jueves, 25 de diciembre de 2014

Weird Christmas I: La noche antes de Navidad (parte 2)

Blancos copos caían en la ancestral ciudad de Arkham en la noche de la víspera de Navidad. Las calles estaban desiertas, salvo por algunos estudiantes que iban de aquí para allá en su preparación de una noche de fiesta, y de un pequeño grupo de niños que iba cantando villancicos puerta por puerta. Los humildes (y los no tan humildes) habitantes de Arkham estaban todos en sus casas, disfrutando de la cena de Nochebuena y celebrando con sus familias, desconocedores del caos que se estaba desatando cerca de sus hogares.

El grupo de cantores de villancicos se acercó al inmenso edificio del que se oían tantas historias extrañas. No era más que una residencia estudiantil, pero parece que allí había algo más que estudiantes universitarios, algo peor. Los chavales decidieron ignorar las habladurías, ya que era Nochebuena, y hasta en lugares tan innombrables como el plató de Sálvame tenía que haber algo de espíritu navideño. Cuando fueron a tocar en la puerta, un poderoso rayo partió la noche y les hizo dar un respingo, y antes de que pudieran reponerse, la puerta se abrió de golpe y dos individuos salieron azorados. Vestían de forma muy extraña, como una mezcla de ropas de los años '50 y actuales, pero actuales de las modas más estrafalarias.

-Es la última vez que, si visitamos esta época, pisamos esta ciudad -dijo uno de ellos.

-Parece que tienen una capacidad innata de meter la pata. Mejor avisaremos a los demás que nunca, nunca pisen Arkham, y si se atreven, ni se acerquen a este edificio...

Se marcharon caminando de forma extraña y siguiendo con sus quejas, mientras los chavales los miraban. Mejor pasar de largo y cantar en la casa de al lado, la anciana de los gatos seguro que les daría algún dulce...

Los niños nunca llegaron a saber qué provocó ese misterio rayo que cayó en mitad de la nevada, ni que este estaba relacionado con los estrafalarios individuos que salieron de la residencia estudiantil, pero la lamentable verdad es que un hecho era consecuencia del otro. Todo había comenzado con Brontes, que estaba disfrutando de la cena de navidad en la que, en teoría, iban a hermanar a las distintas razas para que Arkham fuera una zona neutral, pero después de haberse bebido una botella de champagne francés enterita, no dejaba de mirar con suspicacia a aquél faraón egipcio sin rostro que no hacía más que hacer ostentación de su poder. Le recordaba poderosamente a alguien, sabía que lo había visto antes, y no había sido en uno de esos programas de videntes de la televisión. Cuando se levantó de su silla y llamó la atención del resto de comensales cometió el error que provocó el caos... o no... todo el mundo sabe que los planes del Caos Reptante son desconocidos, por lo que aquello pudo ser un error, o pudo ser deliberado.

-Queridos amigos, quiero dar las gracias porque estéis aquí y por la comida que estamos compartiendo. Que nos hayamos juntado todos, es un símbolo de que podemos compartir la mesa, incluso después de desacuerdos y agravios...

Con estas últimas palabras, miró de reojo a Brontes con ese rostro sin cara, y una luz se iluminó en su cabeza. Ya sabía quien era ese individuo. Alguien a quien le tenía muchas ganas.

Brontes se levantó de golpe y, gritando, señaló al faraón negro.

-¡La madre que lo parió! ¡Te vas a enterar!

Cogió la fuente de salsa para los langostinos y la lanzó en la dirección de su enemigo, pero la cantidad de alcohol en su cuerpo, había hecho efecto, y el proyectil en vez de dar en su objetivo, dio a los profundos que se sentaban al lado del faraón negro.

-¡Glab! ¡Glob! esto es más vergonzoso que aquél día que me confundieron con la rana Gustavo y me pidieron un autógrafo. Esto no va a quedar así, la has pifiado, tronco, complicándome la vida, ya nada puede ayudarte...

El profundo respondió con un ataque similar, lanzando la bandeja del cordero hacia Brontes... pero como la destreza de estos seres no es todo lo buena que quisiera fuera del agua, golpeó a los gules llenándoles de grasa.

-¡¿Pero esto que es?! Nos lanzáis comida como si fuéramos perros... y ni siquiera está podrida. Vais a responder por este agravio, caras de rana.

El gul que había dicho esto, saltó por encima de la mesa en dirección a los profundos, pero un movimiento casual (o no), del faraón negro, hizo que cayera sobre la mesa desparramando todo y llenando de porquería al primigenio legal, manchando su caro traje y dejándole en evidencia delante de la moza que se había traído.

El Que Legisla Tras El Umbral se levantó lentamente, pasando sus manos sobre su traje, esparciendo más toda la comida que le había salpicado y miró a todo el mundo con rostro foribundo. Abrió su horrorosa boca y de su interior surgió un deleznable grito:

-¡¡¡¡GUERRA DE COMIDA!!!

Al decir esto, sus cuatro brazos comenzaron a lanzar platos y bandejas como una ametralladora Thompson en todas direcciones. Haciendo que algunos comensales se parapetaran detrás de la mesa.

A partir de aquí, el caos imperó en el salón. La comida y la bebida volaban por doquier y se oían gritos e insultos en idiomas prehumanos, mientras paredes y suelo eran cubiertos de porquería de toda clase. Mientras los comensales guerreaban, las esclavas del faraón habían huido por la puerta de servicio, y la modelo del primigenio legal se había metido debajo de la mesa, esperando no mancharse demasiado.

Los representantes de La Gran Raza de Yith se acercaron con expresión de profundo enfado a los Pickman, que miraban todo esto desde un rincón con una expresión de vergüenza en el rostro.

-¡Esto es horrible, nosotros somos una especie superior y no vamos a permitir que se nos trate como a concursantes de Humor Amarillo! ¡Esto no va a quedar así!

Dicho esto, salieron por la puerta principal con un portazo.

Mientras platos pasaban volando por encima de sus cabezas y tenían que esquivar algún lanzamiento, los Pickman se miraron los unos a los otros.

-Bueno -dijo Harvey -, podía haber salido peor ¿no?

                                                            ...........


El grupo de esclavas del faraón negro estaban recorriendo los pasillos de la residencia buscando un lugar donde ocultarse, pero todas las puertas estaban cerradas con llave. Finalmente consiguieron encontrar una que no lo estaba, y agradecidas la abrieron.

En su interior, Welcome y Robert, en pleno embate de pasión, alzaron la cabeza al ver que la puerta se abría. Allí había cuatro mujeres desnudas que los miraban sorprendidas. Los ojos de ambos se abrieron como platos y se miraron el uno al otro.

-¡Feliz navidad! -exclamó Robert!

-¡Y próspero año nuevo! -le respondió Welcome.

La puerta se cerró.