martes, 13 de octubre de 2015

Crisis de los egos infinitos

Estaba siendo una mañana tranquila hasta que el extraño zumbido recorrió la ciudad de Arkham. Apenas llegó a un minuto, pero todos los que lo sintieron pensaron lo mismo "ya la ha liado alguien".

Harvey lo notó mientras se servía un té en la cocina de La Llave y La Puerta. El zumbido hizo temblar algunos de los cacharros y Unglaublich le miró con una multitud de ojos intentando mostrar una expresión humana, esa que dice "yo no he sido". Antes de que Harvey pudiera reaccionar, la puerta de la cocina se abrió de golpe y apareció Anna Pickman, que miró a su alrededor como si buscase algo.

-¿Habéis sentido eso?

-Como para no sentirlo. Parecía como si alguien estuviera saltando en el tejido de la realidad -le respondió Harvey.

-Mientras ha durado ese evento, he sentido como si algo perturbara el plano astral -dijo Anna -. Alguien está trasteando lo que no debe. Debemos buscar el origen de ese zumbido antes de que sea demasiado tarde.

-Bufff, teniendo en cuenta la ciudad en la que vivimos, puede haber sido cualquiera, incluso la ancianita de la casa de enfrente. El mes pasado fabricó sin querer un constructo de ganchillo y desató el caos en su club de la tercera edad.

-Si mi opinión sirve de algo- les dijo Unglaublich cogiendo con un seudópodo su gorro de cocinero -, creo que esa perturbación ha venido desde ese lugar en el que metéis a un montón de jóvenes para que provoquen el caos.

-¿La nueva discoteca? -preguntó Anna.

-No, creo que sé a qué se refiere -dijo Harvey con una mirada de preocupación dirigida hacia la ventana de la cocina -. El lugar que más caos provoca en esta ciudad. La Universidad de Miskatonic.


Una sensación lúgubre recorrió el cuerpo de Harvey según se iba acercando a La Universidad de Miskatonic en compañía de su prima Anna. Alzó la mirada al cielo y vio cómo las nubes que recorrían el otoñal cielo parecían evitar pasar sobre el edificio de la facultad de Psicología. Sea lo que fuere lo que estaba pasando, debía ser allí.

Los dos Pickman llegaron hasta las puertas de la facultad y sintieron un escalofrío. El aire allí parecía más cargado que en el resto de la universidad y podían ver a alumnos salir de allí con expresión de disgusto, como si no les gustara estar dentro del edificio.

-¿Pero qué han hecho ahí dentro? Me esperaba cualquier cosa de la facultad de Física, de la de Medicina o la de Arqueología, pero ¿la de Psicología? 

Anna miró a su primo con el ceño fruncido.

-Los psicólogos también son peligrosos, Harvey, recuerda al Dr. Wertham.

A Harvey le recorrió un escalofrío por la espalda al escuchar ese infame nombre.

-Bueno, sea lo que sea lo que hayan hecho aquí, es hora de que lo descubramos.

Atravesaron las puertas de la facultad y, una vez dentro, notaron una sensación de atracción hacia un pasillo en concreto. Por el interior del edificio podían verse hojas de papel volando y se escuchaba el sonido de cristales agrietándose. Mientras iban avanzando hacia el lugar que, claramente, era el epicentro, se cruzaron con un señor trajeado, que se apretaba el bombín sobre la cabeza y avanzaba dificultosamente, como si luchara contra el aire, en dirección contraria con expresión de enfado. Miró a los dos Pickman y, con un acento cerrado de Londrés, les dijo.

-Ya está bien ¿eh? Ya está bien. No vuelvo a salir de Londres...

Anna y Harvey se miraron extrañados y siguieron avanzando. Al fondo del pasillo pudieron ver una puerta en la que parecía estar esperando un grupo de estudiantes. Allí podía sentirse una vez más el zumbido, por no hablar de un sonido que chirriaba en los oídos que parecía surgir de detrás de la puerta cerrada.

-Vale. Sólo lo preguntaré una vez ¡¿Qué diantres está pasando aquí?! -exclamó Anna haciendo que todos los estudiantes se giraran hacia ella.

El grupo se apartó para dejar pasar a un joven moreno con barba incipiente y vestido con bata de laboratorio (¿para qué quería alguien una bata de laboratorio en la facultad de Psicología? ¿Acaso te va a salpicar un libro de Freud?).

-Buenos días, soy Abel W. Mason, habitante de Shepherd's Glen y estudiante de segundo año de Psicología en la Universidad de Miskatonic ¿qué les trae aquí?

Harvey le miró con expresión extrañada en la cara.

-¿Estudiante de segundo año de Psicología? Pero si recuerdo haberte visto anteriormente en clase de Antropología con Seabury...

-Ah bueno -dijo Abel  -, es que cuando me aburro de una carrera me apunto a otra. Llevo así como diez años...

-Así que eres estudiante profesional -dijo Anna.

-No, no, si fuera profesional me pagarían.

-Bueno, dejemos esas tonterías para otro momento -interrumpió Harvey - ¿Qué está pasando aquí?

Abel se aclaró la garganta y se dispuso a hablar.

-Como trabajo de comienzo de curso, estoy reproduciendo un experimento que intentó realizarse en esta universidad hace años.

Anna y Harvey se miraron de reojo.

-¿Qué experimento? -preguntó ella.

-He metido a los alumnos y profesores más pagados de sí mismos, a los más orgullosos, y los que se sienten más contentos de haberse conocido a sí mismos en la misma habitación para analizar el conflicto de egos.

-¡¿ESTÁS LOCO?! -exclamó Harvey -¡La última vez que se realizó ese experimento, originó su propia gravedad y alrededor del laboratorio surgió un horizonte de sucesos que volvió loco al continuo espacio-tiempo!

-Es uno  de los experimentos más peligrosos jamás realizados, juntar tantos egos sobredimensionados puede provocar la mayor de las catástrofes -dijo Anna -. Debemos detener este experimento ya, antes de que la realidad se vaya a tomar viento.

-Oh, no os preocupéis, todo está controlado...

De repente, una tremenda explosión conmocionó el edificio y reventó las paredes del laboratorio donde se estaba realizando el experimento. Entre el polvo y los escombros surgió una monstruosidad de color carne rojiza con multitud de brazos y piernas, grande como un coloso y con un rostro que era la suma de una incontable cantidad de caras, que miraba a su alrededor como si el mundo fuera suyo.

-¡¡¡¡¡YO YO YO YO YO YO YO YO YO!!!!!

-Bueno, vale... quizás no está todo controlado.

-Anna ¿qué es eso? -preguntó Harvey sin poder apartar la mirada del monstruoso ser.

-Creo que es la suma de todos los egos juntos. Una gestalt de egoísmo, autosatisfacción y ombliguismo orgulloso capaz de devorar al mundo entero. Debemos detenerlo.

-¡¡¡YOOOOOO!!! ¡¡¡YOOOOOOOOOOOO!!!

Los cristales de todo el edificio estallaron.

-Yo si eso me voy -musitó Abel.

Anna la lanzó una mirada asesina.

-Tú te quedas aquí por haber provocado este desastre.

Y antes de que el otro pudiera hacer nada, Anna sacó de vete a saber dónde, un par de pistolas y apuntó con ellas al monstruo. Lanzó varias andanadas de disparos, pero el ser no pareció ni notarlo.

-¡¡¡YOOOOOOOOOOO!!!

El resto de alumnos que había estado mirando lo que pasaba, salieron corriendo en dirección contraria cuando la criatura comenzó a avanzar pesadamente hacia ellos moviendo los brazos enfurecida.

-Las balas no le hacen nada -dijo Anna.

-Déjamelo a mi -dijo Harvey. Se plantó delante del monstruo y le miró fijamente. -¡Mira, allí hay un tío que dice que es más listo que tú!

La criatura se giró hacia la pared que había señalado Harvey y dirigió sus inmensos ojos a ella.

-¡¡¡¡¡¡YOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!

La pared explotó como si una potente onda de energía cinética la hubiera golpeado y el monstruo atravesó el agujero que había hecho.

-¿Y ahora qué? -dijo Anna mirando el destrozo que había dejado la criatura.

-Ahora la entretienes mientras vuelvo. Creo que se me ha ocurrido una forma de librarnos de esa cosa.

Harvey salió corriendo por el pasillo y atravesó las puertas que le llevaban fuera de la facultad de Psicología. Lo que estaba buscando, viendo las horas que eran, debía estar en la cafetería de la universidad, así que hacia allí se dirigió presto como el viento.

Llegó hasta la cafetería y fue esquivando a los alumnos que entraban y salían hasta que llegó a una mesa donde había una joven comiéndose una hamburguesa gigante con deleite. Cuando llegó hasta ella, la muchacha alzó la vista con la boca llena.

-¿Hagvey? ¿Gué afes afí? -Preguntó Welcome. Tragó la comida y siguió hablando -¿A estas horas no deberías estar en la residencia llevando las cuentas?

-Sí, pero creo que vamos a necesitar tu ayuda para una cosa.


Abel Mason iba dando saltitos y moviendo los brazos delante del monstruo de egos, con la cara más pálida que las paredes de la facultad e intentando llamar su atención. La criatura le iba siguiendo con mirada de odio mientras él le gritaba que era el tío más listo de la habitación y cosas similares. Anna lo observaba desde un rincón con mirada de satisfacción.

-Muy bien, muy bien. Como tú has liado este desastre, ayuda a arreglarlo. Vamos, sigue, sigue saltando, corre que te coge, corre, correeee. Cuidado con ese brazo ¡que te muerde! no, por ahí noooo...

La criatura alcanzó al estudiante con una de sus gigantescas manos y lo agarró de las piernas. Lo levantó en peso y lo puso delante de sus horribles ojos.

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!

Abel Mason quedó cubierto de babas del monstruo y miró con horror hacia Anna Pickman. De pronto el techo de la facultad fue reventado por un impacto desde el exterior y entró una maravilla luminosa a la que los pocos alumnos que aún quedaban en el edificio miraron extasiados.

-¡Es Delta Wave Welcome! ¡La superheroína de Arkham! -dijo uno con los ojos brillantes de ilusión al verla.

Delta Wave Welcome aterrizó delante de la criatura gestalt, que la miró dubitativa.

-Suelta a ese pobre estudiante y enfréntate a mi -le dijo.

-¡¡¡YOOOOOOO!!!

-Si, tú -le respondió ella -, no es difícil para nadie ver que yo molo más que tú.

La expresión del monstruo cambió a la furia desatada, soltó a Abel y salió corriendo hacia Delta Wave Welcome mientras de su horrorosa boca surgía un grito. 

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡YOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!

Mientras el monstruo se iba acercando a ella, Delta Wave Welcome blandió su espada y cortó el espacio/tiempo delante de ella, abriendo una brecha que se tragó al monstruo gestalt antes de que el pobre bicho pudiera darse cuenta. La brecha se cerró con un sonido a un tapón a presión abriéndose y la superheroína se volvió sonriente hacia Abel y Anna Pickman.

Por el pasillo llegó Harvey Pickman y se quedó mirando al pequeño grupo mientras los alumnos vitoreaban y aplaudían a su heroína.

-Veo que ya lo has arreglado. -dijo Harvey.

-No me ha costado nada. Ha  sido decirle que molo más que él y se ha lanzado él solito al agujero. Y ahora que hemos acabado, os invito a una superhamburguesa en la cafetería de la universidad.

-Pues no te voy a decir que no -dijo Harvey.

-Ni yo -dijo Anna.

Los tres fueron hacia la salida de la facultad con una sonrisa, dejando a Abel allí parado mirando el destrozo.

-Esperad ¿y ahora qué pasa con todo esto? -dijo.

Anna se giró y le lanzó una mirada asesina.

-Ahora tú limpias todo esto y le das explicaciones al rector.

Y dicho esto cerró la puerta de salida. Se habían ganado esa hamburguesa.