sábado, 21 de mayo de 2016

¡Nos atacan comunistas nazis!

-¡Nos atacan comunistas nazis! -exclamó Odín ante su desconcertada oyente.

Kate, sorprendida, extrañada, dió un potente mordisco al bocadillo de pescado empanado y comenzó a masticar lenta y pausadamente mientras clavaba en el nórdico la mirada. Había tenido una mañana más bien complicada con un larguísimo examen, y, aprovechando que era su día libre en el trabajo, había decidido dedicarse a procrastinar toda la tarde. Evangeline estaba encerrada bajo siete llaves en su habitación estudiando, y Kate sólo tenía ganas de descansar, descansar y descansar. Por eso, sin ganas de cocinar, había acabado en el EldritchBurguer para comer. Lo que no esperaba era que un espantado dios nórdico irrumpiera como un vendaval en el local y se dirigiera a ella con esa extraña exclamación. Por ello, no estando dispuesta a que nada le fastidiara la tarde, se dedicó a acabar de comer antes de verse involucrada contra su voluntad en otra extraña y absurda aventura pulp en Arkham.

Odín asintió atónito a la comida de la joven, que tan sólo deseaba poder finalizar su colación con tranquilidad. Por muy grave que fuera el asunto, Kate no estaba dispuesta a dejarse arrastrar sin haber comido antes. Además, si era algo particularmente bestia, había gente más capacitada que ella para hacerse cargo del embrollo. Y, en el peor de los casos, una llamada a la Fundación Pickman bastaba para que se encargaran de todo con su particular y explosivo método. El dios principal del panteón nórdico había acudido a la Universidad Miskatonic para participar en un simposio sobre las colonizaciones de los vikingos en Terranova, al que asistía bajo el seudónimo de Wotan Fjölnir, como era conocido entre la comunidad académica. Por suerte no se había traído consigo a Thor, o al pesado de Zeus, e incluso Brontes estaba atareado con un seminario sobre "Metalurgias exóticas e ingeniería experimental". Se trataba de uno de esos eventos característicos de la Miskatonic al que acudían los alumnos más excéntricos o los que estuvieran muy desesperados por obtener créditos y acreditaciones académicas.

Cuando Kate acabó de comer, mientras se estiraba en la silla del restaurante, perezosamente, como un gato ahíto, le preguntó a Odín sobre lo que estaba sucediendo:

-Bueno, ya he comido. Ahora explícame que es eso de los comunistas nazis, McBane, que esto no es un capítulo de Los Simpson.

El nórdico, un tanto desconcertado por la referencia, respondió:

-¿Cómo? ¿Qué?... Bueno, vamos al grano. Como ya te he dicho ha aparecido algo "raro" e "inusual" en las calles de Arkham. Parece una especie de versión diferente de los Ritter reptilianos que vimos en Dunwich. Mientras que aquellos eran Mk II, este otro tiene aspecto de ser un modelo más avanzado, y tiene modificaciones extrañas, propias de la ingeniera morlock. Y... bueno... será mejor que lo veas...

-¿Y qué quieres que haga yo? Joder, solo soy una estudiante normal. Solo quiero acabar mis estudios, trabajar y compartir mi vida con Welcome y tirarmela. ¿Qué voy a hacer yo contra un engendro mecánico de los RNLO?

-Es que, verás, esto no es normal. Si fuera simplemente un armatoste robótico buscando pelea, yo mismo me habría encargado de él. La cosa es que se comporta de una manera extraña, y, eres la única estudiante a la que conozco por estos lares. Brontes está con su seminario, Anna y Harvey, tras el incidente con el fantasma del Departamento de Matemáticas, están fuera de la ciudad, Robert no serviría para nada, Seabury está preparando las clases de la tarde, y los demás de Alfa Strike no están localizables o serían peor que tener al trasto ese dando vueltas por Arkham.

Resignada, Kate se levantó y dijo:

-Bien, veamos a ese comunista nazi...
No fue necesario ir demasiado lejos. Al salir del EldritchBurguer se encontraron lo que buscaban: se trataba de un enorme exoesqueleto acorazado clase Ritter de los RNLO, pintado con un esquema de color grisáceo, con insignias de serpientes y esvásticas. Como había dicho Odín, parecía más avanzado que los que habían visto en Dunwich, pero, al mismo tiempo había sufrido una anómala reconstrucción: junto con las insignias reptilianas había estrellas rojas, hoces y martillos y demás iconografía de los morlocks comunistas. Además, se le habían realizado modificaciones como placas de blindaje adicionales, pinchos, y se le habían retirado las armas de fuego. Sin embargo, no dejaba de ser un engendro mecánico antropomórfico de tres metros de altura dotado con dos poderosas garras en sus brazos. Por los altavoces que tenía instalados para transmitir la voz del piloto al exterior se alternaban "La Internacional" y el himno del partido nazi, junto con soflamas desquiciadas que mezclaban preceptos comunistas con una especie de desvaríos nacionalistas-fascistas.

Pero, lo más característico de aquel esperpento era que... salvo la contaminación acústica y que era más pesado que una cuadrilla de Testigos de Jehová, parecía relativamente inofensivo. Sí, la música y las soflamas eran una molestia continua, y sí, se dedicaba a parar estudiantes y demás gente que pasaba por la zona y a soltarles aburridos discursos y esloganes trasnochados, pero hasta el momento no parecía estar haciendo nada más peligroso. Además, Kate, con su ojo entrenado por sus estudios de Historia del Arte y sus ocasionales trabajos como modelo para pintores (aunque sospechaba que alguno la hacía posar sólo por verla desnuda, aunque luego el resultado artístico fuera correcto), se percató de que había algo que fallaba en la configuración del exoesqueleto. O bien el piloto era anormalmente delgado, incluso para lo que podían llegar a ser algunos reptilianos (un piloto morlock estaba descartado, son demasiado robustos), o bien se trataba de algún tipo de robot controlado a distancia o, incluso una IA.

Finalmente, el Ritter modificado (entre las caóticas decoraciones se podía ver el modelo, Mk VI) parecío percatarse de la presencia del nórdico y de la joven. Pero había algo que le llamó más la atención: el EldritchBurguer. Silenció la música, cayó y se acercó a la extraña pareja. El casco del exoesqueleto se movió para mirarlos a ellos y al restaurante a sus espaldas. Entonces volvió a hablar, pero un tono diferente, casi de adoración:

-Lo veo, lo reconozco en mis archivos. Este es el mítico EldritchBurguer, donde la Resistencia estableció su cuartel general. Pero está intacto, funcionando, sin las defensas automáticas activadas ni las barricadas y fortificaciones. Tú eres Odín, Wotan, el que lideró la carga de Alfa Strike contra la Oleada Escamosa. Tú eres Katherine "Bogatyr" Ashford, la segunda al mando de la Resistencia. Soy el Ritter Mk VI Ribbentrop-Mólotov, enviado desde el futuro para advertiros del alzamiento del Día de la Serpiente, cuando los RNLO lanzaran su campaña de conquista mundial. Debéis evitarlo... tarlo... tarlo... lo....

De repente el Ritter se detuvo y padeció una convulsión, como si hubiera sufrido un cortocircuito. Nuevamente se puso en marcha, pero algo parecía haber cambiado.

-¡Se acerca el momento del ascenso del Reich Reptiliano! ¡El Día de la Serpiente está cerca y yo debo guiar a los gloriosos ejércitos RNLO a alzarse y conquistar! ¡Mis conocimientos del futuro son esenciales para asegurar la victoria!

Con un nuevo estremecimiento, el esquizofrénico robot volvió a cambiar de personalidad. Kate, sintiendo una intensa vergüenza ajena ante el lamentable espectáculo, fue testigo de varios de estos cambios de personalidad o programación, hasta que, un tanto harta del asunto, se situó detrás del Ritter y le propinó una certera patada. El golpe pareció lograr que se estabilizara en el modo más favorable, es decir, el que no era un fanático a favor de los RNLO.

Una vez estabilizado el robot, Odín y Kate se dedicaron a interrogarle exhaustivamente. Así, supieron de los absurdos planes de los RNLO, que, por algún extraño motivo habían logrado tener éxito, consistían en verter cajas y cajas de aspirinas en el suministro de agua, que, según sus absurdos planes, ayudarían a evitar los masivos daños cerebrovasculares producidos por un progresivo incremento en la programación televisiva de contenidos cada vez más estúpidos, combinados con el ascenso de políticos cada vez más estúpidos de extrema derecha. De esta manera, se produjo el ascenso de una idiocracia  que cayó fácilmente bajo el dominio de los RNLO, salvo una irreductible aldea gal.... estooo.... ciudad de Nueva Inglaterra, llamada Arkham, que se convirtió en el núcleo de la resistencia contra la estupidez. De esta manera, los morlocks y los intelectuales (que no intelectualoides) se unieron para luchar contra el auge de los reptilianos e impedir su dominio total. Por ello, lograron capturar un Ritter Mk VI, modificarlo y reprogramarlo para enviarlo al pasado y tratar de impedir este posible futuro. Lamentablemente, las cosas no salieron bien del todo, por lo que los fuertes campos magnéticos de la máquina del tiempo (decidieron construir una máquina del tiempo en lugar de usar un hechizo de crear portal en el tiempo, cosas de los morlocks...) desestabilizaron los circuitos del robot, haciendo que recuperara de forma intermitente y ocasional su programación original.

-Entonces -concluyó Kate-, no se trata del mismo futuro que aquel del equidna cibernético, sino de otro similar. Esto ya parece Marvel Comics de los '90 y sus futuros alternativos... Eso sí, ni de coña me voy a embutir en un uniforme ceñido y con muchos bolsillos y a dedicarme a hacer poses. Y menos me voy a operar las tetas para tenerlas bien grandes y que parezcan pelotas. Está bien, las partes operativas las dejo en tus manos, Odín. En cuanto a tí -dijo dirigiéndose al robot- creo que harás un buen papel con los morlocks. Por mi parte, voy a recuperar mis planes originales para el día de hoy: procrastinar como si no hubiera mañana.

Tras decir esto, Kate se alejó del EldritchBurguer camino al piso compartido en el que vivía, dispuesta a descansar y no hacer nada finalmente. Por su parte, Odín se tuvo que encargar de guiar a Ribbentrop-Mólotov a las zonas de los túneles bajo Arkham donde tenían los morlocks su base.