sábado, 21 de noviembre de 2015

Alfa Strike: Buscando a Jack

9 de Noviembre de 1888, Londres.

Eran esas horas de la madrugada en las que por las calles de los barrios decentes sólo se podía encontrar al típico policía haciendo su ronda y al típico personaje de Arthur Machen que vuelve a casa a las tantas. Mientras tanto, en Whitechapel, un hombre embozado con una capa y un sombrero elegante, avanzaba rápidamente por las calles, alejándose del nº 13 de Miller's Court, Calle Dorset, Spitalfields.

Al mismo tiempo, en otro punto de Whitechapel, una voz femenina tarareaba "Who wants to live forever", la canción de Queen, mientras se escuchaba el sonido producido por dos espadas al chocar entre ellas. A modo de coro, se podía oír el ruido producido por alguien a quien le están dando una soberana paliza. Mientras, asomando desde el callejón donde se producían estos hechos, un hombre pelirrojo ataviado de forma elegante a la última moda victoriana, escrutaba nervioso la noche. A sus espaldas, finalmente cayeron derrotados y apaleados los cuerpos de dos individuos ataviados con un moderno (del siglo XXI, se entiende) uniforme militar, con chalecos de protección y equipados con armas cortas, espadas y cuchillos de combate. En las mangas de las ropas se podía distinguir claramente un símbolo: un escorpión inscrito dentro de un círculo, el emblema de Omicron Scorpions Security, filial de la corporación New World Enterprises. Mientras, Delta Wave Welcome, ataviada con sus ropas de combate al estilo doncella guerrera nórdica, lograba desarmar y derribar a su adversario. Sin embargo, no se dispuso a cortarle la cabeza, sino que le golpeó de canto con la espada para dejarlo inconsciente. Una vez finalizada la lucha, usó su hoja encantada, Ouroboros, para abrir un portal al presente que usaron para librarse de los mercenarios. Tras este interludio, en el que habían logrado librarse de sus competidores, se dispusieron a cumplir su objetivo.

127 años más tarde, pero hace 30 minutos en tiempo subjetivo para nuestros protagonistas. Arkham.

Se habían reunido por una llamada urgente de Loki, y se encontraban en una mesa del EldritchBurguer disfrutando de unas hamburguesas de pescado mientras el nórdico les ponía al día. Sentados con él estaban Delta Wave Welcome, Summanus y Ares, que habían tenido que acudir a la convocatoria ante una alerta del Alfa Strike Squad.

-La situación es grave -comenzó Loki-. He estado monitorizando las actividades de la NWE y, debo deciros que hay malas noticias. Han firmado un pacto secreto con los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro para compartir su tecnología de viaje en el tiempo. Han tratado de mejorarla sin demasiado éxito, por suerte, no cuentan con el apoyo del Dr. Carmack, quien sigue trabajando en la Miskatonic en sus proyectos de física espacio-temporal no-euclidiana. Sin embargo, han logrado construir lo que parece un portal estable con la tecnología RNLO. Su primer objetivo ha sido tratar de localizar a individuos con capacidades "especiales".

-¿A qué te refieres en concreto?- preguntó la joven valquiria en prácticas y heroína no oficial de Arkham, Delta Wave Welcome.

Loki torció el gesto antes de responder:

-Todo tipo de sujetos poco recomendables que puedan ayudarles a maximizar la eficiencia de sus procesos de abducción y obtención agresiva de información. Es decir, asesinos en serie, psicópatas, tiranos y dementes varios que les ayuden a secuestrar, interrogar, torturar y viviseccionar a cualquier sujeto que se convierta en un posible objetivo. Lo intentaron con Atila, pero les falló la tecnología y, digamos que no fue agradable cuando el portal se cerró a mitad de tránsito.

Sus interlocutores dieron un respingo de asco al imaginarse la situación. Mientras, el nórdico siguió con su exposición:

-La cuestión es que han logrado solucionar esos problemas técnicos y van a intentarlo de nuevo. En esta ocasión, su objetivo es abducir a Jack el Destripador. Por supuesto, hay que detenerlos.

-¿Y por qué nosotros? - inquirió Summanus.

-Bueno, necesitamos un equipo pequeño, que pueda pasar desapercibido. Esto no es una operación de choque, sino un ataque relámpago que debe ser discreto. Eso descarta a los más bulliciosos y peleones. Tú, Summanus, como dios de las tormentas nocturnas, no tendrás problemas en la noche londinense con su luz de gas. Tú, Ares, eres un dios de la guerra, pero no tan bestia como Perun, y más tranquilo que Thor. Tú, Welcome, eres rápida, inteligente y estas bien entrenada, además, Ouroboros te permite abrir portales para viajar en el tiempo y el espacio. Eso nos permitirá trasladarnos a nuestra conveniencia. ¿Alguna otra duda?

La expresión de los tres indicaba que estaban de acuerdo con lo dicho y no había más preguntas. Se acabaron sus hamburguesas, los refrescos y Welcome apuró las patatas fritas que se había dejado Summanus (el etrusco-romano no se acababa de acostumbrar a la comida rápida).

9 de Noviembre de 1888, Londres (de nuevo).

La figura embozada de Jack el Destripador avanzaba por las calles de Whitechapel, tratando de alejarse lo máximo posible del escenario en donde había realizado su última muerte, la de Mary Jane Kelly. Lo hacía con esa prisa del que sabe que, probablemente, se le haya ido la mano, y era mejor no dejarse ver por la zona. Esperaba que esta víctima fuera ya la última y estuvieran adecuadamente sembradas las semillas que darían fruto al plan que había estado gestando. Por suerte, había logrado falsificar las cartas que achacaban a un apropiado chivo expiatorio, un tal Albert Pike (pobre hombre de paja), a quien los idiotas conspiranoicos del futuro usarían para justificar sus absurdas hipótesis sin saber que, el verdadero cerebro en la sombra era otro. ¿Cómo podría la gente ser tan absurda como para pensar que los masones dirigían el mundo en secreto y estaban preparando las futuras guerras mundiales? Jack no pudo evitar reírse al pensar en las consecuencias de esa inocua carta falsificada. Cualquiera con un mínimo de inteligencia y conocimientos sabía que era imposible programar el futuro con tanto detalle, por eso, para ir apuntalando los hechos en una dirección determinada, eran necesarios pequeños ajustes como los que él estaba realizando.

Sin embargo, lo que no había tenido en cuenta es que en el futuro aparecería algo como el Alfa Strike Squad, el equipo de dioses (y una valquiria en prácticas) que se había propuesto detener a la NWE. Por ello, al cruzar frente a un callejón que no parecía diferente a ningún otro callejón de Whitechapel, se dio cuenta de que existía una notable diferencia con respecto a algún otro callejón de aquella zona. En concreto, se trataba de la pierna de Ares, situada convenientemente para que Jack se tropezara. De hecho, debido al excelente estado físico del dios griego de la guerra, fue como chocar contra una barra de hierro. Dicho sin poesía, se estrelló de morros contra el suelo y por poco no le bailó más de un diente. Mientras intentaba levantarse y comprender qué había pasado, se encontró con que alguien lo había alzado, le había aplicado una llave estranguladora y habían puesto la punta de una espada contra su cuello. Con Ares reteniéndolo, era imposible que lograra soltarse, sobretodo con la espada de Welcome preparada para hacerle un afeitado bien apurado. Ante él la chica, escoltada por Loki y Summanus, le miraba con expresión fiera a través de la visera del casco.

Bien atrapado, lo arrastraron hacia el interior del callejón, donde se dispusieron a interrogarlo. Lo primero que hicieron fue descubrirle para averiguar la identidad del conocido asesino en serie. Pero, para su sorpresa, no era el doctor Sir William Gull, John Druitt ni ninguno de los supuestos sospechosos surgidos de la imaginación (con pruebas o sin ellas) de los diferentes expertos en el Destripador que han surgido a lo largo de la historia. ¡Era un reptiliano! ¡Más aún! ¡Era un Reptiliano Nazi del Lado Oscuro! ¡Lo sabían porque llevaba guardado en un bolsillo el carnet del partido Nazi del Lado Oscuro! Con semejante prueba y con el rostro escamoso que lo identificaba perfectamente, se caían todas las hipótesis surgidas en torno a la identidad del Destripador, la implicación masónica, o, incluso, peor, la de los Rosacruces Templarios Masónicos de los Illuminati de Baviera. Llegó entonces el momento de la verdad, pues, pese a verse capturado y sometido, Jack no se rindió, y dio rienda suelta a su verborrea villanesca y sus carcajadas diabólicas:

-¡No lograreis impedir que lleve a cabo los planes del Glorioso Ejército Reptiliano Nazi del Lado Oscuro! ¡Con la falsificación de las cartas de Albert Pike todos los magufos echaran la culpa de las guerras a los masones del Nuevo Orden Mundial! Por eso, los agentes especiales reptilianos viajamos por el tiempo para provocar el futuro distópico del Reich del Millar de Años en que gobernaremos todopoderosos y alcanzaremos la Tierra Hueca Prometida donde montaremos dinosaurios y nos complaceremos con voluptuosas esclavas amazonas semidesnudas. Yo tengo la gloriosa misión de sembrar la incertidumbre durante el final del siglo XIX para sembrar las semillas del siglo XX que fructifique con desconfianzas, paranoias y futuras guerras mundiales. Pero esto es sólo un paso más de nuestro arduo plan, pues, aunque yo caiga, dos más se alzaran en mi lugar. En el futuro, otros reptilianos seguirán con nuestro plan para la creación de nuestro ansiado Mañana en la Tierra Hueca.

Justo cuando iba a lanzar una sonora carcajada maligna, Summanus le sacudió una potente bofetada al reptiliano megalómano para callarle de una vez. Ares, Welcome y Loki, sorprendidos por el violento acto del habitualmente tranquilo dios.

-¿Qué? Estaba harto de escuchar tonterías y magufadas varias. Ya sabemos que el Equipo Exile de la Unión de Tribus Socialistas Morlocks va a la caza de estos idiotas escamosos. Este simplemente es un sujeto de segunda demasiado pagado de sí mismo. Por mucho que quieran no es tan fácil manipular la historia, y si no, le preguntáis a Isaac Asimov.

-Pues tiene razón -añadió Welcome-, los RNLO serán muchos, pero los morlocks son muy cabezotas. No cesaran hasta que no se quiten de encima a estos fascistas escamosos y su obsesión con la Tierra Hueca. Entonces... ¿qué hacemos con este Jack de pacotilla?

Ares, que se había limitado hasta el momento a retener al reptiliano, sonrió horriblemente y dijo:

-Creo que tengo una idea....

127 años más tarde. Area 51, localización secreta de prueba de armamento de las USAF
La Fundación Wilmarth, pese a no encontrarse en sus mejores momentos, aun conservaba contactos con altos cargos militares y gubernamentales. Por ello, cuando les fue entregado por paquete postal un reptiliano, al que confundieron con un hombre serpiente, no tardaron en remitirlo a un campo de pruebas donde lo ataron a una bomba atómica. De esta manera, pusieron fin a las vivencias de Jack el Destripador. Por su parte, el equipo Alfa Strike, brindaron con unas cervezas por el éxito de la misión.