jueves, 9 de noviembre de 2017

Los Pickman y la Bioneurohomeopatía cuántica

Seabury Quinn Pickman estaba desconcertado, sorprendido, aturdido, incapaz de asimilar lo que tenía ante sus ojos. Pero no era un examen ni un trabajo presentado por algún alumno cuya capacidad creativa había sufrido un colapso al impactar a velocidades cuasi lumínicas contra la estulticia impulsadas por el colisionador de partículas de la dejadez o las fiestas. Y eso que sus estudiantes a veces lograban alcanzar cotas que parecían superar todo entendimiento humano. No, esto era mucho peor. A fin de cuentas, los estudiantes formaban parte de la fauna habitual de una universidad y, por mucho que llegaran a soprenderle y desconcertarle, acababa por saber como tratar con ellos. Lo que había logrado llevarle a niveles de estupefacción difícilmente alcanzables había sido un breve informe interno que había caído en sus manos por parte de un contacto que tenía en la oficina del rector de la Miskatonic.

Dentro de la estructura organizativa del centro educativo existía la aceptación de que, a fin de cuentas, Arkham no era una ciudad universitaria convencional. Su historia la marcaba de forma indeleble. Y, aunque no era la escuela de magia y brujería que algunos creían, y, de hecho, destacaba en campos como la historia antigua, la antropología y la psicología, si que tenía su reservorio de grimorios y libros prohibidos diversos, además de ser un centro de actividad bastante relajada de los seres conocidos como Criaturas del Ciclo de Cthulhu. Por ello, aunque no era raro ver a seres alienígenas innombrables y ultradimensionales o deidades diversas en las calles de la ciudad, estaba todo bastante controlado y dentro de un relativo orden. Y es que, en Arkham los seres ajenos y los humanos habían llegado a un cierto entendimiento. Pero, claro, había que mantener una cierta vigilancia para asegurar el cumplimiento de esta paz y, para ello, estaban los Pickman, que contaban con la ayuda de una cierta estructura interna dentro de la universidad formada principalmente por profesores veteranos en estas lides. También estaba la Fundación Albert N. Wilmarth, pero esta tenía una ideología bastante extrema y resultaba muy poco efectiva además de causar más problemas de los que podía resolver.

Aunque tampoco era un asunto de estas características lo que había dejado sin palabras a Seabury. Se trataba de algo más mundano. En sus manos podía leer algo que superaba todas sus expectativas en cuanto a actividades sectarias combinadas con afán lucrativo y los peligros del desconocimiento científico: era un documento que hablaba sobre la solicitud de incluir en el currículo de la Miskatonic un Máster de Bioneurohomeopatía cuántica (BNHC). El solicitante, un tal Hyeronimus Sturzenegger, que se proclamaba médico cuántico bioneurohomeopata. Había acompañado su solicitud con una biografía y una escueta bibliografía (curiosamente todos los libros, papers y demás publicaciones eran suyas). El dossier que tenía Seabury incluía un artículo del tal Sturzenegger en el que explicaba los fundamentos de esa "disciplina" que había creado, así como los principios en los que se basaba. Cuando comenzó a leer se quedó anonadado: origen emocional de las enfermedades, basado en traumas, sentimientos y recuerdos reprimidos; negatividad en el entorno social y familiar, energías "etéreas" que regulaban el cuerpo de forma seudomística, superalimentos para curar todo tipo de males, cuarentena y aislamiento del entorno para aislarse de influencias negativas emotivas y energéticas, postulados y principios de física cuántica utilizados de forma aleatoria y descontextualizados y remedios homeopáticos consistentes en pastillas de glucosa y sacarosa. Ciertamente, ante aquel cúmulo de despropósitos, había que actuar.

Aunque el personal de la Miskatonic estaba acostumbrado a lo excéntrico y poco convencional, si había algo que se tomaba muy en serio eran las investigaciones y la oferta formativa de la institución. A fin de cuentas, aunque tenían una larga lista de profesores y tesis bastante pintoresca y llamativa, todo estaba basado en estudios concienzudos y fuentes verificables. Así pues, era muy probable que ese despropósito de la bioneurohomeopatía cuántica sería rechazado. Pero había algo que preocupaba a Seabury: la tendencia anticiéncia que estaba surgiendo poco a poco. Y, aunque ese tipo de gente en Arkham solía tener la esperanza de vida de un copo de nieve en una hoguera, no dejaba de ser algo a tener en cuenta. Por suerte, los ocultistas de salón y demás sujetos anticiencia y conspiranóicos o eran pura fachada que no salían de sus casas y se dedicaban a despotricar por las redes sociales o acababan siendo víctimas de su propia incompetencia al tratar con cosas que escapaban a su comprensión. Tratar con entidades primigenias, sobrenaturales y extradimensionales era un asunto bastante darwiniano: sólo sobreviven los más aptos. Pero como Seabury prefería asegurarse, optó por un enfoque directo, aunque algo arriesgado: fue a hablar con su hermano Harvey.

Media hora más tarde, en un bosquecillo próximo a Arkham, siguiendo la carretera de Innsmouth, un inmenso horror alienígena se debatía sometido a lo que parecía ser una horrible tortura. La criatura era una forma ovoide de la que surgían infinidad de gruesos tentáculos o trompas acabados en bocas succionadoras o repletas de dientes. Se sostenía sobre una decena de gruesas patas como barriles, y emanaba un nauseabundo olor mal camuflado con una serie de ambientadores de pino para coche que llevaba colgados por toda su anormal anatomía. La criatura gritaba y aullaba con un cacofónico discurso de sonidos ininteligibles. Frente a aquel horror de los bosques, Harvey Pickman, en camisa, con las mangas recogidas y entonando un hechizo, movía los brazos rítmicamente. Un poco más atrás, grabándolo todo con una cámara de vídeo, Brontes aguardaba pacientemente. El dios griego iba ataviado con su habitual ropa de combate: una armadura de hoplita que parecía diseñada por H.R. Giger y unos gastados pantalones y botas militares. Llevaba la melena pelirroja recogida en una coleta por detrás de su cabeza y parecía algo aburrido. Del cinturón colgaba uno de sus habituales martillos, que usaba bien como herramienta, bien como arma. Pero no parecía tener intención de usarlo. Mientras el ritual avanzaba, Seabury llegó hasta el lugar. Harvey le había indicado donde iba a estar, pues tenía que resolver un problema que requería su atención urgente.

El hechizo no tardó mucho en concluir, provocando la desaparición de aquel horror que se había refugiado en aquella mata de árboles. Por suerte, Harvey había actuado a tiempo y se había ocupado de aquello antes de que se hiciera más peligroso. Al acabar el ritual, Brontes apagó la cámara y ambos hermanos se reunieron. Tras el saludo habitual, Seabury preguntó por lo que había ocurrido.

-Afortunadamente no ha sido algo demasiado grave. Un conventículo de sectarios de la universidad ha invocado un miembro de la progenie de Yog-.Sothoth. Es el problema de hoy en día, que cualquier grupo de idiotas puede traer de más allá de las esferas cualquier horror variado sin asimilar las consecuencias de sus actos. Al parecer querían usarlo para vengarse de abusones o algo similar. De momento lo he devuelto al lugar de donde procedía. Ahora me falta encargarme de los aprendices de sectario.

Harvey, como detective de lo sobrenatural e investigador psíquico, a menudo tenía que tratar con las interferencias sobrenaturales, ultradimensionales y primigenias que pululaban por Arkham, por el estado de Massachussetts y por Nueva Inglaterra en general. En ocasiones viajaba a otros lugares de América, pero su territorio era aquel. Por ello, aunque era sacerdote de Yog-Sothoth, o precisamente por esto mismo, no dudaba en actuar contra el intrusismo en el ámbito ocultista por parte de sectarios de medio pelo con sus extrañas ideas, absurdas parafilias y demás rarezas. A causa de su labor profesional, había acabado por desarrollar un enfoque más bien cínico y muy pragmático a la hora de resolver este tipo de asuntos. Por ello, Seabury sólo recurría a él en casos muy concretos, ya que su modo de actuar era muy particular y no era raro que dejara algún que otro daño colateral si la cosa se iba de las manos.

Tras resolver el asunto del vástago de Yog-Sothoth, Harvey escuchó a su hermano atentamente. Brontes también les prestó atención, pues todo aquello que afectara a la universidad también le interesaba, como profesor de  Ingeniería Dimensional en el Departamento de Ingeniería. Así, atendieron estupefactos a las explicaciones de Seabury. Ciertamente, era algo tan desconcertante, chocante y absurdo que había que ponerle freno de una vez y de forma contundente. Por ello, no dudaron en dirigirse de vuelta a Arkham. Se reunirían en el EldritchBurguer para decidir que iban a hacer.

Más tarde,  con Brontes vestido de paisano, ya en el restaurante y con sus hamburguesas de pescado, patatas fritas y refrescos (ya que estaban, aprovechaban para tomar algo), se pusieron a debatir las medidas a tomar. Los Pickman tenían bastante influencia en el rectorado, por lo que cualquier duda en cuanto a la aprobación del Master de BNHC quedaría resuelta fácilmente en contra. Pero también había que demostrar que el tal Hyeronimus Sturzenegger no era otra cosa que un timador, un estafador que se aprovechaba de la credulidad y la esperanza de la gente, deseosa de sanar de sus enfermedades. Mientras discutían este asunto, irrumpió de golpe Robert Pickman armado con su tablet, muy excitado:

-¡¡Lo sabía!! ¡¡Ya están aquí!! ¡¡Y ahora tratan de hacerse con la Universidad pero los he descubierto!!

Robert era el conspiranoico oficial de Arkham y primo de Harvey y Seabury y medio hermano de Anna Pickman. Tenía la habilidad para detectar, descubrir y publicar en su blog y vlog todas las conspiraciones habidas y por haber. Obviamente, todo sucedía en su calenturienta cabeza y, cuando alguna vez, por puro azar, acertaba en algo, sólo servía para reforzar sus ideas. Había descubierto en su momento la presencia de los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro (RNLO), además de estar convencido de que Summanus, el dinosauroide que administraba y dirigía la residencia universitaria La Llave y la Puerta era un reptiliano illuminatus. Por supuesto que los RNLO estaban, y tuvieron su particular conflicto en los túneles bajo la ciudad con la conspiracion de Majestic-13 y se encontraron con los Grises Nazis del Espacio Exterior (GNEE). Pero todo esto lo confundía realizando un extraño sincretismo con sus propias hipótesis y absurdas concepciones. En esta ocasión, había descubierto por casualidad que el tal Hyeronimus Sturzenegger era, en realidad, un RNLO, aunque sus pruebas eran unas fotos mal enfocadas. Pero aseguraba que demostraban más allá de toda duda que era un reptiliano infiltrado. Por ello, se dirigió a hablar con Harvey y Seabury para explicarles todo el asunto: tal y como afirmaba, Sturzenegger era un invasor lagarto que quería conquistar Arkham y los Estados Unidos de América a base de hacer que la gente perdiera la fe en la ciencia y así se volvieran receptivos a otras ideas con las que se les podría manipular hábilmente y prepararlos para la gran invasión. De esta manera, llegado el momento, serían recibidos como los salvadores del mundo y enemigos acérrimos de todo lo que no es natural. Claro, esto sería una excusa para implantar su régimen fascista.

La cuestión era que, pese a tratarse de una de las extrañas ideas de Robert, tenía una cierta lógica. Los RNLO eran conocidos por desarrollar y llevar a cabo algunos planes completamente surrealistas o que parecían inspirados por la conspiranoia de la red. Esto se basaba en que, al utilizar como base estos absurdos planes, nadie creería que se estaban desarrollando de verdad. Así pues, no era fácil tomárselos en serio, sobretodo cuando Robert afirmaba haber descubierto uno de sus planes (que ya había subido a su blog y a su canal de YouTube). Sin embargo, por una vez, y sin que sirviera de precedente, optaron por hacerle caso ya que, a veces, por pura probabilidad, tenía que acertar, aunque fuera una posibilidad entre un millón. Además, igual lo podían usar como arma contra la conspiranoia anticiencia, en una especie de lucha de titanes entre magufos. De esta manera, estudiaron las pruebas de Robert y, viendo que tal vez podía funcionar, decidieron ir a ver a Hyeronimus Sturzenegger para confrontarlo con este hecho. Además, Brontes y Harvey estaban acostumbrados a tratar con los reptilianos, por lo que no les resultaría demasiado difícil averiguar si el alemán era uno de estos o no, ya que no destacaban por sus dotes interpretativas. Pero antes, tras enviar a Robert a hablar con Katherine Ashford para que le ayudara en una campaña online contra la Bioneurohomeopatía cuántica, ya que la joven era muy hábil en la redes sociales, fueron a entrevistarse con el alemán.

En primer lugar, Brontes hizo una llamada rápida y, un poco más tarde, ya en el despacho del dios griego, se reunieron con un recién llegado vía Byakhee Express. Se trataba de Asclepio, dios griego de la medicina y la curación. Era accionista de diversas empresas farmacéuticas y un ferviente activista antipseudoterapias médicas. Por ello, al contarle Brontes el despropósito que suponía la BNHC, no tardó en desplazarse hasta Arkham por la vía más rápida posible. Asclepio era el típico dios griego, con perfil heleno, pelo y barba rizados y con físico atlético, aunque iba vestido con un sobrio traje y llevaba consigo el caduceo, una vara con una serpiente enrollada en él. Obviamente, llegaba bastante cabreado por el tema. Así pues, Harvey, Seabury, Brontes y Asclepio, se dirigieron a buscar a Hyeronimus Sturzenegger. El sujeto estaba en el hospital universitario tratando de hacer proselitismo sobre su pseudoterapia, sin demasiado éxito.

Al encontrarlo, se lo llevaron fuera mientras hablaban con él para que les explicara su ideología y absurdas hipótesis sin fundamento alguno. Una vez en el exterior, y buscando un lugar más apartado, Harvey trató de sorprender a Sturzenegger con una frase de saludo de los RNLO a la que ningún soldado reptiliano se podría resistir a responder. Éste, actuando de forma automática, dio la respuesta apropiada. O era un humano colaboracionista bien entrenado o un reptiliano disfrazado. Entonces, confirmada la intervención de los invasores lacertonazis, llegaba el momento de realizar el desenmascaramiento. Brontes lo agarró con fuerza para que no pudiera escapar, y mientras, Harvey le quitaba la máscara de latex que llevaba para ocultar su verdadero rostro: el de un reptiliano nazi del Lado Oscuro. Restaba por saber que hacer con él una vez descubierto. Sabiamente optaron por dejarlo en manos de Asclepio, pues no era fácil encontrar un castigo como el que podría infligir un dios griego cabreado. Así pues, Seabury, satisfecho de que el asunto quedara resuelto; Harvey, con el asunto pendiente de los sectarios de Yog-Sothoth y Brontes que tenía que editar el video que había grabado para subir un tutorial de expulsión de seres ultradimensionales a ElderGodBook se encaminaron a seguir con sus respectivos asuntos. Sabían que no volverían a oír hablar de la bioneurohomeopatía cuántica. El mundo estaba a salvo de una nueva pseudoterapia sin base alguna ni efectividad.

lunes, 30 de octubre de 2017

This is Halloween IV (Parte 2): La noche de los cuchillos torcidos

Un homenaje al cine slasher en King-In-Yellow size

 Ya era más de una hora de visionado forzoso de aquel gusiluz con colmillos en su historia de amor tóxico con la sosa de la que se había enamorado, pero ni así harían hablar a Eye Gore. No importaba lo horribles que  fueran las imágenes que le pusieran, ni las veces que la protagonista se quedará empanada, ni la empalagosa y machista visión del amor adolescente, ni los continuos insultos a la mitología del vampiro. Él era fuerte. No hablaría. Su plan ya estaba llevándose a cabo. Por mucho que le torturaran, sería un sufrimiento que no resultaría en nada para sus captores. Él ya había vencido.

Arkham. Noche del 31 de octubre.

El asesino de Eye Gore estaba quieto, como una estatua, delante de la fiesta de las fraternidades universitarias. Había estudiado perfectamente su papel, así que se había comprado una larga gabardina y había ido a buscar una máscara que diera miedo. Esto último le costó más, así que tuvo que conformarse con una máscara de William Shatner.  También se había hecho con un afilado cuchillo de una envergadura que haría que un psicólogo freudiano pensara ciertas cosas sobre la virilidad del asesino. No le hacía falta más. Sólo tenía que comenzar la masacre.

Comenzó a caminar hacia el recinto de la fiesta cuando, de repente, escuchó unos susurros a su espalda. Alguien estaba diciendo de forma siniestra "ki ki ki, ma ma ma". Se giró y se encontró con un señor agachado y haciendo bocina con las manos.

-Disculpe, creo que se ha equivocado de asesino -le dijo.

-¿Qué? ¿Esto no es Crystal Lake? -preguntó el otro.

-Eso ni siquiera está en este estado. Además, esa musiquilla no me pega, a mi me va más el rollo de dos notas de piano repitiéndose de forma malrollera.

-Lo siento, lo siento. Le dejo con su matanza de jovenzuelos.

El hombrecillo salió corriendo en otra dirección. El asesino se le quedó mirando con la cabeza torcida ligeramente hacia un lado. Volvió a dirigirse a la fiesta y continuó avanzando mientras tarareaba dos notas de piano que se repetían de manera malrollera.

La fiesta era como cualquier otra en las fraternidades universitarias. Gente disfrazada de toda clase de cosas, excepto de cosas terroríficas. Alcohol a raudales y música a todo volumen. Alguna calabaza putilla. Algunos chavales que ya iban pasados de copas y farfullaban de forma que un primigenio podría entenderlos. Pero en un rincón, en una zona arbolada, el asesino vio algo que le satisfizo más que aquel jaleo.

En una zona ajardinada entre arbolillos había una parejita, también pasada de alcohol, magreandose ajena al barullo. Ella iba, por supuesto, vestida con un disfraz innecesariamente sexy, y él iba disfrazado de campeón de golf descamisado. Eran las víctimas propicias. 

El asesino se fue acercando mientras la mano del muchacho se acercaba también a lo que le interesaba, metiéndose en la falda de su compañera buscando las posaderas. En ese momento, ella se dio cuenta de que tenían delante a un tipo vestido con gabardina y con una máscara cutre. La chica lanzó un grito tan típico que varias feministas de una manzana cercana se sintieron ofendidas, y el chaval se giró tambaleándose.

-¿Le mirabas el culo a mi chica? ¡A que te meto con el palo de golf...

El muchacho blandió el palo de golf mientras su amiga se arreglaba el disfraz, que tampoco es que ocultara mucho, pero bueno. El asesino torció el cuello una vez más y comenzó a caminar hacia el chaval, que lanzó y grito y corrió hacia él, tropezándose con las cordoneras de sus zapatillas y cayéndose de boca al suelo, donde quedó inconsciente. La chica miró horrorizada al asesino. Salió corriendo. El asesino dejó al idiota inconsciente, ya se encargaría de él cuando volviera.

La joven iba corriendo por la zona ajardinada moviendo los brazos como si hubiera metido un dedo en un enchufe. Por el camino se tropezó con una raíz, con una piel de plátano, con una valla de carrera de obstáculos, y con su propia torpeza. Acabó metiéndose en una zona llena de zarzas, que fueron rompiendo su diminuto disfraz, dejando lo poco que ocultaba más a la vista.

El asesino iba tras ella caminando no muy deprisa, pero tampoco lento. Total, la víctima no hacía más que caerse y meterse en zarzales. Se preguntaba por qué las víctimas de los asesinos como él tenían que ser tan torpes. Aunque pensándolo bien, mejor para él.

Finalmente, la chica salió de la zona ajardinada, metiéndose en una de las calles de la ciudad, cómo no, arrastrándose de espaldas mientras miraba al asesino diciendo que no entre susurros. El asesino se le iba acercando satisfecho, alzando ya el cuchillo, pero no contó con que habían ido a parar al callejón no euclidiano. Cuando la joven entró en el área de influencia del callejón, el espacio-tiempo se distorsionó y ella fue tragada por un ángulo que no debería estar allí. El asesino se quedó mirando con frustración. Tenía que haberla apuñalado de forma sistemática de manera que un psicólogo freudiano pensara que había algún problema de virilidad, y en vez de eso, su víctima había desaparecido en un ángulo geométricamente imposible.

El asesino se giró y bajó los hombros. La adrenalina de la caza no había recibido su premio. Tenía que encontrar una víctima cuanto antes.

Mientras caminaba por las calles de Arkham, se encontró con una casa iluminada con una gran cantidad de adornos de Halloween bastante surrealistas. En el buzón decía que era el hogar de la familia N'kari o algo así. Por la ventana más iluminada, el asesino veía algo que casaba perfectamente con una víctima. Se trataba de una despampanante diosa de ébano que bailaba completamente desnuda en el salón. Perfecto. Sólo tenía que irrumpir en la casa y acabar con ella.

El asesino dio la vuelta, abrió la puerta trasera de la casa y entró furtivamente. Durante unos momentos, la mujer siguió bailando ignorante de lo que se le acercaba, y de pronto, las luces de la casa se apagaron. Desde la oscuridad se escuchó lo siguiente:

-¡Oh, mira, lo que estaba esperando! -dijo una voz de mujer.

-Oiga, señorita... quieta.. ¿pero qué hace? No toque ahí... tengo que clavarle mi puñal...

-Eso es lo que quiero, que me lo claves, macizorro.

-Suelte... no... no... ¡¡¡¿pero qué está haciendo?!!!

Varios orgasmos de N'kari despues...

La puerta principal de la casa se abrió y salió arrastrándose, completamente agotado,  el asesino. Cuando se levantó apenas podía andar recto y tenía la entrepierna como si hubiera pasado por allí un camión de mercancías. Mejor no hacer mención a lo que había sucedido en esa casa.

Después de pasar por una tienda de 24 horas y comprar un litro de bebida energizante, el asesino pudo reponerse más o menos del incidente en la casa N'kari. Preparado para seguir... o comenzar de una dichosa vez, con su masacre, comenzó a deambular por las calles entre sombras, con el cuchillo en mano, esperando a encontrar posibles víctimas. En una de las calles vio un grupo de gules corriendo mientras se disputaban un hueso y, detrás de ellos, iba un cocinero italiano con una barra de amasar en la mano maldiciendo. Ninguno de ellos era una víctima propicia. Tenía que encontrar algún jovenzuelo chistoso, alguno con las hormonas por las nubes, alguna joven voluptuosa o simplemente rubia, una pareja tonteando o directamente teniendo sexo prematrimonial, pero en vez de eso, con  todo lo que se cruzó durante bastante rato fue a unos ancianos combatiendo con andadores de guerra, un byakhee que no encontraba la dirección a la que tenía que llevar su paquete y una criatura ameboide que había surgido de las alcantarillas. ¡¿Dónde estaban las víctimas?!

La suerte pareció encontrar al asesino cuando vio en una de las calles de la ciudad, a una mujer caminando tranquilamente. No iba disfrazada ni vestía de manera provocativa, tan solo era una joven con unos libros en su mano. Pero era rubia. Joven y rubia valía como víctima. Además ¿qué hacía a altas horas de la calle por la calle? Decidido fue hacia ella con paso firme. A apenas una palmada de alcanzar a la mujer, esta se volvió. Le miró de arriba a abajo. El asesino esperó el susodicho grito, pero en vez de eso, lo que recibió fue una mueca.

-Veeeeenga, 31 de octubre ¿y qué me encuentro en las calles de Arkham? A un tipo vestido de asesino, y con cuchillo ¡cómo no! -exclamó la joven -. Yo pensando que podría trabajar hasta tarde sin encontrarme con ninguna de las cosas rara, pero no, en esta ciudad de locos no hay manera.

El asesino torció la cabeza confuso.

-A ver, déjame adivinar... hace tiempo unos imprudentes te pegaron fuego y tu muerte horrible hace que te levantes para vengarte de los que te mataron.

El asesino negó con la cabeza.

-No es eso... vale, unos jovencitos te atropellaron y abandonaron tu cuerpo destrozado, pero eso no te detuvo y has vuelto para vengarte.

El asesino volvió a negar.

-De niño presenciaste o te viste obligado a cometer actos horribles que te trastornaron y, años después, tu desquiciada mente hace que salgas a la calle a matar a todo el que te cruces.

El asesino negó de nuevo con la cabeza.

-¡Claro que no! Porque esto es la vida real, reeeeeaaaal. Y en la vida real esas cosas no pasan. En la vida real, los tipos que se visten como tú y salen a la calle ¿sabes lo que les pasa?

El asesino negó con la cabeza.

-Esto.

Antes de que pudiera reaccionar, la chica le dio un puntapié en sus partes nobles al asesino. Las pobres ya estaban hechas polvo por el incidente de la casa N'kari, así que el dolor de ese golpe fue una patada en la entrepierna multiplicada. Y si con esto no fue suficiente, la rubia sacó de un bolsillo un espray y cubrió la cabeza del asesino con el líquido que disparó. Afortunadamente la máscara evitó que su cara se cubriera, pero sus ojos estaban al descubierto, y comenzaron a picar y a escocer horriblemente. El asesino cayó al suelo tambaleándose y sin saber si llevarse las manos a la cara o a la entrepierna.

-Saludos de Daisy Springwood -dijo la chica mientras se marchaba de nuevo con sus libros, pareciendo una inocente estudiante, o profesora, o lo que fuese.

El asesino pasó casi un cuarto de hora revolviéndose en el suelo y lanzando tacos, insultos y palabras que ofenderían hasta a la criatura más blasfema del universo. Poco a poco, el dolor fue remitiendo, y pudo sentarse como una persona normal. Aquello era una desastre. Ya se había hartado de intentar seguir las normas del asesino. A la mierda las víctimas intermedias, él iba a por la final girl de una vez por todas ¡y esta no se le escaparía!

Residencia estudiantil La Llave y La Puerta. Madrugada del 31 de octubre al 1 de noviembre

 La fiesta de Halloween de la residencia había terminado hacía rato y el equipo de limpieza supervisado por Araknek estaba limpiando todo de la planta baja. Summanus había decidido que se hiciera una fiesta para los huéspedes para evitar que alguno de ellos terminara invocando a algo que no debía. El plan había salido a la perfección, aunque a Araknek no le hacía ninguna gracia tener que limpiar botellas, suelo mojado, y toda la porquería que habían dejado los estudiantes.

Mientras el equipo de limpieza hacía su trabajo, Kate, disfrazada de guarda de hotel psicópata, recogía sus cosas para dar por terminada su jornada de trabajo en la zona trasera de la residencia, donde sólo podían entra el personal. Estaba tarareando una cancioncilla mientras escuchaba a Araknek quejarse de alguien que debía estar haciendo algo como no debía, cuando las luces se apagaron. Kate miró a su alrededor y comenzó a imaginarse toda la clase de cosas que podían suceder en Arkham en la noche de Halloween. En otro lugar, habría pensado que era un simple corte de luz. Pero no estaba en otro lugar. Estaba en Arkham.

Se quedó en total silencio y escuchó a alguien que se le acercaba lentamente, intentando ser sigiloso. Se preparó para lo que fuera a acercarse a ella cuando escuchó un tremendo golpe y a alguien lanzando maldiciones. Volvió a haber silencio. Otro golpe y un grito seguido de varios saltitos. Estaba siendo el ataque sigiloso más patético que había presenciado.

-¿Por qué no enciendes mejor las luces? Te vas a matar antes de llegar a donde estoy yo -dijo Kate.

El misterioso asaltante fue retrocediendo, tropezándose con lo que fuera que había tirado al suelo una de las veces en las que se había golpeado y las luces iluminaron el lugar.

Kate vio por fin al asaltante. Era un individuo alto y desgarbado, con grandes músculos que se adivinaban debajo de una gabardina que le venía un poco grande, una máscara cutre de una tienda barata y un cuchillo de grandes dimensiones en su mano. Estaba parado junto al interruptor de la luz. Parecía el típico asesino de película de terror adolescente. Siendo Arkham, Kate había esperado un sectario, un brujo mutante o alguna cosa así... aunque ¿quién le decía que no fuera todo eso?

El asaltante salió corriendo alzando el cuchillo en dirección a Kate. Esta se giró y se dirigió hacia la puerta que daba a las zonas comunes de la residencia. El asaltante era rápido y estuvo a punto de alcanzarla, pero consiguió cerrarle la puerta en la cara, haciendo que volviera a lanzar un grito de dolor.

La puerta daba a la zona de recepción y al salón donde se había realizado la fiesta, donde estaba el equipo de limpieza siguiendo con su trabajo. Kate fue a decirles algo cuando la puerta se abrió tras un fuerte empellón y el asaltante salió gritando enloquecido y moviendo el cuchillo como si estuviera luchando contra un contrincante invisible. En su carrera enloquecida pasó de largo de Kate y llegó a la zona donde estaban limpiando, se resbaló con el suelo fregado y cayó en redondo, deslizándose  varios metros. Paró justo delante de unas patas quitinosas. El asaltante levantó la cabeza para poder ver contra qué había chocado.

-Tú... entras aquí como un loco... con un cuchillo en la mano... y encima ¡¡¡¡¿me pisas lo fregado?!!!!

El asaltante intentó apartarse de Araknek, pero esta fue más rápida y lo alzó con las patas delanteras.

-Compañeros, este tipejo no sólo ha pisado lo fregado, sino que se ha restregado llenando de mugre todo ¿qué hacemos con él? -dijo la araña.

Los trabajadores de la limpieza de la residencia desenfundaron sus escobas y fregonas de combate y se lanzaron como una jauría sobre el inconsciente que les había pisado lo fregado. Normalmente eran gente muy pacífica y tranquila... pero por lo que más quieras, no les pises lo fregado.

Campamento de los profundos en Martini Beach

Aquel triángulo amoroso horrendo estaba destruyendo la cordura de Eye Gore. La estupidez de los personajes tenía su paciencia a punto de reventar, pero aguantó como pudo hasta el final de la última película, aunque sucedieran cosas tan surrealistas como que un vértice del triángulo amoroso se enamorase de un bebé hecho con CGI cutre. ¡¡¡Pero que es un bebé!!! ¡¿Quién ha escrito eso?! Eye Gore vio como una victoria contra la welclon su aguante ante todas las películas de la infame saga, pero cuando esta le dijo que ahora la iba a poner otra vez, pero con audiocomentarios, no soportó más y contó todo su plan, entre sollozos que pedían que no volviar a poner aquello ante él.

Lady Cthulhu sacó su móvil con urgencia y marcó el número de Kate, temiendo que la llamada llegara demasiado tarde. Kate respondió. La welclon le explicó lo que pretendía Eye Gore, pero Kate le contó lo que había sucedido con el pobre asesino, así que Lady Cthulhu respiró aliviada y le dijo a Kate que la vería más tarde, cuando se juntaran en la fiesta de Halloween en Dunwich.

-Tu asesino ha sido un completo fracaso -dijo Lady Cthulhu.

-Vale... eso quiere decir que no he hecho nada... que puedes soltarme... -le respondió Eye Gore.

-Oh, no. Has intentado matar a la mujer más bella del mundo por una estúpida venganza.

-¿La mujer más bella del mundo? Pero si es una chica normal y corriente...

-No para nosotras -le dijo la welclon con amenaza en su mirada -. Así que, ahora, como premio para tu estupidez, voy a leerte los libros en los que se basó la saga de películas, después te haré un examen para comprobar si has estado atento, y si fallas, te los volveré a leer. Son muy bonitos, seguro que te gustan.

-No, eso no... tortura... lanzarme a una horda de criaturas hambrientas... pero eso no... no, no abras el libro... ¡no! ¡NOOOOOOOOO!

                                                ************************

Al día siguiente, un estudiante de Artes Escénicas se encontró con los drones cámara de Eye Gore estrellados en su jardín. Recogió las grabaciones y decidió hacer una película con ellas. El largometraje ganó el premio a mejor comedia costumbrista en el Festival de Cine del Valle del Miskatonic.

viernes, 27 de octubre de 2017

This is Halloween IV (Parte 1): El regreso de Marty Eye Gore

Un homenaje al cine slasher y La sombra sobre Innsmouth


Un año más se acercaba Halloween y en La Llave y la Puerta tenían claro que había que prepararse. Summanus andaba en pie de guerra. Se había ocupado de enviar a Vinnie West a Dunwich, donde las welclones se ocuparían de él. Por otro lado, los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro se habían ido de maniobras, así que no iban a tratar de conquistar la ciudad o ejecutar algún otro estúpido plan. Los morlocks comunistas, que normalmente pasaban de estas "fiestas capitalistas", se habían montado un retiro en su base y no tenían muchas ganas de dejarse ver. Anna se había llevado a Robert a México para que conociera la fiesta del Día de los Muertos, y así no estuviera molestando por la ciudad durante una semana o dos. Araknek y Pequeña T'auin se dedicaban a poner las decoraciones en la residencia universitaria y Unglaublich estaba estudiando libros de cocina buscando alguna receta original y peculiar para esas fechas. Harvey y Brontes estaban recorriendo la comarca visitando sectas de los Mitos de Cthulhu, ocultistas, conventículos  de brujas y demás agrupaciones que pudieran meter la pata y montar un nuevo follón. Y, pese a todo, sabían que siempre se les podía escapar algo. Alguna cosa podía salir mal y retorcerse para montar un nuevo desastre en Arkham.

Así, un oscuro y olvidado apartamento de Kingsport, Marty Eye Gore rumiaba su venganza. Este sujeto de aspecto particularmente feo y bastante simiesco había comenzado su andadura como ayudante de Vinnie West, el aprendiz de reanimador. Sin embargo, se había dado cuenta de que eso no le iba a conducir a nada bueno. Vinnie, aunque ponía entusiasmo, era un auténtico desastre incapaz de diferenciar un producto de limpieza de un suero de reanimación, una mezcla de villano de opereta y secundario cómico. Por mucho que Marty tratara de ayudarle, Vinnie siempre acababa metiendo la pata y, habitualmente, siendo derrotado de forma bastante humillante por Evangeline "Welcome" Parker. Finalmente, durante el desastre de Mad Arkham of Battlecraft, se decidió por dejar a su antiguo jefe y emprender carrera en solitario. Pero estaba claro que Marty tenía muy mala suerte: acabó trabajando para BioGen, la empresa de ciencia loca asentada en Dunwich que había creado a las welclones. Tenía sus ventajas: el sueldo no era malo y su jefa, que tenía abono en el cirujano plástico, entendía los incentivos para mejorar la motivación como desnudarse ante sus empleados y tener sexo con ellos cual personaje de película para adultos. Obviamente, todo acabó en desastre cuando secuestraron a Evangeline y salió todo el asunto a la luz. El resultado fue la guerra de un día en Dunwich, conocida como el Largo Día de Furia o el asunto Weird Bio-Hazard. Así que, una vez más sin jefe, Marty se instaló por su cuenta como villano profesional. Pero sus planes eran frustrados una y otra vez y, aunque se planteó colaborar con los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro, aun no se había decidido a entablar una relación estable con ellos.

Tras un largo tiempo en la sombra, actuando como sicario y oficial de villanía de 1ª categoría para diversos colectivos sectarios y malvados, acabó trabajando para la SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation), la empresa que montó NWE con los restos de sus  filiales de ciencia loca, BioGen y UAC (United Aerospace and Engineering Corporation). Esto le proporcionaba más estabilidad profesional y tenía un buen seguro médico. Sin embargo, no había abandonado sus planes de venganza contra Arkham en general y Evangeline "Welcome" Parker en particular. Para ello, decidió tratar de hacer una nueva intentona ese Halloween. Esta vez lo tenía todo previsto. Nada podía fallar. Para ello, lo haría atacando el que parecía ser su principal punto débil: su novia, Katherine Ashford. Para ello, había preparado un plan maestro de super villano. Había dedicado tiempo a planificar, elaborar la estrategia apropiada y reunir los recursos necesarios. Para esto último contaba con acceso a la tecnología que se desarrollaba en la SGEC. De esta manera, podía llevar sus planes a un nivel más avanzado.

Había conseguido hacerse con un candidato idóneo para desarrollar su plan, un tipo que trabajaba de guardia de seguridad en el SGEC y que se ganaba un sobresueldo como sujeto de pruebas. Era un exestudiante de la Miskatonic, al que se le había ido la mano con las fiestas y bromas universitarias. Y es que el abuso que había realizado de los servicios de Byakhee Express habían provocado grandes críticas por parte de la empresa de transportes y mensajería. Y eso sin nombrar otras molestias de corte sobrenatural que había causado con  sus bromas. Por ello, finalmente, fue expulsado de forma definitiva. Además, había sido rechazado varias veces por Welcome, hasta el punto que la joven había tenido que tomar medidas físicas. Las dos palizas recibidas por parte de Evangeline le habían humillado sobremanera. A fin de cuentas, no podía permitir que una mujer le derrotara en una pelea, eso hería su orgullo de macho dominante. Así pues, el plan de Marty le daba la oportunidad de vengarse de Evangeline y de las demás mujeres que le habían rechazado desde entonces.

Durante un tiempo, Marty lo había estado sometiendo a un duro entrenamiento físico combinado con esteroides y anabolizantes experimentales desarrollados por BioGen primero y la SGEC después. Así había conseguido convertirlo en una montaña de músculos, que Rob Liefeld no habría tenido problemas en dibujar. A continuación lo había enviado a un seminario de cine slasher para que se documentara sobre la mejor forma de actuar en Arkham. A fin de cuentas, Jason Voorhes, Freddy Krueger y Michael Myers serían los mejores ejemplos a seguir, ¿o no? En cualquier caso, duraría el tiempo suficiente para que estuviera listo para actuar en Halloween. En cuanto regresara a Kingsport, tenía a su disposición un vestuario de película de terror para asesino slasher y los drones con cámaras que iba a usar Marty para rodarlo todo, pues su idea era hacer una película slasher experimental y de autor sin guiones ni actuaciones forzadas. Iba a resultar algo nuevo, único, sin efectos especiales ni actuaciones forzadas. Pero para ello tenía que realizar un poco de trabajo de inteligencia y hacer una última inspección sobre el terreno. Recogió lo necesario para una estancia corta de máximo una semana y se dirigió hacia Arkham en autobús.

Al llegar a su destino, lo primero que hizo fue ir al hotel donde había reservado su habitación. Tras instalarse, se disfrazó para tratar de no llamar demasiado la atención y partió en busca de sus objetivos. Optó por encaminarse hacia el campus de la universidad, pues allí pululaban todo el día estudiantes y profesores, y ambos colectivos estaban acostumbrados a cosas raras, por lo que no llamaría demasiado la atención. Aquel iba a ser el principal escenario de su propia película slasher en vivo. Tal y como esperaba, nada había cambiado, y la institución educativa se preparaba para las fiestas de la noche de Halloween. Iba a ser el momento idóneo para desatar a su creación y que creara el caos. Obviamente, su objetivo principal era matar a Katherine Ashford, a ser posible con toda la parafernalia habitual de una película slasher: gritos, carreras con tropezones de la chica, tal vez que se rompiera un tobillo, y, si además había algún momento en que se le rompiera la ropa y enseñara tetas, mejor que mejor. Eso sí, si el asesinato se producía después de una intensa sesión de sexo de Kate con Welcome, ya redondearía el asunto. No es que fuera imprescindible, a fin de cuentas, la pareja era muy activa en ese aspecto. Pero eso eran aspectos secundarios. Además, si Kate no ofrecía un buen espectáculo, habría estudiantes salidas y medio borrachas a elegir.

Una vez quedó satisfecho con lo que veía y tras regodearse convenientemente en lo que estaba por venir, optó por visitar un escenario secundario que también podía ser interesante para su película: la playa de Arkham, Martini Beach. Esta era lugar habitual para fiestas universitarias, y en otoño e invierno, cuando celebraban allí (aunque hiciera un frío glacial), encendían hogueras. Sería un sitio idóneo para que su particular asesino slasher hiciera de las suyas. Sin embargo, debido a su ausencia de la ciudad durante los últimos meses, había estado bastante desconectado de los acontecimientos sucedidos en la misma. Y su espionaje se había centrado sólo en Kate y Welcome. Por ello, no esperaba lo que encontró al llegar a la arena: un campamento improvisado (o no tanto, ya que llevaban allí un tiempo y se habían podido organizar mejor) de profundos indignados con las políticas medioambientales de Trump. Hartos de la contaminación de los mares y las nefastas opiniones y actuaciones del gobierno de USA en cuanto al cambio climático, los profundos habían decidido salir a manifestarse. Llevaban un tiempo haciéndolo por las calles de Arkham y, como veían que la cosa iba para largo, optaron por montar un campamento en la playa. Claro, esto podría haber causado molestias a los turistas, estudiantes y demás habitantes de la ciudad que quisieran ir a bañarse al mar. Pero los profundos, si algo habían aprendido, era a integrarse con la población local. Lejos quedaron los tiempos en que se encerraban en Innsmouth y trataban de acabar con todos los forasteros que pudieran resultar incómodos. Tras el asedio de la población en 1929 y el ataque al Arrecife del Diablo, habían pasado un tiempo retirados, reparando los daños, recuperándose. Finalmente, optaron por volver a actuar en la superficie y, para entonces, ya estaban ahí los años 80, y no tardó en llegar el desastre que arrasó media Arkham y la caída de la Fundación Wilmarth. Esta pasó de ser una poderosa organización con importantes vínculos gubernamentales e internacionales obsesionada con la caza y exterminio de las Criaturas del Ciclo de Cthulhu (CCC) y las Deidades del Ciclo de Cthulhu (DCC) a convertirse en un grupo que no era ni la sombra de lo que fue, obsesionados con tirar bombas y resolverlo todo a base de arrojar símbolos arcanos de funcionamiento dudoso. Fue entonces el momento idóneo para resurgir. Y lo hicieron a base de reinventarse. Los pueblos olvidados en oscuros rincones costeros ya no eran tan útiles, así que, optaron por diversificar su actividad y reciclarse en cuanto a métodos de actuación. La pesca siempre se les había dado bien y, aunque podían disponer de abundante oro, decidieron no volver a montar la refinería de oro de los Marsh. En su lugar se dedicaron a la venta al por menor de joyas, muy apreciadas por sectarios diversos, ocultistas de salón y demás aficionados a lo raro y peculiar. Y, por otro lado, comenzaron a explotar la industria pesquera por sí mismos y se convirtieron en proveedores de pescado y derivados para una serie de pequeñas y medianas empresas a lo largo de Nueva Inglaterra. Entre estas se encuentra el EldritchBurguer, el restaurante fast food de Arkham especializado en platos de pescado. Un recurso menos conocido, más exclusivo y también lucrativo, fue la producción de películas pornográficas interespecies, en las que profundos machos y hembras practican sexo con hombres y mujeres, habitualmente de Innsmouth. Esto tenía un mercado muy concreto, particularmente entre adoradores de Dagón e Hidra y Cthulhu, aunque esta extraña parafilia tenía otros adeptos.

La cuestión es que, con su resurgir, los profundos habían utilizado otras tácticas, adaptándose al mundo empresarial y convirtiendo Innsmouth en un pequeño pueblo pesquero más prospero de lo que había sido. Aun así, seguía siendo un tanto peculiar, ya que seguían existiendo las viejas familias de híbridos de profundo. Pese a todo, la localidad logró resurgir de sus cenizas. No dejaría de ser una ciudad pequeña dedicada a la pesca como actividad principal, y con el mercado de la joyería excéntrica de oro como segunda fuente de ingresos, y mantenía algo de la oscura reputación que arrastraba desde que los Marsh introdujeron el culto a Dagón. Así, durante los años 90 Innsmouth empezó a resurgir lentamente y consolidarse. A fin de cuentas, además del pescado y las joyas de los profundos, también había mercado para un cierto tipo de turismo interesado en lugares decrépitos y olvidados y pequeñas poblaciones de pescadores en contacto con inteligencias ajenas subacuáticas. Sí, muchos adoradores de Dagón y Cthulhu tenían Innsmouth como un lugar a visitar. Y los profundos del Atlántico se dejaban caer por allí a menudo. Pero además de los sectarios, también habían aparecido ocasionalmente escritores de terror interesados en buscar ambientes. Se comentaba que Stephen King había pasado por allí, pero, por algún motivo, no se había animado a escribir nada en una ambientación similar a la de Innsmouth.

Otra particularidad de esta población era la presencia habitual de una de las welclones, Lady Cthulhu. Esta clon era producto de una de las locas ideas de BioGen cuando las crearon. En este caso, se hibridó el ADN de Evangeline Parker con material de Semilla Estelar de Cthulhu. El resultado fue una Welcome rechoncha, lampiña, con destacables curvas (de hecho tenía los pechos más grandes que las demas clones, con excepción de Cabra Negra y Vampirella) y tentáculos faciales prensiles. Además, poseía una gran fuerza y resistencia y elevada capacidad de regeneración. Así, cuando las clones se convirtieron en seguidoras de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un avatar de Shub-Niggurath, iniciaron un ambicioso programa de reestructuración de las regiones más deprimidas de aquellas tierras. Empezaron por Dunwich, pero Innsmouth, con su resurgimiento, también se convirtió en un objetivo de las welclones. A fin de cuentas, con una de ellas hibridada con material de la progenie de Cthulhu, no sería difícil el contacto con los profundos. Así, Lady Cthulhu se convirtió en la enlace de las welclones y los Pîckman en Innsmouth e Y'ha-nthlei. Ni que decir tiene que la recibieron con los brazos abiertos: una hembra mestiza de la progenie de Cthulhu que, además, tenía un apetito sexual exacerbado y era bisexual. Claro, ella no tardó en demostrar que estaba allí para algo más que sexo intenso y libre, y se hizo respetar por la fuerza de su personalidad.

¿Y a que viene todo esto? Sencillamente porque, en medio de todo ese campamento de profundos indignados se encontraba Lady Cthulhu ayudando en la organización. Las welclones sentían una especial inquina contra los científicos que habían trabajado en BioGen, donde fueron creadas. Así que, cuando localizó a Marty no le fue difícil reconocerlo. Eye Gore había estado en la empresa hacia el final ya, cuando las clones estaban completamente desarrolladas y faltaba muy poco para el desenlace, cuando serían liberadas. Sin embargo, todas lo conocían. Su cara simiesca, además de tremendamente fea, era fácilmente reconocible. Por ello, optó por seguirle la pista para ver que pretendía hacer.

Entre los profundos, los estudiantes y demás población local que se había juntado allí por la fiesta y el sexo fácil con los habitantes del mar (cuando hay bastante alcohol o pocas expectativas, no se suele ser muy selecto), Marty podía pasar fácilmente desapercibido. Pero Lady Cthulhu lo había visto y tenía claro que había que averiguar que estaba tramando. Eye Gore no era conocido por sus afanes fiesteros, su tolerancia sexual hacia los hombres rana ni por otros intereses que ser un villano de renombre. Así que estaba allí con segundas intenciones. Y la welclon estaba dispuesta a averiguarlo.

Lady Cthulhu, moviéndose discretamente, reunió a tres profundos a su alrededor y los hizo situarse de manera que se aproximaran a Marty para rodearle. De esta manera no tendría escapatoria. Se movieron rápidamente, evitando que pudiera reaccionar a tiempo y, cuando Eye Gore, de improviso se vio rodeado por tres fornidos hombres rana y una welclon, tragó saliva. Sabía que no iba a salir fácilmente de ahí. Aunque había sido relativamente inocuo con respecto a las clones, pues había tenido poco trato con ellas, eso no evitaba que le miraran y trataran con una cierta hostilidad. Y los ojos azules de Lady Cthulhu mostraban claramente un cierto resquemor, agudizado por la horrible sonrisa que se formó en su cara y el expectante temblor de sus tentáculos faciales.

-Welcome stranger -dijo la clon, utilizando el saludo habitual de Evangeline y que ellas a menudo también usaban-, ¿qué te trae por aquí?

Marty trató de pensar rápidamente una excusa y farfulló algo sobre compromiso medioambiental, apoyo a los profundos y demás. Pero no resultó convincente. Por ello, Lady Cthulhu le invitó a acompañarla a la carpa central, donde estaba situado el centro organizativo de aquel campamento. Obviamente, no iba a aceptar una negativa, por lo que Eye Gore se vio obligado a acompañarla. Una vez allí, la welclon se encargaría de hacerle hablar y enterarse de cuales eran sus planes. Tenía la sensación de que iba a ser algo relacionado con Halloween. Bien, ella también sabía algo sobre el miedo. No iba a utilizar el sexo, pues ni Evangeline ni sus clones forzarían a otra persona, pero había otros métodos. De hecho, para casos como estos tenían en Dunwich la saga completa de Crepúsculo en edición especial coleccionista y, allí en el campamento, un buen lote de pornografía amateur de profundos. Iba a ser divertido... para Lady Cthulhu, está claro.

Y, mientras lo hacía hablar, los planes de Marty seguían en marcha dispuestos a activarse la noche de Halloween.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Hada y Avispa

El despacho estaba algo abarrotado. Y era normal, pues no estaba previsto que entrara tanta gente en el mismo a la vez. Se trataba de la oficina de dirección de los Alojamientos Rurales La Llave y la Puerta, el hotel de los Pickman en Dunwich. Aunque Summanus, como administrador de la empresa dirigía tanto la residencia universitaria de Arkham como esta filial en el valle superior del Miskatonic, delegaba la dirección de esta última en las welclones. Estas eran clones mutantes de Evangeline "Welcome" Parker y cultistas adoradoras de la Cabra Blanca de Tres Cabezas, un avatar de Shub-Niggurath. Al mismo tiempo, llevaban también un programa de desarrollo de la abandonada comarca que la estaba convirtiendo en un destino turístico para amantes del campo, sectarios variados y otras criaturas sobrenaturales. Y, aunque Welcome era la que encabezaba el culto, la que actuaba como representante de las welclones y era su líder oficiosa era Buhonera, que, además, había demostrado tener un gran talento y una cabeza fría para la administración de empresas. El hecho de que le diera por hacer dúos ocasionales de canto lírico con Ruiseñor y tuviera momentos en que su lado fenicio aflorara era algo secundario. A fin de cuentas, estaba haciendo un gran trabajo como directora.

Así pues, aquel despacho era la oficina habitual de Buhonera, que se encontraba allí presente. También la acompañaba Katherine Ashford, estudiante de historia del arte, ayudante de Summanus y novia de Welcome, además de amante ocasional de las welclones. A fin de cuentas, Kate ya se había hecho a la idea de tener un haren de "novias" clónicas salidas y había optado por sacarle partido al asunto. Las visitas periódicas de Katherine eran rutinarias, ya que las comunicaciones con Arkham se hacían habitualmente por vía telemática. Pero Summanus y ella preferían complementarlas con visitas en persona, cosa que las clones celebraban con gran regocijo y disfrute sexual con la joven tras completar la inspección. Pero en esta ocasión, había algo más que tratar aparte de los informes rutinarios de progresos. Por ello estaban allí los otros dos asistentes a la reunión: Hada, una de las welclones y Loki, el dios nórdico del engaño y líder del grupo de dioses super héroes y equipo de operaciones especiales Alfa Strike Squad. Hada podría ser confundida fácilmente con su modelo original, Welcome, de no ser por las alas de abeja que tenía en la espalda y le permitían volar. Además, podía generar un alucinógeno similar al LSD que podía mezclar a voluntad con su saliva, para escupirla o inyectarla a su víctima con un apasionado beso que los dejaba alucinando, literalmente. Además de las alas de abeja, Hada solía llevar el pelo muy corto y gafas de aviador, ya que así iba más cómoda para volar. Por otro lado, Loki era un gigante nórdico (literalmente, Loki es hijo de los gigantes Farbati y Laufey) de unos dos metros de estatura, pelirrojo y más nervudo que fornido. Era conocido por su estilo artero e indirecto  y era él quien había convocado esa peculiar reunión.

Loki, conocido también como el Herrero Mentiroso, les explicó la situación: Recientemente, la corporación multinacional New World Enterprises (NWE) había creado una nueva filial llamada SGEC (Synthesis, Genetic and Engineering Corporation), donde había reunido los restos de sus dos empresas de ciencia loca y negra, la UAEC (United Aerospace Engineering Corporation) y BioGen, en cuyo seno se crearon las welclones en Dunwich. Los laboratorios de esta última en esa región fueron destruidos durante lo que se conoció como el Largo día de furia, una guerra de un día en la que lucharon Alfa Strike, Harvey Pickman y los morlocks comunistas contra los Reptilianos Nazis del Lado Oscuro y las fuerzas de Omicron Scorpions, la filial de seguridad privada de NWE. Así, la SGEC reunía a los científicos más locos, retorcidos, pervertidos y sociópatas en plena quiebra moral, con un buen presupuesto y sin restricciones éticas de ninguna clase. Como resultado, se dedicaban a experimentar y crear con todo tipo de tecnologías, a cual más desquiciada. Alfa Strike ya tuvo que lidiar con uno de los resultados que salieron de esos laboratorios, una ballena mutante con extrañas capacidades. Pero ahora se enfrentaban a una nueva amenaza de ese estilo, en Dunwich, y, ya que era territorio welclon, Loki había ido a informarlas a ellas de lo que estaba pasando.

Fieles a su tradición de ciencia loca, en la SGEC habían desarrollado un nuevo proyecto super soldado que, una vez más, y como ya sucedió con las welclones, se les había ido de las manos. En esta ocasión, uno de los científicos había visto la película japonesa de 2011 "Wasp woman in Tokyo", en la que una oficinista toma un suplemento dietético hecho a base de avispas y se convierte en mujer avispa hambrienta de sexo. Así que, con esta base fermentando en su retorcida mente tuvo una idea: crear una mujer avispa ninfómana y de cuerpo escultural con la que tener sexo desenfrenado y que, al mismo tiempo, pudiera actuar como asesina. Si les salía bien, no sólo podrían aprovechar sus cualidades los científicos, que, obsesionados con la ciencia loca, poco tiempo tenían para ligar, si no que, además, podrían sacar suculentos beneficios por los servicios de esta asesina sexual. Aunque el laboratorio de Dunwich fue destruido y perdieron la conexión con la Cabra Blanca de Tres Cabezas y su leche mutagénica, habían conservado todos los datos de investigación en copias de seguridad en un servidor situado en otra ubicación. Así, conservaban toda la información de las investigaciones desarrolladas para crear a las welclones. Pero, en esta ocasión, en lugar de empezar de cero, decidieron utilizar un sujeto de pruebas al que manipular genéticamente. Escogieron a una mujer del personal administrativo, un tanto inocente, no demasiado agraciada y que pasaba bastante desapercibida. Y comenzaron su trabajo. Así, cuando finalizaron, la inadvertida oficinista se había convertido en una voluptuosa y escultural mujer, dotada de gran atractivo, feromonas sexuales, desmesurado apetito sexual, bisexual y alas de avispa en la espalda. La pusieron a prueba con erótico resultado y, a continuación, decidieron darle experiencia sobre el terreno. Así, se decantaron por soltarla en Dunwich ya que allí alguna desaparición o muerte extraña no llamaría tanto la atención y, con suerte, la mujer, rebautizada como Jane Wasp, tal vez pudiera acabar con algunas de las welclones.

Loki había averiguado todo esto gracias a sus contactos y fuentes de información, pues se había asegurado de tener espías infiltrados en las diversas filiales de la NWE. Pero esto que les había contado no cogía del todo por sorpresa a las welclones. Desde hacía una semana, habían notado que algo raro estaba pasando: Hombres y mujeres eran asaltados en zonas solitarias, principalmente a partir del anochecer y, sistemáticamente, eran violados y/o asesinados. Los supervivientes hablaban de una mujer escultural con alas de insecto que se los llevaba volando. Y, claro, con las welclones por la zona y existiendo una de ellas que tenía alas de abeja y podía volar, empezaron a correr rumores sobre Hada, en parte debido a que la asaltante llevaba la cara oculta. Obviamente, las chicas no iban a consentir que se lanzaran acusaciones sin fundamento hacia una de las suyas, sobretodo sabiendo que la víctima de las mismas era completamente inocente. Por ello, habían convocado esa reunión a la que se había sumado el Herrero Mentiroso. Y, conociendo el origen de sus problemas, las welclones se encargarían de resolverlos. Hada, como principal afectada, se ocuparía de dar caza a Jane Wasp y Loki la ayudaría, ya que no estaba de más contar con el apoyo del dios del engaño.

Así, Hada y Loki, ataviados con ropas de camuflaje y chalecos de protección se prepararon para la acción. Contaban con rifles con dardos tranquilizantes, ya que pretendían capturarla viva. Una vez equipados, estudiaron un mapa de la región en donde tenían marcados todos los lugares donde Jane Wasp había actuado. De esta manera lograron establecer un patrón en su comportamiento: Todos los asaltos se producían en torno a la aldea y en el área próxima a Cold Spring Glen. Por algún motivo desconocido, esa cañada parecía atraer a los monstruos y turistas despistados que no seguían las indicaciones de los mapas y se metían allí de cabeza. Así pues, se dirigieron hacia aquel lugar y, para no llamar demasiado la atención, lo hicieron usando los servicios de Byakhee Express, la compañía de mensajería y transportes gestionada por byakhees y que, según algunos, pertenecía a Hastur.

Cold Spring Glen era una cañada llena de una vegetación lujuriosa e infecta, un antro del horror vegetal sumido en la penumbra y que parecía la entrada a un infierno vegano. En una región conocida por su anormal y exagerada floresta, Cold Spring destacaba por lo siniestro de la atmósfera que allí se respiraba. Las malas lenguas afirmaban que, cuando el Horror de Dunwich se ocultó allí en 1928, sufrió un severo ataque de flatulencias por comer demasiadas vacas y dejó el hedor desde entonces. Loki se dedicó a examinar la entrada buscando indicios, mientras, por su parte, Hada exploró el área desde el cielo. Tal y como esperaban, no había prácticamente huellas que indicaran que Jane Wasp estaba allí, escondida. Sin embargo, el persistente examen de la zona dio finalmente resultado. Entre la cobertura vegetal de la cañada, Hada dio finalmente con unas ramas que habían sido apartadas toscamente para hacer un túnel por el que alguien pudiera pasar volando. Así pues, eso era un claro indicio, aunque allí abajo podría haber cualquier cosa. Sin embargo, era el mejor lugar para ocultarse. Por ello, decidieron esperar al anochecer, cuando actuara Jane Wasp y tenderle una trampa.

Unas horas más tarde, una rubia desnuda de cuerpo escultural se tumbaba sobre la blanda hierba, dejando a su lado un paquete con sus ropas. A continuación, disfrutando del fresco de aquellas horas, se dedicó a practicar el amor por uno mismo sin limitarse en cuanto a gemidos y gritos de placer. Esto, para Jane Wasp era como el más dulce reclamo, pues Hada, como todas las welclones, no carecía precisamente de atractivo y era bastante apasionada. Por ello, surgió como un misil disparado a través de la espesura, apenas ataviada con un escueto bikini a rayas amarillas y negras. Al contemplar al objeto de su deseo, se despojó inmediatamente de estas mínimas prendas y se abalanzó sobre Hada. Esta se hizo la sorprendida al ver como una escultural mujer desnuda se arrojaba sobre ella, y, siguiendo con su papel, lanzó un grito, supuestamente asustada al verse asaltada de esa forma. Sin embargo, Jane Wasp no perdió el tiempo y procedió a iniciar el proceso sexual con su víctima. Al principio le sorprendió gratamente que la joven no se resistiera y se entregara dócilmente, pero esto cambió cuando Hada le hizo una presa, rodeándola con brazos y piernas y aferrándola con fuerza. Entonces, así contenida, se convirtió en un blanco fácil para que Loki le disparara un dardo tranquilizante.

El disparo del Herrero Mentiroso fue certero, y le clavó el proyectil en una nalga. Sin embargo, el metabolismo mutante de la mujer avispa hizo que el somnífero no le afectara tan rápidamente. Al verse no sólo apresada, sino también atacada, trató de zafarse de Hada, aunque esta no se lo ponía nada fácil. Durante el forcejeo, viéndose Loki incapaz de tener un blanco claro y no queriendo acertar por error a la welclon tuvo que aguardar expectante. Entonces, Jane, desesperada, logró aferrar uno de los pechos de Hada y apretarlo con todas sus fuerzas mientras la mordía en el hombro. La welclon, dolorida, soltó a su presa, que aprovechó la oportunidad para escapar.

Mientras la mujer avispa se alejaba volando, Loki pudo disparar de nuevo, aunque no sabía si había logrado acertar. Por su parte, Hada, que aunque no tenía pudor por mostrarse desnuda si que tenía frío, se puso rápidamente algo de ropa encima, se equipó con las gafas de aviador y se lanzó a la persecución. Durante quince minutos, las dos mujeres aladas se persiguieron mutuamente, sobrevolando la región de Dunwich, una completamente desnuda y la otra medio vestida. Esto soprendió a Hada, pues Jane Wasp debería estar pasando bastante frío, pero igual era de ese tipo de mujeres tan frescas que van con minishorts en pleno invierno. La welclon se había desentendido de Loki, pues lo importante era seguirle la pista a la asesina violadora. Lamentablemente, con las prisas, Hada no había podido coger un arma, pero no estaba dispuesta a darse por vencida. Si lograba darle alcance la derrotaría en una lucha cuerpo a cuerpo pues, al fin y al cabo, todas las welclones habían recibido entrenamiento de artes marciales.

Cuando estaban a punto de llegar a Sentinel Hill, el tranquilizante comenzó a hacer efecto finalmente y Jane Wasp empezó a flaquear, de manera que se vio obligada a aterrizar en lo alto de esa colina donde, en otros tiempos, Lavinia Whateley echó uno de los polvos más raros de la historia del sexo. Una vez allí, Hada descendió y se enfrentó a la mujer avispa. Aunque esta había sido preparada como asesina, la welclon estaba mejor formada, era más experimentada (a fin de cuentas, tuvieron que pacificar Dunwich y verselas a diario con todo tipo de clientes) y no estaba afectada por un tranquilizante. La lucha, aunque intensa, fue más bien breve. Fue entonces cuando, montado en un byakhee de Byakhee Express, llegó Loki, con las armas, y esposas para detenerla. Juntos, agarraron a la mujer mutante y la llevaron hasta el pueblo, donde fue exhibida públicamente para así detener las habladurías sobre Hada. l día siguiente, las welclones se tomaron su justa venganza, con erótico resultado, lo que provocó que Jane Wasp se pasara el día siguiente bastante agotada y caminando raro. Una vez más, los científicos locos de la SGEC habían fracasado. Su proyecto se había desarrollado con éxito, pero su espécimen Alfa había sido detenido. El problema residía en que hacer con una mujer avispa bisexual y ninfómana. No podía entregarla a las autoridades convencionales, por lo que se requería una solución poco convencional. Finalmente, Kate propuso que Loki se llevara a Jane Wasp a las Tierras del Sueño, a algún lugar remoto donde no pudiera hacer daño, algo así como la Meseta de Leng. Lo cual fue recibido con gran alborozo y provocó que Hada agradeciera la sugerencia con erótico resultado. El Herrero Mentiroso, por su parte, se encargó de dejar a Jane Wasp en medio de un poblado de hombres de Leng. Lo que sucedió allí, con erótico resultado o sin él, ya es otra historia.

lunes, 9 de octubre de 2017

3º Aniversario de La Llave y la Puerta


Es 9 de Octubre, y La Llave y la Puerta cumple su tercer aniversario. Tres años ya en los que ha pasado prácticamente de todo y el nivel de aventuras, homenajes, humor absurdo y situaciones desconcertantes y disparatadas se han mantenido e, incluso, han aumentado.

Durante este año han aparecido nuevos personajes, nuevos entornos, nuevos colectivos en liza. Halloween estuvo con su correspondiente homenaje, en esta ocasión al juego de rol Aquelarre, tuvimos una navidad movida con Vinnie West y su doble personalidad, y no faltó el evento anual: Pánico en los Túneles. Reptilianos, morlocks, Robert y el Becario, alienígenas nazis, y todo tipo de situaciones absurdas que se combinaron en un asedio subterráneo con una extraña conspiración de los años 50. Así, un año más, hemos mantenido las expectativas y hemos tratado de ir más allá.

Por ello, agradecemos a todos nuestros lectores su visita a esta loca y sorprendente versión de Arkham y las tierras de Lovecraft. Por que esto no ha acabado, y nos preparamos para un nuevo año lleno de más vivencias desconcertantes, disparatadas y llenas de aventuras.

domingo, 8 de octubre de 2017

Soluciones sencillas para conflictos con la Fundación Wilmarth

La lectura de aquel ciclo de leyendas estaba dejando a Seabury Q. Pickman con unas ganas de sueño mayores que las que daría la película más aburrida del mundo. Eran unas leyendas de una pequeña tribu asiática muy aburrida, tanto ella como sus costumbres, ritos y vestimentas. Prefería estar corrigiendo exámenes de alumnos que han estudiado media hora antes del examen y se habían inventado todo. Al menos eso sería entretenido. 

Cuando sonó la puerta de su despacho, es como si los dioses hubieran escuchado sus plegarias. Aunque fuera otra invasión alienígena, cualquier cosa antes que seguir leyendo ese sopor.

-Adelante -dijo.

La puerta se abrió y Seabury se sorprendió al ver lo que entraba en su despacho. El primero era un morlock vestido con sus ropajes postapocalípticos, llevaba gafas de aviador y tenía una expresión entre cansada y cabreada. Tras él entró algo que aún no había visto Seabury. Se trataba de una hembra de la especie de los morlocks, y sus pintas eran estrafalarias incluso para cualquiera de la comunidad divina que pululaba por Arkham. Llevaba una mochila contenedor de un líquido oscuro, del que salían unos tubos que iban directamente a una mascarilla en la boca de la morlock, y sus ropas no eran las típicas indumentarias postapocalípticas de su especie, sino un uniforme de la Federación de Planetas de Star Trek. Con sólo verlo, Seabury sabía que lo que fuera que iban a decirle, le proporcionaría una excusa para dejar ese dichoso ciclo de leyendas.

-Saludos, camarada Pickman -dijo el morlock. -Puede que no me conozcas, pero he colaborado con miembros de tu familia en diversas misiones...

-Oh, debes ser Konstantin. Lamento que la última vez que tuviste contacto con nosotros fuera con Robert.

-No hay de qué disculparse -dijo Konstantin. -El tal Robert era bastante inofensivo.

-¿Y a qué  debo el placer de su visita?

-Esta de aquí es Olga Pum'Ukki, una morlock que ha estado infiltrada entre la comunidad humana de Arkham durante varios meses.

Olga Pum'Ukki realizó un saludo formal.

-Encantada de conocerle, sr. Pickman. Mi misión era infiltrarme entre la población local para realizar un estudio sobre los habitantes de la ciudad y acabé en un club de fans de Star Trek en el que me recibieron agradablemente.

-Y si enganchó a esa seriucha capitalista -interrumpió Konstantin.

-No es una seriucha capitalista. Se trata de una serie que habla de la hermandad entre especies y de la aventura del descubrimiento. La cuestión es que el acceso a los túneles que utilizaba para llevar la información recopilada está justo delante de la universidad. Las entradas a los túneles de la universidad, como sabrán ustedes, fueron selladas después de la crisis de la primavera pasada, así que utilizaba esa, pensando que no llamaría la atención de nadie.

-En esta ciudad nada suele llamar la atención de nadie. Llevamos meses con manifestaciones de los profundos de Innsmouth por la contaminación de la costa y la gente sigue tranquilamente su vida. Y Dagon volvió a visitar a su casa a un señor que lo había visto sin que nadie reparara en ello. Somos una comunidad muy integradora y que no nos sorprendemos por cualquier cosa -explicó Seabury. Una forma eufemística de decir que los habitantes de la ciudad estaban tan acostumbrados a cosas raras que ya les daba igual.

-El problema es que sí que llamé la atención de unos individuos -continuó Olga Pum'Ukki. -Unos tipos de la universidad que van por ahí lanzando piedras con tirachinas me interceptaron una vez y me gritaron nosequé de que era una CCC. Consideré una pérdida de tiempo destriparlos, así que escapé por la entrada a los túneles, pero ahora los muy pesados no hacen más que vigilarla e intentar entrar. Han lanzado ya unas cuantas piedras de esas y tienen a unos tipos que dicen ser psíquicos patrullando la entrada.

-Sé quienes son. La Fundación Wilmarth... un grupo de profesores e investigadores asociados a la universidad que están paranoicos con lo que ellos llaman Criaturas del Ciclo de Cthulhu. Eran muy aficionados a bombardear todo lo que consideraban una CCC como lo llaman ellos pero, por fortuna, tanto la universidad como el ayuntamiento de Arkham les prohibió el uso de explosivos dentro de la ciudad.

-El estulto que acompañó a vuestro familiar Robert debía ser parte de ese grupo. Llevaba un montón de piedras con forma de estrella y no hacía más que hablar de aliens y de criaturas más antiguas que el tiempo, haciendo que vuestro familiar se emocionara y armaran más jaleo del que sería apropiado. Menos mal que al final resultaron ser un poco útiles, porque estuve casi toda la misión deseando meterles las piedras por el cu...

-Konstantin, no seas exagerado -le interrumpió Olga Pum'Ukki. -La cuestión es que ahora queremos sellar también esa entrada y usar una alternativa, pero no hay forma de hacerlo con esos idiotas rondando por allí. Tampoco queremos alimentar su paranoia, y mucho menos que destapen mi identidad entre nuestros grupos enemigos. Nuestros superiores nos han dicho que no los destrocemos como los metomentodos que son, pero siguen siendo una molestia.

-Y habéis pensado que vuestra asociación con la familia Pickman sería útil para deshaceros de esos pesados -concluyó Seabury.

-No queríamos molestarles, pero no queremos hacerlo nosotros, porque seguro que intentarían buscarnos por los túneles y ahí abajo hay cosas que es mejor no molestar -dijo Olga Pum'Ukki.

-No, habéis hecho bien. Los de la Fundación Wilmarth son muy insistentes. Lo que tenemos que hacer es convencerles de que la criatura que ven entrar y salir por aquella entrada no volverá a hacerlo, y tengo a la persona... bueno, a la entidad adecuada para ello.

Cocinas de la residencia estudiantil La Llave y La Puerta

El teléfono empezó a sonar estridentemente. Alguien había puesto la canción de La Cucaracha como tono, seguramente para que fueran inmediatamente a cogerlo, o podía haber sido una broma de algún estudiante graciosillo. Fuera lo que fuese, una extremidad no del todo con forma de mano agarró el aparato.

-Está usted hablando con la cocina de La Llave y La Puerta -dijo una voz que intentaba simular que era humana.

-Unglaublich, soy Seabury. Te llamo desde la universidad. Espero que no estés muy ocupado, porque voy a necesitar tu ayuda.

-No... ¿otra vez tengo que hacer el tonto delante de los de la Fundación Wilmarth? ¿Es que no tienes a nadie mejor para hacer eso?

-Venga, la última vez se lo pedí a Shubbi y se comió a dos profesores, no sabes lo que nos costó sustituirlos. En cambio tú eres más eficaz y no te comes a nadie.

-Como siga así, voy a pedir un aumento de sueldo por actividades no relacionadas con la cocina.

-No te pongas así, que será un momento sólo... tú espérame en la cafetería que hay junto a mi facultad y allí te contaré todo.

-¿Y nadie me mirará raro?

-Telepórtate allí directamente y así no te verá nadie... además ¿desde cuando te importa que te miren raro?

-Lo digo por vosotros, que en las publicaciones académicas ya hablan de tu universidad como si fuera una fábrica de científicos chiflados.

-¡Bah! Habladurías de envidiosos ¿y tú qué haces leyendo publicaciones académicas?

-Lo que yo haga en mi tiempo libre es cosa mía.

-Vale. No perdamos más tiempo, ven aquí y te informaré de lo que haremos.

Cercanías de la Universidad Miskatonic

 Los tres miembros "psíquicos" de la Fundación Wilmarth estaban sentados y, supuestamente, buscando patrones mentales no humanos. Realmente no eran psíquicos ni tenían ningún poder extrasensorial, ya que todos los psíquicos de la Wilmarth terminaron en centros psiquiátricos o en la Asociación Nacional del Rifle debido a la manía que tenían de intentar contactar mentalmente con entidades totalmente superiores a ellos, o por tirarle bombas a los Chthonians, una raza muy acostumbrada a vengarse mediante ataques psíquicos. Por supuesto, el resto de los miembros de la Fundación no sabían que estos individuos eran unos impostores (alguno no era un impostor, simplemente era idiota y creía que leía mentes), ya que si lo supieran, es posible que les expulsaran del grupo.

Cerca de los "psíquicos" había un reducido grupo armado con tirachinas y bolsas llenas de piedras con el símbolo de los Dioses Arquetípicos, esperando a que la CCC que solía aparecer por allí, apareciera y pudieran interceptarla. Interceptarla y pisotearla, apedrearla y hacerle toda clase de burradas, como buenos defensores de la humanidad que eran.

Para alivio de los altruistas miembros de la Fundación Wilmarth, la entidad, que seguía vistiendo como si tratara de simular que es un ser humano, pero llevando ese aparato respiratorio especial que la delataba como no humana, hizo su aparición por la esquina de la calle que llevaba al callejón no euclidiano (en Arkham ya había varias localizaciones no euclidianas, aparecían en las guías turísticas, con la advertencia de que no se acercara uno demasiado a ellas).

Los valerosos defensores de la especie humana prepararon sus municiones y los "psíquicos", después de haber visto a la CCC, comenzaron a decir que sentían patrones mentales aberrantes.

La criatura se dio cuenta de que le estaban esperando y, ante la horrorizada mirada de los miembros de la Fundación, sufrió una extraña transformación. Su carne comenzó a convulsionarse y a moverse como si fueran olas en el mar, y la forma antropomorfa fue cambiando y expandiéndose hasta convertirse en un ser blasfemo que parecía una montaña de protoplasma cambiante, con diversos miembros que se movían, y una cabeza que parecía remotamente la de un batracio.

-Oooooh, soy un malvado ser del ciclo de Cthulhu -dijo la entidad con una voz que mancillaba el oído humano -. Voy a destruir esta ciudad y a conquistar el mundo y todas esas cosas malas que hacen los bichos como yo. Empezando por vosotros, inmundos mortales.

-¡¡¡Que te lo has creído!!! -exclamó uno de los miembros de la Fundación -¡¡¡Atacadle todos!!!

Una lluvia de piedras con el símbolo de los Dioses Arquetípicos llovió sobre la criatura mientras los "psíquicos" le lanzaban ataques mentales. El ser intentó defenderse, pero el poder de los Dioses Arquetípicos fue más fuerte que el suyo, y comenzó a temblar como un flan en un tren y, repentinamente, implosionó, dejando en el aire un ligero olor a algo obsceno.

Un par de calles cerca del combate contra la Fundación Wilmarth

El sonido de un torrente de materia ocupando el espacio que antes era tan sólo aire hizo que Konstantin y Olga Pum'Ukki dieran un respingo. Seabury ya estaba acostumbrado a las teleportaciones de Unglaublich.

-¿Realmente era necesario todo ese discurso de opereta? -le preguntó nada más solidificarse.

-Déjame, que tú no eres el que se va a pasar todo el día sacándose piedras del cuerpo -le respondió Unglaublich, que ya estaba arrancando de su protoplasma una piedra con forma de estrella.

-Aquellos idiotas están bailando y dando saltos de alegría. Se han creído que han acabado con Unglaublich -dijo Konstantin, que miraba con unos prismáticos en la dirección donde estaban los miembros de la Fundación.

-Pensaba que un plan tan estúpido no resultaría -dijo Olga Pum'Ukki.

-Verá, señorita -le dijo Seabury-, los miembros de la Fundación Wilmarth son bastante estúpidos.

Esperaron unos minutos a que la celebración terminara y los de la Wilmarth se volvieran a su base secreta para poder acercarse a la entrada a los túneles bajo Arkham.

-Bien, sellaremos esta entrada y Olga tendrá usar una más alejada de esa panda de chiflados -dijo Konstantin.

-Usad cualquiera que no esté cerca de la Universidad. Esa panda no suele salir de allí a menos que vayan a luchar contra alguna CCC de esas -les dijo Seabury.

Konstantin abrió la entrada a los túneles y se despidió con la mano. Olga Pum'Ukki se volvió y estrechó la mano de Seabury.

-Ha sido un placer, señor Pickman, espero que volvamos a verlos.

-Lo mismo digo... ah, por cierto... ¿a que se debe ese aparato de respiración artificial? Tengo curiosidad profesional.

-Eh ¿esto? Me alimento y respiro exclusivamente café bien calentito.

Dicho esto, Olga Pum'Ukki dio un salto al interior del agujero y la entrada a los túneles se cerró de un golpe. Un momento después comenzaron a oírse los sonidos del sellado.

Seabury se giró satisfecho, pensando que todo aquello había durado demasiado poco y aún tenía un largo día de trabajo.

-Bufff... ahora me toca volver con las aburridas leyendas esas -espetó.

-Oh, no te preocupes -le dijo Unglaublich envolviéndole con un tentáculo -, si no quieres aburrirte con tu trabajo siempre puedes ayudarme a quitarme todas las piedras que me han tirado esos idiotas.

-Pe... pero... -intentaba decir Seabury mientras Unglaublich avanzaba hacia la residencia estudiantil.

-Sin peros, hombre, tu ayuda será muy agradable.

Seabury sintió que el tentáculo le agarraba más firmemente, por lo que dejó de intentar soltarse. Quizás sacar piedras del protoplasma de un servidor de los Otros Dioses no fuera tan aburrido como lo  que le esperaba en su despacho.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Alfa Strike: El fin del mundo y la madre que los parió

Todos los años se predice un Fin del Mundo, días de oscuridad, Raptos cristianos y todo tipo de catástrofes que nunca llegan a ocurrir al tratarse de bulos inventados por iluminados, conspiranoicos y gente con ganas de llamar la atención, entre otros. El pasado 23 de septiembre estaba prevista, una vez más la llegada de Nibiru, el Planeta X, que traería la destrucción y acabaría con el mundo tal y como lo conocemos. Ese día no sucedió nada, pero en las Tierras del Sueño fue muy diferente. Esta es la verdadera historia de lo que sucedió ese fatídico día y que nadie se ha atrevido a desvelar hasta ahora. El siguiente relato está basado en los archivos del grupo de operaciones especiales de dioses superhéroes Alfa Strike.

Sala de reuniones de Alfa Strike, hogar de Loki en las Tierras del Sueño
La situación era grave, el destino de las Tierras del Sueño estaba en juego. No era la primera vez que las destruían, o al menos que se había narrado su destrucción. Gary Myers la había descrito en su relato "El hocico en la alcoba", Alberto Lopez Aroca había puesto su versión del apocalipsis zombi en las Tierras del Sueño en Necronomicon Z, y José María Quinto había puesto en palabras como fue destruida en "La Esfinge de los Sueños", una historia corta en la antología "Los que susurran a través de los eones". Pero el mundo onírico siempre había logrado recuperarse. Sin embargo, su destrucción siempre tenía consecuencias en el mundo de la vigília y había que evitarlo en la medida de lo posible. Por ello, Loki había reunido a la alienación completa de Alfa Strike para impedir este funesto acontecimiento y, además, había convocado también a Tiamat.

Las Tierras del Sueño se ven afectadas por las mentes de los soñadores más expertos y por el subconsciente colectivo de la humanidad. Aunque esto es un proceso mucho más lento y laborioso, ya que requiere años para que las mentes de los seres humanos produzcan un cambio permanente en el mundo onírico. Esto es debido a que un soñador experto conoce esta dimensión paralela y ha aprendido a alterarla con la aplicación de su voluntad, y aun así, un cambio importante, como crear la ciudad de Celephais, puede llevar años. Por otro lado, el subconsciente colectivo incluye a la totalidad de la población humana, que, en general, desconoce las Tierras del Sueño y no sabe como influir en ellas. Por ello, para inducir un cambio permanente, es necesario un pulso de pensamiento muy potente en un breve lapso de tiempo o una corriente de menor fuerza durante un largo período. Nyarlathotep ya había utilizado la primera forma de influir durante el incidente de las Big Culo Wars. Pero, en este caso, se trataba de algo diferente. A lo largo del siglo XX se había especulado con la existencia de un Planeta X más allá de la órbita de Neptuno, debido a las anomalías en la órbita de este mundo. Cuando se descubrió Plutón se pensó que podría ser este el causante, pero debido a la escasa masa del sistema Plutón - Caronte, se rechazó. Así que la hipótesis de un planeta desconocido más allá sigue existiendo. Lamentablemente, esto se acabó por confundir con las teorías de la conspiración y la idea de que las antiguas civilizaciones habían sido fundadas por alienígenas. Con este batiburrillo surgió la idea de que existía un noveno planeta desconocido que, con una órbita muy excéntrica, acabaría por acercarse al sol cada varios miles de años, y esto provocaría el fin del mundo. De ahí nacieron Nibiru, sacado de la mitología babilonia, y Hercólubus, surgido de la mente de un iluminado. El auge de las conspiraciones y las pseudociencias a través de Internet y las redes sociales había provocado que muchas mentes se concentraran en esta idea, la de un planeta desconocido que acabaría con la humanidad, potenciado todo esto con los vendedores de humo que se dedican a dar pábulo a estas ideas para vender libros y sacar beneficios.

Como consecuencia de todo esto, había aparecido en las Tierras del Sueño un enorme planeta que se aproximaba con rumbo de colisión. Al principio fue sólo un punto rojo en el cielo estrellado de la dimensión onírica, pero, poco a poco, fue agrandándose. Cuando los astrónomos se dieron cuenta de lo que era, estuvo a punto de cundir el pánico: era un mundo rojo cuyo rumbo lo llevaría directo hacia las Tierras del Sueño. La colisión parecía inevitable. De inmediato, se comunico a los soberanos de todos los países y se celebró consejo en Celephais mientras los sacerdotes realizaban sacrificios y elevaban plegarias a los Grandes Dioses de las Tierras del Sueño. Pero los Grandes permanecían mudos, el Planeta Rojo se acercaba y los gobernantes no sabían a quien acudir. Nyarlathotep, bajo la forma de El que Comenta en la Oscuridad, había sido visto tomando apuestas sobre el resultado final y comentando los disturbios y accesos de pánico. Fue entonces cuando, desesperados, acudieron a Loki, el dios nórdico del engaño, el Herrero Mentiroso, quien, tras investigar acabó por reunir a Alfa Strike. ¿Y dónde estaban los Grandes, los dioses de las Tierras del Sueño de la Tierra y que debían protegerla? Bueno, Loki había indagado sobre el asunto. No estaban en Kadath ni en ningún otro de sus sitios habituales. Finalmente los localizó en las Tierras del Sueño de Marte, que combinaban el paisaje onírico de los aihais con el Barsoom de Edgar Rice Burroughs. Así que, allí estaban, rodeados de hermosas y casi desnudas marcianas rojas y dedicados a la fiesta y, en todo caso, ya volverían cuando se solucionara todo. A fin de cuentas, si las Tierras del Sueño de la Tierra se destruían, se volverían a recrear.

Por ello, tras hacer la puesta al día al equipo, Loki comenzó a distribuir las tareas: Bastet, Set, Odin, Zeus, Pkaurodlos y Summanus se ocuparían del control de multitudes y de mantener el orden. Debían acudir a las ciudades a ayudar a mantener la calma y enviar un mensaje de tranquilidad. A fin de cuentas eran dioses, y aunque no fueran los Grandes, si que serían escuchados por la gente, particularmente si hacían alguna demostración de poder en caso necesario. Por otro lado, Thor, Brontes, Ares, Raijin, Fujin, Perun, Misha, N'kari y Tiamat formarían el equipo de ataque. Se trataba de los dioses más poderosos en cuanto a poder en bruto, además de que Ares y Perun tenían atribuciones bélicas. Por ello, tendrían que ocuparse de detener o desviar el Planeta Rojo. Junto a ellos estaría Tiamat, que con su poder para generar Caos podría resultar de mucha ayuda. Finalmente, Loki y Delta Wave Welcome se ocuparían de dirigir las operaciones y trasladar efectivos según fuera necesario.

Palacio real, Celephais
El caos de las calles se había controlado al correr la noticia de la llegada de los dioses. Allí se habían congregado el equipo de ataque junto con Loki y Welcome. Les había resultado fácil conseguir audiencia, y allí, congregados, estaban los soberanos y emisarios de las Tierras del Sueño, tratando de hallar una solución a esta terrible crisis. Allí, dirigidos por Randolph Carter y Kuranes, se discutía, peleaba, debatía, gritaba, etc... vamos, que no se diferenciaban demasiado de los gobernantes del mundo de la vigilía, pues todos querían que su país, ciudad-estado o dominio se salvara el primero y que recibiera más recursos para ello. Por suerte, la presencia de Tiamat no pareció exaltar más los ánimos, pues su capacidad de generar entropía podía resultar bastante desconcertante y manifestarse en los momentos más inesperados. El trabajo diplomático corría de cuenta del Herrero Mentiroso, mientras los demás se ocupaban de estudiar las posibilidades de ataque contra el Planeta Rojo. El objetivo parecía acercarse cada vez a mayor velocidad, por lo que era importante conocer todo lo que se hubiera averiguado sobre aquel mundo errante e identificar algún punto débil, algo que les permitiera desviarlo de su rumbo o destruirlo de la forma más inocua posible para las Tierras del Sueño. A fin de cuentas, si lo hacían explotar y provocaban una letal lluvia de fragmentos de planeta, harían el ridículo.

Una de las primeras propuestas que se hicieron fue utilizar Ouroboros, la espada mágica de Delta Wave Welcome. Esta había sido forjada para cortar la realidad y crear rasgaduras en el espacio-tiempo a modo de portales. Resultaba muy útil, aunque el tamaño del Planeta Rojo dificultaba la logística de la operación. Para empezar, debían llevar a Welcome hasta las proximidades del mundo, y ayudarla a desplazarse para crear una rotura lo bastante grande por donde entrara ese cuerpo celeste. Esto era bastante complicado de conseguir, por lo que se desechó rápidamente. Los poderes de Caos de Tiamat eran una baza importante a tener en cuenta. Sin embargo, tenía que afectar a un planeta entero, aunque no fuera grande para las medidas cósmicas de estos. Por ello, este plan también estaba considerado poco factible, ya que, en caso de lograr afectar a semejante masa, los efectos serían impredecibles. Pero el tiempo corría en su contra.

Por su parte, el equipo de control hacía lo que podía. Bastet había reclutado a los gatos de las Tierras del Sueño, y, usándolos como elementos tranquilizantes, hacía que se apiñaran en torno a la gente para ronronear y frotarse contra ellos. Así, lograban calmar a las masas que se dedicaban a acariciar a los felinos. Zeus había optado por un enfoque más interesado, dedicándose a reunir mujeres jovenes de gran atractivo y seducirlas ya que, si el mundo se iba a acabar, al menos podrían dedicar a divertirse mientras tanto. Era muy propio del mujeriego dios griego, y, al menos, servía para ayudar a calmar las cosas entre un sector de la población. Set, Odin, Pkaurodlos y Summanus optaban por usar su presencia divina para imponerse y así ganar la atención de las masas. Y, de paso, se hacían con algunos creyentes extras, lo cual no era cuestión de desechar.

Mientras tanto, de vuelta en Celephais, Loki trataba de mediar entre los políticos y representantes de los mismos sin demasiado éxito, aparentemente. En realidad, lo que estaba haciendo era dirigir sutilmente las discusiones para que se fueran centrando en la cuestión que les competía, a saber, resolver la crisis del Planeta Rojo. Y es que, como era habitual, las discusiones se estaban enconando en temas absurdos, menos importantes y sacados a relucir por una mera cuestión de ego. Así, por lo menos, conseguía que se centraran en el tema en cuestión. Pero el problema seguía existiendo y estaba claro que caía en manos de Alfa Strike resolverlo.

Si tenían que llegar hasta ese mundo o, por lo menos, acercarse lo suficiente a él, debían hacerse con un medio de transporte que les permitiera moverse a través del espacio. Para ello, la mejor opción era hacerse con una de las galeras de las bestias lunares, esas criaturas que habitaban el satélite de las Tierras del Sueño y parecían una especie de ranas agoriladas de formas fluidas y con un manojo de tentáculos rosados en el hocico. Por ello, el primer paso era hacerse con una de estas galeras. El lugar más obvio para hacerlo era el puerto de Dylath-Leen, donde estas embarcaciones atracan y sus tripulaciones desembarcan para comerciar con enormes rubíes. Así que el equipo de ataque se dirigió hacia allí. Gracias a la maestría de Delta Wave Welcome con su espada Ouroboros, llegaron en un instante, ya que creó un portal para ello.

La ciudad, formada por edificios de basalto negro, era un tanto lúgubre, y poco recomendable para los soñadores en general, pero a los dioses eso les daba igual. Si algún habitante de la misma era tan estúpido como para atacarles, no saldría bien parado. Así lograron encontrar fácilmente una galera, que llevaba unos días atracada en espera de poder completar los negocios que la habían llevado hasta allí. Sin embargo, con la llegada del Planeta Rojo, la ciudad estaba completamente paralizada, y los hombres de Leng que formaban la tripulación de la galera estaban arrinconados en una de las posadas aguardando a que se calmaran las cosas. La cosa había ido así: Ellos habían llegado cuando la amenaza planetaria era sólo un punto rojo en el cielo, y se habían dedicado a cambiar rubíes por esclavos negros. Al principio todo iba bien, pero, a medida que crecía la amenaza en el firmamento, la gente se iba poniendo cada vez más nerviosa. Los hombres de Leng, que parecían sátiros con mal talante, iban disfrazados, pero era un truco transparente. Hacía tiempo que en el puerto se sabía su auténtica identidad. Pero los rubíes que traían eran demasiado valiosos y no se podían permitir perder esa fuente de ingresos. Sin embargo, aunque eran meramente tolerados, la tensión creciente provocada por la llegada del Planeta Rojo provocó diversos estallidos de pánico y violencia, que, por una razón u otra, acabaron por dirigirse hacia los mercaderes de rubíes. Estos, al navegar en sus barcos hasta la Luna, podían escapar de la destrucción, y por ello, los habitantes de la ciudad querían hacerse con el control de las galeras para salvarse. Finalmente, cuando la situación logró controlarse, los hombres de Leng se quedaron atrapados en una de las posadas.

Con la llegada del grupo de dioses, la situación estuvo a punto de desbordarse de nuevo, ya que estos fueron a buscar a los tripulantes del barco procedente de la Luna. Por ello, la gente comenzó a reunirse frente a la posada en donde los hombres de Leng aguardaban. Ante aquella concentración que amenazaba con convertirse en turba, N'kari decidió intervenir para evitar más problemas. Ella era una diosa de la tormenta y de la pasión violenta. Esto, a menudo, se traducía en que era una especie de patrona del sexo salvaje y muy intenso, pero, otra atribución menos conocida, era que podía afectar a las emociones intensas que afectaban a individuos o multitudes. Así, ante aquella turba se plantó la diosa, y, haciendo uso de sus poderes, optó por redirigir la intensidad de sus sentimientos y encaminarlos hacia otra dirección. Como calmarlos no iba a ser fácil, se decantó por algo en lo que acabarían ellos mismos calmados por estar demasiado cansados para hacer cualquier otra cosa. Así que convirtió su odio y furia en apetito sexual, por lo que la calle pasó de ser el lugar donde se concentraba un futura turba para ser el sitio donde había comenzado a desarrollarse una orgía masiva.

Una vez solucionado el problema frente a la posada, los dioses entraron en la misma y no tardaron en sacar a rastras a los reacios e involuntarios hombres de Leng, que no estaban muy dispuestos a ayudar. A fin de cuentas, ellos esperaban salvarse refugiándose en la Luna, y no eran un pueblo demasiado compasivo. A causa de esto, los de Alfa Strike no dudaron en arrastrarlos a la fuerza para que colaboraran. De esta manera los llevaron hasta el puerto, subiendo a la galera. Una vez a bordo, los tripulantes trataron de pasarse de listos, abriendo de repente las escotillas que daban a las bancadas de remeros, para que las bestias lunares los arrasaran con su número y masa. Y habría salido bien de no ser por que se trataba de dioses. La pelea, por llamarla de alguna forma, fue más bien breve. Thor, Brontes, Ares, Raijin, Fujin, Perun, Tiamat y N'kari no tuvieron demasiada dificultad en derrotar a los alienígenas lunares, incluso Misha, el oso que hacía de compañero y montura de Perun, tuvo su parte en la victoria sin demasiados problemas. Así, los dioses, tras imponerse a sus adversarios, los mandaron de nuevo a las bancadas de remos, pues no había que perder más tiempo. Tan sólo uno fue relevado de su puesto, pues N'kari había decidido usarlo como escarmiento para los demás y, inspirada por la orgía que había organizado antes en las calles, se lo llevó a un camarote de la tripulación para usarlo como juguete sexual durante el trayecto.

El viaje a través del mar fue tranquilo, sin incidentes, salvo por los ocasionales gemidos, crujidos y demás sonidos provocados por la apasionada actividad sexual de la diosa. Así, la galera se encaminó hacia los Pilares de Basalto del Oeste, que marcaban el límite de la tierra y la catarata del borde. Al llegar a este punto, los barcos, si no cambiaban de rumbo, acababan por caer al espacio, pero las galeras de los hombres de Leng estaban preparadas para navegar por este. Así, viajaron por el espacio y tomaron rumbo hacia el Planeta Rojo. Aun no tenían claro que hacer, pero al examinar con más atención el cuerpo celeste esperaban por dar con la solución más acertada. Y, como último recurso, podían concentrar todos sus poderes para destruirlo.

Cuando finalmente alcanzaron su objetivo, situarse en las proximidades del Planeta Rojo, se dedicaron a estudiarlo con detenimiento. N'kari, que ya se había quedado satisfecha con la, en ese momento, maltrecha y agotada bestia lunar, comentó algo interesante: la forma en que se disponían las cordilleras. Se trataba, en particular de un sistema montañoso descomunal, monstruoso, con unos picos de alturas extremas y cuya longitud era desmesurada, de categoría continental. Ciertamente era una formación muy peculiar, Además, se percató de que sentía algo. No era pasión violenta, pero si era algún tipo de emoción a una escala que no había visto hasta ese momento. Pero, lo más peculiar era que se trataba de sueño, un sueño planetario. Al comentar esto con los demás, a Tiamat se le ocurrió una idea. Tras explicar a los dioses lo que pensaba que estaba sucediendo, les indicó lo que debían hacer. Si ella estaba en lo cierto, podían solucionar el problema de una vez sin poner en peligro las Tierras del Sueño. Así que, al no tener ninguna otra alternativa, pusieron en marcha el plan de la diosa.

Thor, Brontes, Raijin, Fujin, Perun y N'kari, concentraron su poder y lanzaron una andanada de relámpagos y truenos contra el planeta. Ares, como dios de la guerra, utilizó sus capacidades para provocarles un mayor sentimiento combativo y enardecerlos para que así sus ataques fueran más potentes. Misha se limitó a mirar y darles apoyo moral, a fin de cuentas, no dejaba de ser un oso, aunque fuera una encarnación patriótica de la nación rusa. Finalmente, Tiamat concentró sus capacidades de generación de caos y entropía y las canalizó hacia el Planeta Rojo.

Esta concentración de poder divino descargada de golpe tuvo su efecto. A lo largo de la inmensa cordillera que tanto había llamado la atención de N'kari se produjo un descomunal terremoto que la partió por la mitad, abriéndose para revelar un mar que fue creciendo paulatinamente mientras la brecha se ensanchaba hasta convertirse en un gran océano. Entonces, la grieta se cerró rápidamente y se volvió a abrir. Volvió a repetirse el mismo proceso. Y fue cuando los dioses se dieron cuenta de que Tiamat estaba en lo cierto, sobretodo cuando el planeta se despertó del todo y desapareció para volver al mundo de la vigilia. Y es que se trataba de Groth, el planeta viviente, un primigenio poco conocido que vaga por el cosmos alterando las órbitas y posiciones de estrellas y planetas para provocar el despertar de los primigenios encerrados en sus prisiones o simplemente porque su hobby es provocar fines del mundo. Nadie se lo ha preguntado y, a fin de cuentas, es un planeta, ¿a quién le haría caso un planeta? Así pues, lo que había sucedido es que Groth, al quedarse dormido durante su tránsito eterno por el universo, su yo onírico había entrado en las Tierras del Sueño, atraído por las creencias sin base alguna en la existencia de Nibiru.

Y así, con la amenaza eliminada, los dioses regresaron a Celephais, donde se reunieron con los demás miembros de Alfa Strike y lo celebraron con gran regocijo, pues habían salvado las Tierras del Sueño.