sábado, 16 de enero de 2016

Alfa Strike: Arkham of BattleCraft (Parte 1)

Un homenaje a los mmorpg en general y a Warcraft en particular.

Tras los acontecimientos de fin de año, Arkham se acabó convirtiendo en el mayor campo de batalla PvP en vivo, el BattleCraft, un escenario en el que los Clanes de Jugadores, denominados Tribus, luchan por el control de los recursos y por la superioridad de su Clan. Tras el rescate de las mujeres morlock secuestradas, el Clan del Equipo Exile ha logrado clasificarse en el ranking como el nº1. Esto ha permitido que Alfa Strike se posicione y haga su entrada. Es el momento de que el equipo de dioses envíe un grupo para adentrarse en las mazmorras de las zonas más conflictivas y derroten a los Jefes más recalcitrantes. Es el Arkham of BattleCraft.

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Sala de reuniones de Alfa Strike, hogar de Loki en las Tierras del Sueño
Loki contempló al equipo que había elegido para cumplir esta misión y sonrió. Estaban más que preparados, por lo que comenzó a explicarles su objetivo:

-Como ya sabéis, la situación en Arkham ha comenzado a normalizarse con el auge de los Morlocks. Esto ha hecho que los clanes de jugadores más conflictivos, que se dedicaban a asaltar las zonas de bajo nivel por puras ganas de tocar las narices, han empezado a contener sus actividades. Sin embargo, no debemos bajar la guardia. El que Legisla tras el Umbral ha logrado conseguir la asignación de la restauración de la ciudad a la empresa Damage Control Inc. que ha fundado para esto y de la que todos tenemos acciones. Las excavadoras y los equipos de trabajo están preparados, sólo tenemos que acabar de pacificar los puntos más conflictivos. Para eso, os he escogido a vosotros: N'kari, tu serás la punta de lanza, el tanque que encabece el ataque y atraiga la atención de los grupos de enemigos. Perun será nuestro cazador, con sus conocimientos de táctica militar y operaciones especiales. El que Legisla tras el Umbral ha querido apuntarse al equipo, será nuestro especialista en daño de área, ya que puede usar varias armas a la vez. Bastet será nuestra pícara y encargada de los flanqueos, sigilo y ataques furtivos. Finalmente, Pkaurodlos se ocupará de las heridas. Mientras nosotros nos ocupamos del trabajo sucio, Welcome y Kate están al mando de los equipos de trabajo, y Harvey tiene una misión élite: ocuparse de que el alcalde no vuelva a la ciudad antes de que acaben las obras. ¿Alguna pregunta?

-Sí -dijo Bastet- ¿Por qué tienes una exclamación amarilla sobre la cabeza?

Loki giró la cabeza y contempló el gran signo de exclamación brillante que pendía cual espada de Damocles sobre él. Sonrió y respondió a la diosa:

-Es mi nueva lámpara de diseño, en realidad está colgada del techo con un cable prácticamente invisble.

Una hora más tarde, en algún lugar de Arkham

El equipo de Alfa Strike estaba preparado para la acción. Se habían ataviado con las mejores protecciones de categoría superior y épica, y llevaban armas mágicas como para arruinar a cualquier tendero de D&D. N'kari, cual voluptuosa figura de piel de ébano, marcaba la tendencia de la uniformidad del equipo: uniforme militar de camuflaje urbano, botas de campaña y chaleco de protección. Además, llevaba una escopeta de dos cañones de acero de dioses, la aleación con la que estaban forjadas Cortatormentas y Ouroboros. Se trataba de un arma de fuego épica, acompañada de una mochila Bergen cargada de munición, en el mejor estilo del marine de DOOM. Perun iba tras ella, armado con su lanza eléctrica épica, montado sobre Misha y ataviado con una cota de escamas sobre el uniforme. Junto a él, con camiseta de tirantes y una cinta roja atada a la cabeza, El que Legisla tras el Umbral, en una lograda pero curiosa imitación de Rambo, sostenía dos fusiles M16 y dos AK-74 con mirada fiera. Un poco más atrás, Bastet rompía la uniformidad con un traje de superheroína verde con los bordes blancos y capa con capucha. Curiosamente, se había teñido de blanco un mechón de pelo. Del cinturón colgaban un par de dagas superiores +1. Finalmente, con cara de circunstancias, un casco militar con el emblema de la Cruz Roja y un botiquin, cerraba la marcha Pkaurodlos.

A medida que se adentraron en la ciudad se las tuvieron que ver primero con un extraño Buhonero embozado en harapos, que les saludó con un sonoro "Welcome Stranger". Los dioses lo contemplaron sorprendidos. Sabían que había gente que había aprovechado la coyuntura para montar un prospero mercado negro, una casa de subastas con los precios hinchados y que se dedicaba a viajar de una base a otra haciendo negocios. Sin embargo no esperaban encontrarse tan pronto con un individuo de esta categoría, y menos con un saludo tan peculiar.

-Como este se encuentre con Welcome, implosiona Arkham -comentó sorprendida N'kari.

Sin embargo lo dejaron atrás, pues no tenían tiempo para comerciar. A medida que se adentraban en Arkham encontraban los rastros dejados por la debacle de fin de año y los conflictos entre los Clanes. Los acólitos de la Orden de Dagón, los Universitarios Borrachos, los Tenderos Furiosos, el cráter donde estaba la base de los Ocultistas en Prácticas hasta que invocaron a Cthugha dentro de una habitación cerrada, todos eran Clanes que habían logrado sobrevivir (o intentarlo en el caso de los ocultistas), y se habían hecho con un trozo de ciudad. La mayoría sólo aguardaban a que retornara el orden, pero otros pretendían hacer su propio reino. Era el caso del lugar al que se dirigían, la Carnicería West, entrada a la primera mazmorra que debían asaltar: el terrible reino subterráneo del Reanimador Exánime y su tribu de Necrófagos. Originalmente eran los Chicos Ghoul, pero hartos de que los idiotas góticos los confundieran con una banda de vampiritos, se cambiaron el nombre. Más tarde, se aliaron con un sujeto que se autodenominaba Reanimador Exánime y que tenía una cierta tendencia a los nombres grandilocuentes (N.d.A: esto parece ser una constante de los villanos cutres de este blog) y a vestirse con una copia pirata de segunda mano comprada en un chino de la armadura de Sauron.

La tienda parecía una carnicería ordinaria, pero dejaron que Perun y Bastet se adelantaran para reconocer el terreno. No les llevó mucho determinar que aquel lugar estaba bastante tranquilo, y las escasas trampas que había eran muy toscas. Por ello, una vez desmontadas, se encaminaron hacia la entrada a los túneles subterráneos que había en la trastienda. Al abrir la trampilla, surgió un terrible e innominado hedor que les asaltó con una potencia casi física: era el hedor de la descomposición y la carne en mal estado. O bien se había producido una reunión de flatulentos con indigestión o allí abajo reinaban los gules. Una vez que el interior se fue ventilando, descendieron hacia las profundidades ignotas.

Mientras tanto, en Hawaii

-Sr. Pickman, creo que estamos abusando de la hospitalidad de nuestros anfitriones. Ya llevamos cinco banquetes, siete fiestas nocturnas y diez visitas turísticas, sin contar de las veces que el coche se ha estropeado precisamente delante de un lupanar. ¿Esta usted seguro de que no pasa nada?

Harvey puso cara de inocencia mientras pensaba en como seguir distrayendo al alcalde.

-Pero, Sr. Rice, no se a que se refiere, simplemente se trata de que tenemos unos anfitriones muy entusiastas. Y me va a decir que no fue una excelente manera de pasar el rato mientras reparaban el coche. Las chicas se pusieron muy contentas de saber que tenían allí al alcalde de Arkham.

-Aun así, creo que ya va siendo hora de que me plantee volver a la ciudad. No se si voy a poder seguir resistiendo este ritmo de fiestas y fornicio.

-Señor alcalde, me parece que exagera, sólo tiene cincuenta años, está en la flor de la vida. Seguro que incluso podría satisfacer a Welcome. Además, no podemos irnos así por las buenas, habrá que despedirse apropiadamente de nuestros anfitriones, la Sociedad Hawaiana Dagonita de Estudios del Pacífico. ¿No querrá quedar mal con ellos verdad?

-Otra fiesta no, por favor, ya estoy que no puedo más. Como tenga que soportar otro buffet de pescado rodeado de tipos con cara de rana me voy a pasar un año sin comer otra cosa que no sea carne.

-Exagera, lo que pasa es que nuestros anfitriones son muy considerados y efusivos. Fíjese que incluso tuvo la oportunidad de conocer en privado a Miss Hawaii Dagonita.

El alcalde miró a Harvey con cara de circunstancias mientras intentaba no estrangular al representante de la acaudalada familia Pickman.

-Bien, creo que podré aguantar una última fiesta. Pero que sea la última o no respondo...

Harvey rezó para sus adentros esperando que se dieran prisa en la ciudad por solucionarlo todo.

Una hora más tarde, en los túneles bajo la ciudad de Arkham, la Mazmorra del Reanimador Exánime

El grupo de Alfa Strike se había perdido dos veces, luchado contra cinco grupos diferentes de necrófagos, tres grupos de cadáveres reanimados, se habían vuelto a perder y habían salido en algún lugar con un cartel que ponía: "Bienvenido a las Cuevas de los Lamentos". Llegado ese punto, se miraron entre ellos y dieron la vuelta.

Cuando finalmente encontraron el camino correcto, pero fue tras encontrarse de nuevo con el Buhonero (¡¡¿¿??!!), que les vendió un mapa de los túneles y les ofreció también el mapa del tesoro de Monkey Island, pero decidieron pasar de momento.

Tras el interludio, y derrotando por el camino a un mini boss, un necrófago de gimnasio dopado de esteroides, se lanzaron por el camino que parecía más adecuado, encontraron una sala de gran tamaño en la que había un inmenso montón de huesos. De improviso, al entrar los dioses, algo se estremeció, y un draco liche se alzó en su espeluznante y poderosa figura entre los restos óseos. El equipo se dispuso a entrar en combate y el terrible dragón no muerto los contempló con sus cuencas vacías antes de hablar:

-Disculpen, buenos ciudadanos, ¿podrían indicarme si estoy en una mazmorra de Dungeons & Dragons por casualidad? Le compré un mapa a un Buhonero pero creo que ando algo despistado.

-Muy señor mío, permítame informarle de que este lugar subterráneo no se halla donde usted cree. Se trata de los túneles bajo la ciudad de Arkham, por lo que, sin duda, se halla usted desorientado. Si me permite su mapa, le indicaré el camino correcto. -le dijo Pkaurodlos.

Sin duda, ambos reptiles se entendían bien, por lo que, tras un cortes diálogo y una apropiada despedida, el draco liche tomó uno de los túneles de salida y se encamino hacia su objetivo. Por su parte, los dioses continuaron camino hacia la cámara del boss final: el Reanimador Exánime.

Al llegar a la misma se encontraron con una suntuosa y fastuosa, pero terriblemente hortera sala donde un tipo vestido con una cutre armadura de plastiquete estilo Sauron se sentaba sobre un trono de segunda mano. De inmediato, los dioses se prepararon para la lucha, pero cuando el villano se alzó y comenzó a lanzar su perorata megalomaníaca de malo de opereta, se dieron cuenta de que se trataba de Vinnie West. Sorprendidos, decepcionados, hartos de dar vueltas por túneles y luchar contra grupos de enemigos de relleno, decidieron dejar el asunto en manos de N'kari, por lo que se alejaron los demás mientras de la cámara surgía la voz de Vinnie:

-Pero oiga, señorita... ¿Qué hace?... ¡Contengase!... ¡No! ¡No me quite la ropa!... ¡Los calzoncillos no!.... ¡Socorroooooooaaaaargggghhhh!

Mientras N'kari se encargaba de Vinnie a su particular estilo, los dioses se dirigían a la salida y se preparaban para su siguiente desafío.