miércoles, 12 de agosto de 2015

Pkaurodlos vs Sharkjellyfish


Era una calurosa noche de agosto en Arkham, la medianoche había pasado de largo hacia ya tiempo y la madrugada se encaminaba lentamente hacia las primeras luces del alba. Era ese momento en que la oscuridad reinaba sobre Martini Beach, que estaba desierta y tranquila, ya que los turistas y jóvenes con ganas de fiesta ocupaban otros sectores de la ciudad donde abundaban los locales en donde disfrutar del consumo de bebidas alcohólicas con el acompañamiento de música a volúmen ensordecedor. Aunque no era raro que algún turista buscara otras opciones en la oferta nocturna de esta particular ciudad. En este caso se trataba de una espectacular joven que se había decidido por un baño nocturno. Pero lo que la chica quería no era solo disfrutar del frescor del agua por la noche y la práctica exclusividad de la playa. Cruzó la arena caminando con paso firme y una sonrisa en la boca, feliz por poder disfrutar de la intimidad que le ofrecía la noche, hasta que encontró un lugar próximo a la orilla donde dejar sus cosas y extender la toalla. Una vez cumplidos los preparativos previos, echó una atenta ojeada para asegurarse de que se encontraba sola. Tras este requisito, pasó a despojarse del escueto bikini y, una vez completamente desnuda, se lanzó hacia el mar con una expresión de felicidad en su rostro.

Mientras la joven disfrutaba del frescor del agua sobre su cuerpo y nadaba en la soledad de la noche, llegó el momento de insertar música de tensión (¿o acaso no lo esperábais? ¿tras tantos capítulos con la posibilidad de recrearnos eróticamente con Welcome ibamos a esperar a hacerlo con una completa desconocida sin nombre?). A medida que la chica nadaba, no se percataba de que, desde el mar, una sinuosa silueta se acercaba en silencio hacia ella. Música de tensión in crescendo. La turista, desconocedora de lo que se aproximaba, seguía disfrutando inconsciente de lo que le aguardaba . Música de tensión al máximo. Cuando la misteriosa y ondulante criatura se hallaba a menos de un metro de ella, algo surgió del agua. Era un cuello largo y grueso, sobre el que se erguía una cabeza de ave rapaz coronada por un halo de plumas. Los ojos del ser híbrido la miraban con fijeza mientras la chica, aterrada, contemplaba al feroz depredador, al monstruo, cual Nessie cualquiera, que podría devorarla entera, pues tal era su tamaño. Entonces, el ser abrió su monstruoso pico y habló:

-Disculpe señorita, ¿esta ciudad es Arkham?

La chica, incapaz de ninguna otra reacción, lanzó un potente grito de terror demostrando que sus pulmones eran tan potentes como sus abundantes pechos y salió disparada hacia la orilla, gritando sin parar mientras nadaba a toda velocidad.

La criatura, que medía unos diez metros de longitud, unos 50 cm de grosor y era serpentiforme, con cabeza de rapaz y cubierta por una mezcla de escamas y plumas, se rascó la testa con un brazo largo y fibroso acabado en una mano de dedos largos y delgados con garras. Se encogió de hombros y nadó tranquilamente hacia la orilla.

Mientras, en el paseo marítimo que bordeaba la playa, Welcome, vestida con un traje corto de noche, paseaba acompañada por El que Legisla tras el Umbral. Evangeline disfrutaba de alguna salida nocturna ocasional, pero había un límite a las insinuaciones de borracho, ligón discotequero y salidas de tono que era capaz de aguantar antes de que se le agotara la paciencia y empezara a repartir más golpes que en una película de artes marciales. Por eso, la chica siempre se retiraba cuando sentía aproximarse ese momento. Aquella noche le había dado por salir con el abogado primigenio, no por motivos sexuales, sino simplemente como compañía. Mientras hablaban animadamente, algo que se movía a toda velocidad y gritaba como una sirena descontrolada surgió de la playa para pasar corriendo frente a ellos.

-¿Acabo de ver pasar corriendo a una escultural joven desnuda chillando como una histérica? -preguntó Welcome sorprendida.

-Sí -respondió escuetamente el abogado, que se había quedado sin palabras.

Ambos se quedaron un instante mirando en dirección a la exhibicionista gritona para, al unísono, encogerse de hombros y mirar hacia la playa, intentando averiguar que había provocado esa reacción. En ese momento, la serpiente gigante emplumada con cabeza de ave salía del agua y se escurría agitando todo su cuerpo como si se tratara de un perro. La expresión del abogado cambió al reconocer al recién llegado. Tomando a su acompañante del brazo, la invitó a seguirla para dar la bienvenida al dios.

-Hola Pkaurodlos, ¿has tenido un buen viaje?

-Hola, El que Legisla. Bueno, no ha ido mal, ¿y quien es esta encantadora señorita que te acompaña?

-Evangeline Parker, te presento a Pkaurodlos, la serpiente emplumada, dios del trueno y la urbanidad, adorado en su momento por Toltecas, Aztecas, Mayas, Iberos y unos cuantos clubes de caballeros ingleses.

-Encantado señorita, es un placer conocer a una dama tan bella como usted -dijo mientras tomaba la mano derecha de ella y la aproximaba a su pico para realizar el saludo protocolario del besamanos.

-Welcome, stranger -dijo Welcome, que pese a considerarse inmune a los halagos y el peloteo en general, sintió como se ruborizaba ante la cortesía del dios. Tras las presentación, el abogado tomó de nuevo la palabra:

-Bueno, es muy tarde y mañana será otro día. Tienes reservada una habitación en La Llave y la Puerta, será mejor que nos retiremos a descansar.

De común acuerdo, los tres se encaminaron a sus alojamientos. Al día siguiente ya tendrían la oportunidad de hablar con más tranquilidad y hacer frente a nuevos desafíos.

A media mañana el sol castigaba duramente la ciudad con sus rayos cuando Welcome y El que Legisla tras el Umbral se dirigían a la playa cargados con sus cosas para pasar la mañana a las orillas del océano. Pkaurodlos, que había sido más madrugador, les había dejado un mensaje escrito con una perfecta caligrafía en el que les invitaba a reunirse con él en un extremo de la playa, donde, presumiblemente, estarían más tranquilos.

Evangeline iba ataviada con un bikini y envuelta en un pareo, mientras que su compañero no se había desprendido de su versión “veraniega” de su vestimenta habitual: un traje negro con camisa blanca y corbata roja, pero con las perneras cortas del pantalón y la chaqueta y camisa sin mangas. Welcome, ante la curiosa apariencia de su acompañante, se alegraba de llevar puestas las gafas de sol, que cubrían la mirada de horror ante las ropas del abogado y las blancas y delgadas piernas y brazos que asomaban de su indumentaria. Para completar este atentado contra la moda, el legislador cubría su único ojo trilobulado con lo que podría describirse como un monóculo de sol. Ciertamente, no pasarían desapercibidos.

Al llegar a las rocas, encontraron al dios - serpiente emplumada tomando el sol cual reptil cualquiera. Pero, al verles llegar se irguió y les saludó con extrema cortesía y buenos modales. Al dejar las cosas y despojarse Welcome del pareo, no le faltaron palabra admirativas para describir la belleza de la joven y su espléndido, voluptuoso y bien formado cuerpo, que provocaron un nuevo sonrojo en Evangeline. Entonces, llegó el horror. El que Legisla tras el Umbral se despojó de su chaqueta y camisa sin mangas y su pantalón corto, luciendo un cuerpo lechoso que un cortés mentiroso describiría como esbelto, pero que en realidad era muy delgado. Pero lo peor era el bañador: se trataba de un traje de baño de los años 20 acompañado de la impagable corbata roja. Welcome hizo lo posible para aguantar la risa ante la esperpéntica apariencia del abogado mientras Pkaurodlos sencillamente no le daba importancia. ¿Por qué los dioses y primigenios tenían tan mal gusto para estas cosas?

Tras dejar montado el puesto, Welcome se dirigió al agua para nadar un poco mientras dejaba a los dos seres sobrenaturales poniéndose al día:

-Pkaurodlos, ¿cómo es que no te vimos en el Thunder-verse?

El dios del trueno hizo un gesto para restarle importancia al asunto antes de responder:

-Bueno, coincidió que yo me encontraba en Japón en un congreso de dioses reptil. Estábamos allí todos: Ryujin, Nidhogg, Tiamat, Jormungard, Sobek, Yig, y eso sólo por mencionar a los más destacados. Y claro, habría sido de mala educación dejar el congreso a medias para ir a atender otras cosas.

El abogado se encogió de hombros. Eso lo explicaba todo. Pero entonces se oyeron gritos en el agua y los bañistas comenzaron a salir corriendo de vuelta a la arena mientras los salvavidas les ordenaban regresar a la orilla. Algo estaba sucediendo. El que Legisla y Pkaurodlos se aproximaron al agua y vieron como había aparecido un banco de aletas triangulares. Eso sólo podía significar una cosa: tiburones. Por el tamaño de las aletas parecía un grupo numeroso pero no de una especie particularmente grande. En cualquier caso, había que poner fin al peligro, y, además, unos cuantos habían acorralado a Welcome, que se veía rodeada por varias aletas que nadaban en círculo a su alrededor.

-¡No temáis, Evangeline, iré a poner fin a este desgraciado incidente! -clamó Pkaurodlos mientras se lanzaba al agua en dirección al banco de escualos.

Por su parte, el abogado pensaba en las posibilidades de poner demandas por la intrusión de un grupo de tiburones en la playa más que en la seguridad de la chica. Sabía que Welcome era capaz de convertir un tiburón en un montón de sushi instantáneo si era necesario. Además, Pkaurodlos estaba más dotado para el combate que él. Mientras rumiaba sobre esto, se acercó a los bañistas que acababan de dejar las aguas y se percató de algo muy curioso: aunque algunos habían sido atacados y mostraban marcas de mordeduras (aunque, por suerte, no eran graves), otros tenían las marcas propias de los tentáculos de una medusa. ¿Qué estaba pasando allí? Nadie había avistado un banco de medusas...

Welcome, al verse rodeada de tiburones, trató de mantener la calma y no hacer movimientos bruscos. Por el momento, los escualos sólo nadaban a su alrededor, y ella no estaba herida de ningún modo. Pero no pudo evitar darse cuenta de dos cosas: la primera era que Pkaurodlos se había tirado al agua para ayudarla, cosa que no vendría mal, la segunda era que había algo raro en esos tiburones. No eran muy grandes, parecían medir un metro de longitud aproximadamente, pero dejaban un rastro extraño en el agua, como si su anatomía no fuera la característica de estos animales.

Pronto, Pkaurodlos llegó hasta los primeros peces y se lanzó a la lucha para tratar de espantarlos y salvar a la chica. Entonces, una vez que llegó hasta ellos, agarró a uno con sus garras, que eran más fuertes de lo que parecía, y lo sacó del agua, quedándose tanto Welcome como él atónitos ante lo que veían: la parte anterior del pez era la típica de un escualo, pero tras la aleta dorsal que tenía en el centro de su lomo, la anatomía era una locura. El cuerpo del tiburón se convertía en una bolsa pulsante y gelatinosa de la que surgía una melena de largos y finos tentáculos de medusa. No era un tiburón, no era una medusa, ¡era un sharkjellyfish, un tiburón-medusa!
Identificado el objetivo, tanto la serpiente emplumada como la joven unieron fuerzas. El dios del trueno (y la urbanidad), pasó por debajo del banco de sharkjellyfishes y se coló entre las piernas de la chica para emerger de manera que ella se quedara sentada sobre su espina dorsal. De esta manera, Welcome y Pkaurodlos, juntos, entablaron dura batalla contra el invasor mutante marino.

Mientras la curiosa pareja se dedicaban a la innovación en la preparación del sushi con especies mutantes, El que Legisla tras el Umbral volvió a donde habían dejado sus cosas y sacó un teléfono movil. Podría haber llamado a Roger Corman, podría haber llamado a una de esas productoras de absurdas películas de tiburones mutantes mezclados con fenómenos meteorológicos, podría haber llamado para que le trajeran una cámara de video en condiciones y haberse forrado vendiendo la filmación de una tía buena en bikini montada sobre una serpiente emplumada luchando contra una manada de tiburones-medusa. Podría haber llamado a un restaurante japones para venderles varias toneladas de sushi de escualo y medusa. Pero hizo otra llamada, una llamada que no podría haberse realizado con un móvil normal y corriente.

Unos minutos más tarde, mientras Welcome hacía el pino sobre la cabeza de Pkaurodlos y giraba sobre sí misma repartiendo patadas en la mejor imitación de los movimientos de un personaje de videojuego de lucha, el destinatario de la llamada que había realizado El que Legisla tras el Umbral apareció: cruzando el cielo a toda velocidad, un byakhee, un ser de gran tamaño, alas membranosas y patas palmeadas, capaz de transportar a un hombre, sobrevoló la playa y dejó caer sobre la chica una espada en su vaina. Cuando Evangeline la recogió, sacó el arma de la funda y sonrió torvamente: era Ouroboros, y ella ya no era Evangeline “Welcome” Parker, con ese filo en la mano era alguien diferente:

-¡Soy Delta Wave Welcome! ¡Yo tengo el poder!

Corriendo sobre la espalda de Pkaurodlos, cogió impulso y se lanzó al agua en una espectacular acrobacia. Una vez allí, y rodeada de sharkjellyfishes, cortó la realidad con la espada, abriendo una rasgadura dimensional que absorbió a los mutantes y dejó la playa nuevamente lista para sus usos recreativos. La amenaza de los tiburones-medusa había acabado, por el momento.

Poco después, otra vez en la arena y ya recuperándose del combate, El que Legisla hizo la pregunta que rondaba su mente:

-Welcome, ¿qué has hecho con los peces mutantes esos?

La chica le miró inexpresiva unos instantes, sonrió de forma macabra y dijo con gran regocijo:

-Los he enviado a donde no podrán molestar de nuevo, al menos en una larga temporada, y de paso les he hecho un favor a los morlocks.

El abogado se quedo pensativo unos segundos, hasta que comprendió a que se refería la chica y no tardó en comenzar a reírse ante la genialidad de Welcome.

Mientras, en algún lugar de los túneles bajo la ciudad de Arkham, una manada de sharkjellyfishes y una pequeña inundación arrasaban, para horror de sus ocupantes, un cuartel secundario del Glorioso Ejército de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro. Welcome conocía su localización gracias a los trabajos de inteligencia del Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks.