sábado, 16 de marzo de 2019

Los 12 desafíos de Brontes: Día de San Patricio

Camino a End Time (parte 3) #Bronteschallenge

Mientras la ciudad se preparaba para las celebraciones del Día de San Patricio, Brontes aguardaba entre paciente e inquieto su próximo desafío. Hasta el momento las cosas no le habían salido del todo mal, aunque el número creciente de fenómenos extraños en Arkham no dejaba de ser, cuanto menos, inquietante. Aunque aún quedaban unos días para la celebración, las decoraciones para la festividad ya se podían encontrar por todos lados: banderas irlandesas, guirnaldas de tréboles, adornos en verde, etc. Incluso los profundos de Occupy Arkham habían hecho una concesión a la fiesta y se habían puesto chalecos y sombreros de copa de color verde, lo que les daba un aspecto un tanto extraño, ya que parecían ranas jorobada disfrazadas de leprechaun. Por su parte, el cíclope griego había optado por unirse también al ambiente distendido que se podía respirar en la ciudad en general y en el campus universitario en particular. Así pues,  había optado por llevar una levita verde con un trebol de tres hojas en la solapa. Eso sí, de teñirse el pelo de verde como hacían algunos ni hablar. Su cabellera roja no se la tocaba nadie.

Estaba precisamente en la recepción de La Llave y la Puerta departiendo agradablemente con Summanus cuando se produjo lo que tanto esperaba y, al mismo tiempo, pocas ganas tenía: entraron Harvey Pickman y Daisy Springwood. Claro, el espectáculo del cíclope gigantón y el delgaducho dinosauroide, ambos vestido al estilo leprechaun del Día de San Patricio no resultaba muy edificante. Pero eso era lo de menos. Daisy estaba molesta porque la situación se estaba complicando más de lo que ella esperaba. Tras los acontecimientos con los gatos y la revuelta estudiantil había logrado visionar con tranquilidad los vídeos de las cámara de seguridad del ayuntamiento y lo que vio la había dejado intranquila. Pero todavía quedaban pruebas a superar antes de demostrar que Brontes no era más que un extraño y estrafalario profesor emérito. Así pues, tras los saludos de rigor, Harvey habló para plantear el siguiente desafío:

-Bueno Brontes, parece que ha llegado el momento de tu siguiente prueba. O pruebas más bien.

-¿Y ahora que ha pasado?

-Verás, resulta que la Miskatonic ha organizado unos actos para el Día de San Patricio que incluyen la visita de una delegación irlandesa enviada por la universidad de Dublín. La cuestión es que parece que algo no ha salido como esperábamos.

-¿En concreto de qué estamos hablando?

-Para empezar, resulta que el viaje lo han organizado a través de Set Desert Tours. Ya he hablado con Set y parece no saber nada, simplemente su empresa se ocupó del asunto de la intermediación y organización y nada más, pero que hayan contado con ella ya era pista de que algo no andaba del todo bien. La cuestión es que parece ser que lo que hemos recibido no es lo que esperábamos. Es decir, en lugar de tener una delegación de profesores irlandeses para ilustrarnos sobre la historia y folclore de la isla esmeralda, tenemos un hatajo de leprechauns borrachos y alborotadores cual turista ingleses en la costa mediterránea española, un líder de grupo vestido de San Patricio que afirma ser la encarnación de Irlanda y…. a Thor.

-Espera, espera, espera… ¿Cómo que a Thor? ¿Qué demonios pinta ese loco juerguista y borracho aquí?… Vale, acabo de responderme a mí mismo. Dejame adivinar, ¿le contrataron para organizar las actividades lúdicas para el grupo?

-Pues sí, lo has acertado a la primera. Y el que se encargó de todo fue un tal Doctor Ambrose Dexter. Parece ser que Nyarlathotep no se está complicando mucho últimamente.

-¿Pero se puede saber de que hablan? -interrumpió Daisy Springwood- Ya estamos otra vez con sus absurdas referencias. Aquí lo que pasa es que un grupo de estudiantes irlandeses bajitos vestidos de forma muy folclórica están sembrando el caos porque se pasan el día borrachos. Eso es lo que hay que solucionar y dejarse de tonterías.

Brontes y Harvey intercambiaron una mirada y se encogieron de hombros al unísono. Así pues, viendo que no había otra que ponerse manos a la obra, partió en busca de Thor y el grupo de leprechauns. No debería ser muy difícil dar con ellos. A fin de cuentas sólo había que ir buscando por los pubs irlandeses y los lugares donde se congregaran los estudiantes para celebrar fiestas. Y, desde luego no tuvo que caminar mucho acompañado por Harvey y Daisy. En esos momentos, junto al EldritchBurguer se podía encontrar un grupo de sujetos vestidos con las ropas verdes típicas de los leprechaun guiados por un hombre de abundante barba y vestido de obispo con ropas teñidas de color esmeralda se dedicaban a beber, pelearse y cantar canciones tradicionales irlandesas, todo a la vez. Y, como director de orquesta, un gigantón nórdico,Thor.

La primera opción del griego, que pronto se mostró equivocada, fue tratar de dialogar con aquel grupo. Pero no había manera. De mediar con aquellos juerguistas borrachos. Estaban demasiado ebrios y con demasiadas ganas de fiesta como para asumir que estaban perpetuando un estereotipo y sembrando el desorden. Así pues, Brontes trató de hablar con Thor, pero este también estaba muy metido en la fiesta, por lo que, para ceder a las demandas de Brontes le lanzó un desafío, pero iba a ser un desafío de beber.

En el Eldritch Burguer, que no servían bebidas más fuertes que alguna cerveza, habían hecho un acopio especial de whisky irlandés para la ocasión. Y aunque el señor De la Vega, el propietario del restaurante, no era muy amigo de grandes desembolsos, en esta ocasión había transigido y se había hecho con algunas barricas importadas de este destilado. Thor se ocupó de pagarlas generosamente y que las pusieran delante del local. Se trataba en total de 4 grandes barricas de roble llenas de whisky irlandés. El desafío lo ganaría el que fuera capaz de beber más alcohol y por ello se referían a ver quien lograba beberse una de las barricas entera. En caso de empate, pasarían a la segunda barrica. A fin de cuentas, eso era todo un desafío para un dios. Planteado de esa manera, y para el asombro y espanto de Daisy, Harvey ofreció considerarlo como una más de las pruebas a las que tendría que someterse Brontes. Y es que ningún humano sería capaz de ingerir tanto alcohol de golpe y menos aún sobrevivir al intento. Para verificar que ahí no había trampa ni cartón, se espitaron las dos primeras barricas y se ofreció una cata a Daisy y Harvey para que comprobaran que se trataba de auténtico whisky irlandés. Con el beneplácito de ambos, comenzó aquel desafío alcohólico.

Tanto el griego como el nórdico fueron bastante directos y brutos, ya que ambos cogieron sus respectivos barriles, los alzaron a pulso, lo que ya requería una demostración de fuerza ya que lo hicieron sin apenas esfuerzo, y comenzaron a beber. Hay que decir en favor de ambos que desperdiciaron muy poca bebida, y que debido a su naturaleza  lograban asimilar rápidamente el enorme volumen de líquido. Ciertamente fue una tarea heroica, divina, pues cada una de las barricas contenía 225 litros de whisky. Si que tuvieron que hacer varias pausas para acudir rápidamente al aseo del restaurante a vaciar la vejiga. Y es que, como ya se ha comentado, al ser dioses su metabolismo funciona de forma muy diferente y eran capaces de asimilar esa ingente cantidad de líquido muy rápidamente, pero también implicaba que, también tenían que ir a toda velocidad a orinarla, aunque la orina fuera inflamable por su alto contenido en alcohol. Finalmente, tras aquella absurda demostración de poco sentido común, ambos lograron finalizar la primera barrica.

Ambos tenían la capacidad de beber tanto líquido de alto contenido alcohólico, pero eso no les hacía inmunes a la borrachera, por lo que ambos acabaron un tanto cocidos. Sin embargo Brontes había demostrado a ojos de su compañero nórdico su aguante y había sumado puntos en su apreciación. Al fin y al cabo, el griego solía beber nectar y vino habitualmente, bebidas que Thor consideraba para dioses blanditos. Por ello, tras dar por finalizada la primera ronda del concurso de bebidas, el dios lo dio como un empate, y felicitó al cíclope por su capacidad para beber. Éste último, afectado por el alcohol, trató de corresponder a su compañero aunque la rápida intervención de Harvey Pickman puso fin a lo que podía ser un coloquio de borrachos simpáticos. Así pues, le recordó a Brontes que aun tenía pendiente dos desafíos: ocuparse de los leprechauns y de la encarnación nacional de Irlanda, ese San Patricio vestido de verde. Pero pelear contra una horda de duendes borrachos y un obispo nacional no eran las mejores cosas que se puede hacer estando bajo los graves efectos de una intoxicación alcohólica, aunque se sea un dios.

Brontes, tras tratar de pensar un poco en como solucionar el problema dio con una de esas ideas que parecen geniales a las tantas de la madrugada y con el cerebro marinado en alcohol. Por ello, usando sus poderes divinos, invocó una nube de tormenta pequeñita y se subió encima de forma un tanto tambaleante para, a continuación, largarse de allí montado sobre la misma. Harvey y Daisy se quedaron sorprendidos por lo sucedido y sin saber que hacer así que decidieron esperar para ver que pretendía hacer el cíclope borracho. Un poco más tarde, apenas pasados cinco minutos, Brontes regresó encabezando un pelotón de mujeres jóvenes que, a las órdenes del cíclope, se lanzaron a combatir a los leprechauns. Los duendes, que habían trajinado alcohol como si el mundo se acabara mañana, vieron como una pequeña horda femenina se lanzaba sobre ellos con intenciones agresivas, iniciándose así una sorprendente melé en la que las chicas no tenían reparo en jugar sucio y demostraban estar más que a la altura de los leprechauns, lo que implicaba que había algo sobrenatural en ellas. Y es que Brontes había acudido al río Miskatonic y había convocado a las ninfas del río, sus afluentes y embalses que hubiera en las proximidades. Estas eran las espíritus de las aguas, pero se les habían juntado también las ninfas de los árboles del campus y de los parques que había por la ciudad. En conjunto: un grupo de espíritus naturales cabreadas y con ganas de pelea que no iban a dejar que un puñado de duendes borrachos causaran problemas en la ciudad y que sólo responderían a la llamada de un auténtico dios y si era griego mejor.

Mientras las ninfas se ocupaban de los leprechauns (eufemismo para soberana paliza espectacular), Brontes se ocupó del San Patricio vestido de verde. Éste, por alguna razón, le dio por probar a usar el boxeo contra el griego. Pero el cíclope, aunque no era muy aficionado al combate con los puños desnudos, si que era un luchador veterano y había sido en sus tiempos bastante temido como adversario. A fin de cuentas, aunque los mitos no lo recogían así exactamente, había participado activamente en la lucha contra titanes y gigantes además de otros monstruos griegos. Por ello, el combate resultó bastante espectacular. Y es que por un lado se podía  ver a un grupo de chicas jovenes dándo una monumental paliza a unos leprechauns y por otro un cíclope corpulento y musculoso se estaba dando de golpes contra un obispo vestido de verde. Era algo que no se veía todos los días, ni siquiera en Arkham.

Cuando finalmente acabó la contienda, las ninfas aclamaron a Brontes como vencedor, pues había logrado castigar duramente a su rival. Sin embargo el cíclope no había salido indemne, pero eso era secundario. A fin de cuentas, Harvey, siendo previsor, en cuanto vio que el asunto podía acabar en violencia, avisó a Pkaurodlos para que estuviera preparado para intervenir. A fin de cuentas, aunque era un dios de la tormenta y la urbanidad, dentro de las operaciones de Alfa Strike actuaba como médico de campaña y estaba más que acostumbrado a curar a los dioses del equipo.

Por ello, cuando tras acabar todo aquel follón apareció una enorme serpiente emplumada con un equipo médico para realizar los primeros auxilios a los damnificados en el combate, Daisiy estuvo a punto de estallar por la sorpresa, la furia y el pensar que aquello era un montaje, pese a que se estaba produciendo ante sus ojos y estaba claro que aquel  extraño “dios” serpentino con tan buenos modales era real y no un efecto especial de los caros. Definitivamente todo aquel asunto era de lo más extraño que había encontrado. Y eso la dejaba totalmente perpleja. Así pues, Brontes había superado tres nuevos desafíos y Daisy tenía mucho en lo que pensar.

sábado, 9 de marzo de 2019

Los 12 desafíos de Brontes: Anarkía en la Miskatonic

 Camino a End Time (parte 2) #Bronteschallenge

Después de haber superado la primera prueba, Brontes se preparó para su siguiente desafío. Para ello, fue a comerse unas tortitas de media mañana en la cafetería de la residencia estudiantil. Puede que fuera un almuerzo algo contundente, pero para un dios, eso no era demasiado. Ya se había metido diecisiete tortitas entre pecho y espalda cuando apareció Harvey Z. Pickman acompañado de una refunfuñona Daisy Springwood.

-¿Por qué está enfadada ya, señorita Springwood? Si aún no he hecho nada... -dijo el cíclope.

-Porque de camino aquí nos hemos cruzado con unas personas que me han asegurado que el sr. Pickman es una especie de investigador de lo oculto, como si fuera Carnacki o John Silence. No me parece el árbitro más neutral para unas pruebas para demostrar que eres un dios... cosa que, por cierto, me sigue pareciendo absurdo.

-Y yo le estoy diciendo que estoy utilizando el pensamiento científico para la supervisión de las pruebas, además de que investigar lo oculto no me convierte en un magufo. He destapado más de un fraude en mi trabajo.

-Enhorabuena, supongo... -dijo Daisy.

-Bueno, a lo que íbamos. Brontes, tu próxima prueba tendrá lugar en la universidad propiamente dicha. Algo extraño está sucediendo con los gatos de la colonia del campus. Tu misión es descubrir qué sucede con ellos y deshacer el problema.

-¿Has dicho... gatos? -preguntó Brontes con un temblor en la voz.

-¿Qué pasa? ¿Un dios le tiene miedo a los gatos? -comentó con sorna la científica.

-No les tengo miedo... es alergia... además, que sé que son criaturas maléficas.

-Sr. Pickman, creo que estas pruebas no tienen sentido ¿un dios con alergias? No hay más discusión. Este individuo es una persona normal y corriente con un disfraz bastante caro y realista... pero tiene alergia a los gatos.

-No... no importa. Para demostrar mi valía me enfrentaré a esos felinos infernales. Todo sea porque termine esta charada.

El trío se dirigió al campus de la Miskatonic. El camino no era muy largo, así que fueron caminando. Pasaron por delante de una manifestación del grupo Occupy de los profundos, que les dieron unos folletos sobre su lucha por unos mares más limpios. Daisy no comprendía por qué aquellos manifestantes tenían que disfrazarse de la criatura de la laguna negra, pero si servía para luchar por un mundo más limpio, tampoco iba a quejarse.

Finalmente llegaron al campus y se encontraron con la situación. Había alumnos corriendo de aquí para allá o escondiéndose donde podían. La razón de que estuviera sucediendo esto eran unos gatos. Un buen montón de gatos. Parecían formar un ejército bien entrenado que atacaba a los que se internaban en los terrenos de la universidad.

-¡¿Veis cómo son criaturas malvadas?! -exclamó Brontes señalando el caos.

-No son criaturas malvadas, Brontes. La colonia de gatos del campus siempre ha sido una balsa de aceite. Así que ya sabes, tienes que resolver esto, sea lo que sea.

El cíclope traspasó los límites del terreno del campus, caminando lentamente, con inseguridad, mientras miraba a los grupos de felinos que habían montado hasta una catapulta y otros artilugios de guerra. En cuanto fueron conscientes de la llegada del gigantesco individuo que estaba cruzando a su territorio, un grupo se lanzó hacia él lanzando bufidos.

-Noooooo, nonononono -dijo Brontes dando saltos al ver que se le echaban encima.

Pero antes de que llegaran a él, consiguió centrarse y controlar su miedo a los felinos. Tenía que demostrar que era un dios para que no le echaran de la universidad, así que tenía que comportarse.

Los gatos cayeron sobre el cíclope bufando y arañando y éste se tiró al suelo y comenzó a rodar entre gritos.

-¿Y así es como se comporta un dios? -preguntó Daisy.

-Dale unos momentos ¿vale?

Entre los gatos que atacaban a Brontes, uno no dejaba de lanzar maullidos, como si estuviera dándole órdenes a los demás felinos. Brontes lo reconoció como alguna especie de superior de los otros, así que lo consiguió coger y lo lanzó hacia el césped. Aprovechó la confusión de los otros gatos para volver a salir del recinto de la universidad, tras lo que los gatos lo dejaron tranquilo y se dirigieron a ayudar a su líder.

-Vale. Gatos... gatos entrenados. Este es un problema para ¡Bastet!

Brontes sacó el móvil del bolsillo de su pantalón y se comunicó con la diosa gatuna. Esta se encontraba en la base de Alfa Strike en Las Tierras del Sueño. Escuchó el problema de Brontes y decidió ir en su ayuda. En breves instantes, un portal se abrió desde el mundo onírico y la diosa gata llegó a Arkham.

-¿Se puede saber qué estropicio es este? -preguntó la diosa.

Bastet cruzó los límites del campus y el mismo grupo de gatos fue hacia ella, pero cuando vieron de quien se trataba, se detuvieron entre titubeos. Al final, el gato que parecía dirigir el ataque se acercó a la diosa y tuvieron una conversación en el idioma de los felinos. Una vez acabado el diálogo, ella  volvió con Brontes.

-Bien. Estos no son los gatos de la colonia de la universidad, sino que son gatos de Ulthar, por eso luchan de forma organizada y como un ejército entrenado. Están aquí porque alguien ha secuestrado a sus crías. Un científico egipcio que afirmaba trabajar en la Universidad Miskatonic. Dicen que hasta que no sean devueltas sus crías, seguirán atacando el campus... y que tú puedes pasar, que no te harán nada mientras lleves este sello.

-Esto es un broche de Hello Kitty -dijo Brontes cogiendo el sello.

-Tú póntelo.

-No hay ningún científico egipcio en la universidad- dijo Brontes entre dientes.

-¿Es que conoces a todo el profesorado y a los investigadores de la Miskatonic?

-Sí, después de aquella vez que se infiltraron unos fans de Harry Potter que pensaban enseñar magia, me aseguré de conocer a todo el mundo, para evitar que volviera a pasar algo así. Así que sí, conozco a todo el mundo. Y no hay ningun egipcio trabajando en la Miskatonic... pero sí que se me ocurre alguien de aspecto egipcio que podría haber secuestrado a las crías de los gatos de Ulthar para provocar el caos.

-¿Se puede saber de qué estáis hablando? ¿Qué se supone que es un gato de Ulthar? ¿Y qué tiene que ver en todo esto una mujer disfrazada de gato? Vale que en muchas partes del mundo, en estas fechas se celebra en carnaval, pero Arkham no tiene esa tradición -dijo Daisy interrumpiendo a los dioses.

-No soy una mujer disfrazada de gato, soy la diosa egipcia de los gatos -explicó Bastet.

-Ya, y yo soy la reina de Inglaterra -respondió Daisy.

-Pues encantada -le dijo Bastet estrechándole las manos. Aprovechó el momento de confusión de Daisy para volverse hacia Brontes.

-Nyarlathotep ha vuelto a hacer una de las suyas. Como te he dicho, los gatos no te harán nada, puedes andar con libertad por el campus. Busca a sus crías y resolverás este problema.

El cíclope entró a los terrenos del campus, ahora muy seguro de lo que hacia, sabiendo que los gatos no le harían nada. El problema es que Bastet había llegado a un acuerdo con ellos para que no atacaran a Brontes, pero seguían enfrentándose a estudiantes y profesores. El cíclope comenzó a pensar dónde podría haberse metido Nyarlathotep entre todo el campus. Tenía que ser alguna facultad de ciencias, ya  que se estaba haciendo pasar por un científico. ¿Cual sería la más lógica? Una facultad donde no sería raro ver a alguien con gatos ¿biología? En el departamento de zoología tampoco sería tan extraño. Debía ser allí.

Como había supuesto, en la facultad de biología había un verdadero asedio. Allí los gatos estaban lanzando ataques con maquinaria de guerra, pero no estaban consiguiendo entrar. Cuando los gatos vieron a Brontes acercarse con el sello de Hello Kitty, no le hicieron nada, así que le dejaron hacer lo que tenía pensado. De los cielos convocó una pequeña tormenta, de la que extrajo un rayo que colpeó en las puertas de la facultad. Fue a entrar después del estallido, pero los gatos se le adelantaron. Tampoco le importó tanto, así que les siguió. Ellos sabrían dónde estaban sus crías.

Los gatos recorrieron la facultad hasta llegar a un despacho en el primer piso. Se quedaron en la puerta parados y maullaron a Brontes. El cíclope entendió que le dejaban entrar a él, algo raro en gatos de Ulthar, que preferían solucionar sus problemas ellos mismos. Quizás al ver el poder de Brontes supusieron que se bastaba y se sobraba.

El cíclope no se molestó en llamar a la puerta. Le dio una patada y esta se abrió de golpe. Al otro lado había un hombre de aspecto egipcio sentado detrás de un escritorio, de aspecto regio. En su regazo había un cesto lleno de gatitos maullantes.

-El mismísimo Nyarlathotep -dijo Brontes atravesando el umbral.

-Brontes, el último de la primera generación de cíclopes griegos.

-Supongo que no vas a enfrentarte a mi.

-Lo cierto es que no. Mi trabajo aquí ya está hecho.

El dios exterior se levantó de su sillón y dejó el cesto de gatitos sobre la mesa del escritorio, tras lo que hizo un saludo burlón a Brontes y desapareció en el aire.

-¿Qué habrá querido decir? -se preguntó el cíclope en voz alta mientras recogía el cesto.

Brontes salió al pasillo y mostró el cesto a los gatos, que comenzaron a brincar y a lanzar maullidos de victoria. Les felinos cogieron a sus crías y salieron corriendo de la facultad -excepto uno, que se encontró una pelusa y no pudo evitara quedarse un rato jugando con ella-. Cuando el cíclope salió al exterior, vio que los gatos estaban abandonando el campus, por lo que aquello se podía considerar una victoria.

Mientras Brontes estaba volviendo a las afueras de la universidad, se dio cuenta de que los alumnos que empezaban a recuperarse del ataque de los gatos no parecían estar muy contentos. De hecho, se les veía todo lo contrario a contentos. De repente, una andanada de huevos cayó sobre el cíclope. No sabía exactamente de dónde habían salido, pero parecía que los alumnos estaban muy enfadados y muy organizados. Pancartas salieron de ninguna parte y un megáfono dio voz a los que protestaban.

-¿Qué está pasando? -preguntó Brontes al llegar a la entrada del campus. Bastet ya había desaparecido. Supuso que se habría vuelto a Las Tierras del Sueño junto con los gatos.

-Pues lo normal. Después de ataques  de extraterrestres, intraterrestres, altercados con dioses varios, experimentos locos y todo lo demás, pues la gente está harta. La revuelta era cosa de tiempo -explicó Harvey-. Peeeeero no hay ningún problema, porque acabo de hablar con la junta que se encarga de tu caso y... ¡ahí tienes tu siguiente desafío! Arregla la revuelta de estudiantes.

-A eso lo llamo yo escurrir el bulto -masculló Brontes.

-Ya, pero es lo que toca -dijo Harvey con una sonrisa.

El cíclope volvió al interior del campus arrastrando los pies. Puede que a los gatos les tuviera alergia y le costara físicamente acercarse a ellos, pero ¿cómo iba él a resolver una revuelta de estudiantes? Si ni siquiera era oficialmente un profesor de la universidad. No podía hablar en nombre del rectorado ni de los decanos. Aunque lo que sí podía hacer era...

-¿Byakhee exprés? -preguntó Brontes al teléfono-. Necesito un envío urgente.

Pasados unos minutos, se había formado una manifestación delante del rectorado. La mayoría de los alumnos de la Miskatonic estaban allí coreando soflamas que reclamaban el fin del caos y las destrucciones constantes en la universidad. También había alguien que pedía un huevo duro, no se sabía de dónde había salido. De pronto, el sonido de una algarabía sonaba en el cielo. Era como si hubiera una bandada de pájaros muy grandes, como buitres, o avestruces que hubieran aprendido a volar. Los estudiantes alzaron la mirada al cielo y se encontraron con una bandada, pero no de aves, sino de criaturas  horripilantes con forma indescriptible con el logo de Byakhee Exprés. Cada una de las criaturas llevaba colgando de las barras un barril de cerveza, que fueron soltando como si se tratara de bombas. Los barriles cayeron entre los estudiantes, y al contrario de lo que podría haber pensado, no hubo heridos de ningún tipo. Lo que sí hubo fue explosiones. Explosiones de cerveza. Los barriles reventaban llenando de bebida a los estudiantes, y antes de que se dieran cuenta, había tiarros de gimnasio sin camiseta, cubiertos de cerveza y hermosuras femeninas con la camiseta mojada. Uno de los seres horrendos descendió con varios altavoces y los depositaron junto a los manifestantes, y de los aparatos comenzó a sonar música. No se sabía de dónde, comenzaron a aparecer vasos que se llenaron con la cerveza, y en cuestión de minutos, la protesta se había convertido en una fiesta universitaria.

Brontes volvió con Harvey y Daisy, que miraban sorprendidos la fiesta.

-¿Cómo has hecho eso? -preguntó Harvey.

-Fácil. Los estudiantes son animales de costumbres. Si hay muchos reunidos, trae alcohol y música y la fiesta será inmediata -respondió el cíclope.

-¿Y eso probará que es un dios? -dijo Daisy-. Lo que ha hecho ha sido devolverle un cesto con gatitos a una manada de gatos que alguien había entrenado y llenar de alcohol el campus.

-¿Y qué hay de la llamada a la diosa Bastet? ¿Y de la llamada a esas criaturas espeluznantes? -le preguntó Brontes.

-Seguro que hay explicación... eh... seguro.

-Bien. Pues mientras tú le buscas la explicación, yo me voy a la cafetería. Tanto jaleo me ha dado hambre.

El cíclope fue hacia la cafetería silbando tranquilamente, mientras Daisy Springwood se quedó allí mirando al infinito buscando una explicación a lo que dificilmente era explicable.

sábado, 2 de marzo de 2019

Los 12 desafíos de Brontes: Un problema municipal

Camino a End Time (parte 1) #Bronteschallenge

La Junta que regía la Universidad Miskatonic era, en última instancia, la máxima autoridad universitaria. Sólo se reunía en situaciones muy concretas, que pudieran afectar a la estabilidad, crédito, seguridad y futuro de la institución. A fin de cuentas se trataba de un órgano creado para tratar situaciones de emergencia o sumamente graves y no se convocaba por cualquier tontería, ya que estaba compuesto por los fideicomisarios que administraban los fondos dejados por el fundador de la Miskatonic, Jeremiah Orne, en 1765 en su Última Voluntad y Testamento, así como por el rector y los decanos que representan a las diversas facultades que componen la institución educativa. Y es que el difunto había sido un próspero capitán de barco y destacado residente de Arkham. Al morir, mediante su testamento reclamaba para sí el antiguo Instituto Arkham, fundado en 1690 y que adquirió pagando todas las deudas que tenía pendientes. Uniendo los recursos ya existentes a los suyos propios, una amplia colección de libros y objetos curiosos reunidos por Orne durante sus viajes por la costa este, el Caribe y Suramérica, se obtuvo un importante fondo. Con éste se fundó un nuevo instituto con una biblioteca y un museo. Éste fue el Instituto de Artes Liberales Miskatonic. La gestión de los fondos y la creación material de lo que sería la futura universidad recayeron en dos fideicomisarios, Francis Derby y George Locksley, que fueron los primeros de una larga lista de administradores.

El motivo por el que éste órgano se había reunido había sido debido a la insistencia y presión de Daisy Springwood, que no podía tolerar que la universidad siguiera por el camino que estaba tomando. Además, estaban los distintos desastres y problemas que asediaban a la ciudad y que parecían ir incrementándose durante los últimos meses. Lo que no entendía Daisy era porque todos insistían en achacarlo a entidades sobrenaturales, alienígenas y otras criaturas surgidas de imaginaciones demasiado fértiles. Así pues, había movido hilos y presionado hasta conseguir que se convocara una reunión de la Junta para tratar el futuro de la Universidad Miskatonic, empezando por la molestia presencia de ese extraño profesor emérito de ingeniería que insistía en ir todo el día disfrazado de cíclope, ese griego, Brontes. Y es que no era serio tener a un profesor emérito que se pase todo el tiempo caracterizado de criatura mitológica, ni que fuera dando clases y seminarios sobre cosas rarísimas que hacía que sus alumnos estuvieran trasteando con aparatos cuya geometría y mecánica parecía tener algún ligero defecto o fallo que podía conducir a fenómenos catastróficos.

Pero, claro, ya que se iba a estudiar la continuidad de Brontes en la Miskatonic, a éste se le daba la oportunidad de defender su causa ante la Junta. Y, para desesperación de Daisy, lo hizo con el asesoramiento de El que Legisla tras el Umbral, que para la profesora era un nombre muy ridículo para un abogado que, para colmo de males, también era aficionado a los disfraces, por muy bueno que aseguraran que era en la Facultad de Derecho. Y ya que el procedimiento a seguir establecía que el miembro del cuerpo facultativo cuestionado tenía derecho a solicitar asesoría legal, Brontes no lo había dudado ni un instante y había pedido ayuda a El que Legisla. Sin embargo, tanto el dios griego como el primigenio abogado sabían que no iba a resultar fácil. Daisy sabía ser persuasiva y, pese al peso de la familia Pickman en la Universidad Miskatonic, los fideicomisarios y algunos decanos no veían con buenos ojos tanta presencia sobrenatural en la institución.

Al día siguiente, Brontes y El que Legisla comían sin demasiadas ganas en el EldritchBurguer molestos por el resultado de la reunión de la Junta. No había sido fácil, pero el resultado les había sorprendido incluso a ellos. El abogado había usado sus conocimientos legales referidos a los estatutos universitarios y los reglamentos que pudieran ser aplicables, pero al final todo había quedado en una especie de tablas, un empate técnico que aún quedaba por resolver. El principal problema residía en la naturaleza divina de Brontes. Ya que era un dios, ¿acaso poseía la ciudadanía estadounidense? ¿Debido a su condición se consideraba a sí mismo por encima de las leyes humanas? ¿No suponía un peligro para la Universidad Miskatonic más que una ayuda? De hecho durante los últimos cuatro años Arkham, que no tenía una historia demasiado tranquila, se había visto asaltada por una sucesiva y creciente manifestación de fenómenos extraños. Y no es que estos hubieran sido infrecuentes antes, pero desde ese momento hasta el presente, se habían incrementado progresivamente en cuanto a volumen e intensidad.

Claro, Daisy Springwood no lo veía desde esa perspectiva, y pese a sus esfuerzos por hacer entender que todo el asunto sobrenatural tenía explicaciones perfectamente naturales y científicas, no consiguió lo que deseaba. Pero sí se llegó a un punto intermedio. Daisy aseguraba que Brontes no era un dios. Sólo un profesor excéntrico y muy corpulento que tenía la manía de disfrazarse de cíclope. Así pues, la cuestión estaba en demostrar la supuesta divinidad del griego y, ya que era griego, optaron por recurrir a la mitología clásica. En concreto optaron por seguir el ejemplo del mito de Hércules. Así pues, llegaron a un acuerdo: le someterían a un total de 12 desafíos diferentes que pondrían a prueba todas sus capacidades divinas, de manera que sólo un auténtico dios podría lograr superarlas con éxito. Si Brontes fallaba en una sola de ellas estaría demostrado que no era un auténtico dios y sería expulsado de la Universidad Miskatonic.

Así pues, con este plan, al día siguiente el dios y su abogado comían mientras aguardaban a que les asignaran la primera de las tareas imposibles. Cuando habían acabado de comer sin demasiadas ganas, entró Harvey Pickman en el restaurante, acompañado de Daisy Springwood. Ambos se acercaron a ellos. Tras los saludos de rigor, Harvey entró en materia.

-He estado hablando con los de la Junta y me han asignado el papel de árbitro en las pruebas. Yo te las asignaré y corroboraré que se han ejecutado según las condiciones establecidas. Y si fuera necesario, puedo contar con cualquier experto de la Miskatonic para comprobarlo. La profesora Springwood me acompañara también porque no se fía del todo.

-¡Y así es! Me quiero asegurar de que no se hace ningún tipo de trampa con este asunto, que esta institución es muy seria y no es cuestión de que haya gente por ahí que vaya haciendo el payaso todo el día disfrazada.

Tras dejar que Daisy se desahogara un poco, Harvey pasó a explicar cual sería el primer trabajo a realizar:

-Aunque no tiene que ver con la Universidad, el primer desafío es poner orden en el Ayuntamiento. Al parecer ha habido algún tipo de sabotaje que ha dejado todo el edificio sumido en el caos. Los funcionarios están logrando devolver cada cosa a su lugar, pero van a su ritmo. Lo más importante es restaurar los sistemas informáticos con todos los archivos, resolver los problemas de contabilidad que pueda haber, y, ya puestos, ajustar el presupuesto para reducir el déficit. Y parece que el alcalde Rice ha tenido una discusión con su mujer y su amante al mismo tiempo. Si puedes, encargate de eso también, no es que cuente para el trabajo, pero ya que estás en el Ayuntamiento, aprovechas.

-¿Pero no se había encargado Welcome de que la mujer y la amante del alcalde se llevaran bien? -preguntó El que Legisla.

Sí -respondió Harvey-, y lo dejó todo solucionado en su momento. Pero es que, al parecer, el caos del Ayuntamiento ha provocado algún tipo de desacuerdo entre ellas. Y Evangeline está ahora liada con otras cosas. 

Brontes suspiró y decidió ponerse manos a la obra. Por algo había que empezar. Así pues, sacó un momento su móvil, estuvo buscando algo en él y, tras acabar sus pesquisas, se dirigió hacia la biblioteca de la universidad acompañado por Harvey, Daisy y El que Legisla. Al llegar al edificio, les pidió que esperaran fuera y entró. Unos diez minutos más tarde, salió acompañado de Kate Ashford. La joven saludó a todos y explicó el motivo de su presencia:

-Brontes ya me ha contado de que iba el asunto, así que me ha pedido ayuda para tratar con la mujer y la amante del alcalde Rice. Además, él ya va a tener bastante con lidiar con los funcionarios.

-Bueno -dijo el griego-, Kate es tan capaz como Welcome de poner paz entre dos mujeres furiosas. Es una de las personas más diplomáticas, decididas y fieras que conozco.

-¿En serio vas a meter en esto a esta estudiante? -replicó Daisy Springwood

-No la conoces enfadada ni la has visto poniendo paz en Dunwich resolviendo problemas entre las chicas de La Llave y la Puerta allí.

Dejándolo por imposible, Daisy aceptó la presencia de Kate. Una vez completado el grupo, se dirigieron juntos hacia el edificio del Ayuntamiento.

Cuando llegaron se dieron cuenta de que el caos allí era total. Los muebles habían sido desplazados y estaban en los lugares más insospechados; los papeles habían sido extraídos de las mesas, bandejas de entrada y salida y archivadores y estaban revueltos; los ordenadores habían sido cambiados de departamento, de manera que los ordenadores de tesorería estaban en tráfico y los de tráfico en urbanismo, y así con todos. Pese a los intentos de los funcionarios, aquello no lograba ponerse en orden por completo. Y es que, pese a que los empleados públicos estaban hechos para el orden, ya que cualquier trámite tenía que estar debidamente formalizado, con todos los formularios completados correctamente y todas las tasas requeridas pagadas, estaban hechos para el orden. Así pues, ante aquel caos que reinaba en el edificio los funcionarios habían colapsado. Si que habían logrado empezar a reorganizarlo todo. El problema fue cuándo hubo que empezar a mover papeles y enseres de un departamento a otro, ya que se empeñaron en hacerlo todo según los procedimientos. Así pues, tenían que rellenar las solicitudes, aprobarlas, tramitarlas en base y forma, sellarlas y, finalmente, tras un periodo de entre 7 y 15 días recibir la respuesta por correo si eran trámites de urgencia. Debido a todo esto, el ayuntamiento estaba colapsado por la fuerza legalista, ordenada y torpe llamada burocracia.

Brontes, antes de entrar, hizo algunas preguntas sobre las condiciones específicas a cumplir para dar por completado el desafío. A fin de cuentas, si había que lograr desenmarañar aquella situación iba a necesitar algo más que fuerza bruta, truenos y relámpagos. Por ello, se aseguró de poder usar todos los poderes divinos que Daisy afirmaba que no poseía. Tras confirmarle que podía hacer uso de cualquier recurso sobrenatural o divino, Brontes entró en el edificio acompañado por Kate.

La joven se encaminó al despacho del alcalde, donde éste aguardaba. Allí tendría que ocuparse de mediar entre la mujer y la amante del mismo, y tendría que usar todos sus recursos. Por su parte, el dios griego optó por empezar a usar un poco de fuerza e intimidación divina, que a las deidades siempre se les ha dado bien. Por ello, tras ponerse duro con unos cuantos funcionarios renuentes, inició un rápido y total desalojo del edificio. Tras lograr expulsar a todos los empleados públicos, invitó a Harvey, El que Legisla y Daisy a entrar para que comprobaran que no había nadie más, y los hizo pasar al cuarto de control de seguridad. Desde allí podrían hacer uso de las cámaras de seguridad instaladas en el edificio para controlar todo lo que allí pasaba.

Una vez allí instalados, Brontes procedió. Desde los monitores pudieron ver como el griego hacía una serie de aspavientos y gestos exagerados, tras lo cual se dedicó unos minutos a esperar. Al mismo tiempo, Kate estaba hablando tranquilamente con el alcalde Rice que parecía explicarle cual era la situación.

Cinco minutos más tarde, una serie de figuras que parecían estar hechas de nubes y viento que poco a poco se fueron condensado y tomando forma. El que Legisla tras el Umbral los identificó como anemoi, dioses griegos del viento. No eran los cuatro principales, Bóreas, Notos, Céfiro y Euros, si no deidades menores, que, a fin de cuentas, Brontes, como divinidad del trueno, podía llamar a su lado como ayudantes. De esta manera, con el cíclope como líder, el equipo ventoso comenzó a organizar y trasladar todo el mobiliario, los enseres y documentos para reorganizarlo todo.

Mientras tanto, Daisy se había distraído viendo a Kate en acción. Tras la charla con el alcalde, había pasado a una habitación que estaba preparada como alojamiento para situaciones de urgencia o para invitados en el propio edificio, y que Rice usaba a menudo como picadero para acostarse con su amante. Allí estaban las dos mujeres, bastante molestas la una con la otra.

El alcalde Rice no era corrupto, resultaba bastante honesto para las medidas de los políticos, y hacía un buen trabajo en la ciudad. Incluso tenía una mujer con la que se llevaba bien y era una madura muy atractiva. Pero aún así no había evitado echarse una amante más joven y muy bella. Al principio había conseguido mantenerlas separadas, pero finalmente el encuentro entre ambas fue explosivo. Pero en aquel primer encuentro, Welcome actuó como mediadora y consiguió que se llevaran muy bien. En esta ocasión, con una nueva disputa entre ambas, le tocaba a a la novia de Evangeline tomar las riendas. Y la alumna era aventajada y poco tenía ya que aprender de su maestra. Así pues, Daisy vio como la joven iba hablando con una y otra tratando de calmar los ánimos. Y todo parecía ir bien, de hecho, tras un buen rato de charla, parecían empezar a llevarse muy bien las tres. Momento en que Katherine le dio un intenso, largo y apasionado beso en la boca a la mujer del alcalde. A continuación fue la amante la que probó la maestría de la chica con los besos.

Y mientras Daisy se quedaba asombrada de las capacidades de Kate, primero diplomáticas y, más tarde, sexuales, Brontes y los anemoi seguían con su trabajo de forma rápida y eficaz. Así pues, algo más de veinte minutos después, el griego se presentaba en la sala de control para informar que había acabado. Los dioses menores del viento ya se habían retirado y el cíclope descubrió complacido que su plan con Kate había funcionado perfectamente. El tema de las mujeres del alcalde estaba resuelto.

-Bueno -comentó Brontes-, ya he acabado todo. Y veo que a las mujeres le va bien. Si queréis supervisar el trabajo, adelante. Conociendo a Kate, calculo que acabará dentro de 4 orgasmos, se nota que lo está disfrutando.

En cualquier otra persona eso habría sonado raro. Pero los conocidos de Welcome y Kate se habían acostumbrado a esa peculiar manera de medir el tiempo. Debido a la curiosa naturaleza de la relación abierta de noviazgo entre las dos jovenes, Welcome tan sólo lamentaría no haber estado presente para poder ayudar a Kate con el asunto, pero ya aprovecharían el tiempo libre para disfrutar juntas.

Por otro lado, al revisar el ayuntamiento, Daisy tuvo que reconocer que aquello estaba cumplido. No se lo explicaba, era imposible que se hubiera hecho todo tan rápido, pero ya tendría tiempo para revisar las grabaciones de seguridad. Mientras tanto, el primer desafío estaba completado.

sábado, 23 de febrero de 2019

Descanso del personal antes de End Time


Debido a las presiones a las que están sometidos los autores de este blog, y que en Arkham nos han pedido un breve respiro, esta semana la hemos tomado de descanso. Y es que lo que está por venir, End Time, el fin del tiempo, es algo tan épico decadente y absurdo que requiere un momento de meditación y cogitación para poder prepararlo en condiciones. Seguiremos informando y la semana que viene volveremos con el principio del fin.

viernes, 15 de febrero de 2019

Big Culocalypse (parte 2): ¡¡¡Los entreterrestres atacan!!!

Unos extraños rayos brillantes de un color azulado comenzaron a aparecer por las calles del distrito financiero y empresarial en el que se encontraban Ashley Johnson y Baster. Podían ver el espectáculo de luces a su alrededor sin saber muy bien qué hacer más que esperar a ver qué resultaba de ello. Bastet había sacado las garras por si acaso, temiéndose lo peor.

Los rayos comenzaron a concentrarse en unas formas ligeramente antropomorfas y un estallido, como el chasquido de un látigo amplificado, se escuchó desde todos ellos. De lo que habían sido los rayos azulados comenzaron a salir unos extraños seres bípedos de un color entre verde y azul, con la cabeza (muy similar a las de los Teletubbies) en la entrepierna, y sobre los hombros, en el lugar en el que un ser normal de La Tierra tendría la cabeza, había unos tremendos glúteos carnosos y regordetes.

-Creo que es la primera vez que veo un caraculo literalmente -dijo Ashley Johnson mirando con incredulidad a los seres.

Las criaturas parecieron estar confundidas en los primeros momentos, mirando a su alrededor con la cabeza de la entrepierna, pero en un instante apretaron los músculos de la cara como si estuvieran haciendo fuerza y comenzaron a salir rayos de los glúteos que disparaban a los edificios de los alrededores y a los empresarios y oficinistas que se dirigían a su trabajo.

-¡¡¡Están lanzando rayos por el culo!!! -exclamó Bastet.

-Y parece que su objetivo es todo lo que se mueve, no discriminan -dijo Ashley mientras se agachaba para evitar que le diera uno de los rayos.

Las criaturas comenzaron a caminar por los alrededores mientras seguían lanzando rayos a discreción, ahora también disparaban a escaparates y coches aparcados. La gente corría despavorida y se escondía donde podía.

-Están provocando el caos. Tenemos que hacer algo -dijo Ashley.

Bastet lanzó un maullido gruñido y con la velocidad  de un guepardo cayó sobre las criaturas más cercanas, a las que llenó de arañazos y de patadas de artes marciales. Los seres que caían, desaparecían con un estallido de luz como si fueran enemigos de un videojuego pasado de moda, pero inmediatamente un rayo azulado volvía a aparecer cerca, trayendo a un nuevo ser que sin tardar ni un momento comenzaba a lanzar rayos por el culo.

-Esto nos sobrepasa, no dejan de aparecer nuevos bichos de esos -dijo Bastet tras retirarse cansada de tanto combate contra un enemigo que no se acababa.

Un grupo de esos seres centraron su ataque de rayos por el culo en un edificio cercano, el Nakatomi Plaza, pero sus disparos fueron respondido por los ejecutivos de una compañía de compra-venta de valores que iban armados con fusiles de asalto y ametralladoras pesadas, a sus órdenes había un directivo con cinta roja en la frente y un puro encendido en la boca.

-¡Ey! ¿Podéis prestarme una ametralladora de esas? -les pidió Ashley.

-Toda tuya, morena -le respondió un musculado ejecutivo que disparaba con un fusil de asalto en cada mano.

De la ventana en la que estaba el ejecutivo cayó una ametralladora que recogió velozmente Ashley, que lanzó una sonrisa diabólica al hacerse con ella.

-Pensaba que habías venido armada -dijo Bastet.

-Y había venido armada, pero con todo este caos he perdido la pistola.

Ashley se parapetó detrás de un anuncio de The Stuff (el único postre que te come a ti), y desde allí lanzó ráfagas hacia los seres que atacaban a todo a su alrededor. Muchos de ellos caían ante las balas de Ashley, pero las fuerzas que desaparecían eran reemplazadas por nuevos seres que disparaban sus rayos anales nada más salir del portal de luz... o lo que fueran esos rayos azulados.

Una moto conducida por un cartero pasó por delante del Nakatomi Plaza y fue alcanzada por uno de los disparos de las criaturas. La moto explotó en mil pedazos, pero el cartero se salvó cayendo sobre un colchón que nadie sabía de dónde había salido.

-¡¡¡Esto os enseñará a meteros con el servicio de Correos!!! -exclamó el cartero.

Varios seres fueron a dispararle rayos por el culo, pero de la saca de cartas el hombre sacó una granada que lanzó sin pensárselo. El explosivo acabó con las criaturas, y cuando fueron a ser reemplazadas fueron destruidas por otra granada que había salido del mismo lugar. Cuando el cartero se quedó sin granadas, sacó una M-16 de la saca y lanzó un "let's rock!" tras el que llenó de plomo a las criaturas que intentaban atacarle.

-¿Pero cómo se les ocurre atacar a un cartero? Estos bichos deben ser idiotas -dijo Bastet.

-Por mucho que disparemos, siguen apareciendo, no sé cómo podemos detener este ataque -indicó Ashley cubriéndose tras el anuncio.

-Quizás podamos detenerlo si vamos a la fuente de todo esto. El edificio de KZRN. Fíjate, es el único que no está siendo atacado por ningún bicho de esos.

-Mmmm parece que los chicos del Nakatomi y el cartero pueden mantener la batalla, eso nos deja a nosotras para volver a KZRN a hacer unas cuantas preguntas.

Diosa y soldado cruzaron agachadas la zona de batalla  entre explosiones -los de Nakatomi habían comenzado a disparar con bazookas-, disparos y rayos destructores. Llegaron sanas y salvas al edificio de KZRN y entraron en su interior.

-Bufff ¿esto será normal en este distrito? -preguntó la diosa tras cerrar la puerta.

La sede de KZRN estaba en total tranquilidad, con una música ambiental relajante y un olor a recién limpio en el aire. La rubia pechugona seguía allí y les dirigió una sonrisa.

-Se va a enterar esta -dijo Ashley dirigiéndose con decisión hacia ella.

La rubia fue a saludarle, pero Ashley le hizo una llave de artes marciales, lo que hizo que el sistema de camuflaje cayese y la atractiva joven se convirtiera en un alienígena de escasa altura y cabeza respingona con ojos achinados.

-¿Cómo nos habéis descubierto? -preguntó el alien.

-No sois muy sutiles -le respondió la soldado.

-O nos cuentas vuestro plan cual villano de 007 o te hago una cara nueva con estas uñitas que tengo -dijo Bastet mostrando las garras de sus manos.

-Es un plan muy sencillo. Acabamos con toda nuestra competencia con un ataque de criaturas entreterrestres -respondió el alien.

-¿Entreterrestres? -preguntó Ashley extrañada.

-Sí, están los intraterrestres, que viven bajo tierra, los extraterrestres que venimos del espacio, y los entreterrestres, que viven entre los humanos, pero en un plano de existencia que les impide interactuar con ellos. Nosotros sólo hemos conseguido que haya interacción. Y los hemos cabreado haciendo que en su plano de existencia siempre suene constantemente el opening de una telenovela turca, lo hemos sacado de youtube y está en bucle en el ordenador de la quinta planta, desde donde hicimos el ataque a su plano de existencia. Puede que a vosotras no os parezca que el opening de un culebrón turco es algo malvado, pero el tono de la música y las voces coincide con uno de los mayores insultos para los entreterrestres.

-Tienes que admitir es un plan muy estúpido -dijo Ashley.

-Los planes de esta gente suelen ser muy estúpidos -le respondió Bastet.

-No importa. No podéis hacer nada. Los entreterrestres atacan sin distinción a todas las empresas y corporaciones que tienen sedes en este distrito. Toda nuestra competencia será destruida en cuestión de horas.

-¿Y si atacan sin distinción por qué este edificio está tan tranquilo? -preguntó Ashley.

-Porque tenemos un sistema de ocultación.

-Ah ¿sí? -dijo Ashley con una sonrisa-. Bastet, ven, que se me ha ocurrido una forma de acabar con esto.

Los entreterrestres seguían lanzando rayos por el culo contra el Nakatomi Plaza, que se estaba defendiendo con uñas y dientes, mientras el cartero al que habían derribado había sacado una espada bastarda y estaba cortando cabezas (se había quedado sin munición hacía rato). El resto de edificios no tenían la suerte de contar con unos defensores tan efectivos, pero ya estaban refugiando a sus trabajadores para que no fueran alcanzados por los ataques de rayos del culo. De repente, del edificio de KZRN comenzó a salir una ignominiosa música que parecía estar sonando en unos altavoces. No era otra cosa que el opening de un culebrón turco, cosa que les sonaba mucho a los seres de los rayos en el culo. Por las puertas del edificio salieron dos mujeres (aunque una tenía cabeza de gato) con un cartel en el que ponía en diversos idiomas que los culpables del ataque sónico mediante openings de culebrones turcos estaban en ese edificio. Los seres de los rayos por el culo dejaron de atacas indiscriminadamente y volvieron la cabeza (la que tenían en la entrepierna) hacia el edificio que les estaba ofendiendo con esa música. Los seres se fueron acercando a la fachada y mostraron una expresión de odio profundo y, a continuación, hicieron algo que sorprendió a todo el mundo. Comenzaron a brillar mientras se acercaban los unos a los otros, formando un montón que cada vez brillaba más. En cuestión de minutos era imposible mirar al montón de carne luminosa, tal era el brillo, hasta que dio un fogonazo y se pudo ver lo que había sucedido.

Los seres de los rayos por el culo se habían fusionado todos, formando un gigantesco culo con piernas de cuatro metros de altura. El culo gigante dio un salto y de él surgió un tremendo rugido (al menos era lo que parecía, aunque saliendo de un culo, los malpensados podían pensar que era otra cosa). Después del rugido, las piernas se acuclillaron y del culo salió un gigantesco rayo que impactó en el edificio de KZRN provocando que este se convirtiera en un montón de escombros y hierros. No había explotado, no quedaba claro qué había hecho el rayo del culo gigante, pero había destruido el edificio en su totalidad. Una vez hecho esto, los seres volvieron a separarse y de ellos salieron rayos azulados que los hicieron desaparecer.

-Mira que he visto cosas extrañas, pero eso es lo más raro que he visto en mi vida- dijo Ashley.

-Esto es Arkham, todo es extraño aquí.

-Pues sí que es verdad. Parece que en el Nakatomi están celebrando la victoria, vamos a unirnos a ellos.

Y así, Bastet y Ashley fueron a la celebración de la victoria en la batalla de los culos lanzarrayos. Una batalla que se contaría entre las paredes de los edificios de oficinas como la más épica que tuvo lugar en el distrito financiero... al menos de momento.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Big Culocalypse (parte 1): Descubriendo la conspiración

Había muchas cosas que podían molestar a Ashley Johnson, como le podía pasar a cualquier otra persona. Pero algo que en concreto no le resultaba nada agradable era que alguien se metiera en su apartamento en mitad de la madrugada. Esto era, cuanto menos, sorprendente, al menos en Arkham. Tenía un sistema de seguridad de Omicron Scorpions (lo cual quiere decir que era muy bueno) y en la zona en la que vivía ya se sabía que era una exmilitar veterana de fuerzas especiales. Así pues, los ladrones trataban de evitarla. Así pues, fuera quien fuera, había pasado por alto su reputación y había logrado superar su sistema de alarma. Así pues, a pesar de la habilidad que había demostrado, o era muy estúpido o muy loco. Pero Ashley no estaba dispuesta a dejar pasar ninguna intromisión en su hogar. Si querían tocarle las narices lo iban a pagar. Así pues, ataviada con un pantalón de pijama y una camiseta y empuñando una automática de 9 mm, se movía sigilosamente por su apartamento. Curiosamente, el intruso se encontraba en la cocina y parecía estar entretenido saqueando la nevera de la mujer. Así pues, ella no se contuvo. En cuanto estuvo preparada, se acercó con mucho cuidado y apuntó a la cabeza del intruso conminándole a levantar las manos.

En ese momento, el intruso debería haberse rendido o recibido una paliza de la capitana Ashley Johnson. Pero había algunos detalles que no se desarrollaban según el guión. El intruso era una intrusa, lo cual no alteraba la trama prevista, pero iba vestida con ropas ceñidas de color verde oscuro y la cabeza era extrañamente felina. Así pues, o era una ladrona fetichista de Catwoman o algo raro estaba pasando. Por ello, cuando la intrusa se dio la vuelta, sonrió como pudo a Ashley mientras trataba de acabar de comerse una loncha de mortadela. La capitana bajó el arma, desconcertada, confundida y exasperada. Y es que lo último que se esperaba era que Bastet se colara en su casa en mitad de la noche para asaltar su nevera. Y es que la ladrona no era otra que la diosa egipcia que había ocupado el rol de infiltradora furtiva en el grupo de dioses superhéroes Alfa Strike. Una vez descubierta su identidad, era hora de aclarar algunas cosas. Así pues, Ashley invitó a la diosa a que se prepara algo de comer en condiciones y, cuando Bastet se preparó un contundente bocadillo, ambas se sentaron a hablar.

-Explicame que demonios haces a estas horas entrando así en mi casa y saltándote mi sistema de alarma… -dijo Ashley con un tono de exasperación.

-Bueno -respondió la diosa tras dar un buen mordisco al bocadillo-, la cuestión es que no tenía intención de molestarte, pero tenía que verte cuanto antes. En primer lugar pensé en ir a ver a Welcome. A fin de cuentas, su alter ego Delta Wave Welcome es la super heroína oficial de Arkham.  No la encontré en su habitación de La Llave y la Puerta, así que fui al piso de estudiantes de su novia. Efectivamente las encontré a las dos allí…

-¿Y que pasó?

-Verás, resulta que las dos han estado bastante ocupadas con sus estudios, sobre todo Welcome que se está preparando para graduarse finalmente. Así que las encontré en una situación un tanto picante. Ellas se sorprendieron de verme, pero ya que estaba allí, una cosa llevó a la otra y no era la primera vez que hacíamos un trío… en fin, creo que no hace falta entrar en detalles. -Ashley asintió y la invitó a seguir hablando- Cuatro orgasmos más tarde dejé el piso y decidí que mi mejor opción era venir a verte, ya que ellas no estaban con mucha disponibilidad.

-¿Y lo de asaltar mi cocina?

-Es que después del sexo siempre me entra hambre.

-Dejémoslo… ¿qué quieres?

Entonces, mientras seguía comiéndose el bocadillo, Bastet le explicó lo sucedido. Aunque era la propietaria y CEO de una exitosa compañía de productos para animales, la diosa a veces se aburría y le daba por hacer algo más felino. Así pues, se enfundaba en uno de sus trajes verde oscuro y se dedicaba a infiltrarse en sitios o simplemente a patrullar la ciudad por los tejados y buscar colonias de gatos con los que mezclarse. A veces se metía en oficinas de empresas rivales o que llamaban su atención de alguna manera y se dedicaba a burlar sus sistemas de seguridad y rebuscar en sus sistemas, ya que Bastet había acabado por aprender bastante sobre como hacer este tipo de incursiones. Así pues, había dado con algo peligroso, una información referente a un plan que se iba a desarrollar en Arkham en breve y que no auguraba nada bueno para la ciudad. Se había llevado en secreto, pero oculto a plena vista, de manera que cualquier inspección lo pasara por alto como algo de poca relevancia. Pero Bastet, que era muy curiosa y tenía olfato para los misterios, se dio cuenta de que allí había algo raro, algo que no encajaba. Así pues, había seguido el rastro del dinero y la información. Loki le había echado una mano, ya que el nórdico era un experto en ese tipo de cosas, y juntos habían dado con lo que parecía ser la clave del asunto. Fuera lo que fuera ese plan, toda la infraestructura del mismo estaba centrada en Arkham. Así pues, tendrían que seguir las pistas obtenidas e investigar. Pero, pese a la urgencia que parecía tener Bastet, no podían hacer mucho en mitad de la noche, por lo que Ashley, viendo que sería mejor tener cerca a la diosa, la invitó a dormir allí esa noche.

-Bueno, mañana veremos todo más claro. Vamos a la cama.

Ante la expresión ilusionada de Bastet, Ashley decidió dejar claras las cosas:

-El sofá no es lo más cómodo para pasar la noche y este apartamento es pequeño, por lo que no tengo habitación de invitados. Así que será mejor que durmamos juntas en la cama. No me atraen sexualmente las mujeres, así que olvídate de eso. Y, por cierto, ¿no has tenido bastante con los cuatro orgasmos que has tenido con Kate y Welcome?

-Errr... es que las diosas tenemos mucho más aguante que los humanos, y un orgasmo de más nunca está mal.

Ashley suspiró exasperada y, sin decir nada más, se encaminó al dormitorio. Bastet, que no le habría dicho que no a un poco de acción la exmilitar, la siguió mansamente.

Un poco más tarde, ya ambas en la cama, mientras Ashley trataba de conciliar el sueño, de repente abrió los ojos y dijo:

-Bastet.

-¿Si?

-¿Puedes quitar la mano de mi teta? Gracias.

Resuelto el incidente, ambas conciliaron el sueño y durmieron tranquilamente hasta la mañana siguiente.

Al comenzar el día, después de prepararse para iniciar la jornada, Ashley Johnson invitó a Bastet a consultar con ella los amplios informes que la veterana había acumulado sobre la legislación e infraestructura urbana de Arkham. Ashley era metódica y, desde el momento en que la destinaron allí a dirigir la sede de Omicron Scorpions sabía que tendría que acabar conociendo bien la ciudad para así identificar los riesgos y peligros que había en sus calles. Y es que Arkham era una fuente de situaciones insospechadas, intrincados túneles y edificaciones de todo tipo, desde los más mordernos edificios hasta otros supervivientes de las primeras décadas del siglo XX que, de una forma u otra, habían logrado aguantar.

Entre la ingente cantidad de información, que la mujer tenía almacenada en una serie de discos duros, catalogada por zonas de la ciudad y amenazas, lograron dar con lo que estaban buscando. El objetivo era un edificio mediano, de cinco plantas, registrado como sede de una empresa llamada KZRN que parecía diversificar sus actividades entre la importación-exportación, transporte de mercancías a nivel nacional y la edición de libros de carácter más bien magufo sobre absurdas teorías conspirativas sobre alienígenas. La KZRN parecía llevar poco tiempo en la ciudad, no llegaba al año, y parecía demasiado inocua para ser real. Pero todo el asunto era extraño, y es que Bastet parecía estar segura de que ese lugar era la clave. Desde ahí se iba a iniciar la activación del siniestro plan que amenazaba una vez más la ciudad de Arkham. La ubicación, en medio de una zona de la urbe donde diversas empresas tenían sus sedes y oficinas y que resultaba poco atractiva para las entidades sobrenaturales, con la excepción de aquel extraño incidente con los Contables Púrpuras Multitentaculados de la Dimensión Numérica Abstracta, hacía que fuera completamente inocua y, al mismo tiempo, sumamente sospechosa. A fin de cuentas, ¿a quién se le iba a ocurrir que en una zona tan tranquila de la ciudad pasara algo? Si ni siquiera los profundos de Occupy Arkham se acercaban por allí. Pero Bastet ya había avisado de que la conspiración estaba oculta a plena vista, de manera que nadie se percatara de ella por su total y absoluta obviedad. Y un aburrido edificio de oficinas de una aburrida empresa en medio de una aburrida zona de Arkham no llamaba para nada la atención.

La información que tenía sobre aquel lugar era un punto de inicio, aunque Ashley sospechaba que sería necesaria una visita en persona para hacerse una idea concreta de que se preparaba en aquel lugar. Esperaba que no fuera necesario una intervención armada, ya que las armaduras GodHunter eran muy voluminosas y capaces de provocar importantes daños en un combate urbano. Pero lo que sí que habría que hacer era llevar a cabo una aproximación más sigilosa. Por ello, Ashley le indicó a Bastet que la acompañara.

Juntas se encaminaron a la sede de Omicron Scorpions, donde la jornada laboral ya se había iniciado cuando llegaron ellas. Ashley solicitó una actualización de información sobre KZRN, pues en la sede tenían información al día sobre todos sus clientes y empresas que pudieran serlo. Al recibir el informe lo leyó atentamente para ver si había datos que no tenía en su casa, pero, con excepción de los resultados financieros declarados por la empresa, no encontró nada nuevo. Tras meditar sus acciones unos minutos y afrontar la impaciencia de Bastet, Ashley cogió una carpeta corporativa con un dossier informativo sobre Omicron Scorpions y algunos folletos e invitó a la diosa a seguirla mientras se dirigía a la calle. Tenían una visita comercial que realizar.

Mientras se acercaban al edificio de KZRN se adentraron en una zona de la ciudad que destacaba, entre otras cosas, por la lejanía del campus universitario. Esto, junto con la concentración de empresas, hacía que fuera mucho más tranquila debido a la ausencia de estudiantes universitarios y que los empresarios no eran muy aficionados a dedicarse a invocar seres extradimensionales. O, al menos, lo hacían en otras partes de la ciudad, por el tema de que si algo sale mal, al menos que no te estropee la oficina. También destacaba por ser una zona que resultó bastante dañada por los incidentes que habían arrasado Akrham durante los años 80, a saber, una inundación y terremotos que dejaron la ciudad bastante maltrecha, o, al menos, parte de la misma. De esta manera, se trataba de un distrito reconstruido y con edificios bastante nuevos en su mayoría. Omicron Scorpions no tenía mucha presencia allí, pues, aunque tenía mucho cliente corporativo, estos eran habitualmente de grandes empresas y corporaciones trasnacionales, actuando a gran escala. Sólo recientemente había empezado a actuar a una escala menor, introduciéndose en la seguridad doméstica, lo que había resultado idóneo para instalar unas oficinas en Arkham.

Pero Omicron Scorpions no era la única empresa que encontraba la ciudad atractiva como fuente de negocios. Y es que, aunque Arkham era básicamente una urbe universitaria, también ofrecía buenas condiciones a las empresas que se instalaran allí. Así fue como KZRN acabó en esta urbe de origen colonial. Su sede era un edificio bastante anodino que no destacaba particularmente. Sin embargo, parecía tener un cierto tráfico de entradas y salidas de personas. Al entrar, el edificio mantenía un estilo moderno pero carente de personalidad, como si lo hubieran copiado de una revista de decoración corporativa. Sin dudarlo, Ashley se dirigió hacia el mostrador de recepción que había en mitad del vestíbulo. Allí, una espectacular rubia de generosos pechos, cuerpo de infarto y grandes ojos azules la recibió con una gran sonrisa y, curiosamente, no pareció reaccionar de forma particular al hecho de que la exmilitar llegara acompañada de una mujer gata. La recepcionista era muy voluptuosa y se movía con una sensualidad que parecía estudiada para realzar sus encantos. Pero la capitana se mostró firme a la par que educada al solicitar una entrevista con el director de seguridad de la empresa, identificándose como empleada de Omicron Scorpions con el propósito de ofrecerles una mejora en sus sistemas de seguridad. La sonrisa de la recepcionista rubia parecía volverse más amplia antes de responder que, lamentablemente, no se atendía a nadie sin cita. Ashley, manteniendo la compostura, agradeció la información y se retiró seguida por Bastet que no dejaba de mirar con expresión extraña a la escultural mujer que les había atendido.

Una vez fuera, la diosa trató de hablar, pero Ashley la hizo callar hasta que estuvieron a bastante distancia del lugar.

-Dioses, hemos salido de una pieza -comentó Ashley.

-Cierto, no me puedo creer que los Korporativos Zeta Reticulanos Nazis hayan instalado una empresa tapadera en Arkham ante nuestras narices -dijo Bastet.

-Deben ser ellos los que planean hacer algo en la ciudad. Pero… ¿qué?

En esos momentos algo llamó su atención. Su visita parecía haber actuado como desencadenante del plan de los alienígenas. Juntas, se prepararon para entrar en acción.

sábado, 2 de febrero de 2019

Sabotaje en la La Llave y la Puerta: El caso de las apuestas de Nyarlathotep



ATENCIÓN

Esta semana La Llave y la Puerta ha sufrido un inesperado sabotaje por parte El que Comenta en la Oscuridad, el siniestro avatar de Nyarlathotep que enloquece a sus víctimas con sus desquiciadas, inenarrables, blasfemas, inconcebibles e innombrables transmisiones y comentarios de eventos deportivos y que se refocila regocijándose en las apuestas en torno a los eventos deportivos.

Puesto que en esta plataforma se está dando voz a los sucesos que acaecen en Arkham y que van desvelando poco a poco una serie de acontecimientos que conducen a alguno de los siniestros planes del Caos Reptante, éste ha decidido boicotearnos para impedir nuestra labor y retrasar la revelación de la intrincada conspiración que se está llevando a cabo. Para ello, ha cruzado este blog con una serie de páginas de apuestas, de manera que los resultados deportivos se veían alterados, sustituyendo el nombre de los equipos por personajes de La Llave y la Puerta y los personajes de este sitio por equipos deportivos.

El caos que ha supuesto esto, así como los esfuerzos para resolver el problema han provocado que esta semana no hayamos podido incluir ninguna nueva crónica de lo que está pasando en Arkham. La próxima semana reanudaremos nuestra normal actividad.