jueves, 22 de septiembre de 2016

Alfa Strike: El gato de dos colas y otras vivencias en Japón

Tras el descanso del verano, Alfa Strike estaba dispuesto a entrar de nuevo en acción, aunque sus archienemigos de NWE parecían tomarlo con calma y no se decidían a poner en marcha ningún otro de sus planes. Sin embargo, Loki no bajaba la guardia, y buscaba la ocasión idónea para contrarrestar cualquier acción o lanzar un ataque preventivo contra la corporación. Sin embargo, no se daban las circunstancias apropiadas, e incluso los reptilianos parecían más tranquilos y menos propensos a armar líos, sobretodo tras su fracaso en Arkham con los alces zombis. Lo único que había llamado la atención al nórdico era el desplazamiento de una escuadra de GodHunters a Japón, al parecer, para entrenarse y probar nuevas actualizaciones para las armaduras, aunque también podían aprovechar la ocasión para capturar algún yokai o algún dios japones, o, al menos intentarlo. Por ello, ya que Raijin y Fujin residían habitualmente en el país del sol naciente, Loki aprovechó para que estuvieran alertas, y, de paso, les envió a Zeus como apoyo.

Por lo tanto, allí se encontraban, los dos nipones y el griego, aprovechando la excusa para disfrutar de unos balnearios situados cerca de una base NWE/Omicron Scorpions. Se trataba de unas instalaciones para el desarrollo de tecnología informática aplicada a la guerra, por lo que era un lugar idóneo donde las tropas especiales de NWE entrenaran y probaran nuevas actualizaciones y equipo para sus trajes de combate. De manera que todos parecían estar a sus anchas: por un lado, los dos onis disfrutaban de la tranquilidad del balneario, Zeus trataba de ligar con el personal femenino de la base del enemigo y las GodHunters, pues se trataba de una escuadra compuesta íntegramente por mujeres, se dedicaban a entrenar y probar la última versión del software de sus armaduras. Para acabar de completar el asunto, un club de fans de los dos onis, que ejercían como músicos en el sector indie japones, habían logrado localizarlos. De manera que, rodeados de groupies histéricas, se vieron forzados, al principio, a tratar de esquivarlas y, al comprobar que no había manera, se dedicaron a satisfacerlas. Así, mientras Zeus se dedicaba a ligar con las mujeres de la base para tratar de obtener información, Raijin y Fujin se consagraban a tirarse a sus fans. Lo curioso es que, aunque se vendían como músicos excéntricos que se disfrazaban de onis y nunca se dejaban ver sin estar caracterizados, una pose curiosa, sus gruppies y fans más exaltados creían que de verdad eran onis, y acertaban. Así, los dos dioses de la tormenta no tenían porque justificarse al acostarse con sus seguidoras con su aspecto normal.

Pero, lo que ni Zeus ni los dos nipones sabían, era que, aunque el principal propósito de las GodHunters era entrenar y probar las mejoras para sus equipos, también tenían intención de capturar a un yokai. Según diversos hechos aparentemente inconexos y rumores locales, en aquella zona vivía algún tipo de criatura sobrenatural. Por ello, aprovechando la proximidad, decidieron capturarla. Aún no tenían claro de que se trataba, pero estaban investigando.

Una semana más tarde, con las groupies más calmadas, sucedió algo extraño. Un enorme grupo de figuras tambaleantes atacó el balneario, con la aparente intención de secuestrar a las jovenes y alocadas fans de los músicos oni. Al mismo tiempo, durante el cambio de turno en las instalaciones de Omicron Scorpions, otro numeroso grupo de seres tambaleantes atacó el aparcamiento, tratando de secuestrar personal femenino principalmente. Al parecer, quien dirigía aquel ataque, tenía cierta obsesión por las féminas, particularmente, cuando las secuestradas por este segundo equipo, eran las que se habían acostado con Zeus. Sin embargo, no habían contado con la presencia de los dioses por un lado y las GodHunters por el otro. Al aparecer las misteriosas figuras de andares renqueantes, que, además, desprendían un espantoso hedor a putrefacción, eran dos equipos extrañamente organizados de zombis. Estos no-muertos obsesionados por las féminas que se han acostado con dioses, pese a lograr sembrar el caos y la confusión con su repentina aparición, se vieron rápidamente interceptados. Raijin y Fujin, ataviados con tangas de leopardo (les había pillado en una piscina, además, los dioses parecen tener bastante mal gusto para la ropa y ser un tanto horteras), y sin tiempo de ir a recoger sus armas, se lanzaron a un brutal cuerpo a cuerpo. Los zombis parecían saber artes marciales, aunque sus movimientos eran lentos, espasmódicos y confusos, por lo que, lo que podría haber resultado una curiosa escena de cine de artes marciales, se convirtió en un extraño espectáculo. Los dos dioses de la tormenta, además de grandes y musculosos, eran buenos luchadores, aunque algo faltos de sutileza. Por ello, los golpes se dirigían con una fuerza prodigiosa e impactaban contra sus torpes adversarios que trataban inútilmente de esquivarlos o usar a las chicas como escudo. Así, cual pelea propia de una película de Bud Spencer en lugar de las acrobacias y proezas de agilidad y equilibrio propias de Jackie Chan, los zombis eran lanzados por los aires, derribados a bofetadas, partidos por la mitad de una patada. Así, mientras Raijin partía por la mitad a un no-muerto, Fujin cogía a una chica que un adversario trataba de usar para protegerse, casi la lanzaba por los aires al tirar de ella y aprovechaba el impulso para golpear en la cabeza al cadaver andante. Y mientras los dos onis se peleaban, Zeus, a quien el conflicto había pillado en la cama con un par de ingenieras de Omicron Scorpions, se asomó a ver que pasaba, y, al ver que sus colegas nipones se encargaban del asunto, volvió a la cama a seguir con aquellas dos encantadoras y apasionadas mujeres.

Al mismo tiempo, al descubrir el caos que se estaba sembrando en el aparcamiento del edificio, la capitana Ashley Johnson del cuerpo de GodHunters reunió a sus compañeras y se dirigió hacia la acción mientras gritaba ordenes al personal de seguridad. Era una de las mejores oficiales que tenía Omicron Scorpions, y había demostrado con creces su fiabilidad y eficiencia. No tenía nada personal contra Alfa Strike, tan sólo cumplía ordenes y realizaba su trabajo, pero si que tenía una especial inquina hacia Zeus. El griego, durante una operación en Tailandia, se había ocupado de seducirla y llevársela a la cama para tratar de sonsacarle información. Esto había molestado particularmente a esta mujer, que, por su caracter directo, fuerte personalidad y trayectoria castrense, no se sentía muy a gusto con los tejemanejes de espionaje usando artimañas sexuales. Además, el hecho de que Zeus fuera un playboy que considerara cada mujer con la que se acostaba como una medalla más en su palmarés tampoco le hacía especialmente gracia. Por eso, no estaba dispuesta a caer de nuevo en las artimañas de seducción del presuntuoso dios. Mientras, lo que sí que tenía que hacer era coordinar las defensas para repeler el ataque de esos no-muertos. No había tiempo para que ellas y sus subordinadas se montaran en los trajes de combate "Acorazado" clase GodHunter, por lo que tendrían que luchar sin estos. Coordinando a sus tropas y a la seguridad del lugar (que había fracasado estrepitosamente), hizo que tanto ella como sus soldados se armaran. A continuación, empezó un tiroteo encabezado por las godhunters, disparando con precisión, usando ráfagas cortas y precisas. Más que un tiroteo fue una auténtica masacre. Las mujeres no tenían igual. Estaban a la altura de los SEALS, los SAS o cualquier otra fuerza de élite. Tan sólo los dioses las superaban con creces, y para eso las habían elegido para pilotar las armaduras GodHunter. No tardaron mucho en convertir a los zombis en un montón de carne picada putrefacta. La operación fue bastante quirúrgica, con pocos daños colaterales y, principalmente, daños superficiales en las secuestradas. Sobretodo ataques de pánico, aunque alguna recibió heridas de gravedad menor. Ahora tan sólo quedaba averiguar de donde habían salido esos no-muertos.

Una hora más tarde, con la normalidad restaurada, media docena de armaduras "Acorazado" modelo GodHunter salían de las instalaciones. Las cámaras de seguridad les indicaron por donde habían llegado los zombis (otro fallo del personal de seguridad), por lo que ya sabían por donde empezar. El rastro que habían dejado no era precisamente difícil de seguir, por lo que no tuvieron problema en recorrer a la inversa la senda por donde habían llegado los atacantes. Tras un largo rato de caminata, llegaron a un punto donde el rastro se unía a otro que parecía venir del balneario próximo. Ashley, como líder del equipo, optó por encaminarse hacia el mismo. Tal vez necesitaran ayuda con los.zombis. A su orden, las GodHunters se dirigieron hacia allá.

En el balneario, tras lograr acabar con los zombis y mientras las groupies oscilaban entre el desmayo y la conducta histérica como consecuencia del ataque de los no-muertos y el rescate por parte de los onis, Raijin y Fujin fueron a vestirse y lograron sacar a rastras a Zeus de la cama. No es que supusieran que ellos dos no podían hacerse cargo de la amenaza, pero, ya que Loki les había enviado al griego para que les ayudara, lo iban a aprovechar. Una vez todos vestidos, se encaminaron por la senda que había utilizado los zombis para llegar hasta el balneario. Ciertamente no era un rastro difícil de seguir, ya que tantos cadaveres tambaleantes no eran precisamente lo más indicado para un avance sutil. Por ello, no tardaron mucho en encontrar unos grandes exoesqueletos blindados, armaduras de combate equipadas con espadas y cañones eléctricos que no les fue difícil reconocer: eran GodHunters de Omicron Scorpions. Ambos grupos se quedaron parados unos segundos mientras se examinaban mutuamente. Los dioses, armados los japoneses con sendas katanas y el griego sin nada a mano, preparado para invocar el rayo si fuera necesario, no eran desconocidos para el brazo armado de la corporación NWE. Por su parte, las deidades ya habían luchado contra las diferentes tropas de su rival, y, en una ocasión, tuvieron que unir fuerzas con las GodHunters, en Tailandia. Por ello, sabían de lo que eran capaces. ¿Seis armaduras de combate contra tres dioses? Los japoneses eran parte de lo más potente del equipo Alfa Strike, y Zeus, aunque hábil con el rayo y no carente de potencial físico, les resultaba más útil obteniendo información de féminas seducidas. Por ello, la tensión se palpaba en el ambiente, se podía cortar con un cuchillo. Hasta el momento en que la armadura con la insignia de capitán alzó el casco y mostró el rostro furioso de Ashley Johnson que gritó:

-¡Zeus! ¡Maldito cabronazo! ¡Fornicador compulsivo! ¡Me las vas a pagar por lo de Tailandia!

Sin esperar más, la capitana Johnson bajó de nuevo el casco y se lanzó a luchar contra su adversario personal, momento en el que Zeus, reaccionando rápidamente, invocó el rayo en forma de lanza. El choque entre la espada mágica de la mujer y el asta eléctrica del dios produjo un estallido de luz y chispas eléctricas que dio comienzo a un tenso duelo de una esgrima poco convencional. El combate personal, un intenso duelo entre dos titanes, fue una demostración de una particular forma de luchar. Ninguno de los contendientes practicaba una esgrima clásica, sino que cada uno tenía un particular estilo de lucha. Zeus, veterano de miles de años, luchaba de forma pausada, con movimientos calculados y con un estilo que recordaba al que usaron los antiguos griegos en sus batallas. Ashley, pilotando su armadura, había sido entrenada en diferentes técnicas de artes marciales, entre ellas aikido y kendo para luchar con sable. De hecho, Omicron Scorpions había logrado desarrollar una variante de estas para el combate con las espadas mágicas de las armaduras. Así, la pelea era todo un espectáculo que combinaba dos estilos de combate muy diferentes, pero que se combinaban en una serie de movimientos, golpes, contraataques, fintas y esquivas de una espectacularidad indudable. Por ello, cuando, finalmente, Ashley logró derribar a Zeus y le puso la espada en la garganta, tanto las demás mujeres soldado como los dos japoneses, aplaudieron sonoramente. Entonces, la capitán retiró la espada y ayudó a su rival a ponerse en pie. Al hacerlo, le dio una poderosa y directa patada en la ingle al dios que lo dejó en el suelo nuevamente retorciéndose de dolor. Satisfecha, se dirigió a sus tropas y a los nipones:

-Bien, así mis asuntos con este sujeto ya están solucionados. No esperaba encontrar dioses aquí, pero parece que ambos hemos tenido problemas con los zombis. Como no he recibido ordenes directas de atacaros, será mejor que unamos fuerzas de forma provisional para averiguar que ha pasado aquí.

Fujin, el enorme oni de piel azulada y dios de los vientos, se encogió de hombros, miró a su compañero y aceptó, en nombre de los tres, la tregua temporal. Así, mientras Zeus se levantaba como podía, las dos fuerzas se unieron y marcharon siguiendo el rastro de los no-muertos.

Una hora más tarde, llegaron, a través de un bosque hasta lo que parecía una grotesca choza que se apoyaba en la entrada de una cueva. Parecía construida de forma tosca por alguien bastante torpe y sin mucha habilidad manual, con ramas y hojas, sin mucho esmero. Era algo más funcional que elegante, Curiosamente, el suelo en torno a la choza estaba lleno de pisadas de pies humanos, descalzos y calzados. El rastro les había llevado hasta allí, pero no era lo que esperaban encontrar. Sin embargo, no quedaron defraudados. Desde la espesura empezó a llegar por todos lados una horda de muertos vivientes. Tras el primer encuentro con los zombis en el balneario y las instalaciones de Omicron Scorpions, los dioses y las GodHunters sabían como combatirlos. Rápidamente la zona se convirtió en el escenario de una masacre de cuerpos destrozados en los que la fuerza y destreza de los dos onis, la lanza eléctrica de Zeus y el armamento de las armaduras no tenía rival en los cuerpos medio descompuestos y reanimados. No vale la pena perder mucho tiempo en el lamentable espectáculo de los cadaveres andantes humeantes y quemados por las descargas eléctricas, sajados por las hojas de las espadas y destrozados por los poderosos puños de los onis. Finalmente, tras una larga contienda, cuya duración se había extendido principalmente por el gran número de zombis, apareció el causante de todo aquel caos. Del interior de la choza surgió un gato atigrado naranja de buen tamaño, caminando erguido, ataviado con algunas piezas de ropa de estilo tradicional y con dos colas. Se trataba de un yokai, un monstruo conocido como nekomata, un gato con poderes mágicos y nigrománticos del folklore japones. Les bufó y, en la línea de los villanos clásicos cutres, comenzó a explicarles su malvado y diabólico plan para usar los restos de semen de los dioses que tuvieran las mujeres que habían fornicado con estos para algún maligno, oscuro y nigromántico propósito. Y era un plan genial, muy bien detallado, muy bien desarrollado, con un alto porcentaje de éxito. Sólo tenía dos puntos débiles:

  1. No había contado con la presencia de las GodHunters ni creía que los dioses fueran a intervenir tan rápidamente.
  2. Hablaba una mezcla de lengua de los gatos y japones, por lo que, al no estar Bastet con ellos para traducir, era bastante difícil enterarse de que estaba diciendo.

Así, cuando el nekomata acabó su largo discurso, y comprendiendo que aquello no iba a llegar a ningún lado,se prepararon para atacar. El gato nigromante era una amenaza para la región, y se había revelado como enemigo de los dioses. Además, NWE ya tenía los archivos de los doctores Herbert West y Muñoz, además de los diarios y cartas de Joseph Curwen. La nigromancia japonesa no les resultaba particularmente interesante. Eso sí, tomarían nota para rastrear las islas en busca de algún otro nekomata que estuviera más dispuesto a colaborar con ellos. Por ello, Ashley, sin pensarlo dos veces, y mientras el gato se preparaba para usar sus poderes mágicos contra ellos, disparó contra él. A continuación, las otras cinco GodHunters hicieron lo mismo, con lo que el felino quedó reducido a un montón de cenizas. El gato de dos colas podría haber resultado una terrible y poderosa amenaza, pero se había descubierto demasiado pronto y había sido aniquilado. Los dioses y las mujeres soldado en sus armaduras se retiraron.

Al día siguiente, como Ashley y sus subordinadas estaban de permiso tras lograr solucionar los problemas e informar sobre los nekomata, y ya que habían acabado las pruebas de actualización de software, pudieron disfrutar de un concierto improvisado de J-Rock organizado por Raijin y Fujin como muestra de camaradería y agradecimiento por las acciones realizadas. Zeus desistió de intentar seducir a alguna de las GodHunters y decidió probar suerte con las groupies, con erótico resultado. Y así, mientras festejaban juntos, se percataron de que, pese a la enemistad profesional que les enfrentaba, no había nada que impidiera que se divirtiera en compañía fuera del trabajo.