sábado, 31 de enero de 2015

Tronados

Un tie-in de Thunder-verse

-No, Bill, tranquilo que tu no tienes que preocuparte... Ya lo sé, Bill, descuida. esto no debería afectarte... No, técnicamente no eres un dios del trueno... Mira, Bill, ya te lo he dicho, tu eres un ciborg alienígena con un martillo encantado, tu entras más en la categoría Héroe Cósmico. Además, ni te imaginas la que tendríamos que liar para poder abrir un portal a ese universo en el que vives. Eso sería más difícil que organizar el próximo crossover Marvel/DC... De todas formas, no te preocupes, se que podemos contar contigo, y, en caso de necesidad, si no hay otra, me pondré en contacto con Yog-Sothoth y veremos que se puede hacer... Bueno Bill, como siempre, un placer hablar contigo, pero tengo que dejarte que no te imaginas la que tengo aquí liada... Sí, bueno, ya te contaré por ElderGodBook, nos vemos. Adios...

Brontes colgó el teléfono movil y se llevó las manos a la cabeza exasperado. Sabía, al igual que todos los demás dioses del trueno, que algo que les afectaba directamente se estaba forjando. Era como un picor creciente que no puedes rascarte, y le estaba causando un malestar y una inquietud poco provechosas para alguien que tiene que tratar de dar clases sobre como aplicar principios de ingeniería y geometría interdimensional a una clase de alumnos que se sienten como si tuvieran que fumarse un porro para comenzar a entender lo que les están explicando. Alguien había destapado la caja de los truenos (ja, ja, ja), todos los dioses del ídem parecían haberse vuelto locos y ElderGodBook, la red social de los primigenios y otras deidades bullía con noticias, rumores y peticiones de información. Para colmo, por alguna razón, muchos creían que, fuera lo que fuera a pasar, estaría centrado en la Universidad Miskatonic, donde estaba, quien si no, el tonto del pueblo, Brontes. Por suerte algunos de los más folloneros o excitables aún no habían acudido a Arkham, aunque si había recibido un par de visitas poco deseables y, para colmo de males, le había tocado calmar por teléfono a Bill Rayo Beta, de ese extraño universo llamado 616. Por el momento no se habían producido graves molestias, y había logrado evitar cabrear demasiado a los Pickman, aunque nunca se sabía por donde podía saltar la liebre.

Abandonó su despacho y se dirigió hacia La Llave y la Puerta, donde había logrado que se alojaran sus dos "visitantes", a los que no le hacía mucha gracia ver. A fin de cuentas, con todos los dioses del trueno que hay, ¿por qué precisamente tenían que haber venido esos dos? Comenzó a caminar despacio tratando de retrasar el momento, pero, una premonición decidió acercarse corriendo temiendo que pasara alguna desgracia. Tal y como imaginaba, nada más entrar por el vestíbulo se encontró con una imagen que, por desgracia, no le extrañó: Welcome estaba hablando con un culturista de barba rizada embutido en un caro traje de marca y la expresión de la rubia era más fiable que un alarma de bombardeo a la hora de saber que se estaba gestando un monumental cabreo de consecuencias nefastas. No tardó mucho en pasar lo que Brontes se estaba temiendo: la joven le soltó un tremendo rodillazo en la entrepierna que dejó a su interlocutor caído en el suelo comprendiendo el significado de la expresión "todo el dolor del mundo", en este caso un mundo muy concentrado. El profesor hizo una mueca y se acercó a la estudiante que se disponía a repetir su acción en caso de que el pesado aquel intentara de nuevo ligar con ella.

-¿Qué ha pasado?
La chica le miró airada y respondió:
-Nada, que aquí el barbitas este ha intentado ser condescendiente conmigo y se pensaba que me iría a la cama con él con ese rollo suyo de dios del trueno griego. Como lo vuelva a intentar le voy a hacer una demostración del sexo griego con una tubería de desagüe...
-Ok, ven conmigo, y vamos que tengo que buscar al otro dios del trueno y tu ayuda me vendría muy bien.
-¿Quién es? ¿otro tipo sobrevalorado y arrogante?
-Ejem... Lamentablemente sí, y si a este le quieres aplicar el mismo tratamiento que a Zeus, te lo sujeto personalmente...

Welcome sonrió horriblemente y se fue con Brontes en busca del otro dios del trueno. No les costó mucho dar con él, borracho perdido en un bar, rodeado de estudiantes que hacían apuestas sobre si sería capaz de seguir bebiendo. Thor de los Truenos, dios nórdico de la tempestad y el clima, parecía ser capaz de beber sin límite mientras agarraba a una mujer con cada brazo. Brontes y la chica se acercaron al ebrio vikingo y comprobaron que, pese a que en sus venas en esos momentos habría más alcohol que sangre, estaba "en buenas manos", o al menos tan cerca del coma etílico que no daría problemas durante bastante horas. El griego lo dejó con sus cosas e invitó a Welcome a acompañarle a tomar algo esperando que no sucediera nada demasiado grave en lo que quedaba de día y que, fuera lo que fuera que se estaba preparando, no tardara mucho.