miércoles, 7 de septiembre de 2016

El ataque de los alces zombis nazis

En algún lugar de los túneles bajo Arkham, en la base de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro

El hedor a carne podrida comenzaba a ser un tanto molesto, pero una docena de alces muertos y sacados de las cámaras frigoríficas en los que los habían transportado tenían que apestar en cuanto se descongelaron. El problema de la nigromancia, ya sea científica (al viejo estilo del Dr. Muñoz o el clásico suero de Herbert West) o de carácter más ritual (como hacía Joseph Curwen), es que necesita su tiempo para hacer las cosas bien. Por ello, los soldados de los einzatsgruppen reptilianos, aguardaban con jurásica paciencia mientras Vinnie West completaba los preparativos. No era fácil de hacer, pero, si salía bien, podrían derrotar de una vez a esos molestos morlocks comunistas del Equipo Exile y hacerse con el control de Arkham.

Cada uno de los alces había sido situado encima de un circulo mágico debidamente trazado, además de haber sido equipados con la pertinente parafernalia lacerto-nazi alienígena: banderines, collares, brazales, arneses y demás artilugios adaptados a la anatomía de los animales, de color grisáceo, con insignias de serpientes y las esvásticas nazis. Pero se estaban pudriendo, y sería necesario actuar cuanto antes para que la descomposición no avanzara demasiado y mermara las capacidades de estas nuevas tropas.

Mientras tanto, Vinnie, con su personalidad oscura dominante, se preparaba para lanzar el hechizo que resucitaría esos cadáveres para convertirlos en poderosos y terribles alces zombis nazis devoradores de cerebros. Y, en cuanto se alzaran, los lanzaría contra la confiada población arkhamita. Probablemente su personalidad normal lanzaría en estos momentos una carcajada demente, pero su lado oscuro no estaba para tonterías de villano de opereta reincidente. Sin embargo, echaba de menos a Marty Eye Gore. Aunque algo pelotillero y muy rastrero y conspirador, tenía madera de buen villano. Sin embargo, tras los sucesos de Dunwich, se había dejado ver poco por Arkham. Por lo visto había conseguido un trabajo en el equipo de campaña de cierto candidato presidencial republicano bastante tronado. Bueno, tal vez volvería cuando pasaran las elecciones. Pero el momento había llegado. Era la hora de lanzar el hechizo supremo que desencadenaría a sus no-muertos contra la ciudad. Así, Vinnie comenzó a recitar las oscuras palabras del conjuro mientras gesticulaba como poseído. Los reptilianos lo observaban, entre escépticos y divertidos, pero, cuando el nigromante finalizó su ensalmo y los alces comenzaron a moverse, aplaudieron. Poco a poco, los doce alces zombis nazis devoradores de cerebros se alzaron y lanzaron su sepulcral y necrófago aullido. Como parte del efecto del hechizo, los alces podían hablar, pero, como efecto secundario, lo hacían en francés con acento de Quebec. Así, su alarido sonó de esta manera:

-¡¡Végétaliens cerveaux!!

Vinnie, que sólo hablaba inglés, chapurreaba algo de aklo y se defendía en algún otro idioma de los Mitos, no le dio importancia. Los reptilianos, cuyo idioma nativo era un alemán siseado, tampoco entendieron que decían los alces. Por ello, los liberaron convencidos del éxito de sus planes.

Media hora más tarde, en una cafetería próxima a la sede de la Asociación Miskatonica Vegana.

Kate y Welcome estaban disfrutando de la tranquilidad de la mañana mientras celebraban la nueva situación laboral de Kate. Tras cerca de un año como recepcionista en La Llave y la Puerta, y a pocos meses de la inauguración de los Alojamientos rurales La Llave y la Puerta en Dunwich, Summanus, un tanto agobiado de trabajo, había decidido promocionar a Katherine para que trabajara como su ayudante, ya que tenía que dirigir tanto la residencia universitaria como las futuras casas rurales de Dunwich. Por ello, y confiando en las buenas artes y la destreza demostrada por la amante de Welcome, decidió contar con ella para que le ayudara en la ingente tarea. Aunque esto implicaría que tendría que trabajar directamente con las welclones, suponía un cambio interesante con respecto a su anterior trabajo. Por ello, lo celebraban tranquilamente cuando, para su estupefacción, vieron pasar corriendo una docena de alces zombis ataviados con parafernalia nazi y las insignias de los reptilianos. Sorprendidas, al principio no reaccionaron, pero, una vez recuperadas de la impresión, se dieron cuenta de que los alces no-muertos no estaban atacando a los vecinos de Arkham, sino que iban corriendo hacia la sede de la Asociación Miskatonica Vegana mientras gritaban:

-¡¡Végétaliens cerveaux!!

Kate, cuyos conocimientos de francés eran apropiados y tenía un nivel medio en esta lengua (Welcome, por su parte, hablaba un español medio y, con su contacto con Alfa Strike, había comenzado a estudiar ruso), exclamó:

-¡¿Cerebros veganos?! Evangeline, me parece que aquí me huele a RNLO y a una chapuza de Vinnie West. No podemos dejar que esos alces ande sueltos por la ciudad. Pueden provocar más de un accidente.

Welcome, que tenía ganas de algo de acción tras el descanso del verano, se levantó, pagó las consumiciones e indicó a Kate que la acompañara. Juntas, se dirigieron a la residencia universitaria. Iba a ser divertido, al menos para las dos.

Sala de reuniones de la sede de la Asociación Miskatonica Vegana.

John Lovegetable, presidente de la Asociación Miskatonica Vegana, se hallaba en plena efervescencia mística de exaltación de los valores de la vida sana, la suprema moralidad y la fuente de toda pureza que es la alimentación vegana, en la que no se maltrata ningún ser vivo (entendiendo esto como toda criatura con un sistema nervioso de origen animal. Plantas, hongos y microorganismos varios no cuentan). Defendía también que la fuente de toda impureza no era otra que comer carne, y que, los llamados "carnívoros", es decir, todo aquel que no compartiera sus ideas y osara alimentarse de "seres vivos" (según como se ha comentado antes), son el mal encarnado y los causantes de todas las catástrofes del mundo.

En pleno desvarío magufo y carente de toda sensibilidad, empatía y datos científicos válidos, la puerta de la sala se abrió de golpe, dejando pasar a una docena de alces en los que se había iniciado ya el proceso de descomposición, ataviados con parafernalia lacerto-nazi alienígena y berreando en francés. Lovegetable, sorprendido, se quedó sin habla, pero, cuando iba a iniciar una nueva perorata proselitista carente de todo sentido científico y cargada de sensacionalismo para dar la bienvenida a esos ejemplares representantes de los "seres vivos" que, por su pureza, sólo comían vegetales, uno de los alces zombis nazis le arrancó la parte superior del cráneo a uno de los asistentes y comenzó a devorar ávidamente su cerebro vegano. Por algún extraño motivo, el conjuro nigromántico de Vinnie West había producido alces zombis que, al ser vegetarianos cuando estaban vivos, ahora sólo se alimentaban de cerebros veganos.

Entonces, el pánico estalló y la congregación reunida para la charla de John Lovegetable, presa de la histeria, trató de huir como buenamente podía, mientras los alces los atacaban para devorar sus cerebros alimentados exclusivamente de vegetales y conceptos pseudocientíficos.

Mientras tanto, en la calle

El coche era uno de los utilitarios que usaban los einzatsgruppen para trasladarse por la ciudad sin tener que recurrir a un camión, en concreto, sin olvidar sus antecedentes germanófilos, era un Volkswagen Kübelwagen, en lugar de los minis que habían usado en otras ocasiones. Se trataba de una variante del modelo 82, adaptado a las necesidades de los RNLO. Como ya les sucedió a los morlocks con los lanzacohetes Katiusha durante el Largo día de furia en Dunwich, no siempre disponían de ellos, a veces por motivos mecánicos, otras por las prisas a la hora de organizar una operación. Pero ya que estaban disponibles, iban a utilizarlos.

Este en concreto estaba ocupado por el Hauptman Suuhazzu, Vinnie West y un par de soldados. Estaban siguiendo el rastro de los alces zombis nazis, sorprendidos por el poco caos que se había formado. Entendámonos, poco caos relativo. Arkham es una ciudad universitaria que se prepara para el comienzo del curso escolar. Los universitarios comienzan a regresar como aves migratorias a su refugio invernal, mientras que los turistas regresan a sus respectivos hogares. En medio de todo este trajín, combinado con los ocasionales intentos de los exaltados de la Fundación Wilmarth por acabar con algún CCC (Criatura del Ciclo de Cthulhu) que resulta ser un turista que ha abusado del sol y las lamparas de rayos UVA y está rojo como un tomate o cualquier otra cosa. Bueno, en una si que acertaron, cuando se liaron con una pareja de profundos que había ido a Martini Beach a aprovechar el final de la temporada y se los cruzaron por casualidad. Pero, vamos, no hay color, dos profundos contra un puñado de eruditos medio chiflados... Por ello, un coche alemán de la II Guerra Mundial con unos hombres lagarto vestidos de uniforme y un científico loco / nigromante no llama demasiado la atención. 

Esto no restaba que se hubiera producido alguna reacción al paso de los cérvidos. Cuando una docena de alces zombies nazis se abren camino por las calles de Arkham, dejan su huella: coches que se han estrellado por tener que apartarse para no chocarse, una floristeria con las plantas que había situado en el exterior devoradas, en fin, lo normal. Y sobre este trasfondo, el coche de los RNLO se dirigía hacia la sede de la Asociación Miskatonica Vegana. Por el camino, se cruzaron con Kate y Welcome, que se encaminaban hacia La Llave y la Puerta. Curiosamente, Evangeline les saludó con una sonrisa que, bien mirado, tenía poco de amable y mucho de sádica diversión y de promesas de dolor.

Cuando, finalmente, el coche estacionó junto al edificio de la asociación, el nigromante y los soldados se apearon y entraron, esquivando a los veganos magufos que trataban de salvar sus vidas. Al llegar a la sala de reuniones, el espectáculo era dantesco: varios cadáveres estaban tirados de cualquier manera, con el cráneo roto y los alces devorando ávidos sus cerebros. Ciertamente estaban sembrando el caos y la muerte, pero no exactamente como esperaban. Algo había salido mal, así que, ya que no había forma de solucionar el problema, debían trabajar con lo que tenían. ¿Había alguna forma de hacer que estos alces pudieran ser aprovechados para algo más que atacar veganos?

Así, mientras el oficial y Vinnie discutían las posibilidades de los alces zombis nazis devoradores de cerebros veganos y buscaban la forma de mejorar el proceso, se formó una rasgadura en la realidad, cortada por una espada de color negro mate con una serpiente ouroboros grabada a lo largo de la hoja. A través del portal, aparecieron una guerrera vikinga empuñando la espada y plenamente equipada para el combate, Delta Wave Welcome, heroína local y parte del equipo Alfa Strike, seguida por Kate. Por suerte para ambas, se habían acostumbrado ya a los desmanes, destrozos y aberraciones producto de la actuación de los seres de los Mitos de Cthulhu y de los universitarios juerguistas, cultistas exaltados y demás fauna que no se diferencia mucho de los seres de los Mitos a la hora de montar un buen follón. Aún así, necesitaron unos momentos para recuperarse de la impresión recibida al ver aquel desastre. Afortunadamente, la mayoría de los veganos había podido escapar, por lo que el número de bajas había sido escaso. El Hauptman y Vinnie se miraron mutuamente y tragaron saliva. Lo que siguió se puede describir como un reparto masivo de golpes que acabó con los dos soldados RNLO caídos y vapuleados, el oficial caído en el suelo, con Kate sentada sobre él para que no se levantara, y Delta Wave Welcome agarrando firmemente a Vinnie (que tampoco es que sea precisamente fuerte, es más bien flaco, y la mujer tiene una musculatura desarrollada y entrenada).

-Y ahora explícame la lógica tras este supuesto plan -dijo Welcome.

-Bien, está claro que los alces zombis no han salido como esperaba. Mi intención era desatar el caos sobre esta ciudad para facilitar la labor de los RNLO, pero algo ha salido mal -explicó Vinnie con aire de científico pedante y sabelotodo. Algo que le sucedía cuando adoptaba su personalidad oscura era que se volvía menos histriónico y dejaba de ser un aprendiz de reanimador de opereta-. Sin embargo, esto es sólo un contratiempo menor, ya me encargaré de resolverlo y crear una próxima generación de alces zombis más eficientes.

-Espera... -intervinó Kate- ¿Quieres decir que has creado unos alces zombis nazis que sólo se alimentan de cerebros veganos para que siembren el caos en la ciudad y así los reptilianos puedan conquistarla? ¿De qué guión cutre de película mala de serie B has sacado una idea tan condenadamente estúpida?

Vinnie se había quedado sin respuesta al pensar en lo acertado de la pegunta de Kate. Por ello, Welcome, en un gesto travieso y algo sádico, le dio la espada a su compañera diciéndole:

-Bueno, esta vez te los voy a dejar a ti, un plan tan absurdo se merece un castigo apropiado.

Kate empuñó la espada algo insegura, ya que no estaba acostumbrada a su peso ni tenía el entrenamiento de su pareja en el uso de la misma. Pero había algo que sí podía hacer con ella. Cuando Delta Wave Welcome la empuñaba, podía abrir rasgaduras dimensionales, portales a otros lugares. Pero si la portaba Kate, la espada proyectaba haces de luz que teleportaban a todos los que tocaran a un lugar aleatorio. La joven, sonriendo ante la idea de su amante, se puso en pie y se concentró en la espada. Durante unos segundos no pasó nada, hasta que un haz de luz recorrió a los reptilianos y a Vinnie, que, al instante desaparecieron. A continuación, Welcome tomó el arma y se encaminó hacia los alces. Con los veganos magufos huídos o muertos, se habían quedado sin comida, y parecían algo confusos. Haciendo uso de su entrenamiento, no tuvo demasiados problemas para acabar con los zombies. A continuación, sacó el movil, le hizo una foto a los reptilianos vapuleados y los zombis destrozados y se la envió al Becario de la Fundación Wilmarth. Los miembros de esta, acostumbrados a tomar medidas expeditivas (le ponían bombas a todo), servirían para cubrir el desastre, sobretodo porque pensarían que los RNLO eran hombres serpiente. Tras esto, Welcome abrió un nuevo portal y se retiró con Kate. Ya no tenían nada más que hacer ahí, los de la Fundación no tardarían mucho en llegar y ellas necesitaban relajarse y desconectar de aquel desastre. A fin de cuentas, era un día más en Arkham...