lunes, 2 de febrero de 2015

La balada de Frankenstein y el Dios del Trueno (parte I)


Un tie-in de Thunder-verse

Era un plan genial, no había ninguna razón para pensar que podía salir algo mal. O al menos eso era lo que no hacía más que decirse constantemente, como si fuera un mantra o un disco editado en los años '20 y reproducido cientos de veces, el enigmático doctor (aunque nadie sabe de dónde ha sacado exactamente el título, algunos hablan de un curso online impartido por un tal Doctor Nick Riviera) Vinnie West, aprendiz de médico y resucitador de los fenecidos en sus ratos libres (los suyos, no los de los fenecidos).

Harto de intentar conseguir tal hazaña con los métodos de su conocido y no lo suficientemente respetado antepasado Herbert West, Vinnie decidió intentarlo de otra forma. Contactó con una empresa llamada Umbrella Inc. y negoció para conseguir uno de sus productos, pero cuando le llegó el paquete, aquello eran paraguas, tan sólo inútiles paraguas. No podía entenderlo, él conocía esa empresa de unos libros de divulgación de un tal S. D. Perry y sabía que se dedicaban a la resurreción de los muertos. Claramente no querían compartir sus logros, ellos se lo perdían. Después del fracaso con Umbrella Inc., Vinnie intentó despertar cadáveres con otros métodos científicos como soltarles guantazos con la esperanza de que se levantaran cabreados y le devolvieran la paliza, o con el método basado en la Ley Universal de No Hay Huevos (que, básicamente, dice que si a alguien le dices que no hay huevos a hacer algo, esta persona se siente, invariablemente, obligada a realizar tal acción), pero por mucho que le gritaba a los muertos que no había huevos a resucitar, estos no le hacían ningún caso. Rendido, Vinnie estuvo a punto de abandonar, hasta que conoció a la persona que le devolvió la esperanza.

Marty Eye Gore, estudiante de la universidad Miskatonic, sabía de las investigaciones de Vinnie, y fue hasta él con una nueva idea. Sabía que podía devolverse la vida a un cadáver reciente mediante la electricidad gracias a las investigaciones de un doctor del siglo XIX que acabó sin poder demostrar ante sus iguales su descubrimiento debido a dios sabe qué razones. Marty también se había fijado en un tipo que llevaba unos días rondando los bares de Arkham, un tipo que, después de unas cuantas cervezas, afirmaba poder convocar los rayos. No hizo falta explicar mucho más a Vinnie para que éste supiera cual era su nuevo objetivo.

-¿Entonces por dónde me has dicho que se iba a la fraternidad de las bellas mujeres? -preguntó el robusto nórdico.

-Por aquí, señor Odinson, usted confíe en mi, conozco el camino -le respondió Eye Gore guiando al incauto hacia el laboratorio secreto de Vinnie West (oculto por un cartel en el que se leía Carnicería West...).

-¿Y me has dicho que allí hay cerveza?

-Mucha, muchíííísima cerveza, y jóvenes universitarias necesitadas de amor y de fuertes músculos como los suyos.

-¡Por Odin que esas jóvenes damas no tendrán que esperar más por la llegada de su salvador!

Eye Gore miró a un lado y a otro, como si alguien fuera a verle a esas horas de la noche entrando en una carnicería (lo cual despertaría sospechas), y al no ver moros en la costa, dio varios golpes en la puerta. Esta se abrió mostrando a Vinnie West vestido para la ocasión, con su bata de médico y unas gafas de protección que evitarían que la luz provocada por la electricidad le dañara los ojos.

-Pasad, rápido -les dijo, claramente nervioso.

Eye Gore entró seguido del nórdico que, desconcertado, miraba a su alrededor. Aquello no parecía una residencia de jóvenes damas, todo estaba iluminado por unos focos que apuntaban a una mesa que estaba en el centro de la sala a la que habían entrado, donde había algo cubierto por una sábana. De lo que había debajo de la sábana salían una serie de cables que terminaban en un extraño aparato, y de este volvían a salir unos cables que subían por la pared. No había jovencitas, y empezaba a dudar que hubiera cerveza.

-¡¡Pequeño rufián, me has engañado!! -gritó el nórdico -Como no vea un barril de cerveza ahora mismo aquí, y un par de jovencitas necesitadas de amor, conocerás mi ira...

-Tranquilo, señor Odinson, por eso no hay problema -le dijo Eye Gore con una sonrisa. Se dirigió hacia una puerta que había al fondo de la sala y el nórdico le siguió con la mirada. Un momento después, Eye gore volvió con una carretilla en la que traía un bidón de cerveza -. Primero la cerveza... después las jovencitas.

Una gigantesca sonrisa apareció en el rostro del nórdico, que se lanzó sobre el bidón. Varios minutos después, éste estaba tirado por el suelo, completamente vacío, y el nórdico estaba sentado en el suelo y cantando a voz en grito algo en noruego... o sueco, o vete a saber. Eye Gore y Vinnie West lo miraban con una sonrisa complacida. Todo iba sobre ruedas.

-Ahora, señor Odinson, nos gustaría que nos deleitara con un rayo -le sugirió Eye Gore.

-Uffff... ahora mismo no tengo ganas -farfulló el nórdico.

-Pero nos gustaría ver un rayo.

-Y a mi me gustaría echarme una siessssta.

Vinnie y Eye Gore se miraron de reojo. Parecía que no estaba por la labor.

-No te preocupes, déjame a mi, hay un método científico que solucionará esto -dijo Vinnie. Se acercó al nórdico y le gritó: -¡No hay huevos a provocar un rayo!

-¿Que no hay huevos? ¡¿Que no hay huevos?! ¡¡¡¡¿QUE NO HAY HUEVOS?!!!!

El nórdico se levantó y gritó alzando el puño. En los cielos de Arkham se pudo escuchar un tremendo trueno y un poderoso rayo cayó... justamente en el pararrayos que había en lo alto del edificio, el cual estaba enganchado a un aparaatito, del que surgían unos cables que bajaban y bajaban...

La energía eléctrica llegó hasta la máquina que había en el laboratorio, y esta la redirigió hacia lo que había debajo de la sábana, que empezó a tambalearse y a dar saltos como un pez fuera del agua. Vinnie West, al ver esto, empezó a reirse y después a carcajearse.

-¡ESTA VIVO! ¡ESTA VIVOOOOOOO!

Y la tormenta se desató sobre Arkham.