viernes, 27 de noviembre de 2015

La llegada del gorila blanco

Arkham tiene muchas cosas extrañas, pero también tiene otras que la relacionan con el resto de poblaciones de los Estados Unidos. Así, como en cualquier otro lugar del país, Arkham celebra Acción de Gracias de la manera tradicional (aunque, siendo Arkham, esto puede incluir algún tipo de accidente espaciotemporal).

La estación de tren de la ciudad, en un día señalado como Acción de Gracias, suele estar repleta de gente que va y viene. Todo el mundo vuelve a casa y es recibido por familiares, como si de un anuncio de turrones se tratara. Pero este año, también llega alguien que no es recibido por nadie y que se oculta bajo una gabardina y un sombrero. Alguien que viene buscando a una persona que no sabe que es su familiar.

Como es de suponer, la Universidad de Maskatonic, un día señalado como este, no imparte sus habituales clases. Todos los alumnos marcharon a sus hogares el día anterior, por lo que los pasillos de las facultades están vacíos y silenciosos... o al menos la mayoría.

-Pues lo que te digo -dijo Brontes mientras paseaba por el pasillo de la facultad de Ciencias Aplicadas -, yo un día como este no voy a visitar a la familia por dos cosas. La primera, que como deidad griega no celebro Acción de Gracias, y si lo hiciera, no tendría con quien, pues el listo de Apolo mató a mi familia con un rayo por nosequé asunto. Ya sabes cómo son los dioses griegos y su temperamento...

-Ya -le respondió Summanus -, cuando no están follando entre ellos o con mortales, están jodiéndose los unos a los otros. La cultura dinosauroide tampoco celebra Acción de Gracias, dicen que celebrarlo sería aceptar la aculturación humana, y estadounidense en particular, en su civilización, y esto no les termina de gustar.

-Pero si toman en té a las cinco como los ingleses -replicó Brontes.

-Ya, pero eso es una tradición, tú no lo entiendes...

Llegaron hasta la puerta de la facultad y salieron al exterior. Hacía un día agradable de otoño y el suave viento mecía las hojas caídas.

-Bien ¿y qué vas a hacer hoy? Que aquí está todo cerrado -preguntó Summanus.

-Pues pasar un día agradable sin estudiantes que provocan el apocalipsis, ni invasiones alienígenas, ni ataques de zombies, ni nada raro -respondió Brontes.

De repente, de los arboles cercanos a la facultad surgió un ruido de ramas rompiéndose y, delante de Brontes y Summanus, cayó una figura embutida en una gabardina marrón y cuya cabeza aparecía cubierta por un sombrero.

-¡Es el monstruo de Jeepers Creepers! -exclamó Summanus.

-¡¿Qué va a ser el monstruo de Jeepers Creepers?! Si a ese no se le ve desde que hicieron aquella nefasta secuela que hizo que se metiera en líos legales con la productora... -le dijo Brontes negando con la cabeza.

El individuo embutido en la gabardina alzó la cabeza y se quitó el sombrero dejando ver una cara simiesca con unos profundos ojos azules. Era algo parecido a un gorila entrado en años, pues estaba cubierto por una capa de pelaje blanco.

-¿Doctor Zaius? ¿Es usted? -preguntó Summanus.

Brontes se le quedó mirando durante unos instantes.

-Me empiezan a inquietar tus constantes referencias a películas...

El simio albino negó con la cabeza.

-No, no soy ese personaje de ficción -dijo el simio -. Mi nombre es Jervase Jermyn y vengo en busca de una persona. Es un  familiar.

-Pues por aquí hoy no hay nadie... y, que yo sepa, en la universidad no hay ningún estudiante que sea un simio. Tenemos a dos yithianos, algunos híbridos de profundo, un periquito que sabe citar a Shakespeare y a un irlandés, pero simios no -le explicó Brontes.

-Yo no he dicho que sea un simio. Verán, la familia Jermyn es muy extensa. Aunque a principios del siglo XX mi antepasado Sir Arthur Jermyn  creyó estar acabando con la familia cuando decidió imitar a los monjes budistas conocidos como Bonzo, la familia Jermyn siguió existiendo gracias a una rama que éste no conocía. Los Jermyn descendemos del emparejamiento entre Sir Wade Jermyn y la reina de la sagrada Ciudad Gris, una gorila inteligente, por lo cual algunos nos parecemos más a nuestra tataratatara abuela y otros se parecen a nuestro tataratatara abuelo.

Summanus y Brontes se le quedaron mirando unos instantes sin comprender.

-Eso quiere decir que algunos tenemos apariencia simiesca y otros tienen una apariencia más humana.

-Aaaaaaaah -dijeron los otros dos al unísono.

-Vale, bien... pero como podrá comprobar, nosotros no tenemos apariencia ni simiesca ni humana -dijo Summanus -, éste de aquí mide dos por dos y tiene un sólo ojo, y yo debajo de este disfraz soy un reptil, así que ¿para qué nos necesita, señor Jermyn?

-Parecen ser ustedes los únicos aquí hoy, por lo que esperaba que pudieran ayudarme a encontrar a este familiar. Fue dado en adopción, por lo que no tiene el apellido Jermyn, pero sabemos que tiene una apariencia encorvada, como si tuviera una chepa.

-Alguien con chepa en la universidad -susurró Brontes -, creo que sé quien es... pero no sé cómo podremos encontrarlo.

Summanus chasqueó los dedos.

-No te preocupes por eso, Brontes. Cuando tuvimos el incidente con el estudiante yithiano que se fue de fiesta Erasmus hace un par de semanas, Anna Pickman nos enseñó un hechizo muy útil para evitar que esto vuelva a pasar.

Summanus carraspeó y comenzó a hacer una serie de movimientos con las manos mientras recitaba:

-Sightala-Ho ak p'tolhesav ¡Ashgat, Ashgat! Idrath ak mnelinok ¡Ashgat, Ashgat!

Y así, del cuerpo de Summanus surgió un tenue hilillo verdoso que salió disparado hacia las afueras de la universidad.

-Mmmm esto es muy útil para cuando pierdes el mando a distancia -comentó Brontes.

-Sigámoslo -dijo Summanus.

 Los tres siguieron el hilo mágico más allá de la universidad y recorrieron las calles circundantes de la ciudad de Arkham, hasta llegar a una de las zonas comerciales.

-Vale, tiene que estar por aquí -dijo Summanus.

-Pero si hoy está todo cerrado ¿cómo va a estar aquí? -se quejó Brontes.

-Quizás esté en esa carnicería que sí que está abierta -comentó Jervase Jermyn.

Brontes y Summanus se giraron en la dirección en que señaló Jervase Jermyn y vieron el escaparate de una carnicería que todavía estaba iluminado. A esas horas, y el Día de Acción de Gracias, no tenía ningún sentido que siguiera abierta, a menos que estuvieran esperando a algún rezagado que quisiera comprar a última hora un pavo.

Brontes tocó en la puerta del local y, al ver que nadie acudía, abrió la puerta. Pudieron escuchar las típicas campanillas que anunciaban la llegada de alguien a una tienda, y entraron mirando con interés. Parecía ser una carnicería normal y corriente. La puerta que daba a la trastienda se abrió, y de allí surgió un hombre vestido totalmente de negro, con mirada siniestra y en el que se adivinaba un problema de espalda que le hacía encorvarse ligeramente.

-Vaya, si son tres de los extravagantes habitantes de nuestra amada Arkham ¿qué le trae a la carnicería West a un cíclope, un ser mal disfrazado de humano y a Copito de Nieve?

-¿Es usted el señor West? -preguntó Jervase Jermyn.

-No, soy su ayudante, Marty Eye Gore, el señor West se ha ido con su familia a celebrar Acción de Gracias -respondió el otro.

Jervase Jermyn carraspeó y miró con nerviosismo a Eye Gore.

-Deduzco que usted no tiene con quién celebrar esta festividad. Hasta ahora. Me presentaré. Mi nombre es Jervase Jermyn y he venido a Arkham en busca de mi primo perdido.

-Pues aquí no tenemos ningún mono -respondió Eye Gore.

-No soy un mono, soy un simio. No es lo mismo -le dijo Jervase Jermyn con un tono amenazante.

-Bueno, vale, no hace falta que me hables así...

-Además, no estoy buscando a un simio -continuó Jervase Jermyn -. Marty Eye Gore... tú eres mi primo, realmente eres un Jermyn.

-¡¡¿QUÉ?!! -exclamó Eye Gore.

-Lo que oyes. Tu madre te dejó en adopción a una familia totalmente normal por alguna razón que no terminamos de entender, porque en la renacida Sagrada Ciudad Gris se vive estupendamente. Tenemos televisión por cable, internet, cines...

-Esto no puede estar pasando, no puede estar pasando -decía Eye Gore.

-Pues sí, primo, está pasando. Y como nuestro contacto con la cultura estadounidense gracias a la televisión, el cine e internet ha hecho que también celebremos Acción de Gracias, he venido a llevarte allí para celebrarlo.

-¡De eso nada! Yo me quedo aquí -exclamó Eye Gore cruzándose de brazos.

-Me temo que no puedo volver solo, primo.

Y antes de que Eye Gore pudiera decir nada, Jervase Jermyn se quitó la gabardina y dejó libre un poderoso cuerpo de primate, blanco y musculado. Se golpeó el pecho con ambos puños y dio un grácil salto hasta donde estaba Eye Gore, lo cogió con un brazo y se lo echó al hombro.

-Gracias por ayudarme a encontrar a mi primo -les dijo a Brontes y a Summanus -. A más ver.

Jervase Jermyn dio otro salto hasta la puerta del local, la abrió y salió con otro potentísimo salto dejando a los otros dos a solas en la carnicería.

-¿Ves? -dijo Summanus -Por cosas como esta no dejamos que la cultura estadounidense influya demasiado en la cultura dinosauroide. Y ahora vamos a tomar algo a La Llave y La Puerta, que seguro que estarán de celebración.

Y Summanus y Brontes dejaron la carnicería West en dirección a la residencia estudiantil y a la fiesta que allí les esperaba.