miércoles, 16 de septiembre de 2015

¡Hail to the King (in Yellow)!


Un disparatado y loco homenaje a Robert W. Chambers y su "El Rey de Amarillo"

El mes de septiembre marcaba el final del verano y el comienzo del otoño, con la inminente llegada de las distintas festividades de la nueva estación, pero era también un periodo de cambio en la ciudad universitaria de Arkham. El ocaso del periodo estival marcaba el comienzo del periodo lectivo en la Miskatonic y parecía un momento idóneo para comenzar con los primeros desmanes del curso. Entre el caos controlado que en se sumía la ciudad, siempre bullía la semilla del Caos, dispuesta a germinar de las formas más inesperadas. Pero mientras tanto, aun se podía respirar con una relativa calma. Pero, un inesperado acontecimiento estaba dispuesto a producir el caos, pues muy pronto todos se alzarían para proclamar ¡Hail to the King (in Yellow)!

Parecía una mañana de septiembre como cualquier otra, y la Miskatonic se dedicaba a su rutina habitual de las primeras semanas anteriores al comienzo de las clases: los estudiantes hacían el vago, trataban de ligar con mayor o menor éxito, corrían de un lado para otro para rellenar los formularios y revisar sus horarios lectivos, hacían colas en las secretarías y edificios administrativos para cruel y sádico placer del personal de los mismos. Incluso se podía encontrar a un par de veteranos tratando de asustar a unos novatos con las horribles historias de las víctimas de una loca de los gatos que hablaba con fantasmas y una ninfómana que secuestraba alumnos para su uso y disfrute, hasta que aparecían detrás de ellos Anna Pickman y Welcome armadas con espadas de bambú y expresión de furia terminal y los hacían salir disparados. Pero, en medio de esta afable rutina, el honorable y excelso profesor Seabury Q. Pickman, se movía por el campus con expresión preocupada. De vez en cuando paraba a alguien y le hacía una extraña pregunta:

-¿Has visto el Signo Amarillo?

A lo que recibía respuestas de negación y gestos de extrañeza. Sin embargo, el profesor seguía con su incansable búsqueda. Finalmente, se encontró con Anna, que se despedía de Welcome tras acabar de perseguir a un par de graciosos.

-Hola Anna, ¿por casualidad no habrás visto por ahí al Rey de Amarillo?

-¿El libro? Bueno, la última vez que lo ví seguía en la colección especial de la Biblioteca, ya sabes que no es una obra de teatro que querramos ver circular por ahí.

-Ya, precisamente he pasado por allí hace un rato, y el libro seguía en su lugar. El problema está en que he encontrado esto otro.

Le tendió un manuscrito encuadernado de forma algo tosca, en cuya portada se podía leer: “La Dinastía Imperial de América”. Lo abrió y sólo leyó la primera frase: “Cuando desde Carcosa, las Híades, Hastur y Aldebarán”. Lo cerró de inmediato y lanzó una mirada cargada de temor y sospecha a su primo.

-¿Esto quiere decir lo que creo?

-Mmmm... Me temo que sí, vamos a recibir la visita del Rey de Amarillo. Yo tenía interés en entrevistarme con él para mi monografía sobre la influencia cultural de algunos dioses y primigenios en la literatura y las artes durante el siglo XX. Pero, la verdad, no me esperaba algo tan repentino.

-Ok, vamos a ver que podemos hacer. Será mejor que preguntemos a alguno de los extradimensionales que tenemos en la residencia. Igual nos pueden decir algo.

Los dos Pickman se encaminaron hacia el edificio de la residencia y, al entrar, se encontraron algo sumamente extraño: en medio del hall habían instalado una representación escultórica de las Parcas de la mitología griega, creada con un gran bloque de piedra negra. Pero el material parecía extraño, anómalo, como si no fuera algún tipo de mineral. Anna se aproximó a la escultura y la tocó con cuidado. El tacto, aunque liso y suave, tenía una consistencia gomosa que no se podía achacar a ningún material pétreo conocido. Lentamente, una idea comenzó a surgir en su cabeza, hasta que le dió forma pronunciando una única palabra en voz alta:

-¡¿Unglaublich?!

La escultura parecía pulsar y temblar hasta que se diluyó y adoptó la habitual forma que parecía un cruce entre sapo y calamar, o un sapo teniendo sexo salvaje con un calamar, o un calamar atragantando a un sapo, o.... ¡Que demonios! Para adquirir el aspecto típico que el servidor de los otros dioses, un ser extradimensional, protoplasmático, multiforme y fluido, solía tomar habitualmente: un híbrido con rasgos de batracio y octópodo. El ser tardó unos instantes en reacondicionarse a su forma y explicar lo sucedido:

-No se que ha pasado. He visto a un tipo raro vestido con harapos de color amarillo, como si fuera una especie de sudario o túnica rasgada, y con un velo del mismo color tapándole la cara, y de repente me he sentido en la necesidad de adoptar esa forma.

-Mierda.... -soltó Seabury en voz baja-. ¿Sabés donde puede estar o hacia donde se fue?

-¿Quién?

-¿Quién va a ser? ¡El Rey de Amarillo!

-¿Amarillo, Texas? No sabía que fuera una monarquía.

-Unglaublich, voy a pensar que esto es por causa de la confusión causada por el encuentro con esa entidad, porque normalmente no eres tan irritantemente tonto. Así que, por favor, dime, ¿dónde puedo encontrar al Rey de Amarillo?

De improviso, una nueva voz intervino:

-Aquí estoy, ¿me buscabas?

Anna y Sebaury se dieron la vuelta y contemplaron algo que jamas debía ser contemplado por el ojo humano, una inenarrabale visión capaz de socabar los muros de la cordura del ser más estable y equilibrado: Summanus ataviado con un disfraz de Elvis consistenten en un mono amarillo y una peluca con un desorbitado tupé. Ciertamente era el Rey de Amarillo, pero el Rey del Rock...

-¿Qué pasa? ¿Por qué esas caras tan largas? Es que esta noche hay fiesta universitaria de bienvenida y es temática con disfraces de grandes del Rock.

Mientras Sebaury trataba de contener a Anna para que no cometiera un dinosauricidio, vieron algo que sólo podía describirse como desconcertantemente mayor que el espectaculo del administrador ataviado de Elvis: de uno de los ascensores salió Welcome disfrazada de Freddie Mercury. Ciertamente la chica no había tardado mucho en cambiarse, ya que había dejado a Anna cerca de la residencia y tan sólo había tenido que cambiarse la camiseta y ponerse la peluca y el bigote. Pero era desconcertante ver un Freddie Mercury con cuerpo de mujer.

-Welcome strangers. Veo que ya habeis visto el disfraz de Summanus. Pensamos ir en pareja, ya sabeis, el rey la reina del rock.
El desconcierto, la sorpresa y lo absurdo de la situación lograron superar a la furia de Anna, lo cual no fue fácil. Pero había llegado el momento de poner las cosas en orden:

-Bueno, dejémonos de tonterías por un rato. Estamos buscando a la entidad conocida como El Rey de Amarillo. Sabemos que anda por la Miskatonic o sus alrededores, y tenemos que dar con el antes de que se organice un nuevo caos.

Ante las palabras de Anna, todos se pusieron firmes. Con ella al mando, se organizaron para recorrer el campus en buscas del desaparecido monarca. Aunque podían haberse dispersado, consideraron mejor ir juntos para contener cualquier efecto secundario que pudiera dejar a su paso. Por ello, se pusieron en marcha cuanto antes. Eran un curioso grupo: el profesor, la jefa Pickman, Unglaublich (al que hicieron adoptar aspecto humanio para no llamar mucho la atención y le pusieron unas ropas encima) y Summanus y Welcome disfrazados.

Siguiendo un plan metódico, se alejaron del edificio de la Fundación Wilmarth (eran capaces de, si se encontraban al Rey, ponerle una bomba), y se encaminaron directamente a la Facultad de Arte. Allí siempre había clases en marcha, bien oficiales, bien organizadas por profesores en su tiempo libre o por hermandades y asociaciones de estudiantes. Aunque a veces estas sesiones eran la excusa perfecta para ver a los hombres y mujeres más atractivo/as del campus y de la ciudad posando desnudo/as (Welcome había hecho de modelo varias veces), también tenían su valor artístico (principalmente cuando no había desnudos). En aquel momento había en desarrollo varios talleres de pintura y escultura, de los cuales, uno de ellos si que era un posado desnudo, con una joven particularmente guapa que llevaba poco en la ciudad. Cuando el grupo entró, el profesor que dirigía el taller parecía molesto por la intrusión, hasta que Anna y Sebaury comenzaron a hablar con él. Mientras tanto, Welcome, Summanus y Unglaublich comenzaron a revisar los cuadros que estaban pintando los alumnos. No hacía falta ser un experto para averiguar cuales eran los que simplemente se habían apuntado para, simplemente disfrutar del desnudo, pero había una pauta general. En algún momento, los colores se habían tornado enfermizos, como si la modelo, que estaba perfecta y esculturalmente sana, tuviera algún tipo de mal que se reflejara en un tono anómalo de la piel. Aquello era todo lo que necesitaban para confirmar que el Rey había pasado por la zona. Mientras Summanus le informaba de esto a los Pickman, Welcome se aproximo a la modelo, mirandola con gesto seductor y le guiñó un ojo mientras le susurraba:

-Welcome stranger, soy Evangeline. Buscame en La Llave y la Puerta, allí me conocen.

Sin tiempo a poder ver el resultado de su propuesta, Welcome fue arrastrada por Unglaublich, ya que con la confirmación de los cuadros y la charla que habían tenido con el profesor de arte ya sabían todo lo que necesitaban. Mientras salían, se pudieron escuchar comentarios del tipo:

-¡Ya has ligado, chica!
-¡Te llevas a la mejor!
-¡No pierdas la oportunidad!

Mientras Welcome sonreía con picardía, el grupo cruzó la Facultad siguiendo nuevas pistas: cuadros que a medio pintar se estropeaban, gente que de improviso se ponía una corona de latón y afirmaba ser un siervo del Rey, etc. Incluso llegaron a ver una pintada en una pared de un extraño signo, que no era árabe ni chino, pues se trataba del Signo Amarillo. Summanus tomó nota y avisó por el móvil a Araknek, pues era mejor que lo limpiara la araña, que sería inmune a su influencia.

Como en una estrafalaria road movie intrauniversitaria, el curioso grupo siguió las pistas del desparecido Rey hasta que, finalmente, estas les condujeron del Departamento de Artes Plásticas hasta la Biblioteca de la Universidad.
Un desconcertado ayudante de bibliotecario les guió hasta la sala de la colección especial, donde, sentado tranquilamente y leyendo “El Rey de Amarillo”, se encontraba el Rey de Amarillo.

Finalmente, tras un desquiciado tour, habían dado con el objetivo de su búsqueda. Ya más tranquilo, Seabury despidió a los demás, pidiéndole a Unglaublich que le trajera de su despacho los libros, libreta de notas y bolígrafo que tenía preparados para esa entrevista en particular. Mientras, usaría su movil para grabar la conversación.

Y con el orden restablecido a la habitual situación de caos controlado, Anna se retiró para continuar con sus quehaceres, Unglaublich partió a cumplir el encargo realizado, Summanus y Welcome fueron a acabar de preparar las cosas para la fiesta de esa noche y el profesor Seabury Pickman obtuvo el material que necesitaba para su monografía. Mientras tanto, Araknek limpió las pintadas que aparecieron el Signo Amarillo, y, más tarde, ese mismo día, una joven modelo de desnudo se acercó a La Llave y la Puerta, intrigada y llena de curiosidad por esa descarada, alocada y sorprendete Evangeline. Así, una vez más, Arkham se ha visto cerca del Horizonte de Sucesos, el borde del abismo, el límite del Caos, a punto de caer en la locura más absoluta y ha sido rescatada por un grupo de jóvenes entrometidos (sin furgoneta y sin perro), dispuestos a hacer cuanto sea necesario (y si ligan por el camino mejor) para que la Universidad Miskatonic, la ciudad de Arkham y el mundo tengan un día más de existencia.