad, feroz en el combate y que no dejaba pasar ni una a esos alcatraces. Brontes, por su parte, menos sutil pero no por ello menos eficiente, combinaba las ráfagas de disparos con hábiles lanzamientos de sus martillos que golpeaban con la fuerza de los truenos en las aves marinas. Bastet, con sus instintos felinos, disparaba a los alcatraces y, cuando se acercaban demasiado, daba espectaculares saltos para derribarlos con espectaculares golpes de sus zarpas o los agarraba con la boca. Por otro lado, El que Legisla, armado con cuatro lanza arpones, aprovechaba el ejercicio para liberar las tensiones generadas por al abogacía sobrenatural e interdimensional: disparaba como si no hubiera mañana y lanzaba feroces gritos de guerra. Así, tras una feroz, intensa y corta batalla, el equipo de Alfa Strike logró derrotar a los alcatraces.

Esa incursión aérea era señal de que habían llegado al punto de destino indudablemente, tan sólo faltaba que les asaltara un kraken, una horda de sirenas ninfómanas punk-rock o un grupo de turistas alienígenas octopoides de la Octava Dimensión.  Por ello, mientras Bastet se quedaría en el barco protegiendo a la tripulación de posibles nuevos ataques, Brontes, Ares y El que Legisla tras el Umbral se pusieron los trajes de inmersión para descender a las profundidades. No tardaron mucho, ya que habían tenido tiempo de sobra para practicar y poder equiparse rápidamente. Una vez que estuvieron preparados, se montaron en el sumergible y se adentraron en las profundidades, donde la aventura les esperaba, o no, que no habían pedido cita previa.

 A medida que descendían se encontraron con una progresiva disminución de la luz. El agua era el elemento dominante y pronto tuvieron que encender los faros del mini submarino. La oscuridad, rota por las luces del vehículo, les rodeaba por todas partes. A medida que descendían se acercaron algunos profundos a saludarles y darles ánimos. A fin de cuentas, ellos eran los más afectados por lo que estaba pasando bajo las aguas.

Por fin, llegaron a su destino: ante ellos se desplegaba la dorsal mesoatlántica y, próxima a la misma encontraron una extraña versión de la mítica Atlantis (que todos saben que está en otro lugar y que la descubrió un submarino alemán de la I Guerra Mundial). Se trataba de una urbe que combinaba el estilo arquitectónico de la antigua Grecia con los elementos de construcción natural propios de los profundos. Por ello, era como una mezcla entre la Acrópolis y un arrecife de coral en una ladera submarina. Esta extraña idiosincrasia sincrética resultaba extrañamente familiar a Brontes y Ares, aunque no acababan de situarla. Los diversos krakens y otros monstruos marinos surgidos de las Tierras del Sueño nadaban en las proximidades, como si estuvieran confusos y no supieran que hacer. De la misma ciudad surgió un coloso, un enorme, blasfemo y bestial Polifemo que, en lugar de abrazar un monolito, se acercó al mini submarino. Los dioses y el abogado, creyendo identificar a su adversario, se pusieron el equipo de inmersión y salieron del vehículo. Una vez fuera, se toparon con aquel inmenso ser, un profundo de dimensiones ciclópeas, con más razón aún, ya que se trataba de un profundo cíclope. Como buen villano clásico, se puso a explicarles su malvado plan, pero, debido a que estaban bajo el agua y que ninguno de ellos hablaba la lengua gutural y croante de los profundos, fue un esfuerzo bastante inútil. Por ello, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, frustrado, les indicó con un gesto que le siguieran. Los tres hicieron eso mismo.

Juntos se adentraron en la ciudad y penetraron en uno de los edificios que, equipado para estas situaciones, tenía una cámara llena de aire. Alli, despojándose de los cascos del equipo de buceo, pudieron escuchar las diatribas del cíclope profundo. A saber: se trataba de un hijo que tuvo Poseidon con la Madre Hidra y que, por tanto, estaba dispuesto a dominar los siete mares e imponer su reinado sobre los profundos y los demás habitantes del mundo acuático. Y así, lograría vengar el nombre de Polifemo, el cíclope que fue vilmente engañado por un héroe griego y que era, como él, cíclope; como él, hijo de Poseidón y como él, también se llamaba Polifemo.

-Oye -dijo El que Legisla-, si Poseidón se acostó con Madre Hidra... ¿que hizo Dagón cuando se enteró de los cuernos?

-Bueno, no hay problema -respondió Polifemo-, él ya se entretiene con Tiamat.

Los tres se encogieron de hombros y tanto Brontes como Ares reconocieron por fin el estilo que tanto les estaba picando en la mente. Era la clase de resorts submarinos que le gustaban tanto a Poseidón. A fin de cuentas, estaban en uno de esos culebrones familiares clásicos del Olimpo, donde nadie sabía mantener la polla dentro de la túnica y las mujeres se abrían de piernas como el que se cambia de chaqueta. Y eso sin olvidar los rollos pansexuales con animales, monstruos y todo lo que se pusiera delante que pudiera ser susceptible de fornicación.

Pero la cosa no acababa ahí, pues Polifemo tenía intención de derrocar a Dagón, Hidra y Cthulhu como señores de los profundos y establecerse como único y absoluto mandatario bajo las aguas. Claro, esto no podía hacerlo en el Pacífico, porque los profundos de aquel océano eran bastante fanáticos. Por ello, decidió probar suerte en el Atlántico.

Como ya se había acabado la paliza por parte del pesado del moderno Polifemo, los dioses entraron en acción. Para empezar, El que Legisla, armado con los cuatro lanza arpones modificados de Brontes, comenzó a disparar como si no hubiera mañana. A fin de cuentas, el blanco era demasiado grande como para fallar. Por otro lado, Ares le imitó, situándose hacia un lado, disparando contra el enorme monstruo. Mientras tanto, Brontes, que había optado por empuñar sus martillos, examinaba la infraestructura para encontrar un punto débil. Cuando, finalmente, dio con él, avisó a sus compañeros, que estaban manteniendo a raya a Polifemo. Entonces, haciendo uso de su fuerza y su poder, golpeó con el estampido del trueno y la energía del rayo, provocando una onda expansiva que hizo tambalearse al edificio, derribar al villano y provocar un temblor sísmico que afecto a la dorsal mesoatlántica provocando un terremoto y una erupción volcánica. Con el cíclope caído, que había quedado inconsciente al golpearse la cabeza, además de las múltiples heridas recibidas, los tres miembros de Alfa Strike se pusieron los cascos y salieron heroicamente a la carrera y nadando mientras, a su espalda, cual efecto especial de película de Michael Bay, el edificio primero y luego la ciudad, se derrumbaba por los efectos sísmicos para, a continuación, explotar entre columnas de ardiente lava que provocaron un incremento súbito de la temperatura del agua, mientras ellos nadaban hacia el mini submarino. Una vez dentro, lo pusieron en marcha y se alejaron heroicamente de vuelta a la superficie, de manera que, si fuera una película, el plano estaría grabado a cámara lenta y de frente, para ver la destrucción masiva a sus espaldas.

Cuando llegaron a la superficie, Bastet, que aprovechaba el sol para lucir bikini y broncearse, estaba dedicándose a recoger con una red la gran cantidad de peces muertos por culpa de la erupción volcánica y la destrucción de la ciudad. A fin de cuentas, muchos ya estaban cocidos y ella era de naturaleza felina. Con la heroica irrupción en la superficie de los heroicos dioses, dieron por completada la heroica misión de Alfa Strike. A partir de ese momento, los científicos de la Miskatonic podían empezar sus trabajos con tranquilidad.

Mientras tanto, en las profundidades, tras calmarse las erupciones volcánicas y los terremotos, la terrible y enorme zarpa palmeada de Polifemo asomo entre los escombros prometiendo venganza.