martes, 9 de diciembre de 2014

Un buen día

En la humilde opinión de Summanus, aquél estaba siendo un buen día. Se había levantado temprano y el sol ya estaba iluminando el cielo, eso quería decir que ese día haría buen tiempo, lo cual no era algo habitual en esas zonas de Nueva Inglaterra. No había encontrado a ningún alumno haciendo ninguna cosa extraña, lo cual sí que era de extrañar, y lo que era más importante, en toda la mañana no se había cruzado con Robert Pickman. A ese chiflado se le había metido entre ceja y ceja que Summanus era un reptiliano de la constelación Draco y no hacía más que espiarle y seguirle a todas partes, además de  forma descarada. Él podía afirmar que era un himbestigador profesional muy sigiloso, pero realmente destacaba más que Cospedal en una reunión de un círculo de Podemos. Así, un dinosauroide como él no podía relajarse.

Como nada lo había molestado en toda la mañana, estaba en la recepción de la residencia tarareando una cancioncilla y dando gracias por los pequeños detalles... pero de pronto la puerta de entrada sonó con fuerza.

Summanus se acercó a la puerta de entrada de la residencia deseando que fuera un cartero comercial, pero cuando la abrió se encontró con un individuo de más de dos metros de alto, una barba que haría envidiar a un heavy noruego y un sólo ojo escrutador. Sólo había alguien con esas pintas en todo Arkham, Brontes.

Un rayo cayó por detrás de Brontes y pudo escucharse un potente trueno... a tomar por saco el buen día.

-Hombre, Brontes ¿qué te trae por aquí? -preguntó Summanus, aunque realmente no lo quería saber.

-Tenemos una emergencia. Han observado a Vinnie West rondando por  este edificio, y ese tipo no puede estar tramando nada bueno. Estoy aquí en su búsqueda para ver qué se trae entre manos.

-Pero si llevo toda la mañana aquí y no he visto nada. Anda vete a buscarlo a otro sitio, que aquí no está -intentó atajar Summanus... por si colaba.

-No puedo hacer eso, Summanus, recuerda la que lió el día de acción de gracias. No podemos dejar a ese tío suelto y sin vigilancia.

-Pero... pero...

De repente, la puerta que daba a la zona de servicio se abrió con estrépito y salió Vinnie West con ojos fuera de sí, en sus manos portaba una botella con un líquido transparente de color verde fluorescente.

-¡¡¡¡Bwaaaa ha ha ha haaaa!!!! Tiembla, Arkham, después de haber visto un documental sobre mi antepasado Herbert West hecho por un tal Stuart Gordon, descubrí que el líquido que usaba para reanimar a los muertos era un fluido de color verde fluorescente. No me costó nada llegar hasta aquí y encontrarlo escondido, ahora nada puede impedir que devuelva la vida a los muertos. ¡¡¡Tened miedo, mucho miedo!!!

Dicho esto, salió corriendo por la puerta de entrada de la residencia.

-¡Lo sabía, tenemos que detenerlo antes de que sea demasiado tarde! -exclamó Brontes con intención de salir corriendo detrás del chalado.

-No, no te molestes -le dijo Summanus con un suspiro -. Esa botella la ha sacado del armario de mantenimiento... no es más que el friegasuelos concentrado de Araknek, con eso lo único que conseguirá es dejar a los muertos relucientes y sin una pizca de suciedad.

-Ah.

Summanus sonrió aliviado. Finalmente, quizás sí que sería un buen día.