viernes, 6 de mayo de 2016

Alfa Strike: El antro del horror estelar

Un absurdo, épico-decadente y disparatado homenaje a "El cubil del engendro estelar" de August Derleth y Mark Schorer.

Sala de reuniones de Alfa Strike, hogar de Loki en las Tierras del Sueño
Tras un periodo de descanso tras el asalto de Dunwich, Loki había vuelto a reunir al equipo de Alfa Strike Squad. Las merecidas vacaciones tras la actividad de los últimos meses habían tocado a su fin. Era hora de volver a la acción. Tras un período de relativa calma, NWE había vuelto a las andadas. Según los informes que había recibido el Herrero Mentiroso, la corporación multinacional, tras el desastre de BioGen había dedicado un tiempo a replantear su estrategia. Total, para volver otra vez a lo mismo pero con un objetivo más ambicioso. Según explicó Loki a los presentes, que eran la totalidad del equipo, la NWE se estaba preparando para enviar a un equipo de Omicron Scorpions con algún tipo de variante de la tecnología "Acorazado" que desplegó en Dunwich como parte de una expedición al sudeste asiático, en concreto a Tailandia. Su plan era alojarse en un hotel a la espera de poder establecer contacto con un sujeto que les podría guiar hasta un punto indeterminado en mitad de la selva. Dicho sujeto era un mercenario y experto guía en expediciones a lugares remotos. Por ello, la misión de Alfa Strike, si decidía aceptarla, era desplazarse hasta Bangkok, contactar con el guía y reclutarlo. A sí mismo, había que tratar de sabotear al equipo de Omicron Scorpions y obtener datos de inteligencia sobre sus nuevas armaduras "Acorazado". Ni que decir tiene que todo el equipo estaba dispuesto para entrar en acción de inmediato. La única excepción era Welcome, a quien Loki recomendó permanecer en Arkham. Esto se debía a un triple motivo: la joven podía aprovechar para no descuidar sus estudios, supervisar los avances del Culto de la Cabra Blanca en Dunwich y, de paso, recuperar el sueño perdido aprovechando la afonía de los adoradores del Gran y Poderoso E, que de tanto cantar habían perdido la voz además de perturbar el sueño de los arkhamitas.

Bangkok, Tailandia. 2 días más tarde
El equipo de Alfa Strike había llegado a Bangkok sin contratiempos, y habían hecho uso de un hechizo de ilusión para alterar el aspecto de aquellos que pudieran llamar la atención demasiado. En caso de Raijin y Fujin no hacía falta, ya que tenían prevista una gira por ese país, y, como músicos excéntricos, no se dejaban ver sin estar caracterizados como onis, o eso creían sus fans.

Una vez reunidos, Loki los organizó para cumplir los diversos objetivos a cumplir: Summanus, Ares y Brontes se ocuparían de adquirir el equipo necesario y organizar la expedición; Zeus y N'kari se ocuparían de localizar el hotel donde se alojaban los representantes de NWE y sonsacarles la información; Loki, Set, Bastet y Pkaurodlos irían a negociar con el guía. Los demás tendrían libertad para hacer lo que quisieran, aunque esto implicara tener a Brontes vestido con una camisa a flores y bermudas realizando visitas turísticas o emborrachandose con Thor en cualquier lugar.

Mientras Zeus y N'kari se ocupaban de su tarea, Loki y su equipo se dirigieron a la oficina y sede de Expediciones Halcón, la empresa del hombre al que buscaban los de la NWE. Allí, tras pasar el filtro de una secretaria muy celosa, lograron que les recibiera el CEO en persona, el individuo a quien habían ido a buscar. Al entrar en su despacho, encontraron a un hombre de estatura media, muy bronceado y de imponentes rasgos egipcios, dotado del rostro orgulloso de un faraón, sólo estropeado por un parche que cubría uno de sus ojos. El otro, al ver entrar a aquel grupo, se abrió súbitamente. Set fue el primero en hablar:

-¡Horus! ¡Qué sorpresa verte!

-¡Set! 

Fuera, la secretaria escuchó un grito de furia, seguido del sonido producido por el impacto del puño de un dios contra la cara de otro dios, para, a continuación, ver como Set salía volando destrozando la puerta en su camino y un par de paredes. Set y Horus tenían un largo historial de rencillas y rencores.

Mientras el dios egipcio del desierto y las tormentas (de arena) se recuperaba, Loki y Bastet decidieron hacerse cargo de la situación. El Herrero Mentiroso trató de calmar al egipcio y explicarle la situación. Por suerte, Horus ya estaba al tanto de las actuaciones de la NWE, que desconocía que su posible guía era un dios. Por ello, y tras dejarle claro las intenciones de Alfa Strike y que Set no se entrometería, lograron empezar las negociaciones. Por suerte, Bastet sabía como relajar a su pariente de panteón. Por ello, entre Loki y Bastet lograron convencer a Horus para que les ayudara. Pero este sólo iba a ser el primer paso.

Mientras tanto, N'kari y Zeus habían dado con la delegación de la NWE, y lo que vieron les agradó. La corporación no parecía haberse percatado del espionaje de Alfa Strike, o, por lo menos, no parecía dar demasiado crédito al equipo, pese a los anteriores encuentros que habían tenido. Los representantes de Alfa Strike eran un  grupo de científicos, arqueólogos, expertos en DCC's y una capitana al mando de la escolta de Omicron Scorpions, formada íntegramente por mujeres soldado. Zeus y N'kari se sintieron complacidos ante lo que vieron, y no tardaron mucho en entrar en acción. Una mirada en la recepción del hotel, un cruce casual, una invitación a tomar una copa, y, el destino sigue su curso... A la mañana siguiente, Zeus y N'kari habían cumplido su misión. Destacados miembros del equipo, así como la jefa de la escolta y la totalidad de la escuadra estaban demasiado cansados para poder resultar productivos ese día. Zeus y N'kari se habían entregado a fondo, utilizando las viejas tácticas del flirteo y el sexo. Con la peculiaridad de que, al ser dioses, su resistencia y habilidad eran sobrehumanas. Esto les había permitido dedicarse durante gran parte del día y la noche a tener sexo sin freno con los objetivos más destacados. El único inconveniente fue cuando ambos dioses se encontraron con alguna soldado y algún experto que se resistían a sus encantos. Nada más fácil que intercambiar posiciones al encontrar a un gay y una lesbiana, ya que ambas deidades son bisexuales.

3 días después, en las profundidades de la selva
Habían desafiado a la naturaleza y los elementos para llegar a la Ciudad Perdida del pueblo Tcho-Tcho, se habían enfrentado a problemas de logística de última hora, y habían alcanzado por fin su objetivo. Pero sólo por un breve margen de tiempo habían adelantado al equipo de la NWE. El hecho de que el grupo de dioses no fuera el colectivo más disciplinado, combinado con el inesperado hecho de que toda selva que aparece en una aventura Pulp está llena de ciudades perdidas, tribus hostiles, reinos perdidos de amazonas y demás oportunidades de heroismo y romance había acabado por retrasar al grupo. El equipo NWE había aprovechado para seguir el rastro que iban dejando los dioses, aunque se encontraran con ciudades perdidas medio arrasadas, tribus más hostiles todavía, y reinos perdidos de amazonas entre hostilizadas y satisfechas por la experiencia, además de otras oportunidades de heroismo y romance explotadas.

Por ello, cuando el equipo NWE llegó a la ciudad, se topó con una gran cantidad de tcho-tchos a la fuga, y, tras estos, retoños oscuros de Shub-niggurath apaleados. Lo siguiente fueron dos Horrendos Cazadores bastante machacados. Ciertamente, Alfa Strike iba dejando huella de su paso por la ciudad. Finalmente, alcanzaron a los dioses mientras se enfrentaban al horror final desencandenado por los tcho-tcho para defender su ciudad y el antro del horror estelar: la semilla de los primigenios gemelos Zhor y Lloigorno que moraban en un innominado antro en el centro de la urbe. Se trataba de monstruosidades reptilianas semi antropomórficas cuyas extremidades superiores eran sendas masas de tentáculos. El equipo dirigido por Loki parecía haber encontrado la horma de su zapato. Aquellos monstruos eran sumamente duros y difíciles de combatir. La fuerza sobrehumana de Brontes, Thor, Raijin, Fujin y Perun los dañaba pero las criaturas resistían. La fiereza de N'kari y Misha los superaba, pero no los derrotaba, la astucia y fiereza de Set, Horus, Ares y Loki los derrotaba en estrategia, pero no acababa con ellos. Incluso la fuerza de los rayos invocados por Summanus, Pkaurodlos y los demás dioses del trueno no lograba ponerles fin. La agilidad y velocidad de Bastet permitía a la gata atacar sus puntos débiles, pero aquellos horrores no caían. Por ello, la llegada de los GodHunters, el escuadrón de élite de las tropas especiales de Omicron Scorpions, sirvió para equilibrar la batalla. Superados por un enemigo al que no podían derrotar, las deidades de Alfa Strike se vieron forzadas a formar equipo con sus adversarios. Estos, un comando femenino equipado con una variante de las armaduras "Acorazado" desplegadas por primera vez contra los dioses en la batalla del Largo Día de Furía en Dunwich. Se trataba de exoesqueletos potenciados blindados con una tecnología más avanzada. Más voluminosos y pesados, también incrementaban de forma exponencial la fuerza del soldado, al tiempo que ofrecían un blindaje más resistente. Además, estaban equipadas con armamento diseñado especialmente para luchar contra horrores de los mitos: espadas mágicas, lanzallamas, cañones eléctricos básados en la tecnología de Tesla y los lanzarrayos de los yithianos, era todo un despliegue diseñado para combatir a Alfa Strike, aunque ahora debían usarlo para luchar a su lado contra este adversario tan formidable.

La entrada en acción de la escuadra de GodHunters ayudó a equlibrar las fuerzas e inclinar poco a poco la balanza contra los defensores. Sin embargo, esto no hizo que la lucha fuera menos cruenta. Por ello, Pkaurodlos, cuyas habilidades diplomáticas e infomáticas resultaban inútiles en ese momento, aprovechaba al máximo su poder de dios del trueno para invocar a la tormenta junto con sus compañeros, al tiempo que ayudaba con sus habilidades médicas. Mientras tanto, el combate urbano en el que se hallaban involucrados era devastador. Los relámpagos, llamados por Alfa Strike, caían entre la abundante lluvía producto de las tormentas y formaban un caos eléctrico. A esto había que añadir las poderosas descargas de los cañones lanzarrayos de las GodHunters. Al retumbar constante de los truenos había que añadir los gritos de dolor de las bestias reptilianas, progenie de los primigenios gemelos Zhor y Lloigorno al ser abatidas, las ordenes a voces de Loki y Perun para coordinar a los dioses y las comunicaciones de las mujeres de Omicron Scorpions.

Pero el esfuerzo continuado y la lucha sin fin iba cosechando sus frutos. Poco a poco los defensores comenzaron a replegarse hacia un horrendo y blasfemo edificio situado en el centro de la ciudad. Era el indescriptible hogar de las monstruosidades gemelas, el antro del horror estelar. De su interior comenzó a surgir una abominable e impía música que atormentaba a los oídos de todo aquel que la escuchara, era un sonido de otro mundo, una fuerza audible creada para destruir la cordura y la mente de todo aquel que la escuchara, era la fuente de toda impureza y maldad de la que se alimentaban las discográficas para atormentar al mundo con los cantantes de moda para adolescentes y demás aberraciones musicales como el reggaeton. Era la locura encarnada en una onda sonora. Era la retorcida música de las esferas de la maldad suprema y definitiva. Ni los filtros sonoros de las GodHunters podían bloquearla por completo, y todos aquellos que la escuchaban se sentían aturdidos, mareados, confusos. Incluso los dioses de Alfa Strike se veían superados por aquella aberración. Aunque podían sobreponerse con un esfuerzo de voluntad, no era nada fácil. Por ello, Loki reunió a los suyos y, con un gran esfuerzo, les explicó el desesperado plan que había concebido:

-¡Esto es demasiado! ¡Zhor y Lloigorno son demasiado poderosos! ¡Han logrado despertarlos y van a destruir el mundo con esta música! ¡Hay que llamar a los que están por encima de nosotros! ¡Debemos convocar a los Arquetípicos! ¡Sólo ellos pueden derrotar a este horror!

Los dioses se estremecieron. No era cualquier cosa el convocar a los Arquetípicos, aquellos cuyo poder era capaz de derrotar a los Primigenios y que, según Brian Danforth, habían logrado encadenarlos y encerrarlos, porque eran el Bien Cósmico contra el Mal Cósmico, y demás chorradas de este escritor, como su absurda teoría de los elementos. Por ello, y viendo que era su única oportunidad antes de que el cerebro de las GodHunters se convirtiera en queso fresco y de que Zhor y Lloigorno emergieran de su antro, aceptaron el plan de Loki. Formaron un círculo juntando sus manos y comenzaron a entonar un cántico de llamada que, sospechosamente, sonaba parecido a Born to be wild de Steppenwolf.

Mientras los dioses cantaban y las GodHunters trataban de mantener su cordura mientras luchaban contra la última resistencia de la semilla de Zhor y Lloigorno, las grandes puertas del antro del horror estelar se abrieron poco a poco. De su interior, junto con la anómala música destructora de mentes, surgieron dos figuras descomunales, dos colosos de 20 metros de altura. Eran dos grandes reptiles semi antropomórficos, cuyos brazos eran manojos de tentáculos y su espalda estaba cubierta por una cresta cristalina. Parecían dos versiones mutantes de Godzilla que cantaban su anormal, blasfema e impía música de la locura, eran el horror venido de las estrellas para atormentar a la especie humana con sonidos procedentes de otros mundos no aptos para la cordura del hombre.

Pero, a medida que avanzaban, Alfa Strike concluía su invocación. Desde el cielo surgieron enormes haces de luz, como proyectados por gigantescos focos mientras comenzaba a sonar Heartbreak Hotel, de Elvis Presley, interpretado por un coro de otro mundo. Aparecieron entonces un grupo de Servidores de los Otros Dioses con instrumentos musicales con los que interpretaban la música de la canción. Y, finalmente, ante ellos, apareció Kthelvis, el Dios Arquetipico cuya atribución es la música de las esferas. Y así era Kthelvis, pues su aspecto era como el de Cthulhu, pero donde uno era oscuro, el otro era luminoso, de ojos tornasolados y enorme corpachón blanco, ataviado con un mono amarillo con lentejuelas y grandes solapas como el que vistió  su principal sacerdote que se convirtió en leyenda del Rock. Y, siguiendo el compás de la banda, cantó la música de las esferas mientras movía sus caderas.

Las monstruosidades gemelas, los horrores descendidos de las estrellas para traer la locura y el caos con su disonancia sonora, trataron de contraatacar, pero el poder de Kthelvis era superior, y la música de las esferas los hacia estremecerse y retroceder. Pero el poder de Kthelvis no iba a dejarles huir en vano. Incrementando el volúmen y el poder de su canción, atacó a aquellos horrores. Estos, finalmente, acabaron por reventar en una estridente y cacofónica inmolación. Con los aplausos del público  (Alfa Strike y las GodHunters), Kthelvis se retiró. La amenaza había sido contenida, un poder que habría destruido a la humanidad y que NWE no podría dominar. Por ello, ambos grupos acabaron por retirarse, esperando una futura confrontación.