viernes, 22 de julio de 2016

Turismo divino, divino turismo

Nyarlathotep hizo su entrada en Martini Beach sin grandes aspavientos ni llamar demasiado la atención. Aunque claro, al llegar como el Faraón Negro, resultaba más discreto, sobretodo porque se había dejado el séquito en Kadath. Sin embargo, las vendas que cubrían algunas partes de su cuerpo atraían la vista sobre él. Ignorando las miradas y murmurando por lo bajo, se adentró en la arena hasta que alcanzó un lugar que le gustó. No estaba demasiado lejos del agua, y el calor era aceptable para el verano, lo que descartaba la presencia de Cthugha en los alrededores. Sin más preámbulos, cual conquistador que planta su bandera en una nueva tierra, clavó la sombrilla y la desplegó, dejó la bolsa que llevaba consigo en el suelo y extendió una toalla. Se sentó con faraónica majestad (aunque los gemidos de dolor al sentir el roce en las partes heridas le restaron algo de presencia) y se dispuso a tomar el sol mientras se ponía al día con alguna de las últimas novelas de Brian Danforth. No es que fuera particularmente fan de este peculiar escritor, pero se divertía mucho con las teorías absurdas y extrañas que se sacaba de la manga con respecto a las criaturas y dioses de los Mitos de Cthulhu. Mientras elegía un libro de entre los que había traído, escuchó un curioso saludo:

-Welcome stranger.

La voz, joven distendida, alegre y con un punto de caos, era inconfundible. El Faraón Negro se giró y, por un momento, creyó estar viendo doble: Evangeline le sonreía mientras le saludaba con la mano y Evangeline le miraba con curiosidad. Pero no, no es que de repente Welcome se hubiera duplicado. Una de ellas, la que había hablado, era Evangeline "Welcome" Parker, y la otra chica, que parecía su gemela, tenía un par de alas de abeja en su espalda. Enseguida la identificó. Se trataba de Hada, una de las welclones, las copias genéticas mutantes de Evangeline que surgieron de un extraño proyecto científico en Dunwich.

 Tras las debidas presentaciones, comenzaron a hablar tranquilamente:

-¿Y eso que andas por aquí? Lo último que supe es que habías regresado al bosque de N'gai. -dijo Welcome.

Nyarlathotep maldijo por lo bajo antes de responder:

-Sí, estuve por allí un  tiempo cuando de repente llegó Cthugha y comenzó a perseguirme. No se quien lo había llamado, pero ese puñetero dios y yo no nos llevamos demasiado bien. Me he tirado una semana corriendo de un lado para otro perseguido por una bola de fuego gigante viviente.

-Vale, eso explica las vendas... quemaduras...

Una vez resuelta la duda, la conversación siguió por otros derroteros, mientras Welcome recordaba como, precisamente la semana anterior, habían tenido una agobiante ola de calor en Arkham por una visita de Cthugha. Más tarde, Evangeline se enteró de que Anna Pickman, la más terrible de los cuatro, le había dicho al primigenio igneo que Nyarlathotep había regresado al bosque de N'gai. Había acertado...

Mientras las chicas y el Faraón Negro hablaban despreocupadamente, Hada hacía uso de otra de sus mutaciones para librarse de los pesados: la chica era capaz de segregar un potente alucinógeno mezclado con su saliva. De manera que cuando un ligón playero no captaba las indirectas, la clon le daba un potente beso de tornillo con doble tuerca que le introducía en la boca una saludable dosis de alegres colores y situaciones absurdas. Una característica de Welcome que sus hijas genéticas compartían era la falta de inhibiciones y el no andarse con cortapisas. Así, mientras Hada se recreaba con un sujeto que se creía un regalo de Dios para las mujeres y que insistía en aplicarles bronceador, llegó un nuevo grupo que se situó al otro lado de Nyarlathotep. Se trataba de un hombre maduro, con una larga y espesa barba canosa, pero con cuerpo de culturista, que no era otro que el dios Perun, acompañado de tres mujeres, una de ellas de marcados rasgos eslavos, espesa y abundante cabellera castaña y contundentes curvas; otra era una francesa con una marcada pronunciación, morena y de atractivo cuerpo; y la tercera, una inglesa rubia y llamativa, Britannia.

(Debido al fuerte acento de Perun y Marianne, aplicaremos traducción simultánea para poder hacer su dialogo completamente inteligible)

Al instalarse, el nuevo grupo fue saludado por Evangeline, a quien Perun, contento de verla, la saludó con dos sonoros besos en las mejillas y un abrazo de oso que la dejó casi sin respiración. El mismo tratamiento recibió Hada, menos acostumbrada a la exhuberancia del eslavo, pero que también agradeció la muestra de aprecio. Nyarlathotep, pese a su dignidad faraónica, no se libró de se ser estrujado entre los fuertes brazos del dios. Tras este preliminar, las mujeres fueron presentadas: Madre Rusia, Marianne y Britannia, se trataba de las personificaciones de Rusia, Francia e Inglaterra, deidades por derecho propio. Por supuesto, cada una de las mujeres saludó con dignidad nacional a las chicas y al dios primigenio, y, obviamente, lucían bikinis con las banderas de sus respectivos países. Evangeline y Hada, por suerte, no eran aficionadas a tales despliegues patrióticos, por lo que no lucían bikinis con barras y estrellas, aunque tampoco era raro ver alguno así por Martini Beach. Pero, la presencia de Perun sólo con las mujeres, planteaba una pregunta obvia: ¿Dónde está Misha, el inseparable compañero del eslavo? Tal y como les explicó el dios, había dejado al oso en Dunwich, ya que prefería el entorno rural. Mientras, él estaba aprovechando para pasar las vacaciones con Madre Rusia. Lamentablemente, se habían encontrado con Marianne y Britannia y se habían unido a ellas. Así, mientras las tres "naciones" hablaban alegremente entre ellas y se dedicaban a tomar el sol, Nyarlathotep tuvo una curiosa y peculiar idea, por lo que esperó al momento oportuno para ponerla en marcha.

Tras estar un rato hablando, el calor hizo su efecto, por lo que Welcome decidió ir a comprar unas bebidas frías y, de paso, estirar un poco las piernas. Nyarlathotep, inocentemente, le propuso a Hada que fuera con Evangeline, y que él podía cuidarles el puesto. Claro, al ponerse en pie las dos jovenes, de cuerpos bien formados, con generosos pechos y potentes y torneados músculos, ya que Evangeline tenía el tipo de una modelo de fitness bien formada y su clon tampoco se diferenciaba mucho, arrastraron la mirada admirativa del Faraón Negro y, obviamente, de Perun, que tenía afición por las mujeres fuertes de físico y de personalidad. Evangeline, toda generosidad y simpatía, se ofreció a traerles algo a los demás, cosa que Nyarlathotep aceptó. Por su parte, Perun les propuso a las dos chicas acompañarlas y traer bebidas para las mujeres. Una punzada de celos apareció en la mirada de Madre Rusia, y una sana envidia ante el porte y escultural cuerpo de las dos jovenes se reflejó en Marianne y Britannia.

Mientras Welcome, Hada y Perun iban a buscar las bebidas, Nyarlathotep se dirigió a las tres diosas "nacionales" con despreocupada indiferencia:

-Y Evangeline no es sólo guapa, con un cuerpo escultural y fuerte como un caballo, además, como podeís ver, es muy simpática y atenta. Es una joven admirable y una auténtica atleta sexual. Parece que es capaz de aguantarle el ritmo en la cama a N'kari sin acabar demasiado derrengada.

Por supuesto, Nyarlathotep no se cortó en glosar las virtudes de Welcome y sus valerosas hazañas como Delta Wave Welcome. Lo hacía en tono ameno, sin caer en la adulación gratuita, y cosechando hábilmente las muestras de admiración de Marianne y Britannia y los crecientes celos de Madre Rusia, a quien no le acababa de convencer que Perun tuviera tan buena relación con una joven tan promiscua y sexualmente activa. Por ello, cuando las dos chicas y el dios regresaron con unas bolsas cargadas de bebidas, la mujer fulminó con la mirada a Evangeline, seagarró posesivamente al brazo de Perun y lo arrastró hasta las toallas que habían situado sobre la arena. La joven, por su parte, sorprendida por la reacción de Madre Rusia, se encogió de hombros y se sentó junto a Hada. Comenzaron a disfrutar de las bebidas cuando Nyarlathotep hizo un comentario aparentemente inocente a Marianne:

-¿No crees que Evangeline es una mujer muy sexy?

Aquello fue la gota que colmó el vaso. Indignada y furiosa, Madre Rusia se alzó, reclamando para sí misma el título de la mujer más sexy que había en esa playa. Britannia, con su orgullo británico, recogió el guante del desafío. Marianne, por su parte, exaltada ante la oportunidad de defender el pabellón nacional, se unió a la reclamación. Cada una de ellas, ante la sorprendida mirada de Evangeline, el desconcierto de Hada, la resignación de Perun y la expresión divertida del Faraón Negro, decidieron competir para ver cual de las tres era la más sexy. Para ello, escogieron a Hada como jueza. La welclone, sin saber donde meterse, tuvo que aceptar a regañadientes actuar como parte decisoria en el proceso, por lo que, una vez decidido todo, las tres  diosas/naciones comenzaron la absurda competición, tratando de adoptar una pose más sexy que las otras. Perun, sin saber donde meterse, las dejaba hacer mientras apuraba una cerveza.

Pero la cuestión no era fácil de decidir, ya que las tres mujeres no aceptarían la derrota facilmente. Por ello, sus poses se iban haciendo cada vez más provocativas, hasta el punto de acabar las tres en top less. Pero cuando la situación parecía que iba a acabar de desbordarse por completo, Welcome se percató de algo que llamó su atención. Sorprendida, avisó a Perun. Hada, dejando a las tres representaciones nacionales por imposibles (y en secreto divertida y esperando a ver hasta donde eran capaces de llegar en su obcecación), no tardó en unirse a ellos. No daban crédito a lo que estaban viendo, pero sus ojos no mentían.

Cual Venus de Botticelli, una sacerdotisa de los profundos se alzo de los mares subida en una enorme concha, que llevaba Dagón, cual Polifemo metido a camarero portando una bandeja. Tras el coloso Padre de los profundos surgió una monstruosa horda anfibia de profundos, armados con sombrillas, toallas de playa, neveras portátiles y demás parafernalia playera. Por tierra, unos híbridos aparcaron una furgoneta junto a la playa y bajaron unos equipos de sonido. Moviéndose con inesperada sincronía, no tardaron mucho en ocupar una parcela de playa donde se instalaron a placer, pusieron la música e iniciaron todo tipo de actividades playeras: tomar el sol, nadar, comer y beber en la arena, practicar deportes acuáticos, jugar al voley playa, etc. Los profundos habían logrado crear practicamente de cero una espectacular fiesta playera con mucho ambientazo.

Ante semejante e inesperado despliegue. Hada y Welcome se miraron y, comunicándose sin palabras, tomaron una decisión conjunta. Juntas cogieron a Perun, que, escoltado por las dos féminas, no tuvo más remedio que dejarse llevar. Cuando Madre Rusia, Britannia y Marianne se dieron cuenta de lo que pasaba, su exhibición de postureo sexy casi había degenerado en un combate de lucha libre en bikini, por lo que, las tres, atrapadas en una complicada llave que habría acabado con al menos una de ellas desnuda, se quedaron paradas al ver que habían dejado de ser el centro de atención.

-Pero.... ¡¿A donde váis?! -preguntó Madre Rusia.

Las dos jovenes y Perun se detuvieron. Se giraron para mirarlas y Hada, divertida, les dijo:

-Estamos hartas de vuestra tontería. Estáis haciendo el ridículo por una estúpida cuestión de celos, y nosotras hemos venido a la playa a pasarlo bien.

Entonces, Welcome, Hada y Perun siguieron su camino al grito de ¡¡FIESTAAAAAA!!

Fue entonces cuando, bajo la banda sonora de las terribles carcajadas de Nyarlathotep, Madre Rusia se dio cuenta de como había sido engañada. Evangeline no tenía ningún interés erótico en el dios eslavo, y sí una buena amistad y muchas ganas de divertirse. Derrotadas, las tres diosas/naciones cayeron en la cuenta sobre como habían sido manipuladas por NYARLATHOTEP.