viernes, 11 de marzo de 2016

Weird Bio-Hazard (parte 4): ¡Los horrores del laboratorio andan sueltos!

Especial en King-In-Yellow Size porque al narrador se le ha ido un poco...

Varios soldados de Omicron Scorpions corrían por los pasillos iluminados por las parpadentes luces de emergencia. La atronadora sirena no hacía más que taladrar sus oídos, y las luces parpadeantes les cegaban una y otra vez impidiendo que pudieran ver con claridad. En uno de los parpadeos, el soldado que iba corriendo más deprisa pudo escuchar al que tenía justo detrás de él soltar un graznido y al girarse lo vio desaparecer. Junto a él había tres soldados más, que miraban de un lado para otro buscando al oculto enemigo. Una sombra hizo desaparecer a otro de los soldados, mientras los otros dos disparaban enloquecidos. El soldado que iba en cabeza sintió el sudor cayendo por su cara y se lo quitó con la mano, momento en el que las luces de emergencia le hicieron parpadear. Otro soldado había desaparecido. Sólo quedaba uno más y él. Se giró apuntando con el rifle, buscando por todas partes aquello que iba acabando con ellos de uno en uno. El siguiente parpadeo hizo que su compañero hiciera un gorgoteo y dejara caer su arma. Había desaparecido.

-¡Sal de donde estés! -dijo el soldado disparando a todas partes. -¡¿Quién eres?!

Las luces de emergencia parpadearon cegando momentáneamente al soldado. Cuando recuperó la vista, vio ante él una horrible figura colgando boca abajo, oscura como la noche y con un rostro que parecía un cruce horrendo entre un sapo y un murciélago.

-¡SOY BARMAN!

El último soldado desapareció en la oscuridad, dejando caer al suelo su rifle.

11:30 h. Laboratorio particular de Eye Gore en las instalaciones de BioGen

Las culebras verbales que estaban saliendo del pinganillo que Eye Gore tenía en la oreja eran tan altas que le estaban dejando sordo. Se comenzó a preguntar por qué había aceptado aquel trabajo. No sabía si era por la oportunidad de poder realizar experimentos fuera de la ley y sin tener que responder a la estúpida moral, si porque su neumática jefa más artificial que Paloma la de la canción de Emilio Aragón estaba muy de buen ver, o si era porque así trabajaba para alguien que no era tan idiota como Vinnie West. Quizás había sido por una suma de todas esas razones.  La cuestión es que él no había firmado para una guerra abierta contra un batallón de dioses acompañados de unas infracriaturas marxistas. Él no tenía la culpa de todo aquello que estaba pasando, por lo que su jefa no tenía ninguna razón para soltar tantos tacos seguidos. Le estaba culpando de la intrusión de un grupo en el laboratorio. Ese grupo había detrozado el Sistema de Bloqueo de Incursiones Interdimensionales, y parecía que esto era problema suyo porque se había llevado a casi toda la seguridad a la zona donde tenían los experimentos más importantes, dejando sólo un pequeño destacamento en esa sección de las instalaciones.

-Señora, pensé que era fundamental que la mayor seguridad estuviera donde tenemos encerrados a los clones, y más después de la fuga que  tuvimos. Nadie podía esperar que un grupo se infiltrara en los laboratorios... se supone que aquí no podía entrar nadie.

-¡¿No?! -le gritó la voz que salía del pinganillo -¡¿Y cómo me explicas que las cámaras de seguridad llevan mostrando desde primeras horas de la mañana a un tío vestido de Batman dejando noqueados a todos los guardias que se encuentra y destruyendo importantes documentos de nuestros experimentos?! ¡El muy cabrón dejó KO a los que vigilaban las cámaras, así que ha ido yendo de aquí para allá con total libertad!

-¿También tengo yo la culpa de que un intento de superhéroe local se haya metido en el laboratorio? Además, esos dos problemas, aparentemente sin conectar, son ahora uno, y dudo que lo sigan siendo durante mucho tiempo. Por lo que veo en la consola, además de destrozar el Sistema de Bloqueo, también han abierto las puertas de las celdas de todos los experimentos inferiores. Ahora andan sueltos por toda esa área, sólo tenemos que sellarla y dejar que se maten los unos a los otros.

-¡Más te vale, porque suficientes problemas tengo con lo que está pasando fuera del laboratorio! -le respondió su jefa cortando la comunicación.

Eye Gore soltó un bufido y se volvió a sentar en su cómodo sillón. Tecleó con rapidez en su ordenador, entrando en la seguridad de las instalaciones. Dio la orden de sellar la sección donde estaba el grupo de infiltración y accedió a las cámaras de seguridad que aún no había destrozado el tipo vestido de Batman. Ahora śolo tenía que ver cómo los incursores eran despedazados por los experimentos salvajes.

11:45 h. Sección de experimentos inferiores de las instalaciones de BioGen

La puerta de la sala del Sistema de Bloqueo de Incursiones Interdimensionales se abrió dejando entrar la horrorosa alarma que amenazaba con dejar a todo el mundo sordo. Entró corriendo El Camarero Oscuro y cerró detrás de él.

-He acabado con la poca seguridad que quedaba todavía en la zona, de momento no he visto ninguno de los monstruos que tienen aquí encerrados, pero recomiendo empezar a movernos.

-¡Todo esto no estaría pasando si os pensarais las cosas antes de hacerlas! -exclamó Kate intentando hacerse oír por encima de la estridente alarma.

-Pero ¿cómo íbamos a saber que aquí también llevaban el control de las celdas de los experimentos? -se quejó Konstantin.

-¡¿Quizás leyendo el bonito cartel en el que pone que aquí se controlan las celdas de los experimentos?! -le respondió Kate señalando al mencionado cartel.

-De nada sirve discutir esto ahora -les interrumpió Bastet. -Creo que deberíamos seguir el consejo del superhéroe y salir de aquí.

-No soy un superhéroe. Soy un vigilante, un justiciero de la noche -dijo El Camarero Oscuro.

-Bien, pues son las doce menos cuarto de la mañana, así que ahora no eres un justiciero de la noche -replicó Bastet.

-Es que se me ha hecho tarde...

Las dos welclones se pusieron en posición delante de la puerta, y Konstantin apuntó con La Impaciente mientras Bastet la abría y salía de un salto gatuno. Al cerciorarse de que allí no había nadie, el grupo al completo salió de la sala y fueron avanzando por los pasillos. Kate sacó el mapa y le echó una ojeada.

-La sección donde tienen a Evangelyne y a las clones está más abajo, sólo debemos buscar un ascensor y llegar allí. Según esto, hay uno en la próxima bifurcación.

-Pues vayamos allá -dijo Bastet. -Y que alguien apague esa dichosa alarma.

El Camarero Oscuro se acercó a la pared y clavó un artilugio que parecía un sapo con alas de murciélago. Se apartó de la pared y unos segundos  después, el artilugio explotó dejando a la vista una sección de cables. El superhe... digoooo... el justiciero de la noche metió el brazo y los arrancó de un tirón, haciendo que la sirena dejara de sonar.

-Ya está. No hay sirena.

Iluminados por las parpadeantes luces de emergencia, los incursores avanzaron por los pasillos escuchando en algún lugar el sonido de desconocidas criaturas moviéndose, arrastrándose o golpeando cosas. Llegaron a la bifurcación más cercana y allí se encontraron con el ascensor. Pkaurodlos presionó el botón, pero en vez de llamar al ascensor, apareció un mensaje que rezaba "Sección sellada. Prohibido abandonarla".

-¿Sección sellada? -dijo Ártica. -Esos cabrones nos han encerrado en esta sección.

-Como si eso fuera un problema -dijo Konstantin sacando de algún lugar un paquete de explosivos.

Cuando fue a colocarlo en las puertas del ascensor, una sonrosada lengua apareció de algún lugar y apresó el paquete de explosivos, tras lo que se lo llevó dejando a Konstantin con la boca abierta. Cuando el morlock se giró, se encontró con el dueño de la monstruosa lengua.

-Bozhe moi -musitó el morlock.

-Es... es... -dijo Kate intentando encontrar las palabras. -¡Es un gigantesco Donald Trump de dos cabezas!

El horrible monstruo se tragó los explosivos con una de sus cabezas, que lanzaba rayos por sus ojos a todas direcciones.

-Es horrible -dijo Kate. -Con una de sus cabezas lanza rayos, y con la otra insulta a los inmigrantes.

El monstruo lanzó un poderoso rugido con la cabeza que lanzaba rayos mientras con la otra llamaba infrahumanos a los mexicanos. Fue avanzando lentamente hacia el grupo de incursores lanzando espumarajos.

-Por todos los dioses ¿qué clase de experimentos hacen aquí? Están ofendiendo a todas las leyes naturales y antinaturales -dijo Bastet.

-Señorita Bastet, no sólo ofende a las leyes naturales y antinaturales -dijo Pkaurodlos. -Esa criatura está ofendiendo todas las normas del decoro y las buenas formas.

El monstruoso Donald Trump lanzó un rayo al los incursores, pero estos saltaron en todas direcciones y esquivaron el disparo, que hizo saltar pedazos de la pared.

-¡Ártica! ¡Congélale los pies! -exclamó las buhonera.

Ártica lanzó por su boca un chorro de aliento helado que atrapó al monstruo, dejando inmóvil sus piernas.

-Ahora, Konstantin, acabemos con él -dijo la buhonera sacando dos subfusiles.

Konstantin apuntó con La Impaciente a la monstruosa criatura y le lanzó una hondonada de balas que hizo que esta se moviera espasmódicamente mientras gritaba improperios. La Buhonera le disparó en la cabeza que lanzaba rayos y sólo quedó la otra, murmurando insultos racistas. Bastet se acercó lentamente a la cabeza sobreviviente y le dio sendos zarpazos que acabaron con el monstruo definitivamente.

-¿Éste es el tipo de cosas que hacen aquí? -preguntó la diosa gato.

-Sí -respondió Ártica. -Estos son científicos chiflados que mezclan y crean cosas que no deberían existir. Es nuestro deber acabar con los monstruos que pretendían soltar al mundo.

Por los pasillos se escuchó el estruendo de algo que se acercaba a ellos corriendo.

-Compañeros, creo que hemos llamado la atención del resto de experimentos -dijo el Camarero Oscuro.

De una esquina salió algo que parecía una oruga de cuatro metros con un montón de patas con zapatillas de deporte. En la cabeza llevaba un cinta llena de sudor.

-¡¡Un gusano!! ¡¡¡Qué asco!!! -exclamó Kate dando saltos y moviendo la espada vertiginosamente. Sin darse cuenta, en uno de los bandazos que dio con la espada, cortó la cabeza del monstruo, que cayó inerte al suelo soltando un fétido fluido del corte. -Uy...

-Vale, vayámonos de aquí antes de que llamemos más la atención -dijo el Camarero Oscuro.

El grupo salió corriendo por una de las bifurcaciones, dejando atrás a los dos monstruos muertos. Durante un buen rato estuvieron dando vueltas sin sentido por los pasillos del centro científico, hasta que se cruzaron con una cabeza gigante de la que salían un montón de patitas de la papada y de las orejas le salían unas garras. El monstruo se les quedó mirando con interés, pero no le dejaron hacer nada más. Konstantin, La Buhonera y Ártica abrieron fuego haciendo pedazos a la criatura.

-¡¿Esto es todo lo que tenéis?! -exclamó Konstantin.

Como respuesta, las paredes reventaron y de los agujeros comenzaron a salir un montón de ardillas con kimono, daban saltos de aquí para allá, se movían como si se les hubiera metido un bicho por algún sitio, a una velocidad estremecedora.

-¡¿Qué es esto?! -exclamó Kate.

-¡Son las ardillas espídicas! -exclamó Ártica. -Pude escuchar a algunos científicos hablar de estos bichos. Fue un intento de hacer ardillas karatecas, pero en vez de eso les salieron hiperactivas.

Las ardillas comenzaron a trepar por las piernas de los incursores y a saltarles a la cara. Esto conllevó que comenzaran a dar saltos, a dar bailecitos y contorsionarse intentando quitarse a los dichosos monstruitos. El grupo al completo comenzó a correr de aquí para allá, mientras Bastet lanzaba zarpazos y se iba quitando como podía a las ardillas y Kate iba decapitando a las que podía con la espada.

-¿Cómo vamos a librarnos de estos bichos? -preguntó Kate arrancándose a una ardilla del cuello que no paraba de mascullar algo en idioma ardilla.

-Tengo una idea -dijo La Buhonera. Se buscó entre las ropas, entre todo tipo de artilugios que tenía para vender. Fue apartando municiones, armas blancas, rifles, pistolas, subfusiles, esprays de pintura, relojes de importación, chocolatinas, y encontró lo que buscaba. Lo sacó velozmente y lo alzó en alto. -¡¡¡Eh, ardillas, mirad!!!

Todas las ardillas espídicas se detuvieron y se quedaron mirando la mano de La Buhonera. Allí había una bolsa de frutos secos. La Buhonera movió lentamente la bolsa y las ardillas la siguieron con la cabeza. Después lanzó la bolsa con fuerza, lo más lejos que pudo, y todas las ardillas salieron disparando farfullando y dando saltos.

-¡Ea! -dijo La Buhonera.

-¿Se puede saber cómo puedes llevar tantas cosas debajo de esa gabardina? -preguntó Kate desconcertada.

-Los bolsillos son muy profundos -respondió la otra.

-¡Bien! ¡Corramos en la dirección opuesta antes de que se acaben los panchitos y las nueces y decidan volver a por nosotros! -exclamó El Camarero Oscuro.

El grupo entero salió disparado en la dirección contraria a las ardillas, con Konstantin a la cabeza, y recorrieron pasillos y pasillos acabando con algunos monstruillos menores (profundos con cabeza de gaviota, toros antropomorfos, arañas de tres metros, vendedores de seguros, y otros horrores fáciles de derrotar). Pasaron dando vueltas más de una hora, hasta que se pararon cansados.

-Bueno... ya hemos corrido mucho... ¿se... puede saber... a donde diantres... vamos? -preguntó Kate jadeando.

-Ah, no sé -respondió Konstantin. -Yo sólo iba de aquí para allá.

-¡¡¡¿Me estás diciendo que hemos estado yendo dando vueltas como pollos sin cabeza unra hora?!!!

-¡Ey! Al menos las ardillas no nos persiguen... Además, seguro que si giramos pro ese pasillo llegamos a algún sitio.

Konstantin giró por el citado pasillo y dio un respingo.

-Gente... creo que deberíais venir aquí...

El resto del grupo llegó a donde él estaba y se asomaron. Detrás de un cartel que rezaba CAFETERÍA - SALÓN COMEDOR, vieron la mayor reunión de monstruos que se habían cruzado en su vida. Allí había monstruosidades indescriptibles, seres deformes, criaturas legamosas y burbujeantes, Criaturas del Ciclo de Cthulhu mutadas para hacerlas más feas si cabe, un par de miembros de la familia Whateley a los que habían convertido en gigantes, siete clones del feo de los Hermanos Calatrava y un señor de Huelva particularmente horrendo al que le habían hecho crecer cuatro brazos.

-Parece que todos los experimentos han venido aquí -susurró Kate.

-Lógico, madam -dijo Pkaurodlos. -Es la hora del lunch.

-Pues es el momento perfecto para cargárnoslos todos. -dijo Konstantin recargando La Impaciente. -¡Que alguien ponga música guapa!

La Buhonera buscó dentro de su gabardina y sacó un reproductor MP3 con altavoces, lo dejó en el suelo.

-Está puesta Song 2 de los Blur -dijo.

-¡Pues démonos prisa, gente! ¡Esa canción sólo dura dos minutos!

La Buhonera presionó el play y se desató el infierno.

13:30 h. Laboratorio particular de Eye Gore en las instalaciones de BioGen

Eye gore dio un fuerte golpe al teclado del ordenador. Después lo cogió con ambas manos y comenzó a darle golpes a la pared con el teclado, haciendo saltar las teclas por el suelo. Una vez destrozó el teclado, lanzó un grito de rabia. Los incursores habían eliminado a todos los experimentos, que como idiotas se habían ido a la cafetería a tomar el almuerzo. Todos los experimentos muertos... a saber cuantos meses o años de investigación y experimentación tirados a la basura por culpa de esos entrometidos. Y lo que era peor, su jefa le iba a culpar a él.

Ahora los incursores estaban aprovechando que habían ido a dar con la cafetería para tomar un tentempié y beber unos refrescos, pero sabía a dónde irían a continuación. Bajarían a la sección inferior, donde tenían  las welclones, al Sujeto Alfa, y donde estaba él. Lo  que no sabían era que también había guardias armados hasta los dientes, científicos locos que además sabían brujería y alguna que otra sorpresita. Y si no era suficiente con todo aquello, también estaba él.

-Si creen que va a ser fácil entrar aquí y marcharse de rositas, que vengan. Estaremos esperándoles.