miércoles, 5 de septiembre de 2018

Noche de Kates


Estaba prácticamente iniciado el mes de septiembre y Kate Ashford se hacía a la idea de la inminente vuelta a clase. El mes de agosto en Arkham había sido muy tranquilo, gracias a un incidente en el que intervinieron unas palomitas adulteradas, un ciclo de cine de zombis nazis y los morlocks comunistas, pero esto no había impedido que en Dunwich las welclones hubieran tenido mucho trabajo. La región se estaba volviendo popular como destino de vacaciones y eso repercutía en los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta. Pero el verano se encaminaba hacia su fin y, con él comenzaba un nuevo ciclo escolar en la Universidad Miskatonic. Había tenido todo el verano para hacerse a la idea de lo sucedido durante la Crisis of Infinity Kates, con todo aquel viaje en el tiempo y sus versiones alternativas y ancestros. Tenía que reconocer que, pese a todo aquel caos y las batallas contra los invasores de otra línea temporal alternativa que pretendían acabar con ella habían sucedido cosas interesantes. Y el sexo con sus antepasadas y su yo de un futuro alternativo había sido genial. Claro que descubrir que en el futuro iba a tener una hija por cortesía de la unidad de medicina reproductiva y el departamento de genética de la Miskatonic y el Hospital Universitario de Arkham la había dejado bastante sorprendida. Pero todo aquello ya había quedado atrás. El verano tocaba a su fin y sólo tenía que preocuparse de regresar a las clases y de que Welcome no le organizara un trío sorpresa con su yo alternativo, Kate “Bogatyr” Ashford, una versión suya más mayor procedente de un futuro en el que los reptilianos dominaban USA. Pero no era de su novia de quien tenía que preocuparse. Y de eso se dio cuenta cuando, al regresar al piso de estudiantes en el que vivía, se encontró a Bogatyr esperándola. Ésta, al desaparecer su línea temporal, se había quedado huérfana en el tiempo y había optado por quedarse con los morlocks comunistas para seguir luchando contra los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro.

El hecho de que la esperara medio desnuda ya le daba una pista clara sobre sus intenciones. Y, bueno, no iba a ser la primera vez que se acostaban y, al ser ella misma pero de una línea alternativa, tenía un cierto morbo. Cuando Kate se despojó de sus cosas, dio un beso a Bogatyr y la abrazó. Le había pillado por sorpresa pero siempre se alegraba de verla. Y, ya que estaba, no iba a desperdiciar la oportunidad. Y cuándo las cosas iban a pasar a mayores, Bogatyr le dijo que le aguardaba una sorpresa en el dormitorio. Kate empezó a recelar, aunque como mucho se esperaba encontrar a Welcome, a Yekaterina (la Kate morlock de dentro de un millón de años) o incluso a alguna welclon. Pero lo que se encontró en el dormitorio era algo muy diferente y completamente inesperado: completamente desnuda, con una botella de whisky irlandés, aguardaba expectante y cachonda Kate la Roja, su antepasada irlandesa del siglo X, una bruja y sacerdotisa de Shub-Niggurath alocada y con un hígado a prueba de bombas, capaz de beber alcohol como si fuera agua. Eso era raro. Era muy raro. Tras la Crisis, todas las Kates habían vuelto a sus respectivos lugares de origen (salvo Yekaterina y Bogatyr que fueron con los morlocks). Pero, como Kate era bastante práctica, decidió que lo primero era lo primero: no dejar lo que tenía entre manos (a su yo más mayor de un futuro alternativo bastante cachonda) y hacer las preguntas después.

Un par de horas más tarde, agotadas, satisfechas y duchadas, en bata, pudieron hablar del asunto. La cosa, tal y como explicó Bogatyr, es que Yekaterina y los morlocks estuvieron rastreando un tiempo las líneas temporales tras la Crisis, asegurándose de que todo iba bien y no había alteraciones indebidas. Entonces descubrieron que en el presente de Kate la Roja llegaba un momento en que, superado el punto crítico según el cual su muerte provocaría la interrupción de la línea genética que acabaría en Katherine Ashford, la irlandesa moría. ¿Qué había pasado? Porque la habían recogido unos días antes de alcanzar ese punto crítico y su muerte era un par de meses después. Y era obvio que la Roja ni estaba embarazada cuando atentaron contra ella ni le había dado tiempo a estarlo y dar a luz. Por ello, investigaron más a fondo. Y es que el punto de inflexión se producía con el nacimiento de la hija que iba a tener Gwen, la sobrina de Kate la Roja. La bruja irlandesa iba a actuar de comadrona y gracias a eso el parto acaba bien. Sin ella, tanto la madre como la recién nacida morían. Y unos meses más tarde, la sacerdotisa de Shub-Niggurath, borracha como una cuba tenía un accidente con un caballo que acababa con su vida. Por ello, los morlocks, tras asegurarse de que la extracción de la Roja en el momento adecuado no iba a tener consecuencias graves, lograron salvarla in extremis para minimizar los riesgos espaciotemporales. Y tras un periodo de recuperación, habían decidido darle la noticia a Kate y, bueno, una cosa llevó a la otra, y acabó desencadenando ese peculiar trío. Eso sí, en cuanto Welcome se enterara se pondría la mar de contenta. Era como tener Kate clones, su novia repetida en varias versiones, como estar en el Paraíso.

Pero antes de darle la noticia a Evangeline, que llevaba unos días enredada con la alianza situacional entre Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y el Vinnie West Oscuro, decidieron que, a fin de cuentas, ya que estaban juntas de nuevo, podían celebrar el regreso de las Kate Rangers por todo lo alto, aunque faltaran algunas de sus componentes. Por ello, fueron a buscar a Yekaterina y esa noche, todas juntas y arregladas, se fueron de fiesta. Era una noche de Kates. O eso esperaban.

Nyarlathotep, que sabe más por viejo que por diablo y que, de una manera o de otra, se acaba por enterar de todo, estaba al tanto del regreso de Kate la Roja. Y, aunque Kate le caía bien dentro de lo bien que puede caerle una efímera humana al Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, la verdad es que llevaba un tiempo sin hacer nada en Arkham. Pero, la verdad, es que no le apetecía demasiado montar algo muy grande. Se estaba divirtiendo con otros asuntos a nivel internacional y tenía otros planes dentro de planes dentro de planes en marcha. Por ello, decidió poner a prueba a las Kates enviando a un peón menor. Era una de esas piezas tan ridículas que podía considerarse el peón de un peón, y ni siquiera hacía falta incitarle demasiado. Era lo bastante idiota como para ponerse el sólo en marcha sin darle mucho impulso. Se trataba de Richard Dalton, aunque prefería que le llamaran Ur-Tep en su círculo ocultista. Era un sujeto que, para variar había entendido al revés todo el trasfondo ocultista que había en Arkham y se había apuntado a la Logia Mistérica del Aklo-Sabaoth. Tras este rimbombate nombre se podía hallar a un grupo de impresentables e idiotas que pensaban que lo oculto era divertido y que sería una buena forma de conseguir chicas mientras ejecutaban hechizos y tal. Quien estaba detrás de este grupo en concreto (pues había otros similares por la ciudad y normalmente resultaban inofensivos hasta que leían lo que no debían y los Pickman o Welcome tenían que arreglar el asunto) no era otro que Nyarlathotep. En realidad eran bastante lamentables y pecaban de un cierto machismo rancio pero a veces podían resultar mínimamente útiles. Pero muy minimamente. Ur-Tep, o Richard Dalton, había ascendido dentro de la escueta jerarquía del grupo y estaba en una posición de confianza del líder, que no era más que otra marioneta de Nyarlathotep. Por ello, el Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, decidió hacer uso de él para tocarle un poco las narices a Kate y de paso echarse unas risas. La verdad es que Dalton era un energúmeno que se creía un imán para las mujeres. Era atractivo y había logrado apuntarse unas cuantas conquistas poco selectivas y eso había hecho que se le subiera el ego. Por eso, Nyarlathotep, a través del líder del culto, le comentó que Kate iba a salir esa noche con otras chicas y que todas ellas podían ser presas fáciles de su encanto y atractivo. Y, claro, el muy idiota se lo tragó.

Esa noche, mientras las chicas se lo pasaban bien bailando y disfrutando de la música, Ur-Tep o Richard Dalton se encaminó al local en donde estaban ellas y entró. El Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos cogió un paquete extra grande de palomitas y se preparó para disfrutar del espectáculo. El primer contacto no fue mal, ya que las Kates se estaban divirtiendo y no esperaban que un moscón fuera a molestarlas. Pero en cuanto Dalton empezó a ponerse pesado, no tardaron mucho en quitárselo de encima y optaron por cambiar de local. No iban a dejar que un idiota les estropeara la noche.

En el siguiente sitio se encontraron por sorpresa con Ashley Johnson. La capitana de GodHunters y directora de la oficina local de Omicron Scorpions había participado en las Crisis of Infinity Kates, incluso se las habían visto con su versión alternativa malvada. La mujer había acabado por llevarse bien con Kate y Welcome y se habían acabado por hacer amigas pese a que trabajaba para una empresa a la que el equipo de dioses Alfa Strike se había enfrentado en diversas ocasiones. Por suerte, los fracasos acumulados por NWE en sus intentos de capturar dioses y seres sobrenaturales para desarrollar super tecnología y super armas había hecho que la multinacional acabara por cambiar de política. Así pues, al encontrarse Ashley con las Kates, estas la animaron a unirse a ellas. Mientras hablaban y disfrutaban de la compañía y la música, volvió Richard Dalton. Herido en su amor propio y dispuesto a no aceptar un nuevo rechazo, se acercó con sus aires de ligón barato de discoteca al grupo. Las mujeres se dedicaron a negarse a aceptar sus entradas de forma educada pero llegó un momento en que les hincharon las narices. Así que, optaron por una manera rápida y poco dolorosa de librarse de él. Le hicieron salir e ir a un callejón próximo. Dalton, como buen idiota que era, pensaba que había triunfado y que se lo iba a hacer con todas a la vez en aquel sitio, o al menos con alguna de ellas. Pero cuando las chicas lo acorralaron contra la pared y Kate hizo una llamada por el móvil, se dio cuenta de que algo iba mal. Unos minutos más tarde, un byakhee con la gorra de Byakhee Express aterrizaba al lado de ellas y se marchaba con un pasajero al que habían atado y amordazado. Como no tenían nada práctico a mano, utilizaron la correa de él para atarlo y, a falta de un pañuelo, Bogatyr se quitó las bragas y se las embutió en la boca. El tiempo que había pasado en la Resistencia luchando contra Reptilianos Nazis le había quitado los restos de pudor que tuviera y le habían dado una visión muy pragmática de la vida. Y, tal vez, así lograran librarse del pesado ese. Tampoco es que lo mandaran muy lejos, sólo a la otra punta de la ciudad. Así tendría que coger un taxi para regresar allí. Pero ellas optaron por no esperar e ir a otro sitio. Y, tal vez, al llevarse las bragas como trofeo o mordaza, se calmara un poco.

En el siguiente lugar en el que acabaron se encontraron a N’kari. La diosa africana de las tormentas y la pasión violenta, que tenía su propia productora de cine para adultos, además de dirigir y protagonizar algunas películas, era una mujer con la piel de color ébano y un escultural cuerpo cargado de curvas coronado por una espléndida mata de cabello blanco muy largo. También era una de las amantes de Kate, al menos cuando Kate quería tener sexo hasta perder el sentido o quedar muy cansada, ya que N’kari era tan apasionada y tenía tanto vigor que Kate optaba por acostarse con ella haciendo un trío con Welcome. Así la diosa repartía su ímpetu sexual entre las dos. Y, además, era bastante simpática cuando la conocías. Así pues, se unió al grupo formado por las Kates y Ashley Johnson. Tras la ampliación, las mujeres siguieron disfrutando de la noche y la música. Pero, sin saber como, Richard Dalton volvió a encontrarlas (Nyarlathotep le indicaba donde iban). En esta ocasión, antes de recurrir a medidas más drásticas, recurrieron a una medida bastante drástica: N’kari, a la que las demás la habían puesto en antecedentes, se ocupó de él. Se lo llevó fuera y, unos veinte minutos más tarde, la diosa regresó acabando de arreglarse el vestido. Tal y como les contó, el muy gallito no le había durado nada, y si había tardado era porque había usado sus poderes como diosa de la pasión violenta para ponerlo en pie de nuevo y poder tener sexo varias veces. Y ni por esas, pues acababa muy rápido y ella se quedó igual. Pero al menos lo había cansado y le había hecho acostarse con una mujer a la que no le llegaba ni a la altura de los zapatos. Igual así conseguían librarse de él. Pero, mientras tanto, N’kari tenía ganas de algo más “sustancioso” en cuanto a sexo y ante ella tenía a cuatro Kates, todas ellas lesbianas o bisexuales y Ashley Johnson, que, aunque era heterosexual, igual acababa por entrarle la curiosidad por el sexo con mujeres. Pero, una vez más, optaron por cambiar de lugar.

Como última opción, ya segura, definitiva y a prueba de bombas, fueron al campamento Occupy Arkham de los profundos, que protestaban por el cambio climático y la contaminación de los mares. Estos estaba de fiesta y recibieron con alegría a las Kates, Ashley Johnson y N’kari. Pero Nyarlathotep había decidido usar una vez más a su peon. Así que, tras darle un poderoso reconstituyente y afrodisíaco, que le produjo una potente erección, lo encaminó hacia el campamento de los profundos. En este, en plena fiesta, se encontraron con Brontes. El dios cíclope iba a bailar a menudo con los habitantes del mar, ya que montaban unas buenas fiestas. Pero no estaba sólo, ya que había ido con Lady Cthulhu, una welclone mestiza de humana y semilla estelar de Cthulhu que hacía de enlace con los profundos y con la población de Innsmouth. Ni que decir tiene que recibieron con los brazos abiertos a las Kates, Ashley Johnson y N’kari. Fue en plena celebración cuando vieron llegar al pesado de Richard Dalton y las mujeres pusieron al día tanto a Brontes como a la welclon. Así pues, aprovecharon para utilizar los recursos que tenían a mano: un montón de profundos de ambos sexos, una welclon y una diosa africana cachonda. Pero empezaron con los profundos. En concreto, empezaron con las hembras de profundo, que en cuanto a líbido no tenían nada que envidar a Welcome y sus clones, o viceversa. Así pues, el excitado y calenturiento Dalton se vio de repente rodeado por “atractivas” mujeres pez deseosas de aprovechar esa durísima erección que se hacía notar en sus pantalones. Y, claro, una cosa llevó a la otra y así fue como empezó la gran orgía de primeros de septiembre en el campamento Occupy Arkham.

A la mañana siguiente, las Kates tenían la sensación de que se habían acostado con medio campamento y lo habían disfrutado; N’kari también se había entregado a fondo, tal y como atestiguaban los múltiples profundos de ambos sexos durmiendo por el agotamiento a su alrededor y Ashley Johnson había tenido sexo con un dios, algo que había pensado no volver a repetir desde que Zeus la sedujo. Pero, en este caso, no había habido segundas intenciones y si segunda, tercera y hasta quinta vez dejándola plenamente satisfecha y agotada. Y es que Brontes había demostrado ser un gran amante y con mucha resistencia. La verdad es que todas las Kates, N’kari y Ashley habían disfrutado mucho y lo habían pasado en grande. Otra cosa era lo que le sucedió a Richard Dalton, para quien la orgía resultó… diferente. Y es que, para su ego, el haberse acostado con aquellas féminas tan extrañas y feas, pese a las ansias de sexo que demostraban, era algo humillante. Lo habían tratado como a un mero objeto sexual del que sacar placer, mientras que, cuando las vio acostarse con las Kates o la diosa, era algo muy diferente. Lo normal habría sido esperar que, tras esta lección de humildad, cambiara su forma de pensar y dejara de considerar a las mujeres como conquistas que anotar. Pero su ego le impedía reconocer esto por lo que, discretamente y andando raro, se alejó de aquel lugar tras vestirse. Decidió que sería mejor no hablar a nadie de lo sucedido aquella noche. O, como mucho, dar una versión editada. Por su parte, Nyarlathotep, el Caos Reptante, el Sin Rostro, Mensajero de los Otros Dioses, el de los Mil Rostros, Padre del Millón de Favorecidos, había disfrutado a su manera. Y la Logia Mistérica del Aklo-Sabaoth estaba empezando a dejar de ser útil. Tal vez era el momento de dejarles caer un texto con una invocación que funcionara de verdad.