lunes, 23 de marzo de 2015

Thunder-verse (parte 6): El hombre que rompió la cuarta pared

(El autor de esta entrada pretendía hacer una presentación larguísima y rimbombante, pero visto el cliffhanger que dejó al final de la entrada anterior, el equipo directivo le ha sugerido amablemente, con una pistola 9mm parabellum, que vaya al grano. De nada)

La luz que surgía del portal se reflejaba en el rostro de los dioses del trueno cuando el valeroso Perun y el imbatible Thor llegaron al punto donde estaba apareciendo lo que fuera que surgía de allí. Todos esperaban un tremendo golpe que provocaría rayos y retruécanos... digo, rayos y truenos, como solían hacer los golpes de los dioses de las tormentas cuando entraban en combate (o en una pelea, lo cual era demasiado habitual). En lugar de lo esperado, los dioses vieron a Perun y Thor rebotar y caer al suelo desconcertados. Lo que vieron en el lugar donde hace un momento había un portal les desconcertó a ellos.

En lugar del portal había un señor bastante vulgar que desentonaba con los dioses, vestidos con sus armaduras y trajes fantásticos. Este señor vestía una camisa hawaiana y un pantalón y tampoco tenía el porte de un dios de los truenos, más bien tenía el porte de un dios de las comilonas, pues era bastante orondo y estaba quedándose calvo. Tenía una expresión afable, en su rostro bien afeitado, y miraba a su alrededor como un turista recién llegado a su destino.

-¿Pero quién es este tipo? -preguntó Karakal.

-Misha -dijo Perun mientras volvía a levantarse -, ¿se puede saber porrr qué no me has acompañado hacia la batalla?

El oso miró de un lado al otro como si el tema no fuera con él e hizo amago de largarse de allí.

- ¡Basta de tonterías! -exclamó el recién llegado -He venido para acabar con este disparate.

-¿Qué disparate? -preguntó Brontes.

- ¿Cómo que qué disparate? Éste disparate... que ya lleváis demasiado tiempo con el temita, estáis estirando más la historia que Brian Michael Bendis... y por vuestra culpa se está liando parda, el otro día hubo un eclipse y no se pudo ver una mierda porque nubes de tormenta jodieron todo el espectáculo cósmico, los protagonistas de esta historia llevan sin salir demasiado tiempo ¡y a mi se me han hinchado los innombrables!

-¿Protagonistas? -murmuró Summanus.

-¿Qué historia? -preguntó Brontes.

-¡Esta historia, panda de tarugos! Y encima los que la están narrando han tenido la desvergüenza de plagiarme. Escuchadme, pues yo soy DAN SLOTT.

Un profundo silencio recorrió la sala y los pasillos del castillo de los Dioses de la Tierra de Kadath.

- ¡Ya sabéis, el autor de El Asombroso Spider-Man! 

-Aaaaah -dijeron los dioses del trueno con gestos de reconocimiento... aunque algunos no tenían ni idea de lo que  estaba hablando ese individuo.

-Sí -continuó Dan Slott -, y los autores de esto me han plagiado descaradamente ¿Un evento en el que todas las versiones de las deidades del trueno se reúnen para enfrentar a alguien que pretende cazarles? ¿De verdad no esperaban que me daría cuenta? ¡¡¡Si han copiado mi saga Spider-Verse!!!

-Tampoco te quejes tanto, que tú copiaste esa idea de la serie de animación de Spiderman de los '90 -dijo Summanus.

- ¡¿Qué has dicho?! -exclamó Dan Slott acercándose al dios con expresión de estar a punto de explotar.

-¿Eh? Yo, nada...

-Vale, vale, ya está bien -les interrumpió Karakal -, por lo que estoy entendiendo, nuestro enemigo ha copiado un plan que usted tuvo para acabar con unas arañas ¿del universo? ¿No serían de Leng?

-¿Qué enemigo ni qué saga del clon? Los autores, los que están escribiendo todo esto... 

-¿Los... que están escribiendo esto? -preguntó N'Kari -Pero si ya hay alguien narrando lo que hacemos, simplemente está contando nuestras proezas... ¿y cómo van a saberlo si no están aquí? ¿Tratas de confundirnos?

-A  ver, pimpines, voy a contaros algo que puede que os descoloque un poco pero... todo esto es una obra de ficción ¡SORPRESA! Puede que os parezca lo contrario, pero esto forma parte de un blog narrativo, y sus autores están contando vuestras epicodecadentes historias, si miráis allí, vosotros creéis que hay una pared con un  cuadro abstracto, pero al otro lado hay unos individuos leyendo todo lo que estáis haciendo... y algunos hasta se están riendo. Nada de esto es real, es ficción.

-¿Estás insinuando que no somos reales? -dijo Zeus acercándose amenazadoramente a Dan Slott - Pocos se han atrevido a decir semejante cosa del rey del Olimpo sin que yo los convierta después en algo repulsivo, como un monstruo con forma de serpiente o un vendedor de seguros.

-Si estás intentando amenazarme, la llevas clara, amigo. Sólo eres un personaje de ficción y yo soy real, ¡reaaaaal! Y como también soy un escritor, pues puedo mandaros a tomar viento fresco y luego encargarme de los que me han plagiado. Los voy a dejar tiesos, y después de eso, voy a...

Antes de que pudiera terminar la frase un fogonazo iluminó toda la sala y un gigantesco rayo atravesó el techo alcanzando al autor de comics, cegando por momentos a los dioses del trueno. Cuando pudieron ver de nuevo, en el sitio donde hace un instante había estado Dan Slott, sólo había una mancha de quemadura y hollín. 

-¿Qué...? ¿Quién...? -se preguntaba Brontes.

Del suelo se levantó Thor, con su martillo Mjolnir en mano, tambaleándose y avanzando hacia el manchurrón negro. Pequeñas descargas eléctricas recorrían su cuerpo y tenía expresión de estar muy enfadado.

-Este tío ya me estaba dando dolor de cabeza... ¡a tomar por culo!

-¡¿Alguien puede explicarme qué diantres ha pasado?! -preguntó Raijin.

-Ese individuo sólo trataba de hacernos dudar, de desconcertarnos con sus palabras... claramente forma parte de la estratagema de nuestro enemigo, confundirnos con sus mentiras, manipularnos... sólo alguien puede estar detrás de esto...

-¡LOKI! -Exclamó Thor.

-No, Nyarlathotep.

-¿Nyarlaqué? -preguntó Thor acercándose tambaleante a Brontes.

-Nyarlathotep, ya sabes, El Caos Repante, Padre del Millón de Favorecidos, Señor Oscuro de las Mil Caras...

-¿Ese no es Randall Flagg? -preguntó Summanus.

-¡Que no! ¿Qué va a ser el Nyarlaloquesea ese? Claramente es Loki, que está volviendo a hacer de las suyas... ¡Y yo ya me he hartado! ¡Voy a ir a por él y le voy a meter el martillo por el...!

-No -le interrumpió Karakal -, no vas a ir a ningún sitio, Thor de los Truenos, debemos quedarnos aquí, en la zona segura, e idear un plan.

-¡¿Qué plan ni qué leches?! ¡¿Acaso necesité un plan cuando me enfrenté a los gigantes de hielo de Jötumheim??! ¿¡Acaso necesité un plan cuando asalté Svartálfaheim?! ¡Yo no necesito planes! ¡Yo necesito partir caras! ¡Yo soy THOR DE LOS TRUENOS!

El sonido de un trueno pudo escucharse fuera del castillo.

-Estoy con el nórrrdico -dijo Perun acercándose a Thor.

-Y yo -dijo N'Kari uniéndose a ellos.

-No, no, no, no -dijo Karakal -, espero que no estéis sugiriendo entrar en combate ahora... ¡Pero si no sabemos ni quién es nuestro enemigo!

-¡Claro que lo sabemos, es Loki! -Exclamó Thor.

-Es Nyarlathotep -musitó Brontes.

-Loki -le respondió Thor.

-Nyarlathotep.

-Loki.

-He dicho...

-Ooooh, esto es más lamentable y vergonzoso que aquella fiesta por el día de la madre en casa de Afrodita -dijo Summanus.

-¿Qué estás insinuando, romanucho? -le dijo Zeus a Summanus, claramente ofendido.

-Estoy insinuando que los olímpicos no tenéis ningún reparo en acostaros los unos con los otros, sois más incestuosos que los Lannister...

-¡¿Será posible?! Te voy a...

-¡BAAAASTAAAA! -gritó Karakal -Nadie va a pegar a nadie, nadie va a ir a enfrentarse a nadie, y nadie va a salir de este castillo hasta que no tengamos un plan y sepamos lo que está pasando.

-¡No, dios de los rayos de Kadath! -exclamó Zeus -Hasta ahora no nos has dado ninguna respuesta ni has hecho nada para solucionar todo esto, sólo nos has metido en este castillo... ¡Y has interrumpido mi fornicación con N'Kari! Me uniré a ella y a los otros dos, nos enfrentaremos al enemigo y os enseñaremos cómo se hacen las cosas... ¡Y después pienso tirármela otra vez!

Y antes de que nadie pudiera interrumpirles, los cuatro dioses salieron de allí con la velocidad del rayo.

-Oooooh nooooo -decía Karakal dando vueltas en círculos, claramente preocupado -, esos descerebrados han salido ahí fuera y pueden caer en manos de nuestro enemigo. ¡Escuchadme! Debemos encontrarlos antes de que sea demasiado tarde.

-Pero pueden haber ido a cualquier sitio ¿cómo vamos a dar con ellos? -preguntó Raijin.

-¿Por qué no los encuentras como hiciste con nosotros la primera vez? -preguntó Summanus.

-No puedo hacer eso, pues lo único que hice fue seguir las energías residuales del hechizo que os trajo aquí.

-¿Entonces estamos perdidos? -preguntó Summanus.

-No creo -le dijo Brontes con una expresión astuta -, me parece que podemos dar con ellos gracias a nuestro amigo peludo.

Los cuatro dioses se giraron en dirección al oso, que estaba en un rincón lamiéndose las garras. Éste se dio cuenta de que le estaban mirando y alzó la cabeza.

-¿Uuurf?

-¿A que eres capaz de encontrar a Perun, amiguito? -le preguntó Brontes.

El oso asintió.

-¿Veis? Sólo tenemos que seguir al oso ¡y daremos con ellos!

-Pues vamos, antes de que sea tarde -dijo Karakal, sospechando que los otros ya podían haberse metido en algún lío.


En algún lugar de Las Tierras del Sueño, El Herrero Mentiroso sonrió complacido. Todo estaba saliendo según el plan.