viernes, 16 de septiembre de 2016

Los problemas de ser Erasmus en la Miskatonic

El nuevo alumno se quedó plantado delante del espejo mirando fijamente las pintas que tenía. El disfraz era burdo, demasiado burdo, pero al menos era a medida. Se trataba de un chandal completo, con guantes color carne y algo que se veía a leguas que era una peluca.

-¿Seguro que con esto podré ir tranquilamente a las clases sin que pase nada? -preguntó el alumno.

-Estoy segurísimo de ello, señor Sska-Ni. Aquí  en la Miskatonic no solemos tener problemas con alumnos... digamos... diferentes, pero por si acaso es mejor que vaya vestido así... todos los días -le explicó Seabury Pickman tras exhalar el humo de su pipa.

Sska-Ni se quedó unos instantes mirando fijamente al profesor, como intentando analizar si lo que le decía era verdad o le ocultaba algo. Era la primera vez que salía de su país para ir a una universidad extranjera. Sabía que aquella era muy permisiva con todo tipo de alumnos, pero aún así no se fiaba de lo que pudiera encontrarse.

-Créame, señor Sska-Ni, todo va a ir sobre ruedas.


Cuartel general de la Fundación Wilmarth

-¡Alerta, alerta! -exclamó un miembro de la fundación irrumpiendo en mitad de la hora del almuerzo.

-¿Qué sucede Evans? -le preguntó uno de los profesores mientras dejaba la taza de café sobre la mesa.

-Hemos detectado la presencia de una CCC dentro de la universidad. Se oculta entre los alumnos. De hecho, hasta va a la cafetería, claramente para disimular. Debemos detenerlo antes de que lleve a cabo sus perversos planes.

-Estoy de acuerdo -dijo otro miembro de la fundación -¿dónde tenemos los explosivos?

-Sin explosivos esta vez. Estamos hablando de la universidad, será mejor que no haya desperfectos. Pero nos haremos con esa criatura cuanto antes.

Habitación de Robert Pickman en la residencia La Llave y La Puerta

Lo que había visto no tenía duda. Estaba claro lo que era. Estaban allí otra vez. Ahora se estaban infiltrando en la universidad, con algún propósito desconocido, pero él iba a descubrirlo, hacerle todas las fotos posibles y subirlo a su blog. Todo el mundo debía saber que estaban allí. La mejor decisión que había tomado hasta ahora había sido pedir ayuda para hackear las cámaras de la Universidad Miskatonic. Desde que estaba allí aquella tal Daisy Springwood, dudaba de la reputación de profesores y alumnos. Cualquiera podría ser un ocultador de la verdad... o peor como en este caso.


Un día cualquiera en la Universidad Miskatonic

Sska-Ni estaba muy sorprendido con el nivel de los profesores de aquella universidad. La verdad es que estaba disfrutando aquellos pocos días que llevaba en el campus. Incluso estaba empezando a hacer amigos, que ni siquiera le preguntaban por qué su piel parecía tan escamosa o cómo estaba tan delgado. Quizás aquel profesor, Seabury Pickman tenía razón. Allí encajaría.

Detrás de un árbol, vestido con un disfraz de detective de la tienda más cutre posible, y con una cámara de fotos, Robert Pickman se quedó mirando a su objetivo. Desde allí no podía hacerle bien las fotos, no saldrían lo suficientemente borrosas. Necesitaba acercarse más, para que se viera bien clara la naturaleza real de la criatura. Intentaría no interactuar con él, pues el ser podría ser peligroso, pero tenía que acercarse. Fue avanzando lentamente, andando sólo con la punta de los pies y mirando de reojo. Es posible que el ser no estuviera solo. Podía haber más de ellos por allí.

Desde la ventana de un edificio circundante, Evans bajó los prismáticos y se giró a sus compañeros.

-Ahí lo tenemos. La CCC está paseando por el campus como si fuera su cubil. Debemos capturarlo, interrogarlo, ponerle explosivos...

-¿Pero cómo hacemos para cogerlo, Evans? -preguntó otro miembro de la fundación. -Apenas nos dejan hacer nada para que no destrocemos la universidad.

-No os preocupéis, chicos, todo está controlado. Tengo esto.

Evans dejó caer al suelo una red de varios metros.

-Le tiraremos eso encima y lo capturaremos.

Sska-Ni  saludó con la mano a un conocido mientras giraba por una de las calles. Hacía muy buen día, cosa que él agradecía. Empezaba a sopesar la idea de echarse un rato en un lugar tranquilo hasta la próxima clase. Mientras lo hacía, escuchó un ruido detrás de él, algo parecido a varias personas tropezando las unas con las otras, pero iba demasiado ensimismado para darle importancia.

Robert Pickman empezó a zarandear la red y a moverse espasmódicamente intentando quitarse aquella trampa de encima. Los compañeros de la criatura lo habían detectado y habían intentdo atraparlo, pero no sería tan fácil. Saldría de ahí abajo, haría la foto y correría a su blog.

-¡Idiota!- exclamó Evans. -Le has tirado la red a ese tipo en vez de a la CCC, se nos va a escapar. Corre y libérale.

-¿Qué? Que se libere él solo. La CCC es más importante.

-Nosotros estamos aquí para proteger al ser humano, así que ayuda a ese individuo a liberarse. Además, necesitamos la red, imbécil.

El miembro de la Fundación Wilmarth se acercó a Robert, que seguía tambaleándose y le ayudó a liberarse de la red. Este se levantó con celeridad y se encaró al grupo.

-¿Pretendíais detenerme? ¿Qué sois? ¿Illuminati? ¿Colaboradores del reptiliano?

Los miembros de la fundación se miraron los unos a los otros, extrañados.

-¿Reptiliano? -dijo Evans. -Los reptilianos no existen, hombre, son una invención de David Icke. El ser al que estamos persiguiendo es un peligroso Hombre Serpiente.

Robert se quedó mirando fijamente a Evans, como si intentara analizar en él si era un humano real, y si lo era, intentaba engañarle.

-¿Os creéis que soy tonto? -dijo Robert. -Los hombres serpiente salen en novelas de espada y brujería como las de Conan, eso no existe. Lo que estoy persiguiendo es un reptiliano infiltrado entre los alumnos de esta universidad y lo voy a destapar y hacer público.

-¡¡¡¿Público?!!! -exclamó Evans -No podemos dejar que el mundo sepa de la existencia de las CCC. El horror se extendería por todas partes, la civilización colapsaría, los gobiernos enloquecerían y sería el caos total.

-¡No! -replicó Robert. -Debe saberse la verdad. El mundo debe saber. Mi blog necesita visitas.

-La cordura es más importante -le respondió Evans. -Hay cosas ahí fuera que harían enloquecer con sólo mirarlos, pero nosotros tenemos la capacidad de detenerlos antes de que la gente sepa el peligro al que están expuestos.

-¡Así que ocultáis la verdad al público! ¡Sois parte de una conspiración para esconder la presencia de seres extraterrestres, intraterrestres, entreterrestres y de otras dimensiones! ¡Lo voy a destapar todo! ¡Lo voy a poner hasta en Youtube! ¡La verdad se sabrá!

-No podemos permitir eso, jovencito -le respondió Evans. -Así que usted se quedará aquí tranquilo mientras nosotros detenemos a la criatura.

-¡No!

-¡Sí!

-¡Que no!

Semejante escándalo en una de las calles del campus de la Universidad Miskatonic no tardó en llegar a oídos de Seabury, que al darse cuenta de lo que estaba pasando, cogió su teléfono móvil e hizo sendas llamadas.

El lamentable espectáculo del "que sí" "que no" siguió durante un rato, hasta que, de repente, de entre los árboles del jardín cercano surgió una criatura innombrable, un ser informe, con lejanos rasgos de un sapo, o un pulpo, o la última operación estética de algún actor de Hollywood en decadencia. Con sus pseudópodos negros se fue acercando al grupo y de la protoplásmica forma surgió algo parecido a una boca.

-Yo sí que soy una Criatura del Ciclo de Cthulhu -dijo con una voz que no pertenecía a nada que pudiera ser de este mundo. -No tenéis huevos a capturarme.

-¡¡¡¡¿Que no hay huevos?!!!! -exclamaron todos los miembros presentes de la Fundación Wilmarth.

La extraña criatura se deslizó por el césped y los miembros de la fundación salieron corriendo detrás de ella mientras gritaban e intentaban echarle la red encima. Mientras, allí se quedó Robert Pickman, observando el extraño espectáculo. Tenía la prueba de que existían criaturas no humanas inteligentes entre... espera... no tenía la prueba. Se había quedado mirando estupefacto al ser sin hacer ni una sola foto. Un descubrimiento así podría haberlo encumbrado entre los himbestigadores de lo oculto y había perdido la oportunidad... pero aún podía pillar al reptiliano. Tenía que llegar hasta él, hacerle la foto y después ir al blog a escribirlo todo. Decidido, se giró y se encontró algo que no esperaba.

-¿Summanus? -preguntó Robert.

-Sí, -respondió este, que vestía su habitual disfraz con bigote incluido.

-¡Estás aquí para ayudar a tu compañero reptiliano! -exclamó Robert.

-Nooo, no estoy aquí para ayudar a mi compañero reptiliano porque no soy un puñetero reptiliano. Estoy aquí para llevarte a casa antes de que vengan los de seguridad después del escándalo que habéis armado antes tú y tus amigos.

-Claaaaaro ¡qué conveniente! Evitarás que capture la imagen de ese reptiliano, pero algún día te pillaré a ti desprevenido, ser de la tierra hueca, y destaparé la verdad ¡La destaparé!

-Sí, la destaparás, venga, vamos a la residencia a tomarnos una tilita -le respondió Summanus pasándole un brazo sobre el hombro.


Desde la distancia, Seabury Pickman suspiró tranquilazado. Unglaublich mantendría a los de la Fundación Wilmarth alejado de Sska-Ni todo el tiempo que hiciera falta, y Summanus se encargaría de las tontadas de Robert. Se giró y miró al hombre serpiente que había venido de estudiante de Erasmus descansando tranquilamente en un jardín cercano. Estaba tan relajado que no se había enterado de todo aquel escándalo. Seabury esperaba que no tuviera que seguir vigilando al pobre para evitar situaciones lamentables como aquella. Pero sospechaba que esta no sería la última y tendría que ser precavido.

Al menos Sska-Ni no se había enterado de nada.