miércoles, 17 de diciembre de 2014

La medium, la estudiante y el fantasma


Eran las seis y media de la mañana y Anna Pickman llamaba insistentemente a la puerta de la habitación pese a la temprana hora hasta que un exabrupto y el ruido producido por alguien levantándose medio dormido le indicó que había logrado despertar al ocupante de la misma. Cuando se abrió la puerta, una especie de zombi con la desagradable expresión de cansancio de alguien a quien ha levantado en medio de un sueño reparador y con una maraña de paja por cabellera la miró con unos ojos legañosos y turbios por el sueño.
-¿Eres consciente de la hora que es?
-Sí, y yo apenas he podido dormir cinco horas. Welcome, te necesito en pie y despierta para un asunto importante.

La joven le lanzó una mirada asesina y respondió con un gruñido antes de cerrar la puerta. El desastroso y completamente antierótico aspecto de la normalmente voluptuosa, sensual y ardiente estudiante no era algo que muchos hubieran visto. No porque Evangeline fuera una obsesa de la estética, pero no gustaba de pasar toda la noche con un amante, salvo en ocasiones excepcionales, por lo que no era fácil encontrar a quien la hubiera visto transformada en una arpía desgreñada a primeras horas de la mañana. Tras el tiempo necesario para darse una ducha y vestirse (nada erótico, que es una estudiante universitaria, no una escort), salió y se reunió con Anna, quien la guió hasta el comedor de la Residencia, donde ya se había preparado el desayuno (buffet libre) para los más madrugadores o trasnochadores y, mientras tomaban la primera colación del día (Welcome devorando estilo saiyajin y Anna con un almuerzo típicamente mexicano), la medium de la familia Pickman le explicó el asunto ante el asombro de la rubia. Evangeline, totalmente sorprendida, lo resumió de esta forma:
-Veamos si lo he entendido bien... Ayer por la tarde te avisaron de que había un fantasma hechizando el vestuario femenino del gimnasio de la universidad (menos mal que yo me ejercito en el que tenemos aquí), que se dedicaba a acosar a las chicas. Como medium que eres, trataste de expulsarlo y lo conseguiste a medias: el fantasma, que resultó ser un joven que murió siendo virgen y que no podrá descansar hasta dejar de serlo (asunto complicado una vez muerto), se desligó del vestuario para atarse a ti, y apenas has podido dormir tratando de que el muy pesado te dejara tranquila. Y se te ha ocurrido hacer que posea a alguien para que así yo me acueste con él y le haga perder así la virginidad... Si no fuera por que estamos en Arkham esto me sonaría a una mala excusa para tener sexo con un pobre pardillo.

Anna la miró satisfecha de que Welcome hubiera hecho un resumen tan sucinto de la situación, así como haber aceptado tácitamente el ayudarla, seguramente en parte para que el fantasma dejara de sobarle los pechos con sus poderes de poltergeist. La cuestión era que necesitaban elegir al individuo idóneo para la posesión. Tendría que ser alguien que no tuviera una voluntad fuerte, para no resistirse al fantasma, y, al mismo tiempo, que Evangeline no pusiera pegas a mantener relaciones sexuales con él (por muy desatada que tuviera la líbido, la estudiante no iba a acostarse con el primero que se le presentara, para eso se hubiera metido en el mundo del porno o se hubiera hecho prostituta). Mientras rumiaban sobre este asunto y barajaban nombres, vieron a Robert entrar al comedor para servirse el desayuno. Al ver al magufo de la familia, Anna y Welcome se miraron mutuamente con una sonrisa triunfal en el rostro: Robert era un individuo crédulo y sugestionable, y había mantenido relaciones sexuales con la estudiante otras veces (vale, la chica se había acostado con tres de los cuatro Pickman, sólo Anna no había pasado aún por entre sus piernas, porque era abierta y obstinadamente heterosexual, según decía Evangeline). Se aproximaron a él con semblante maquiavélico y su hermana le puso una mano sobre el hombro mientras le decía:
-Buenos días, Bob, ¿te importa mirarme un momento?

Haciendo caso a su hermana, Robert se giró y cayó bajo el influjo hipnótico de Anna, experta en estas lides. Una vez mesmerizado, conducirlo hasta la habitación de Welcome y dejar que le poseyera el fantasma fue cosa hecha. Tras esto, la medium abandonó la habitación y esperó pacientemente fuera mientras Evangeline “procedía”.
Unos minutos más tarde, la puerta se abría para mostrar a una Welcome con los generosos y turgentes pechos al descubierto manchados por una sustancia blanca vituminosa y expresión de fastidio.
-Me parece que esto va a tardar más de lo que esperaba. Nada más tocarme las tetas se ha corrido, así que mejor que me esperes en el comedor. Calculo que esto me puede llevar entre 45 minutos y una hora.

Anna se sorprendió de como Welcome se exhibía con tanta naturalidad ante ella sin tratar de insinuarse, y se alegró por la “profesionalidad” de la estudiante en aquel affair sexual, por lo que sonrió y le tomó la palabra.

Tal y como había predicho Evangeline, poco más de una hora más tarde, las dos mujeres tomaban algo (Welcome otra vez devorando estilo saiyajin, porque estaba cansada por el “ejercicio”) y la estudiante le hacía un pequeño resumen de lo acontecido:
-Bueno, como ya te dije, costó más de lo que esperaba. Hasta que no tuve un orgasmo mientras me penetraba no se quedó contento, y como no quería que le hiciera el jueguecito de fingir y tenía un aguante más bien escaso, la cosa ha ido para largo. Pero en cuanto acabé y él terminó también, se quedó satisfecho y se fue hacia la luz. Espero que tu hipnosis haya sido buena y Robert no se acuerde de nada, porque sería un tanto raro.
-Tranquila, como mucho tendrá recuerdos confusos de haberse acostado contigo, nada más. Por cierto, ¿qué has hecho con él?
-Oh, lo saqué de mi habitación y con ayuda de Summanus lo dejamos en el vestíbulo, sentado en un sillón. No fue difícil, pesa muy poco y yo soy más fuerte de lo que parezco. Además, creo que Summanus aprovechó para hacerle alguna de las suyas como venganza por estar siguiéndole constantemente.
Las dos mujeres pensaron en el retorcido sentido del humor del reptiloide y estallaron en una carcajada.

Al mismo tiempo, en un sillón del vestíbulo de la residencia, Robert Pickman, vestido con una toga romana, un embudo envuelto en papel de aluminio a modo de sombrero y un colgante con la pirámide y el ojo que todo lo ve en el cuello se despertó bruscamente. Estaba agotado y tenía brumosos recuerdos de ver a Welcome desnuda y practicando el sexo con él, cosa que le parecía extraño, pues llevaba un tiempo sin tener ese tipo de relaciones con la estudiante. Había estado demasiado ocupado rastreando la conspiración reptiliana-illuminati y a su peón, Summanus, como para pensar en el sexo. Se levantó con la cadera dolorida y el miembro viril irritado y se percató de sus extrañas vestiduras. Miró su reloj y se dio cuenta de que había pasado un periodo de tiempo perdido, había pasado algo más de una hora desde lo último que recordaba con claridad, en el comedor. No le costó mucho atar cabos: había sido abducido y sometido a experimentos de hibridación, siendo violado por una sensual y atractiva alienígena de formas voluptuosas y pechos turgentes que había tomado el rostro de Evangeline Parker para hacerle sentirse cómodo. Sabía que los alienígenas hacían esas cosas, y le habían dejado la prueba de su colaboración con los illuminatus para establecer un Nuevo Orden Mundial dirigido por una élite de híbridos humano-alienígenas psiónicos que dominarían el mundo a través del sexo y la manipulación de los medios de comunicación. Pero él lo sabía, y muy pronto muchos más lo sabrían. Corrió rápidamente a su habitación para actualizar su blog explicando la extraña experiencia que acababa de vivir para que la Verdad no quedara oculta.