jueves, 23 de noviembre de 2017

El día de los compradores vivientes

Un año más, el centro comercial Arkham City Mall celebraba por todo lo alto el Black Friday. Las promociones y ofertas se llevaban anunciando desde hacía varias semanas, y el lugar estaba a rebosar. Los más tempraneros estaban empezando a hacer las compras de Navidad, otros simplemente aprovechaban los increíbles descuentos. Algunos tan sólo aprovechaban para pasar el día y hacer algunas compras casuales. Y no había que olvidar a los que no dejaban pasar la oportunidad de comprar con descuento, aunque fuera algo que no les iba a servir para nada. Así pues, el Black Friday estaba siendo un completo éxito, alcanzando cotas de ventas muy elevadas y convirtiendo al Arkham City Mall en una meca consumista, la principal en la ciudad. Y, ese día en particular, se estaban reuniendo allí un grupo de personas que acabarían por juzgar un importante papel en los acontecimientos que se iban a desarrollar ese día.

Vinnie West llevaba una temporada bastante decaído. Ninguna de sus investigaciones para lograr reanimar a los muertos, como hizo su antepasado Herbert, había dado resultado. Por ello, incluso se había planteado volver a la carrera de medicina. Mientras tanto, lo único que le ayudaba a mantener el ánimo era el trabajo en la carnicería y alguna visita ocasional a Dunwich, pues tanto las welclones como los habitantes de la comarca del valle superior del Miskatonic generalmente lo trataban bien. Por ello, aprovechando las ofertas del Black Friday decidió probar suerte a ver si lograba animarse algo comprando. Había ido con Summanus, que había aprovechado que tenía la tarde libre para acercarse al centro comercial con Vinnie. Con el paso del tiempo, ambos habían desarrollado una especie de amistad, ya que el dinosauroide administrador de La Llave y la Puerta a menudo se tenía que ocupar de organizar la vigilancia del aprendiz fracasado de reanimador para evitar que volviera a montar algún follón. No es que fuera especialmente competente, pero, precisamente por eso, Vinnie era capaz de crear situaciones que podían escapar fácilmente del control. Por ello, optaron por ir juntos a hacer las compras.

La fiebre consumista había invadido la ciudad y el aparcamiento del Arkham City Mall estaba a rebosar y los ciudadanos se dirigían hacia el centro comercial cual hordas de saqueadores. Por ello, la policía había tenido que montar un dispositivo especial para evitar que la influencia de las ofertas y las ansias de compras convirtieran al aluvión de gente en una turba desatada. Ciertamente no era algo habitual. Para esas fechas era normal el que los arkhamitas se dirigieran al centro comercial a hacer sus compras, pero este año era algo que superaba todas las expectativas. Se dirigían hacia aquel lugar con un ímpetu desenfrenado. Y es que, el ansia consumista se había disparado hasta tal punto que el alcalde de la ciudad había tenido que contratar a las fuerzas de seguridad de Omicron Scorpions. Así, ataviadas con uniformes negros y las insignias de la compañía y placas de policía de Arkham que las identificaba como partes de las fuerzas de seguridad urbanas de forma temporal, se encontraban las seis mujeres que conformaban el Equipo Tiamat del cuerpo de GodHunters: La capitana Ashley Johnson, la teniente Helen Hicks, la sargento Emily Apone, la cabo Akane Ozaki, y las soldados Sarah Gorman y María Vasquez. Junto con ellas, había varios soldados de apoyo de Omicron Scorpions, todos bajo las ordenes de Ashley. Se los veía un tanto agobiados, pues la gente se movía como una auténtica horda consumista, y no resultaba fácil de manejar. Por ello, Vinnie y Summanus optaron por aguardar a que la marea humana pasara.

Un poco más tarde, cuando el flujo de personas se había reducido y progresivamente se detenía, el dinosauroide se acercó a hablar con Ashley Johnson. La mujer parecía llevar bien el asunto, aunque el tráfico de personas ese día estaba siendo increíble. Por ello, agradeció el descanso que le proporcionaba el hecho de que por fin el caudal humano se detuviera. Al ver acercarse a Summanus y Vinnie los saludó alegremente, sobretodo por la novedad que suponían. Así, aprovechando el descanso, se dedicó a hablar un rato con ellos. Estuvieron compartiendo impresiones sobre ese particular Black Friday. Era habitual que la gente aprovechara ese día para comprar, pero lo de ese año seguía sin ser normal ni siquiera para los estándares de normalidad de Arkham. No es que hubiera acudido toda la ciudad al centro comercial, pero si que había ido muchísima gente. Hasta tal punto que el sitio debía estar lleno. Pero, lo más curioso y peculiar era que, hasta ese momento, eran muy pocos los que habían salido. La gente que iba a hacer las compras aprovechaba para comer en alguno de los restaurantes o, incluso, para ir al cine y ver una película en una de las salas de proyección del centro. Había quien pasaba el día allí, como el que va de excursión. Pero ese Black Friday no era normal. Salían muy pocos en relación con toda la gente que entraba, y los que lo hacían aparecían aturdidos, como si no fueran completamente conscientes de donde estaban y que hacían. Por ello, conociendo los antecedentes de Arkham, podía estar sucediendo cualquier cosa. Ashley estaba preocupada, y tan sólo esperaba que la situación no se descontrolara demasiado.

Mientras aguardaban fuera, algo sucedió que, por otro lado, no resultó tan inesperado. Las puertas del centro comercial se abrieron de par en par y comenzó a escucharse un aberrante sonido surgido del hilo musical de aquel lugar. Era una música extraña, desconcertante, anómala, que parecía tener un efecto hipnótico sobre la mente humana, pues Vinnie West los policías, los soldados de Omicron Scorpions y el Equipo Tiamat se quedaron poco a poco rígidos y con la mirada perdida. Tan sólo Summanus, que era un dinosauroide y no un humano, se mostró inmune a la cacofónica melodía. Entonces, a medida que se iban sumergiendo en el trance inducido por ese extraño sonido, comenzaron a farfullar primero y articular claramente una palabra como si se tratara de un mantra: ¡Compras! ¡Compras! ¡Compras! Poco a poco comenzaron a dirigirse hacia el interior del Arkham City Mall, mientras algunos de los que estaban en su interior salían llevando consigo aparatos de sonido en los que se reproducía en bucle la misma sintonía que, por repetitiva y alienígena, sometía al cerebro humano a un estado de zombificación compradora compulsiva. Mientras esto sucedía, un nuevo elemento se incorporó a la ecuación. Un individuo de piel negra, lampiño, con un ojo trilobulado y ataviado con chaqueta se aproximó satisfecho al lugar. Era El que Comenta en la Oscuridad, avatar de Nyarlathotep que enloquece con sus retransmisiones deportivas y las apuestas.

Al verlo llegar, Summanus no dudó ni por un instante que este avatar del Caos Reptante era el que estaba detrás de todo el asunto y así se lo hizo saber. Sin embargo, el oscuro comentarista negó su culpabilidad. Él no había sido responsable directo ni indirecto de lo sucedido. Lo que había ocurrido es que, realizando una investigación sobre hilos musicales alienantes para inducir a la gente al consumismo, los musicólogos que trabajaban para los directivos del Arkham City Mall, que, casualmente formaban parte del equipo académico de la Miskatonic, habían dado con una variante de la música de las esferas que acosó a un anciano violinista llamado Erich Zann. Estos ritmos y tonos, debidamente modulados, podían convertir el cerebro humano en gelatina bamboleante consumista. Claro, los primeros afectados fueron los propios musicólogos, aunque ellos se habían convertido en pacientes cero y, al mismo tiempo, avatares de esa melodía alienígena y ultradimensional, por lo que estaban tratando de someter a la mayor cantidad de gente posible a su dominio.

Esto, que parecía una soberana tontería digna de una mala película de serie B, se estaba convirtiendo, poco a poco, en un plan maestro que tenía abducido a una parte de la población de la ciudad. Y, si no lo detenían, iba a seguir aumentando su influencia. Pero, ¿cómo combatir este efecto zombificador? El que Comenta, que estaba extrañamente comunicativo, le explicó que, sin duda, la melodía, pues la sintonía parecía ser una especie de entidad musical alienígena ultradimensional primigenia viviente, trataría de defenderse a través de sus zombificados esclavos. Por ello, no le recomendaba intentar entrar con intenciones hostiles en el centro comercial. Summanus, que tenía en cuenta los consejos del Caos Reptante, pero que, aun así, no se fiaba demasiado de la locuacidad y sinceridad de éste, trató de realizar una tentativa.

Se encaminó hacia el Arkham City Mall y, tras lograr traspasar sus puertas, se vio inmerso en la multitud de compradores zombis que lo llenaban. No le fue fácil abrirse paso, pero, tras recorrer los primeros metros, y tras localizar a Ashley Johnson y Vinnie West, se vio identificado como un extraño, inmune a los efectos alienantes del hilo musical. Todos los presentes se giraron poco a poco hacia él y comenzaron a señalarle mientras entonaban un amenazador grito. Summanus, viéndose en peligro, optó por salir corriendo, no sin antes aferrar al aprendiz de reanimador y a la capitana de Omicron Scorpions y tratar de sacarlos por la fuerza. No le resultó fácil, pero, finalmente, tras un arduo tira y afloja, logró abrirse paso con ellos hasta la salida. Si lograba averiguar como liberarlos del efecto zombificador, podría tratar de solucionar el problema del centro comercial.

Fuera, divertido, aguardaba El que Comenta en la Oscuridad. Le había resultado entretenido ver la actuación del dinosauroide. Además, ahora se mostraría más receptivo, sobretodo si le ayudaba a resolver el problema de eliminar la influencia ajena. Así pues, se acercó a Summanus y le explicó que, para hacerlos volver a la normalidad, lo ideal era provocarles una fuerte impresión. Y ya que estaba colaborador, le entregó unos filtros para los oídos que ayudarían a un humano a librarse del efecto pernicioso de la música.. Con Vinnie fue fácil, ya que una potente bofetada que acabó con el enclenque aprendiz de reanimador en el suelo le hizo despertar de inmediato, con un interesante efecto secundario: Tras el golpe, Vinnie se había despertado con su personalidad alternativa, que era intrínsecamente malvada y que, además, tenía auténticos poderes necrománticos. La había adquirido al verse bañado en la leche de Shub-Niggurath poco después de la batalla de Dunwich. Fue un incidente que pasó desapercibido para todos, incluso para el propio Vinnie, que desconocía la existencia de esta otra personalidad que sólo aparecía cuando se daba algún golpe fuerte en la cabeza. Además, al no ser completamente humana, se demostró inmune la influencia del hilo musical. Por otro lado quedaba el asunto de Ashley Johnson. Un golpe similar podría funcionar, pero la mujer era más dura que Vinnie. Así pues, decidió probar otra opción: el estilo princesa Disney. Le puso los filtros en los oídos y, esperando que saliera bien, le dio a la mujer un interesante, peculiar, profundo e intenso beso con lengua que, obviamente, acabó por funcionar. Claro, Cuando Ashley se encontró besada no se lo tomó demasiado bien, hasta que le pudieron explicar lo sucedido. Aun así, echó de menos tener a mano unos caramelos de menta para refrescarse la boca. La larga lengua de Summanus le había dejado un regusto amargo además de la sensación de que le había entrado hasta el esófago.

Con el equipo ya preparado, faltaba por averiguar que podían hacer para derrotar al hilo musical y salvar a los atrapados por el mismo. Y aquí fue cuando al dinosauroide una idea que podía resultar genial: ya que los zombis del centro comercial estaban dominados por una inteligencia ajena, sometidos a una influencia que los dominaba, el Vinnie oscuro con sus poderes podría tratar de enfrentarse a esta y obtener el dominio de las hordas de compradores compulsivos. Si salía bien, podía usarlos para atacar el equipo de sonido del centro comercial, con Ashley vigilándolo para que no se saliera del plan. Mientras tanto, Summanus se encargaría de destrozar los aparatos que habían sacado del lugar para llevar la música por la ciudad. El que Susurra, una vez más extrañamente colaborador, le dio al dinosauroide un audiometro que le permitiría localizar las fuentes de sonido alienígena, mientras que le comentó en susurros a Ashley lo que había que hacer para detener a Vinnie una vez completado el plan. Así se inició la operación para salvar a Arkham de la fiebre zombi consumista de ese Black Friday.

Mientras Summanus recorría las calles cazando aparatos de sonido, Vinnie oscuro concentró todos sus poderes para combatir a la influencia de la entidad musical alienígena ultradimensional primigenia viviente. Fue un tremendo duelo de voluntades al que Ashley Johnson asistió preparada para actuar si algo saliera mal. No sabía que podía salir mal o que podría hacer en ese caso, pero estaba preparada. A fin de cuentas, había recibido entrenamiento militar de fuerzas especiales, había combatido seres primigenios y sobrenaturales e incluso había ridiculizado a algunos dioses de Alfa Strike en un asunto relacionado con una despedida de soltera.

Afortunadamente, Vinnie oscuro logró imponerse y dominar a las masas de zombis compradores compulsivos. Usándolos como herramientas, los hizo encaminarse hasta el cuarto de control del sonido, donde destrozaron todo lo habido y por haber. A continuación, se dirigieron hacia el departamento de Administración, donde, encerrados en el despacho del director del centro comercial, los ejecutivos y musicólogos se habían atrincherado ante la perdida de control de sus masas zombificadas. Y, allí, hicieron lo que había que hacer. Con todas las influencias musicales anómalas destruidas, los afectados cayeron de golpe en un repentino desvanecimiento. Y sí, fueron liberados de todas las influencias ya que, cuando Vinnie oscuro informó de que toda reproducción de la música había sido detenida dentro del centro comercial, Ashley lo dejó inconsciente de un bien dirigido golpe.

Así, media hora más tarde, algo confusos, los compradores del Arkham City Mall comenzaron a dejar el centro comercial y volver a sus respectivos hogares. No sabían que había pasado o porque, de repente, no tenían más ganas de comprar de forma compulsiva. Pero, sabiamente, optaron por dejarlo como uno de esos episodios difícilmente explicables que, por alguna razón, no parecía haber acabado mal. Las fuerzas de seguridad participaron también de esta retirada colectiva y Ashley se llevó a sus mujeres y a los soldados de refuerzo de regreso a la sede de Omicron Scorpions en Arkham. Tenía mucho que pensar y un informe que redactar, aunque alteraría la intervención de Vinnie West. Su lado oscuro podía ser demasiado peligroso si caía en manos de la NWE.


Más tarde, El que Comenta en la Oscuridad se regodeaba al ver las audiencias y los índices de las apuestas. No lo había provocado él, pero siempre estaba al tanto de cualquier cosa que pudiera aprovechar para sembrar el caos y la locura mediante los acontecimientos deportivos o en aquellos en los que se pudiera apostar. Todo había salido perfecto.