miércoles, 15 de febrero de 2017

Alfa Strike: Big Culo Wars

Un especial #BigCuloDay

Sala de reuniones de Alfa Strike, hogar de Loki en las Tierras del Sueño

Una vez más, Loki había convocado a algunos de los dioses del equipo Alfa Strike para cumplir una misión. Esta vez no se trataba de frustrar algún descabellado, absurdo y/o desconcertante plan de NWE, la corporación multinacional que había declarado la guerra a los dioses y a todo lo sobrenatural. Esta vez era algo diferente. Había que defender las Tierras del Sueño de una invasión. Para ello, Loki había reunido a los miembros del equipo que consideraba más apropiados para esta misión: Brontes, Perun y su oso Misha, los japoneses Raijin y Fujin, la africana N'kari y Delta Wave Welcome. En resumidas cuentas, salvo a Thor, había convocado a los más poderosos y destructivos miembros del equipo. Claro que Delta Wave Welcome no era una diosa, sino una heroína cósmica y valquiria oficial, pero no tenía nada que envidiar a los demás en cuanto a potencial destructivo cuando estaba de mal humor. Así, Loki pasí a explicarles la situación:

-Bien, se trata de Nyarlathotep...

Un coro de abucheos, suspiros de tedio, y murmullos mezclados con maldiciones dedicadas al Caos Reptante le interrumpieron, aunque el Herrero Mentiroso contaba con ello. Cuando su público se calmó, Loki siguió hablando:

-Sí, el pesado este vuelve a la carga. Ya trató de destruir las Tierras del Sueño una vez a través de su avatar de nariz gigante, y ahora lo va a intentar de nuevo. Aunque esta vez el plan es bastante... desconcertante. Os explico: Durante los últimos meses ha lanzado una campaña masiva de virus meméticos que han provocado una oleada de fetichismo de culos. Según las estadísticas que he recopilado, la aparición de imaginería erótica y pornográfica de culos, así como poses de culos en personajes sexualizados del mundo del comic y el manga se han incrementado en un 200%...


-Ya decía yo que últimamente sólo me venían guiones con muchas escenas de sexo anal... -intervino N'kari. La diosa se ganaba la vida como actriz de cine para adultos, además de tener una productora. A nadie se le pasó por alto que se removió en la silla, como si tuviera alguna molestia en la zona de apoyo.

-Sí -continuó Loki tras la interrupción-, parece ser que se ha notado bastante y, como os decía, esto ha provocado algunos cambios en las Tierras del Sueño. Al verse afectada las mentes de una buena parte de la humanidad por este exceso de culos, esto ha afectado al mundo onírico. Así, este fetichismo también ha comenzado a afectar a la población autóctona, y esto ha acabado por provocar un efecto llamada. Desde la Dimensión Caótica Desconocida han llegado unos... invasores un tanto peculiares que pretenden conquistar este mundo.

El dios guardó silencio unos instantes antes de continuar mientras observaba los rostros de su audiencia y se daba cuenta de como ataban cabos. Excepto Misha. El oso simplemente parecía descansar plácidamente.

-Bueno, se trata de culos gigantes. ¿Habéis visto El ataque de los tomates asesinos, esa película de bajo presupuesto de 1978? Pues algo así pero con lo que podrían ser perfectamente réplicas del culo de Y'golonac o de los grandes cuartos traseros de Tsathoggua. Como dos enormes pelotas de playa embutidas en un saco de piel. En fin, la cosa es que hay que detenerlos antes de que logren conquistar las Tierras del Sueño.

-¿Y cual es el problema? Nos hemos enfrentado a cosas más amenazadoras y extrañas que unos culos gigantes... -replicó Brontes.

-Sí, ahí está la cuestión, que hasta el momento han demostrado ser invulnerables a todo tipo de ataques y a la magia. Sin embargo, por casualidad, se ha descubierto un punto débil. Antes de que digáis nada, ya os aviso que es mejor no preguntar. La forma en que se descubrió tuvo mucho de suerte y resultó bastante desagradable. La cuestión es que, precisamente esa vulnerabilidad que tienen se puede aprovechar. Para ello, he traído unos objetos que podéis usar como armas.

Loki, antes de que le hicieran preguntas, abandonó la sala y regresó un poco más tarde con una caja. La abrió y sacó una serie de paquetes rectangulares y bastante alargados, del tamaño de una baguette y del grosor de un puño. No tenían ninguna etiqueta ni distintivo que indicase que había dentro, pero pasó a repartirlos entre los presentes y, finalmente, recogió uno para él, ya que estaba dispuesto a participar en la lucha. Delta Wave Welcome fue la primera en abrir su paquete y extraer un objeto cilíndrico de silicona de color púrpureo. Tras observarlo unos instantes, puso cara de sospecha y lo examinó detenidamente ante la atónita mirada de sus compañeros. De repente, estalló en una sonora carcajada. N'kari, que había prestado especial atención a las acciones de la joven heroína, abrió su caja y no tardó en atar cabos. Lo que Loki les había entregado eran enormes consoladores. De hecho, no sólo eran de un tamaño francamente antinatural, sino que, además, en uno de los extremos se podía ver grabado lo siguiente:

Dildo Special XXXL
A product of LokInc Sexual Toys

-A ver si lo he entendido -dijo la diosa africana-, nos has dado unos consoladores tamaño familiar para que luchemos contra unos culos gigantes que están atacando las Tierras del Sueño. Y encima son de una empresa tuya... Que morro hay que tener... ¿Y que se supone que tenemos que hacer con estos aparatos? ¿Introducírselos por vía anal? -comentó N'kari.

-Pues ya que lo dices -respondió Loki-, sí, esa es la idea y el único punto débil que tienen. Si les taponas el orificio mueren. Y en cuanto a lo de la marca... Bueno, aquí todos hacemos negocios para ganarnos la vida... No veo que tiene de malo que uséis algo de una empresa que tengo.

Los dioses le miraron con una mezcla de emociones enfrentadas, entre la risa, el fastidio, el cabreo y las ganas de estar en otro lugar en ese mismo momento. Finalmente, asumieron la situación, por ridícula que esta fuera. Si no había otro remedio, tendrían que hacer esgrima con consoladores para derrotar a unos culos gigantes que estaban invadiendo las Tierras del Sueño. Aunque seguían considerando la situación bastante ridícula, tuvieron que aceptarla tal y como era. Satisfecho, Loki pasó a mostrarles la armería. Invitándoles a seguirle, les llevó a una sala anexa donde tenía expuesta su amplia colección de armas: desde espadas toledanas hasta rifles de asalto. Con un poco de atención se podía localizar la espada Cortatormentas y la Lanza de Lud entre el maremagnun de armas. Pero lo que el Herrero Mentiroso quería enseñarles estaba en una mesa en el centro de la sala cubierto por una tela que pasó a retirar cuando los dioses entraron. Ante ellos podían ver una serie de armas modificadas de curiosos diseño. Loki pasó a explicarles su utilidad:

-Bien, Está comprobado que la única manera de matarlos es como ya os he dicho, pero otros experimentos han demostrado que hay ciertas formas de dañarlos aunque no pongan de inmediato fin su vida. Como ya os dije antes, mejor no preguntéis como se averiguó esto... Bueno, la cosa es que sabemos que se les mata directamente como ya os he explicado, pero se les puede herir usando, ejem, consoladores. Para ello, os he preparado esto: una ametralladora gatling para Brontes y una escopeta de dos cañones para N'kari, modificadas para usar como munición lo que ya os he comentado. Para Perun, como se que le gusta cargar con lanza montando a Misha, he preparado eso mismo, una lanza. Los demás sois diestros con la esgrima, así que no creo que necesitéis objetos adicionales.

Las armas en cuestión parecían un tanto desproporcionadas en cuanto al calibre de los cañones. Según les explicó Loki, se trataba de unos diseños experimentales que había "obtenido" de la división de armamento avanzado de Omicron Scorpions. Tras el fracaso del ataque a Cthulhu cuando se alzó R'lyeh, estaban creando nuevas armas con un calibre mayor para uso de las armaduras potenciadas Acorazado y GodHunter. El Herrero Mentiroso tenía guardados los planos de las armas, y, ante esta contingencia, había usado sus habilidades con la forja y la fabricación para llevarlos a la práctica con las modificaciones apropiadas. Así, tenían unas armas un tanto grandes y de aspecto algo paródico, pero capaces de disparar la munición que necesitaban para esta ocasión. Eso sí, el alcance era corto, que se le iba a hacer. En cuanto a la lanza, bueno, ahí Loki no había tenido demasiados problemas. Era, simplemente, una asta a la que habían sustituido la punta metálica por un consolador. No tenía más misterio.

Tras entregarles las armas y la munición que iban a necesitar, así como las cananas, Loki pasó a explicarles el plan de batalla.

En las calles de Dylath-Leen, tras la llegada de Alfa Strike

La ciudad de basalto de Dylath-Leen, con sus finas torres angulares y tenebrosas e inhospitalarias calles, se había convertido en un campo de batalla en el que los culos de la Dimensión Caótica Desconocida tenían la retaguardia de su invasión (porque no tenían cara y, a fin de cuentas, para ellos las posiciones de vanguardia y retaguardia estaban invertidas, porque no dejan de ser culos), se enfrentaban a Alfa Strike.

La mayor parte de los ciudadanos se habían refugiado en sus casas y en las tabernas. Otros, como los oscuros y extraños marineros que venían en siniestras galeras a por oro y esclavos negros de Parg, se refugiaban en sus barcos. Uno de estos, con sus peculiares turbantes que formaban dos bultos sobre sus cabezas, observaba sorprendido lo que estaba sucediendo en los muelles. Un par de invasores glúteos acababan de surgir de una esquina y avanzaban con prisa dando botes. Eran enormes traseros de gruesas nalgas de color pajizo, lo que les daba un aspecto poco atractivo. Tras ellos apareció un coloso, un gigantón construido a base de músculos y vestido como un heavy con armadura pectoral de hoplita diseñada por H. R. Giger. Era un corpulento cíclope pelirrojo armado con una extraña arma de múltiples cañones y una larga cinta de munición. Al localizar a sus objetivos, preparó el arma y comenzó a disparar unos extraños cilindros que, pese a no llegar demasiado lejos, si que lograron impactar en los extraños culos que parecían haberse apoderado de la ciudad y se expandían por las Tierras del Sueño.

Las enormes posaderas acusaban el impacto de los consoladores pero no se daban por vencidas. Trataban de escapar y buscar algo de cobertura en las tiendas y tabernas portuarias, pero Brontes no les daba ni un respiro, acribillándolos sin parar cada vez que se ponían a tiro. Entonces, saltando desde la ventana de una de las torres, una escultural y voluptuosa mujer negra de larga cabellera blanca y vestida con un uniforme militar de camuflaje urbano, botas de campaña y chaleco de protección. Llevaba en una mano una desproporcionada escopeta de dos cañones y en la otra un consolador del tamaño de una baguette y prácticamente del grosor de un puño. Al caer sobre uno de los glúteos, éste trato de desmontarla, pero N'kari se aferró fuertemente con las piernas mientras alzaba el consolador y se preparaba. Al grito de "¡A tomar por culo!", lo hundió entre las nalgas, de manera que cerca de la mitad del largo juguete sexual se introdujo por vía rectal, provocando así que el glúteo invasor sufriera un espasmo y acabar por fallecer. Sin perder tiempo, N'kari desmontó y volvió a repetir la acción con el otro culo alienígena. Tras hacerse con la victoria, se reunió con Brontes y juntos se dirigieron en busca de sus siguientes objetivos.

Al mismo tiempo, en las afueras de la ciudad, junto al río Skai, se situaba el campamento base de los culos de la Dimensión Caótica Desconocida. Allí llegaban glúteos invasores con alarmantes mensajes sobre como estaban siendo atacados y vilmente sometidos a sondas anales por extraños sujetos armados de enormes consoladores. Las cosas no iban bien. El último mensajero acababa de llegar dando botes para informar de como una mujer joven vestida de guerrera vikinga acababa de empalar por la retaguardia a otra patrulla. Sin embargo, no iba a poder llegar mucho más allá ni completar su misión. Ante él se produjo una rasgadura del tejido de la realidad, y, por la misma, apareció un largo y grueso consolador que se hundió entre sus orondas nalgas y puso fin a su frenética carrera. Delta Wave Welcome extrajo el juguete sexual y acabó de cruzar el portal que acababa de abrir con su espada mágica, Ouroboros. Tras ella apareció Loki. El Herrero Mentiroso era conocido por la intrincada sutileza de sus planes, por ser engañoso, traicionero y manipulador, pero, como buen dios nórdico, disfrutaba también de una buena pelea de vez en cuando. Sin embargo, no podía evitar aprovechar los poderes de la espada de Welcome para hacer una entrada por sorpresa en el campamento principal.

Así, los glúteos, sorprendidos, se vieron obligados a iniciar un combate en su propio cuartel general. Mientras N'kari y Brontes los acosaban en las calles de Dylath Leen, Delta Wave Welcome y Loki empezaron el combate. La estrategia de Loki consistía en golpearles en su centro neurálgico, la cabeza de invasión que habían establecido en la ciudad portuaria situada en el estuario del río Skai. Si lograban contenerlos allí, impedirían que recibieran más refuerzos y detendrían su avance. Una vez expulsados de ahí, los que estuvieran por el resto de las Tierras del Sueño caerían más fácilmente, desorganizados y sin un liderazgo que los uniera. Pero el ataque a su centro de invasión no lo dirigían sólo Welcome y Loki. Ellos eran la distracción y, al mismo tiempo, el ataque quirúrgico, ya que aparecerían en medio de su alto mando. Mientras tanto, Perun, lanza-consolador en ristre, cargaba contra las defensas exteriores montado en Misha. La imagen era ciertamente inquietante: un hombre maduro, fornido y musculoso, que lucía una poblada y larga barba gris, un raído uniforme militar ruso combinado con una armadura de escamas y un casco medieval montaba con expresión amenazante y lanza en posición de ataque un gran oso pardo rugiente que trotaba hacia el campamento de los culos. La embestida de Perun y Misha se llevó por delante todo lo que encontraba, sembrando el caos a su paso. Demostrando su pericia en el combate, el dios eslavo no tardó en empalar a un glúteo invasor que no pudo apartarse a tiempo. Tras extraer la lanza, desenvainó el consolador de tamaño familiar y se lanzó hacia un grupo de culos que trataban de organizar las defensas. Un poco después, mientras el caos reinaba y se iba extendiendo por el lugar, Raijin y Fujin, ataviados con hakamas, sandalias y amplios cintos, donde, en lugar del tradicional daisho, llevaban los largos consoladores que les había dado Loki se lanzaron al ataque desde otro flanco. Lucían sus musculosos torsos desnudos, de piel roja Raijin y azul Fujin. Los dos onis, ya que no podían llevar sus motos a las Tierras del Sueño, habían optado por una opción más local, así que iban montados en sendas cebras. No era una gran estampa heróica, pero no dejaron que eso les detuviera.

La curiosa y algo esperpéntica imagen de los dos musculosos onis montados en cebras, algo más pequeñas que los caballos, resultaba cómica, sobretodo cuando atravesaron las líneas de retaguardia de los culos azotándolos con los consoladores XXXL y embistiéndoles cual carga de irreductibles galos. Invasores glúteos volaban a su paso, arrojados por el ímpetu de la carga de ¿caballería? ¿cebrarería? Sin importar el término exacto, los onis entraron en el campamento como un elefante en una cacharrería: arrasandolo todo a su paso y montando un caos tremendo. Prácticamente sin detenerse, golpeaban a sus adversarios, los azotaban, los empalaban y sus monturas los atropellaban y coceaban. Puede que fueran inmunes a todo lo que no fueran ataques con consoladores, pero les estaban sacudiendo a base de bien. Y eso sin tener en cuenta la destreza de los dos japoneses con la esgrima. Aunque lo que estaban haciendo era luchar con un peculiar estilo propio que les hacía manejar sus particulares armas a veces como espadas, lanzando estocadas, y otras como tetsubos, usándolos como enormes porras. Pese a lo característico, poco ortodoxo y algo salvaje de su forma de combatir, estaban arrasando con todo lo que se ponía en su camino.

Tras cruzar salvajemente el campamento base de los culos invasores de la Dimensión Caótica Desconocida, Raijin y Fujin detuvieron sus monturas y dieron la vuelta. Una vez más, se lanzaron al ataque, pero esta vez pretendían detenerse en el centro del lugar, para unirse al combate junto a sus compañeros. Un poco antes, Loki y Delta Wave Welcome luchaban desenfrenadamente contra sus adversarios. Los dos, ataviados con ropas y armaduras propias de los vikingos, ensartaban, penetraban, estocaban y taladraban a sus glúteos adversarios sin descanso. Luchando espalda contra espalda, uno al lado de la otra, con Welcome subida a caballito a la espalda de Loki, sobre los hombros del dios, bailando una giga... estoooo... que se nos va de las manos. La cuestión es que, de improviso, vieron a los dos japoneses, Raijin y Fujin, pasando como una exhalación mientras arrasaban todo cuanto se ponía en su camino. Un poco más tarde, los onis regresaron, bajaron de sus cebras y se unieron a la pelea. Perun no tardó mucho en seguirles e incorporarse al combate, aun montado sobre Misha y enarbolando su lanza-consolador. Los culos atacaban por todos lados, sin cesar y, cada vez que derrotaban a uno, otros dos aparecían para ocupar su lugar. Los invasores habían llamado a todas sus tropas para contener la amenaza de Alfa Strike.

Loki no tardó en comprender que habían conseguido en parte su objetivo: detener el avance de la invasión, aunque fuera obligando a sus adversarios a concentrar sus fuerzas en ellos. Pero necesitaban más potencial de combate si querían acabar de inclinar la balanza a su favor. Por ello, le indicó a Delta Wave Welcome lo que tenía que hacer. La joven valquiria clavó su espada en el tejido de la realidad de las Tierras del Sueño e hizo un corte. Se asomó a través del mismo y dio un grito de aviso. Al apartarse, cruzaron a través de la rasgadura N'kari y Brontes. Una vez reunidos todos, la verdadera batalla para detener la invasión de los culos de la Dimensión Caótica Desconocida comenzó de verdad. Con una caótica, desenfrenada y desconcertante coreografía, a mitad de camino entre un espectáculo musical de Broadway, un baile Morris y una exhibición acrobática, los componentes de Alfa Strike se lanzaron al combate. Con Misha y Perun como elementos centrales, los demás dioses y la valquiria danzaron, saltaron, hicieron volteretas y se movieron al unísono para golpear, penetrar, perforar, estocar y lanzar volando por los aires a todo aquel culo invasor que se pusiera a su alcance. La potencia de combate reunida en tan pequeña unidad cogió por completo por sorpresa a los glúteos, que, pese a su superioridad numérica no podían hacer nada. Se entorpecían mutuamente, lo que facilitaba el trabajo de sus adversarios, y, al tratar de aplastarlos lanzándose contra ellos en masa, se veían repelidos por la fuerza divina de Brontes, Perun, Raijin y Fujin, que no tenían problema en golpear con lo que tenían a mano (en ocasiones, incluso uno de los culos) a todo aquel enemigo que se pusiera a su alcance.

Finalmente, cuando la situación parecía que iba a alargarse más allá de la tremenda resistencia del equipo, los glúteos invasores, aterrados ante la férrea resistencia que habían encontrado, acabaron por desistir. Dando la orden de retirada en su peculiar lenguaje de rebotes y ventosidades, los culos se retiraron en rápida desbandada hacia el portal por donde habían entrado a las Tierras del Sueño. Los componentes de Alfa Strike les siguieron de cerca, para asegurarse de su huida y regreso a la Dimensión Caótica Desconocida. Cuando por fin cruzaron todos el portal, Welcome usó su espada para volver a sellarlo. Finalmente, habían conseguido alzarse con la victoria y eliminar la amenaza que se cernía sobre las Tierras del Sueño. Podían retirarse y regresar al mundo de la vigilia. Por su parte, Loki, satisfecho del buen resultado obtenido con sus armas modificadas y los consoladores, una vez ya de vuelta a la Tierra, les ofreció unos cheques regalo para la tienda online de LokInc Sexual Toys. Raijin, Fujin, Perun y Brontes no parecían muy interesados, por lo que repartieron sus respectivos obsequios entre Welcome y N'kari. Las dos mujeres, que destacaban por su apetito sexual, no pensaban dejar pasar la oportunidad.

En un oscuro y siniestro lugar...

El que Comenta en la Oscuridad, avatar de Nyarlathotep que enloquece mediante sus comentarios de retransmisiones deportivas, sonreía satisfecho. Las cifras de espectadores del streaming eran muy elevadas, las del dinero movido en las apuestas para ver quien se hacía con la victoria, más todavía, y los medidores de pérdidas de cordura y manifestación de parafilias sexuales extrañas marcaban unos valores muy interesantes. Por último revisó las estadísticas y comentarios en ElderGodBook, la red social de los dioses, primigenios y demás seres sobrenaturales. Quedó plenamente satisfecho. Los resultados habían sido más que óptimos. Incluso él se había divertido mucho viendo los combates. No había sido fácil ni barato provocar la oleada de fetichismo de culos, pero, haciendo un balance final, quedó plenamente satisfecho. Además, había grabado todo y muy pronto estarían disponibles las ediciones Básica, Deluxe, Coleccionista, Ultimate y Director's Cut para su venta en formato físico, para descarga digital y en streaming. Y lo mejor era que apenas había diferencias entre ellas, pero aun así, se venderían todas.

Se recostó en la cómoda silla de oficina y se frotó las manos. El plan había sido un completo éxito. No pretendía destruir las Tierras del Sueño. ¿Para qué hacerlo si era más divertido y beneficioso usarlas como escenario para estas particulares y divertidas performances? El que Comenta en la Oscuridad se permitió una maquiavélica sonrisa y se levantó. Dejó atrás todo el avanzado equipo que había estado usando, gran parte del cual haría enloquecer a quien tratara de examinarlo, y se fue a picar algo. Ya empezaba a pensar en cual sería su próximo plan y a que grupo podía involucrar en él.