jueves, 26 de marzo de 2015

Pequeña T'auin


Con la ausencia de Brontes y los otros dioses del trueno, la Universidad Miskatonic iba recuperando rápidamente la normalidad, por lo que los inminentes exámenes se haían ocupado de devolver la institución educativa a la normalidad o, al menos, a lo que se podía entender como tal allí. Durante ese breve tiempo, los Pickman respiraron tranquilos, en espera del próximo desastre, pues, con la inminencia de la primavera y el consabido periodo de pruebas de los alumnos podía pasar cualquier cosa. Sin embargo, la distribución de carteles por la universidad con el aviso de que aquellos responsables de alteraciones del orden de características sobrenaturales o extradimensionales tendrían que responder ante Anna Pickman parecían tener un efecto tranquilizador sobre la grey estudiantil. Dispuestos a evitar las atenciones de la medium, los matriculados en la Miskatonic no parecían dispuestos a organizar nada más salvaje que las típicas juergas universitarias, para alivio de todos.

Entre tanto, en La Llave y la Puerta, Araknek seguía con sus habituales tareas de limpieza, a las que se había sumado el aseo y mantenimiento de la nueva estatua instalada en los jardines de la residencia, la representación de la Gran A'Tuin, en homenaje al fallecido escritor Terry Pratchett. Mientra estaba centrada en esta tarea, vió salir de la residencia al profesor Seabury Pickman, que estaba bastante atareado últimamente con sus labores formativas y que recientemente había pasado unos días evitando a Welcome y caminando raro, como si tuviera molestias en la zona inguinal. Araknek no le dio mayor importancia a aquello, pues estaba acostumbrada a las idas y venidas de los Pickman y las eróticas aventuras de Evangeline. Cuando el profesor pasó a su lado, la saludó cortesmente como solía hacer, y de la misma manera le respondió la araña, pero, tras alejarse unos pasos en dirección a la universidad, de repente Seabury pareció percatarse de algo que estaba fuera de lugar, se detuvo unos segundos, se dio la vuelta y se acercó de nuevo a la encargada de limpieza. La miró con detenimiento unos instantes y Araknek, percatándose del repentino interés del profesor, se detuvo y le miró con expresión interrogante (¿Tienen las arañas expresión interrogante? ¿La expresión interrogante de una araña es igual que hacer un vuelo indiferente? Suponemos que a estas alturas los Pickman están tan acostumbrados a su particular limpiadora que pueden interpretar su lenguaje corporal). Entonces Seabury señaló a algo que había junto a la semilla de Atlach-Nacha: una tortuga, un galápago para ser exactos, sobre cuyo caparazón se hallaban cuatro damanes, y sobre estos un gran disco cubierto de nieve y con una elevación rocosa en cuya cima se alzaba un fresno bonsai cual árbol del mundo. Circunvalando el disco se hallaba un dragón serpentiforme o una serpiente draconiana, una versión reducida de la terrible Jörmundgander, la serpiente de Midgard de la mitología nórdica.

-Araknek, disculpa, pero... ¿qué es exactamente esta criatura?-preguntó sorprendido Seabury.

-Oh, no se preocupe, no es peligrosa ni nada parecido, es mi nueva mascota, Pequeña T'Auin. Es de las Tierras del Sueño.

-Ya, imagino que sí, tiene toda la pinta de ser de allí. Un especimen muy curioso, ¿y eso que lo has traído?

-Verá, desde hace tiempo las tortugas de las galápagos han encontrado allí un nicho donde huir de la extinción, por lo que las especies que se consideran exitnguidas aquí, han sobrevivido en las Tierras del Sueño. Parece que en aquellas islas hay un lugar que conecta con el mundo onírico. En cualquier caso, a medida que Terry Pratchett fue alcanzando la fama, y como consecuencia de las tortuguitas nacidas en su novela “La luz fantástica”, sus fans comenzaron a soñar con la Gran A'Tuin y explorar en su imaginación las diferentes variantes y posibilidades de las Tortugas del Mundo que puede haber. Como consecuencia de esto, empezaron a aparecer estas Galápagos del Mundo con sus particulares disquitos. Una curiosidad, ya ve. Y, a medida que la saga de Mundodisco continuaba, estos quelonios se iban haciendo habituales en algunos lugares de las Tierras del Sueño, y, tras el fallecimiento de Terry Pratchett, con todos los homenajes que se le han hecho, pues parece que ha habido una explosión demográfica de tortugas. Durante uno de mis viajes por las Tierras del Sueño, este quelonio en particular comenzó a seguirme y nos “adoptamos” mutuamente. Y, al regresar al trabajo, ha venido conmigo.

-Bueno, en ese caso, no tengo ninguna objeción al respecto. Imagino que tu te encargas de su mantenimiento y cuidados, sean cuales sean estos. Pero bueno, ahora mismo tengo prisa, pero en otro momento que estemos menos atareados los dos me gustaría que habláramos más tranquilamente sobre este asunto. Creo que puede tener muchas posibilidades en vista a mi campo de estudio y puede suponer un tema muy interesante para analizar y tratar.

Araknek se encogió de hombros y gorjeó:

-Como usted quiera profesor, espero que tenga un buen día.

-Oh, sí claro, buenos días, Araknek.

Con aire pensativo, calibrando las posibilidades del asunto, el profesor Seabury Pickman, se encaminó de regreso a la universidad a resolver los temas pendientes del trabajo que tenía allí. Araknek, mientras tanto, siguió limpiando y Pequeña T'auin, con inteligencia jurásica, sonrió.