sábado, 24 de enero de 2015

El crimen del Becario

Basado en "El crimen del Tío Bonifacio" de Guy de Maupassant.

Tarde o temprano el Becario de la Fundación Wilmarth tendría que volver a La Llave y la Puerta, y ese momento había llegado. Se había sometido a un tratamiento intensivo psicológico para superar su terror a las arañas, y, finalmente, se hallaba preparado para adentrarse en la temida residencia universitaria donde aquel monstruo se le apareció y le resultó inútil la piedra estrella que le habían dado como protección. En esta ocasión no debía tener problema alguno. Tan sólo tenía que entregar unos informes en mano en el despacho de Harvey Z. Pickman, por lo que evitaría los sótanos y otras zonas igual de inquietantes del edificio.

Mientras avanzaba por los pasillos, caminaba a paso ligero pero tranquilo, pese a que de vez en cuando aún tenía un estremecimiento cuando escuchaba un sonido que no lograba identificar en un primer momento. Pero todo era normal, los ruidos propios de una residencia universitaria, con los estudiantes dedicados a sus asuntos. Sin embargo, al pasar por delante de una puerta se detuvo. Aquello no podía ser normal, de hecho, resultaban bastante alarmantes los sonidos que estaba escuchando y se temía lo peor. Aterrorizado, sin saber que hacer, pues en la habitación se estaba cometiendo un crimen por los ruidos que escapaban de la misma, decidió ir en busca de ayuda y salió disparado por el pasillo en la dirección que pensaba le dirigiría lo más rápido posible hacia la recepción, donde encontraría auxilio.

Sin embargo, en su loca carrera no escuchó los gorjeantes silbidos que emitía Arak'nek mientras se dedicaba a limpiar los cristales de las ventanas, por lo que, al doblar la esquina a toda velocidad, se dio de bruces contra la araña. El tropezón hizo que ambos cayeran al suelo formando una bola de cuerpos y extremidades que rodó hasta detenerse mientras el Becario gritaba como un poseso, en pleno ataque de histeria provocado por encontrarse de nuevo con el terrible monstruo con el que tuvo el primer y fatídico encuentro. Arak'nek, sorprendida por el choque y alarmada por los gritos del sujeto, logró quitárselo de encima y tratar de entender lo que estaba pasando:

-Pero vamos a ver, alma de Dios, ¿qué narices te pasa para que estés gritando como un loco y corriendo por el pasillo? ¿No ves que así te puedes hacer daño?

El Becario, ante las palabras de la araña y acudiendo al condicionamiento adquirido durante su tratamiento psicológico, se dio cuenta de que, tal vez, la criatura fuera la mejor ayuda que podía obtener antes de que fuera demasiado tarde. Una vez que había logrado recuperar el aliento y calmarse lo suficiente, trató de explicar lo sucedido:

-¡Un crimen! ¡Están matando a una chica en una de las habitaciones! ¡La he oído gritar y gemir de dolor! ¡Debemos darnos prisa y rescatarla antes de que la maten!

Arak'nek, sorprendida ante esta revelación, se armó con el limpiacristales y un trapo y se lanzó corriendo con el Becario tras ella indicándole el camino. Cuando finalmente llegaron hasta la puerta, Arak'nek se detuvo unos instantes antes de entrar. Esa puerta en concreto le resultaba familiar. Agudizando sus sentidos trató de escuchar con atención los sonidos que salían de la misma y le pareció identificar una serie de palabras y expresiones que no daban lugar a dudas sobre lo que estaba pasando dentro. Ciertamente había una mujer gritando, y ciertamente se escuchaban también gemidos, pero la actividad que los estaba produciendo era algo muy diferente a lo que el Becario había temido.

-Así que la están matando, ¿no?... Hijo, esta es la habitación de Welcome, y no está precisamente sufriendo.

El Becario tuvo unos momentos de incomprensión hasta que finalmente cayó en la cuenta de lo que estaba pasando y se puso colorado de vergüenza. Arak'nek, notando que Welcome ya acababa, decidió llamar suavemente. No tardó mucho en abrirse la puerta y salir la joven desnuda, cubierta tan solo con una bata y un juguete sexual en la mano todavía húmedo y los miró sorprendida.

-¿Qué pasa?

A lo que Arak'nek, para mayor vergüenza del Becario le respondió aguantando la risa:

-Nada mujer, el crimen del Becario, que no distingue unos gritos de otros.

Ante la expresión desconcertada de la estudiante y el sonrojo del Becario, Arka'nek comenzó a reírse a carcajada limpia. El crimen del Becario, desde luego no caería fácilmente en el olvido.