viernes, 23 de octubre de 2015

La tragedia del Doctorando Eterno: Welcome vs Howard Peabody

La Universidad: la última frontera para aquellos que desean cursar estudios superiores. Estas son las trayectorias educativas de los estudiantes, en una misión que durará cinco años, dedicada al estudio de asignaturas desconocidas, al descubrimiento de nuevas formas de juerga y desenfreno, hasta alcanzar lugares donde nadie que no sea universitario ha podido llegar.

Lamentablemente, algunos se pierden por el camino y acaban convirtiéndose en estudiantes profesionales, o, peor aún, becarios, posgraduados y doctorandos eternos. Esta es la historia de uno de esos desgraciados que han acabado atrapados por una tesis doctoral, absorbidos por el ansia de alcanzar sus metas y que han cruzado el horizonte de sucesos de la Facultad. Esta es la historia de Howard Peabody y de como Evangeline “Welcome” Parker trató de sacarle del agujero negro de las tesis universitarias.

Las dos mujeres avanzaban por el pasillo con paso firme, provocando que los estudiantes con los que se cruzaran se detuvieran y se giraran para verlas pasar. Las dos destacaban no sólo por su belleza, sino también por su personalidad e intelecto. Eran una rubia y la otra morena, con gesto decidido la primera y con la preocupación en su rostro la segunda. Los que las conocían aprovechaban para saludarlas, sobretodo a la rubia, que parecía más popular, no obstante era Evangeline “Welcome” Parker, y no eras estudiante de la Miskatonic si no la conocías. Las dos mujeres detuvieron su avance ante un despacho en cuya puerta se podía leer:

HOWARD PEABODY
DOCTORANDO (eterno)

La anotación entre paréntesis la había escrito a mano alguien que pretendía hacer una gracia, y no iba muy desencaminado. Howard Peabody era estudiante de Historia y estaba preparando una tesis sobre la historia colonial de la ciudad de Arkham. Lamentablemente, el trabajo de investigación y su posterior redacción le habían atrapado de tal manera que había quedado atrapado en el mismo. Se había convertido en un doctorando eterno, escribiendo una tesis que es incapaz de terminar, abandonando a familia, amigos y novia (la morena que va con Evangeline), para tratar de terminar la tesis. Por ello, Violet Carson, la pareja de Howard, había recurrido a su amiga Welcome para tratar de desatrancar al doctorando y hacerle volver a la realidad. Ciertamente no iba a ser una tarea fácil.

Evangeline llamó a la puerta y abrió sin esperar. Dentro, Howard escribía sin parar en el ordenador, rodeado de libretas de apuntes, libros de consulta y demás material que conformaba el resultado de su trabajo de investigación. Era un estudiante de complexión normal, de pelo castaño largo recogido en una coleta y abundante barba. En sus momentos normales, iba ataviado con ropas que demostraban su afición al rock, aunque se había metido tanto en su tesis que se había acabado por vestir con ropas del siglo XVII. Welcome se llevó la mano a la cara, incapaz de creer lo que veía. Aquello iba a necesitar un tratamiento de choque. De inmediato, se quitó la sudadera, dejando ver el sujetador y pasó un brazo por la cintura de Violet, acercándola hasta que ambas estuvieron pegadas.

-Welcome stranger, hacía tiempo que no sabía nada de tí, y había pensado que, para recuperar el tiempo perdido, podríamos hacer un trío tu novia, tú y yo. ¿Qué te parece?

Sin esperar a que respondiera, se desabrochó el sujetador, para quitárselo y comenzar a besar apasionadamente a Violet mientras la abrazaba. Mientras tanto, Howard impasible, seguía trabajando mientras el erótico espectáculo se desarrollaba ante sus ojos. En una pausa que hizo, levantó la vista y se limitó a decir:

-¡Estoy ocupado! Tengo que acabar la tesis.

Welcome se quedó de piedra. Acabó de besar a su compañera, se vistió y, con una expresión mitad de desconcierto, mitad de enfado, salió del despacho arrastrando a Violet detrás.

-Gracias por intentarlo -le expresó la abatida novia-, pero no hay manera con este hombre. Por cierto, has fingido muy bien la pasión con la que me besabas, ha sido muy realista.

Welcome la miró y le respondió:

-¿Fingir? ¿Quién estaba fingiendo?

Tras la sorpresa de su amiga, ambas siguieron caminando. Habría más oportunidades.


Unos días después, Welcome, que no se daba por vencida fácilmente y el fracaso del primer intento le había impedido llevarse a la cama a Violet mediante la excusa del trío, logró dar con Howard fuera de su despacho. Sin duda era un momento ideal para hacer un nuevo intento, sobretodo porque Peabody estaba saliendo de una cafetería de la Universidad y ella iba cargada con una caja con libros para llevar a la Sociedad Histórica de Kingsport, un encargo que le estaba haciendo Seabury.

-Welcome stranger, que casualidad encontrarte, precisamente estaba pensando en ti. Tengo que llevar estos libros a Kingsport, y me gustaría saber si puedes acercarme con el coche ahora que parece que no estás liado con la tesis.

Howard la miró un poco sorprendido, pues estaba tan metido en la preparación de la tesis que estaba bastante desconectado del mundo exterior. Parpadeó un par de veces y le respondió a Welcome:

-No puedo, tengo el coche en el taller desde hace tres semanas.

La joven suspiró.

-¿Y por qué no te compras uno nuevo? Un coche de segunda mano no te saldría tan caro, y así no tendrías esa antigualla que se estropea cada dos por tres.

Howard, horrorizado, exclamó:

-¡¿Pero qué dices?! ¡Sí es un clásico! Esos coches ya no se fabrican, es una obra maestra.

-Howard, es un Ford Modelo T, si fuera más clásico funcionaria a vapor. Deberías pensar más en criterios de utilidad y menos en “clásicos”.

-¡Nunca! No podría renunciar a mi coche, es único y representa la nostalgia de una época anterior en la que los vehículos estaban diseñados con una mentalidad completamente diferente, con más corazón y espíritu.

Welcome, conteniéndose las ganas de mandarlo a su despacho de una patada, lo dejó por imposible. Rebuscó en un bolsillo y sacó un silbato. Era de día, por lo que Las Híades no estaban sobre el horizonte, pero en algún otro lugar de la tierra si que se daría esa situación, así que, simplemente, lanzó una serie de exclamaciones y frases en un idioma que parecía requerir una enfermedad de la garganta y el consumo de sustancias poco recomendables y sopló el silbato con fuerza. Unos minutos después, un ser híbrido dotado de alas y extremidades palmeadas y con una curiosa gorra, aterrizó junto a ella. El servicio de Byakhee Express era rápido. La joven le explicó lo que había que hacer, cargó el porte a la cuenta de Seabury y se montó en la criatura, que no tardó en partir volando en dirección al destino que le habían asignado. Pero Welcome no se daba por vencida, lo intentaría una vez más.

Durante los siguientes días, Evangeline aprovechó los ratos libres que tenía para ir tanteando a Howard, pero sin éxito. Lo habitual era que estuviera enfrascado en su tesis, ignorara las llamadas de teléfono y sólo respondiera a otros medios de contacto digitales cuando se acordaba. Pero ella no se rendía. Finalmente, logró acorrarlarlo en su despacho.

-Welcome stranger, tenemos que hablar. Y lo digo en serio. No puede ser que te encierres de esa manera con la tesis, que ya deberías haber acabado, y tengas abandonada a tu novia, además de a los amigos y familiares. A este paso vas a acabar tan perdido dentro de la tesis que no vas a saber ni en que periodo estás. Así que, para el fin de semana os he preparado a Violet y a ti una jornada romántica para que la paséis juntos. Empieza con un desayuno a primera hora y más vale que acabe con los dos en la cama follando como si no hubiera mañana... ¿Entendido?

-Pero, pero, pero... ¡No puede ser! ¡Tengo que dar una conferencia en un seminario que me llevará todo el día, no puedo atender otros asuntos!

Welcome apretó los puños, furiosa. Con calma, sin delatar el volcán a punto de estallar en su interior, cerró la puerta del despacho, y se giró. Desde fuera sólo se pudo escuchar lo siguiente:
el

-Pero, Welcome, ¿qué haces? ¿Qué? ¡Espera, espera! Nooooooooooooooooooooooooooo......

Y tras lo que parecía ser el ruido de una pelea, se escuchó algo que sólo podía ser interpretado como alguien siendo lanzado por una ventana y, tras la defenestración, acabar por aterrizar en algo blando y gomoso, seguramente Unglaublich, situado previamente allí para amortiguar la caída.


Ese fin de semana, ya que estaba todo organizado, y puesto que no era cuestión de desperdiciarlo, Welcome y su amante actual, Katherine Ashford, pasaron un día completo en pareja y disfrutaron del sexo como si no hubiera mañana. Por su parte, pese a la caída en blando, Peabody tuvo que pasar unos días en observación en el Hospital Universitario, donde su novia, Violet, pudo dedicarse a cuidar de él y hacer algo de vida en pareja por fin, tras un largo, largo, largo periodo de abstinencia y soledad.